8 de marzo. No es una huelga, es un cierre patronal de las empresas de género subvencionadas

Yo creo que la cuestión de los sexos está clara, meridianamente clara: Igualdad absoluta en todos los aspectos para los dos; independencia para los dos; capacitación para los dos; camino libre, amplio y universal para la especie toda. Lo demás es reformismo, relativista, condicional y traidor en unos; reaccionario, cerril, intransigente y dañino en otros.

¿Feminismo? ¡Jamás! ¡Humanismo siempre! Propagar un feminismo es fomentar un masculinismo, es crear una lucha inmoral y absurda entre los dos sexos, que ninguna ley natural toleraría. Federica Montseny.

Yo no soy feminista; nunca lo fui y muchas veces he hecho ya esta declaración. No obstante, empieza a preocuparme el feminismo, porque empieza a manifestarse en la mujer un sentimiento de preocupación de su significación social y está muy expuesto que sufra desviaciones lamentables.

(…) El feminismo implica masculinismo y lo único que faltaba, en el actual caos social, es que la mujer, al querer reivindicar sus derechos, se colocara enfrente del hombre, en actitud hostil, y que éste se mofara y hasta se preparara a combatirla en éste, su resurgimiento social. Antonia Maymon.

 

(Texto actualizado el 16/03/2018)

La vulnerabilidad de la salud y los cuidados me han impedido escribir uno de esos larguísimos artículos que tanto me gustan, uno que desgrane y rebata cada uno de los puntos de esta broma de mal gusto llamada “huelga de mujeres”. Pero no podía dejar de escribir unas líneas sobre esta ridícula situación, que sería de risa si no fuera por lo dramática que es la realidad de la clase trabajadora, del pueblo, de cómo lo queráis llamar. Iré actualizando este texto a medida que tenga algo de tiempo.

Lo que va a pasar mañana no es la convocatoria de una huelga. Es un cierre patronal, de la patronal de las empresas de género*. Mañana habrá liberadas que, convocadas por sus empresas y “cooperativas” se lanzarán a las calles. En nuestro barrio, Tetuán, la mejor muestra de que es un cierre patronal es que en las actividades anunciadas con carteles (¿quién ha pagado esa cartelería?) hay una fuerte presencia del Espacio Hermanas Mirabal, que es gestionado por el Ayuntamiento a través de empresas privadas del sector del “género”. Sí, no son actividades que hayan emanado del pueblo, han sido organizadas por empresas y por trabajadores de estas empresas fusionados con los intereses de las mismas.

Mención aparte merece el bochornoso papel de los sindicatos, tanto los vendidos al gran capital, los subvencionados por el Estado, como los no subvencionados. Yo ya no formo parte de ninguno de ellos y menos mal, aunque bien me pesa no haberme implicado en parar los pies a este sinsentido desde dentro. Federica Montseny y Antonia Maymon se revuelven en sus tumbas. Todo lo que predijeron sobre el feminismo se va cumpliendo punto por punto.

Esto no es una huelga. Es un lock out, un cierre patronal apoyado por el poder, por el Estado, que es el que distribuye por todas estas empresas el dinero de los contribuyentes, en un 50% hombres, a través del Ministerio de Igualdad, los Ayuntamientos, las Juntas de Distrito… De hecho, es la primera vez que veo un logo de una administración estatal apoyando en carteles la convocatoria de una huelga laboral. Va siendo hora quizás de seguir los pasos de Thoreau y plantearse no pagar esos impuestos.

Pero esta convocatoria también es un cierre patronal porque se sustenta en todas esas empresas de género que reciben otro tipo de subvenciones, no ya del Estado de forma directa sino de la banca y el gran capital global como, por ejemplo, la Obra Social de la Caixa, la Open Society de George Soros (en 1991 fusionada con una organización llamada “Fondation pour une Entraide Intellectuelle Européennen”, vinculada históricamente al Congreso por la Libertad Cultural de la CIA), la Fundación Ford (vinculada históricamente a la CIA) o la “bilderbergiana” European Cultural Foundation (fundada por Denis de Rougement, cuando trabajaba para la CIA). Y todas estas vinculaciones no son secretas, están publicadas en libros y artículos, como el de Nicolas Guilhot o el libro de Frances Stonor Saunders “La CIA y la guerra fría cultural”. Es decir, eso que algunas llaman “sistema capitalista heteropatriarcal” es el que financia a muchas de estas empresas de género porque a él acuden a pedir fondos para sus proyectos. Y los poderosos aportan dinero porque, obviamente, el feminismo actual casa muy bien con el aumento de sus beneficios económicos y de su poder.

Esto no es una huelga. Es promoción de la guerra de sexos, es interclasismo barato y chusco. Es separatismo y boikot a la lucha interdependiente y complementaria de hombres y mujeres.

Ha sido algo tan confuso que ni los propios feministas sabían qué es lo que debían de hacer ese día los varones. ¿Hacer huelga? Mal. ¿No hacerla? También mal. De eso se trata. Por no hablar de la confusión creada dentro de los sindicatos convocantes…

La misión de esta huelga es cargarse el verdadero sentido de una huelga de trabajadores y que no haya una potente en los próximos años, con la que está cayendo. A nivel pedagógico esto nos está enseñando todo lo que no se debería hacer en una de verdad.

Yo mañana no hago huelga, ni de cuidados, ni de nada. Y no hago huelga no porque no haya motivos para hacerla y buena, larga, indefinida, sino porque me niego a bailar al son de estas señoras subvencionadas que están al servicio del capitalismo más salvaje. Están haciéndoles la cama (¡qué buena metáfora en esta ocasión!) a los señores de las grandes empresas, a los grandes bancos de inversión que se están haciendo con este país en ruinas a precio de ganga, que están promoviendo esa economía “colaborativa” que no es más que explotación del siglo XIX con un nombre más guay. Las elites del capitalismo se están riendo con todo este espectáculo. Conocen la historia y saben que en toda revuelta marchaban unidos hombres y mujeres en solidaridad mutua por sus problemas (me viene a la mente, más allá de su autoritario final, el comienzo de la revolución rusa).

Ya han logrado cargarse el sindicalismo independiente pero no pasa nada, la clase obrera siempre se reorganiza de nuevo porque la realidad se impone y los problemas también, más allá de ideologías y de secciones femeninas 2.0.. Aún así, nos esperan “negras tormentas” en el panorama sindical y vendrán tiempos muy duros en lo laboral y en lo social.

Los problemas de las mujeres son problemas de los hombres y los problemas de los hombres son problemas de las mujeres.

SOBRE LOS CONTENIDOS:

Las convocantes han elaborado un largo documento con los contenidos de la huelga. No tengo tiempo de escribir el análisis pero sí me gustaría recalcar que muestro mi total oposición a la Ley de Violencia de Género que las convocantes siguen pidiendo ampliar  mientras solicitan, por supuesto, más dinero para la patronal del género:

Pg. 6: “Para que se aplique de forma efectiva la legislación vigente y se dote de recursos suficientes la lucha contra la violencia por parte de la pareja o la expareja, pero también para que se amplíe la definición de violencia machista para abarcar a todas aquellas violencias que sufrimos por el hecho de ser mujeres. Exigimos protección, reparación y justicia”.

En otro orden de cosas, me sorprende que no se hable de los vientres de alquiler y, sin embargo, cuando se habla de la reproducción “asistida” se hable en estos términos:

Pg. 8: “Porque las lesbianas, bisexuales y trans vivimos una situación de invisibilización, no reconocimiento social y de discriminación. Sigue rigiendo un modelo de familia tradicional nuclear y se nos dificulta el acceso a la reproducción asistida“.

Pg. 10: Para que se asuman los diferentes modelos diferentes de familia y proyectos de vida que existen. Que se nos facilite el acceso a la reproducción asistida, se despatologice la transexualidad, ofreciendo garantías a quienes queramos hacer un proceso de tránsito y autonomía para construir nuestras identidades y sexualidad es.

Los contenidos delatan a las convocantes. A pesar de sus críticas al “neoliberalismo”, en la práctica son partidarias del capitalismo total y extremo, donde todo está en venta, ya sean hormonas, gametos, bebés (quien calla frente a los vientres de alquiler, otorga…). Y la procreación natural y las prácticas sexuales asociadas se llevan adjetivos, supuestamente peyorativos, como, al hablar de la educación: “heteronormativa, centrada en la reproducción, coitocéntrica e invisibiliza la diversidad tanto de identidades como de sexualidades”. Se olvidan de agradecer que gracias a ese tipo de sexualidad tan aburrida y normativa estamos todos aquí, también las personas que han escrito ese manifiesto.
En fin, que una lectura de los contenidos, cuando ya estás familiarizada con las guerras culturales actuales (recomiendo de nuevo leer el libro de Frances Stonor Saunders), hace que lo leas con las gafas de la ingeniería social, que no son moradas pero sí son muy interesantes. De esta forma ves uno a uno los temas subvencionados por determinadas fundaciones capitalistas a través de un variado catálogo de ongs cuyo único objetivo es desestabilizar zonas geoestratégicas y al propio ser humano para dominar más y mejor (“la doctrina del shock”).

Ceci n’est pas une grève.

*En realidad esto es una forma de hablar ya que, paradójicamente, en este “cierre patronal” de las empresas de género subvencionadas es justo el día que más trabajan. Es decir, el día de la “huelga” sigue siendo un día para ellas de trabajo. Quizás el concepto de huelga “a la japonesa” sea una idea que se ajuste más a la realidad que la de “cierre patronal”.

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Nina y Lisa Simone

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Si no habéis visto el documental What Happened Miss Simone! sobre la vida de la famosa cantante y pianista Nina Simone, os lo recomiendo. Su música me apasiona desde siempre y conocer su historia me ha turbado e incomodado. ¿Se puede disfrutar de su música conociendo la parte negativa y violenta  del artista como persona? Agredida y agresora, víctima y cómplice… Me ha emocionado especialmente la participación de su hija, su capacidad para rescatar y destacar todo lo maravilloso de su madre sin tener por qué ocultar su parte monstruosa y enferma. Se trata de un crudo testimonio que denota todo el trabajo interior que ha tenido que realizar Lisa Simone, de 52 años, para poder hablar así delante de las cámaras, sin rencores, pero diciendo lo que ocurrió entre ella y su madre de forma muy tranquila.

Creo que su testimonio es el más sincero de todo el documental, sobre todo en la parte final, cuando se cuenta que sus compañeros músicos rescataron a su madre del abismo y la impulsaron a ir a un médico que la recetó un potente psicofármaco (Trilafon) no exento de efectos secundarios. El diagnóstico y la etiqueta: maníaco depresiva, bipolar. Sus amigos podían amar a Nina Simone como amigos, ella la amaba (o la había amado, no lo sé) y la había padecido como hija. Por eso, tenía otro punto de vista.

Nina Simone fue maltratada por su marido, su manager. Nina Simone maltrató a su hija. El padre de Lisa pegó a su madre en el vientre cuando estaba embarazada de ella, violencia muy significativa por lo que tiene de capacidad de marcar todo tu futuro. En el minuto 39.24 del documental dice Lisa Simone, cuyo nombre verdadero es Lisa Celeste Stroud, sobre la relación tóxica y agresiva de sus padres: Creo que los dos estaban locos. Ella se quedaba con él. Estaba enamorada del fuego (se ve en imágenes un escrito de Nina que pone “adoro la violencia, tanto en el amor como en la guerra”). Es como invitar a un toro a la cocina con un capote rojo y decirle: ven a mi cocina, vamos a ver qué podemos hacer…”

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Quizás sin darse cuenta está poniendo sobre la mesa uno de los aspectos más controvertidos de las relaciones de maltrato continuado en el tiempo, pero puede permitirse hablar así por su lugar en ese triángulo familiar sin ser acusada de (neo)machista. Cuando se habla de violencia de género la tendencia es a mezclarlo todo en un gran saco: desde que un chico de 15 años le mire el móvil a su novia a un asesinato de un hombre a su pareja sin que hubiese mediado ninguna agresión previa y ni siquiera se tratara de un hombre con valores machistas. Sí, determinados hombres feministas también pueden matar a sus parejas por celos, alcoholismo o trastornos corporalmentales, por ejemplo, sin considerarlas inferiores o subordinadas como mujeres.

Puede que el marido de Nina Simone fuera machista o no, no tengo la menor idea. Si sé que ella era activista por los derechos civiles pero faltan piezas del puzzle para intentar comprender por qué no enfocó la lucha primero dentro de sus propias relaciones afectivas, sumando además el agravante de que ya no eran solamente ellos dos. Ahora había un bebé, una niña creciendo a su lado, en ese ambiente de violencia, destrucción y autodestrucción. Ese puzzle es el ambiente en el que creció Nina Simone, es la sociedad, es la segregación, es el racismo, es la religión, es el Estado, es la comunidad, su familia, su madre, su padre, sus amigas de la infancia. Es el piano que ella tanto odiaba y sin embargo tenía que tocar. Lo tuvo que tocar de pequeña para que las demás niñas bailaran, lo tuvo que tocar en la Iglesia, lo tocó para trabajar y sacar adelante a su familia, lo tocó llegando a la fama, lo tocó en su caída a los infiernos y siguió tocando en su salida y renacer de sus cenizas. Y odiándolo.

Había violencia racial en su país y violencia en su casa y Nina dijo basta. Se quitó el anillo y se fue del país. Dice Lisa Simone en otro momento del documental (1h15minutos aprox.): “Según la hija de mis padrinos Atallah Shabazz, yo me estaba quedando con ellos, y mamá se había ido, cuando sonaba el teléfono… Cada vez que sonaba yo iba corriendo y diciendo, “¿es esa mi mamá?”. Y recuerdo volver a mi casa de Mount Vernon y papá no estaba allí. Y nadie me había dicho nada. Y un días estás en casa y tu padre está ahí, el servicio está ahí, tu perro está ahí y todas las cosas que te son familiares están ahí. Y vuelves semanas después y no hay nada, no hay nadie”.

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Nina Simone se fue a Liberia… Dice Lisa después (1.17.28): “Cuando estaba en el séptimo curso mi madre me hizo ir a Liberia pero ella estaba todo el tiempo viajando, y la mitad del tiempo no sabía cuándo se iba o cuándo iba a volver.  Así que viví con una familia por un año, fui al cole allí, y viví con ellos hasta que mamá decidió comprar una casa en la playa, y pasé de vivir con ellos a vivir con ella. Y ella… (silencio). Yo nunca hacía nada bien… Ella pasó de ser mi confort a tranformarse en un monstruo en mi vida. Ahora era ella la persona que daba los golpes. Y ella me pegaba. Una vez estábamos en público, hice algo y ella la tomó conmigo delante de todo el mundo. Y yo no mostré ninguna emoción porque mi madre, cuando mi madre me veía llorar, ella insistía, era lo que quería. Y yo no iba a darle esa satisfacción. Cuando ella me pegaba yo la miraba a la cara. Y me decía: deberías llorar. Y yo no lo hacía. Las cosas se pusieron muy mal hasta el punto de que pensé en cometer suicidio. Cuando tenía 14 años me fui a vivir con mi padre y no volví nunca”.

Debemos comenzar a reflexionar y poner sobre la mesa las violencias entre mujeres, incluyendo las violencias de los linajes ancestrales maternos y las que ejercemos contra nosotras mismas. La autodestrucción también daña a otros seres vulnerables, nuestros hijos e hijas. Hay una parte que no se puede controlar y otra sobre la que sí se puede actuar y sobre la que somos responsables. ¿Justifica la enfermedad la violencia? Es fácil caer en el reduccionismo con relaciones que no conocemos. El ser humano es tan complejo y, aunque el bien y el mal están delimitados, parece que hay una llama de amor que ilumina y sobrevuela ciertas cosas. Una de ellas parece ser el amor entre una madre y su hija. Condenadas a amarse, destinadas a amarse. Nina sigue amamando a su madre a pesar de todo. Si fuera una relación de maltrato de pareja no lo podríamos comprender. ¿Cómo vas a seguir amando a tu maltratador? ¿Cómo vas a amar a la persona que hizo que estuvieras a punto de quitarte la vida? La mejor respuesta ante estas preguntas creo que, por ahora, es el silencio interrogante.

Me despido con la nana que siempre le cantaba Nina a Lisa…

Go to sleep my precious one

day is done and night is near

when you wake you’ll see the sun

wish you for a star to steer

Y con la propia Lisa Simone cantando una canción de amor, en sus propias palabras, inspirada por la relación con su madre “La niña en mí” (The child in me). La traducción es mía, disculpas por los posibles errores:

“Cuando era pequeña, estaba a menudo sola,

en el tiempo en el que te necesitaba más estabas viajando en carretera,

recuerdo llorar cada vez que te ibas, las lágrimas caían por mis mejillas,

mientras te veía irte, amándote tanto,

tú eras mi vida, y cada vez que te ibas una parte de mí moría dentro,

la niña dentro de mí todavía llora por ti,

tu sacrificaste tu vida por tu gente y sus derechos civiles,

recuerdo cada vez que cuando volvías

me abrazabas para que pudiera dormir

y me cantabas una nana

y me dabas un beso de buenas noches

tú eras mi vida y cada vez que te ibas una parte de mí moría dentro,

la niña dentro de mí todavía llora por ti,

y recuerdo todo el amor que me diste,

si hubiésemos sabido que nuestros futuros estarían tan llenos de lágrimas,

en todos esos años desperdiciados,

tú eras mi vida y cada vez que te ibas una parte de mí moría dentro,

la niña dentro de mí todavía llora por ti,

mamáaaaaaa, mamáaaaaaaa…”

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