“Ha ofrecido su pecho a tu boca durante tres años, con paciencia…”

Sigo leyendo este libro a ratitos…

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“Duplica los panes que debes dar a tu madre.
Llévala como te ha llevado.
Ha cargado muchas veces contigo,
Y no te ha dejado en el suelo.
Luego que te dio a luz tras tus meses,
Ha ofrecido su pecho a tu boca durante tres años, con paciencia
Te ha llevado a la escuela,
Y mientras te enseñaban a escribir,
Ella se sostenía durante tu ausencia, cada día, con el pan y la cerveza de su casa.
Ahora que estás en la flor de la edad, que has tomado mujer y que estás bien establecido en tu casa, dirige los ojos a cómo se te dio a luz, a cómo fuiste amamantado, como a obra de tu madre.
¡Que no tenga que vituperarte,
ni levantar las manos a Dios!
¡Y que Dios no tenga que oír su queja!
(Máximas de Ani. Reino Nuevo).

Lactancia en Egipto

“Cuando naciste después de tus meses, ella todavía estaba unida a ti, con su pecho en tu boca durante tres años”.  Enseñanzas de Ani. Egipto, s.XII-XIII a. C., aprox.

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Fuente: Gentes del Valle del Nilo.

Se puede leer todo el texto en inglés aquí, es muy bonito. En él, el escriba Ani, habla de diferentes aspectos de la ética y la moralidad, dirigiéndose no a las elites sino al hombre corriente de la sociedad egipcia. De hecho, cuando habla de la lactancia de tres años, se refiere a la propia madre y no a una nodriza pagada. Nos recuerda como debemos cuidar en la ancianidad a las que nos brindaron todos los cuidados de pequeños.

Me quedo con ganas de leer más sobre este tema en el libro “Lactancia en Egipto” de Manuel Juaneda-Magdalena Gabelas.