Libros sobre “Bebés sin pañales” #1: Christine Gross-Loh.

Título: “The Diaper Free Baby”. Autora: Christine Gross-Loh. 

Comencé a practicar CE (Comunicación de la evacuación), como muchas otras mamás, sin leer ningún libro, fue suficiente un artículo corto en un blog. Pero al cabo de 4 meses me di cuenta de que necesitaba más información y quería profundizar en el tema, así que compré por internet el libro “The Diaper Free Baby”. Antes, muchos de los consejos que había necesitado habían venido del grupo de apoyo creado por Ecomaternal en Facebook.

Una de las cosas que me han gustado de este libro es que deja claro que no es importante el número de pañales mojados que tengas al día o los meses que el bebé tarde en aprender a ir al baño. Digo esto porque hubo un tiempo en el que yo también conté los pañales que echaba en la lavadora (para ver si disminuían) y pensé que no era capaz de leer sus señales o anticipar sus horarios. Ahora sé que es totalmente normal tener cada día algunos pañales o sábanas impermeables mojadas de pis (la caca es muy previsible y no tiene misterio). Creo que este punto es importante, dado que hay otros libros que comentaré en los próximos días, como el de Ingrid Bauer, que presenta una visión totalmente idealizada en sus primeras páginas, y que podría hacer pensar que se comunicó tan bien con su bebé que no mojó una sóla prenda de ropa (ella misma lo explica y aclara mejor a lo largo del libro). Esto puede crear falsas expectativas y frustración en familias occidentales, poco acostumbradas a los bebés sin pañales.

Otras partes del libro de Gross-Loh pueden resultar un poco aburridas si ya estás practicando CE porque repite una y otra vez cosas que ya sabes. Es decir, es un buen libro para alguien que todavía no ha empezado y se lo está planteando, o para los primeros días. El libro deja bien claro que se puede hacer las 24horas, a tiempo parcial o sólo ofreciendo oportunidades al bebé de forma ocasional (en un cambio de pañal, por la mañana, nada más despertarse, justo después de mamar o comer). Es decir, se acopla a cada familia y a cada bebé, no es algo rígido como una teoría o un método.

Es interesante también como trata temas familiares para muchas madres y padres pero desde otro punto de vista, como en el apartado relativo a los portabebés. Normalmente pensamos en ellos como un forma de llevar a nuestros bebés, pero nunca como un lugar en el que se nota claramente cuándo necesitan hacer pis o caca. Sus señales suelen ser estirar las piernas, arquearse, etcétera. ¿Cuántas veces habrás pensado que estaba incómodo y quería salir del fular o tomar teta? ¿No sería que quizás quería hacer pis? Esto sí que es interesante porque, normalmente, los bebés no suelen hacer pis cuando van de paseo en el portabebé. Llega un momento en el que obviamente si señalan y no les pones, se lo harán encima sin ningún problema, pero la próxima vez que salgas con él, fíjate bien.

Hay una idea muy buena que proporciona este libro y es la de llevar un orinal pequeño (un bol típico de cocina o un “taper”) cuando salimos fuera de casa o durante los viajes. Antes cuando estábamos por la calle, buscábamos baños públicos en restaurantes y, cuando hacía buen tiempo, algún arbolito, pero ahora he comprobado que hay veces en las que un orinal portátil es mucho más cómodo. Estuve en Biocultura hace poco y utilizamos el taper discretamente, después sólo fui al baño a tirar el contenido y limpiarlo para poder usarlo de nuevo. Esta idea también la he visto en el blog de Familia Libre (lo llama SOP, sistema de orinal muy portátil). Está muy bien cuando no tienes un baño cerca y sientes que el bebé lo va a hacer YA.

El libro se mantiene en la ortodoxia de la Comunicación de la Evacuación al dar las pautas básicas de cómo hacerlo y un tema que cada vez me crea más dudas es el de hacer el sonido “pshhh” o “psss” para que el bebé lo asocie con el acto de evacuar (como ya escribí en el texto del video demostrativo de Youtube). Llevo bastante tiempo meditando sobre ello, ya que mi hijo siempre hizo pis sin la señal, nunca le hizo falta. Simplemente, a veces hacía el sonido porque había leído que había que hacerlo y otras veces no lo hacía.  Lo que sí hago es decirle “estás haciendo pis” o “estás haciendo caca” o “¿quieres hacer más pis?” para que sepa que así se describe lo que está haciendo en el idioma que más tarde hablará. Pero, entonces, ¿cuál es el papel del sonido?

Me hubiese gustado que el libro se centrara un poquito más en explicar por qué es necesario ese sonido, si la asociación con la postura fisiológica de hacer pis es suficiente para que el bebé se relaje. Creo que quizás el sonido “psss” es una comunicación preverbal, no una orden autoritaria que pide al niño que haga pis porque nosotros lo digamos o tintineemos una campana a lo Pavlov.  De hecho, en español utilizamos la onomatopeya “pis” a la orina basándonos en el sonido que produce.

En definitiva, el libro es ideal si no tienes un grupo de apoyo cerca, como es mi caso, ya que está repleto de experiencias reales de otras familias en cada capítulo. Es muy práctico, poco teórico y proporciona una visión general.

¡Ah! Se me olvidaba, si quieres que te preste mi ejemplar, escríbeme un correo a info@lacasitadealgodonales.com

(Para leer mi artículo sobre el libro de Ingrid Bauer, haz click aquí).