Una vida libre de tecnologías de la información y la comunicación (TIC)

Tendréis que pasar cerca de las sirenas que encantan a cuantos hombres se les acercan. ¡Loco será quién se detenga a escuchar sus cánticos pues nunca festejaran su mujer y sus hijos su regreso al hogar! Las sirenas les encantarán con sus frescas voces. Pasa sin detenerte después de taponar con blanda cera las orejas de tus compañeros, ¡qué ni uno solo las oiga!. Tu solo podrás oírlas si quieres , pero con los pies y las manos atados y en pie sobre la carlinga , hazte amarrar al mástil para saborear el placer de oír su canción. La Odisea.

Va siendo necesario empezar a crear espacios y relaciones libres de móviles, redes sociales, “me gustas”, fotos e internet. Ello quizá suponga estigmatizar el uso de TIC como si de consumo de heroína en público se tratara. Al igual que hay casas okupas que ponen aquello de “espacio libre de drogas” habrá que crear “espacios libres de TIC”. Bien, eso hay que ponerlo sobre la mesa. Empezar a exigir a las amistades que cuando estén con nosotros no miren el móvil ni contesten mensajes. Explicar a la gente que eso es una falta de cortesía y de educación. Sí, que son unos maleducados (o bien educados en el capitalismo actual). Hay que volver a las buenas costumbres de la soledad reflexiva y la compañía enriquecedora que estos dispositivos y redes nos han robado. Nos han robado la convivencia y sin convivencia no hay nada. Es la muerte del yo y del colectivo, la muerte de la psique y de la comunidad.

Como ratones en una jaula, adictos a un nuevo fármaco o droga en experimentación, así estamos.
Las necesidades que suplen son reales, son evolutivas: la necesidad de aceptación del grupo, de estatus, de reconocimiento y de comunicarnos con el otro. Pero al igual que la llamada de teléfono no puede sustituir al hablar cara a cara, el mensaje de WhatsApp no puede sustituir a la capacidad de concretar una cita hablando. No estamos adaptados para este tipo de comunicación que crea enfrentamientos artificiales de las maneras más tontas y malos entendidos. Son, pues, herramientas que crean conflictos en lugar de solucionarlos.

Hay que empezar a decir con valentía “No, no tengo facebook”, “No, no tengo WhatsApp” e incluso los más atrevidos y revolucionarios “No, no tengo teléfono móvil” o “No, no tengo internet en casa, solamente en el trabajo”. Porque de eso se trata, si hay que usarlos en el trabajo, se usan durante el horario laboral, pero, ¿cómo es posible que hayamos dejado entrar a la empresa en casa y en nuestras relaciones sociales? Esto es una revolución pendiente. Un proceso de descolonización y de desintoxicación en toda regla, con su respectivo combate y síndrome de abstinencia. Prepárate para atarte al mástil, como Ulises frente a las sirenas. Y que no te seduzcan ni las grandes compañías de telecomunicaciones ni las falsas alternativas que pretenden usar el móvil para todo, incluso para la “autogestión”, la “participación” y la “transparencia”. Alguna sirena que otra pensará: “Sí, sí, rebeláos, organizad hasta vuestra propia moneda alternativa virtual, vuestras asambleas, vuestros espacios comunales. Eso sí, el móvil con internet usadlo, usadlo mucho”.

Prepárate para la incomprensión.

Yo, me declaro en guerra, en primer lugar conmigo misma, con la mujer adulta de 36 años adicta a estas tecnologías y que ha perdido la capacidad de vivir sin ellas, como hizo hasta los 20 años de edad. ¿Cómo es posible que nos hayan engañado tanto? ¿Es que acaso antes la vida no existía? ¿Es que acaso antes no éramos capaces de quedar un grupo de amigos para vernos? Claro que sí, nos llamábamos unos a otros y hablábamos para citarnos a una hora y en un lugar. Cada tecnología te roba algo que antes eras capaz de hacer sin ella. Y cuando digo “roba” es que hay una parte de tu cerebro, de tu forma de pensar y sentir, de tu corazón y pensamiento, que ya no usas o, peor aún, usas de una forma diferente. Lo que no se usa se atrofia. Así que sí, te estás convirtiendo en un robot y ni siquiera te has dado cuenta. Adiós, ser humano. Bienvenida, pequeña máquina estandarizada conectada en red.

Las aplicaciones de teléfonos “Inteligentes” promovidas por el Ministerio de “Igualdad” y Telefónica nos harán “Libres”

Aparte de sexista, absurda e idiotizante, esta aplicación nos acerca un poquito más a aquellas distopías imaginadas por Orwell y Huxley…

Telefónica y el Ministerio de Igualdad del PP nos harán “libres” gracias a los smartphones fabricados por trabajadores “libres” como Xu Lizhi (joven poeta y ensamblador de una fábrica de Foxconn en Shenzen que se suicidó el pasado 30 de septiembre), a los niños y hombres que extraen coltán en el Congo o a las mujeres, niños y niñas de ese país violados por auténticos terroristas que obtienen sus recursos y armamento de la explotación de este preciado mineral, según relata la periodista congoleña Caddy Adzuba, material que acaba en los aparatos tecnológicos que todos utilizamos.
Telefónica, por supuesto, sigue sin certificar la procedencia del coltán de los móviles que “regala” a sus clientes como si fueran caramelos o las condiciones laborales en las que se producen. Xu Lizhi murió pero su poesía sigue en pie, dinamitando toda la montaña de hipocresía y barbarie entre la que vivimos, conectando las pequeñas piezas del puzzle que los supuestos “libertadores” se empeñan en separar y aislar en compartimentos estancos para que no veamos el cuadro completo:

“Taller, línea de ensamblaje, máquina, tarjeta de fichar, horas extra, salario./
Me han entrenado para ser dócil./
No sé gritar o rebelarme,/
cómo quejarme o denunciar,/
sólo cómo sufrir silenciosamente el agotamiento”

Enlaces de interés:

– La noticia de su suicidio con poemas de Xu Lizhi en chino y en inglés: https://libcom.org/blog/xulizhi-foxconn-suicide-poetry
– La noticia en castellano: http://www.grupotortuga.com/La-denuncia-del-poeta-suicida-Xu
– Caddy Adzuba: http://elpais.com/elpais/2014/11/28/planeta_futuro/1417196048_384669.html
– Violaciones de niños en el Congo: http://www.elespectador.com/noticias/elmundo/inimaginable-barbarie-de-violaciones-ninos-el-congo-articulo-498070
– “La gente se sentiría molesta si viera de dónde viene su iPhone”: http://www.publico.es/418911/la-gente-se-sentiria-molesta-si-viera-de-donde-viene-su-iphone
– Un periodista de The Guardian intenta averiguar si hay un teléfono que no esté manchado de sangre: http://www.theguardian.com/commentisfree/2013/mar/11/search-smartphone-soaked-blood
Y para ilustrar un poco el concepto de libertad de expresión de Telefónica podemos recordar mi expediente laboral, insignificante al lado de todas estas atrocidades: Posible despido en la UNED por “ofender” a Telefónica: https://www.diagonalperiodico.net/global/posible-despido-la-uned-por-ofender-telefonica.html