Volver hacia el origen

Nadie habla de la epidemia de desamor que inunda nuestras calles

ni de los niños llavero

ni de las extraescolares eternas,

ni de la presencia obligatoria en los “días sin cole”,

ni de los campamentos de todas las estaciones

en los que nadie acampa bajo ningún árbol.

Nadie hablará de por qué te sientes tan triste, tan vacía, tan sola,

ni de por qué siempre fuiste un paquete que iban paseando de aquí para allá,

un estorbo, una molestia, una carga

algo que sobraba y a lo que había que buscar un lugar temporal

para poder hacer algo más importante.

Ningún censo, ningún demógrafo, ninguna estadística

reflejará tu caso, ni tu historia de vida, ni tus sentimientos.

No te molestes en buscarlo.

Los expertos solamente te dirán que los niños de hoy lo tienen todo,

o al menos tienen móvil y tablet,

que de qué se quejan,

que ya no hay hambre ni penalidades

y no hay problema del alma o existencial

que no pueda curar un buen narcótico legal.

Ahora pueden tener una vida,

una vida larga, muy larga.

Vivirán hasta los 120 años quizás.

Veremos cosas asombrosas, nos dicen los falsos profetas.

Sin embargo,

esa gente acartonada y sin ningún hálito de vida bajo la piel,

algún día reconocerá que su existencia es una mierda

y su infancia fue peor,

que no han tenido el lujo de haber sido queridos y cuidados

por quien podía hacerlo,

ni han bebido agua de un manantial,

ni han jugado en libertad con otros niños,

sin adultos supervisándolo todo.

Como no han tenido raíces,

buscan volar lejos a Marte.

Pobres infelices,

sedientos de dopamina…

Nunca tendrán suficiente,

porque el agujero en el corazón es tan grande

que nada podrá llenarlo.

Y yo, que no soy nadie,

pero sé por qué me duele lo que me duele

al menos puedo volver hacia el origen

en lugar de huir hacia el mañana.

Inútil consuelo.

Tu trabajo es una mierda

Tu trabajo es una mierda. Y no, no es porque quizás esté mal pagado o tenga un horario demencial. Puede que incluso te sientas bien remunerado y te guste tu horario. Pero no, tu trabajo es una mierda porque es innecesario o, peor aún, nocivo para el mundo. En teoría deberías defenderlo, decir que te gusta lo que haces y que te sientes realizado, pero la realidad es bien diferente. Además, si lo perdieras sería mucho peor, perderías tu fuente de ingresos. Por otro lado, desde un punto de vista sindical no puedes defender públicamente que tu trabajo es una mierda, que lo que haces no vale para nada o no vale para nada bueno. Se supone que estarías tirando piedras sobre tu propio tejado y justificando la desaparición de tu puesto de trabajo e incluso de toda la institución al completo. ¿Estamos locos?

El ser humano necesita dedicar su energía vital hacia algo que tenga sentido, un sentido básico pero también un sentido trascendente. Por ejemplo, recolectar comida, cazar para comer o cultivar un huerto son actividades con un sentido primordial, social, espiritual y ancestral. Pero, ¿tiene sentido dedicarse a adoctrinar a la gente bajo el epígrafe de “educarlos”? ¿Tiene algún sentido trabajar en televisión? ¿Tiene algún sentido hacer algo en lo que no crees? ¿Tiene sentido domesticar niños siendo profesora para que se amolden al sistema? ¿Tiene algún sentido trabajar en publicidad creando necesidades artificiales y dependencia del poder en la población? ¿Tiene sentido ser psiquiatra y, en lugar de reconocer que casi todos los desequilibrios mentales son “enfermedades de la civilización”, dedicarse a empastillar a los pacientes? ¿Tiene sentido trabajar en una ONG cuando la mayor parte de ellas son empresas caritativas al servicio del capitalismo y el Estado? ¿Tiene sentido ser profesor de yoga para tratar de paliar los estragos del trabajo asalariado y la vida en la ciudad en los cuerpos y mentes de la gente? ¿Tiene sentido emprender un negocio online de conexión con nuestra parte más física y biológica cuando el propio medio cibernético aleja a las personas de su propio cuerpo y del de los demás? ¿Tiene sentido preparar a las mujeres o enseñar métodos para parir cuando el nacimiento de un hijo es un fenómeno fisiológico tan involuntario como defecar? ¿Tiene sentido ser comercial en una clínica de cirujía estética y tratar de vender operaciones de aumento de pecho? ¿Tiene sentido trabajar haciendo estudios de mercado? ¿Tiene sentido tratar de vender tarjetas de crédito por teléfono? En este cúmulo de paradojas y contradicciones bailamos.

Tu trabajo es una mierda. Lo que haces no es imprescindible, es más, quizás no sea ni necesario. A veces, incluso es malo para la sociedad.

Tu trabajo es una mierda. Atrévete por lo menos a pensarlo e incluso decirlo en voz alta. Puedes trabajar sin tener que creer en ello. Pueden comprar tu energía por horas o a destajo pero no tu alma. Tu alma tiene que estar de guardia permanente en el país de la libertad y caminar hacia ella. Tu alma rebelde no ficha ni se coje vacaciones.  Tu alma no es capaz de ser atrapada ni por el fordismo ni el toyotismo. Tu alma le hace un cruce de mangas al empoderamiento y la flexibilidad.

Tu trabajo es una mierda.

 

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