Fragmento de “La Violencia en la Revolución Verde” de Vandana Shiva

“El objetivo de la eugenesia es mejorar a la raza humana a través de crianza selectiva. Esto incluye, “la aplicación en el hombre de los métodos desarrollados por los criadores (de animales o plantas) para mejorar sus stocks””. pg. 17 del libro de Gena Corea “The Mother Machine”
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Reproduzco un texto de este libro de Vandana Shiva (desconozco si está en castellano pero veo necesaria su lectura completa) por dos motivos. El primero es que creo que, como si de una metáfora se tratara, el gran capital estadounidense representado por la Fundación Rockefeller y Ford tratan a las semillas como a las personas. Las oligarquías de poder necesitan un nuevo tipo de persona/semilla, un estándar fabricado por ellos mismos que soporte el nivel de explotación, desintegración y anulación que sus productos químicos, ideológicos, fiduciarios necesitan para ser producidos, vendidos y consumidos.

Como bien explica Alan Moore, no es una conspiración de un colectivo concreto de personas y ni siquera de un país concreto (el bloque geopolítico antagonista puede ser igual o peor…). Es un sistema de liderazgo y obediencia ciega. Las oligarquías y las personas concretas que las componen son como nosotros. No tienen una inteligencia superior o son especialmente malvados. No son extraterrestres, no son reptilianos, no son dioses o como todas esas chorradas difundidas por internet. Son humanos. Cagan y mean como nosotros. Tienen partos violentos, traumas infantiles y traumas de guerra como nosotros. Se equivocan en sus estrategias en multitud de ocasiones. Se autoengañan. No es como en otros tiempos en los que podía haber diferencias más radicales entre el pueblo y las elites. Ahora se puede decir que tenemos, de forma general y simplificando mucho (yo no voy a asumir como propios los crímenes de otros, y algunos son gravísimos tal y como está el mundo, si acaso mi pasividad ante ellos), los mismos vicios y virtudes que se retroalimentan entre sí. Por no hablar de los miles de funcionarios y cargos intermedios que “solamente siguen órdenes”.

Pero también es, por todo ello, porque no son todopoderosos, que podemos derrotarles. O más bien derrotar todo lo negativo que hay también dentro de nosotros mismos. La lucha interior es la más importante. Yo no puedo estar todo el día hablando de lo malos que son los capitalistas y estatistas cuando yo soy la que les doy su fuerza y poder, la que compro sus pañales Dodot de Procter and Gamble, la que uso la gasolina del patriarcado de Arabia Saudita e incluso del ISIS, la que tengo un coche Ford y un maravilloso crédito para pagarlo a plazos, la que tengo un teléfono móvil con coltán extraído por niños del Congo, ensamblado por trabajadores chinos a punto de suicidarse y controlado a través de metadatos por el estado y alguna empresa de telecomuniciones. ¿Quién me creo que soy? Yo no soy buena buenísima y ellos no son malos malísimos. Es más, casi todo el mundo quiere ser rico y explotador como ellos, solamente hay diferencias de grado. A nivel estratégico señalar la humanidad y banalidad del mal es importante.

El segundo motivo es que sigo en mi camino de autoaprendizaje el sendero de estas fundaciones y eso me ha llevado a darme cuenta de que invierten e investigan en temas muy diversos que se conectan entre sí: biopolítica sexual y “empoderamiento” femenino; fertilidad y anticoncepción medicalizada; producción de semillas híbridas/transgénicas y reproducción artificial en humanos; aborto (vía Planned Parenthood, por ejemplo) e ingeniería genética-militar. Los hilos y vínculos que unen a la industria petro-agroquímica, la industria bélica, el feminismo institucional y la agricultura biotecnológica deben ser estudiados y expuestos.

No es raro encontrar dentro de los medios de izquierda y anticapitalistas artículos que critiquen ciertas formas de anticoncepción como el Depoprovera o la industria de las semillas transgénicas y los agrotóxicos. Sin embargo, nadie hace la conexión con la ingeniería genética y la reproducción artificial en humanos, mucho menos con la industria del aborto (las mujeres han abortado desde mucho antes de que existiera esta industria) o el feminismo institucional, donde las mismas fundaciones operan y subvencionan al mismo nivel. ¿Se trata de algún tipo de tabú? De igual forma es posible encontrar medios de derechas, medios católicos o antiabortistas que criticarán el feminismo y pedirán la ilegalización del aborto (como un todo y sin distinciones) pero se mostrarán totalmente alineados con la industria de los transgénicos, la biotecnología y la guerra.

Copio y pego del libro de Vandana Shiva (la traducción es mía y puede contener errores):

Pg. 35: “Bajo el programa de la Fundación Ford, la agricultura se transformó de una que estaba basada en aportaciones internas que eran accesibles sin ningún coste, a una que era dependiente de aportaciones externas para la que eran necesarios créditos. En lugar de promover la importancia de la agricultura en todas las regiones, el IADP mostró favoritismo en áreas especialmente seleccionadas para el desarrollo de la agricultura, para las que fueron desviadas recursos materiales y financieros de todo el país. Los últimos sin embargo fueron una estrategia fallida en lo que concierne a las variedades autóctonas de semillas de alimentos. Las semillas autóctonas tienden a “fijarse” o caer bajo la aplicación intensiva de fertilizantes químicos, por lo tanto ponen un límite al uso de fertilizante.

Como dijo un representante de la Fundación Ford, “El programa reveló la necesidad urgente de mejorar variedades de semillas porque se vio que las variedades nativas respondían muy mal a las prácticas mejoradas y producían bajos rendimientos incluso cuando eran sujetas a otras prácticas modernas recomendadas.

No era que las variedades nativas de semillas fueran inherentemente de bajo rendimiento. El problema con las semillas indígenas era que no podían ser usadas para consumir altas dósis de químicos. Las semillas de la Revolución Verde fueron designadas para superar los límites fijados por las semillas indígenas en la agricultura química intensiva. Las nuevas semillas se convirtieron en algo central para romper los límites de la naturaleza y sus ciclos. Las semillas “milagro” estaban de hecho en el corazón de la ciencia de la “Revolución Verde”. 

La combinación de ciencia y política en la creación de la Revolución Verde va hasta el período de los años 40 cuando Daniels, el embajador de los Estados Unidos en el gobierno de México, y Henry Wallace, Vicepresidente de de los Estados Unidos crearon una misión científica para asistir al desarrollo de la tecnología agrícola en México. La oficina de Estudios Especiales se creó en México en 1943 dentro del ministerio agrícola como una empresa conjunta entre la Fundación Rockefeller y el Gobierno de México. En 1944, el Dr. J. George Harrar, cabeza del nuevo programa de investigación mejicano y el Dr. Frank Hanson, un funcionario de la Fundación Rockefeller de Nueva York invitó a Norman Borlaug para cambiar su trabajo clasificado en el laboratorio en Dupont a el programa de mejoramiento de las plantas en México. En 1954, las “semillas milagro” de Borlaug de variedades enanas de trigo habían sido desarrolladas. En 1970, Borlaug había sido premiado con el “Premio Nobel de la Paz” por su “gran contribución a la creación de una nueva situación mundial en relación a la nutrición… Las clases de grano que son el resultado del trabajo del Dr Borlaug aceleran el crecimiento económico en general de los países en desarrollo”. 

Esta asociación asumida entre nuevas semillas y abundancia, y entre abundancia y paz se buscó replicarla rápidamente en otras regiones del mundo, especialmente Asia. 

Impresionados por la difusión exitosa de las semillas “milagrosas” de trigo del CIMMYT (en Centro Internacional de mejora del Maíz y el Trigo) que había sido creado en 1956 basándose en la Fundación Rockefeller y el programa gubernamental mejicano, las Fundaciones Rockefeller y Ford en 1960 establecieron en IRRI, el Instituto Internacional de Investigación en Arroz de las Filipinas, que en 1966 estaba produciendo arroz “milagro”, para sumarse a los trigos “milagro” del CIMMYT. 

El CIMMYT y el IRRI eran los centros de investigación internacionales agrícolas que crecieron del programa por países de la Fundación Rockefeller para lanzar nuevas semillas y la nueva agricultura a lo largo de Latinoamérica y Asia. En 1969, la Fundación Rockefeller en cooperación con la Fundación Ford había establecido el Centro Internacional de Agricultura Tropical (CIAT) en Columbia y el Instituto Internacional para la Agricultura Tropical (IITA) en Nigeria.”

Como vemos, el objetivo principal de las oligarquías es el biocontrol total y crear dependencia hacia sus productos/servicios/créditos. La independencia del pueblo frente a sus necesidades debe ser aniquilada, según su perspectiva comercial y filosófica. Para ser independientes de ellos es necesario ser interdependiente de tus iguales, aunque hay que recordar que la independencia total no existe en el ser humano porque somos seres sociales y necesitamos mucha ayuda mutua para sobrevivir. Somos interdependientes de nuestros iguales.

Me despido con esta reflexión que compartí en facebook hace poco:

“El mito de la “media naranja” es un mito muy perjudicial , pero el de la “naranja entera” es igual de nocivo ( y la respectiva “boda -romántica- conmigo misma”) . Una naranja entera no puede sobrevivir si no tiene un árbol con raíces, con ramas, con hojas, con otras naranjas, con flores de Azahar, en equilibrio dinámico con otros árboles, si no le da el Sol, la Luna, si no le cae la lluvia, si ya no hay abejas… Vive mal si es naranja de invernadero industrial, si ya no es capaz de sobrevivir en la Naturaleza y se ha convertido, hibridación controlada tras hibridación controlada, en una naranja que solamente sobrevive en cautividad y con fertilizantes químicos. Y si es transgénica ya ni te cuento … ”

Relacionadas: 

– Fragmento de “Los anarquistas españoles” de Murray Bookchin:
http://www.lasinterferencias.com/2015/09/11/fragmento-de-los-anarquistas-espanoles-de-murray-bookchin/

– La OTAN y las nuevas tecnologías reproductivas:
http://www.lasinterferencias.com/2015/09/14/la-otan-y-las-nuevas-tecnologias-reproductivas/

– Estrategias de dominación: desconectar, fragmentar y manipular: http://www.lasinterferencias.com/2015/10/04/estrategias-de-dominacion-desconectar-fragmentar-y-manipular/

– Reflexiones en torno al documental Citizenfour:
http://www.lasinterferencias.com/2015/11/30/reflexiones-en-torno-al-documental-citizenfour/

– No es “conspiranoia”. Se llama capitalismo y Estado:
http://www.lasinterferencias.com/2015/10/05/no-es-conspiranoia-se-llama-capitalismo-y-estado/

– Métodos anticonceptivos y abortivos en el libro “Ritos de embarazo e parto en Galicia”: http://www.lasinterferencias.com/2015/08/03/metodos-anticonceptivos-y-abortivos-en-el-libro-ritos-de-embarazo-e-parto-en-galicia/ 

– Uruguay, país transgénico: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=176579