Los “bebés sin pañales” son noticia

Hace un mes, en la edición de junio, se publicó en la revista científica Pediatrics un artículo publicado por dos personas, un papá y una mamá (Jeffrey M. Bender y Rosemary C. She) de un bebé con el que practicaron eso que allí llaman “elimination communication” (higiene del bebé sin pañales). Además, se da la circunstancia, que esta mamá y este papá son médicos y trabajan en el hospital de niños de Los Ángeles.

El artículo, del que se puede consultar de forma gratuita su introducción, cuenta su experiencia con su tercer hijo y explica lo que es la “higiene natural del bebé”, en qué se basa y reflexiona sobre el progresivo retraso en la edad a la que dejan los pañales los bebés en EEUU.

Yo, todavía no he podido leer el artículo completo, pero, al haber escrito un libro sobre el tema, tengo algunas nociones sobre el paradigma actual que se defiende desde las asociaciones de pediatría, tanto de ese país como de España, y que es básicamente el paradigma establecido por el pediatra T. Berry Brazelton en 1962 (un año después de que Procter and Gamble sacara su modelo de pañal de usar y tirar Pampers o Dodot).

Hoy en día, la AEPED, la Asociación Española de Pediatría, tiene colgada en su web una “Guía práctica para padres” redactada en colaboración con Dodot. En realidad, editada por Dodot y avalada por la Asociación de Pediatría en el año 2013 donde se afirma:

Pg. 72 (de 12-24 meses): No es conveniente iniciar el aprendizaje de control de esfínteres antes de los dos años salvo que el niño lo demande porque puede favorecer el estreñimiento y entorpecer el aprendizaje.

Esto, como sabemos todas las familias de bebés “sin” pañales, no es cierto y crea falsos miedos que no están basados en ninguna evidencia. De hecho, no viene ni siquiera una nota al pie que justifique la afirmación. Ni siquiera el propio Brazelton afirmaba esto sino que decía que los pañales “simplificados” habían liberado a las madres y ya no era necesario un aprendizaje temprano. La confusión que Brazelton estableció fue entre el cuándo (meses a los que empezar) y el cómo (respetuoso/coercitivo). Es decir, se puede ser coercitivo empezando a los dos o tres años y respetuoso al empezar a conocer y comunicarte con tu bebé desde los 0 meses. No tiene nada que ver. Y que se pueda empezar a los dos años no quiere decir que esté prohibido hacerlo antes o sea peligroso, como demuestra la experiencia de cientos o miles de años, quizás, de otras culturas sin pañales.

Lo curioso, además, es que Brazelton hablaba de empezar a familiarizar al bebé desde los 18 meses pero, con el pasar de los años, se modificó (y nadie sabe muy bien por qué) a los “dos años”. En los ochenta, Brazelton, aparecía en un anuncio de Pampers de la talla 6 diciendo algo así como “no tengas prisa para quitar el pañal”.

Creo que las asociaciones de pediatría deberían ser independientes de las empresas, ya sean de lactancia artificial o de pañales, a la hora de elaborar sus contenidos. No es serio ni riguroso. Por eso, espero poder leer el artículo de estos dos padres en Pediatrics, que gracias a su propia experiencia directa y no a los dogmas pseudocientíficos que aprendieron en la universidad, tienen algo interesante que contar al mundo.

En cualquier caso, lo que digan las revistas científicas no es la última palabra, lo importante son las relaciones únicas y diversas que se establecen en cada familia a pesar de los condicionantes empresariales y laborales, muy opresivos en la actualidad, con la crianza.

Entrevista en El Ecomensajero Digital / VidaSana sobre “Bebés sin pañales. Nuestra experiencia”

Hoy os dejo el enlace de una entrevista que me han hecho en El Ecomensajero Digital, publicada en la web de VidaSana: http://vidasana.org/noticias/el-libro-bebes-sin-panales

El libro cuesta 12 euros y se puede encargar en info@lasinterferencias.com

 

Entrevista en El Blog Alternativo sobre el libro “Bebés Sin Pañales. Nuestra experiencia”

Aquí os dejo el enlace de la entrevista que me han hecho en El Blog Alternativo a propósito de mi libro Bebés “Sin” Pañales. Nuestra Experiencia: http://www.elblogalternativo.com/2017/05/19/higiene-natural-del-bebe/

Si os interesa comprar el libro, lo podéis comprar escribiéndome un correo a info@lasinterferencias.com y después de una transferencia bancaria os lo envío por correo.

También lo podéis comprar en estas librerías: http://www.lasinterferencias.com/2017/05/11/mi-libro-bebes-sin-panales-nuestra-experiencia/

Mi libro: Bebés “sin” pañales. Nuestra experiencia

Con mi primer hijo, aunque usé pañales de tela, aprendí a comunicarme con él para entender cuándo iba a hacer pis y caca y ponerle en el baño, en una palangana o en el lugar que fuera. Esto es algo que se hace en muchas culturas del mundo: desde algunas africanas como las de los cazadores-recolectores Kung a la cultura china o la india, pasando por la de los inuit. Vivir esta experiencia por mí misma me llevó a plantearme por qué esto no sólo no era conocido por el gran público sino que, desde los años sesenta, se impuso un paradigma de enseñanza en el uso del orinal desde las asociaciones de pediatría, tanto la estadounidense como ahora también la española, que contradecía de plano mi vivencia directa. Me sorprendió saber que este paradigma de enseñanza tardía impulsado por el pediatra Terry B. Brazelton, en paralelo con la comercialización en masa de los primeros pañales de usar y tirar, fuera el único que se conoce y difunde en Occidente desde hace 55 años. Pero más me sorprendió y entristeció saber que en India y China se está tratando de exportar con éxito este modelo, en paralelo a otros muchos cambios sociales, familiares y laborales.

Si quieres saber más sobre la llamada “higiene natural del bebé” o eso conocido en el mundo anglosajón como “comunicación de la eliminación” (elimination communication) te animo a leer mi libro. En él no encontrarás una experiencia idílica sobre la crianza, es más, con mi segundo hijo no he podido llevarlo a cabo por puro desbordamiento. Sin embargo, sí pienso intentarlo con mi tercer hijo, ya que estoy comprobando por experiencia directa, de nuevo, lo complicado que es quitarle los pañales a un bebé al que se le ha acostumbrado a hacer sus necesidades en él. Sí, acostumbrado. Nacemos con una ventana de oportunidad para sintonizarnos mutuamente en este tema durante los primeros meses de vida y, después, esa ventana de comunicación se cierra y el bebé deja de colaborar y se desconecta en este aspecto de su vida.

El libro lo he autoeditado con la Editorial Manuscritos porque me gusta tener libertad total sobre mis textos y no tener que autocensurarme para gustar a tal o cual público objetivo. He hecho muy poquitas copias de esta primera edición y no sé si las venderé todas o tendré que regalarlas. En cualquier caso, lo que tenía que decir, lo he dicho y ahí queda. No es seguramente el libro que escribiría ahora y muchas de las cosas que digo me resultan ahora graciosas vistas en la distancia pero, ¡qué se le va a hacer! ¡Era mi edad del pavo de la maternidad y todo era nuevo! Además, todo libro es algo muerto, inamovible e incapaz de captar la complejidad de la vida real.

Podéis comprarlo en estas librerías:

Se puede encontrar en estas otras librerías a través de la distribuidora pero os agradezco que me lo compréis a mí directamente, si puede ser:

Este libro, “Bebés sin pañales. Nuestra experiencia” lo escribí en su mayor parte durante los primeros tres años de mi hijo, pero no ha sido hasta ahora que he tenido el tiempo de reunir y corregir los textos para publicarlo. En él cuento nuestra experiencia al aprender a comunicarnos con nuestro bebé para usar el mínimo de pañales posible pero también explico en qué consiste la higiene natural del bebé. Para ello, me he acercado a estos temas desde varios puntos de vista a través de la historia, la antropología y la ciencia, sin olvidar la práctica y las experiencias reales de madres mediante entrevistas y traducción de sus textos.

Su precio es de 12 euros más gastos de envío y puedes pedirlo en info@lasinterferencias.com

Por ejemplo, el precio que cobra Correos por los gastos de envío más el sobre acolchado dentro de España son 3,13 euros y para Argentina son 14 euros.

Texto de la contraportada:

Según diferentes estudios, cada niño gasta entre 5.000 y 6.000 pañales y cada uno de esos pañales tardará entre 250 y 500 años descomponerse. ¿Cuánta energía, árboles y plástico son necesarios para fabricar los pañales de usar y tirar? ¿Cuánta energía se derrocha en lavar los pañales de tela?

Tenemos una responsabilidad sobre los desechos contaminantes que dejamos en el mundo que habitarán nuestros hijos y nietos. No deja de ser una paradoja que para que nuestros bebés no manchen la ropa o nuestro hogar permitamos ensuciar nuestro hábitat. Por criterios de comodidad, aceptamos ser agentes activos en la depredación y contaminación de la naturaleza, nuestro hogar y el de las próximas generaciones.

Creo que el cuidado de nuestro ecosistema necesita que cuidemos a nuestros bebés de otras formas. Debemos encontrar diferentes maneras de abordar los cuidados en general: el cuidado a las madres solitarias, el cuidado a los que cuidan; recuperar los vínculos ancestrales con nuestras raíces, nuestros linajes. No es fácil cambiar una pequeña parte de las cuestiones importantes sin modificar el todo de forma integral.

Otra información:

  • Nº de páginas: 234 págs.
  • Encuadernación: Tapa blanda
  • Editorial: MANUSCRITOS
  • Lengua: CASTELLANO
  • ISBN: 9788494593130

 

Los !Kung sin pañales

9780520262348

Tomado de Nancy Howell: Historias de Vida de los Dobe !Kung:

“Los bebés establecen el control de esfínteres a una edad temprana , como resultado de la comunicación íntima, entre ellos y sus madres, que se ve alentada por el contacto piel con piel. Cuando un bebé orina espontáneamente , la madre responde sacando al bebé de la bandolera y limpiando al bebé (y a ella misma y su ropa de cuero no absorbente ) con un puñado de hierba. A medida que la madre desarrolla la capacidad de sacar al niño antes de que termine el flujo de la orina, añadirá un silbido a la corriente de la orina. Poco a poco, sin instrucciones verbales y sin regaños, los bebés pueden ser inducidos a liberar el flujo de orina con la señal silibeante mientras se mantiene se le separa del cuerpo de la madre. Muchos niños de seis meses de edad están entrenados de esta manera, antes de que puedan hablar. Del mismo modo las madres son conscientes de los movimientos y los sonidos de sus hijos y aprenden a anticipar la defecación, y mover al niño fuera de su cuerpo antes de que ocurra, mientras el niño es aún muy pequeño. Es valioso para la madre tener éxito en evitar “accidentes” con la defecación, pero no está del todo claro si es la madre o el niño los que son “entrenados” . La comunicación no verbal entre madre e hijo parece depender de la falta de ropa, por lo que será interesante saber si “el control de esfínteres” se está convirtiendo en un problema para las madres !Kung ahora que la mayoría de ellos llevan ropa de tela la mayor parte del tiempo y llevan a sus bebés fuera de sus ropas”.

Experiencias sin pañales con un niño de 25 y 26 meses

Hoy hago crónica doble porque realmente los 25 meses fueron más o menos como el mes anterior y no ha sido hasta que ha cumplido los 26 meses (dos años y dos meses) que las cosas han vuelto a cambiar. Si antes todos los días había algún pantalón mojado en el momento más insospechado ahora ya nos avisa bastante o se espera a que le llevemos al w.c./orinal. Muchos días ya no salgo ni siquiera con ropa de recambio y, si llevo un pantaloncito extra, se queda limpio en el bolso sin usar. Como hace buen tiempo, le llevo con chanclas que, si se mojaran, se secan pronto.

Creo que un factor fundamental ha sido que ha crecido y en algún momento esto iba a ocurrir por sí solo. También ha ayudado que sus abuelos, con los que se queda tres tardes a la semana, también creen que no necesita pañal y también le ponen, se lo recuerdan por su cuenta, y él también se lo pide a veces. Como siempre, hablo del pis, la caca ya la pedía independientemente de la casa en la que estuviera.

Respecto al tema de avisar o no quiero comentar una cosa más. Hoy todavía, aunque ya todos los días sean “días secos” desde hace 3 semanas, hay que preguntarle si quiere hacer pis. A veces simplemente le llevo al arbolito del parque sin preguntarle, como hacía antes, pero ahora sé que él es más consciente y, si tiene ganas, él mismo me da la mano y me lleva. Veo mucha más voluntad e iniciativa propia por mantenerse limpio que antes.

Cuando termina le animo a que se suba el calzoncillo y los pantalones, él tira por delante y yo le ayudo a subirlos por el culete. Después, si está en el reductor, le gusta tirar de la cadena o, si está en el orinal, tirar el pis a la taza del w.c..

Por las noches sigue usando pañal y no hay ningún cambio, no ha habido más noches secas y además bebe mucha agua al acostarse y durante la noche (además de leche algunas noches, que estamos en proceso de destete…).

¿Será otro momento transitorio? Nunca se sabe, porque las cosas cambian mucho de mes en mes. Os lo contaré en próximas crónicas, por si mi experiencia puede servile a otras personas que quieran experimentar con el mundo “sin pañal”. Es importante recordar que cada niño y cada familia es diferente y lo que le vale uno no le vale a otro. Pero una cosa es segura, el abanico de posibilidades es mucho más amplio de lo que nos habían contado… ¡Un abrazo!

Me despido con un bailecito que nos echamos hace poco en una fiesta de artesanía:

Experiencias sin pañales con un niño de 24 meses

Si el mes pasado parecía que llegaban los días “secos” para quedarse este ha sido el mes de volver al charquito diario.

Es curioso porque, como acaba de cumplir los dos años, ya empiezo a ver a niños de su edad, o unos meses más, en proceso de dejar el pañal y lo cierto es que ¡estamos en el mismo punto! Los papás y mamás suelen decirme que para ellos es más fácil que les avisen el pis, cuando en nuestro caso es al revés, avisa todas las cacas y el pis no. Aquí se ve de forma clara que la higiene natural del bebé no es un método de dejar el pañal ni adelanta ni fuerza ningún proceso, cada niño es diferente y tiene también su ritmo.

Este mes se ha caracterizado por volver a los 0-1-2 pantalones mojados o charquitos diarios de los últimos meses. Nos avisa el pis cuando lo está haciendo o lo acaba de hacer. Es bastante gracioso porque nos coje de la mano y nos lleva al lugar señalando con el dedo… Lo limpiamos, le decimos que el pis no se hace en el suelo, que nos avise un poquito antes para ir al w.c. y ale, a seguir con la vida.

Por las noches, como siempre mama y pide muchísima agua antes de dormir, es rara la noche seca. Sin embargo, he notado que las noches en las que está realmente agotado, quizás porque duerme más “del tirón”, no sé, se despierta con el pañal seco. Misterios de la vida…

La verdad es que la mayor parte de los días el charquito viene cuando hay una visita o quedo con alguien y me pongo a charlar y se me pasa el ir al servicio con él. Tampoco me parece nada dramático, la vida es así, llevo un recambio de pantalón y zapatos y punto. También hubo un día en que fuimos a la casa del pueblo y le tuvimos totalmente asilvestrado por el campo, sin pañales y sin ponerle, cambiando pantalones si se mojaba y ya está.

Pero lo normal es estar todo el día en calzoncillos y bien, si le vamos llevando al baño cuando parece que tiene ganas, podemos mantenerle seco sin problema. Cojo el metro, el autobús y sé perfectamente que no se lo hará encima. Pero la pregunta del millón es… ¿Cuándo será capaz de avisarnos antes de hacer pis? Desde luego, todavía no es el momento.

¡Y así seguimos aprendiendo y experimentando con la vida fresquita, primaveral y sin pañales! El próximo mes más…

Experiencias enseñando a usar el w.c. a un niño de 23 meses

Hace dos días que mi hijo cumplió dos años. ¡Dos años! ¿Cómo es posible haber vivido tanto juntos en tan poco tiempo? ¡Y lo que nos queda!

Lo más reseñable de este último mes ha sido que la última semana antes de su cumpleaños casi sin darnos cuenta no hubo ni charquitos ni pantalones mojados ni nada de nada. ¡Días secos por fin! Es verdad que las semanas anteriores a lo mejor teníamos algún escape o dos pero poco a poco se fueron reduciendo. No hemos usado pañales durante el día, solamente calzoncillos. Eso sí, con ropa de cambio preparada si salíamos, pero no ha hecho falta usarla ningún día. Esto sí ha sido un cambio.

Yo no hecho nada especial ni nada diferente al mes anterior, creo que simplemente él ha ido ganando control y es capaz de esperar a que le ponga. Eso sí, poquísimas veces nos lo ha pedido él y las veces que lo ha hecho ha sido para avisarnos de que en ese momento, en unos segundos, iba a hacer pis. Total, que no nos daba tiempo a llegar al w.c. porque de camino se lo hacía encima, pero se nota que cada vez tiene más conciencia. Las cacas, como siempre, las ha hecho en el baño sin problema. El orinal, como desde hace meses, no lo quiere usar, siempre prefiere el reductor.

Este mes casi habíamos hecho el destete nocturno total cuando de repente se puso malito y volví a darle cuando me pedía para que tuviera una buena dosis de defensas y amor para combatir esa otitis. Y, cuando se curó (tomó los primeros antibióticos de su vida…) al poco tiempo pilló otro catarro y otra vez la clásica secuencia de nariz taponada-mocos-no poder respirar… y otra vez a mamar por la noche. Ahora ya está mejor y ha vuelto a dormir algunas noches del tirón en su habitación y otras con un despertar en el que se viene a nuestra cama. A diferencia con otros tiempos le basta con sentir nuestro calorcito para volverse a dormir plácidamente. ¡Y tan contentos los tres!

Por las noches ha habido una gran sorpresa. Durante unos 5 días, coincidiendo con algunos de los “días secos” se despertó por la mañana con el pañal seco. ¡Lo nunca visto! Incluso alguna noche nos pidió agua y aún así se despertó seco. Sin embargo, después, volvió a mojar el pañal de la noche. En la próxima crónica contaré como ha evolucionado el tema.

Los días que se queda en casa de los abuelos le ponen pañal y casi siempre los moja porque han intentado ponerle en el reductor pero con ellos no quiere. No sé muy bien cuál será la razón pero llegará un momento en el que él mismo se lo pedirá.

Por ahora, somos nosotros los que le llevamos guiándonos por un tiempo intuitivo o por sus señales inequívocas y propias de que quiere hacer pis: se pone inquieto o más revoltoso, si está jugando tan tranquilo se pone de pie y se apoya en alguna pared… A veces (muy pocas) le preguntamos si quiere hacer pis, pero cuando realmente estamos seguros sin preguntar le llevamos y de camino le decimos que vamos al reductor o, si estamos en el parque, “a hacer pis donde viven las hormiguitas” (es un árbol que hay detrás de unos setos).

Por la mañana siempre le doy unos libros o no nos entretenemos con unos botes de crema vacíos. También le dejo solo y le digo que me avise cuando haya terminado o quiera bajarse. Todavía es muy pequeño para bajarse él solo así que me pega un grito, si estoy en la otra habitación, y voy. Le limpio el culete en el grifo del bidé o del lavabo, le seco y a jugar. En casa de la abuela cuando está en el reductor siempre jugamos con unas muñecas de plástico que tienen allí, una es de Blancanieves y otra es de Bella. Cuando realmente no tiene ganas también nos lo deja claro y confiamos en él.

¡Ah! Este mes no ha hecho el más mínimo intento, en contraste con el mes anterior, de subirse o bajarse la ropa por propia iniciativa. Y ya me despido. ¡El próximo mes nueva crónica!

Experiencias enseñando a usar el orinal a un niño de 22 meses

Durante este mes he vuelto a no usar pañales más que para dormir y en casa de los abuelos (ellos lo prefieren así). De repente, pensé… ¿Qué estamos haciendo? Es totalmente contradictorio seguir usándolos ya que lo que le estoy enseñando es que es lo mismo hacerlo en el w.c. que en el pañal. Así que hablé con Guille y le dije que dejáramos de usarlos de nuevo, que si se mojaba el pantalón y el calzoncillo no pasaba nada y que habíamos vuelto a usar muchos más pañales durante el día por pura pereza nuestra. Con las cacas no ha habido problema porque siempre o lo pide o lo hace después de alguna de las comidas del día. También hablé con Félix y le dije que tenía que avisarnos cuando tuviera ganas de hacer pis, antes de que se mojara el pantalón. Y la verdad es que, aunque sigue sin avisar todas las veces, avisa bastantes más con un “hacer pis, mamá, hacer piiiiiiis” en lugar del clásico “ah, ah, puaj”, jejeje.

Sigue siendo cosa de dos, él a veces me avisa y el resto de las veces tengo que llevarle yo. Si le pregunto el 90% de las veces me dirá que no tiene ganas. Bueno, también contesta “no” al 90% de las preguntas. Es la época del “no”, sus “noes” y mis “noes”, sus “noes” y los “noes” de su padre. Por eso, la única forma, si estamos seguros por sus señales o el tiempo que lleva sin hacer pis, es llevarle y distraerle con algo: un objeto, un libro, un juego… Después lo que no quiere es bajarse…

También es la época del “yo solo”. Quiere ponerse las zapatillas él solo, ponerse los pantalones él solo, aprender a hacerlo todo solo. ¡Me encanta! También me pide ayuda o se enfada por pura frustración si las cosas no le salen como le gustaría. Rabietas. Muchas rabietas… Creo que aprovechar esas ganas de autonomía para que tome consciencia de su cuerpo, sus señales y sus necesidades es muy interesante.

Así que creo que es básico vivir sin pañales, al menos por el día, y si se moja cambiarle y llevarle en el momento corriendo al reductor (ya no quiere orinales) del W.C.. Es la única forma de recordar que siempre hay que hacerlo allí, no solamente algunas veces.

También me ha pasado este mes que me avise justo cuando se está haciendo pis. En otras ocasiones le decimos “cierra la colita hasta el baño” y consigue aguantar hasta llegar. Si tenemos un día “consciente” y yo estoy con ganas hemos llegado a tener días secos, de cero charcos, cero pantalones mojados. Si estoy a otras cosas, volvemos a los clásicos 2-3 “charquitos”. Eso siempre pasa en casa, no sé por qué en la calle avisa más, ¿o será que yo estoy más avispada?

El otro día pasó algo gracioso. Me salió un trabajo para bailar danza oriental en una tetería de mi barrio y se quedaron con mi hijo en casa unos amigos (Tere, Isa y José Luis, ¡gracias por estar ahí!). Bien, pues después de preguntarle un montón de veces si quería hacer pis y Félix contestar siempre que no. ¡Se hizo pis encima de mi amigo! Parece ser que fue un momento bastante cómico… Al volver le dije que si estaba seguro tenía que llevarle él al reductor con gracia o con el juguete que tuviera entre manos y una vez allí seguir hablándole o jugando (lo que estuvieran haciendo) para que se relajara. Muchas veces dice que no tiene ganas y es “sí”.

Ayer, ya con 23 meses y pocos días volvió a practicar lo de bajar y subir el calzoncillo y el pantalón. Claro, para eso el reductor no vale porque está muy alto. Cuando le vi le dije que si quería hacer pis él solo, sin avisarme, tendría que sentarse en el orinal. Estuvo un rato practicando a hacer pis él solo ahí y tirando después el contenido al w.c.. No sé si será algo aislado o seguirá practicando. Yo, desde luego, le animaré a que siga.

Si me comparo con las autoras de los libros que hablan de la HNB mi experiencia no ha tenido nada que ver con la suya. Sus hijos eran autónomos y les avisaban muchísimo antes. Son tantos factores los que influyen que lo mejor es relajarse y disfrutar, tomárselo como un aprendizaje vital y social más. Pero a la vez, aunque suene contradictorio, no relajarse demasiado porque eso también se puede convertir en pereza o no querer afrontar las cosas. ¡Los malabarismos de la vida!

Vivimos con la losa de un pasado y un presente autoritario y los padres que queremos construir relaciones basadas en el respeto con nuestros hijos, muchas veces no nos damos cuenta que eso de “ya aprenderán” o “a su tiempo” también puede convertirse en una forma de no creer en sus capacidades reales y concretas, que son diferentes en cada niño y en cada momento, pero existen, están ahí. Yo bailo y a mi me encanta cuando mis profesoras de danza me retan a realizar un ejercicio con algo de dificultad. ¡Creen en mí y yo me pico! No es una competición contra otra persona sino conmigo misma. Asumir esto también nos hace creer en las capacidades de nosotros mismos como madres y padres, más allá de teorías, técnicas, expertos o personas metomentodo bienintencionadas (o no).

Hablar de forma normal con nuestros peques, saber que son capaces de muchísimo más de lo que pensamos, confiar en ellos, respetar esas ganas de aprender que tienen y enseñarles cosas nuevas no es presionar ni ser un tirano. Es mostrar un camino y ver como poco a poco, quizás lentamente, lo van entendiendo. ¡Somos seres sociales! La crianza no es una ciencia, es un arte, una relación humana más, por eso hay que buscar todo el tiempo puntos de equilibrios y armonías diferentes.  Esto no lo he aprendido en los libros, lo he aprendido en el día a día con mi hijo, que es el que más puede enseñar a una madre primeriza en un mundo con cada vez menos niños y, por tanto, con menos contacto directo con bebés…

¡Hasta el próximo mes!

Experiencias enseñando a usar el orinal a un niño de 19 meses.

Ayer mi hijo cumplió los 20 meses y yo sin haber hecho la crónica de los 19… Bueno, ahí vamos:

La novedad principal de este mes ha sido que mantenerle seco ha sido muy fácil y casi todas las veces se ha esperado a que le ponga a hacer pis. Quizás habremos mojado uno o dos pantalones cada día como mucho, lo que muestra que cada vez controla más su cuerpo. Hubo un día que se hizo caca en el pañal, el resto lo hace en el w.c.

Por otro lado, en lugar de avisarme cada vez más, he notado que este mes nos lo ha pedido menos que el anterior, a pesar de que yo de vez en cuando se lo digo: “Si sientes las ganas, avisa a mamá, avisa a papá” o “ahora que vas a estar con abu, díselo a ella”. Como nota curiosa, suele coincidir que las veces que nos avisa, vamos en coche o transporte público. Siempre buscamos un sitio para parar o salimos del autobús pero también le decimos que intente “cerrar la colita” hasta llegar a un sitio donde poder ponerle. Y parece que lo entiende y puede hacerlo. Creo que como las cosas las asimila y afloran un par de semanas más tarde, no sería raro que durante el próximo mes volviera a avisar más y en todo tipo de contextos.

Como sus señales verbales han sido un poco excasas he seguido poniéndole según sus tiempos habituales. Por la mañana nada más despertarse, después del desayuno o una hora después de haberse despertado y después más o menos hora y media. La verdad es que no miro el reloj.

Por las noches este mes hemos usado pañales de usar y tirar porque hemos priorizando el sueño y no tener que cambiarle durante la noche. Algunas noches le he puesto antes de acostarnos nosotros, ha hecho pis dormido, y después le he puesto en el despertar de las 6h de la mañana y ha pasado toda la noche con el pañal seco. Pero la mayor parte de las noches prefiero dormir y no le ponemos. Aunque duerme más tiempo seguido ha habido un par de noches en las que se ha desvelado y no se quería volver a dormir en mitad de la noche. ¡Horror! Creo que ha podido ser por la salida de los colmillos pero cualquiera sabe…

Por el día solamente lleva pañales en casa de mi suegra tres tardes a la semana y solamente le ponen si él explícitamente lo pide. Su padre, que come con ellos los días que yo trabajo, le pone con un reductor en el w.c. después de comer y si tienes ganas hace y si no, lo dice. Para él, ir al baño no es un trance insoportable, de hecho, suele ser un momento de relax y juego. Pide cosas para entretenerse con las manos: gomas del pelo, jabones empaquetados, trocitos de papel del water…

En casa, siempre le digo “vamos a hacer pis con mamá” cuando veo que es el momento y viene corriendo. Yo me siento en la taza, él en el orinal, sacamos un bolso pequeño lleno de muestras de jabón y champús, tarjetas y empezamos a dárnoslas el uno al otro, a guardarlas, a sacarlas de nuevo… Es un momento divertido.

Algunos días le pongo pañales de tela si vamos a hacer un viaje largo en metro y no quiero salirme en mitad del trayecto, o si me agobia ir con miedo de que se haga pis por el camino, o si voy a casa de alguien en la que no quiero que haya ninguna posibilidad de “charquitos” inesperados. Ante todo, muuuuuucha calma. Por eso, la mayor parte de los pañales de tela se van quedando abandonados en la estantería sin usar, quizás a la espera de que algún día llegue otro bebé y los use de nuevo.

Releo los libros de Ingrid Bauer y Laurie Boucke y creo que, sobre todo el primero, me crearon falsas expectativas en cuanto a poder independizarme de los pañales de forma total. No ha sido tan sencillo porque no vivimos ni en China ni en India ni en África y no tengo abuelas o abuelos que lo practiquen y sepan enseñarme cómo leer las señales de los bebés. He tenido que navegar un poco en solitario e ir aprendiendo sobre la marcha, como muchas otras madres occidentales que lo intentan.

Ya llevamos 19 meses y mi hijo no avisa ni el 100% de las veces ni es independiente para ir al orinal. Depende de mi para recordárselo y si no le ofrezco el orinal se lo hace encima sin problema. Sin embargo, puedo mantenerle seco casi sin pañales y sé que los dejará definitivamente cuando él esté preparado.