Una vida libre de tecnologías de la información y la comunicación (TIC)

Tendréis que pasar cerca de las sirenas que encantan a cuantos hombres se les acercan. ¡Loco será quién se detenga a escuchar sus cánticos pues nunca festejaran su mujer y sus hijos su regreso al hogar! Las sirenas les encantarán con sus frescas voces. Pasa sin detenerte después de taponar con blanda cera las orejas de tus compañeros, ¡qué ni uno solo las oiga!. Tu solo podrás oírlas si quieres , pero con los pies y las manos atados y en pie sobre la carlinga , hazte amarrar al mástil para saborear el placer de oír su canción. La Odisea.

Va siendo necesario empezar a crear espacios y relaciones libres de móviles, redes sociales, “me gustas”, fotos e internet. Ello quizá suponga estigmatizar el uso de TIC como si de consumo de heroína en público se tratara. Al igual que hay casas okupas que ponen aquello de “espacio libre de drogas” habrá que crear “espacios libres de TIC”. Bien, eso hay que ponerlo sobre la mesa. Empezar a exigir a las amistades que cuando estén con nosotros no miren el móvil ni contesten mensajes. Explicar a la gente que eso es una falta de cortesía y de educación. Sí, que son unos maleducados (o bien educados en el capitalismo actual). Hay que volver a las buenas costumbres de la soledad reflexiva y la compañía enriquecedora que estos dispositivos y redes nos han robado. Nos han robado la convivencia y sin convivencia no hay nada. Es la muerte del yo y del colectivo, la muerte de la psique y de la comunidad.

Como ratones en una jaula, adictos a un nuevo fármaco o droga en experimentación, así estamos.
Las necesidades que suplen son reales, son evolutivas: la necesidad de aceptación del grupo, de estatus, de reconocimiento y de comunicarnos con el otro. Pero al igual que la llamada de teléfono no puede sustituir al hablar cara a cara, el mensaje de WhatsApp no puede sustituir a la capacidad de concretar una cita hablando. No estamos adaptados para este tipo de comunicación que crea enfrentamientos artificiales de las maneras más tontas y malos entendidos. Son, pues, herramientas que crean conflictos en lugar de solucionarlos.

Hay que empezar a decir con valentía “No, no tengo facebook”, “No, no tengo WhatsApp” e incluso los más atrevidos y revolucionarios “No, no tengo teléfono móvil” o “No, no tengo internet en casa, solamente en el trabajo”. Porque de eso se trata, si hay que usarlos en el trabajo, se usan durante el horario laboral, pero, ¿cómo es posible que hayamos dejado entrar a la empresa en casa y en nuestras relaciones sociales? Esto es una revolución pendiente. Un proceso de descolonización y de desintoxicación en toda regla, con su respectivo combate y síndrome de abstinencia. Prepárate para atarte al mástil, como Ulises frente a las sirenas. Y que no te seduzcan ni las grandes compañías de telecomunicaciones ni las falsas alternativas que pretenden usar el móvil para todo, incluso para la “autogestión”, la “participación” y la “transparencia”. Alguna sirena que otra pensará: “Sí, sí, rebeláos, organizad hasta vuestra propia moneda alternativa virtual, vuestras asambleas, vuestros espacios comunales. Eso sí, el móvil con internet usadlo, usadlo mucho”.

Prepárate para la incomprensión.

Yo, me declaro en guerra, en primer lugar conmigo misma, con la mujer adulta de 36 años adicta a estas tecnologías y que ha perdido la capacidad de vivir sin ellas, como hizo hasta los 20 años de edad. ¿Cómo es posible que nos hayan engañado tanto? ¿Es que acaso antes la vida no existía? ¿Es que acaso antes no éramos capaces de quedar un grupo de amigos para vernos? Claro que sí, nos llamábamos unos a otros y hablábamos para citarnos a una hora y en un lugar. Cada tecnología te roba algo que antes eras capaz de hacer sin ella. Y cuando digo “roba” es que hay una parte de tu cerebro, de tu forma de pensar y sentir, de tu corazón y pensamiento, que ya no usas o, peor aún, usas de una forma diferente. Lo que no se usa se atrofia. Así que sí, te estás convirtiendo en un robot y ni siquiera te has dado cuenta. Adiós, ser humano. Bienvenida, pequeña máquina estandarizada conectada en red.

Pensando sobre eso que llaman “estrategia”

 El poder, el mal y la dominación no tienen un rostro fijo. Tienen la capacidad de mutar, absorber o crear su propia disidencia. Pu e d en seguir una corriente ideológica en un momento y su aparente contraria de forma conse cu t iva o simultánea. Pueden vestirse con el disfraz que convenga en cada ocasión. Pueden financiar a los dos ba n dos de una disputa. Pueden crear la disputa misma. Se alimentan y expanden de nuestr o peor lado, de nuestras carencias emocional es y vicios, como el de aquel viejo “pecado capital”, el de la pereza. Por eso, es imposible vencer por ahora al “capitalismo”, al “Estado”, a cualquier régimen dictatorial, que la guerra termine, acabar con todos los “…cidios”, con la explotación laboral o la esclavitud moderna sin que vuelvan a resurgir con formas más refinadas o más crueles . Y a la vez, los verdugos son víctimas . Quizás por ahí se encuentre un flanco de vulnerabilidad . Es posible que no pueda inventarse una estrategia militar al uso cuando el campo de batalla es el propio ser humano .

Margaret Sanger, la lactancia materna y la ciudad

Trabajadoras de la factoría Triangle Shirtwaist, la mayor parte inmigrantes. El 25 de marzo de 1911 el edificio se incendió y murieron 146 de ellas.
Mujeres conversando en una huelga de alquileres del East Side de Nueva York c.1910. Origen: Librería del Congreso

Mujer inmigrante de Nueva York lleva ropa para que toda la familia trabaje en casa a destajo

 Margaret Sanger 

El otro día por casi me caigo de la silla. Estaba pensando en la cita final del libro de Elsimar Coutinho sobre la menstruación,  una frase de la pionera de la planificación familiar Margaret Sanger que dice así…

“Ninguna mujer es complétamente libre a menos que tenga control sobre su sistema reproductivo”

y esa cita me llevó a investigar un poco más sobre la vida de su autora. Margaret Sanger es conocida por su promoción de los métodos anticonceptivos desde una perspectiva feminista y neomalthusiana. Fue también la mujer que promovió la creación de la primera píldora anticonceptiva (Enovid), buscando financiación y poniendo en contacto a investigadores y mecenas, en una investigación no exenta de falta de ética. Y de repente… buscando información en su biografía leí esto:

Del National Women’s History Museum:
“Cuando Sanger tenía 19 años, su madre de 50 años murió de tuberculosis. Anne Higgins dio a luz a 11 niños y sufrió 7 abortos. Sanger creía que los embarazos repetidos de su madre habían debilitado su cuerpo hasta el punto de que fue incapaz de recuperarse de la enfermedad”.

Y en Wikipedia:
“La madre de Margaret, Anne Higgins estuvo embarazada en 18 ocasiones -teniendo 11 nacimientos vivos- durante 22 años antes de su muerte a la edad de 49 años.”

Y esto otro (traducido de la versión inglesa de su biografía) sobre su primera etapa como enfermera en el East Side de Manhattan en el que cuenta la historia de Sadie Sachs, una inmigrante judía rusa:

 “Durante el trabajo de Margaret Sanger entre las mujeres inmigrantes de clase obrera se revelaron ejemplos gráficos de mujeres forzadas a partos frecuentes, abortos involuntarios y abortos provocados por falta de información sobre la forma de evitar un embarazo no deseado. El acceso a la información sobre los anticonceptivos estaba prohibido por razones de obscenidad por la ley federal Comstock de 1873 y una serie de leyes estatales. Buscando algo que pudiera ayudar a estas mujeres, Sanger visitó las bibliotecas públicas, pero fue incapaz de encontrar información sobre anticoncepción. Estos problemas se personificaron en una historia que Sanger contaría más tarde en sus discursos: mientras Sanger trabajaba como enfermera, fue llamada al apartamento de Sadie Sachs después de que Sachs se pusiera extremadamente enferma debido a un aborto autoinducido. Sadie le rogó al médico de cabecera que le dijera cómo podría evitar que le volviera a suceder, el médico simplemente le dio el consejo de mantener la abstinencia. Unos meses después, Sanger fue llamada de nuevo al apartamento de Sachs sólo que esta vez, Sadie murió poco después de que Sanger llegara a causa de otro aborto autoinducido. Sanger a veces ponía fin a la historia diciendo: “Lancé mi bolso de enfermera en la esquina y anuncié que nunca atendería otro caso hasta que fuera posible que las mujeres trabajadoras en los Estados Unidos tuvieran los conocimientos necesarios para controlar la natalidad.Aunque Sadie Sachs fue posiblemente una combinación de ficción de varias mujeres que Sanger había conocido, esta historia marca el momento en el Sanger comenzó a dedicar su vida a ayudar a las mujeres desesperadas antes de que se vieran obligadas a buscar abortos peligrosos e ilegales”.
 
Y en esta entrevista en la que el presentador le pregunta por las emociones que le llevaron a iniciar una cruzada por la planificación familiar y ella vuelve a citar el caso de su madre y lo que vio trabajando de enfermera en los barrios obreros de Nueva York:

Los datos:

La biopolítica estatal del momento prohibía en EEUU los anticonceptivos y la divulgación de información sobre los mismos desde la Ley Comstock de 1875. Margaret Sanger comienza su activismo en 1912-1916, cuarenta años después. En 1938, gracias a un juicio en el que ella estaba involucrada, se tumba por primera vez esa ley. En 1967 la ONU crea el Fondo de Población de las Naciones Unidas e incluye entre sus objetivos el control de la natalidad y la planificación familiar. Se pretende la universalización de los servicios de planificación familiar para el año 2015

– Las mujeres inmigrantes de las clases trabajadores urbanas tenían muchos hijos con intervalos muy cortos entre ellos. También las había que tenían tres hijos pero no podían tener otro hijo más por motivos económicos, como el ejemplo de Sadie Sachs.

– Su madre, de origen irlandés, tuvo una altísima natalidad con intervalos cortos.

¿Qué sabemos ahora?

 – Que ese número tan grande de hijos y esos cortos intervalos entre nacimientos, al menos los de la madre de Sanger, son una rareza histórica. No se había producido algo así en la historia de la humanidad salvo para las mujeres de clases altas que no amamantaban (o lo hacían durante muy poquito tiempo y con muchas restricciones al pecho) y que recurrían a nodrizas.

¿Y cómo lo sabemos?

Dice el pediatra José María Paricio en el libro “Manual de Lactancia Materna” de la Asociación Española de Pediatría :  

“Teniendo en cuenta el efecto anticonceptivo de la lactancia, las clases populares tenían una fecundidad limitada por término medio a un nacimiento bianual, lo que ha podido constituir un efectivo control de natalidad entre las masas campesinas de la Europa preindustrial. Por el contrario, la fecundidad no controlada por lactancia entre las clases acomodadas hace que la descendencia pueda suponer de 15 a 20 hijos, pero a expensas de una terrible mortalidad”.

Un nacimiento bianual puede parecer todavía poco si estudiamos los intervalos entre nacimientos de tres años en las mujeres cazadoras-recolectoras de los que habla el biólogo Roger Short:

“En las comunidades cazadoras-recolectoras, la pubertad, la adquisicón de deseo sexual, y matrimonio eran todos eventos sinónimos, así que no había necesidad de restricciones sociales sobre el comportamiento sexual antes del matrimonio. Después del matrimonio había un periodo de tres años de esterilidad adolescente, cuando la chica habría experimentado una sucesión de ciclos menstruales anovulatorios antes de concebir. Después del primer hijo, habría estado 3 años en amenorrea de la lactancia, seguidos por uno o dos ciclos menstruales ovulatorios antes de concebir otra vez. No tenemos información de la edad de la menopausia  en las sociedades primitivas, pero (…) sería raro que una mujer tuviera más de 5 hijos. Durante su vida reproductiva experimentaría 15 años de amenorrea de la lactancia, y 4 años de embarazo, (…)”

Short señala varios estudios en los que se ha observado cómo el proceso de urbanización en la época actual, y los cambios que lleva aparejado en cuanto a hábitos sociales y nutricionales, impactan en la fertilidad humana, sobre todo en cuanto a la lactancia materna y afirma: 

“En todo el mundo en su conjunto, más nacimientos son prevenidos con la lactancia que con las otras formas de anticoncepción juntas. No es extraño que los cambios sociales que reducen la eficiencia anticonceptiva de la lactancia hayan tenido tal asombroso impacto demográfico”. 

“Vindicación de los derechos de la mujer” de Mary Wollstonecraft (1792)

Este libro, que la historiografía feminista considera como una de sus obras fundacionales, plasma un conocimiento popular ancestral respecto a la lactancia, en realidad respecto a una determinada forma de amamantar que después sería estudiada por los investigadores del método anticonceptivo MELA (amenorrea de la lactancia) válido con un 98% de seguridad durante los primeros 6 meses postparto si se cumplen los tres requisitos (ausencia de mesntruación, primeros 6 meses, lactancia exclusiva a demanda día y noche):

“Porque la naturaleza ha ordenado las cosas de modo tan sabio, que si las mujeres amamantaran a sus hijos conservarían su propia salud y habría tal intervalo entre el nacimiento de cada hijo que rara vez veríamos una casa llena de niños”


En la edición de Marta Lois de la Editorial AKAL de 2005 hay una nota al pie que dice lo siguiente, que se contradice con lo afirmado por el consenso establecido en Bellagio sobre el MELA que sí garantiza un alto grado de anticoncepción si se cumplen los criterios de los que hemos hablado:

www.unicef.cl

En este documento de Unicef se especifica que (LAM es MELA en inglés) al menos “tres estudios han demostrado que la eficacia del LAM se puede mantener entre los 6 y 12 meses postparto, si la madre inició el método originalmente, sigue amamantando antes de ofrecer la alimentación complementaria y mantiene los intervalos entre mamadas menores de 4 horas durante el día y de 6 horas en la noche, y por supuesto se mantiene en amenorrea“. 

Y en este otro documento también se habla de lo que se ha venido a llamar MELA-9 o MELA-12, por el número de meses que podría funcionar.

Tomado de http://www.upch.edu.pe/

ACTUALIZACIÓN (8 de febrero de 2015): Actualmente hay controversia científica sobre cómo se produce la amenorrea y anovulación de la lactancia y por qué incluso algunas mujeres cuando comienzan a menstruar durante la lactancia pueden pasar varios meses aún de menstruaciones no fértiles (comprobadas por métodos naturales de conciencia de la fertilidad). Una es la hipótesis de la frecuencia de la lactancia y otra es la de la carga metabólica (lo que explicaría por qué las mujeres occidentales “bien alimentadas” tienen periodos más cortos de infertilidad de la lactancia. No son hipótesis contradictorias.

 Las mujeres de clase trabajadora

Por la información recopilada parece bastante probable que las madre de Margaret Sanger y las mujeres de las clases populares de N.Y. no amamantaran a sus bebés y, si lo hicieran, su forma de hacerlo fuera bastante diferente a la de una mujer cazadora-recolectora, o la de una mujer del mundo preindustrial popular. Su amenorrea de la lactancia sería muy corta o prácticamente inexistente, como podemos aprender de los textos de Barbara B. Harrell en “Lactancia y menstruación en perspectiva cultural“, Beverly Strassmann sobre una tribu Dogon de Mali en su artículo “La biología de la menstruación en el Homo Sapiens” o Nancy Rose Hunt en su artículo sobre el biopolítica colonial y lactancia en el Congo Belga “Le bebe en brousse”.

La clave de la explicación en las variaciones históricas y culturales de la amenorrea de la lactancia está en la separación madre-bebé, las restricciones espacio-temporales de esa relación (no atender el llanto, no dar de mamar por la noche, horarios rígidos, dejar pasar demasiado tiempo entre tomas…) y todos los sustitutos que se van añadiendo para suplir la cercanía (chupetes, nodrizas, biberones, carritos…). Por cierto, no pretendo demonizar los objetos que sustituyen a la madre, ya que el problema no son los objetos en sí, muchos de ellos prácticos en multitud de ocasiones, sino entender por qué hemos llegado a depender de ellos y por qué los hemos llegado a considerar imprescindibles.

Mujer inmigrante italiana trabajando en su casa, Nueva York en 1912 (Wikipedia).

Mujeres trabajando con máquinas de coser empeñadas en el Monte de Piedad de la Madre de Dios de la Esperanza. Barcelona, c.1926 (Gracias, Carolina, por pasarme esta imagen).

Spagna, 1966.
Fotografo: Eve Arnold
http://www.eticamente.net/31489/foto-antiche-donne-allattamento.html

Los escritos de Margaret Sanger

Creo sinceramente que los seres humanos debemos tener la posibilidad de autoconocernos y conocer el mundo, de buscar información y divulgarla libremente. El Estado no debería prohibirnos el acceso a la información, como tampoco deberíamos dejarnos adoctrinar con propaganda que sí nos proporciona aunque no queramos. Por eso, la labor de divulgación de los métodos anticonceptivos que realizó Margaret Sanger me parece totalmente legítima, aunque incompleta, sesgada y con un enfoque erróneo.

En esa época también se publicaban en España revistas anarquistas y naturistas en las que los métodos anticonceptivos se consideraban algo importante a divulgar entre la clase trabajadora. La diversidad del movimiento libertario también implicaba la existencia de controversias y opiniones diferentes sobre la pertinencia de su uso, como la que expone Federico Urales en este artículo, contrario al neomalthusianismo. De hecho, el artículo de Urales es toda una refutación al planteamiento de esta mujer desde una postura revolucionaria (¿alguien se imagina un artículo así hoy en día con el nivel de adoctrinamiento, pensamiento único y falsas polarizaciones que existe en todos los ambientes ideológicos?):  

“Lo que los neomalthusianos entienden táctica para quitar elementos de servidumbre a la sociedad burguesa y ofrecerle, en cambio, elementos de rebeldía, con pocos hijos y bien educados, es sólo, según nuestro sentir, un amoldamiento a la vida y al ambiente burgués.
Con el propósito de hurtar hijos a la sociedad injusta, los hurtamos a la Naturaleza, justa siempre.”

(…) 
“Lo primero que ha de procurar el anarquista es emanciparse de la explotación ajena y luego impedir que sus hijos sean explotados por nadie”. 
(…)
“Y ha de ser la Naturaleza, con nuestra potencia amorosa, la que limite nuestros hijos, y no las conveniencias domésticas, ni los oportunismos más o menos revolucionarios.
El hombre no debe engendrar sin amor; el hombre no debe tener hijos con mujer no amada”.

Como todos, creo que Sanger fue víctima de su tiempo y no fue capaz de abstraerse del ambiente cultural en el que nació, lo que ha tenido algunas consecuencias también en el mundo actual. 

Ser víctima de la propia cultura o estar condicionado por su tiempo no la exime de responsabilidad. Debía haber estudiado más, no solamente libros de medicina, historia y antropología en las bibliotecas sino haber escuchado a las mujeres del mundo rural o preindustrial, haber viajado, haber reflexionado sobre la aversión a los niños en el mundo urbano industrializado… Y, sobre todo, debería haber tenido una ética de búsqueda del bien común, que no tuvo, a pesar de su verborrea, como demuestra su apoyo a la forma en la que se probó la píldora anticonceptiva en mujeres de Puerto Rico, su racismo y clasismo.

¿Respondió Sanger acaso a la cuestión de por qué la maternidad se había convertido en algo tan problemático? No. ¿Qué hacía que ser madre de más de tres hijos se conviertiera en una pesadilla para las mujeres inmigrantes como la de la historia de Sadie Sachs? El capitalismo. La maternidad se problematiza a partir de la inmigración, desde el mundo de lo rural donde existían redes de crianza y apoyo mutuo dentro de la familia extensa y la vecindad al viaje a la gran ciudad de Nueva York donde los niños comienzan a estorbar. ¿Quién era el culpable de que la información y los anticonceptivos fueran censurados? El Estado. ¿El mero uso de anticonceptivos haría que la maternidad fuera más libre? No, cuando existen otros condicionantes sociales.

Sus folletos divulgativos incluían un repaso por todos los anticonceptivos (preservativo, pesarios, condon femenino…) que existían en su época y también aconsejaban el uso de algún pseudoanticonceptivo que otro, como las duchas vaginales con un jabón llamado Lysol que tenía solamente un 50% de efectividad, por no hablar de su impacto en la flora vaginal. Sin embargo, cuando habla de lactancia, esto es lo que podemos leer en Family Limitations (pdf): 

Traducción:  “Existe el conocimiento de que el amamantamiento después del parto previene el retorno de la menstruación por varios meses y que la concepción no se produce. Está bien no depender sobre esto demasiado, especialmente después del quinto o sexto mes, ya que la mujer puede quedarse embarazada otra vez sin haber “visto nada” o sin darse cuenta de que está embarazada. Se encuentra entonces con uno en el pecho y otro en el útero. Usa algún preventivo”.

O en este otro texto de Sanger:

“Durante el periodo de lactancia las probabilidades son también pocas; pero no hay ninguna certeza en este caso”. 

Esto que dice, a la luz de la evidencia científica actual y de la evidencia empírica de muchas mujeres de sociedades tradicionales, es cierto solamente en parte, ya que a partir del quinto o sexto mes es cuando se inicia la alimentación suplementaria. Como se dice en este documento actualizado sobre el MELA que ya he citado, el protocolo número 13 de “The Academy of Breastfeeding Medicine”:

“El criterio de los “seis meses” se añade primordialmente porque es el tiempo en el que la alimentación complementaria debería comenzar. Sin embargo, si el amamantamiento continúa a un nivel alto incluso cuando la alimentación complementaria haya empezado, la eficacia aparentemente permanece alta. En Ruanda, el método fue usado hasta los 9 meses, manteniendo la frecuencia de lactancia amamantando antes de cada comida complementaria. En un estudio que involucraba a mujeres trabajadoras, que se extraían leche después de la separación como poco tan frecuentemente como hubiese ocurrido el amamantamiento si hubieran estado juntos, se encontró que el MELA podía ser 96.5% efectivo. Aunque este hallazgo no es estadísticamente diferente de los resultados de otros estudios, sugiere que hay un pequeño aumento del riesgo de la concepción en las mujeres separadas de sus hijos. Esta información debería ser dada a las mujeres afectadas para que puedan tomar decisiones informadas”.

Es decir, Sanger decía que con la lactancia no había “ninguna certeza” y, sin embargo, sí promovía las duchas vaginales con un 50% de posiblidades de embarazo…

Ejemplos concretos

– Según Roger Short sería raro que una mujer tuviera en las sociedades de cazadores-recolectores más de 5 hijos. Las mujeres Kung tienen 4 o 5 nacimientos vivos de media (pg. 181 de Nisa. Life and Words of a Kung Woman, de Marjorie Shostak).  Nisa, por ejemplo, la mujer protagonista principal del libro de entrevistas que acabo de citar, tiene 4 nacimientos vivos, más algunos abortos, y mantiene una vida sexual activa durante toda su vida, con varios maridos y muchos amantes.

– Las mujeres Dogon de Mali, agricultoras y sedentarias, tienen 8.6 nacimientos vivos por mujer, el doble que las mujeres !Kung. Según Short la sendentarización trae consigo un adelantamiento de los destetes, lactancias menos intensas y un acortamiento de los intervalos intergenésicos. Además, existe la teoría de la masa muscular de Rose Frish que añade la influencia del alto o bajo nivel de ejercicio en la fertilidad de las mujeres, así como su nivel de grasa corporal.

– En España, el índice de fecundidad por mujer en 1900 era de 4,7 hijos por mujer, también muy lejos del caso de la madre de Margaret Sanger. En EEUU, en 1800 las madres estadounidenses tenían 7 hijos de media y en 1900 había caído la cifra a 3-4 hijos por mujer… También muy lejos del número de hijos de la madre de Sanger y de los que supuestamente tenían las mujeres inmigrantes del East Side.

– El estudio que hizo Sheyla Kippley entre 1500 experiencias de lactancia en EEUU (1971) comprobó que las mujeres que siguieron los “Siete estándares” de la Lactancia Ecológica tuvieron una media de 14,5 meses de amenorrea de la lactancia. Los “Siete estándares” son (si se evita cualquiera de ellos se adelanta la fertilidad):

  1. Manten una lactancia exclusiva durante los primeros 6 meses de vida; no uses otros líquidos y sólidos.
  2. Calma a tu bebé con el pecho.
  3. No uses biberones ni chupetes.
  4. Duerme con tu bebé para las tomas nocturnas.
  5. Duerme con tu bebé durante una toma durante la siesta diurna.
  6. Amamanta frecuentemente día y noche, y evita los horarios.
  7. Evita cualquier práctica que restrinja el amamantamiento o que te separe de tu bebé. 

Si esta forma de lactar no fuera algo marginal (un cambio que solamente podría darse desde la libertad personal y el respeto, y nunca desde la imposición a las demás) tendríamos que cambiar la sociedad al completo, la forma de trabajar las mujeres y las prioridades. No necesariamente tendríamos que ser amas de casa ni mucho menos. No deberíamos tener que estar recluidas ni entre las cuatro paredes de una casa ni entre las cuatro paredes de una oficina, pero sí encontrar formas de trabajar que nos permitieran no separarnos de nuestros bebés ni tampoco estar segregadas de la sociedad. Parece bastante revolucionario, ¿no? Poner la prioridad sobre nuestra propia salud y la de nuestros bebés, poner los cuidados en el centro de la vida, replantear las prioridades de la sociedad en todos los aspectos de la vida. ¿Por qué deberíamos sacrificarnos por la empresa en lugar de por un mundo mejor para las próximas generaciones? Las mujeres Homo Sapiens han tenido vida sexual, hijos y han contribuido a la recolección de alimentos y fabricación de herramientas desde el principio de los tiempos sin ser “amas de casa”. Que nadie nos engañe ni manipule con dicotomías creadas entre la mujer y la madre, no deberíamos tener que elegir.

Sin embargo, todo esto no es nada si no hay algo más, si no ponemos también el énfasis en el QUÉ conciliamos. El sistema todo lo integra y adapta, no sería raro que, dentro de poco, la falta de “cuerpos” de la que habla Kathy Matsui de Goldman Sachs llevara al sistema a tener que adaptarse a nuestras condiciones para que la máquina nunca se pare. Por eso, no basta fabricar armas mientras se amamanta a un hijo, no está bien escribir y difundir artículos mentirosos y adoctrinadores mientras se concilia, no basta con llevar a tu bebé a un call center explotador dedicado a estafar a potenciales clientes…

En cualquier caso, con los índices de lactancia actuales, la desinformación médica, las dificultades que encontramos las mujeres simplemente para llegar a establecer la lactancia, pensar en esto quizás no tiene mucho sentido.

Un problema real, diagnóstico incompleto, soluciones parciales

La falta de perspectiva global de Margaret Sanger es impresionante. Se trata de una visión miope que ha sido heredada y promocionada desde las altas esferas desde entonces a través de posturas que pivotan desde la propaganda natalista a la antinatalista, según como suene la flauta de quienes ostentan el poder. 

Si en lugar de adoptar esa perspectiva hubiera intentado, con humildad y curiosidad, entender el mundo antes de cambiarlo y conjugar lo histórico con lo biológico y lo ético, quizás estaríamos en otro mundo, pero también estaríamos hablando de otra persona, no de Margaret Sanger.

El problema de la alta paridad de las mujeres de las que habla Sanger acarreaba problemas de salud y económicos a las mujeres y sus familias, ya que había un desajuste entre su fertilidad, la pérdida de la lactancia, y el sistema al que acababan de llegar y al que se supone que se debían adaptar, un mundo de desarraigo y sin los lazos fuertes que dejaban atrás. Analizar las causas de esos problemas nos lleva a entender la pérdida de la cultura de la lactancia desde nuestra historia como especie, que tiene su forma más visible y palpable en la progresiva reducción del tiempo de exogestación (gestación fuera del útero) y de amenorrea de la lactancia. Esto viene dirigido principalmente por los “chamanes”-médicos de la cultura occidental al servicio de las elites, pero también por la propia forma de vivir y existir en las diferentes formas de organizar la sociedad, que no evolucionan de forma lineal ni progresiva.

En el caso concreto de las mujeres inmigrantes del East Side de Nueva York habría que analizar dos cosas. Por un lado, las causas por las que se veían forzadas a separarse de sus bebés y a amamantarlos poco o nada, es decir, los modos de producción y los mecanismos ideológicos de la sociedad a la que acababan de llegar. Y, por el otro, y pensando más bien en el caso de “Sadie Sachs” que tenía tres hijos y no quería un cuarto, en los problemas económicos y laborales de las familias grandes en un entorno urbano, donde los hijos son un problema y un coste. De hecho, la progresiva urbanización del mundo es el mayor anticonceptivo que existe y una de las causas principales de la caída de la natalidad en todo el globo, según el informe del Club de Roma escrito por Jorgen Randers titulado “2052, Una Previsión Global para los Próximos 40 años”

Pg. 62: “Ya más de la mitad de la gente del mundo vive en ciudades, y esa fracción aumentará con la industrialización constante del mundo en desarrollo. La mayor parte de la gente será urbana y vivirá bajo condiciones en las que tener muchos niños no es una ventaja. El deseo de tener familias pequeñas no se verá limito a las parejas con dos carreras del mundo industrializado. Billones de familias pobres urbanas en economías emergentes harán la misma elección, en un intento de escapar de la pobreza”.

Fue el “progreso” el que provocó el acortamiento de los intervalos entre nacimientos y el aumento de la paridad de las mujeres. La divulgación de los anticonceptivos, que han existido desde hace milenios, forma parte de nuestra libertad de acceder a la información y de decidir qué hacer con ella, pero si solamente se observan las cuestiones de forma parcial las soluciones siempre serán parciales y de efectos insospechados. De hecho, en cuanto el sistema se dio cuenta de que le sobraban súbditos adoptó el mensaje de Margaret Sanger como política oficial de los organismos internacionales, lo que contrasta con las anteriores políticas natalistas del colonialismo.

Por último, la eliminación de los bebés de la vida de las mujeres inmigrantes de Nueva York no podía solucionar sus problemas de explotación, alienación, aculturación y aislamiento. Lo único que podría conseguirse es que tuvieran más tiempo para dedicarle a la empresa, a la que sí podían amamantar de forma prolongada y exclusiva durante años. Por esta razón creo que a Margaret Sanger no le preocupaba demasiado la salud de las mujeres del pueblo sino la salud del sistema de dominación, por eso no hizo nada por recuperar la cultura de la lactancia materna, a diferencia de Mary Wollstoncraft más de cien años antes. De hecho, las mujeres de la alta burguesía y la aristocracia podían tener todos los hijos que quisieran sin ningún problema económico o social, cosa que parecía importar poco a la protagonista del artículo de hoy.
 
Cáncer de mama

La vida es riesgo. El embarazo y el parto son procesos fisiológicos pero también tienen riesgos, por eso se habla de tasas de mortalidad materna, por ejemplo, y esto se refleja en que sepamos cuantas mujeres mueren en sus partos o por problemas derivados de los mismos en todas las zonas geográficas del mundo. Es más, reducir la mortalidad materno-infantil es uno de los Objetivos del Milenio. Quizás haya llegado la hora de que comencemos a hablar también de los riesgos intrínsecos de la nuliparidad y la primiparidad tardía (primer embarazo). Esto no significa que si no tenemos hijos o si tenemos solamente uno de forma muy tardía vayamos a desarrollar de forma automática y determinante cáncer de mama. Lo que quiere decir es que con la información de la que disponemos se sabe que, estadísticamente, la nuliparidad, los intervalos aumentados entre la fecha de la primera regla y el primer hijo, y no amamantar aumenta el número de papeletas de sufrir esta enfermedad y otras. De una forma bastante observadora ya se dio cuenta de esto el médico Bernardino Ramazzini en 1713, al ver que en el colectivo de monjas había más casos de cáncer, la “plaga maldita”, que en el resto de población femenina.

ACTUALIZACIÓN 20/02/2015: Según el libro “Tratado de Ginegología” en su pg. 971, “Por cada 100.000 mujeres en nuestro país, mueren 18,62 mujeres” de cáncer de mama. Y según la “Estrategia de atención al parto normal” (pg. 15) la mortalidad materna en España se encuentra por debajo de los 7 fallecimientos por cada 100.000 nacimientos (4,7 fallecimientos en 2013) . Anualmente mueren unas 6.000 mujeres en España por cáncer de mama, en 2009 murieron 8 mujeres durante el parto y 2 en el puerperio.

Por eso, la cruzada que inició Margaret Sanger tenía otro sesgo más, no advirtió de esta “pequeña” gran consecuencia del uso masivo y prolongado de la anticoncepción, ya fuera basada en la abstinencia durante los días fértiles, en métodos barrera o químicos artificiales. Y para tomar decisiones libres hace falta información.

Para profundizar sobre la relación cáncer y hábitos reproductivos:
http://lasinterferencias.blogspot.com.es/2014/01/decisiones-informadas-los-riesgos-de-no.html
http://lasinterferencias.blogspot.com.es/2014/07/mujer-paradojas-y-contradicciones-en-el.html

 Termino y me despido con una adaptación ampliada de la cita de Sanger del comienzo de este artículo:

“Ninguna mujer es complétamente libre a menos que viva en una sociedad en la que exista libertad de conciencia, acceso a la información y capacidad para tomar decisiones responsables y éticas sin imposición alguna del Estado ni el Capital”

¿Es posible conjugar nuestra fisiología con la cultura actual? ¿Es posible no reprimir la maternidad en un mundo, en teoría, superpoblado, urbano, en el que se han reducido los índices de mortalidad infantil y en el que tener hijos es considerado un coste? En cualquier caso son cuestiones que deberíamos pensar cada uno de nosotros y no dejar que lo hagan otros a nuestras espaldas. Pido disculpas si hay algún error en los datos o en mi interpretación de los mismos, seguro que entre todos podemos seguir tirando del hilo…

 ACTUALIZACIÓN: Varios estudios en humanos y primates parecen señalar también un componente más en la amenorrea de la lactancia y son las reservas energéticas de las que dispone la mujer/hembra. Por otro lado, el fin de la amenorrea no determina necesariamente que los ciclos sean fértiles, es decir, algunas mujeres menstrúan pero no ovulan mientras lactan. Todavía se desconocen los mecanismos exactos de estos fenómenos.

ACTUALIZACIÓN A 20/09/2015: Este artículo debe ser matizado y ampliado con este otro sobre el libro “Ritos de embarazo y parto en Galicia”. Allí he descubierto que las mujeres en la Galicia rural prefranquista conocían varios métodos y plantas abortivas y anticonceptivas: http://lasinterferencias.blogspot.com.es/2015/08/metodos-anticonceptivos-y-abortivos-en.html

ACTUALIZACIÓN A  23/10/2015: Este estudio de Susan Jobling y Richard Owen sobre el impacto de la píldora anticonceptiva y el etilestradiol en los animales acuáticos fue publicado en Nature. Los costes de limpieza y depuración de los ríos son millonarios y se está debatiendo quién debería ser el responsable de pagarlos, si las farmaceúticas o los Estados. Recordemos que, por ejemplo, en España, la píldora está subvencionada por Sanidad.