Los procesos de domesticación de plantas y animales

Aplíquese este texto de Francisco García Olmedo al propio ser humano y sorpréndase de lo que está ocurriendo a su alrededor. Está usted presenciando, en vivo y en directo, e incluso formando parte del proceso de domesticación de la especie humana.

Ganadería humana. Granja humana:

“El conjunto de características que componen una planta cultivada es lo que se denomina el «síndrome de domesticación» e involucra a una serie de genes que afectan significativamente, entre otras, a la facultad de autodispersión de la planta silvestre, que se reduce para facilitar la recolección, en grave detrimento de la capacidad de supervivencia en vida libre, a la reducción de las defensas químicas y físicas, con el fin de hacerla comestible, algo esencial para el éxito de la especie humana en la colonización del planeta; o al aumento de tamaño de semillas, frutos u otros órganos que sirven de alimento. En el caso del ganado, los caracteres afectados incluyen la docilidad, alteraciones en el color de la capa y cambios en el tamaño, morfología y patrón de reproducción. El resultado es que, desde hace milenios, los organismos domesticados han perdido en gran medida su capacidad de reproducirse en vida libre, dependiendo así del agente humano para completar sus ciclos vitales, a cambio de adquirir las propiedades adecuadas para servir eficazmente como alimento humano. En otras palabras, los organismos vivos que nos sirven de sustento dejaron de ser «naturales» hace milenios por el mero hecho de no ser capaces por sí solos de vivir en vida libre en el medio natural”.

Me quedo con esto: hacerse comestible para otros, modificarse y mutar para adaptarse a lo que otros necesitan, docilidad, pérdida de la capacidad para procrear de forma natural, dependencia del técnico/ingeniero/experto/médico, servir a otro, no ser capaces de vivir en libertad…

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No somos vasijas, tampoco somos pajuelas

En referencia a la indignación feminista, y con razón, sobre la llamada “gestación subrogada” que, básicamente, es la mayor prostitución y explotación del cuerpo de otra persona de la que ha sido capaz el ser humano en 10.000 años de domesticación de la Naturaleza, creo que hay que repetir, una vez más, que todo el feminismo ha callado o ha apoyado activamente la inseminación artificial comercial y anónima*. Por supuesto que no es comparable una masturbación delante de una peli porno en una clínica aséptica con una estimulación hormonal, un embarazo, un parto o una cesárea, pero es que una práctica justifica la otra y la imita en nombre de la “igualdad” y “los derechos”. La deshumanización en la procreación y la cosificación de los bebés como producto u objeto ya lleva tiempo existiendo y el silencio y apoyo de una práctica ha dado pie a todas las demás en una especie de efecto dominó imparable.

Veamos unas cuantas imágenes de un banco de semen que te envía pajuelas con esperma congelado a domicilio:

El producto no es el semen… Es el bebé que tendrás gracias a ellos. Y, por eso, ponen fotos de bebés, no de espermatozoides.

 

Esto es un catálogo de bebés a la carta. ¿Te gustaría que el prostituto reproductivo tuviera los ojos azules? ¿Que fuera negro? ¿Caucásico? ¿Alto y rubio? En las clínicas esta decisión la toma el profesional y elije al vendedor de semen en función de tus características físicas. ¿Acaso en el mundo real los padres se parecen físicamente a las madres? Esto es cosificación masculina y también de los bebés.

 

He enlazado el html del pdf que aparece en el catálogo humano de esta tienda online de semen cuando le das al icono de la fotografía porque no quiero tener alojado ese material en mi blog. ¿Se supone que las mujeres y las parejas elijen al vendedor de esperma en función de la foto de él de pequeñito? Es escalofriante pensar que una foto que le hicieron sus padres o sus abuelos pueda acabar en este tipo de webs. Efectivamente, un niño producto de estas clínicas o tiendas no solamente no tiene padre sino que no se le permite tener familia paterna (primas, tías, abuelos…). Y todo esto se hace de forma deliberada, es el mal por elección, no el mal por azar o por las circunstancias de la vida o el mal realizado por otras personas que no podemos controlar y que no está en nuestras manos. Es el mal elegido de forma fría y consciente, tanto para el que vende como para el que compra. ¿Consciente? Creo que no somos muy conscientes de todo esto, yo tampoco lo era hace años, supongo que por puro desconocimiento.

Por último, me gustaría resaltar que este tipo de webs existen también para vendedoras de óvulos y para madres de alquiler, solamente que son privadas y tienes que crearte un perfil autentificado para acceder a ellas.

Nota: he eliminado los comentarios del blog porque no creo en la comunicación cibernética impersonal y deshumanizada. Jamás he tenido que borrar un comentario y los he considerado hasta ahora como aportaciones enriquecedoras y agradables. Gracias por todos vuestros comentarios. Simplemente, no creo en ello y como este blog, creo que las conversaciones por aquí no llevan a ningún lado mas que a una acumulación de datos, datos, datos y retórica, retórica, retórica…

*No solamente el feminismo, desgraciadamente. En las redes sociales maternales y su correspondiente blogosfera también se apoya la inseminación artificial anónima como forma de empoderamiento femenino. A esto hay que añadir que, como en toda red comercial, oponerse a esto de forma pública puede hacer perder audiencia, alumnado, clientela, pacientes o lectores, a diferencia de oponerse al alquiler de úteros que no provoca tanta (o ninguna) disonancia entre emisoras y público objetivo de los productos o vidas que se venden en estas redes sociales. Sobre este tema y relacionado con la autoexplotación en las redes sociales recomiendo leer al filósofo Byung Chul-Han.