Libros sobre “Bebés sin pañales” #2: Ingrid Bauer

Acabo de terminar el libro de Ingrid Bauer en su traducción francesa, “Sans couches, c’est la liberté” (“Sin pañales, es la libertad”) y me gustaría contaros las reflexiones que me ha evocado.

El enfoque de la autora es bastante diferente al de Laurie Boucke o Christine Gross-Loh. Es un enfoque claramente dentro del paradigma de una crianza cercana (pone mucho enfásis en el disfrute y la importancia del piel con piel con los hijos recién nacidos), comunicativa y respetuosa.

He de reconocer que sus primeras páginas me provocaron algo de rechazo. Pensé que estaba idealizando su forma de criar y que podría parecer que tener un niño sin pañales es posible sin mojar ni una vez un pantalón o el suelo. Quizás fuera un prejuicio pero me daba la sensación de que quería mostrar al mundo que había alcanzado algún tipo de nirvana de la maternidad que le permitía entender a su bebé a la perfeción y en todo momento.

Pero menos mal que no dejé de leer, porque según iban avanzando páginas pude ver que sí, que era humana como el resto de los mortales, que utilizó pañales los primeros meses (aunque de forma no convencional) y que también mojó otras cosas que no fueran pañales. Bien, podíamos empezar a entendernos. Digo esto porque muchas veces, las mamás que praticamos la higiene natural del bebé nos “flipamos” y en un día de sincronización total escribimos algo que al día siguiente se derrumba. Hablo por mi misma y por otras experiencias que he encontrado en la red, en las que se dicen frases como “no volvió a mojar un pañal” después de un par de días, o cuenta los pocos pañales mojados que tiene cada día.

Por eso, me gusta que la autora ponga el énfasis en la comunicación y no en alcanzar la perfección, el control o la competitividad (aunque sea con una misma). Yo aún iría más allá. En las culturas en las que se practica algo parecido a la HNB no creo que el énfasis sea puesto ni siquiera en la comunicación o empatía con los bebés, sino por un mero sentido práctico de la vida. Es un poco como lo que ocurre con el porteo en las sociedades tradicionales. Allí no se portea porque hayan leído un libro con los beneficios de llevar cerca al bebé, o porque hayan oído hablar de vínculos y apegos. Simplemente, es lo que se hace.

Después de leer el libro me afianzo más en la convicción de que a la hora de promover la HNB hay que dejar claro que “sin pañales” no quiere decir saber anticipar cada una de las veces que tu hijo quiere hacer pis (los bebés suelen señalar de forma más clara cuando quieren hacer caca). Es decir, mojarás pañales si los usas (incluso quizás uses más en algunos momentos que otras familias porque le cambiarás en cuanto haya orinado), mojarás pijamas o pantaloncitos y tendrás algún que otro charquito en el salón (que limpiarás con un trapo de forma rápida y sencilla, por otra parte).

En las culturas en las que no se usan pañales o se usan muy poco, tienen otra relación con las evacuaciones de los bebés, no son tabú, no dan tanto asco o rechazo como aquí y se vive con estas cosas de forma mucho más relajada. No intentan “pillar” todo aunque evidentemente tienen una conexión mucho más estrecha con sus bebés y, como consecuencia, saben leer mejor sus señales. Pero, si se hacen pis encima, no se le da ninguna importancia. Por eso, ¡liberemos nuestras mentes! Es difícil dentro de nuestra cultura de la pulcritud y la comparación con otras madres, pero hay que intentarlo. Creo que ayuda pensar que esto lo hacemos por contaminar menos el medio ambiente y atender la necesidad de nuestro hijo en el momento presente.

Como dice una bonita metáfora del libro: “La Higiene Natural del Bebé es una manera de ocuparse HOY de las evacuaciones del bebé, cuando la necesidad se hace sentir, no es una preparación al uso futuro del orinal. Aprender a ir al baño es una consecuencia inevitable. Pero no es para nada el objetivo final de la Higiene Natural del Bebé, tal y como el destete no es el objetivo final de la lactancia materna”.

La parte más práctica comienza en la página 147 y es ahí donde explica en qué consiste la Higiene Natural del Bebé y cómo practicarla. En mi opinión sería por dónde habría que comenzar pero si ella lo ha hecho así, será porque considera que tenía que explicar algo importante antes. Las cuatro pautas básicas son:

–       Conocer los horarios y patrones de evacuación del bebé.

–       Aprender a leer las señales y lenguaje corporal del bebé. Mientras se consigue, las familias se pueden guiar por los horarios y anticiparse.

–       Intuición, que llega cuando se ha llegado a conocer bien al bebé en este aspecto. Es saber cuándo necesita evacuar y ponerle a hacerlo.

–       Sugerir al bebé con la postura, una onomatopeya, una palabra o un signo (inventado o de lengua de sordos).

Me llama mucho la atención la diferencias al aproximarse al tema entre los libros de Ingrid Bauer y Laurie Boucke. Mientras el libro de Laurie Boucke, que también me encanta y que comentaré en otra ocasión, habla de “infant potty training”, es decir, entrenamiento u aprendizaje para ir al baño, Ingrid Bauer habla de higiene natural.

Creo que se trata sólo de un matiz, porque es cierto que Boucke también tiene un enfoque respetuoso frente al niño, pero de un matiz importante, al fin y al cabo. De hecho, en relación al conductismo de esta práctica (sobre todo por el intento de asociar la evacuación a un sonido), en el libro de Laurie Boucke se recogen experiencias de padres y pediatras que hablan de forma clara y sin pudor de “condicionamiento” o de Pavlov (pg. 112, 119, 183, 234 de “Infant Potty Training”) y, en mi humilde opinión, de forma un tanto equivocada. Sin embargo, Bauer habla de “sugerir al bebé” con una forma de comunicación que él pueda entender, como si fuera una sugerencia o una pregunta. Por supuesto, ninguna de las dos aproximaciones promueven ningún tipo de coerción o presión pero de nuevo, el matiz es importante y me siento mucho más identificada con Bauer que con Boucke en este punto.

Muy bueno es el capítulo en el que explica la fisiología de la evacuación, cómo los bebés señalan cuando tienen ganas de hacer pis y caca y pueden relajar (no aguantar) antes de llegar al punto de no retorno.

Otro tema interesante del libro es la conexión que evoca entre la lactancia materna, la respuesta inmediata al llanto del bebé, dormir cerca del niño, el porteo o el contacto físico cercano y la Higiene Natural del Bebé. Según ella, forman parte de un todo y creo que tiene razón. En mi experiencia, una cosa te lleva a la otra de forma lógica, social e intuitiva. Si das de mamar a demanda, duermes al lado de tu bebé. Si no quieres que llore, le darás el pecho si sabes que tiene hambre o para calmarle por la noche. Si porteas, sabrás de forma mucho más sencilla cuando tiene ganas de hacer pis (se arqueará o querrá salir del fular). El porteo, a su vez, facilitará que el niño se duerma sin llorar. Después de darle el pecho sabrás que tiene ganas de hacer caca y le pondrás a hacerlo en el lugar que elijas… Es una gran madeja de relaciones tejidas con amor.

En definitiva, un libro apasionante sobre la forma de criar de una madre apasionante, una mujer especialista en comunicación no violenta. Después de leerlo, y de llevar meses practicando Comunicación de la Evacuación con mi hijo, siento que algunos de mis planteamientos se han renovado y he encontrado nuevas formas de conectarme con él. Por ejemplo, tengo ganas de volver a llevarle mucho más en brazos para notar sus necesidades mejor. También voy a intentar ser más empática conmigo misma, ya que en los últimos tiempos he caído varias veces en las mismas idealizaciones y ansias de “perfección” que tanto critico.

Ahora mi hijo tiene nueve meses (empezamos con siete semanas) y es cuando más lo estamos disfrutando, no porque cada vez sea más fácil entendernos, que también, sino porque he aprendido poco a poco a hacerlo sencillo.