La lactancia, una relación simbiótica

Esta es una de las razones por la que creo que hay que recuperar la cultura de la lactancia para las mujeres que quieran amamantar:  “Cuanto más amamanta una mujer más protegida está contra el cáncer de mama. La falta o corta duración de la lactancia típica de las mujeres de los países desarrollados hace una gran contribución a la alta incidencia de cáncer de mama en estos países”.

http://www.thelancet.com/journals/lancet/article/PIIS0140-6736%2802%2909454-0/abstract

Si no es para esta generación quizás consigamos recuperarla para las siguientes, con apoyo real entre mujeres, información veraz, con alegría, sin presiones y sin culpabilidades. Quiero resaltar este aspecto porque siempre se enfoca la lactancia desde lo que aporta al bebé y se olvida que el amamantamiento es un proceso simbiótico, en el que los dos seres implicados se necesitan y se cuidan mutuamente. Hay que destacar que la lactancia es algo importante para la mujer, no solamente para el bebé.

Sin embargo, Valerie Beral, la investigadora principal del artículo, da por hecho que no podemos tener lactancias de dos años en el mundo actual (¿¿¿???) y que es la industria farmaceútica la que debe investigar medicamentos que imiten los efectos sanos del embarazo y la lactancia en nuestros cuerpos. ¿Por qué siempre tenemos que hacer como si nuestros cuerpos estuvieran enfermos?

“Los genes juegan aparte en sólo un pequeño número de cánceres. Los procesos de parto y la lactancia materna protegen a una mujer del cáncer de mama más que cualquier otra cosa.

Cuantos más niños tenía una mujer y cuánto más tiempo amamantaba, menor era su riesgo de contraer más tarde cáncer de mama. Las mujeres en los países desarrollados donde las familias pequeñas son la norma tienen seis veces más riesgo de tener cáncer de mama que en las zonas rurales de algunas partes de Asia, con sus familias numerosas.

Volver a una época donde las mujeres tenían innumerables bebés y eran amamantados durante dos años o más no es una opción, dijo Beral a The Guardian.

Pero ¿por qué no estamos pensando en imitar los efectos de dar a luz?” ella dijo. No sabemos cómo sucede esto y nadie está haciendo investigación sobre ello. Deberíamos mirar la producción de hormonas de la última etapa del embarazo y la lactancia.

Beral es directora de la unidad de epidemiología del cáncer de la Universidad de Oxford. Su trabajo, financiado por el Cancer Research UK, utiliza grandes cantidades de datos estadísticos para identificar los rasgos o comportamientos que ponen a las mujeres en riesgo de cáncer de mama.

Para profundizar: http://lasinterferencias.blogspot.com.es/2014/01/decisiones-informadas-los-riesgos-de-no.html