Comentario a “El falso fomento de la natalidad”, artículo de Teresa Martin (CSIC)

El artículo original de Teresa Martín, “¿Quiere realmente el Gobierno “fomentar la natalidad”? Menos anuncios y más medidas” puede leerse aquí: https://apuntesdedemografia.com/2017/04/06/el-falso-fomento-de-la-natalidad/

Mis matizaciones y comentarios:

– El ideal de 2 hijos por mujer fue defendido por Henry Kissinger y sí formaba parte de una estrategia política colonial estadounidense hacia el resto del mundo. Ver documento NSSM_200: https://es.wikipedia.org/wiki/NSSM_200

– La progresiva urbanización del mundo es el mayor anticonceptivo que existe y una de las causas principales de la caída de la natalidad en todo el globo, según el informe del Club de Roma escrito por Jorgen Randers titulado “2052, Una Previsión Global para los Próximos 40 años”:
Pg. 62: “Ya más de la mitad de la gente del mundo vive en ciudades, y esa fracción aumentará con la industrialización constante del mundo en desarrollo. La mayor parte de la gente será urbana y vivirá bajo condiciones en las que tener muchos niños no es una ventaja. El deseo de tener familias pequeñas no se verá limitado a las parejas con dos carreras del mundo industrializado. Billones de familias pobres urbanas en economías emergentes harán la misma elección, en un intento de escapar de la pobreza”.

– Este mismo investigador afirma en este video con total sinceridad: “En el caso de 2052 hay básicamente cuatro valores por los que luchar, que necesitan ser empujados. Primero de todo la educación y el empoderamiento de las mujeres. Esta es una de las formas de hacer que el ratio de crecimiento de población baje”.  Y en este otro video le escuchamos decir en el minuto 00.30: “La buena noticia es que la población mundial no llegará a los 9.000 millones de personas. Llegará a su máximo con 8.000 millones en 2040 y después declinará. Y la razón de esto no es el hambre, no es la peste, no es la guerra, sino que las mujeres del mundo voluntariamente elegirán tener muchos menos hijos que en el pasado. Y esta población más pequeña hará la vida mejor para todos nosotros, y el problema de los ancianos, que es un efecto secundario de esto, será resuelto y os diré cómo”.

– La equiparación de los permisos de maternidad y paternidad no responde a ninguna demanda popular, ni de las mujeres ni de los hombres. Incluso en Suecia, las mujeres siguen tomándose más meses de maternidad que sus parejas masculinas. Esto, que un sector del feminismo ve como un “problema” cultural a resolver, otras personas lo vemos como algo lógico basado en la propia biología de la especie humana y de la propia dinámica interna de la relación madre-bebé durante los primeros meses de vida. Los permisos de maternidad y paternidad y su duración son irrelevantes a la hora de solucionar el mayor problema de la crianza en esa fase: la soledad, el aislamiento, la pérdida de la familia extensa en la familia nuclear atomizada y urbana. No estamos adaptados como especie a criar entre cuatro paredes y a no socializar con otros adultos y niños más mayores que echen una mano. Aquí el gran culpable es el sistema obligatorio escolar que mantiene encerrados por ley a los niños y jóvenes y les impide cuidar a sus hermanos pequeños, primos y sobrinos. También es culpable el sistema laboral que mantiene a las abuelas, a las madres de las madres, trabajando y que no pueden ayudar a sus hijas en esa etapa tan esencial. También podemos hablar de las ideologías que fomentan la emigración como forma de mejorar las condiciones de vida, incluso dentro del propio país, y que mantienen divididas a las familias por todo el mapa urbano, del país e incluso del mundo, o de las consecuencias de la modernidad que supusieron una ruptura cultural insondable entre las generaciones, separando a los mayores de los jóvenes.

– Existe todo un sistema ideológico, del que el feminismo es gran responsable, que ha promocionado una visión antimaternal (ver Simone de Beauvoir) y antilactancia materna. Que nos ha dicho a las jóvenes que estudiar y trabajar era mucho más importante que encontrar una buena pareja, tener hijos y criarlos. Esto también es denunciado por feministas de la última ola como Rebecca Walker (hija de Alice Walker), que invita a las mujeres jóvenes a organizar y planificar su vida procreadora como lo harían con la elección de su carrera profesional o de sus estudios: ¿Quiero tener hijos? ¿Sí? ¿No? En caso afirmativo, ¿con quién? ¿Cómo voy a buscar a esa persona? El no plantearse estas preguntas es la causa ideológica de que lleguen mujeres con 40 años a intentar tener hijos y no puedan por imposibilidad física debido a su edad. En España, esta visión de la vida profesional por encima de la procreadora la impulsó la Sección Femenina en los últimos años del franquismo.

– En cualquier caso, ni con permisos iguales e intransferibles ni con permisos largos y transferibles la fertilidad va a crecer hasta la reposición. Incluso en Suecia y Francia, que casi llegan a la reposición, tienen que reconocer que lo hacen gracias a la importación de mano de obra inmigrante adulta y ya criada en sus países de origen sin ningún tipo de Estado del Bienestar ni subsidio. De nuevo, como ya hemos comentado, el investigador del Club de Roma nos dice que en 2040 ningún país llegará a la reposición y la población mundial descenderá en todas partes, es decir, ya no será posible ni siquiera importar trabajadores extranjeros para pagar esos mismos permisos y pensiones.

– Respecto a la crítica que usted hace a que el Estado no financie la reproducción artificial en mayores de 40 años me sorprende que considere esta vía como algo aceptable éticamente para aumentar la natalidad del país. La reproduccción artifiical, sea estatal o privada, se mueve por intereses productivistas totalmente alejados del ideal deontológico médico “primero no dañar” y del derecho a la identidad de los menores fruto de “donantes” (vendedores) de gametos y, por otro lado, al mismo tiempo que ese productivismo baila al son del eugenismo y la ingeniería social, sin dejar ningún lugar para la oxitocina natural y el encuentro entre los cuerpos. Para empezar la sanidad no tiene el objetivo de preñar a las mujeres sino de curar enfermedades. Es decir, tendría que tratar de curar los problemas de infertilidad, su cometido no debería ser fecundar embriones para después destruirlos, congelarlos, cederlos a otras familias (algo que no es aceptable en el mundo de la adopción). Tampoco es su cometido provocar mellizos prematuros debido a la implantación de dos embriones o de estimulaciones ováricas. Eso es poner en riesgo la salud de los bebés a posta. Tampoco debe la sanidad pública aceptar la compra-venta de óvulos de mujeres, con los consiguientes riesgos para su salud, ni aceptar la compra-venta de semen de hombres, con el consiguiente riesgo para la salud psicológica de los niños, separados de sus vínculos genéticos y generados a partir de la irresponsabilidad y el egoísmo.

– Si, según usted, “España es uno de los países del mundo en los que las mujeres son madres a una edad más tardía” el problema habrá que atajarlo desde allí, preguntándonos qué hace que las mujeres que queremos ser madres nos retrasemos tanto, no fomentando todavía más la reproducción artificial. Eso me recuerda a las subvenciones de Facebook y Apple a la congelación de óvulos de sus trabajadoras. Pero, bueno, caminamos hacia la domesticación de la especie humana, como ya predijo Huxley y Platón, así que no me sorprende que desde el CSIC se defienda la reproducción artificial frente a la procreación natural no domesticada.

– Como usted no se atreve a decirlo lo diré yo: Es el modo de vida actual y el sistema productivo-tecnológico-industrial-laboral el que hace que la gente viva cada vez más aislada y sin vínculos, sin empatía y sin humanidad. Es el capitalismo, es el Estado y sus biopolíticas. Antes la gente no tenía dinero y tenía hijos, con lo cual la precariedad no es realmente el problema, hay un problema existencial, de valores y prioridades detrás. Pero también hay un problema realmente material, en las condiciones de vida, que escapa al economicismo/politicismo de su texto. Lo material no es solamente lo económico. Una persona con vínculos, con apoyos, con vida realmente social sentirá el impulso de procrear (si es su deseo u opción de vida, claro está) y se sentirá segura para vivir o procrear, seguridad tanto en su etapa de bebé (apego seguro) como cuando se convierte en mujer adulta. Hoy, nadie tiene un vínculo seguro con nadie, lo que viene como anillo al dedo a las personas que tienen el poder.

Recomendación: “Vientres de alquiler: violación del derecho a la salud materna y primal”, por Ana Trejo Pulido

Vientres de alquiler: violación del derecho a la salud materna y primal

Este es uno de los artículos más completos sobre la aberración de los “vientres de alquiler” que he podido leer. Debemos agradecer a la autora el haberlo escrito, por todo el trabajo que hay detrás y la buena argumentación. Ahora bien, ¿cuándo comenzaremos a retrotraernos algo más allá y llamar prostitución sexual-reproductiva a la inseminación artificial anónima y comercial? La cosificación de los bebés y de los cuerpos viene de lejos, a pesar de que, por razones biológicas obvias, los hombres por pajearse en una clínica frente a una película porno no tengan ningún riesgo a nivel físico (aunque sí lo tenga a nivel psicológico su falta de responsabilidad y se produzca la necesaria escisión mente-cuerpo para justificar su propia mercantilización).

La compra-venta de semen es una variante de la prostitución masculina, nos guste reconocerlo o no, al igual que también lo es la venta de óvulos, mucho peor por los riesgos para la salud de la mujer. Y se hace a la carta y seleccionando fotos de los donantes cuando eran bebés, seleccionando raza, color de ojos, de pelo, etcétera… A veces esta selección la hace un doctor y a veces es la propia compradora. Da igual, el catálogo existe y está ahí. Los hijos jamás podrán saber el origen ni el nombre del “donante” porque, además, su derecho a la identidad no es respetado y el anonimato existe por la única razón de maximizar los beneficios de estas empresas (prostíbulos o burdeles reproductivos).

Todo está conectado y una cosa lleva a la otra en nombre de la “igualdad”. Pero la cosificación de los bebés no ha comenzado con los vientres de alquiler sino que comenzó, en tiempos recientes, con la reproducción artificial in vitro heterosexual. La prueba la tenemos, como bien se explica en este artículo al hablar de sus peligros, en la elección de implantar varios embriones a la vez, aún poniendo en riesgo a los bebés por la posible prematuridad. Todo en nombre del deseo. Estimular para conseguir más óvulos, más embiones. ¿Y los que sobran? Los congelamos y ya se verá. Como churros, por mero aumento de la “productividad”. El resto ya lo sabemos: hay personas que tienen medio hermanos genéticos repartidos por el mundo por diferentes familias (algo que se intenta evitar en los casos de adopción) o incluso hermanos sin adjetivos, hermanos genéticos del mismo padre y madre (es el caso de las adopciones de embriones, embriones sobrantes que abandonaron otras familias), hay niños sin madre y sin familia materna (de forma premeditada y calculada, no por una desgracia o avatares de la vida), niños sin padre y sin familia paterna (primos, tías, abuelas…), madres que un día vendieron un óvulo para ganar un dinerillo y ahora se imaginan la cara de su hijo, que estará en otra familia… La lista es infinita.

Me alegro que desde el feminismo se denuncie la compra-venta de seres humanos y me entristece que desde posturas corporativistas no se denuncie la cosificación y la mercanitilización de forma global. Entiendo que es un paso complicado y políticamente incorrecto pero hay que darlo en algún momento porque, en realidad, todo este gran negocio se basa en tener divididas las cosas en compartimentos estancos. El día en que nos opongamos a ello de forma global se caerá como un castillo de naipes.

¿El futuro? Ya se intuye: Suprimido el padre. Suprimida la madre. Miles de embriones congelados. Miles de embriones abandonados, de esos que llaman “sobrantes” dentro del proceso productivo-reproductivo. ¿Por qué no dar el salto final y que el Estado o la empresa privada puedan crear de forma directa seres humanos huérfanos, sin padre ni madre, y criarlos con todos los vínculos de su existencia y cuidado mercantilizados a través de profesionales y granjas-orfanatos? Ahí queda para que algún autor distópico se lance a escribir la novela. Me temo que lo veremos ante nuestros ojos antes de lo que pensamos, ya que a pesar de que la opción actual del capitalismo y de los estados más poderosos es la importación de seres humanos adultos, sin gastos de crianza, a través de la inmigración, hay que pensar que se pronostica que a partir de 2040, según investigadores del Club de Roma como Jørgen Randers, la población mundial comenzará a decrecer y es muy probable que no se llegue a niveles demográficos de reposición en ninguna parte del planeta.

La otra vía en paralelo del Progreso es la de la robótica, que es el sueño de disponer de esclavos digitales que trabajen para ti, sin sentimientos ni empatía, sin horarios, a los que se les puede explotar sin fin hasta que se les acaben las baterías. El útero artificial va en esa línea. Veremos cuál de las opciones triunfa, o si convivirán juntas hasta el colapso/apocalispsis final de la vida humana en el planeta.

No somos vasijas, tampoco somos pajuelas

En referencia a la indignación feminista, y con razón, sobre la llamada “gestación subrogada” que, básicamente, es la mayor prostitución y explotación del cuerpo de otra persona de la que ha sido capaz el ser humano en 10.000 años de domesticación de la Naturaleza, creo que hay que repetir, una vez más, que todo el feminismo ha callado o ha apoyado activamente la inseminación artificial comercial y anónima*. Por supuesto que no es comparable una masturbación delante de una peli porno en una clínica aséptica con una estimulación hormonal, un embarazo, un parto o una cesárea, pero es que una práctica justifica la otra y la imita en nombre de la “igualdad” y “los derechos”. La deshumanización en la procreación y la cosificación de los bebés como producto u objeto ya lleva tiempo existiendo y el silencio y apoyo de una práctica ha dado pie a todas las demás en una especie de efecto dominó imparable.

Veamos unas cuantas imágenes de un banco de semen que te envía pajuelas con esperma congelado a domicilio:

El producto no es el semen… Es el bebé que tendrás gracias a ellos. Y, por eso, ponen fotos de bebés, no de espermatozoides.

 

Esto es un catálogo de bebés a la carta. ¿Te gustaría que el prostituto reproductivo tuviera los ojos azules? ¿Que fuera negro? ¿Caucásico? ¿Alto y rubio? En las clínicas esta decisión la toma el profesional y elije al vendedor de semen en función de tus características físicas. ¿Acaso en el mundo real los padres se parecen físicamente a las madres? Esto es cosificación masculina y también de los bebés.

 

He enlazado el html del pdf que aparece en el catálogo humano de esta tienda online de semen cuando le das al icono de la fotografía porque no quiero tener alojado ese material en mi blog. ¿Se supone que las mujeres y las parejas elijen al vendedor de esperma en función de la foto de él de pequeñito? Es escalofriante pensar que una foto que le hicieron sus padres o sus abuelos pueda acabar en este tipo de webs. Efectivamente, un niño producto de estas clínicas o tiendas no solamente no tiene padre sino que no se le permite tener familia paterna (primas, tías, abuelos…). Y todo esto se hace de forma deliberada, es el mal por elección, no el mal por azar o por las circunstancias de la vida o el mal realizado por otras personas que no podemos controlar y que no está en nuestras manos. Es el mal elegido de forma fría y consciente, tanto para el que vende como para el que compra. ¿Consciente? Creo que no somos muy conscientes de todo esto, yo tampoco lo era hace años, supongo que por puro desconocimiento.

Por último, me gustaría resaltar que este tipo de webs existen también para vendedoras de óvulos y para madres de alquiler, solamente que son privadas y tienes que crearte un perfil autentificado para acceder a ellas.

Nota: he eliminado los comentarios del blog porque no creo en la comunicación cibernética impersonal y deshumanizada. Jamás he tenido que borrar un comentario y los he considerado hasta ahora como aportaciones enriquecedoras y agradables. Gracias por todos vuestros comentarios. Simplemente, no creo en ello y como este blog, creo que las conversaciones por aquí no llevan a ningún lado mas que a una acumulación de datos, datos, datos y retórica, retórica, retórica…

*No solamente el feminismo, desgraciadamente. En las redes sociales maternales y su correspondiente blogosfera también se apoya la inseminación artificial anónima como forma de empoderamiento femenino. A esto hay que añadir que, como en toda red comercial, oponerse a esto de forma pública puede hacer perder audiencia, alumnado, clientela, pacientes o lectores, a diferencia de oponerse al alquiler de úteros que no provoca tanta (o ninguna) disonancia entre emisoras y público objetivo de los productos o vidas que se venden en estas redes sociales. Sobre este tema y relacionado con la autoexplotación en las redes sociales recomiendo leer al filósofo Byung Chul-Han.

Documental “Explotación de óvulos” y otros…

“Explotación de óvulos”, algo de lo que nadie quiere hablar. Una práctica, una compra-venta totalmente legal en nuestro país. Está sucediendo, es prostitución reproductiva y, además, tiene riesgos causados por la ambición productivista de querer extraer en un mes los óvulos que una mujer tardaría en crear uno o dos años. Cosas del proceso industrial capitalista…

Por fin han traducido este documental y lo han subtitulado. Me parece muy importante el detalle final en el que muestran que el interés en la compra de óvulos no solamente viene de mujeres infértiles o de gente que quiere tener hijos y no puede. Hay un sector médico y biotecnológico emergente interesado en investigar con este tipo de “materia prima” para estudios con células madre y demás…

Y este es el otro documental que han subtitulado al castellano. También producido por el CBC (The Center for Bioethics and Culture Network) y centrado en los “vientres de alquiler”:

Una pena que no esté subtitulado este último. Es el que sacaron sobre la inseminación artificial. Obviamente esta práctica no tiene riesgos físicos para el vendedor de semen pero sí hay riesgos éticos, psicológicos y espirituales en la cosificación, prostitución, mercantilización, deshumanización, creación de bebés a la carta, anonimato, separación de medio hermanos, etcétera, etcétera… Aquí hablan los hijos:

Y con esto vuelvo al principio. Uno de los comentarios en Youtube, en el documental “Anonymous Father’s Day” es el de una mujer que dice haber donado óvulos. Lo traduzco:

“Esto me impactado. Hace 16 años doné mis óvulos pensando que estaba dando a una pareja un regalo asombroso. Pero durante 16 años he sentido que me faltaba un pedazo de mí. Tengo 3 hijos pero me encuentro buscando. Sólo espero que él o ella me encuentre, y nos reunamos algún día. Cuando fui a la clínica me dijeron que estaba meramente dando “algo que tiras por el inodoro cada mes” y cuando lloraba me decían que era por los medicamentos y después de una hora estaba de vuelta en la calle preguntándome qué diablos acababa de suceder. Cuando donas, das la mitad de ti. No te preparan para ello ni para cómo te sentirás años más tarde sabiendo que tus hijos tienen un medio hermano o hermanos en alguna parte. Espero que mi regalo llegó a la gente adecuada, espero que esté bien, espero que pueda responder a cualquier pregunta que él o ella pueda tener. Espero que sepa que pienso en él. Pero es sólo ahora que el daño real está llegando a la superficie, me imagino. La ciencia da y quita. El pensamiento que tengo de que he hecho a alguien sentirse inseguro de quién es o que le he creado preguntas sin respuesta sobre sí mismo me rompe el corazón, yo solamente pensaba que estaba haciendo algo bueno para alguien”.

Copio otro texto del blog “Diario de una maternidad y un lazo rosa”:

“Tiempo después, cuando yo también quería ser madre a toda costa y no lo lograba…no dejaba de pensar en que alguien con uno de mis óvulos lo había logrado, y al mismo tiempo pensaba que por ahí había un/a niño/a que de alguna manera era algo mio… que posiblemente tuviera algún parecido conmigo y que nunca lo vería… se me hizo difícil, no en el momento de la donación… sino mucho tiempo después, al ver que yo no podía quedarme en estado… lo siento, aunque no quede bien el decirlo, es lo que sentí… que un pedacito de mi… vivía otra vida y no era conmigo.”

Relacionado:

Comentario al artículo “La donación de óvulos… la decisión más difícil”

Contra el regalo de recién nacidos

Como veréis, escribo cada vez menos en este blog, ya que me he dado cuenta de su inutilidad (o incluso su perniciosidad…). No se puede contestar a un mensaje unidireccional adoctrinador que llega desde 30.000 fuentes a la vez desde un único lugar y con medios y herramientas del propio poder. Es una batalla perdida de antemano y yo renuncio a lucharla. Por otro lado, tener un blog es trabajar para las personas que dirigen empresas como Google y similares. ¿Por qué digo esto? Pues porque si pensamos en Google como un gran periódico digital, en realidad, yo, tonta útil más, lo único que estoy haciendo es generando contenidos para esta entidad, haciendo que la gente pase tiempo en internet en lugar de haciendo cosas más importantes y que siga circulando por las grandes autopistas de la información, viendo anuncios, realizando búsquedas, entregando su alma al Big Data, convirtiéndose en cyborgs alienados pegados al móvil y demás… Realmente, las personas que dirigen el tinglado de internet creo que tienen una psicopatología, siento si les suena a insulto, pero considerar que todo es un instrumento para ganar poder, control y dinero es enfermizo y les pasará factura en su propia salud. No habrá solución transhumanista sanitaria posible en un mundo con cada vez mayor entropía y caos. Lo siento, amos del mundo.

Dicho esto paso a exponer mi postura respecto a la subrogación o vientres de alquiler en un ámbito que ahora se presenta como alternativo o positivo: la gratuidad. La primera vez que leí sobre estos casos fue en un blog del enfermero Armando Bastida (aquí o aquí), pero ayer leí cómo se hablaba bien de estas prácticas “altruistas”(1) que surgen “desde el cariño y el vínculo” en el blog de Ibone Olza.

Sobre este tema debo decir que los bebés no son objetos con lo cual no se pueden vender y, por consiguiente, mucho menos regalar porque a los adultos les haga mucha ilusión. La legalidad o ilegalidad de esta práctica no tengo muy claro si es lo realmente importante en el momento actual, ya que la prohibición solamente hace que la gente se vaya a otros países (España es, por ejemplo, un paraíso turístico de la reproducción artificial). O dicho de otro modo, si se ilegaliza aquí tiene que ser ilegal también irse a otro país donde es legal comprar niños.

Lo que sí me gustaría es que la gente dejara de cosificar a los bebés y dejara de banalizar la maternidad, la paternidad, la gestación y el parto de las mujeres. Me alejo de lo políticamente correcto al estigmatizar todas estas barbaridades y espero que los niños y niñas al crecer aporten luz y pongan las cosas en su sitio, aunque tendrán que luchar con la inercia habitual de proteger y no querer hacer daño a las personas que les han criado. Aún así mi postura es pesimista y creo que todas estas aberraciones sociales ya son imparables y son una muestra más del desplome psíquico y físico de los sujetos en la sociedad actual. Lo que la bola de nieve una vez lanzada nos traerá después, lo desconocemos.

La postura de Ibone Olza me parece, haciendo un paralelismo, como si alguien que se opusiera a la prostitución estuviera de acuerdo con follar con un amigo a modo de “regalo” o “favor”, aunque no existiera ningún deseo por parte de la persona que se “ofrece”, pero con una gran comprensión y empatía hacia sus “necesidades”. Con la grandísima diferencia de que aquí hablamos de que existe un bebé de por medio.

En el embarazo se mueven muchas cosas a todos los niveles, no solo se pone el cuerpo, la sangre, los nutrientes sino que se pone el alma, los sentimientos, los recuerdos de la propia niñez, las emociones… Renunciar a eso es renunciar a nuestra humanidad y es colaborar, desde un discurso aparentemente contrario a la legitimación de los vientres de alquiler, con la normalización de prácticas poshumanas o transhumanas. Vamos directos al útero artificial e incluso a que el Estado fabrique a sus propios ciudadanos (genéticamente modificados) desde la concepción, acariciando el sueño de Platón en la República en su versión moderna. ¿Acaso no hay ya miles de embriones congelados en hospitales públicos? ¿No existen ya bancos públicos de gametos  en los que, vulnerando todo código ético, se está estimulando ováricamente, anestesiando y extrayendo óvulos a mujeres sanas, poniéndolas en riesgo, para que “donen” para otras? ¿Dónde quedó aquel “primero, no dañar”?  La excusa para las peores distopías comienza desde las “mejores intenciones”, el altruismo y lo terapéutico. Mientras, por el camino, los niños huérfanos de padre o madre, muchos de ellos con prematuridad causada por implantar más de un embrión, naciendo por puro egoísmo y mentalidad productivista industrial de los adultos.

Por tanto, estoy en contra de la práctica de tener hijos entre amigos sin ningún vínculo erótico (que de “maternidad subversiva” tiene bien poco…) como también estoy en contra de que se tengan hijos para alguien, por hacerle un favor. El favor hay que hacérselo a los bebés y a los niños, no a los adultos. No se puede pedir a una madre, a una prima o a una tía que geste a un bebé como algo altruista porque para el bebé en ese momento su madre es la que le acaba de parir y con la que ha estado 9 meses. No se puede pedir a estas mujeres que se estimulen los ovarios, que tomen hormonas, que sufran anestesias, epidurales, cesáreas, que asuman los riesgos de una gestación y un parto por “amor”. Eso no es un acto de amor sino un abuso. No es ético. Además, la donación de un riñón salva una vida y aquí lo que se está cumpliendo es la fantasía reproductiva de alguien que no corre ningún riesgo de morir. Es más, si alguien corre ese riesgo, aunque sea mínimo, es la persona que gesta y la gestada (la mayor parte de partos de vientre de alquiler son por cesárea programada antes de la fecha probable de parto), no la que desea.

Una vez más, estamos ante una situación en la que los principales partidos de derechas e izquierdas coinciden, lo que indica que la legalización es inminente y estos son meros debates conceptuales sobre detalles sin importancia, pasos previos o graduales, para evitar shocks, y que se vaya normalizando poco a poco lo que nunca debió ser normal. Es muy posible que se legalicen solamente los casos “altruistas” para después, en un tiempo prudencial, abrir la veda a la mercantilización.

Ahora se rasgan las vestiduras algunas feministas y dicen que “no somos vasijas”. Bien que callaron y apoyaron la venta de esperma anónima o su “donación” gratuita para crear niños sin padre. Sí, a algunas hijas nos gusta mucho haber podido conocer a nuestro padre y nos hubiera gustado pasar más tiempo con él incluso. La crítica al “neoliberalismo sexual” se acaba en la prostitución, a veces ni eso.

Ejemplos:

AMELIA VALCÁRCEL: Pregunta: Los avances médicos que facilitan a las
mujeres no necesitar a los hombres para tener hijos, como la
inseminación artificial, ¿qué consecuencias cree que
pueden tener en cien años? Respuesta: Me parece una opción excelente
para las personas que quieren utilizarla y que refuerza, sin
ninguna duda, la independencia de la mujer. Pero de ninguna
manera creo que en cien años se generalice… http://elpais.com/elpais/2015/07/01/eps/1435764462_081667.html

BEATRIZ GIMENO: La gestación subrogada no es una
“técnica”, como dicen sus partidarios más acérrimos. La
inseminación artificial sí lo es, pero la gestación y el
parto son procesos vitales con implicaciones importantes en
la salud física y psíquica de las mujeres, implicaciones
que dejan huellas en todo caso, antes y después. No es un
proceso del que se desprenda que determina obligatoriamente
el ejercicio de la maternidad, pero no es un proceso que se
puede obviar como si se tratara de una técnica más que
pueda someterse a un contrato de arrendamiento de servicios.
Como tal proceso vital con importantes implicaciones
físicas y psicológicas, no es posible asegurar previamente
con un contrato férreo la voluntad de una mujer –aun no
embarazada- sobre un futuro embarazo y parto. http://www.eldiario.es/tribunaabierta/Gestacion-subrogada-propuesta-sensata_6_497010308.html

Y en otro artículo en el que obvia la espinosa cuestión de que la donación de semen es prostitución masculina (se paga a un hombre para masturbarse delante de un video porno)  consumida por mujeres:

Pero en el caso de los óvulos y bajo el eufemismo de “donación”, subyace crudamente la desigualdad de género. Una muestra de esta desigualdad es el tratamiento que se da a esta “donación” en la publicidad y en la información social y técnica, como equivalente a la donación de esperma. Se ha construido así un imaginario en el que supone lo mismo donar óvulos que esperma, lo cual es una desinformación interesada que vulnera los derechos de las mujeres, sin que hasta ahora la ley, ni el feminismo, hayan mostrado mucho interés en esto.
http://www.pikaramagazine.com/2016/03/la-industria-oculta-de-los-ovulos/#sthash.d8AcrKra.dpuf

Artículo de 2012 firmado por, entre otras muchas personas, Ana de Miguel (autora del libro “Neoliberalismo Sexual), Raquel Platero (Ahora Madrid),
Yayo (Sagrario) Herrero (Ecologistas en Acción):
Cuando una pareja de lesbianas decide tener hijos tiene
diferentes opciones, siendo la más conocida el recurrir a
la inseminación artificial con semen de un donante
desconocido. Esta vía se lleva a cabo a menudo en la
sanidad privada, dadas las limitaciones que existen para que
una pareja de lesbianas pueda recurrir a la inseminación
artificial en la sanidad pública. Las limitaciones eran
hasta ahora de hecho, por la aplicación arbitraria de la
ley que contemplaba esta posibilidad. En la actualidad, el
gobierno ha planteado reducir esta opción a las parejas
heterosexuales que demuestren que el varón tiene problemas
de infertilidad, lo que discriminaría claramente a las
parejas lesbianas y a las mujeres que quieran ser madres en
solitario. Debido a estas dificultades y a que muchas
mujeres no quieren medicalizar un proceso que en el fondo es
muy sencillo, algunas parejas de lesbianas recurren a un
amigo, en muchas ocasiones gay, para inseminarse (Pichardo,
J.I., 2009).

ALICIA MURILLO:
La primera es que reclamar la presencia del padre en la
crianza es además heterosexista porque presupone que hay un
marido. ¿Dónde quedan las lesbianas para los miembros de
la PPiiNA? ¿Dónde las madres por inseminación artificial
sin pareja? ¿Dónde las familias poliamorosas y queer? –
See more at: http://www.pikaramagazine.com/2016/04/y-donde-esta-el-padre-corresponsabilidad-social-no-heterosexual/#sthash.Ibr4xWTS.dpuf

ESTHER VIVAS: La semana pasada el Gobierno proponía a las comunidades autónomas vetar, en la sanidad pública, los tratamientos de reproducción asistida (inseminación artificial y fecundación in vitro) a lesbianas y mujeres solas. Una medida que atenta contra la igualdad de acceso a los servicios públicos y discrimina a quienes se salen de la estricta “norma” heteropatriarcal. Si eres mujer, pobre, lesbiana o no tienes pareja, prohibido quedarte embarazada. Para el PP, sin hombres no hay hijos. Y la derecha impone, así, su arquetipo de familia: una, hetero y unida.

Nos encontramos frente a un Gobierno que se escandaliza porque dos mujeres puedan ser madres, dos hombres padres, de que una mujer sola pueda tener hijas e hijos, pero que no siente la más mínima vergüenza en aplicar unas políticas generadoras de hambre, paro y desahucios. La doble moral de quienes no tiene principios. Obedientes sólo a la doctrina del capitalismo y el patriarcado. https://esthervivas.com/2013/07/23/nos-quieren-pobres-calladas-y-heterosexuales/

Relacionado:

(1) Gestación subrogada, una propuesta sensata, Beatriz Gimeno: “Que la subrogación tenga carácter altruista, es algo que parece que importa a todos los partidos, con lo que podemos asegurar que estamos hablando de una condición básica”: http://www.eldiario.es/tribunaabierta/Gestacion-subrogada-propuesta-sensata_6_497010308.html

Impresionante todo el documental entero (La teoría sueca del amor). Muy ilustrativa y gráfica explicación sobre la inseminación artificial y sus cosificaciones, a partir del minuto 5:

La domesticación humana en curso

Hoy me quedo reflexionando con fragmentos de este texto de Tomislav Markus, una reseña sobre la obra de Paul Sheperd:

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“Shepard ha criticado afirmaciones comunes sobre la domesticación humana, porque los seres humanos no han sido sujetos a la selección sexual, como los animales domésticos. Los humanos son tan salvajes como sus ancestros del pleistoceno, hace 10.000 años.”

Y yo pienso: “Mmm… ¿Seguro?” Hoy en día la reproducción artificial (perdón, “asistida”…) en humanos está en alza y, con ella, la selección genética de los vendedores de gametos (perdón, “donantes”) que se pueden encontrar en catálogos humanos como los llamados bancos de semen y de óvulos. Además, los sumos sacerdotes-médicos son los que crean muchos más embriones de los que realmente se necesitan para seleccionar, según sus criterios, a los más aptos y desechar a los demás. Los “sobrantes” (¡Qué clase de vocabulario es ese!) permanecerán congelados o vitrificados hasta nuevo aviso. Es decir, la domesticación humana ya está en esa fase, que no será por supuesto la última. Los niños no son fruto del azar sino que, dependiendo de cada técnica de reproducción artificial, hay un mayor control externo y experto.

“Shepard tenía una visión muy negativa de los animales domésticos. Son degenerados, monstruos lisiados, porque su genoma salvaje fue cambiado bajo control humano, algo no visto durante billones de años de evolución. Son caricaturas miserables y no pueden ser verdaderos substitutos de las especies salvajes. Como los seres humanos civilizados, los animales domésticos pierden la conexión con su hábitat natural y la posibilidad de una maduración normal. Los animales aislados de su contexto natural están muertos ecológicamente. Los animales domésticos tienen muchos defectos en comparación con sus primos salvajes: cerebro más pequeño, desviación en muchos órganos, un olfato, visión y oído más débil, una maduración más larga, etcétera. Los animales domésticos son esclavos humanos que distraen nuestra atención de las especies salvajes. Los Zoos y las mascotas pueden dar satisfacción a los humanos civilizados por la pauperidad de sus vidas. Los Zoos, como las prisiones, se convierten en refugios para los animales cuyos hábitats han sido devastados. Los humanos no quieren admitir que los animales domésticos son sus esclavos y que están degenerados porque les recuerdan su antigua vida salvaje. Los humanos son más insanos que sus mascotas porque no están alterados geneticamente a través de un proceso de domesticación. Los extremos en las actitudes de los humanos modernos hacia los animales domésticos – del amor profundo al abuso cruel – son síntomas de nuestra decepción profunda con su incapacidad para reconectarnos con nuestro pasado genético salvaje”.

Relacionado:

“La salud del bulldog no mejorará: su genética ha llegado a un punto de no retorno”: http://es.gizmodo.com/la-salud-del-bulldog-no-mejorara-su-genetica-ha-llegad-1784510808

La vida no domesticada tiene riesgos

Fragmento del libro “La procreación artificial” de Jacques Testart

Fragmento del libro “The Mother Machine” de Gena Corea (1985)

Cuando un congreso feminista se opuso a la ingeniería reproductiva y genética en 1985…

Fragmentos del libro “El útero artificial” de Henri Atlan

Comentario al artículo “La donación de óvulos… la decisión más difícil”

Me ha parecido vergonzoso este artículo de Toñi González que he leído a través del grupo de facebook “Menstruación”. El respeto a los niños y niñas nacidas a través de estas técnicas comerciales y el respeto a las mujeres que estén pensando en vender o comprar me mueve a hablar y posicionarme contra el capitalismo reproductivo y contra su “normalización”.

La venta de óvulos tiene riesgos para la salud de las mujeres que los venden (por aprox. 1200 euros). No voy a entrar a analizar en esta ocasión si son asumibles o no, si son grandes o pequeños. Aunque fueran mínimos estadísticamente hablando no lo vería ético porque solamente puedo decidir sobre los riesgos que me afectan a mí personalmente, no a terceras personas. No sé cómo una mujer puede beneficiarse de los riesgos que sufre otra mujer, aunque lo haga voluntariamente, y vivir tranquila con su conciencia.

En ningún momento la autora del artículo habla de ello, de la posición en la que queda la persona que vende: cosificada, ninguneada y, además, irresponsable frente al niño/niños que nacerán con sus genes y que jamás podrán contactar con ella ni con sus medio hermanos repartidos por ahí. En este sentido, la ley está hecha a medida de la industria de la reproducción artificial adultocéntrica. Los genes importan para los padres pero no se les permite a los hijos que sientan que esos genes son importantes.

Ya existen webs como esta de inseminación artificial (http://dk-es.cryosinternational.com/b%C3%BAsqueda-de-donantes/?donor-search-race=0&donor-search-haircolor=0&donor-search-eyecolor=0) en la que la gente puede elegir por categorías la apariencia de la persona que le venderá sus gametos. Aquí esa elección la hace la industria a través de la clínica en lugar de ser el propio comprador/a, pero eso no quita que se estén encargando bebés a la carta.

Ojalá mis futuras hijas no tengan que vender nunca sus óvulos para pagarse la matrícula de la universidad y termine viendo su foto de pequeña en una web como la que he enlazado, el mayor banco de esperma del mundo (el icono foto es para ver la foto del donante). Por supuesto, tampoco me gusta ver a los hombres cosificados en ese tipo de catálogos o tiendas online.

Como muestra, aquí se pueden leer algunos comentarios de afectadas: https://www.facebook.com/ClinicasEVA/posts/890818884333242

ventajas? hablar tambien de los posibles inconvenientes no? cuando vas a una clinica a donar ovulos nadie en la clinica te dice que puedes quedarte esteril o incluso llegar a morir por una mala puncion, eso casi le cuesta la vida a mi hermana y lo mas triste es que no puedes hacer nada contra ellos porque tu firmas un contrato asumiendo los riesgos sin casi conocerlos, animo chicas, jugaros la vida donando ovulos”

CONSEJO: YO DONÉ Y ME SENTIA MUY BIEN CONMIGO MISMA…HASTA Q ME DIAGNOSTICARON OVARIOS POLIQUÍSTICOS Y ME DIJERON QUE MUY POSIBLEMNETE SERIA POR LA SOBREHORMONACIÓN A LA Q ME SOMETI PARA DONAR…AHI LO DEJO.SOLO MIRAD LOS SINTOMAS Y LAS CONSECUENCIAS DE ESTO….

“A mi no me dejan donar por bajita… no entiendo nada la verdad… quien no pueda tener hijos de manera natural no creo que tenga problemas en que logrando tener un hijo este no mida metro ochenta…”

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Relacionado:

– Cuando un congreso feminista se opuso a la ingeniería reproductiva y genética en 1985…

Cuando un congreso feminista se opuso a la ingeniería reproductiva y genética en 1985…

 

Fragmento de “La represión del deseo materno y la génesis del estado de sumisión inconsciente”

 

Al igual que he puesto en cuestión algunos de los planteamientos de Casilda* en el post “Pariremos con autenticidad” me gustaría rescatar este fragmento del libro que escribió junto a Ana Cachafeiro porque me parece muy lúcido. No creo en la idealización de los autores sino en rescatar lo que haya de interesante en sus obras y cuestionar lo que haya que revisar. En este sentido, aunque me parece que en algunos aspectos crea de la nada nuevos mitos del origen, en otros da en el clavo, como en la descripción de la simbiosis natural que existe entre madre y bebé al principio de la vida, y cómo esta interdependencia es boicoteada desde todos los frentes.

Andaba buscando un fragmento en el que hablara sobre el chupete como sustituto materno para otro artículo y me he topado con su mención a la “fecundación in vitro” y la ingeniería genética vinculadas directamente con el poder económico. Creo, sin embargo, que no fue capaz de darse cuenta de que, en realidad, la generalización de todos esos fenómenos que cita terminaría implantándose también por la vía del “deseo” y no de la “realidad”, justo al revés de lo que ella proponía. No hay más que ver cómo se protesta por la retirada de la financiación por parte de la sanidad estatal de la inseminación artificial a las mujeres sanas, no estériles, que “desean” tener un hijo pero no “desean” tenerlo con un hombre de carne y hueso (requisito indispensable hasta ahora en la especie humana, no así en las especies animales domesticadas) ni tampoco “desean” inseminarse en casa con una jeringuilla y esperma de catálogo (tan sustitutos del cuerpo masculino como el biberón y la leche en polvo o leche materna congelada lo son del cuerpo femenino).

¿Será que los adultos que hablan de “derechos”, cumplir “deseos” y los que se encargan de mercantilizarlos en realidad nadan en un “mar de carencias” y “robotización”?

Pg. 256 :”La vida humana es una continuidad de procesos y su reproducción se asegura por el principio del placer… o por los sucedáneos tecnico- plastificados inventados por el hombre para controlarla y someterla a los intereses patriarcales, que son lo que hoy constituyen el consabido principio de realidad ya indefectiblemente opuesto al principio del placer. La cuestión estriba en que la realidad que se organiza es un diseño artificial que está arrancando las raíces mismas de la vida, el principio inmanente de la vida, de manera tal que en lugar de ser impulsada por los deseos, es sumergida en un mar de carencias, donde se manipulan y dirigen todos sus movimientos, llegando en los tiempos actuales, gracias al desarrollo de la tecnología, a unos grados de robotización en otros tiempos increíbles. El principio del placer es meramente el respeto a la vida; el principio de la realidad es su robotización. Hoy, en la sociedad occidental, el parto hospitalario, las cesáreas, el chupete de plástico, la cuna y la leche artificial están ya generalizadas; cuando lo estén la fecundación in vitro, la técnicas de desarrollo fetal en laboratorio y la ingeniería genética, es decir, cuando ya ni el coito ni la gestación en el útero materno sean necesarias para la reproducción… ¿a dónde podremos volver la mirada para encontrar algún hálito de vida humana? No es la técnica al servicio de la vida humana, sino la robotización de los seres humanos por medio de la técnica al servicio de la reproducción de los patrimonios y de los capitales”.

 Relacionado:

– Cuando un congreso feminista se opuso a la ingeniería reproductiva y genética en 1985…
http://lasinterferencias.blogspot.com.es/2015/04/cuando-un-congreso-feminista-se-opuso.html

– Fragmentos del libro “El útero artificial” de Henri Atlan:
http://lasinterferencias.blogspot.com.es/2015/09/fragmentos-del-libro-el-utero.html

– Fragmento del libro “La procreación artificial” de Jacques Testart:
http://lasinterferencias.blogspot.com.es/2015/08/fragmento-del-libro-la-procreacion.html 

– La OTAN y las nuevas tecnologías reproductivas:
http://lasinterferencias.blogspot.com.es/2015/09/la-otan-y-las-nuevas-tecnologias.html 

Enlace externo: “Mamá, ¿yo tendré papá?” 

*Por cierto, en la web oficial de Casilda hay un verdadero sinsentido sobre una conspiración nazi, el Psoe como salvador y otras chicas del montón. Los nazis es cierto que “ganaron” la guerra en muchos sentidos pero no se puede negar el apoyo del Psoe y del PP (y de muchos otros partidos), precisamente, al tema de la ingeniería genética, los catálogos humanos de reproducción y el adultocentrismo de estas técnicas. Por no hablar de la retirada de las tropas de Irak para llevarlas a la intervención militar imperialista en Afganistán.

La OTAN y las nuevas tecnologías reproductivas

Pg. 114 del libro publicado en 1987 con el título “Made to Order. The Myth of Reproductive and Genetic Progress”, editado por Patricia Spallone (miembro de FINRRAGE, Feminist International Network of Resistance to Reproductive and Genetic Engineering) y Deborah Lynn Steinberg. Este fragmento fue escrito por Linda Bullard y forma parte del capítulo “Matándonos Suavemente: Hacia un Análisis Feminista de la Ingeniería Genética” (la traducción es mía):

“Últimamente los militares también parecen haber desarrollado un interés en las nuevas tecnologías reproductivas. En 1984 la OTAN  organizó un seminario de una semana sobre fertilización in vitro dirigido por el renombrado padre del primer bebé probeta francés, Jacques Testart. Quizás una de las razones es que la FIV provee de una fuente de superávit de embriones que podrían ser valiosos en la investigación sobre armas biológicas. Sabemos que durante los años setenta fetos importados de Corea del Sur fueron usados con este objetivo durante un tiempo en el que el programa de armas biológicas estadounidense había sido reducido a casi nada. Pero incluso entonces había suficiente actividad para utilizar 12.000 pares de riñones de fetos de tres meses producidos por cesárea. Durante el mismo período el número de abortos en Corea del Sur aumentó a tres veces el número de nacimientos (Girard, 1985).

El ejército de los Estados Unidos está ahora experimentando con cada uno de los superpatógenos conocido por la humanidad. Esto incluye la peste, el ántrax, la viruela, el botulismo, la fiebre del Valle del Rift, la fiebre del dengue, fiebre hemorrágica, encefalitis, hepatitis, malaria, meningitis, y el veneno de la cobra. Al menos 75 de los proyectos están relacionados con la ingeniería genética. La investigación se está desarrollando no solamente en laboratorios militares sino también a través de contratos del Departamento de Defensa en universidades y empresas. El Pentágono mantiene que es todo con fines defensivos, lo que no está prohibido por el tratado. El problema es que no hay diferencia entre la investigación de armas biológicas ofensivas y defensivas: los materiales, los métodos y los productos son idénticos. 

La pieza central del nuevo programa del Pentágono es un laboratorio de armas biológicas de alto contenido, llamado “instalación de pruebas de aerosol”, programado para ser construido en un lugar del Ejército ya existente localizado, no es sorprendente, en una reserva india. De cualquier modo, la organización a la que estoy afiliada, Foundation on Economic Trends, ha sido capaz de detener la construcción de estas instalaciones a través de un juicio contra el Pentágono, que ganamos sobre razones medioambientales. En septiembre de 1986 la Fundación lanzó una segunda acción legal contra el Pentágono, muy similar a la primera excepto que se dirige a todo el programa de armas biológicas completo en lugar de una sola instalación. Simultáneamente, un premio de 100.000 dólares fue establecido para proteger a cualquier científico que quisiera dar información sobre investigación en armas biológicas que pudiera contravenir el tratado. La idea era devolver la responsabilidad de vuelta a los científicos para monitorizar su propia actividad. Como resultado de esto, un virólogo de un programa del ejército dio un paso adelante e informó sobre la desaparición de su laboratorio de dos litros y medio de virus Chikungunya, suficiente para infectar a toda la población mundial. Esta desaparición fue cubierta y nunca fue investigada, pero muestra el riesgo extremo que tienen las poblaciones locales donde este tipo de investigación se lleva a cabo. Liberación accidental, robo, y terrorismo pueden suponer una amenaza tan grande como el uso intencional de estas armas.” 

 NOTA:
El libro de Rolande Girard que cita como fuente el texto es el siguiente. No lo he leído y lo citado me parece bastante fuerte, si es cierto:

Hay más información en este enlace (en inglés) de Google Books del libro “Women as Wombs: Reproductive Technologies and the Battle Over Women’s Freedom” de Janice G. Raymond. También en este número de la revista de investigación Mother Jones:

Tomado de la revista Mother Jones (1977)  disponible en Google Books
Fuente: Google books

En castellano lo único que he encontrado sobre este tema ha sido este libro, que parece basar su información en este otro artículo de 1987 de ABC: http://hemeroteca.abc.es/nav/Navigate.exe/hemeroteca/madrid/abc/1987/02/08/048.html

Artículos relacionados en este blog: 
 – Cuando un congreso feminista se opuso a la ingeniería reproductiva y genética en 1985…
 http://lasinterferencias.blogspot.com.es/2015/04/cuando-un-congreso-feminista-se-opuso.html 

Artículos relacionados, aunque no hablan de investigación militar, en los medios:  

– La venta de órganos de fetos aviva el debate sobre el aborto en EEUU
http://www.elmundo.es/internacional/2015/08/05/55c1946c22601d4e5e8b456c.html

– (Ojo a la terminología eufemística) La venta de tejido fetal activa el debate sobre el aborto en EE.UU: http://www.eldiario.es/sociedad/tejido-activa-debate-aborto-EEUU_0_416459344.html 

– La  ley sobre “técnicas de reproducción humana asistida” vigente desde 2006-2015: http://lasinterferencias.blogspot.com.es/2014/01/decisiones-informadas-los-riesgos-de-no.html

ACTUALIZACIÓN 20/12/2015:

Documental sobre los experimentos de la CIA llamado “Operación Artichoke” en el que se habla de Fort Detrick: https://www.youtube.com/watch?v=BieHQaxb73s

Fragmentos del libro “El útero artificial” de Henri Atlan

El texto del biólogo Jacques Testart que reproduje hace unos días consideraba la “humanización” como algo alejado de la tecnología y cercano a los “derechos humanos” y al mundo de la ética. El libro del médico, biólogo y filósofo Henri Atlan, sin embargo, considera que el ser humano se separa de su animalidad a través del uso y creación de nuevas tecnologías, por lo tanto, cuanto más las utilicemos más nos “humanizaremos”.

“El útero artificial” es un libro que aunque intenta ser imparcial no puede evitar posicionarse en la visión tecnólatra de la vida, sobre todo en su relación con la reproducción artificial. Atlan considera que la tecnología nos ha “liberado” tanto en el plano laboral como en el sexual-reproductivo. En este punto quizás tendría que conversar con una cajera de supermercado, una teleoperadora o con algún compañero del fallecido poeta chino que fabricaba Smartphones.

El autor considera también, por ejemplo, que la tecnología nos ha liberado del dolor del parto. A esto se le podría responder que la epidural tiene sus riesgos, como hacer el parto más largo o ser en muchas ocasiones el pistoletazo de salida de una cascada de intervenciones médicas. Todo tiene unas consecuencias positivas y negativas a corto y largo plazo, lo que él parece no querer ver y sí veían los indios iroqueses cuando se reunían en un consejo tribal y se planteaban aquella pregunta holística de “¿Cuál será la consecuencia de la acción que tomemos hoy en la séptima generación de nuestros hijos?“. A diferencia de éstos, la visión de Atlan es torpe y simplona porque evita afrontar las ambivalencias intrínsecas a todo lo humano.

Pero leamos algunas de sus frases en referencia al tema que nos ocupa:

Pg. 178: Dicho de otra forma, la hominización del Homo Sapiens, que es también humanización, es al menos en parte una salida progresiva de la animalidad.

Pg. 179: La intrusión de la tecnología en la reproducción humana puede verse también como la continuación de esta evolución, con una salida progresiva de la animalidad. Lejos de ser necesariamente portadora de una regresión “antinatural”, lleva quizás una humanización todavía más avanzada. (…) Al mismo tiempo, la reproducción de la especie y del orden social estaría asegurada, por técnica interpuesta, sin tener que pasar por la guerra de sexos y la opresión patriarcal.

Pg. 183: Pero después de la caída, fuera del Edén, no está todo perdido para siempre. El proceso de humanización y de salida de la animalidad continúa, con la necesidad además de una reparación de lo que fue roto. Es por lo que la liberación, gracias a la técnica, de las necesidades económicas y sociales de la esclavitud, actualmente conseguida por la eliminación progresiva del trabajo penoso en general, va evidentemente en el sentido de esa humanización.

Frente a la postura de Jacques Testart y de Henri Atlan está la propuesta de Michel Odent, que es, por ejemplo, la de mamiferizar el parto y romper con el tabú del calostro, esa ancestral separación de la madre-bebé durante los primeros días de vida que no existe en el resto de primates. Odent plantea como Atlan que la humanización es un alejamiento de lo animal pero es divergente con aquel en cuanto afirma que, para eventos vitales como el parto, para que este sea más fácil y fisiológico, es necesario recuperar nuestro lado más mamífero, sentirnos seguras y en intimidad, es decir, “redescubrir las necesidades básicas que compartimos con todos los mamíferos”.

Por otro lado, la tecnología se ha centrado en hacernos la vida más cómoda respondiendo a nuestro lado más perezoso y caprichoso. Paradójicamente, y aunque la tecnología tenga muchos efectos positivos, en el proceso de “liberarnos” de tener hijos o del esfuerzo en general que conllevaba la vida preindustrial, nos ha traído en paralelo el aumento de las llamadas “enfermedades de la civilización” como la obesidad o el cáncer.

El libro de Henri Atlan adopta una visión adultocéntrica, evita desarrollar o plantear el asunto del útero artificial desde el punto de vista de los seres gestados de esta forma y de sus necesidades básicas humanas pisoteadas. Prefiere, por otro lado, adoptar los clichés más rancios del feminismo sobre la maternidad como carga penosa para las mujeres. Esto no se sostiene de ningún modo. Primero, porque la anticoncepción y el aborto han existido desde el principio de los tiempos y, segundo, porque la maternidad solamente ha sido un trabajo incompatible con el resto de la vida con la llegada del trabajo asalariado industrial y la vida en las ciudades. ¿Por qué? Principalmente por la pérdida de comunidad en la crianza cooperativa, falta de comadres y “alomadres” (todas las personas y familiares de ambos sexos que ayudan en la crianza humana que no son la madre) y porque el trabajo asalariado impone la separación de las madres de los bebés para aumentar la productividad y la dedicación exclusiva a la empresa. Y, tercero y último, evita otra cuestión fundamental: la maternidad es algo normal en las mujeres para lo que nuestro cuerpo está totalmente adaptado, aunque no estemos exentas de riesgos por el camino. La no maternidad, por otro lado,  entraña otros, que tienen que ser igualmente visibilizados y nombrados sin tabúes políticamente correctos, mal que le pueda pesar a algún seguidor anticuado de la Beauvoir o de la Firestone.

Henri Atlan plantea que, como lo que caracteriza al ser humano es la fabricación de artefactos y el uso de la tecnología, cada vez que hacemos algo más “artificial” a la vez somos más “humanos” y no posthumanos o deshumanizados como podríamos pensar. Y, lo que parece más interesante, a pesar de parecer muy nuevos, los avances técnicos parecen responder a proyecciones arcaicas del imaginario colectivo que han alimentado todo tipo de mitos culturales en todas las épocas.

Para el autor del libro el avance de las tecnologías reproductivas y, en concreto, la creación del “útero artificial” es tan imparable como fue la implantación de la lactancia artificial (que a su vez sustituyó a las nodrizas) en todas las clases sociales y lugares. La lactancia materna y la gestación natural podrían quedar como algo de “hippies” trasnochados o “ecologistas” amantes de lo “natural”. Todo sería reducido a una opción personal en un ambiente de individualismo y libre mercado.

Pero lo que me parece más lúcido del libro es el texto que también incluye su contraportada. Dice que estas técnicas siempre comienzan a extenderse o usarse con la excusa de lo terapeútico (ha sido el caso de la fecundación in vitro, como bien señala Jacques Testart) para después pasar a otro tipo de usos que responden únicamente a la satisfacción de “deseos” a la carta. Esto me ha servido para intuir, aunque no pueda demostrarlo, que el “Proyecto Placenta Humana” (con 41,5 millones de dólares de financiación estatal en EEUU) es muy probable que bajo la excusa de conocer el funcionamiento de este órgano para solucionar problemas de salud reales sirva para aplicarse en la carrera científica del tan codiciado útero artificial.

Nos encontramos en uno de esos momentos históricos cumbre en el que fuerzas y energías contrarias pugnan y se separan en direcciones opuestas. Mientras los nuevos paradigmas de atención a los bebés prematuros redescubren lo simple y que tanto madres y bebés necesitan estar juntos en lugar de permanecer separados por el cristal de una incubadora (el famoso “piel con piel”), cientos de grupos de investigación siguen en la senda tecnólatra y narcisista. La tecnología siempre será necesaria en muchos casos para la supervivencia de los bebés pretérmino pero no sustituye a la necesidad más básica de todo ser humano: el Amor. Son los científicos humildes que se rinden a esta evidencia los que realmente están a la vanguardia.

Relacionadas:

– Fragmento del libro “La procreación artificial” de Jacques Testart: 
http://lasinterferencias.blogspot.com.es/2015/08/fragmento-del-libro-la-procreacion.html

– Cuando un congreso feminista se opuso a la ingeniería reproductiva y genética en 1985…
http://lasinterferencias.blogspot.com.es/2015/04/cuando-un-congreso-feminista-se-opuso.html

– Niños de máquina (El País): http://elpais.com/diario/2005/06/12/eps/1118557609_850215.html

– La bióloga Aarathi Prasat en Redes: http://www.rtve.es/television/20130325/reproduccion-sin-embarazo/624025.shtml

– Documental del Canal Arte sobre el libro de Henri Atlan: https://www.youtube.com/watch?v=S0M8tyD2aJQ