Libertad para jugar

(Aunque esta carta va con mucho retraso, más vale tarde que nunca.)

Señores del Ayuntamiento de Madrid,

Dejen efectivamente a los niños y a las familias en paz. La libertad para jugar no consiste en decirnos qué les tenemos que regalar o no regalar a nuestros hijos. Para empezar, no sé si se acuerdan de cuando eran pequeños, pero son los niños los que escriben la carta a los Reyes Magos. Muchas personas estamos hartas de su moralina, de meterse en la vida personal de la gente, de gastar el dinero en semejante chorrada publicitaria, al mejor estilo del PP que gobernaba antes.

No hay nada malo en que te guste jugar a lo que sea, mientras no sea peligroso o dañino para uno mismo o para los demás. Tampoco hay absolutamente nada malo en que a una niña le gusten las princesas o las cocinitas y no quiera ir a la Luna. ¿Acaso tienen algún prejuicio no declarado contra la maternidad, con ser ama de casa o con los cuidados en general? ¿Son algo despectivo de lo que debamos estar avergonzadas? Tampoco hay nada malo en los niños que juegan con coches, construcciones o a papás con sus muñecos.

Los estereotipos sexuales existen en todas las culturas y los niños lo único que hacen es imitar el mundo de los adultos mientras juegan. De hecho, lo que están haciendo con este anuncio no es crear libertad sino proponiendo un camino y dirigiendo esos estereotipos hacia otro lado. Las razones por las que han hecho este anuncio son las que deberían ustedes explicar. Dejen de dedicar el dinero a guerras culturales y subvenciones a los amiguetes. Les recuerdo que siguen sucias nuestras calles y nuestros parques, aquellos donde nuestros hijos juegan, porque no han tenido el valor de cumplir su promesa electoral (lo confieso, la única en la que tenía puesta alguna esperanza aunque nunca vote) de remunicipalizar la limpieza de Madrid y volver a recuperar los turnos de limpieza que había antes. Ya sabemos que lo que les interesa es sustituir la lucha de clases* por la lucha de géneros o, más bien, la confusión de género y, por eso, está claro que enfrentarse a Ferrovial y otras contratas es algo complicado, requiere valentía. Hacer este video, sin embargo, lo puede hacer el más cobarde y manipulador de los burócratas culturales. Así nos mantienen entretenidos con pseudopolémicas sobre el sexo de los ángeles mientras lo material, los barrios, siguen sucios por los grandes despidos que hubo hace unos años y que motivaron unas sonadas huelgas de la limpieza urbana. Son ustedes unos lacayos del gran capital, del oligopolio que domina la economía. No tienen vergüenza y por eso ahora van a por los más pequeños. Y la limpieza es tan sólo uno de tantos problemas que siguen sin resolver en nuestros barrios.

La idea de que una niña por el hecho de jugar a mamás o cocinitas no puede querer ser astronauta es completamente estúpida, por cierto. Al igual que puedes ser una niña muy femenina y que te encante jugar al fútbol o las contrucciones. La complejidad de lo humano es algo que ustedes, la gente que promociona esta clase de iniciativas, no logra comprender. Y el manifiesto es simplemente patético y va, como siempre, hacia la ideología del capitalismo integral transhumano: no hay límites, no hay reglas, se utiliza la palabra “todo” como tres veces… Es decir, pretende ser totalitario y abolir todas las fronteras. Mala suerte, el ser humano necesita estereotipos, incluso para romperlos cuando sea necesario. La subversión necesita de la norma y la norma de la subversión. Sin límites y sin reglas no podemos desarrollarnos correctamente y nos hundimos. Peor aún, es imposible la convivencia y el lenguaje necesita reglas compartidas, dado que somos seres sociales. La vida tiene límites, la biología los tiene, el crecimiento y el desarrollo industrial también, nuestra vida fértil tiene límites, nuestra salud también. Todo comienza y todo acaba. No podemos volar como los pájaros. Tenemos una piel, que es la frontera entre nosotros y el medio, los demás.

En el capitalismo integral y en el “sueño americano” todo es posible, puedes ser quien quieras ser, todo el mundo puede llegar a ser el Presidente de los EEUU… Todo es posible con tu esfuerzo y voluntad… Falso. No todo es posible. Con dinero sí parece que todo sea posible, ¡se pueden comprar hasta mujeres y bebés mediante “vientres de alquiler”!

No hay libertad si me dicen con qué puedo o no puedo jugar. El rosa y el azul son culturales pero la división sexual del trabajo y la división sexual de la estética es un universal en la especie humana. Es decir, puede que según las épocas históricas a veces el rosa sea para niña y a veces sea para niño o se usen otros colores u otras formas. Pero siempre habrá dos modelos, dos roles, dos formas de estar en el mundo estereotipadas, al menos en nuestra cultura histórica que es la que primero nos tiene que preocupar.

Frente al estereotipo es donde habrá diversidad, libertad, individualidad, y variabilidad. El estereotipo es una referencia mental para poder cada uno encontrar nuestra propia distancia del mismo, para acatarlo, exagerarlo, minimizarlo, subvertirlo. La excepción confirma la norma. En este sentido, la transexualidad misma se basa en estereotipos y sin estereotipos no sería posible la transexualidad. Por otro lado, como ejemplo, un drag queen de hecho está jugando con un modelo de mujer llevándolo al límite teatralizado pero siempre teniendo de referencia “el arquetipo” culturalmente compartido, reconocido e identificable por el grupo al que pertenece. Por eso, en el fondo, aunque en estas patrañas de ingeniería social nos usen a las mujeres, a los niños, a los gays o los transexuales como excusa, algunas personas ya nos hemos dado cuenta de que somos utilizados para fines muy oscuros y bajo la bandera de la supuesta defensa lo que se esconde es la destrucción. Es por esta razón que el lenguaje, los patrones, la abolición de los límites, las diferencias o las jerarquías conceptuales se vuelven algo central en la “batalla cultural” por generalizar el caos en las identidades. Y es importante señalarlo, el caos en la vida de las personas conduce a comportamientos autodestructivos. Necesitamos un mínimo de estabilidad y predicibilidad sobre lo que va a ocurrir mañana. No podemos levantarnos un día sin saber en qué sociedad estamos viviendo, cuáles son las nuevas palabras prohibidas y cuáles son las permitidas, si todo cambia tan rápido. Esa precariedad total es la traducción del neoliberalismo a la vida emocional y cotidiana de las personas. Como decía Franco Battiato: “Busco un centro de gravedad permanente…”. Pensemos que los cambios culturales tan grandes que se han dado durante el siglo XX y XXI han sido muy drásticos, las culturas suelen ser muy estables y no estamos adaptados a vivir en un mundo en el que las modas culturales cambian cada temporada. Los seres sumidos en el caos no pueden defenderse de las agresiones, de ninguna, ni de las sexistas ni de las racistas ni de las clasistas.

El estereotipo es cultural** pero tiene una base práctica biológica, material y evolutiva. Si no, las culturas que lo mantienen habrían perecido por el camino. Si han llegado hasta nuestros días era porque el modelo les funcionaba en su ambiente. No es baladí que incluso en las sociedades matrilineales como la de los Mosuo existan esterotipos, división sexual del trabajo, etcétera. ¡Les iba bien! Quiero recordar que en esa cultura el papel del “padre social” es ejercido por el hermano de la madre, no por el amante con el que se tienen los hijos. Pero aún así, los hombres son los que ejercen los puestos políticos representativos. Podemos pensar que esto se puede cambiar con ingeniería social o simplemente respetar su cultura y dejarles vivir como a ellos les vaya bien. Los problemas para los Mosuo, sin embargo, empezaron cuando el PC chino y sus revoluciones culturales pretendieron uniformizarlos con el resto del país por decreto y forzar matrimonios de convivencia en el mismo hogar. Y, salvando las distancias, esto es lo que pretende Ahora Madrid y muchos otros: una cultura por decreto, una forma de estar en el mundo a través de la legislación, ingeniería social, cero espontaneidad, todo dirigido desde la política institucional. Y a eso lo llaman, paradójicamente, libertad para jugar. Curiosa paradoja que ahora el capitalismo oligárquico vaya camino de realizar su propia revolución cultural de la mano de la disidencia controlada, la izquierda que decidió financiar para controlar durante la Guerra Fría a través de las fundaciones filantrópicas que tantos libros, cátedras y estudios de género dieron en EEUU y cuyo resultado, una vez lanzada la bola de nieve a lo largo de los años, son estos engendros como Ahora Madrid o Podemos de los que ustedes forman parte…

Siempre van a existir modelos y estereotipos así que no traten de negar su existencia para después, con la excusa de la libertad y de luchar contra ellos, establecer un nuevo estereotipo asexuado impuesto desde arriba. Como la tendencia mundial es sustituir a gran parte de la especie humana, los trabajadores, por robots en esta nueva revolución tecnológica que estamos viviendo (“sobramos”, demográficamente hablando…) lo cierto es que tiene bastante sentido, porque efectivamente las máquinas robóticas no tienen sexo ni procrean. También tendrán atrofiada su sexualidad las quimeras o los seres humanos modificados genéticamente, el culmen de la domesticación que comenzó en el Neolítico. Después de domesticar plantas y animales, ahora le toca el turno a los humanos. Para ello hay que terminar con la procreación natural y fomentar la reproducción artificial, como con las plantas. Y para eso hay que usar de excusa a determinados colectivos subvencionados que no representan a sus supuestos representados sino a quienes les financian. Ya somos muchos los que estamos más interesados en hablar de dinero, de seguir la pista del dinero, que de hablar de debates filóficos o metafísicos, señores.

Un cordial saludo,

Tania

*Respecto al tema de la limpieza, en realidad esos cuatro turnos que había antes y los despidos se podrían haber evitado con fuerza sindical sin necesidad de remunicipalizar nada ya que las condiciones laborales se pueden mejorar en la empresa privada si tienes la energía suficiente para negociar. Pero, claro, ya sabemos que la gente se afilia, si es que lo hace, a sindicatos totalmente subvencionados y comprados y, peor aún, está ya tan sumida en la soledad, la indefensión aprendida y el caos que prefiere rendirse antes de luchar.

** Obviamente, que una niña de nuestra cultura actual juegue a pintarse las uñas es debido a que esa actividad está dentro de las asociadas a las mujeres adultas. Yo y muchas otras mujeres no solemos maquillarnos ni pintarnos las uñas, o no llevamos tacones, pero creo que todo el mundo puede entender por qué las niñas quieren jugar a hacer eso y les hace muchísima ilusión. ¿Quiere decir que de mayor se van a maquillar? Nadie lo sabe. Lo que sí que se sabe es que esas modas fueron impuestas desde arriba por determinadas empresas, tampoco fueron estereotipos creados de abajo a arriba por el pueblo o por evolución de la propia cultura. Por ejemplo, el esmalte de uñas es un derivado de la pintura para coches.

Mi experiencia con la copa menstrual Naturcup

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Desde que volvió la regla. a los 11-12 meses después de que naciera mi hijo, estoy usando cada mes la Naturcup. Antes de estar embarazada había usado otra marca pero entre que no entendí muy bien cómo se usaba y que en las instrucciones decía que había que recortar “el pitorrito” que sobresalía y nunca me apañé bien al final la dejé guardada y no la volví a usar. Pero esta otra copa menstrual ya viene redondeada, lo que la hace bastante más cómoda. Y yo, soy otra, con más conciencia de mi cuerpo, de lo que le hace daño a él y al medio ambiente. No se puede seguir mirando hacia otro lado sobre el enorme daño que están haciendo los productos mal llamados de “higiene femenina”: las compresas y los tampones de usar y tirar. Hay alternativas.

La primera vez que se usa una copa menstrual se nota algo raro, la misma sensación que se tiene de adolescente al usar un tampón, pero con algunos años más de autoconocimiento y experiencia.

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Primero se dobla y coloca (como viene en las instrucciones) para introducirla dentro de la vagina y que después se “expanda” de nuevo a su forma circular dentro de ella. Al principio no sabes cuánto tiempo tendrás que vaciarla pero con el uso vas conociendo cómo menstruas y qué cantidad de sangre sueles expulsar cada día de regla. Los fabricantes dicen que puedes usarla hasta 12 horas pero yo nunca he llegado a tanto, creo que lo máximo que he estado con ella han sido 8 horas o así y dependiendo del día.

Lo mejor es usarla la primera vez en casa así vas viendo cómo se pone y cómo se quita en la confianza de tu hogar. Una vez que lo tienes controlado, ya no se te resistirá ningún ambiente.

Bien. Llevas unas cuantas horas con la Naturcup dentro del cuerpo y crees que ya va siendo hora de vaciarla y volverla a introducir. Si la experiencia de introducirla la primera vez es extraña, la de extraerla no lo es menos. Y es que tiene truco… Hay que conseguir tirar, en lugar de por la bolita, de un poquito más arriba. Para eso, si la copa menstrual está muy dentro, hay que usar los músculos del suelo pélvico. ¡Sí! ¡Aquí está lo interesante! Hay que “parirla”. Con “pujar” un poquito baja sola y ahí ya agarras bien de la base de la copa, la pliegas un poco con los dedos (ese es mi toque personal, no sé si otras mujeres lo harán de otra forma) y vas tirando con cuidado de que no se caiga el contenido.

Una vez que la tienes fuera, se tira el contenido al w.c. y se lava con agua. Si estás en un baño público puedes llevarte una botellita de agua. Alguna vez me he visto en la situación de no tener agua y lo que he hecho ha sido limpiar el exterior con papel y volverla a introducir. Siempre que voy a vaciar la Naturcup me lavo las manos antes de entrar al baño y después, ya sea en casa, en el trabajo o donde me pille. Antes de usarla y después de cada ciclo la hiervo 5 minutos.

Una de las cosas que más me gusta de usar copa menstrual es que me olvido de las odiosas compresas y tampones que siempre me han dado picores, irritaciones e incluso han favorecido que apareciera en mi vida una y otra vez la pesada candidiasis recurrente. Además, puedes usarla sin tener que estar pendiende todo el tiempo de “desbordar” la compresa, lo que relaja bastante los días de mucho flujo.

Lo que menos me ha gustado es la sensación de sacarla las primeras veces hasta que le pillé el truco. Y es que esto de la copa menstrual va mucho por ahí, con cada uso vas aprendiendo a usarla de forma más cómoda y con dos o tres usos ya tienes dominado el tema. Yo ahora me siento muy a gusto con ella.

Pero lo que más curioso me ha parecido es que creo que es una buena forma de conocer tu cuerpo y de tocarlo sin tabúes. Es más, me parece hasta una buena preparación al parto porque sientes de forma cotidiana las capacidades de los músculos del suelo pelvico, capaces de hacer subir o bajar la copa para ayudarte, o bien a introducirla hasta que no la notes, o bien para extraerla facilmente. Quizás parezca exagerado pero es mi experiencia personal. He usado muchos tampones con aplicador en mi vida y jamás conocí mi cuerpo de esta manera.

Puedes encontrar la Naturcup en sus tres tallas (1 para adolescentes, 2 para menores de 30 años y la 3 para mayores de 30 años o mujeres que hayan tenido partos vaginales) en la tienda online de La Casita de Algodones: http://lacasitadealgodonales.com/product.php?id_product=33