Neuromarketing de las grandes corporaciones en nuestros barrios

El principal reto que tenemos las personas que vivimos hoy en este mundo es mantener nuestra conciencia limpia, lo menos contaminada posible por la manipulación. Mantener nuestro cuerpo lo más sano posible también incluye a nuestro cerebro, nuestro corazón, nuestro estado de ánimo. Vivimos un constante bombardeo de manipulación ideológica y emocional desde los medios de comunicación, las redes sociales, los sistemas educativos, laborales, etcétera. Pero todo esto son palabras, ideas, lenguaje, símbolos. ¿Qué pasa con las acciones? ¿Con nuestra forma de vida?

El gran capital ha elegido como última táctica estratégica la del hackeo de las mentes, la infiltración emocional caritativa y hacia el “bien común”. Ahora el capitalismo es ecologista y feminista. Ya no hacen faltan sindicatos ni movimientos asociativos autónomos ni autogestión que salga genuinamente del pueblo. ¡Ya están ellos para marcarnos el camino del bien y del activismo a través de su dinero y sus subvenciones!

Un ejemplo muy concreto que he observado en mi propio barrio es el de “La Colmena que dice sí” de la que alguien me habló como algo muy positivo, una especie de cooperativa de consumo (o que al menos es eso lo que parece tratar de imitar en su formato) donde se fomenta poner en contacto a productores y consumidores locales de frutas y verduras, se promueve la reutilización de los materiales… “Ven a conocer a los productores y aprovecha esta nueva forma de comer mejor al mismo tiempo que apoyas la producción local y natural alejada de procesos industriales que cada vez se alejan más de la alimentación saludable y tradicional“, afirma su web. Sí, pero, ¿quién está detrás, conectado ideológicamente a esta iniciativa? Pues los mismos que están promoviendo lo contrario a nivel mundial como los transgénicos en África, financiándose con dinero de la industria cancerígena del amianto a través de la Fundación AVINA y cooptando a diferentes movimientos sociales. Vamos a tirar del hilo…

La conexión clave está entre la relación establecida entre “La Colmena” y Ashoka, entidad que ya conocerán los que vieron el video del post anterior o han leído los artículos de Paco Puche, su libro sobre el amianto o el manifiesto de Ecologistas en Acción denunciando su papel infiltrador en los movimientos sociales.

Como explicaba el facebook de Ashoka (18 de septiembre de 2014):

“La Colmena que dice Sí es una aventura que empezó hace 3 años en Francia con el Emprendedor Social Ashoka, Guilhem Cherón, con el doble objetivo de apoyar una agricultura local y sostenible y de democratizar el acceso a alimentos de calidad directamente de los productores locales.

Inspirados por Cherón, Marc y su equipo ya han lanzado las primeras Colmenas en España, una en el Impact Hub Madrid y otra en el MOB en Barcelona, y están creciendo!

En Francia y Bélgica existen en la actualidad 400 colmenas que en 2013 reunieron a más de 50.000 personas.
Y si algo funciona, replícalo! Tú mismo puedes lanzar tu propia Colmena”.

Para entender qué es Ashoka cito al investigador Paco Puche:

“Para una mejor indentificación de lo que son (lo que dicen que son es otra cosa) apuntamos dos detalles: uno, que el presidente de la fundación Ashoka en España es Carl F. Muñana y su secretaria María Zapata [2] , anteriormente citada. El presidente está ligado a la gran banca americana JP Morgan y la segunda es procedente de la empresa General Electric. El otro detalle, es también muy significativo: se trata de los socios impulsores de la fundación Ashoka (que han de tener la igual visión que la misma y se han de comprometer a pagar 10.000 euros anuales durante tres años) entre los que se encuentran destacados miembros del Grupo VIPS (Arango), de Acciona, del BNP Paribas, del Banco Santander y otras grandes empresas”.

Y ser Emprendedor Social de Ashoka, como bien explica Puche en esta entrevista, significa que:

“Tienen unos ojeadores o nominadores, que presentan candidatos a los que, después de cinco rigurosos filtros, los nombran emprendedores sociales (o socios-líderes) y, o bien les pagan, descaradamente, un sueldo durante tres años de unos 1.500 euros, diciéndoles a qué se han dedicar, o bien los pasean por medio mundo, promocionando indirectamente empresas, mientras les dejan dar sus charlas a los invitados por las filantrópicas.

P.- ¿Qué buscan las entidades que lo hacen?

R.- Buscan legitimidad, información, negocio con los pobres e introducir confusión en los movimientos sociales para controlar las disidencias al sistema. En el caso de Avina su fundador, el magnate suizo Schmidheiny, busca, además, librarse de la imagen de genocida que la sombra del amianto se cierne sobre él por donde pasa.”

Por cierto, también es significativo el lugar en el que se recogen los productos, que según la web es el local de la agencia “Quiero salvar el mundo haciendo marketing”, entidad que trabaja con VIPS (ver vínculo con Ashoka) y Coca-Cola (ver vínculo con Ashoka), entre otras empresas.

¿Por qué una fundación como Ashoka promueve lo local y sostenible, según ellos, en nuestras latitudes y después en África, como veremos después, firma un acuerdo con la Bill y Melinda Gates Foundation para implementar la revolución verde de los transgénicos en África? Parecería a simple vista que la estrategia en Europa es la de adormilar a las masas, anestesiarlas, atontarlas, hackear sus mentes para que sean incapaces de cualquier acción que se oponga a los intereses de las multinacionales o el gran capital.

Pero si vamos más allá podemos encontrar en la figura de la colmena la metáfora del enjamble de la que nos habla el filósofo Byung-Chul Han en su libro del mismo nombre: “En el enjambre”:

“¿De qué modo la revolución digital, internet y las redes sociales han transformado la sociedad y las relaciones? Han analiza las diferencias entre la «masa clásica» y la nueva masa, a la que llama el «enjambre digital». Byung-Chul Han, en este nuevo ensayo, analiza de qué modo la revolución digital, internet y las redes sociales ha transformado la esencia misma de la sociedad. Según el autor, se ha formado una nueva masa: el «enjambre digital». A diferencia de la masa clásica, el enjambre digital consta de individuos aislados, carece de alma, de un nosotros capaz de una acción común, de andar en una dirección o de manifestarse en una voz. La hipercomunicación digital destruye el silencio que necesita el alma para reflexionar y para ser ella misma. Se percibe solo ruido, sin sentido, sin coherencia. Todo ello impide la formación de un contrapoder que pudiera cuestionar el orden establecido, que adquiere así rasgos totalitarios. Empresas como Facebook y Google trabajan como servicios secretos que vigilan nuestros intereses para extraer beneficio de nuestros comportamientos en internet y las redes sociales. Para Byung-Chul Han, se ha dejado atrás la época biopolítica. Hoy nos dirigimos a la época de la psicopolítica digital, donde el poder interviene en los procesos psicológicos inconscientes. El psicopoder es más eficiente que el biopoder, por cuanto vigila, controla y mueve a los hombres no desde fuera, sino desde dentro”.

La web de “La Colmena que dice sí” nos remite a ese universo descrito por Han que “Dice sí”, con ese exceso de positividad característico de nuestra época que nos remite al empoderamiento (yes, we can, “podemos”…). ¿Cómo va a decir “No” esa colmena? Tiene que decir “Sí”. El enjambre digital que se promueve es el de gente aislada que hace su compra por internet, con toda la cesión de datos, libertad y autonomía (big data) que supone. Pues a lo mejor hay que empezar a decir que “no”, que no queremos ser abejas de su enjambre. Y que es preferible el mal clásico, desnudo y obvio, al mal retorcido y disfrazado de bien, lo que se traduce en el campo bélico en una invasión de un país al modo de Iraq o una guerra imperialista al modo de lo que ha ocurrido y está ocurriendo en Siria. Frente al primer mal hay una respuesta, el “no a la guerra”, porque es un mal tan claro que hasta los votantes del PP estaban en contra. Sin embargo, la estrategia seguida en Siria desarma psicológicamente al pueblo porque se hace desde el “buenismo” al poner el foco no en las causas sino solamente en los efectos: “Bienvenidos, refugiados”. Claro, si no hubiera guerra ni invasión por mercenarios, no habría refugiados, pero ese paso lógico es dinamitado y hackeado por la psicopolítica que impide cualquier planteamiento racional frente a la realidad. Yo misma he caído en la trampa hasta que me di cuenta de la estrategia del shock mediático que padecemos día tras día. ¿O es que acaso cuando decíamos “no a la guerra” éramos partidarios de Saddam Hussein o defendíamos todo lo negativo que pudiera tener su gobierno? No, lo que defendíamos era parar una agresión y un abuso hacia la población de un país que siempre estará mejor en un país sin guerra que en una que dura ya seis años con un bloqueo económico. En fin, ahora los estrategas militares y políticos de las élites imperialistas han aprendido del error, han refinado la estrategia de control por el caos y todos contentos y tranquilos y, peor aún, el pueblo pensando que es solidario cuando no lo es en absoluto, lo que satisface el ego y adormece la conciencia.

Cabe preguntarse qué opina el Emprendedor Social Ashoka, Guilhem Cherón, de los vínculos de Ashoka con los transgénicos en África. ¿Por qué él, que promueve lo local y sostenible, aceptaría dinero de gente que en África quiere empobrecer y hacer dependientes de las multinacionales a los africanos con las semillas trans? Copio y pego del artículo de Paco Puche:

“Alianza con la Fundación Bill y Melinda Gates y el programa AGRA

ESTA alianza tiene especial importancia pues se  obtiene financiación para proyectos de desarrollo rural sostenible en África y la India.

EL AGRA es la alianza entre la FAO y las Fundaciones Bill y Melinda Gates y Rockefeller para una nueva “revolución verde en África”. En ella no se habla de transgénicos pero sí de introducir semillas de alta tecnología[vii] con sus patentes incorporadas que sustituirán a las tradicionales. Monsanto, la multinacional que domina el 90% del mercado de las semillas transgénicas del mundo, y una parte importante de las otras semillas, presume de que se ha unido a la fundación Gates para desarrollar semillas tolerantes a las sequías. Las relaciones de ambas transnacionales son muy buenas, no en vano, en 2006, el vicepresidente de la multinacional Monsanto se unió  a la fundación Gates, y el pasado mes de agosto la citada fundación ha invertido 20 millones de dólares en la compra de 500.000 acciones de Monsanto.

LA alianza de 2009 entre Ashoka y la fundación Gates para África e India esta destinada a “elegir a más de 90 emprendedores sociales que difundirán prometedoras innovaciones para ayudar a salir de la pobreza a pequeños agricultores”.

La Vía Campesina y la “filantropía” realmente existente

EL pasado 10 de septiembre, la Vía Campesina, entidad que coordina a más de 150 organizaciones miembros en 70 países de todo el mundo, emitió un comunicado de prensa en el que denuncia la compra de acciones de Monsanto por parte de la Fundación Bill y Melinda Gates.

EL comunicado afirma que “desde 2006 esta Fundación ha colaborado con la Fundación Rockefeller, entusiasta promotora de cultivos transgénicos para los pobres del mundo, para implementar la Alianza de una Revolución Verde en África (AGRA), la cual está abriendo el continente a la semilla transgénica y a sustancias químicas vendidas por Monsanto, Dupont y Syngenta (…) En Kenya alrededor del 70% de los recipientes de fondos de AGRA trabajan directamente con Monsanto y sobre 100 millones de dólares en donaciones se han dado a organizaciones kenyanas conectadas a Monsanto”.

COMO resultado “la Fundación Gates continúa empujando los productos de Monsanto  los pobres, a pesar de la creciente evidencia de los peligros ecológicos, económicos y físicos de los cultivos transgénicos”. Concluye el comunicado diciendo, en palabras de su coordinador general en Jakarta, Henry Saragih, que “la Vía Campesina condena este desvío de la ayuda humanitaria con fines comerciales y esta privatización de las políticas alimentarias”.”

Bien, queda claro que aquí se fomenta el producto local no transgénico y, a la vez, los mismos que han apoyado a “La Colmena” en Francia, Bélgica o España promueven la dependencia de Monsanto entre los campesinos de Kenya y todos los correspondientes daños colaterales de su uso. De esta forma se trata de neutralizar cualquier tipo de oposición aquí (antes incluso de que ocurra) para evitar lo que ocurre allí. Mientras nosotros participamos en estas operaciones de ingeniería social o jugamos en los huertos urbanos del Ayuntamiento en algún despacho de algún edificio de gran altura hay gente riéndose a carjadas de nuestra ingenuidad. Ahora, cada vez que alguna vecina me habla de “La Colmena” tengo argumentos sólidos para explicar por qué estoy en contra de este tipo de lavados de cerebro y de imagen, de esa infiltración del gran capital en nuestras conciencias y nuestros barrios. No sé vosotros pero yo ni soy abeja ni digo “Sí” a Monsanto, ni a Ashoka, ni al dinero del amianto.

Termino con una cita bíblica, ya que ser atea y apóstata no me impide reconocer una gran verdad cuando la leo: “Por sus frutos los conoceréis” (Mateo 7.16).

Ashoka AVINA REAS Fiare from El abrazo a Néfele on Vimeo.

Filantropofagos from Zabaldi on Vimeo.

Relacionado:

Las aplicaciones de teléfonos “Inteligentes” promovidas por el Ministerio de “Igualdad” y Telefónica nos harán “Libres”

Aparte de sexista, absurda e idiotizante, esta aplicación nos acerca un poquito más a aquellas distopías imaginadas por Orwell y Huxley…

Telefónica y el Ministerio de Igualdad del PP nos harán “libres” gracias a los smartphones fabricados por trabajadores “libres” como Xu Lizhi (joven poeta y ensamblador de una fábrica de Foxconn en Shenzen que se suicidó el pasado 30 de septiembre), a los niños y hombres que extraen coltán en el Congo o a las mujeres, niños y niñas de ese país violados por auténticos terroristas que obtienen sus recursos y armamento de la explotación de este preciado mineral, según relata la periodista congoleña Caddy Adzuba, material que acaba en los aparatos tecnológicos que todos utilizamos.
Telefónica, por supuesto, sigue sin certificar la procedencia del coltán de los móviles que “regala” a sus clientes como si fueran caramelos o las condiciones laborales en las que se producen. Xu Lizhi murió pero su poesía sigue en pie, dinamitando toda la montaña de hipocresía y barbarie entre la que vivimos, conectando las pequeñas piezas del puzzle que los supuestos “libertadores” se empeñan en separar y aislar en compartimentos estancos para que no veamos el cuadro completo:

“Taller, línea de ensamblaje, máquina, tarjeta de fichar, horas extra, salario./
Me han entrenado para ser dócil./
No sé gritar o rebelarme,/
cómo quejarme o denunciar,/
sólo cómo sufrir silenciosamente el agotamiento”

Enlaces de interés:

– La noticia de su suicidio con poemas de Xu Lizhi en chino y en inglés: https://libcom.org/blog/xulizhi-foxconn-suicide-poetry
– La noticia en castellano: http://www.grupotortuga.com/La-denuncia-del-poeta-suicida-Xu
– Caddy Adzuba: http://elpais.com/elpais/2014/11/28/planeta_futuro/1417196048_384669.html
– Violaciones de niños en el Congo: http://www.elespectador.com/noticias/elmundo/inimaginable-barbarie-de-violaciones-ninos-el-congo-articulo-498070
– “La gente se sentiría molesta si viera de dónde viene su iPhone”: http://www.publico.es/418911/la-gente-se-sentiria-molesta-si-viera-de-donde-viene-su-iphone
– Un periodista de The Guardian intenta averiguar si hay un teléfono que no esté manchado de sangre: http://www.theguardian.com/commentisfree/2013/mar/11/search-smartphone-soaked-blood
Y para ilustrar un poco el concepto de libertad de expresión de Telefónica podemos recordar mi expediente laboral, insignificante al lado de todas estas atrocidades: Posible despido en la UNED por “ofender” a Telefónica: https://www.diagonalperiodico.net/global/posible-despido-la-uned-por-ofender-telefonica.html

“Responsabilidad, personalidad, descendencia” de Federico Urales (1925)

Reproduzco un artículo publicado en la Revista Blanca nº41, el 1 de febrero de 1925 y escrito por Federico Urales (pseudónimo de Joan Montseny), padre, anarquista, tornero, maestro y sindicalista. Me ha llamado la atención por ser un texto contrario al discurso neomalthusianismo de la época en unos tiempos en los que el movimiento libertario ibérico florecía en toda su diversidad, que se veía reflejada en las diferentes publicaciones que había y en los interesantes controversias que se producían. No había ni rastro de pensamiento único y sí multitud de personas con reflexiones propias siempre debatibles. También sorprende la aparente contradicción entre lo que dice sobre tener hijos y que él mismo solamente tuviera una hija con Soledad Gustavo, la famosa Federica Montseny.

Por cierto, hoy me he enterado que desde Feminismos del 15-m de Berlín se ha impulsado la Red Federica Montseny. ¿Conocen el pensamiento de esta mujer anarquista? Federica decía cosas como estas: “Igualdad absoluta en todos los aspectos para los dos: independencia para los dos; capacitación para los dos; camino libre, amplio y universal para la especie toda. Lo demás es reformismo, relativista, condicional y traidor en unos; reaccionario, cerril, intransigente y dañino en otro …¿Feminismo? ¡Jamás! ¡Humanismo siempre! Propagar un masculinismo es crear una lucha inmoral y absurda entre los dos sexos, que ninguna ley natural toleraría”. O esto otro: “en realidad no existe feminismo de ninguna clase, y sí alguno existiera, habríamos de llamarlo fascista, pues sería tan reaccionario e intolerante, que su arribo al Poder significaría una gran desgracia para los españoles”. Tomado de: http://www.nodo50.org/despage/Nuestra%20Historia/75Aniversario/FedericaMontseny/federicamontseny.htm

La revista en la que se encuentra este artículo se puede descargar en pdf en este enlace (pg 9).

Responsabilidad, personalidad, descendencia

(…)

II

Eso del neomalthusianismo es el mayor de los apocamientos anarquistas, siempre según nuestra opinión que aquí mismo puede ser refutada.
Para quitar elementos de vasallaje y de esclavitud a la sociedad presente, hemos de negarle nuestros hijos. Pero, para que la sociedad no utilice nuestros hijos en su bien, mejor que procurar hacerles rebeldes, sean pocos o muchos, será tenerlos con cuentagotas.
Es un repliegue de la idealidad en lugar de ser un avance. Es una defensiva en lugar de ser una ofensiva. Es una adaptación al medio, en lugar de ser una revolución para destruirlo.
Lo que los neomalthusianos entienden táctica para quitar elementos de servidumbre a la sociedad burguesa y ofrecerle, en cambio, elementos de rebeldía, con pocos hijos y bien educados, es sólo, según nuestro sentir, un amoldamiento a la vida y al ambiente burgués.
Con el propósito de hurtar hijos a la sociedad injusta, los hurtamos a la Naturaleza, justa siempre.
Queremos hacernos la ilusión de llevar a término una obra revolucionaria, cuando la realidad es que nos quitamos molestias y quebraderos de cabeza en nombre de una convivencia ideal que tiene todos los caracteres de conveniencia particular.
Si no razonan mejor, son más sinceros aquellos que someten la cuestión de los hijos a una cuestión de economía doméstica. Se han de amoldar los gastos a los ingresos y como medida económica se limita el número de los hijos como se quita el chocolate al loro para reducir los gastos mensuales.
Esta última providencia es tan menguada como la primera, pero tiene sobre el neomalthusianismo la ventaja de la vulgaridad.
Este modo de discurrir, en el que para nada entran cálculos revolucionarios, es mucho más perdonable que el de aquellos que pretenden dar a su equivocación apariencias de acto protestatario.
Y es tan endeble el argumento de tener pocos hijos para poderles dar alguna educación con la cual librarse de la servidumbre burguesa, que con sólo presentar el caso ocurrido en el domicilio de León Daudet, cae por su base todo el razonamiento.
¿Qué medios económicos le faltaban al energúmeno de la “Acción Francesa” para educar a su hijo conforme a sus creencias?
Ninguno y no obstante el hijo había empezado a seguir un camino político diametralmente opuesto al del padre.
Lo que demuestra que hay un elemento de mucho más valor que el económico en la formación de nuestras mentalidades. Un elemento que no está en la escuela ni en el Banco; que está en la calle; en el periódico; en el libro; en las costumbres, y en el tiempo, contra el cual nada puede la más inteligente de las previsiones.
Tan irracional y mezquino es medir los hijos con los ingresos mensuales, como limitarlos para crear seres inteligentes y rebeldes a la servidumbre burguesa.
A lo mejor serán más rebeldes y más inteligentes los hijos del peón, que tuvo muchos y no cuidó de ninguno, que los de un anarquista, que solo tuvo uno, para convertirlo en un pozo de saber y de rebeldía.
A miles podríamos presentar los ejemplos.
Más que la voluntad de los padres, influye su ejemplo en la mentalidad de los hijos.
La facultad de ser algo en el mundo, es de naturaleza; serlo es un accidente. Podemos nacer en condiciones orgánicas para llegar a grandes hombres; serlo depende de mil circunstancias, y la economía es de las menos importantes. La mayoría de los grandes genios nacieron en hogares pobrísimos.
Muchos nombres podríamos citar que tienen un valor dentro de la filosofía anarquista, no obstante haber nacido de familias muy pobres, que para nada se preocuparon del porvenir de sus hijos.
Hay en ellos una fuerza positiva natural, muy superior a la fuerza negativa de la sociedad y de la familia, no pocas veces.
¿Niega lo dicho que el hogar no pueda ser fuente de idealidades? No. Quiere decir que los medios económicos del padre son un factor insignificante en la composición intelectual del hijo.
El principal medio es el ejemplo y el principal factor es el haber nacido con disposición para apropiarse los ejemplos de la familia y de la historia. Y son los ejemplos de la familia y de la historia. Y son los ejemplos vividos, no los pensados. Los ejemplos que nacen de nuestros actos, sin darnos cuenta; no los que vamos pensando cuando nos ponemos en dómine.
Así, más que nuestros sermones, influirán en la mentalidad de los hijos, nuestros actos, y nuestros actos inconscientes, lejos, muy lejos de todo profesorado, dentro y fuera de la familia.
Y es que los actos salen de nuesra vida y de todo nuestro ser, y los sermones que podemos dirigir a los hijos para que sean rebeldes a la injusticia, pueden resultar, y a menudo resultan, artificiosos y ridículos.
Con recursos económicos para enviar nuestro hijo a un colegio de fama, poco habremos hecho por sus ideas, si queremos que éstas sean con vistas a una sociedad libre.
El profesor cuidará de la instrucción de nuestro hijo, pero no de su educación intelectual. La educación ideal ha de ser del padre exclusivamente y lo mismo cuesta una vida de ejemplos vividos aplicándola a un hijo, que aplicándola a varios.
¿Qué dirá el hijo de un padre que para poderle educar a gusto no le dió un hermano y en cambio gasta en fumar y en beber más de lo que hubiera podido costar la vida que no se quiso?
¿Qué dirá el hijo de un padre que no supo emanciparse de costumbres y vicios que perjudicaban su salud y su bolsillo y en cambio le manda a él y a sus hermanos, pocos o muchos, a las fábricas para que ayuden a los gastos de la casa?
Más que todas las pláticas, más que todos los ideales, más que todos los buenos propósitos, podrá el sacrificio de lujos y goces y aun de la vida misma, en bien de los hijos, para los cuales el mayor bien será tenerlos a nuestro lado siempre, pasare lo que pasare.
Si se dijera que ello no es posible, nosotros contestaríamos que habría de serlo.
Si se quieren pocos hijos para educarlos mejor ¿quiénes han de ser los maestros? No pueden serlo los que más cobren, porque éstos los convertirían en idiotas. Han de ser los que cobren menos y de los que menos cobren, aquellos profesores que sustenten ideas afines a las nuestras, y esto se hace y se ha hecho siempre, que ha sido posible.
Repetimos que las elecciones mejores son aquellas que dan los padres con sus actos dentro y fuera del hogar, y estos actos no cuestan dinero. Precisamente los que lo cuestan son los actos y las lecciones que no educan.
Lo primero que ha de procurar el anarquista es emanciparse de la explotación ajena y luego impedir que sus hijos sean explotados por nadie.
Medios de vida humilde e independiente hay muchos, y en estos medios de vida humildes e independientes hemos de pensar para que nuestros hijos sean nuestros exclusivamente, lo mismo en sangre que en ideas. Han de crecer y educarse a nuestro lado.
¡Aquí está lo que podríamos llamar vida heroica de los humildes, de dentro de su misma humildad!
¿Pero cómo van a ser heroicos nuestros actos si todos son de hombre educado, de hombre adaptado, de hombre social?
Lo mismo en el hogar que en la vida, siembra más ideal el que más sonríe; el que más ideas optimistas esparce; el más sereno; el que más dueño de sí se manifiesta en todos los conflictos que esta sociedad plantea dentro de las familias y particularmente de las familias obreras; el que más amor aporta al contrato de las relaciones sexuales.
Son una cuestión de amor todas las cuestiones de la tierra y no una cuestión de posibilidades económicas.
Si fuera una cuestión de posibilidades económicas, con que los anarquistas procurásemos ser ricos, estaríamos al cabo de la calle. Es más; si en lugar de dedicar, los libertarios, toda nuestra voluntad a una causa que no nos produce más que quebrantos y sinsabores, la dedicáramos a enriquecernos, aceptando todos los medios inmorales e inhumanos que la sociedad ofrece a los que la acatan como buena, nos haríamos ricos lo mismo que los otros y podríamos dar a nuestros hijos la educación que quisiéramos; pero entonces habríamos dejado de ser anarquistas y nuestros hijos no recibirían la educación que para ellos anhelamos ahora.
Vida y amor es lo que hace falta. El que ama quiere y el que quiere puede. La misma voluntad, madre de todas las grandes obras, no es más que una exuberancia de amor.
Y ha de ser la Naturaleza, con nuestra potencia amorosa, la que limite nuestros hijos, y no las conveniencias domésticas, ni los oportunismos más o menos revolucionarios.
El hombre no debe engendrar sin amor; el hombre no debe tener hijos con mujer no amada. El hombre y más el hombre anarquista, habría, en este respecto, de superar a la misma Naturaleza que da hijos hasta la que no aman, aunque se los dé de inferior condición que a los que aman.
Es mucho más importante este aspecto de la cuestión que el económico.
Si tenemos hijos, aunque sea con toda suerte de limitaciones, con la mujer de conveniencia social, no los tendremos bellos ni buenos ni inteligentes. Si los tenemos con la mujer querida o con las mujeres queridas, porque el amor no es único ni se puede encasillar, y en este respecto lo mismo que decimos del hombre, decimos de la mujer, nuestros hijos estarán dotados de todos los bienes naturales.
Son los hijos del amor y no los del cálculo ni los de las conveniencias sociales, los más bellos, los más inteligentes y los más rebeldes.
Puede decirse que la obra humana está escrita por los hijos del amor: naturales, ilícitos, bastardos, espúreos, malditos. De aquella joven madre, vilipendiada y escarnecida por los imbéciles; repudiada por todas las morales; que no halla reposo, consuelo ni respeto; que anda errante con el hijo de su pecado de amor en brazos, sale a menudo el genio.
Léase la vida de los grandes artistas, de los grandes aventureros, y de los grandes sentimentales. La mayoría nacieron con la maldición de la moral y de las leyes.
Y estos hombres de amor habían de dar, además, a las generaciones venideras, hombres también de amor, nacidos de dos cuerpos que se querían y que no pensaban más que en quererse.
La vida de los anarquistas no está aún a la altura de su idealidad ni mucho menos. Engendramos sin amor y luego queremos que el hijo del deber social y conyugal, sea un héroe.
¿Cómo ha de serlo si nosotros somos un animal vulgar y domesticado cual aves de corral?
¡No! La sociedad no será grande ni libre; los hombres no seremos espléndidos ni generosos, mientras sean hijos de costumbres y de medidas económicas.

(…)

FEDERICO URALES

¿Necesitamos que el Estado nos “proteja” cuando damos de mamar en público?

En la piscina del barrio.

La lactancia materna en la esfera pública no necesita leyes o protección de Papá-Estado sino madres valientes y seguras de sí mismas para estar y dar de mamar en todos los ámbitos de la vida. Centrar el activismo en solicitar una ley estatal específica es como pedir una ley que proteja a las parejas que desean besarse por la calle. En mi opinión, lo que no tiene que haber son leyes o normativas que prohiban los besos o la lactancia en público, pero más allá de ahí el Estado no tiene que meterse.

Si una mujer es expulsada de una tienda, de un museo o de cualquier lugar por amamantar, son los que expulsan los que tienen que demostrar o justificar la “ilegalidad” o el carácter supuestamente ilícito de la lactancia materna. No tenemos que demostrar nuestra “inocencia”, son ellos los que tienen que demostrar nuestra supuesta “culpabilidad”.  No somos nosotras, por tanto, las que tenemos que exigir su legalización o protección. Además, si esas normativas discriminatorias existen en determinados centros entrarían en contradicción con derechos constitucionales:

Artículo 14: Los españoles son iguales ante la ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social.

    Es decir, si se trata de leyes, ya hay una ley de leyes que se llama Constitución. Si alguien lo desea o necesita, puede ir con ella bajo el brazo y sacarla cuando algún personaje nos expulse o trate de evitar que hagamos nuestra vida normal. También existe la denuncia pública y se pueden hacer “tetadas”, repartos de panfletos denunciando lo sucedido, boicots, desobediencia civil o incluso denuncias en los juzgados.

    La lactancia materna en público no está tipificada tampoco como delito en el código penal.  Es más, si hacer nudismo es legal en cualquier espacio público en España, ¿no va a ser totalmente legal alimentar con tu cuerpo a tu hijo, algo que no afecta directamente a nadie más? Hace años que ya no existe el delito de “escándalo público”. En realidad no es que hacer nudismo sea legal o que esté “protegido”, es que es ilegal que te impidan ir desnudo, incluso hay una sentencia, según esta web, que respalda que una persona pueda “desobedecer a los agentes de la autoridad y negarse a vestirse incluso aunque exista una ordenanza o reglamento local que prohíba el nudismo. Para ello basta con que el bañista esté convencido de que la normativa es ilegal”.

    ¿Y que pasa con las tiendas o centros comerciales? ¿No son lugares privados con su propia regulación? Pues algo parecido pasa con las discotecas y los derechos de admisión.  Si hay condiciones específicas para entrar o permanecer tienen que estar expuestas de forma clara y visible y, por supuesto, no pueden ser discriminatorias ni por razón de sexo, edad, raza, orientación sexual, etcétera. Si lo son, son injustas y anticonstitucionales. Se puede luchar por la vía de la presión social o por la vía legal y llegar hasta el Tribunal Constitucional. En cualquier caso es así. No basta que en el consejo escolar de una escuela infantil se haya votado que no se puede amamantar. Esa normativa no tendría validez. ¿Y si la norma es que se puede amamantar en otra sala pero no en el aula? Para este tipo de casos tampoco se necesita pedir una ley que proteja la lactancia. Si es discriminatoria (por ejemplo, si se alegan motivos de “respeto” o “pudor” y al resto de padres se les permite permanecer en el aula) sería inconstitucional y se podría recurrir.

    Lo mínimo que se puede pedir a una norma es que esté justificada de alguna forma, a no ser que lo que se pretenda es enseñar a obedecer de forma ciega e irracional. Desde luego, las normas absurdas sí que son un ejemplo perfecto del verdadero curriculum oculto de las instituciones, tanto para adultos como para los niños.

    A más victimización, menos normalización

    Una cosa es exigir el cese de una discriminación con esfuerzo y tesón (incluso aunque eso termine en los tribunales estatales) y otra es pedir una ley que proteja una acción vital cotidiana como puede ser amamantar, respirar o llevar minifalda. Incluso aunque las personas que luchen por ello lo hagan con la mejor de las intenciones el resultado va en la dirección contraria. Además de victimizar provoca una situación extraña y contraproducente con la lactancia, porque en lugar de considerarla algo normal, la convierte en algo raro, exótico y en peligro de extinción. Es reconocer una debilidad y una derrota inexistentes, justo en el momento en el que más mujeres están conociendo la lactancia, reencontrándose con ella y amándola, después de una época de ostracismo en la que casi desapareció. Por cada caso discriminatorio hay cientos de lactancias en público corrientes, normales, tranquilas, respetadas o, simplemente, ignoradas (a mi no me han expulsado de ningún sitio en dos años de lactancia). Eso no quita que haya que luchar contra la discriminación sino que, si se produce, hay que enfrentarla de manera directa de forma individual y colectiva.

    Hay personas que piensan que la falta de legislación produce vacíos legales. Yo creo que las normas deberían ser las mínimas para una convivencia respetuosa, el resto debería ser un amplio campo de libertad y responsabilidad. El Estado no es quién debe decirnos dónde y cómo podemos amamantar porque no es de su incumbencia. Tampoco lo es de la vecina del tercero ni del panadero ni del guarda de seguridad del centro comercial. No dejemos que más y más áreas de nuestra vida, de nuestra autonomía, que no afectan a terceros, se queden en manos de instituciones del poder. Eso no es reivindicar un derecho, es una dejación del deber moral de ser libres.

    Haciendo un paralelismo con el tema de los besos en público, en algunos países se te puede multar por besar a tu pareja por la calle en base a alguna extraña ley. Lo lógico es luchar porque esa discriminación legal finalice. Cuando no hay una ley que prohibe los besos en público y un camarero te expulsa de un restaurante por besarte con tu novio es él el que tendría que justificar legalmente la expulsión, no tú. Y a lo mejor incluso le puedes denunciar por hacerlo. 

    Aunque no haya una ley específica si quieres denunciar que te han expulsado por amamantar lo puedes hacer ya con la legislación actual. Quien no denuncia ahora tampoco lo hará después porque la justicia si no se lucha por ella en el día a día, por mucha ley que haya, desaparece. Por eso, en lugar de normalizar la lactancia, reivindicando una ley específica, lo que se hace es todo lo contrario. Se enrarece un proceso natural, se lo señala como un acto extraño que necesita de esa especial protección, cuando la realidad es que, entre otros factores, gracias a todas las mamás que amamantamos sin complejos, la lactancia de facto se está normalizando día a día, sin necesidad del Estado ni de la autoridad. Esa ley sería un paso atrás.

    La mayor protección es vivir y lactar donde queramos y quieran nuestros bebés. La mayor protección es hacerlo seguras de nosotras mismas. No necesitamos tutela del Estado en este aspecto sino el respaldo de la gente común, hombres y mujeres que quieran vivir en libertad y con respeto mutuo. Son las mujeres que se enfrentan a las situaciones injustas (y no las leyes victimizadoras) las que cambian el mundo a mejor, y si no que se lo digan a Rosa Parks, la mujer que se negó a ocupar los asientos específicos para negros de los autobuses.

    Después de leer lo que he escrito quiero matizar antes de terminar. Es posible que la protección del Estado haga sentirse seguras a muchas mujeres a la hora de enfrentar injusticias como la de ser expulsadas de algún lugar por amamantar. Si esto es así es porque hemos llegado a un punto en el que recurrir a la autoridad para pedir protección se ha vuelto normal e incluso imprescindible en muchas ocasiones. Desde la cuna a la tumba hemos sido educados y funcionamos a base de premios y castigos otorgados por personas que se encuentran en una situación de poder. Por eso, no quiero terminar siendo tajante. 

    Si algo me ha enseñado la maternidad es que hay cosas que están dibujadas en blanco/negro sin matices y otras están en escala de grises. Yo misma, muchas veces he recurrido a la policía para intentar acabar con algunos abusos que, si existiera una comunidad vecinal, se habrían solucionado entre los propios afectados sin necesidad de la autoridad que representan unos hombres y mujeres armados por el Estado. Pero como estamos solos e incomunicados no hay forma de afrontar los más nimios problemas de convivencia. Ninguna de las dos opciones (no hacer nada y sentirse oprimido o recurrir a la autoridad) es buena ni soluciona nada. La segunda te salva momentaneamente, pero es pan para hoy y hambre para mañana, ya que no se enfrenta el gran problema convivencial existente y este, en lugar de desaparecer, se hace más grande. Por eso, ante estos dilemas, sería muy hipócrita por mi parte pedir a los demás lo que yo misma no he sido capaz de hacer. Con esta última reflexión me despido.

    Un abrazo tanto para las personas que piensan que una ley las va a proteger como para las que pensamos que la única protección posible es la seguridad que da saber que estás haciendo lo correcto.

    ¡Desobediencia ante la injusticia! ¡Vive y deja vivir!