Antinatalismos

Primero nos dijeron que tener más de dos hijos iba contra los intereses nacionales de la primera potencia mundial.

Después, nos dijeron que contaminábamos el medio ambiente.

Ahora nos dicen que los robots y la automatización nos sustituirán y que sobramos.

¿Qué será lo siguiente?

Microantinatalismos

Cada vez que alguien, cuando se entera de que tienes tres hijos, te dice:

  • Pero ya te cortas la coleta, ¿no?
  • ¡Estás loca!
  • Tú eres del Opus, ¿no?
  • Ya no tendrás más, ¿verdad?

Sí, podríamos llamarlo “microantinatalismo”.

La importancia del sentido

Hace tiempo que veo, en muchos y variados aspectos de la vida y de la sociedad, un mismo patrón. Como si de un automatismo o un algoritmo se tratara, las nociones de libertad han pasado a un segundo plano y han sido sustituidas por las de control. Lo podemos ver en temas de privacidad, lo vemos en el feminismo, lo vemos en el mundo escolar, en eso que llamaban “derecha” e “izquierda”… Una primera visión podría llevarnos a pensar que la sociedad se ha vuelto loca y que hasta la ciencia va como pollo sin cabeza. ¿Hay alguien ahí dirigiendo el barco? ¿Hay piloto? ¿Es visible? ¿Está oculto? ¿Es la estrategia del caos controlado?

La filosofía ha sido sepultada por las ingenierías, los tecnócratas. A nadie le preocupan los problemas existenciales de la tecnología. Sin embargo, la sacrosanta “innovación” y su acompañante “desarrollo” no son jamás cuestionados. Nadie habla de la dimensión política del asunto, que se nos impone como en una especie de dictadura sin opción a réplica. Es decir, las cosas van a cambiar, no puedes hacer nada, hay que adaptarse a esos cambios y lo único que puedes hacer es aceptarlo con buenas dósis de indefensión aprendida y sumarte al carro. Ninguna voz discordante, ninguna crítica. Todo está bien.

Sin embargo, están pasando cosas. En esta obsesión por el control total sin ningún tipo de sombras o incertidumbres hay, de forma paradójica, riesgos que nadie quiere ver. El otro día volví a tener conexión a internet en casa, después de un largo periodo de ayuno, renuncia y autolimitación en estos temas. Y cual fue mi sorpresa cuando me dijo el técnico que el teléfono de toda la vida tenía los días contados, que ahora si apagaba el router me quedaría sin línea telefónica y no podría llamar. No hay vuelta atrás, me dijo algo de una directiva europea que entrará en vigor en el año tal, tal, tal… ¿Alguien ha pensado las implicaciones que tiene esto? Hablamos de líneas de teléfono “idiotas”” con décadas de uso, amortizadas… Ahora el teléfono dependerá siempre del router, de la conexión eléctrica y la voz se transformará en datos y vaya usted a saber (porque nadie me lo ha explicado). Son hechos consumados. No podemos hacer nada al respecto. Nadie parece haber hecho un estudio con un balance de los riesgos y beneficios del cambio (más allá del cortoplacismo de las ganacias económicas inmediatas de inversores varios). Por supuesto, del hipotético debate público sobre el tema ni hablamos. Alguien más listo que yo sabe lo que está haciendo. Me rindo a los tecnócratas.

Como un mantra parece repetirse una especie de slogan: ¡Usa la tecnología! Da igual para qué o cómo. ¡Úsala! ¡Innova! ¿Ciudades inteligentes? ¿Neveras inteligentes? Da igual si en realidad son Smart Guettos o Neveras Espías equipadas con chips o sensores que registren todos tus movimientos al servicio de un poder que juega a ser Dios, omnisciente y omnipotente. Da igual si ese poder llega a estar en manos de un dictador que dispondrá de toda esa información a su servicio, da igual si será muy difícil rebelarse contra él porque cualquier conato de revuelta podrá ser abortado antes de nacer, evitado con sobornos o previsto con un algoritmo. Da lo mismo, ya no hay dictaduras en occidente, como me dijo un adolescente fanático de las TICs. Esas cosas pasan en otros países, no pueden pasar aquí.

Todo es eficiente, todo es cómodo. Lo será aún más cuando nos implantemos el chip de forma “voluntaria” para trabajar, para comprar y vender o sea inyectado en reclusos, emigrantes ilegales, maltratadores con órdenes de alejamiento, niños, viejos con demencia, cadáveres… Sí, como ganado, ganado humano. Trazabilidad absoluta de todo objeto fabricado, de todo ser humano, desde el nacimiento hasta la muerte. Inocentes y culpables por igual. ¿Y tanto afán de control usando herramientas en el fondo tan vulnerables y frágiles? Sin duda es toda una paradoja inquietante.

Da igual que terminar con el dinero en efectivo, anónimo, permita establecer un corralito digital. Da igual que el voto electrónico permita establecer un pucherazo digital. Como pollo sin cabeza, sin un motivo, sin un por qué, sin plantearnos si había algo malo con lo antiguo. Y los que lo criticamos somos gente del pleistoceno que se niega a vivir en el siglo XXI.

El énfasis está puesto, como es lógico, en lo cuantitativo (el número de visitas, de enlaces, de visionados, de votos, las puntuaciones, los rankings, las notas) que es lo que nutre a “los datos”. En el cole lo importante es poner a los niños delante de una pantalla digital, da igual el para qué o el por qué. Enseñarles robótica para que “creen” cosas. Nadie se plantea qué sociedad queremos y si esas herramientas van dirigidas a dar respuesta a problemas reales o a crear nuevos problemas en un bucle sin fin. El sentido común ha muerto, es analógico.

Sin embargo, por lógica, cabría pensar que el análisis cualitativo es básico en los tiempos actuales, algo que los robots todavía no son capaces de hacer muy bien, ya que esa es la magia de lo humano y de lo vivo, la intuición, ese no se qué, lo que se escapa a la racionalidad misma o que es otro tipo de inteligencia.

Nadie está haciendo las preguntas pertinentes. Repito: para qué, por qué. ¿Crear bebés a partir de dos óvulos? Para qué, por qué. ¿Úteros artificiales? ¿Seres humanos transgénicos? ¿Es una necesidad básica de la humanidad? Hay límites, no se debe ni se puede investigar todo. Hace falta un principio de cautela y una moratoria. Hace falta reflexionar, hacer un análisis de riesgos-beneficios antes de la implantación de estas medidas. Hay que ver si responden a los intereses cortoplacistas particulares de cuatro listos en el poder o nos benefician a todos. Hay que cuestionar con el pensamiento crítico cada vez que alguien nos habla de “adaptarse a un mundo cambiante”. No siempre hay que innovar, no hace falta, es innecesario o nocivo. Quizás las herramientas clásicas ya tenían la respuesta al problema. Es decir, la televisión “inteligente” solamente sirve para que los productores tengan un control exacto sobre las audiencias (algo con lo que siempre soñaron), pero no tiene apenas ningún beneficio para el televidente, si es que la tele tiene algún beneficio. No hay ningún beneficio en que cada vez que vayas a la piscina pública quede un registro a través del RFID que han puesto en tu carnet. El servicio de ir a nadar a esa piscina ya te lo podían dar con un carnet “tonto” de toda la vida. Y si de algún “cambio” se trata, será para empeorar el servicio y despedir a más trabajadores en nombre de la “Eficiencia”.

No es un problema tecnológico que mi calle esté sucia, muy sucia. Es un problema que se debe a que donde antes había tres turnos de limpieza ahora hay uno. Recortes, despidos, cesiones de trabajadores… No es un problema de participación ciudadana que se solucione con un voto electrónico. Si el problema se quisiera solucionar tan sólo habría que volver a los tres turnos de limpieza anteriores. ¡Ah! Que no hay dinero. Que hay que contentarse con proponerlo al ayuntamiento a ver si suena la flauta y otros votan tu propuesta, que competirá con otras necesidades básicas en otros ámbitos. Todo muy de izquierdas, de izquierda neoliberal. O vaya usted a saber. Será que eso significa “adaptarse a los cambios”.

Nos toca una dura batalla de las ideas en este tema. Para empezar en el campo de la privacidad y la protección de datos. No somos ganado humano, somos seres libres que no tienen por qué ser vigilados en todo momento. Si el servicio me lo puedes dar sin rastrearme, no deberías rastrearme. En segundo lugar, hay que tener muy claro que hay que luchar contra la inversión de la carga de la prueba. Es decir, todo el mundo es inocente hasta que se demuestre lo contrario. Con lo cual, no soy sospechoso de nada hasta que tengas algún indicio delictivo y, después, debes pedir una orden judicial. Sí, una orden judicial para escuchar mis conversaciones, seguir mi trayectoria por GPS o mis hábitos. Ahora mismo nos espían con nuestro consentimiento poco informado y poco reflexionado.

Como dice Byung Chul-Han, hay que reivindicar frente a tanta supuesta “inteligencia”, lo idiota. Porque tu móvil será muy “smart” pero tú te has vuelto tonto, muy tonto.

En referencia al debate público que debe existir sobre estas cuestiones hay que tener en cuenta que, como ya viene siendo un clásico en la manera de implementar estos supuestos progresos, siempre hay una estrategia de poli bueno y poli malo. Por ejemplo, siempre habrá el típico sociólogo que te hable en contra de las Smart Cities, pero claro, siempre hablará del posible “buen uso” de esas tecnologías, que se pueden usar para “el bien común”,  jamás dirá que hay algunas innovaciones nocivas que hay que rechazar de plano o con una enmienda a la totalidad. Es decir, siempre está el supuesto “crítico” que al final defiende lo mismo que los apologetas con ciertos límites. Es como cuando hablan de vientres de alquiler “altruistas” entre amigos o familiares. En este caso el papel del “poli bueno” viene a ser el de suavizar el shock y transitar hacia una implementación gradual de lo mismo que estaba defendiendo el “poli malo”.

El rechazo al cambio impuesto por los tecnócratas capitalistas, de derechas o de izquierdas, se puede argumentar desde algo tan sencillo como: “Lo siento, prefiero ser libre a ser eficiente”. Eso conlleva rechazar comodidades, ya que estos cambios se están implementando a base de sobornos y regalos envenenados, en los que voluntariamente estamos regalando nuestra libertad. Se trata de un proceso similar al que usan los camellos cuando regalan una dosis gratuita de droga para que te hagas adicto y puedan cobrárselo con creces después.

¿Y tú me preguntas por qué ya no escribo?

Relacionado:

– Bernard Benhamou, autor del concepto de “silencio de los chips”: http://www.netgouvernance.org/esprit-espa.pdf

– La piedra angular del internet de las cosas: https://www.abogacia.es/2015/02/16/la-piedra-angular-del-internet-de-las-cosas/

– Más sobre el concepto de “silencio de los chips”, el que una persona pueda decidir desconectarse y que las redes de sensores dejen de capturar y monitorizar sus actividades, en el libro “Data Protection and Privacy”

– Sobre el programa de gamificación conductista del comportamiento ciudadano que entrará en vigor en China en 2020: https://www.abc.net.au/news/2018-09-18/china-social-credit-a-model-citizen-in-a-digital-dictatorship/10200278

– Nicholas Carr: “la tecnología influencia cómo funcionan nuestras mentes”

– Los “survivalistas” millonarios de Sillicon Valley y el colapso de la confianza en el sistema: “The fears vary, but many worry that, as artificial intelligence takes away a growing share of jobs, there will be a backlash against Silicon Valley, America’s second-highest concentration of wealth. (Southwestern Connecticut is first.) “I’ve heard this theme from a bunch of people,” Hoffman said. “Is the country going to turn against the wealthy? Is it going to turn against technological innovation? Is it going to turn into civil disorder?”” y ““Our food supply is dependent on G.P.S., logistics, and weather forecasting,” he said, “and those systems are generally dependent on the Internet, and the Internet is dependent on D.N.S.”—the system that manages domain names. “Go risk factor by risk factor by risk factor, acknowledging that there are many you don’t even know about, and you ask, ‘What’s the chance of this breaking in the next decade?’ Or invert it: ‘What’s the chance that nothing breaks in fifty years?’ ” : https://www.newyorker.com/magazine/2017/01/30/doomsday-prep-for-the-super-rich  

 

 

Historia del 25 de noviembre

Ya van unos cuantos años de este artículo pero lo vuelvo a enlazar:

Historia del “25 de Noviembre”: de un acto de terrorismo de Estado a símbolo de la violencia contra la mujer

Este año me viene a la mente una pregunta, que se intuye pero se desarrolla poco en el artículo… ¿Cómo sería la vida para las personas que trabajaban en la hacienda de las Hermanas Mirabal? ¿Cómo eran sus condiciones laborales? ¿Sus horarios? ¿Su vivienda?

 

 

Chesterton sobre la familia y el capitalismo

“Nunca se dirá lo suficiente que lo que ha destruido la familia en el mundo moderno ha sido el capitalismo. Sin duda podría haberlo hecho el comunismo, si hubiera tenido la oportunidad fuera de esa tierra salvaje y semimongólica en la que florece actualmente. Pero, en cuanto a lo que nos concierne, lo que ha destruido hogares, alentado divorcios, y tratado las viejas virtudes domésticas, cada vez con más desprecio, ha sido la época y el poder del capitalismo. Es el capitalismo el que ha provocado una lucha moral y una competencia comercial entre los sexos; el que ha destruido la influencia de los padres a favor de la del empresario; el que ha sacado a los hombres de sus casas a la busca de trabajo; el que lo ha forzado a vivir cerca de sus fábricas o de sus empresas en lugar de hacerlo de cerca de sus familias y, sobre todo, el que ha alentado por razones comerciales un desfile de publicidad y chillonas novedades que es por naturaleza la muerte de todo lo que nuestras madres y nuestros padres llamaron dignidad y modestia. No es el bolchevique, sino el jefe, el publicitario, el vendedor o el agente comercial quien ha derribado y pisoteado, como una salvaje invasión de bárbaros, la antigua estatua romana de Verecundia”.

Tomado de: http://pcs-pcs.blogspot.com/2012/06/

Eduardo Galeano en “Las venas abiertas de América Latina”, sobre imperialismo demográfico

Texto tomado del libro “Las venas abiertas de América Latina”(pg. 5-6):

Se extiende la pobreza y se concentra la riqueza en esta región que cuenta con inmensas legiones de brazos caídos que se multiplican sin descanso. Nuevas fábricas se instalan en los polos privilegiados de desarrollo – Sao Paulo, Buenos Aires, la ciudad de México – pero menos mano de obra se necesita cada vez. El sistema no ha previsto esta pequeña molestia: lo que sobra es gente. Y la gente se reproduce. Se hace el amor con entusiasmo y sin precauciones. Cada vez queda más gente a la vera del camino, sin trabajo en el campo, donde el latifundio reina con sus gigantescos eriales, y sin trabajo en la ciudad, donde reinan las máquinas: el sistema vomita hombres. Las misiones norteamericanas esterilizan masivamente mujeres y siembran píldoras, diafragmas, espirales, preservativos y almanaques marcado s, pero cosechan niños; porfiadamente, los niños latinoamericanos continúan naciendo, reivindicando su derecho natural a obtener un sitio bajo el sol en estas tierras espléndidas que podrían brindar a todos lo que a casi todos niegan.

A principios de noviembre de 1968, Richard Nixon comprobó en voz alta que la Alianza para el Progreso había cumplido siete años de vida y, sin embargo, se habían agravado la desnutrición y la escasez de alimentos en América Latina. Pocos meses antes, en abril, George W. Ball escribía en Life : «Por lo menos durante las próximas décadas, el descontento de las naciones más pobres no significará una amenaza de destrucción del mundo. Por vergonzoso que sea, el mundo ha vivido, durante generaciones, dos tercios pobre y un tercio rico. Por injusto que sea, es limitado el poder de los países pobres». Ball había encabezado la delegación de los Estados Unidos a la Primera Conferencia de Comercio y Desarrollo en Ginebra, y había votado contra nueve de los doce principios generales aprobado s por la conferencia con el fin de aliviar las desventajas de los países subdesarrollados en el comercio internacional.

Son secretas las matanzas de la miseria en América Latina; cada año estallan, silenciosamente, sin estrépito alguno, tres bombas de Hir oshima sobre estos pueblos que tienen la costumbre de sufrir con los dientes apretados.

Esta violencia sistemática, no aparente pero real, va en aumento: sus crímenes no se difunden en la crónica roja, sino en las estadísticas de la FAO. Ball dice que la impunidad es todavía posible, porque los pobres no pueden desencadenar la guerra mundial, pero el Imperio se preocupa: incapaz de multiplicar los panes, hace lo posible por suprimir a los comensales.

«Combata la pobreza, ¡mate a un mendigo!», garabateó un maestro del humor negro sobre un muro de la ciudad de La Paz. ¿Qué se proponen los herederos de Malthus sino matar a todos los próximos mendigos antes de que nazcan? Robert McNamara, el presidente del Banco Mundial que había sido presidente de la Ford y Secretario de Defensa, afirma que la explosión demográfica constituye el mayor obstáculo para el progreso de América Latina y anuncia que el Banco Mundial otorgará prioridad, en sus préstamos, a los países que apliquen planes para el control de la natalidad. McNamara comprueba con lástima que los cerebros de los pobres piensan un veinticinco por ciento menos, y los tecnócratas del Banco Mundial (que ya nacieron) hacen zumbar las computadoras y generan complicadísimos trabalenguas sobre las ventajas de no nace r: «Si un país en desarrollo que tiene una renta media per capita de 150 a 200 dólares anuales logra reducir su fertilidad en un 50 por ciento en un período de 25 años, al cabo de 30 años su renta per capita será superior por lo menos en un 40 por ciento a l nivel que hubiera alcanzado de lo contrario, y dos veces más elevada al cabo de 60 años», asegura uno de los documentos del organismo. Se ha hecho célebre la frase de Lyndon Johnson: «Cinco dólares invertidos contra el crecimiento de la población son más eficaces que den dólares invertidos en el crecimiento económico». Dwight Eisenhower pronosticó que si los habitantes de la tierra seguían multiplicándose al mismo ritmo no sólo se agudizaría el peligro de la revolución, sino que además se produciría «una degradación del nivel de vida de todos los pueblos, el nuestro inclusive ».

Los Estados Unidos no sufren, fronteras adentro, el problema de la explosión de la natalidad, pero se preocupan como nadie por difundir e imponer, en los cuatro puntos cardinales, l a planificación familiar. No sólo el gobierno; también Rockefeller y la Fundación Ford padecen pesadillas con millones de niños que avanzan, como langostas, desde los horizontes del Tercer Mundo. Platón y Aristóteles se habían ocupado del tema antes que Malthus y McNamara; sin embargo, en nuestros tiempos, toda esta ofensiva universal cumple una función bien definida: se propone justificar la muy desigual distribución de la renta entre los países y entre las clases sociales, convencer a los pobres de que la pobreza es el resultado de los hijos que no se evitan y poner un dique al avance de la furia de las masas en movimiento y rebelión.

Los dispositivos intrauterinos compiten con las bombas y la metralla, en el sudeste asiático, en el esfuerzo por detener el crecimiento de la población de Vietnam. En América Latina resulta más higiénico y eficaz matar a los guerrilleros en los úteros que en las sierras o en las calles. Diversas misiones norteamericanas han esterilizado a millares de mujeres en la Amazonía, pese a que ésta es la zona habitable más desierta del planeta. En la mayor parte de los países latinoamericanos, la gente no sobra: falta. Brasil tiene 38 veces menos habitantes por kilómetro cuadrado que Bélgica; Paraguay, 49 veces menos que Inglaterra; Perú, 32 veces menos que Japón. Haití y El Salvador, hormigueros humanos de América Latina, tienen una densidad de población menor que la de Italia. Los pretextos invocados ofenden la inteligencia; las intenciones reales encienden la indignación. Al fin y a l cabo, no menos de la mitad de los territorios de Bolivia, Brasil, Chile, Ecuador, Paraguay y Venezuela está habitada por nadie. Ninguna población latinoamericana crece menos que la del Uruguay, país de viejos, y sin embargo ninguna otra nación ha sido ta n castigada, en los años recientes, por una crisis que parece arrastrarla al último círculo de los infiernos. Uruguay está vacío y sus praderas fértiles podrían dar de comer a una población infinitamente mayor que la que hoy padece, sobre su suelo, tantas penurias. Hace más de un siglo, un canciller de Guatemala había sentenciado proféticamente:

«Sería curioso que del seno mismo de los Estados Unidos, de donde nos viene el mal, naciese también el remedio». Muerta y enterrada la Alianza para el Progreso, el Imperio propone ahora, con más pánico que generosidad, resolver los problemas de América Latina eliminando de antemano a los latinoamericanos.

En Washington tienen ya motivos para sospechar que los pueblos pobres no prefieren ser pobres. Pero no se puede querer el fin sin querer los medios: quienes niegan la liberación de América Latina, niegan también nuestro único renacimiento posible, y de paso absuelven a las estructuras en vigencia.

Los jóvenes se multiplican, se levantan, escuchan: ¿qué les ofrece la voz del sistema? El sistema habla un lenguaje surrealista: propone evitar los nacimientos en estas tierras vacías; opina que faltan capitales en países donde los capitales sobran pero se desperdician; denomina ayuda a la ortopedia deformante de los emprés titos y al drenaje de riquezas que las inversiones extranjeras provocan; convoca a los latifundistas a realizar la reforma agraria y a la oligarquía a poner en práctica la justicia social. La lucha de clases no existe – se decreta – más que por culpa de los agentes foráneos que la encienden, pero en cambio existen las clases sociales, y a la opresión de unas por otras se la denomina el estilo occidental de vida. Las expediciones criminales de los marines tienen por objeto restablecer el orden y la paz social, y las dictaduras adictas a Washington fundan en las cárceles el estado de derecho y prohíben las huelgas y aniquilan los sindicatos para proteger la libertad de trabajo.

¿Tenemos todo prohibido, salvo cruzarnos de brazos? La pobreza no está escrita en los astros; el subdesarrollo no es el fruto de un oscuro designio de Dios. Corren años de revolución, tiempos de redención. Las clases dominantes ponen las barbas en remojo, y a la vez anuncian el infierno para todos. En cierto modo, la derecha tiene razón cu ando se identifica a sí misma con la tranquilidad y el orden, es el orden, en efecto, de la cotidiana humillación de las mayorías, pero orden al fin: la tranquilidad de que la injusticia siga siendo injusta y el hambre hambrienta. Si el futuro se transform a en una caja de sorpresas, el conservador grita, con toda razón: «Me han traicionado». Y los ideólogos de la impotencia, los esclavos que se miran a sí mismos con los ojos del amo, no demoran en hacer escuchar sus clamores. El águila de bronce del Maine , derribada el día de la victoria de la revolución cubana, yace ahora abandonada, con las alas rotas, bajo un portal del barrio viejo de La Habana. Desde Cuba en adelante, también otros países han iniciado por distintas vías y con distintos medios la experiencia del cambio: la perpetuación del actual orden de cosas es la perpetuación del crimen.

Los fantasmas de todas las revoluciones estranguladas o traicionadas a lo largo de la torturada historia latinoamericana se asoman en las nuevas experiencias, así co mo los tiempos presentes habían sido presentidos y engendrados por las contradicciones del pasado. La historia es un profeta con la mirada vuelta hacia atrás: por lo que fue, y contra lo que fue, anuncia lo que será.

Por eso en este libro, que quiere ofrecer una historia del saqueo y a la vez contar cómo funcionan los mecanismos actuales del despojo, aparecen los conquistadores en las carabelas y, cerca, los tecnócratas en los jets, Hernán Cortés y los infantes de marina, los corregidores del reino y las misiones del Fondo Monetario Internacional, los dividendos de los traficantes de esclavos y las ganancias de la General Motors. También los héroes derrotados y las revoluciones de nuestros días, las infamias y las esperanzas muertas y resurrectas: los sacrificios fecundos. Cuando Alexander von Humboldt investigó las costumbres de los antiguos habitantes indígenas de la meseta de Bogotá, supo que los indios llamaban quihica a las víctimas de las ceremonias rituales. Quihica significaba puerta : la muerte de c ada elegido abría un nuevo ciclo de ciento ochenta y cinco lunas.

Karina Felitti, nociones sobre el imperialismo demográfico y la biopolítica estatal

Me ha parecido muy interesante esta entrevista a la argentina Karina Felitti y sobre todo este fragmento:

–¿Qué posición tenían las agrupaciones de izquierda?

–Querían tener hijos porque los hijos los iban a reemplazar a ellos y en nombre de ellos hacían la revolución. Tenían la imagen de la mujer de Vietnam con un fusil y un niño en cada mano. Por eso, hay tantas mujeres desaparecidas embarazadas. No hacían control de la natalidad a propósito: por un lado, por una apuesta a la vida en un contexto de represión pero también porque entendían que hacerles el juego a las políticas de control demográfico era también renunciar a la posibilidad de tener más gente para sumarse a la lucha, con todos los costos que ello significaba. Las feministas que salieron a repartir folletos en contra del decreto Nº 659, fueron acusadas por grupos de izquierda de estar a favor de McNamara. Y tuvieron que hacer un volante que decía “ni a favor de Estados Unidos ni de McNamara”, para defender un derecho de las mujeres, aunque en realidad no se entiende como tal todavía.

Por ahora no tengo tiempo de comentar nada más. Quizás no haga falta, ya que cada uno debe hacer su propia búsqueda hacia la verdad concreta de las cosas. Un saludo a los hipotéticos lectores.

Tomado de http://blogdelviejotopo.blogspot.com.es/2015/08/mujeres-fusiles-y-resistencias-6.html

Para profundizar:

Natalidad, soberanía y desarrollo: las medidas restrictivas a la planificación familiar en el tercer gobierno peronista (Argentina, 1973-1976):

Pg. 518: Distintas instituciones se ocuparon de estudiar la situación demográfica de los países del Tercer Mundo y de propiciar medidas tendientes a controlar un crecimiento considerado negativo en términos económicos y sociales, y peligroso por sus consecuencias políticas, fundamentalmente luego del éxito de la Revolución Cubana y su opción pro soviética en plena Guerra Fría. Entre ellos se destacaron el Consejo de Población, creado en 1952 a instancias de John Rockefeller III; la Fundación Ford, la Fundación Rockefeller y diversas oficinas de las Naciones Unidas, en especial, el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA), creado en 1969 por iniciativa del entonces presidente del Banco Mundial, Robert Mc Namara.  La implementación de programas de planificación familiar en las poblaciones de bajos recursos en los países desarrollados y en las zonas subdesarrolladas del mundo fue pensada como la solución más efectiva y económica para evitar las consecuencias de la ‘explosión demográfica’.

No todos los gobiernos aceptaron este diagnóstico que vinculaba las variables de población y desarrollo sin tener en cuenta los factores económicos, sociales y culturales, ni la historia particular de cada país, especialmente en América Latina, que presentaba en conjunto una situación diferente de la de África y Asia. Muchos intelectuales, apoyados en la teoría de la dependencia, señalaron los condicionamientos estructurales que debía enfrentar la Región y vieron en las recomendaciones a favor de la limitación de los nacimientos una nueva forma de imperialismo que, lejos de solucionar los problemas de desarrollo, condicionaba la soberanía de los estados y las libertades individuales, respondiendo a las necesidades geopolíticas de los países centrales. Ciertos hechos abonaban estas tesis. Por ejemplo, las esterilizaciones forzosas realizadas en países africanos, en Asia y también en América Latina, que la película Yawar mallku (Sangre de cóndores) del director boliviano Jorge Sanjinés, estrenada en 1969, se encargaba de denunciar. También las elocuentes expresiones del presidente norteamericano Lindon Johnson, quien en ocasión del 20º aniversario de las Naciones Unidas, en junio de 1965, defendió los 5 dólares que debían gastarse en programas de control de natalidad contra los 100 que deberían invertirse en crecimiento económico.

Pg. 531: Como hemos podido analizar, el tercer gobierno peronista intentó fomentar la natalidad de manera coercitiva, al prohibir la venta libre de anticonceptivos y clausurar los espacios públicos de información sobre el tema, apuntalando a la familia como célula básica de la sociedad. Las consideraciones geopolíticas sobre los peligros de un país “vacío” justificaron estas políticas demográficas que continuaron vigentes durante la dictadura militar (1976-1983).

En las argumentaciones se explicaba que Estados Unidos incentivaba la planificación familiar para retrasar el desarrollo económico y social del país, y así mantenerlo bajo su órbita. Además, ante la inminente crisis del ecosistema que la “explosión demográfica” mundial estaba generando, un territorio con gran variedad de recursos naturales y escasa población podría ser invadido por otros países necesitados de espacio y alimentos. De este modo, los objetivos demográficos del Plan Trienal se presentaban como parte de un plan de liberación y defensa de la soberanía nacional aunque sus contenidos no respetaban las libertades individuales en cuestiones de sexualidad y procreación.

Primero de mayo

No hice huelga de ningún tipo el 8 de marzo y hoy, a pesar de no militar en ningún sindicato ya y de no ir a ninguna manifestación, sí llevo mi recuerdo y mis respetos a los mártires de Chicago, hombres valientes y con fuertes ideales que fueron encarcelados y/o asesinados de forma injusta: George Engel, Samuel Fielden, Adolph Ficher, Louis Lingg, Michael Schwab, August Spies, Albert Parsons y Oscar Neebe. Ya nadie se acuerda de ellos, ni de la huelga por las ocho horas, ese límite legal a la libertad de empresa y de mercado que lograron imponer los trabajadores. Sí, límite, borde, esas palabras perdidas en tiempos del capitalismo integral y las sociedades “abiertas”.

Va a ser curioso ver las diferencias de trato mediático entre el interclasista, feminista, capitalista (aunque utilice la palabra contraria), globalista 8 de marzo actual que nos quieren vender con el tratamiento y vivencia de la fecha de hoy. Hoy es un día festivo, un día para irse de puente a la playa o a comer de restaurante. Ya nadie hace huelga de consumo ni muestra sus respetos a los luchadores anónimos de otros tiempos. Es más, su pereza y su sumisión al jefe y a la empresa a la hora de hacer horas extras, pagadas y no pagadas, es como hacer esquirolaje, tirar por tierra y reirse de las condenas de cárcel y muerte que otras personas, en mayoría hombres, tuvieron que sufrir. Bien, así están las cosas.

Y en este contexto una puede imaginar que en el futuro se juzgará a los culpables y a los inocentes por igual, a través del populismo y las turbas de internet, los votos telemáticos a lo “operación triunfo”, los “me gusta”, los “retweet”, las firmas de la imperialista e injerencista “change.org”, los votos rockefellerianos y sorosianos del Ayuntamiento “partipativo”. No esperemos más justicia con estas nuevas formas y tecnologías que la que había con los jueces que estudiaron la carrera de Derecho. Es más, serán elecciones, votos y resoluciones más injustas porque las masas manipuladas no son ni independientes ni democráticas ni piensan de forma racional ni crítica. Pan y twitter. Los resultados serán opacos, no controlables, podrán ser cambiados por quien controla la técnica y los medios. Lo realmente importante nunca podrá ser votado ni elegido.

No lograréis convencer a nadie, por eso, ni os molestéis. Dejad a las turbas del populismo y la estupidez cibernética seguir su camino al precipicio, que siempre es analógico y nunca virtual. Mientras en sus vidas reales no pueden pagar el alquiler, les echan de sus casas, no tienen trabajo o el que tienen es precario y mal pagado, no pueden formar una familia y viven adoctrinados en multitud de sectas ideológicas, lo importante es que pueden poner una foto de gatitos en facebook o votar con el smartphone  a su cantante favorito (el teléfono portatil es la cadena o brazalete electrónico voluntario que le une al Poder actual) o cambiar una ley… ¡Eso! ¡Escribamos todos la nueva Constitución, a ser posible europea, de forma participativa y telemática! Por suspuesto, será muy seguro y nada manipulable… Escribiremos nuestras propias leyes, someteremos a votación cibernética un nuevo código penal… O mejor aún, dejemos la dirección de la sociedad a una inteligencia artificial superior omnisciente y omnipotente, una nueva divinidad guiada por el Big Data. ¡Cuánta ingenuidad!

 

 

Precrimen e inversión de la carga de la prueba

Todos somos inocentes hasta que se demuestre lo contrario. Sin embargo, en mi distrito, Tetuán, es al revés. Para ello, se está creando una atmósfera de precrimen, en el que el peligro nos acecha por todas partes y, si no fuera por estos puestos de la Administración, seríamos violadas y acosadas en las fiestas del barrio, fiestas que siempre me han parecido bastante moderadas, en comparación con los botellones de Las Vistillas en San Isidro o similares. La realidad es que, menos mal, las agresiones y la violencia son algo totalmente excepcional en las fiestas de Tetuán y, si realmente se quisiera un ambiente más sano, no habría más que suprimir la venta de alcohol en los puestos de los partidos políticos, porque la borrachera sí aumenta el riesgo de peleas y todo tipo de agresiones. Además, habría que señalar que en la misma plaza en la que se realizan los festejos donde habrá un “punto de precrimen” hay una comisaria de policía, lo que en sí mismo es muy significativo.

El otro elemento que llama la atención por nuestras calles desde hace un tiempo es el de las pegatinas arcoiris de “Zona segura LGTBI” en distintas tiendas, bares y comercios. De nuevo, en lugar de señalar o denunciar un hecho punible, es el inocente o el que no ha cometido crimen alguno el que debe señalarse como tal. Esto es una peligrosa inversión de la carga de la prueba: todo el mundo es culpable a no ser que demuestre que es inocente con una pegatina, un emblema o un símbolo. Esta forma de pensar es totalmente ingenua, ya que yo puedo llevar una chapa diciendo que soy buenísima persona y ser una maltratadora. De nuevo, las ideas y las palabras crean una realidad ficticia más allá de los hechos, de la verdad cruda que no tiene nada que ver con lo simbólico*.

Esta atmósfera es en sí misma muy peligrosa porque es totalitaria. No existe una vida 100% segura porque si existe, no será libre. Y de eso se trata. No hay ninguna sociedad que se haya marcado como objetivo el fin del crimen, a lo máximo que se ha llegado es a castigarlo, al castigo ejemplar o a la reparación del daño, si es que es posible. Para tener una sociedad 100% libre de agresiones y de crímenes tendrías que construir una dictadura tecnopolicial donde todos estuviéramos vigilados por cámaras las 24 horas del día y que nos pusieran un brazalete electrónico con GPS y chip desde el nacimiento. Y de eso se trata…

Hace poco reflexionaba, en relación a una experiencia personal, sobre los ingresos hospitalarios y su disciplina militar, su yatrogenia, nuestro miedo a caer enfermos y perder el control, a sentirnos más seguros allí que en nuestra propia casa… Para los hipocondriacos, un hospital es el lugar ideal para vivir. Allí podemos sentirnos 100% seguros en materia de salud, allí está toda la tecnología, conocimientos y medicinas disponible en nuestra sociedad para curarnos, pero, paradójicamente, también es el lugar más inseguro para vivir en el largo plazo: contagio con virus y bacterias de otras personas, sobremedicalización, falta de luz natural, etcétera. Por eso, que nadie se lleve a engaños, el ambiente del precrimen nos conduce a una dictadura o, en el equivalente hospitalario, a morir por yatrogenia. Será una vida muy segura pero ya no será vida…

Para las mujeres que en algún momento de nuestra vida hemos vivido algún tipo de violencia o agresión todas estas medidas no sirven para nada porque no van a las causas reales y radicales de la degradación social y la convivencia. Sí sirven a los poderosos, a las grandes empresas de la seguridad y el miedo, a los que nos quieren divididos y controlados como ganado humano. En definitiva, son medidas que van a favor del capitalismo de empresa única en el que vivimos, dominado por tres o cuatro fondos de inversión que, en realidad, son el mismo monopolio. Mucho me temo que vamos a tener que aferrarnos como un clavo ardiendo a figuras que en otros tiempos criticamos y con razón, como el Estatuto de los Trabajadores o la propia Constitución, para defendernos contra las nuevas leyes que se van implantando (y aún así, no pasa nada, dirán que son “constitucionales” y punto). Cualquier tipo de reforma laboral o nueva ley en el contexto actual va a ir en sentido de empeorar nuestras condiciones.

Me despido con una bellísima canción que creo que ilustra muy bien todas estas paradojas y contradicciones:

Relacionado:

 

*Esta estrategia política ya ha sido utilizada varias veces en la historia. Me viene a la mente la utilizada, sobre todo por la derecha española, con el terrorismo de ETA, los lacitos, los minutos de silencio y demás. Si no querías llevar estos símbolos o no hacías los minutos de silencio eras señalado. El feminismo de Estado-Capital ahora hace exáctamente lo mismo. Relacionado: https://www.lasinterferencias.com/2015/11/30/reflexiones-en-torno-al-documental-citizenfour/

8 de marzo. No es una huelga, es un cierre patronal de las empresas de género subvencionadas

Yo creo que la cuestión de los sexos está clara, meridianamente clara: Igualdad absoluta en todos los aspectos para los dos; independencia para los dos; capacitación para los dos; camino libre, amplio y universal para la especie toda. Lo demás es reformismo, relativista, condicional y traidor en unos; reaccionario, cerril, intransigente y dañino en otros.

¿Feminismo? ¡Jamás! ¡Humanismo siempre! Propagar un feminismo es fomentar un masculinismo, es crear una lucha inmoral y absurda entre los dos sexos, que ninguna ley natural toleraría. Federica Montseny.

Yo no soy feminista; nunca lo fui y muchas veces he hecho ya esta declaración. No obstante, empieza a preocuparme el feminismo, porque empieza a manifestarse en la mujer un sentimiento de preocupación de su significación social y está muy expuesto que sufra desviaciones lamentables.

(…) El feminismo implica masculinismo y lo único que faltaba, en el actual caos social, es que la mujer, al querer reivindicar sus derechos, se colocara enfrente del hombre, en actitud hostil, y que éste se mofara y hasta se preparara a combatirla en éste, su resurgimiento social. Antonia Maymon.

 

(Texto actualizado el 16/03/2018)

La vulnerabilidad de la salud y los cuidados me han impedido escribir uno de esos larguísimos artículos que tanto me gustan, uno que desgrane y rebata cada uno de los puntos de esta broma de mal gusto llamada “huelga de mujeres”. Pero no podía dejar de escribir unas líneas sobre esta ridícula situación, que sería de risa si no fuera por lo dramática que es la realidad de la clase trabajadora, del pueblo, de cómo lo queráis llamar. Iré actualizando este texto a medida que tenga algo de tiempo.

Lo que va a pasar mañana no es la convocatoria de una huelga. Es un cierre patronal, de la patronal de las empresas de género*. Mañana habrá liberadas que, convocadas por sus empresas y “cooperativas” se lanzarán a las calles. En nuestro barrio, Tetuán, la mejor muestra de que es un cierre patronal es que en las actividades anunciadas con carteles (¿quién ha pagado esa cartelería?) hay una fuerte presencia del Espacio Hermanas Mirabal, que es gestionado por el Ayuntamiento a través de empresas privadas del sector del “género”. Sí, no son actividades que hayan emanado del pueblo, han sido organizadas por empresas y por trabajadores de estas empresas fusionados con los intereses de las mismas.

Mención aparte merece el bochornoso papel de los sindicatos, tanto los vendidos al gran capital, los subvencionados por el Estado, como los no subvencionados. Yo ya no formo parte de ninguno de ellos y menos mal, aunque bien me pesa no haberme implicado en parar los pies a este sinsentido desde dentro. Federica Montseny y Antonia Maymon se revuelven en sus tumbas. Todo lo que predijeron sobre el feminismo se va cumpliendo punto por punto.

Esto no es una huelga. Es un lock out, un cierre patronal apoyado por el poder, por el Estado, que es el que distribuye por todas estas empresas el dinero de los contribuyentes, en un 50% hombres, a través del Ministerio de Igualdad, los Ayuntamientos, las Juntas de Distrito… De hecho, es la primera vez que veo un logo de una administración estatal apoyando en carteles la convocatoria de una huelga laboral. Va siendo hora quizás de seguir los pasos de Thoreau y plantearse no pagar esos impuestos.

Pero esta convocatoria también es un cierre patronal porque se sustenta en todas esas empresas de género que reciben otro tipo de subvenciones, no ya del Estado de forma directa sino de la banca y el gran capital global como, por ejemplo, la Obra Social de la Caixa, la Open Society de George Soros (en 1991 fusionada con una organización llamada “Fondation pour une Entraide Intellectuelle Européennen”, vinculada históricamente al Congreso por la Libertad Cultural de la CIA), la Fundación Ford (vinculada históricamente a la CIA) o la “bilderbergiana” European Cultural Foundation (fundada por Denis de Rougement, cuando trabajaba para la CIA). Y todas estas vinculaciones no son secretas, están publicadas en libros y artículos, como el de Nicolas Guilhot o el libro de Frances Stonor Saunders “La CIA y la guerra fría cultural”. Es decir, eso que algunas llaman “sistema capitalista heteropatriarcal” es el que financia a muchas de estas empresas de género porque a él acuden a pedir fondos para sus proyectos. Y los poderosos aportan dinero porque, obviamente, el feminismo actual casa muy bien con el aumento de sus beneficios económicos y de su poder.

Esto no es una huelga. Es promoción de la guerra de sexos, es interclasismo barato y chusco. Es separatismo y boikot a la lucha interdependiente y complementaria de hombres y mujeres.

Ha sido algo tan confuso que ni los propios feministas sabían qué es lo que debían de hacer ese día los varones. ¿Hacer huelga? Mal. ¿No hacerla? También mal. De eso se trata. Por no hablar de la confusión creada dentro de los sindicatos convocantes…

La misión de esta huelga es cargarse el verdadero sentido de una huelga de trabajadores y que no haya una potente en los próximos años, con la que está cayendo. A nivel pedagógico esto nos está enseñando todo lo que no se debería hacer en una de verdad.

Yo mañana no hago huelga, ni de cuidados, ni de nada. Y no hago huelga no porque no haya motivos para hacerla y buena, larga, indefinida, sino porque me niego a bailar al son de estas señoras subvencionadas que están al servicio del capitalismo más salvaje. Están haciéndoles la cama (¡qué buena metáfora en esta ocasión!) a los señores de las grandes empresas, a los grandes bancos de inversión que se están haciendo con este país en ruinas a precio de ganga, que están promoviendo esa economía “colaborativa” que no es más que explotación del siglo XIX con un nombre más guay. Las elites del capitalismo se están riendo con todo este espectáculo. Conocen la historia y saben que en toda revuelta marchaban unidos hombres y mujeres en solidaridad mutua por sus problemas (me viene a la mente, más allá de su autoritario final, el comienzo de la revolución rusa).

Ya han logrado cargarse el sindicalismo independiente pero no pasa nada, la clase obrera siempre se reorganiza de nuevo porque la realidad se impone y los problemas también, más allá de ideologías y de secciones femeninas 2.0.. Aún así, nos esperan “negras tormentas” en el panorama sindical y vendrán tiempos muy duros en lo laboral y en lo social.

Los problemas de las mujeres son problemas de los hombres y los problemas de los hombres son problemas de las mujeres.

SOBRE LOS CONTENIDOS:

Las convocantes han elaborado un largo documento con los contenidos de la huelga. No tengo tiempo de escribir el análisis pero sí me gustaría recalcar que muestro mi total oposición a la Ley de Violencia de Género que las convocantes siguen pidiendo ampliar  mientras solicitan, por supuesto, más dinero para la patronal del género:

Pg. 6: “Para que se aplique de forma efectiva la legislación vigente y se dote de recursos suficientes la lucha contra la violencia por parte de la pareja o la expareja, pero también para que se amplíe la definición de violencia machista para abarcar a todas aquellas violencias que sufrimos por el hecho de ser mujeres. Exigimos protección, reparación y justicia”.

En otro orden de cosas, me sorprende que no se hable de los vientres de alquiler y, sin embargo, cuando se habla de la reproducción “asistida” se hable en estos términos:

Pg. 8: “Porque las lesbianas, bisexuales y trans vivimos una situación de invisibilización, no reconocimiento social y de discriminación. Sigue rigiendo un modelo de familia tradicional nuclear y se nos dificulta el acceso a la reproducción asistida“.

Pg. 10: Para que se asuman los diferentes modelos diferentes de familia y proyectos de vida que existen. Que se nos facilite el acceso a la reproducción asistida, se despatologice la transexualidad, ofreciendo garantías a quienes queramos hacer un proceso de tránsito y autonomía para construir nuestras identidades y sexualidad es.

Los contenidos delatan a las convocantes. A pesar de sus críticas al “neoliberalismo”, en la práctica son partidarias del capitalismo total y extremo, donde todo está en venta, ya sean hormonas, gametos, bebés (quien calla frente a los vientres de alquiler, otorga…). Y la procreación natural y las prácticas sexuales asociadas se llevan adjetivos, supuestamente peyorativos, como, al hablar de la educación: “heteronormativa, centrada en la reproducción, coitocéntrica e invisibiliza la diversidad tanto de identidades como de sexualidades”. Se olvidan de agradecer que gracias a ese tipo de sexualidad tan aburrida y normativa estamos todos aquí, también las personas que han escrito ese manifiesto.
En fin, que una lectura de los contenidos, cuando ya estás familiarizada con las guerras culturales actuales (recomiendo de nuevo leer el libro de Frances Stonor Saunders), hace que lo leas con las gafas de la ingeniería social, que no son moradas pero sí son muy interesantes. De esta forma ves uno a uno los temas subvencionados por determinadas fundaciones capitalistas a través de un variado catálogo de ongs cuyo único objetivo es desestabilizar zonas geoestratégicas y al propio ser humano para dominar más y mejor (“la doctrina del shock”).

Ceci n’est pas une grève.

*En realidad esto es una forma de hablar ya que, paradójicamente, en este “cierre patronal” de las empresas de género subvencionadas es justo el día que más trabajan. Es decir, el día de la “huelga” sigue siendo un día para ellas de trabajo. Quizás el concepto de huelga “a la japonesa” sea una idea que se ajuste más a la realidad que la de “cierre patronal”.

RELACIONADO: