No somos vasijas, tampoco somos pajuelas

En referencia a la indignación feminista, y con razón, sobre la llamada “gestación subrogada” que, básicamente, es la mayor prostitución y explotación del cuerpo de otra persona de la que ha sido capaz el ser humano en 10.000 años de domesticación de la Naturaleza, creo que hay que repetir, una vez más, que todo el feminismo ha callado o ha apoyado activamente la inseminación artificial comercial y anónima*. Por supuesto que no es comparable una masturbación delante de una peli porno en una clínica aséptica con una estimulación hormonal, un embarazo, un parto o una cesárea, pero es que una práctica justifica la otra y la imita en nombre de la “igualdad” y “los derechos”. La deshumanización en la procreación y la cosificación de los bebés como producto u objeto ya lleva tiempo existiendo y el silencio y apoyo de una práctica ha dado pie a todas las demás en una especie de efecto dominó imparable.

Veamos unas cuantas imágenes de un banco de semen que te envía pajuelas con esperma congelado a domicilio:

El producto no es el semen… Es el bebé que tendrás gracias a ellos. Y, por eso, ponen fotos de bebés, no de espermatozoides.

 

Esto es un catálogo de bebés a la carta. ¿Te gustaría que el prostituto reproductivo tuviera los ojos azules? ¿Que fuera negro? ¿Caucásico? ¿Alto y rubio? En las clínicas esta decisión la toma el profesional y elije al vendedor de semen en función de tus características físicas. ¿Acaso en el mundo real los padres se parecen físicamente a las madres? Esto es cosificación masculina y también de los bebés.

 

He enlazado el html del pdf que aparece en el catálogo humano de esta tienda online de semen cuando le das al icono de la fotografía porque no quiero tener alojado ese material en mi blog. ¿Se supone que las mujeres y las parejas elijen al vendedor de esperma en función de la foto de él de pequeñito? Es escalofriante pensar que una foto que le hicieron sus padres o sus abuelos pueda acabar en este tipo de webs. Efectivamente, un niño producto de estas clínicas o tiendas no solamente no tiene padre sino que no se le permite tener familia paterna (primas, tías, abuelos…). Y todo esto se hace de forma deliberada, es el mal por elección, no el mal por azar o por las circunstancias de la vida o el mal realizado por otras personas que no podemos controlar y que no está en nuestras manos. Es el mal elegido de forma fría y consciente, tanto para el que vende como para el que compra. ¿Consciente? Creo que no somos muy conscientes de todo esto, yo tampoco lo era hace años, supongo que por puro desconocimiento.

Por último, me gustaría resaltar que este tipo de webs existen también para vendedoras de óvulos y para madres de alquiler, solamente que son privadas y tienes que crearte un perfil autentificado para acceder a ellas.

Nota: he eliminado los comentarios del blog porque no creo en la comunicación cibernética impersonal y deshumanizada. Jamás he tenido que borrar un comentario y los he considerado hasta ahora como aportaciones enriquecedoras y agradables. Gracias por todos vuestros comentarios. Simplemente, no creo en ello y como este blog, creo que las conversaciones por aquí no llevan a ningún lado mas que a una acumulación de datos, datos, datos y retórica, retórica, retórica…

*No solamente el feminismo, desgraciadamente. En las redes sociales maternales y su correspondiente blogosfera también se apoya la inseminación artificial anónima como forma de empoderamiento femenino. A esto hay que añadir que, como en toda red comercial, oponerse a esto de forma pública puede hacer perder audiencia, alumnado, clientela, pacientes o lectores, a diferencia de oponerse al alquiler de úteros que no provoca tanta (o ninguna) disonancia entre emisoras y público objetivo de los productos o vidas que se venden en estas redes sociales. Sobre este tema y relacionado con la autoexplotación en las redes sociales recomiendo leer al filósofo Byung Chul-Han.

Contra el regalo de recién nacidos

Como veréis, escribo cada vez menos en este blog, ya que me he dado cuenta de su inutilidad (o incluso su perniciosidad…). No se puede contestar a un mensaje unidireccional adoctrinador que llega desde 30.000 fuentes a la vez desde un único lugar y con medios y herramientas del propio poder. Es una batalla perdida de antemano y yo renuncio a lucharla. Por otro lado, tener un blog es trabajar para las personas que dirigen empresas como Google y similares. ¿Por qué digo esto? Pues porque si pensamos en Google como un gran periódico digital, en realidad, yo, tonta útil más, lo único que estoy haciendo es generando contenidos para esta entidad, haciendo que la gente pase tiempo en internet en lugar de haciendo cosas más importantes y que siga circulando por las grandes autopistas de la información, viendo anuncios, realizando búsquedas, entregando su alma al Big Data, convirtiéndose en cyborgs alienados pegados al móvil y demás… Realmente, las personas que dirigen el tinglado de internet creo que tienen una psicopatología, siento si les suena a insulto, pero considerar que todo es un instrumento para ganar poder, control y dinero es enfermizo y les pasará factura en su propia salud. No habrá solución transhumanista sanitaria posible en un mundo con cada vez mayor entropía y caos. Lo siento, amos del mundo.

Dicho esto paso a exponer mi postura respecto a la subrogación o vientres de alquiler en un ámbito que ahora se presenta como alternativo o positivo: la gratuidad. La primera vez que leí sobre estos casos fue en un blog del enfermero Armando Bastida (aquí o aquí), pero ayer leí cómo se hablaba bien de estas prácticas “altruistas”(1) que surgen “desde el cariño y el vínculo” en el blog de Ibone Olza.

Sobre este tema debo decir que los bebés no son objetos con lo cual no se pueden vender y, por consiguiente, mucho menos regalar porque a los adultos les haga mucha ilusión. La legalidad o ilegalidad de esta práctica no tengo muy claro si es lo realmente importante en el momento actual, ya que la prohibición solamente hace que la gente se vaya a otros países (España es, por ejemplo, un paraíso turístico de la reproducción artificial). O dicho de otro modo, si se ilegaliza aquí tiene que ser ilegal también irse a otro país donde es legal comprar niños.

Lo que sí me gustaría es que la gente dejara de cosificar a los bebés y dejara de banalizar la maternidad, la paternidad, la gestación y el parto de las mujeres. Me alejo de lo políticamente correcto al estigmatizar todas estas barbaridades y espero que los niños y niñas al crecer aporten luz y pongan las cosas en su sitio, aunque tendrán que luchar con la inercia habitual de proteger y no querer hacer daño a las personas que les han criado. Aún así mi postura es pesimista y creo que todas estas aberraciones sociales ya son imparables y son una muestra más del desplome psíquico y físico de los sujetos en la sociedad actual. Lo que la bola de nieve una vez lanzada nos traerá después, lo desconocemos.

La postura de Ibone Olza me parece, haciendo un paralelismo, como si alguien que se opusiera a la prostitución estuviera de acuerdo con follar con un amigo a modo de “regalo” o “favor”, aunque no existiera ningún deseo por parte de la persona que se “ofrece”, pero con una gran comprensión y empatía hacia sus “necesidades”. Con la grandísima diferencia de que aquí hablamos de que existe un bebé de por medio.

En el embarazo se mueven muchas cosas a todos los niveles, no solo se pone el cuerpo, la sangre, los nutrientes sino que se pone el alma, los sentimientos, los recuerdos de la propia niñez, las emociones… Renunciar a eso es renunciar a nuestra humanidad y es colaborar, desde un discurso aparentemente contrario a la legitimación de los vientres de alquiler, con la normalización de prácticas poshumanas o transhumanas. Vamos directos al útero artificial e incluso a que el Estado fabrique a sus propios ciudadanos (genéticamente modificados) desde la concepción, acariciando el sueño de Platón en la República en su versión moderna. ¿Acaso no hay ya miles de embriones congelados en hospitales públicos? ¿No existen ya bancos públicos de gametos  en los que, vulnerando todo código ético, se está estimulando ováricamente, anestesiando y extrayendo óvulos a mujeres sanas, poniéndolas en riesgo, para que “donen” para otras? ¿Dónde quedó aquel “primero, no dañar”?  La excusa para las peores distopías comienza desde las “mejores intenciones”, el altruismo y lo terapéutico. Mientras, por el camino, los niños huérfanos de padre o madre, muchos de ellos con prematuridad causada por implantar más de un embrión, naciendo por puro egoísmo y mentalidad productivista industrial de los adultos.

Por tanto, estoy en contra de la práctica de tener hijos entre amigos sin ningún vínculo erótico (que de “maternidad subversiva” tiene bien poco…) como también estoy en contra de que se tengan hijos para alguien, por hacerle un favor. El favor hay que hacérselo a los bebés y a los niños, no a los adultos. No se puede pedir a una madre, a una prima o a una tía que geste a un bebé como algo altruista porque para el bebé en ese momento su madre es la que le acaba de parir y con la que ha estado 9 meses. No se puede pedir a estas mujeres que se estimulen los ovarios, que tomen hormonas, que sufran anestesias, epidurales, cesáreas, que asuman los riesgos de una gestación y un parto por “amor”. Eso no es un acto de amor sino un abuso. No es ético. Además, la donación de un riñón salva una vida y aquí lo que se está cumpliendo es la fantasía reproductiva de alguien que no corre ningún riesgo de morir. Es más, si alguien corre ese riesgo, aunque sea mínimo, es la persona que gesta y la gestada (la mayor parte de partos de vientre de alquiler son por cesárea programada antes de la fecha probable de parto), no la que desea.

Una vez más, estamos ante una situación en la que los principales partidos de derechas e izquierdas coinciden, lo que indica que la legalización es inminente y estos son meros debates conceptuales sobre detalles sin importancia, pasos previos o graduales, para evitar shocks, y que se vaya normalizando poco a poco lo que nunca debió ser normal. Es muy posible que se legalicen solamente los casos “altruistas” para después, en un tiempo prudencial, abrir la veda a la mercantilización.

Ahora se rasgan las vestiduras algunas feministas y dicen que “no somos vasijas”. Bien que callaron y apoyaron la venta de esperma anónima o su “donación” gratuita para crear niños sin padre. Sí, a algunas hijas nos gusta mucho haber podido conocer a nuestro padre y nos hubiera gustado pasar más tiempo con él incluso. La crítica al “neoliberalismo sexual” se acaba en la prostitución, a veces ni eso.

Ejemplos:

AMELIA VALCÁRCEL: Pregunta: Los avances médicos que facilitan a las
mujeres no necesitar a los hombres para tener hijos, como la
inseminación artificial, ¿qué consecuencias cree que
pueden tener en cien años? Respuesta: Me parece una opción excelente
para las personas que quieren utilizarla y que refuerza, sin
ninguna duda, la independencia de la mujer. Pero de ninguna
manera creo que en cien años se generalice… http://elpais.com/elpais/2015/07/01/eps/1435764462_081667.html

BEATRIZ GIMENO: La gestación subrogada no es una
“técnica”, como dicen sus partidarios más acérrimos. La
inseminación artificial sí lo es, pero la gestación y el
parto son procesos vitales con implicaciones importantes en
la salud física y psíquica de las mujeres, implicaciones
que dejan huellas en todo caso, antes y después. No es un
proceso del que se desprenda que determina obligatoriamente
el ejercicio de la maternidad, pero no es un proceso que se
puede obviar como si se tratara de una técnica más que
pueda someterse a un contrato de arrendamiento de servicios.
Como tal proceso vital con importantes implicaciones
físicas y psicológicas, no es posible asegurar previamente
con un contrato férreo la voluntad de una mujer –aun no
embarazada- sobre un futuro embarazo y parto. http://www.eldiario.es/tribunaabierta/Gestacion-subrogada-propuesta-sensata_6_497010308.html

Y en otro artículo en el que obvia la espinosa cuestión de que la donación de semen es prostitución masculina (se paga a un hombre para masturbarse delante de un video porno)  consumida por mujeres:

Pero en el caso de los óvulos y bajo el eufemismo de “donación”, subyace crudamente la desigualdad de género. Una muestra de esta desigualdad es el tratamiento que se da a esta “donación” en la publicidad y en la información social y técnica, como equivalente a la donación de esperma. Se ha construido así un imaginario en el que supone lo mismo donar óvulos que esperma, lo cual es una desinformación interesada que vulnera los derechos de las mujeres, sin que hasta ahora la ley, ni el feminismo, hayan mostrado mucho interés en esto.
http://www.pikaramagazine.com/2016/03/la-industria-oculta-de-los-ovulos/#sthash.d8AcrKra.dpuf

Artículo de 2012 firmado por, entre otras muchas personas, Ana de Miguel (autora del libro “Neoliberalismo Sexual), Raquel Platero (Ahora Madrid),
Yayo (Sagrario) Herrero (Ecologistas en Acción):
Cuando una pareja de lesbianas decide tener hijos tiene
diferentes opciones, siendo la más conocida el recurrir a
la inseminación artificial con semen de un donante
desconocido. Esta vía se lleva a cabo a menudo en la
sanidad privada, dadas las limitaciones que existen para que
una pareja de lesbianas pueda recurrir a la inseminación
artificial en la sanidad pública. Las limitaciones eran
hasta ahora de hecho, por la aplicación arbitraria de la
ley que contemplaba esta posibilidad. En la actualidad, el
gobierno ha planteado reducir esta opción a las parejas
heterosexuales que demuestren que el varón tiene problemas
de infertilidad, lo que discriminaría claramente a las
parejas lesbianas y a las mujeres que quieran ser madres en
solitario. Debido a estas dificultades y a que muchas
mujeres no quieren medicalizar un proceso que en el fondo es
muy sencillo, algunas parejas de lesbianas recurren a un
amigo, en muchas ocasiones gay, para inseminarse (Pichardo,
J.I., 2009).

ALICIA MURILLO:
La primera es que reclamar la presencia del padre en la
crianza es además heterosexista porque presupone que hay un
marido. ¿Dónde quedan las lesbianas para los miembros de
la PPiiNA? ¿Dónde las madres por inseminación artificial
sin pareja? ¿Dónde las familias poliamorosas y queer? –
See more at: http://www.pikaramagazine.com/2016/04/y-donde-esta-el-padre-corresponsabilidad-social-no-heterosexual/#sthash.Ibr4xWTS.dpuf

ESTHER VIVAS: La semana pasada el Gobierno proponía a las comunidades autónomas vetar, en la sanidad pública, los tratamientos de reproducción asistida (inseminación artificial y fecundación in vitro) a lesbianas y mujeres solas. Una medida que atenta contra la igualdad de acceso a los servicios públicos y discrimina a quienes se salen de la estricta “norma” heteropatriarcal. Si eres mujer, pobre, lesbiana o no tienes pareja, prohibido quedarte embarazada. Para el PP, sin hombres no hay hijos. Y la derecha impone, así, su arquetipo de familia: una, hetero y unida.

Nos encontramos frente a un Gobierno que se escandaliza porque dos mujeres puedan ser madres, dos hombres padres, de que una mujer sola pueda tener hijas e hijos, pero que no siente la más mínima vergüenza en aplicar unas políticas generadoras de hambre, paro y desahucios. La doble moral de quienes no tiene principios. Obedientes sólo a la doctrina del capitalismo y el patriarcado. https://esthervivas.com/2013/07/23/nos-quieren-pobres-calladas-y-heterosexuales/

Relacionado:

(1) Gestación subrogada, una propuesta sensata, Beatriz Gimeno: “Que la subrogación tenga carácter altruista, es algo que parece que importa a todos los partidos, con lo que podemos asegurar que estamos hablando de una condición básica”: http://www.eldiario.es/tribunaabierta/Gestacion-subrogada-propuesta-sensata_6_497010308.html

Impresionante todo el documental entero (La teoría sueca del amor). Muy ilustrativa y gráfica explicación sobre la inseminación artificial y sus cosificaciones, a partir del minuto 5: