Jordi Vaquer y la defensa de los vientres de alquiler

En una de mis derivas por internet busqué algo sobre documentales y vientres de alquiler. No sé cómo llegué a una noticia en la que se hablaba de la empresa Subrogalia y de su jovencísimo director, que ha pasado de tener una infancia complicada en un centro de menores a dirigir una empresa de gestaciones “subrogadas”. De ahí salté a un video de Youtube de Tv3 del año 2014 en el que aparecía uno de los abogados de Subrogalia y al lado un hombre que me sonaba mucho, un tal Jordi Vaquer, hablando de su experiencia como padre por vientre de alquiler. Pero, un momento… ¿Jordi Vaquer? ¿El actual hombre de Soros en Europa? ¿El director de la “Open Society Initiative for Europe”? ¿El que dirige los destinos de unos 55 millones de euros en subvenciones dirigidas a la ingeniería social a través de cientos de ONGs dispuestas a ser compradas por el gran capital? Sí, efectivamente, el mismo, el mismo que dirigió el CIDOB, el “Centro de Información y Documentación Internacionales de Barcelona” (cuyo Presidente de Honor es Javier Solana, ex secretario general de la OTAN). Vale, empezamos bien. Me pongo a ver el video y sigo alucinando:

La entrevistadora le pide que explique qué es la subrogación y él dice que es algo “bastante sencillo”. Claro, sencillo para la persona que solamente pone el dinero, no tan sencillo para la mujer que se embaraza y pare. Y es que resulta que he parido hace poco y un embarazo no es cualquier cosa, aunque sea también algo maravilloso. No se pone el útero solamente. Se pone el cuerpo, se pone el alma, se pone la sangre, la montaña rusa emocional, el subidón de hormonas, los vómitos, la sensación de estar enferma durante el primer trimestre y el dolor de las contracciones de parto… Después viene el puerperio, el subidón de leche y la ingurgitación, a veces unas grietas y una mastitis de regalo. Incluso en ocasiones nos llevamos unos kilos de más y unas simpáticas estrías. Todo eso en un embarazo más o menos normal, sin hablar de los complicados, que pueden tener otras secuelas como puntos en la vagina, una cicatriz de por vida en el útero en las cesáreas, anemia, depresión…

A veces comparamos estas cosas con la prostitución sexual, pero es que en la prostitución reproductiva hay un niño o niños de por medio. Todo lo que acabo de enumerar, que no dejan de ser cosas pequeñas una vez que tienes a tu bebé en brazos y el mundo desaparece, se hace grande y doloroso cuando se trata de una mera transacción económica y no hay un bebé al que cuidar. Cuando la “gestación subrogada” se hace sin dinero de por medio es directamente un abuso hacia la gestante y hacia el bebé. Un embarazo en estas circunstancias no se debería poder comprar pero tampoco debería ser regalado como algo “altruista”. No se puede cosificar ni domesticar, ni con dinero ni sin él.

Sigamos con el video. Jordi Vaquer comienza diciendo que la subrogación es una forma “asistida” de tener hijos. En mi opinión, es curioso ver cómo se usa la palabra “asistida” como eufemismo de “artificial”. Como no les gusta como suena la segunda usan la primera. De esta forma, todavía no sé por qué el lenguaje políticamente correcto no empieza a hablar de lactancia “asistida” en lugar de llamarla “lactancia artificial”. Está claro que suena mucho mejor pero allá ellos y sus farsas lingüísticas.

Después usa la frase “para parejas que por alguna razón no pueden tener una gestación”. En mi opinión, si no puedes tener una gestación pues no la tienes. Estamos de nuevo en una forma eufemística de decir otra cosa. Hay personas que siendo perfectamente fértiles no quieren tener un hijo con una mujer y eso es totalmente respetable, pero eso no es una “razón” para cosificar a un bebé como un producto. Es una auténtica frivolidad propia de estos tiempos. En la vida hay que tomar decisiones, ya dijo algo parecido Domenico Dolce, uno de los diseñadores de Dolce e Gabbana, y le cayeron lluvias de críticas (después se arrepintió, tras el boicot a la marca, y dijo lo contrario). Una gestación se puede tener o no se puede tener, pero lo que no se puede es comprar la fabricación de un bebé a partir de tu materia prima (gametos) y otra adquirida, la de una tercera persona. Además, la “donante” anónima no debería poder legalmente rechazar el compromiso vitalicio que se establece entre la genética y la gestación cuando esta ha sido planificada de antemano. Todo esto no tiene nada que ver con la adopción, que jamás debería ser planeada.

Después, Jordi Vaquer nos explica el proceso de la fecundación in vitro y demás, sin hablar por supuesto de los riesgos para la vendedora de óvulos ni para la gestante ni de lo poco ético que es la “donación” de gametos anónima y que va en contra del derecho a la identidad de los niños.

Más tarde la presentadora le recuerda que como aquí no es legal tuvieron que buscarse la vida para iniciar el proceso en otro lugar. Jordi Vaquer afirma que ellos se fueron a Estados Unidos por una serie de razones, entre otras poder mantener contacto con la gestante antes, durante y después de la gestación. Ni una palabra sobre la identidad de la vendedora de óvulos…

Después pasa a explicar cuáles son las características que debe tener la madre de alquiler: que tenga un soporte familiar, que tenga una conciencia de lo que está haciendo. En su caso la conocieron por videoconferencia después la visitaron, con su familia y sus hijos. Dice: “Las gestantes normalmente ya han sido madres y eso es importante desde un punto de vista médico pero también es importante desde un punto de vista psicológico. Son mujeres que deciden que su familia ya está completa. En su caso ella no quería más de tres hijos pero le parecía que podía todavía pasar por un embarazo y un parto…”

También hablan de la normalidad de estos temas en Estados Unidos. “Habíamos hablado que en el parto estaría ella, su marido y nosotros. Era un quirófano porque fue una cesarea”. Traducción y aunque me repita: esa mujer tendrá una cicatriz de por vida en su útero a golpe de bisturí porque unos señores querían tener un bebé y le ofrecieron dinero por ello.

Le preguntan si no se te pasa por la cabeza que en el momento de nacer la gestante tenga el sentimiento de que es su hijo al cogerlo. Jordi Vaquer viene a decir que lo piensas pero que francamente como la situación a nivel cultural está tan aceptada, “si tus amigos y tu familia ya saben que estás embarazada de un bebé que no es tuyo desde el primer momento, esta persona lo vive con mucha más normalidad que aquí”. Tremendo. De ahí que la normalización cultural de esta salvajada y esta barbaridad sean el objetivo número uno. Tenemos que ver esto normal y si no lo vemos es que seguramente tengamos “subrofobia” o algún termino que no tardarán en inventar. O quizás nos multarán por criticarlo o lo convertirán en “delito de odio”, cuando aquí los que odian y menosprecian la maternidad, la procreación y la crianza son otros. Yo les acuso de maternofobia y de odio a la procreación natural y de pensar que todo es lo mismo y todo es igual cuando no lo es. Millones de años de evolución así lo avalan.

Como ejemplo del cambio cultural comenta Jordi Vaquer: “En el caso de ella, el día que se fue hacer la ecografía para saber si era niño o niña y colgó en facebook una foto y los amigos bromeaban y la decían lo bien que estaba haciendo y demás”. Y dice “es una reacción de una sociedad…” y continúa la presentadora “Abierta”. Tan abierta como la cicatriz que deja una cesárea, tan abierta como nuestras piernas al parir a nuestros bebés… En fin, si esta es la sociedad abierta (Open Society) de su jefe, el multimillonario George Soros, que normaliza lo que nunca debería haber sido normalizado, el egoismo y el mal hecho a posta y con alevosía, vamos por muy mal camino como sociedad.

Y sigue la cosa: “y, por tanto, la idea es que esta amiga mía o mi hermana está ayudando a una nueva familia y yo estoy orgulloso y la refuerzo”. “Ayudando”, de nuevo otro eufemismo para no decir que está cobrando por fabricar un bebé al que después va a abandonar.

La presentadora pregunta que que pasa a nivel contractual y legal si la madre siente que el bebé es suyo. Entonces aparece el abogado que explica que esta mujer no tiene ningún derecho porque genéticamente no es la madre. ¡Acabáramos! Entonces, por esa regla de tres, ¿la vendedora del óvulo, una “donante anónima” sí tendría derecho a decir que ese hijo es suyo porque genéticamente sí es la madre? De hecho, los hijos frutos de estas transacciones y acuerdos entre adultos espero que algún día inicien procesos legales de reconocimiento de filiación, custodias y también que se obligue a pagar gastos de crianza a estas personas que se irresponsabilizan de los frutos de sus gametos, sus hijos. Peor aún, separan a estos niños de sus medio hermanos genéticos, de sus tíos, de sus primos…

En el caso de esta entrevista el tema del catálogo de vendedoras de óvulos ha sido obviado completamente. No olvidemos que todo hijo nacido fruto de la reproducción artificial es un bebé a la carta, incluso entre parejas heterosexuales, con o sin donantes de por medio. Siempre hay un profesional que elije qué embrión será implantado y, por tanto, quién nacerá y quién no nacerá. Esto solamente había sucedido hasta la fecha en las especies animales domesticadas que, como sabemos, tienden a la disfuncionalidad biológica y el mejor ejemplo es el del bulldog. No soy ninguna experta en la materia pero deduzco que debe ser debido a que se seleccionan determinados aspectos “estéticos” que no son los que habrían sido transmitidos de generación en generación a través de la evolución natural y la adaptación al medio. Esto puede parecer una tontería a día de hoy pero desconocemos las consecuencias que tendrá en el largo plazo, cuando toda la reproducción natural esté prohibida o ya sea imposible desde un punto de vista físico, cuando todos los bebés sean seleccionados a la carta, como en el libro de Aldous Huxley “Un mundo feliz”.

Pero sigamos con el video. En el minuto 7.44 nos enteramos por el abogado que durante el embarazo se puede optar por el aborto (entiendo que optan los contratantes) y hay que indemnizar a la “gestante” porque no podrá ser nunca más “madre subrogada” y también por las “molestias”.

Después Jordi Vaquer afirma con seriedad: “un embarazo y un parto no son procesos anodinos”. Vaya, me lo vas a decir a mí. Dice “Tienen riesgos para la madre y para la criatura, como cualquier embarazo”. Esto es falso, ya que los embarazos por FIV, sobre todo en los que se implantan varios embriones tienen más riesgos para ambos. Además, suelen acabar en cesárea programada, con la consiguiente privación para el niño de estar en el lugar donde debería estar hasta el día del nacimiento y para la madre que, repito de nuevo para recalcarlo bien en las conciencias, se queda con una cicatriz en el útero de por vida, solamente porque a alguien le pareció bien comprar sus servicios reproductivos. Le han rajado el vientre por capricho de otros, por dinero. En fin…

Después hablan de los países: EEUU, India, México, Ucrania, Rusia (para que luego digan de los valores tradicionales de Putin), Georgia… En Estados Unidos expiden una resolución judicial, se puede inscribir a los padres sin ningún problema y sobre el precio Vaquer nos tranquiliza: “no es cosa de millonarios”.

Al hablar del vínculo durante la entrevista se frivoliza de nuevo, ya que un vínculo es imposible construirlo sobre una base económica, o a base de mostrar fotos o realizar videoconferencias por internet. Y, por supuesto, en ningún momento hablan del otro vínculo que falta, el de la vendedora de óvulos que ni está ni se la espera en este debate.

Después la entrevistadora le pregunta por qué lo hacen las madres de alquiler, si por dinero o por qué. Se ríe el abogado y dice que mejor se lo pregunten a ellas. Y la otra entrevistadora le pregunta que por qué aquí no es legal. Él responde entre otras cosas que porque no se quiere que se mercantilice, por explotación de la mujer… Y vuelve a la carga la entrevistadora: “porque los donantes de esperma y de óvulos también se podría decir que también es mercantil”. El abogado de Subrogalia está totalmente de acuerdo, las donantes de óvulos cobran más o menos mil euros.

Después de ver la entrevista entera considero que es un ejemplo de mal periodismo, totalmente apologético del tema tratado, nada incisivo, nada crítico, en el que no se plantean preguntas incómodas y si se dan, no se profundiza más allá de la primera contestación del entrevistado. Me llama la atención además el hecho de que las dos entrevistadoras sean mujeres, a las que todo esto parece que les resulta totalmente normal y hasta parecen sorprenderse con que sea ilegal en nuestro país. Considero que toda esta entrevista es, además, profundamente machista, ya que muestra cómo un hombre considera que puede comprar el cuerpo y los riesgos y secuelas físicas y emocionales en el cuerpo de una mujer con dinero. Y, además de machista, es una entrevista niñofóbica y adultocéntrica, ya que pisotea los derechos fundamentales de todo niño, el derecho a tener una madre que le cuide y el derecho a conocer su identidad genética, medio hermanos y familiares.

La Open Society, esa organización tan feminista… Estaría muy bien que las personas que trabajan en Ongs que reciben dinero de George Soros se plantearan quién les financia y también que explicaran cuál es su postura frente a los vientres de alquiler (me vienen a la cabeza algunas como Fundación Aspacia o Women’s Link). Pero, claro, nadie muerde la mano que le da de comer. Por esto y por tantas otras cosas el movimiento contra los úteros de alquiler no va a ningún sitio. Esta muerto desde el momento de partida por sus propias contradicciones internas*. Estas solo se resolverían con un rechazo en bloque a toda la reproducción artificial. Como esto no va a suceder, pasito a pasito, suave suavecito, nos lo van colando. Primero como algofrívolo, propio del capitalismo total. Si esto nos funciona nos hablarán de lo terapeútico y altruista que podría llegar a ser. Por último, podemos especular con que, después, la libertad de mercado sin ataduras morales podría dar el paso a algo todavía más tenebroso como, por ejemplo, que los estados decidan quién puede reproducirse o más bien quien no y cómo.

Termino con unas frases que nos deberíamos tatuar la mente y es que los conceptos de sacralidad y de tabú tienen una dimensión espiritual, son algo que va más allá de la genética o de la ciencia, de la pérdida de la biodiversidad o del peligro de incesto, de la ruptura de los vínculos más primarios. Es que si estamos hoy aquí, todos, independientemente de nuestra orientación sexual, color de piel, cultura, edad… Si la humanidad ha llegado al año 2018 es porque un hombre y una mujer, un macho y una hembra de Homo Sapiens Sapiens, tuvieron un vínculo erótico, practicaron el coito determinado día, la mujer se embarazó y crió a un bebé junto a un hombre (o su pareja o su hermano, en el caso de sociedades matrilineales y avunculados) y una familia extensa. Necesitamos agradecer y venerar esos pilares universales bioculturales porque son los que nos sostienen. El resto es experimentar y jugar con fuego y no tiene nada que ver con la libertad individual que debemos mantener cada uno en nuestras vidas, ya sea en materia sexual o erótica. Si algún día esta sociedad industrial colapsa, y lo lógico es que lo haga dadas sus dinámicas internas autodestructivas, recordaremos esta sacralidad que se hará evidente por sí misma. Ninguna expresión políticamente correcta servirá ya en ese contexto.

La maternidad es sagrada.

La paternidad es sagrada.

La procreación natural es sagrada.

La crianza es sagrada.

 

NOTA:

Como nota tragicómica, seguí viendo otros videos sobre Subrogalia y su creador y recalé en unos videos del programa “Amigas y conocidas”, emitido en la televisión pública. Cuál fue mi sorpresa al no encontrar ningún tipo de comentario crítico, ni siquiera por parte de Cristina Almeida, conocida abogada feminista, cuando se comentó que también se dedicaba a este tipo de negocios reproductivos. ¿No tienen nada que decir sobre los riesgos de la venta de óvulos para las mujeres? ¿Ni sobre los úteros de alquiler? Un rotundo silencio y de nuevo admiración por el empresario.

Sin embargo, parece que en otra ocasión posterior, Cristina Almeida sí se pronunció sobre el tema ya que en el debate era la única que se posicionó de forma clara contra los vientres de alquiler:

*Contradicciones internas que llevan a unir a, por ejemplo, católicos y a feministas contra los vientres de alquiler y dividen al movimiento LGTBI donde un sector está en contra (feminista) y otro a favor. El caso es que el sistema sabe que el útero artificial (ectogénesis), ya investigado con la excusa oficial de salvar a grandes prematuros, sería la solución perfecta y aceptable porque si lo único que te parece rechazable es la explotación de la mujer, que los bebés fueran gestados por aparatos tecnológicos y no por personas sería perfecto. Otro problema son los derechos de los bebés humanos a ser gestados por sus madres, pero esa es otra historia. Esa postura sería apoyada seguramente por feministas maternalistas o pro crianza y parto respetuoso pero este sector, salvo excepciones, encuentra totalmente aceptable la inseminación artificial, la maternidad planificada sin padre, la ovoventa, la compra de embriones “sobrantes”, etcétera.

 

ACTUALIZACIÓN 23/03/2018

He encontrado este fragmento de un artículo muy interesante que nos habla de las vinculaciones entre la Open Society de Soros y la legalización de la prostitución sexual (no reproductiva, por ahora):

Veamos algunas instituciones y personajes. Quizás el más conocido sea el financista George Soros. A través de la Open Society Foundation, Soros ha aportado 11 billones de dólares en los últimos 30 años para la despenalización de la prostitución y las drogas8. Obviamente, también tiene aliados en influyentes medios de prensa como The Economist, donde suelen aparecer, regularmente, artículos cuya intencionalidad es explícita, como aquel cuyo título reza: “Prostitution: a personal choice”9. La OSF sostiene muchas organizaciones en todo el mundo dedicadas a la promoción de estas ideas, como el Comité Internacional para los Derechos de los TS en Europa y la Sex Workers’ Rights Advocacy Network. Incluso, en el 2015 llevó adelante una campaña en Irlanda para sostener la batalla que estaba dando la Alianza de Trabajadoras Sexuales Irlandesas contra las nuevas leyes en marcha, un episodio bastante parecido al que protagoniza AMMAR aquí.10  Otro millonario que pone fondos en organizaciones que, “sin fines de lucro”, dan la batalla por la legalización, es Bill Gates quien dona algunos dineros a la Robert Carr Fund (http://www.robertcarrfund.org/), con sede en Holanda. De nuevo, detrás de los derechos civiles, los DDHH, la salud, la lucha contra el SIDA y el derecho al TS, van los dineros del lobby proxeneta internacional

El lobby proxeneta ha tenido éxito en copar el campo de los DDHH. Así, vemos defender la legalización de la prostitución, directa o indirectamente, a organizaciones como Amnistía Internacional11, HRW (Human Rights Watch)12 y ACLU (American Civil Liberties Union Foundation). Lo mismo ha sucedido con el campo de la salud. Con la excusa de combatir al SIDA y otras enfermedades de transmisión sexual, organizaciones internacionales representativas de la problemática, como la UNAIDS (United Nations Against AIDS), la  UNDP (United Nations Development Program) y la WHO (World Health Organization), empujan en el sentido de la legalización. En todos estos lados, gente como Soros o Gates ponen “desinteresadamente” sus recursos “caritativos”.

Una institución resume ambos temas y los alinea hacia la legalización. La Global Network of Sex Work Projects (NSWP) cuyo lema es Promoviendo la salud y los DDHH,

“existe para posicionar las voces de las personas que ejercen trabajo sexual a nivel global, y para conectar a redes regionales que abogan por los derechos de las mujeres, hombres y personas trans que ejercen trabajo sexual. La NSWP es una organización basada en membresías. Nuestros miembros son organizaciones y redes lideradas por personas que ejercen el trabajo sexual a nivel local, nacional o regional, y a lo largo y ancho de cinco regiones: ÁfricaAsia y el PacíficoEuropaAmérica Latina y Norteamérica y el Caribe.”13

Relacionado:

– En este texto no me he detenido a pormenorizar los efectos en los niños, más allá de la cosificación y la mercantilización, porque ya ha sido desarrollado en otras ocasiones. Recomiendo este otro texto de Ibone Olza: https://iboneolza.wordpress.com/2018/04/17/si-quieres-ser-padre-o-madre-por-gestacion-subrogada-necesitas-esta-informacion/

Recomendación: “Vientres de alquiler: violación del derecho a la salud materna y primal”, por Ana Trejo Pulido

Vientres de alquiler: violación del derecho a la salud materna y primal

Este es uno de los artículos más completos sobre la aberración de los “vientres de alquiler” que he podido leer. Debemos agradecer a la autora el haberlo escrito, por todo el trabajo que hay detrás y la buena argumentación. Ahora bien, ¿cuándo comenzaremos a retrotraernos algo más allá y llamar prostitución sexual-reproductiva a la inseminación artificial anónima y comercial? La cosificación de los bebés y de los cuerpos viene de lejos, a pesar de que, por razones biológicas obvias, los hombres por pajearse en una clínica frente a una película porno no tengan ningún riesgo a nivel físico (aunque sí lo tenga a nivel psicológico su falta de responsabilidad y se produzca la necesaria escisión mente-cuerpo para justificar su propia mercantilización).

La compra-venta de semen es una variante de la prostitución masculina, nos guste reconocerlo o no, al igual que también lo es la venta de óvulos, mucho peor por los riesgos para la salud de la mujer. Y se hace a la carta y seleccionando fotos de los donantes cuando eran bebés, seleccionando raza, color de ojos, de pelo, etcétera… A veces esta selección la hace un doctor y a veces es la propia compradora. Da igual, el catálogo existe y está ahí. Los hijos jamás podrán saber el origen ni el nombre del “donante” porque, además, su derecho a la identidad no es respetado y el anonimato existe por la única razón de maximizar los beneficios de estas empresas (prostíbulos o burdeles reproductivos).

Todo está conectado y una cosa lleva a la otra en nombre de la “igualdad”. Pero la cosificación de los bebés no ha comenzado con los vientres de alquiler sino que comenzó, en tiempos recientes, con la reproducción artificial in vitro heterosexual. La prueba la tenemos, como bien se explica en este artículo al hablar de sus peligros, en la elección de implantar varios embriones a la vez, aún poniendo en riesgo a los bebés por la posible prematuridad. Todo en nombre del deseo. Estimular para conseguir más óvulos, más embiones. ¿Y los que sobran? Los congelamos y ya se verá. Como churros, por mero aumento de la “productividad”. El resto ya lo sabemos: hay personas que tienen medio hermanos genéticos repartidos por el mundo por diferentes familias (algo que se intenta evitar en los casos de adopción) o incluso hermanos sin adjetivos, hermanos genéticos del mismo padre y madre (es el caso de las adopciones de embriones, embriones sobrantes que abandonaron otras familias), hay niños sin madre y sin familia materna (de forma premeditada y calculada, no por una desgracia o avatares de la vida), niños sin padre y sin familia paterna (primos, tías, abuelas…), madres que un día vendieron un óvulo para ganar un dinerillo y ahora se imaginan la cara de su hijo, que estará en otra familia… La lista es infinita.

Me alegro que desde el feminismo se denuncie la compra-venta de seres humanos y me entristece que desde posturas corporativistas no se denuncie la cosificación y la mercanitilización de forma global. Entiendo que es un paso complicado y políticamente incorrecto pero hay que darlo en algún momento porque, en realidad, todo este gran negocio se basa en tener divididas las cosas en compartimentos estancos. El día en que nos opongamos a ello de forma global se caerá como un castillo de naipes.

¿El futuro? Ya se intuye: Suprimido el padre. Suprimida la madre. Miles de embriones congelados. Miles de embriones abandonados, de esos que llaman “sobrantes” dentro del proceso productivo-reproductivo. ¿Por qué no dar el salto final y que el Estado o la empresa privada puedan crear de forma directa seres humanos huérfanos, sin padre ni madre, y criarlos con todos los vínculos de su existencia y cuidado mercantilizados a través de profesionales y granjas-orfanatos? Ahí queda para que algún autor distópico se lance a escribir la novela. Me temo que lo veremos ante nuestros ojos antes de lo que pensamos, ya que a pesar de que la opción actual del capitalismo y de los estados más poderosos es la importación de seres humanos adultos, sin gastos de crianza, a través de la inmigración, hay que pensar que se pronostica que a partir de 2040, según investigadores del Club de Roma como Jørgen Randers, la población mundial comenzará a decrecer y es muy probable que no se llegue a niveles demográficos de reposición en ninguna parte del planeta.

La otra vía en paralelo del Progreso es la de la robótica, que es el sueño de disponer de esclavos digitales que trabajen para ti, sin sentimientos ni empatía, sin horarios, a los que se les puede explotar sin fin hasta que se les acaben las baterías. El útero artificial va en esa línea. Veremos cuál de las opciones triunfa, o si convivirán juntas hasta el colapso/apocalispsis final de la vida humana en el planeta.

Contra el regalo de recién nacidos

Como veréis, escribo cada vez menos en este blog, ya que me he dado cuenta de su inutilidad (o incluso su perniciosidad…). No se puede contestar a un mensaje unidireccional adoctrinador que llega desde 30.000 fuentes a la vez desde un único lugar y con medios y herramientas del propio poder. Es una batalla perdida de antemano y yo renuncio a lucharla. Por otro lado, tener un blog es trabajar para las personas que dirigen empresas como Google y similares. ¿Por qué digo esto? Pues porque si pensamos en Google como un gran periódico digital, en realidad, yo, tonta útil más, lo único que estoy haciendo es generando contenidos para esta entidad, haciendo que la gente pase tiempo en internet en lugar de haciendo cosas más importantes y que siga circulando por las grandes autopistas de la información, viendo anuncios, realizando búsquedas, entregando su alma al Big Data, convirtiéndose en cyborgs alienados pegados al móvil y demás… Realmente, las personas que dirigen el tinglado de internet creo que tienen una psicopatología, siento si les suena a insulto, pero considerar que todo es un instrumento para ganar poder, control y dinero es enfermizo y les pasará factura en su propia salud. No habrá solución transhumanista sanitaria posible en un mundo con cada vez mayor entropía y caos. Lo siento, amos del mundo.

Dicho esto paso a exponer mi postura respecto a la subrogación o vientres de alquiler en un ámbito que ahora se presenta como alternativo o positivo: la gratuidad. La primera vez que leí sobre estos casos fue en un blog del enfermero Armando Bastida (aquí o aquí), pero ayer leí cómo se hablaba bien de estas prácticas “altruistas”(1) que surgen “desde el cariño y el vínculo” en el blog de Ibone Olza.

Sobre este tema debo decir que los bebés no son objetos con lo cual no se pueden vender y, por consiguiente, mucho menos regalar porque a los adultos les haga mucha ilusión. La legalidad o ilegalidad de esta práctica no tengo muy claro si es lo realmente importante en el momento actual, ya que la prohibición solamente hace que la gente se vaya a otros países (España es, por ejemplo, un paraíso turístico de la reproducción artificial). O dicho de otro modo, si se ilegaliza aquí tiene que ser ilegal también irse a otro país donde es legal comprar niños.

Lo que sí me gustaría es que la gente dejara de cosificar a los bebés y dejara de banalizar la maternidad, la paternidad, la gestación y el parto de las mujeres. Me alejo de lo políticamente correcto al estigmatizar todas estas barbaridades y espero que los niños y niñas al crecer aporten luz y pongan las cosas en su sitio, aunque tendrán que luchar con la inercia habitual de proteger y no querer hacer daño a las personas que les han criado. Aún así mi postura es pesimista y creo que todas estas aberraciones sociales ya son imparables y son una muestra más del desplome psíquico y físico de los sujetos en la sociedad actual. Lo que la bola de nieve una vez lanzada nos traerá después, lo desconocemos.

La postura de Ibone Olza me parece, haciendo un paralelismo, como si alguien que se opusiera a la prostitución estuviera de acuerdo con follar con un amigo a modo de “regalo” o “favor”, aunque no existiera ningún deseo por parte de la persona que se “ofrece”, pero con una gran comprensión y empatía hacia sus “necesidades”. Con la grandísima diferencia de que aquí hablamos de que existe un bebé de por medio.

En el embarazo se mueven muchas cosas a todos los niveles, no solo se pone el cuerpo, la sangre, los nutrientes sino que se pone el alma, los sentimientos, los recuerdos de la propia niñez, las emociones… Renunciar a eso es renunciar a nuestra humanidad y es colaborar, desde un discurso aparentemente contrario a la legitimación de los vientres de alquiler, con la normalización de prácticas poshumanas o transhumanas. Vamos directos al útero artificial e incluso a que el Estado fabrique a sus propios ciudadanos (genéticamente modificados) desde la concepción, acariciando el sueño de Platón en la República en su versión moderna. ¿Acaso no hay ya miles de embriones congelados en hospitales públicos? ¿No existen ya bancos públicos de gametos  en los que, vulnerando todo código ético, se está estimulando ováricamente, anestesiando y extrayendo óvulos a mujeres sanas, poniéndolas en riesgo, para que “donen” para otras? ¿Dónde quedó aquel “primero, no dañar”?  La excusa para las peores distopías comienza desde las “mejores intenciones”, el altruismo y lo terapéutico. Mientras, por el camino, los niños huérfanos de padre o madre, muchos de ellos con prematuridad causada por implantar más de un embrión, naciendo por puro egoísmo y mentalidad productivista industrial de los adultos.

Por tanto, estoy en contra de la práctica de tener hijos entre amigos sin ningún vínculo erótico (que de “maternidad subversiva” tiene bien poco…) como también estoy en contra de que se tengan hijos para alguien, por hacerle un favor. El favor hay que hacérselo a los bebés y a los niños, no a los adultos. No se puede pedir a una madre, a una prima o a una tía que geste a un bebé como algo altruista porque para el bebé en ese momento su madre es la que le acaba de parir y con la que ha estado 9 meses. No se puede pedir a estas mujeres que se estimulen los ovarios, que tomen hormonas, que sufran anestesias, epidurales, cesáreas, que asuman los riesgos de una gestación y un parto por “amor”. Eso no es un acto de amor sino un abuso. No es ético. Además, la donación de un riñón salva una vida y aquí lo que se está cumpliendo es la fantasía reproductiva de alguien que no corre ningún riesgo de morir. Es más, si alguien corre ese riesgo, aunque sea mínimo, es la persona que gesta y la gestada (la mayor parte de partos de vientre de alquiler son por cesárea programada antes de la fecha probable de parto), no la que desea.

Una vez más, estamos ante una situación en la que los principales partidos de derechas e izquierdas coinciden, lo que indica que la legalización es inminente y estos son meros debates conceptuales sobre detalles sin importancia, pasos previos o graduales, para evitar shocks, y que se vaya normalizando poco a poco lo que nunca debió ser normal. Es muy posible que se legalicen solamente los casos “altruistas” para después, en un tiempo prudencial, abrir la veda a la mercantilización.

Ahora se rasgan las vestiduras algunas feministas y dicen que “no somos vasijas”. Bien que callaron y apoyaron la venta de esperma anónima o su “donación” gratuita para crear niños sin padre. Sí, a algunas hijas nos gusta mucho haber podido conocer a nuestro padre y nos hubiera gustado pasar más tiempo con él incluso. La crítica al “neoliberalismo sexual” se acaba en la prostitución, a veces ni eso.

Ejemplos:

AMELIA VALCÁRCEL: Pregunta: Los avances médicos que facilitan a las
mujeres no necesitar a los hombres para tener hijos, como la
inseminación artificial, ¿qué consecuencias cree que
pueden tener en cien años? Respuesta: Me parece una opción excelente
para las personas que quieren utilizarla y que refuerza, sin
ninguna duda, la independencia de la mujer. Pero de ninguna
manera creo que en cien años se generalice… http://elpais.com/elpais/2015/07/01/eps/1435764462_081667.html

BEATRIZ GIMENO: La gestación subrogada no es una
“técnica”, como dicen sus partidarios más acérrimos. La
inseminación artificial sí lo es, pero la gestación y el
parto son procesos vitales con implicaciones importantes en
la salud física y psíquica de las mujeres, implicaciones
que dejan huellas en todo caso, antes y después. No es un
proceso del que se desprenda que determina obligatoriamente
el ejercicio de la maternidad, pero no es un proceso que se
puede obviar como si se tratara de una técnica más que
pueda someterse a un contrato de arrendamiento de servicios.
Como tal proceso vital con importantes implicaciones
físicas y psicológicas, no es posible asegurar previamente
con un contrato férreo la voluntad de una mujer –aun no
embarazada- sobre un futuro embarazo y parto. http://www.eldiario.es/tribunaabierta/Gestacion-subrogada-propuesta-sensata_6_497010308.html

Y en otro artículo en el que obvia la espinosa cuestión de que la donación de semen es prostitución masculina (se paga a un hombre para masturbarse delante de un video porno)  consumida por mujeres:

Pero en el caso de los óvulos y bajo el eufemismo de “donación”, subyace crudamente la desigualdad de género. Una muestra de esta desigualdad es el tratamiento que se da a esta “donación” en la publicidad y en la información social y técnica, como equivalente a la donación de esperma. Se ha construido así un imaginario en el que supone lo mismo donar óvulos que esperma, lo cual es una desinformación interesada que vulnera los derechos de las mujeres, sin que hasta ahora la ley, ni el feminismo, hayan mostrado mucho interés en esto.
http://www.pikaramagazine.com/2016/03/la-industria-oculta-de-los-ovulos/#sthash.d8AcrKra.dpuf

Artículo de 2012 firmado por, entre otras muchas personas, Ana de Miguel (autora del libro “Neoliberalismo Sexual), Raquel Platero (Ahora Madrid),
Yayo (Sagrario) Herrero (Ecologistas en Acción):
Cuando una pareja de lesbianas decide tener hijos tiene
diferentes opciones, siendo la más conocida el recurrir a
la inseminación artificial con semen de un donante
desconocido. Esta vía se lleva a cabo a menudo en la
sanidad privada, dadas las limitaciones que existen para que
una pareja de lesbianas pueda recurrir a la inseminación
artificial en la sanidad pública. Las limitaciones eran
hasta ahora de hecho, por la aplicación arbitraria de la
ley que contemplaba esta posibilidad. En la actualidad, el
gobierno ha planteado reducir esta opción a las parejas
heterosexuales que demuestren que el varón tiene problemas
de infertilidad, lo que discriminaría claramente a las
parejas lesbianas y a las mujeres que quieran ser madres en
solitario. Debido a estas dificultades y a que muchas
mujeres no quieren medicalizar un proceso que en el fondo es
muy sencillo, algunas parejas de lesbianas recurren a un
amigo, en muchas ocasiones gay, para inseminarse (Pichardo,
J.I., 2009).

ALICIA MURILLO:
La primera es que reclamar la presencia del padre en la
crianza es además heterosexista porque presupone que hay un
marido. ¿Dónde quedan las lesbianas para los miembros de
la PPiiNA? ¿Dónde las madres por inseminación artificial
sin pareja? ¿Dónde las familias poliamorosas y queer? –
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ESTHER VIVAS: La semana pasada el Gobierno proponía a las comunidades autónomas vetar, en la sanidad pública, los tratamientos de reproducción asistida (inseminación artificial y fecundación in vitro) a lesbianas y mujeres solas. Una medida que atenta contra la igualdad de acceso a los servicios públicos y discrimina a quienes se salen de la estricta “norma” heteropatriarcal. Si eres mujer, pobre, lesbiana o no tienes pareja, prohibido quedarte embarazada. Para el PP, sin hombres no hay hijos. Y la derecha impone, así, su arquetipo de familia: una, hetero y unida.

Nos encontramos frente a un Gobierno que se escandaliza porque dos mujeres puedan ser madres, dos hombres padres, de que una mujer sola pueda tener hijas e hijos, pero que no siente la más mínima vergüenza en aplicar unas políticas generadoras de hambre, paro y desahucios. La doble moral de quienes no tiene principios. Obedientes sólo a la doctrina del capitalismo y el patriarcado. https://esthervivas.com/2013/07/23/nos-quieren-pobres-calladas-y-heterosexuales/

Relacionado:

(1) Gestación subrogada, una propuesta sensata, Beatriz Gimeno: “Que la subrogación tenga carácter altruista, es algo que parece que importa a todos los partidos, con lo que podemos asegurar que estamos hablando de una condición básica”: http://www.eldiario.es/tribunaabierta/Gestacion-subrogada-propuesta-sensata_6_497010308.html

Impresionante todo el documental entero (La teoría sueca del amor). Muy ilustrativa y gráfica explicación sobre la inseminación artificial y sus cosificaciones, a partir del minuto 5: