Tecnocalipsis

Estos son unos cuantos documentales interesantes para acercarnos al maravilloso mundo de la religión transhumanista que tan de moda está, ahora que hasta Iñaki Gabilondo hace series sobre el tema en el canal de televisión, no podía ser de otra forma, que tiene nombre de empresa de telefonía móvil.

Lo natural es gratis, lo artificial cuesta dinero, recursos, explotación laboral, energía vital. La Naturaleza ya viene dada, en lo artificial está el negocio.  Por eso, es lógico que el capitalismo y las sociedades de consumo deriven en el transhumanismo. Por supuesto, esto que estoy diciendo es una gran simplificación, pero por ahí van los tiros… El sexo entre amantes no cuesta dinero, sin embargo en la prostitución sí se paga. La leche materna es gratis, la leche de fórmula es de pago y hay que fabricarla y procesarla. Una conversación en la calle con un amigo es gratis, por teléfono hay que pagar. Aceptar tu cuerpo como es siempre será más barato que hacerte decenas de operaciones de cirujía estética o consumir hormonas. Y así hasta el infinito en una dinámica de circulos viciosos que se retroalimentan unos a otros.

En otro orden de cosas y como nota curiosa, Michel Bauwens, el cocreador de este documental, está colaborando con Enric Durán en la implementación de una cooperativa mundial llamada FairCoop. Como explica Bauwens en esta entrevista:

P. Usted suele hablar a la Cooperativa Integral Catalana (CIC) como un ejemplo de la economía que viene ¿Cómo empezó su relación con Enric Duran?
R. Enric Duran contactó con la Fundación P2P tras leer el plan de transición hacia una economía basada en el procomún. Nos dijo que la mitad de lo que hablábamos ya lo estaban haciendo en Cataluña con el CIC. Y que lo que quería hacer era la otra mitad…
P. ¿Qué le parece su idea de poner en marcha FairCoop, la primera cooperativa terrestre?
R. FairCoop es un gran salto en escala. Una cooperativa global, pero con raíces en lo local, con una criptomoneda social propia (el FairCoin) y con su sistema de crédito mutuo. Es una idea muy ambiciosa, sin duda, y un ejemplo de por donde tiene que ir en el futuro el cooperativismo abierto. La Alianza Solidaria en Quito es otro modelo de cooperativa,creando espacios físicos (en este caso viviendas y parques) por el bien común. Las cooperativas de salud y asistencia social en Quebec son otro gran ejemplo.

Michel Bauwens no se puede decir que sea “antisistema” porque, para empezar, su fundación (la P2p Foundation), recibe dinero y apoyo de la Unión Europea a través del proyecto de investigación P2p Value. Es decir, si le apoya la U.E. es que lo que está promoviendo concuerda a la perfección con lo que pretende promocionar el capitalismo y los estados. No es algo que tampoco oculten.

El proyecto europeo universitario P2p Value,  en el que participa también la Universidad Complutense, la de Surrey, la de Milán, está financiado dentro del marco de las TIC (tecnologías de la información y comunicación), como se afirma en este enlace:

“El objetivo de la investigación en TIC bajo el séptimo programa marco europeo es mejorar la competitividad de la industria europea, así como lograr que Europa dé forma a los futuros desarrollos de estas tecnologías para que las demandas de la sociedad y la economía se cumplan”.

En concreto, la financiación queda aclarada aquí:

La fundación p2p ha recibido 317.660 euros de este proyecto europeo. El nombre que aparece es el de James Burke, cofundador de la P2p Foundation, al que podemos ver en este video colgado en Vimeo.

Dentro de la web del proyecto P2p Value hay un directorio en el que, si vamos al mapa de Madrid, podemos encontrar los datos del Patio Maravillas, La Piluka o la casa okupa La Morada. ¿Por qué un proyecto europeo estaría interesado en estos proyectos, en teoría, “alternativos” o “antisistema”? Si leemos los objetivos del proyecto, están ahí “mapeados” porque son comunidades CBPP (Commons-Based Peer Production) o, en castellano, Producción entre Iguales Basada en el Bien Común, una expresión acuñada por el investigador Yochai Benkler, codirector del Berkman Center for Internet & Society de la Universidad de Harvard. Este centro es apoyado por la Open Society de Soros, Microsoft, Google, Facebook y la Fundación Ford.

El Bien Común. ¿Qué significado pueden tener esas palabras en el mundo actual? Miedo me dan aquellos que se creen que saben lo que es “el Bien Común” en un mundo globalizado. Lo que es el Bien para unos puede ser una pesadilla para los demás, sobre todo cuando se trata de un Bien subvencionado por grandes empresas y basado en el despotismo ilustrado que maneja grandes sumas de dinero extraídas de forma involuntaria del trabajo de la gente Común. Ya nadie parece plantearse por qué los impuestos son siempre obligatorios…

Por otro lado, en la web de commons transition podemos leer:

“It’s been a while now since some people in the CIC took the initiative to start collaborating with the P2P Foundation after certifying our common goals. Indeed, the Permanent Assembly of July 27 approved supporting this line of strategic partnership between CIC and P2P Foundation”.

Michel Bauwens, the P2P foundation’s co-founder, expressed his intention to find funding for this project through several independent european foundations, especially The Charles Léopold Mayer Foundation for the Progress of Humankind, who have collaborated with them on other occasions.”

En este texto en inglés lo que se dice es que la colaboración entre la Fundación P2p y la CIC fue aprobada en una asamblea permanente del 27 de julio y, después, Bauwens afirma que buscará financiación para el proyecto en “The Charles Léopold Mayer Foundation for the Progress of Humankind” que según él es “independiente” y, según otras webs, es una fundación amiga de la Open Society del multimillonario capitalista George Soros (más información en esta web en francés “Soros Connection”, en parte 1 y parte 2).

Enric Durán quizás piense que el dinero virtual que están tratando de implementar es una alternativa al Big Data y al dinero virtual que el propio capitalismo está fomentando en la actualidad (no es raro el día que aparezca en los medios alguna alabanza al uso de tarjetas de crédito en lugar del efectivo). Hay quien afirma que esta eliminación del dinero en metálico se debe a los tipos negativos de la Reserva Federal y el Banco Central Europeo y otros que, opinión que comparto, lo consideran la posibilidad de un corralito mundial, ya que, el dinero virtual será propiedad de los bancos y no existirá la posibilidad de tener efectivo anónimo, la única competencia o alternativa al sistema bancario y al dataísmo que existe hoy.

Yo no creo que la alternativa que presenta Enric Durán sea una alternativa real desde el momento en el que estás colaborando con alguien que recibe dinero de la Unión Europea y la propia Unión Europea está en transición hacia modelos de autoritarismo y control nuevos más “participativos” y “democráticos”, sobre todo ahora que no quiere (ni puede) seguir financiando el llamado “estado del bienestar”. Efectivamente, es el Estado mismo el que está planteando su propia demolición controlada hacia “otra cosa”, un engendro tecnocrático pseudoparticipativo que, visto lo visto, seguramente se base en un poder ejercido desde ciudades-Estado (o quizás “reinos de Taifas”…) bajo la cohartada del “municipalismo” en lugar de un poder centralizado y basado en el Estado-nación como el que hemos conocido hasta ahora. Como siempre he dicho, el poder es líquido y fomenta lo que mejor le convenga en cada momento histórico para perpetuarse en su dominación. A veces fomenta dos cosas contradictorias a la vez, ya que es la mejor forma de aumentar las probabilidades de su perpetuación. Si falla una, vencerá la otra.

Además, ante la centralización del Big Data lo que Enric Durán parece proponer, si lo he entendido bien, sería como una especie de Small Data descentralizado, pero en el que seguiría habiendo un manejo de la información y de la tecnología exhaustivo y asimétrico, mucho más que con el dinero anónimo en efectivo, que es mucho más difícil de controlar. Es decir, a pesar del férreo control de su emisión desde el poder de los bancos centrales una vez que está en circulación queda un pequeño reducto que escapa a cualquier controlador y eso molesta, claro, porque se trata de controlarlo absolutamente todo. ¿Por qué debería confiar en ceder mis datos a su cooperativa en lugar de a una empresa como Google o un banco comercial? Lo virtual, ya sea “sistémico” o “alternativo”, virtual y manipulable se queda. Además, sigue promoviendo el uso de las TIC que, como sabemos, están dominadas por las multinacionales y nos están convirtiendo en seres humanos alienados y solitarios, cyborgs que solamente saben relacionarse con otras personas a través de catálogos humanos o fichas a modo de “perfil” (por no hablar del doloroso proceso de su fabricación).

La única alternativa real al dinero es el fin del mismo, no el uso de dinero virtual. Nuestros abuelos, nuestras ancestras, en los pueblos, no tenían cuenta en el banco (sí, que no te engañen con lo de “las mujeres no podían abrir una cuenta”. ¡No tenía cuenta nadie! Solamente los burgueses y aristócratas de las ciudades…) y gran parte de sus intercambios eran por trueque o por apoyo mutuo. ¿Es posible volver a un mundo sin uso de dinero? Parece complicado una vez que nos encontramos enfangados en este tipo de sociedad. Ya sólo queda la familia y la amistad cercana como reducto minúsculo y deteriorado en el que la gente se hace favores sin intercambiar moneda o se presta dinero sin interés. Quizás la solución es que ya no hay solución. Eso sí, que no nos presenten falsas alternativas tecnocráticas para más de lo mismo.

Me quedo con la idea de Byung-Chul Han del idiota y del hereje. En los tiempos que corren lo mejor es ser cuanto más idiota mejor (¿acaso no te miran con media sonrisa y te llaman anticuada cuando dices que no tienes internet en el móvil?). Hay que dar la espalda a lo inteligente, a lo “abierto”, a lo “smart”, a esas ciudades tan listas, esos votos electrónicos tan participativos y ese dinero virtual tan maravilloso, esas monedas locales tan alternativas, esos mercados sociales tan justos, esos libros tan copyleft, ese internet y esas aplicaciones para el móvil que solucionarán todos nuestros problemas, esa gente que sabe tanto y tiene tanta fé en que la tecnología pondrá fin al sentido trágico de su existencia y le llevará a una especie de arcadia feliz…

No estamos adaptados a vivir en este ambiente

“Taller, línea de ensamblaje, máquina, tarjeta de fichar, horas extra, salario./
Me han entrenado para ser dócil./
No sé gritar o rebelarme,/
cómo quejarme o denunciar,/
sólo cómo sufrir silenciosamente el agotamiento” Xu Lizhi

 

El otro día, leyendo fragmentos del libro de Michel Odent “Do we need midwives?” (“¿Necesitamos matronas?”) tuve una especie de pequeña “revelación”* que me atreví a compartir en uno de los debates de las jornadas del “III Foro Libre de Maternidad de Vía Láctea” en Asturias. Lo que quise expresar allí es lo siguiente:

Hoy nos encontramos en mitad de un gran problema evolutivo de adaptación o, más bien, inadaptación al medio. La mecanización y la industrialización han traído beneficios pero también nuevos problemas, algunos de ellos incluso ponen en peligro la mera existencia de la especie. Uno de los principales conflictos es que no estamos adaptados para esos nuevos entornos creados como pueden ser los del trabajo asalariado mecánico y rutinario, el aislamiento, la falta de vida social y convivencialidad, estar sentados durante 8 horas frente a una pantalla de ordenador, el metro, la falta de contacto con la Naturaleza… No hemos evolucionado en un entorno así y lo peor es que no es posible adaptarse a ello. Tenemos dolores musculares, emocionales, espirituales, físicos, las llamadas “enfermedades de la civilización”, fobias, obesidad, anorexia, y un larguísimo etcétera.

La realidad es que nuestro entorno es totalmente artificial, es antinatural. A veces se dice, en textos feministas, que el mundo está adaptado al hombre (al varón). Cuando leo eso siento escalofríos por todo el cuerpo. Es totalmente falso. El mundo actual está hecho a la medida de los avances tecnológicos, de las herramientas, de las máquinas industriales e informáticas. No está hecho a escala humana ni a la medida de lo humano. Desde que nacemos se nos trata como máquinas u objetos porque se parte de la premisa de que somos los humanos los que nos tenemos que adaptar al sistema y no al revés.

También en el ámbito de la autodenominada “crianza respetuosa” se tiende a pensar que el mundo está adaptado a los adultos, a los padres, y no a los bebés, que no saben si viven en el Pleistoceno o en el siglo XXI. El gran error de este planteamiento es pensar que los padres sí están adaptados cuando tampoco lo están. Ellos también se encuentran en un entorno que va contra su propia naturaleza humana** que necesita amor, libertad, vínculos fuertes, aire y comida limpia, etcétera.  El mundo actual no está adaptado al ser humano, pero ni a los mayores ni a los pequeños. Está adaptado a las máquinas, ellas sí son el centro. Lo que nos lleva a la misma conclusión: como el ser humano no puede adaptarse al maquinismo del ambiente se espera que seamos los seres humanos los que nos adaptemos a un mundo robotizado. ¿Y cómo se hace eso? Convirtiéndonos nosotros mismos en robots.

No hay otra decisión más importante para la especie humana en estos momentos que la siguiente. O nos convertimos en ciborgs, en robots, y nos adaptamos al entorno, o cambiamos el entorno y lo humanizamos para adaptarlo a las necesidades básicas de lo humano o incluso de lo vivo. O nos robotizamos o volvemos a un medio más natural. No hay más. El ser humano es un animal, quizás un animal algo especial, pero un animal al fin y al cabo. Hoy nos encontramos en el camino entre el animal y la máquina. Estamos mutando o, más bien, nos están haciendo mutar y nosotros nos dejamos. En este post de Prado Esteban ella habla de “la granja humana” porque lo que hacen las mentes pleclaras que dirijen el mundo de la política y las finanzas desde el despotismo ilustrado es eso, tratarnos como ganado. Pero, ¿es que acaso el ganado no es tratado como una máquina de hacer leche y carne en el mundo industrial?

La vía por la que está comenzando esta curiosa mutación es la de los móviles. Hoy todo el mundo tiene un teléfono con conexión internet, cámara de fotos, grabadora y disco duro. Es un verdadero ordenador personal al alcance de la mano. El paso siguiente es fusionarnos con él y hacerlo carne de nuestra carne, que sea parte de nuestro propio cuerpo. De manera simultánea ya se está experimentando con pequeños simios transgénicos y también, en el ámbito de la reproducción artificial, con la selección genética de los embriones humanos. Es muy probable y, no sabemos cómo, todos estos caminos vayan confluyendo hacia una nueva especie.

Y esto, no será obra de cuatro señores conspirando, que puede que también, sino que la propia lógica o dinámica interna del desarrollo tecnológico humano nos llevará a ello, con lo que estaríamos frente a una terrible paradoja: el ser humano tendería siempre a morir de éxito en sus avances tecnológicos.

Quizás la cuestión clave esté en aquel concepto del que hablaba Ivan Illich, el del umbral y el de los límites de ciertas herramientas, que comienzan siendo medios y terminan siendo fines en sí mismas. ¿No hemos llegado ya al momento en el que tendríamos que estar, en lugar de investigando en deshumanización, explotación, dominio y o viajes a Marte, tratando de solucionar los problemas de nuestra casa, la Tierra? ¿No deberíamos pararnos, dejar de inventar nuevas herramientas y nuevas tecnologías y, con lo que ya sabemos y ya tenemos, intentar mejorar la vida en este planeta, sabiendo que nada es unidireccional y que cuando solucionas un problema, estás creando otro, quizás para más tarde? Por ejemplo, el uso de los antibióticos nos ha permitido salvar vidas pero su abuso está causando muertes por la vía de la resistencia creada a los mismos por las bacterias. Lo mismo podemos decir de la contaminación de los ríos por el uso y abuso de drogas recreativas y medicamentos.

Ya hay investigadores como Eduald Carbonell, el paleontólogo de Atapuerca, que defienden estas ideas transhumanistas, como en esta entrevista:
“En ‘El naixement d’una nova consciència’ también habla de ‘la revolución científicosocial humana’. ¿Qué será?
– Será la creación del nuevo hombre, el paso del homo sapiens al homo ‘ex novo’. Seremos capaces de crear robots tecnobiológicos a los que dejaremos las categorías humanas más sólidas: la perseverancia, la solidaridad, la inteligencia, la no territorialidad y la organización horizontal. Todavía es ciencia-ficción pero es una de las pocas esperanzas que nos quedan…”

El problema del ciborg es que necesita electricidad, baterías y energía. Dado que nos encontramos en pleno pico del petróleo vemos como una vez más no existe “máquina” más perfecta que la creada por la propia fuerza de la Naturaleza.

La antropóloga Amber Case en su charla TED define al ciborg como un organismo al que se le añaden componentes para que pueda adaptarse a ambientes nuevos y aporta el ejemplo del astronauta en el espacio, un humano en un entorno para el que no está adaptado. Sin embargo, esto es una verdad a medias, ya que la realidad actual es justo la contraria a la del astronauta. Nuestros abuelos y bisabuelos sí estában adaptados al entorno en el que vivían dentro del ámbito rural o al menos, mucho más adaptados que nosotros a la ciudad y la vida actual.  Hubo decisiones políticas detrás de esas “inadaptaciones” del mismo modo que hoy en día es el marketing el que nos intenta persuadir una y otra vez de que tengamos ordenador, tablet y móvil. Y nosotros las compramos y las usamos, siendo copartícipes de esta mutación sin poder alegar que son otros los que nos dirigen por tal o cual camino, como a ganado.

Odent parece terminar su libro, si es que le he entendido bien, diciendo que de alguna forma tendríamos que aceptar la mortalidad natural porque la medicina va a terminar matando a la especie humana, lo que constituye de nuevo una gran contradicción, ya que se supone que la medicina tiene como función curar y no matar. La pregunta es, ¿hay vuelta atrás? ¿Debería haberla? ¿Estamos dispuestos a asumir el sentido trágico de la vida? ¿Asumir la histórica mortalidad “natural” infantil del 50%? Yo desde luego no la acepto, pero tampoco puedo aceptar un mundo de seres deshumanizados y robotizados, que finalmente es también otra forma de mortalidad, la muerte de lo humano.

Demasiadas preguntas. En una de mis escapadas durante las jornadas pude visitar el Parque de la Prehistoria de Taverga tomé un pequeño apunte de uno de los paneles del museo que no sé muy bien si viene al caso del tema tratado pero intuyo que sí: “No obstante, los dos en sus investigaciones paralelas (André Leroi Gourhan y Annette Laming-Emperaire) pusieron en evidencia la existencia de un sistema binario reflejo de la dicotomía universal del pensamiento humano”.

*En realidad, “revelación” para mí, ya que hay mucha gente reflexionando sobre estos temas de forma pública. Pienso, por ejemplo, en John Zerzan, salvando las distancias y los puntos de vista divergentes, claro... En muchos aspectos, como en el del contacto directo con la Naturaleza y todo lo que nos aporta, no hace falta remontarse a la Prehistoria, ya que nuestros propios abuelos, en los pueblos, cazaban y recolectaban, además de dedicarse a la agricultura o la ganadería doméstica. Es decir, no existe la ruptura entre sistemas total que defiende Zerzan y otros.

ACTUALIZACIÓN 09/09/2016: En este video él mismo habla (min. 25:22) de otro autor que vio claro la conexión entre el primer paso, la domesticación de la naturaleza, y los avances tecnológicos actuales. Se llamaba Paul Shepard y yo no le conocía. Otro documento interesante sería este pdf de Jared Diamond.

**El concepto de “naturaleza humana” es bastante escurridizo y tiene una contrapartida muy fuerte en el coste de la supervivencia en libertad. Los que sobreviven quizás tengan una vida completa pero mueren muchos por el camino. ¿La domesticación implica quizás un énfasis en la “cantidad” versus la “calidad”? Ver post: http://www.lasinterferencias.com/2016/07/21/la-vida-no-domesticada-tiene-riesgos/

ACTUALIZACIÓN 28/09/2016

Una vez que me he metido de forma más profunda en este tema recomiendo encarecidamente leer a Paul Shepard y otros artículos traducidos de la web Le Partage como este en el que se habla de la depresión como enfermedad “adaptativa” o, más bien, maladaptativa… http://partage-le.com/2016/06/la-depresion-una-enfermedad-de-la-civilizacion-los-cazadores-recolectores-tienen-el-remedio-por-sara-burrows/  o su charla Ted.

Fragmentos del libro “El útero artificial” de Henri Atlan

Fragmento del libro “La procreación artificial” de Jacques Testart

Las aplicaciones de teléfonos “Inteligentes” promovidas por el Ministerio de “Igualdad” y Telefónica nos harán “Libres”

La vida no domesticada tiene riesgos