Experiencias de Higiene Natural del Bebé con un niño de 11 meses.

Este mes ha sido el del descontrol. Han pasado algunas cosas desagradables en nuestro entorno más cercano relacionadas con la salud que han provocado situaciones de mucho estrés. Además, ha coincidido con que me entró la vena de apuntarme a varios cursos de formación y Félix y yo hemos estado separados más tiempo del habitual. Aunque sé que está contento, bien cuidado y pasándolo en grande en casa de los abuelos, le he echado mucho de menos.

A pesar de haber sido un mes de muchos cambios siempre le he visto alegre y divertido, disfrutando de sus nuevos logros: gatear, pedir claramente “agua” y “pan” y señalar las cosas. ¿Puede haber algo más emocionante? ¡No! Está descubriendo el mundo y sus posibilidades. A mi desde luego, me parece increible.

La abuela de Félix antes le ponía de vez en cuando a hacer pis sujetándole sobre la taza del w.c. pero ahora pesa mucho y usa un orinal que hemos dejado allí. ¡Da gusto cuando la familia te apoya en estas cosas! Al principio hubo bastante broma y mofa con el tema pero ahora han visto que nos va bien y nos gusta hacerlo así, y no sólo lo respetan sino que participan. No es raro estar en su casa y que Félix se queje y se pregunten: “¿Querrá hacer pis?”. En su casa muchas veces va con pañales de tela y vuelve con desechables. Hace unos meses era bastante más radical con el tema y prefería no usarlos. Ahora si se los pone, no me importa, si los moja los tiro y vuelvo a los de tela después.

De hecho, nosotros también hemos vuelto a utilizar pañales de usar y tirar durante dos días que Félix tuvo una especie de diarrea o de vuelta a las cacas líquidas.  Nunca sabremos si fue eso, quizás debido a gatear y tocar cosas del suelo, o si fue simplemente que volvió a mamar muchísimo y a comer pocos sólidos. ¿Sería que me veía poco y quería aferrarse a la teta al máximo tiempo posible? Tengo esa sensación, porque a los pocos días volvió todo a la normalidad, a comer normal y a las cacas sólidas. En esta fase “líquida” ha sido imposible ponerle en el orinal ya que no señalaba de ninguna forma, sólo lloraba una vez que se lo hacía encima para que le cambiáramos rápido. Se le escapaba y a él no le hacía ninguna gracia.

Una cosa curiosa que nos ha pasado este último mes ha sido que varias veces le he ido a poner a hacer pis porque creía que me estaba señalando o tenía ganas y me he encontrado un pequeño círculo mojado en el pañal. Una vez que le he puesto, ha hecho el resto. ¿Será que está intentando aguantar un poco? Si lo está haciendo, es gracias a su propio ritmo, ya que nosotros nunca le hemos pedido que lo hiciera o le hemos presionado de ningún modo.

Este mes ha habido días, como siempre, de mojar muchos pañales (bastantes más que el mes pasado) y otros de seguir con el mismo seco, a modo de calzoncillo, durante varias horas. Quizás me he dejado un poco, pero a veces las circunstancias de la vida no nos permiten más. Me consuela saber que sigue sabiendo para qué es un orinal aunque no le haya ofrecido las oportunidades habituales de hacer pis en un recipiente. Si no le pongo y tiene ganas, se lo hace encima y protesta para que le cambie de ropa (si no lleva pañal). En realidad, me da igual lavar un pantalón que un pañal de tela.

Por las noches: Este mes hemos estado agotados así que algunas noches no le hemos puesto, ni el padre ni yo, y sólo le hemos cambiado el pañal cuando se despertaba para mamar y veíamos que estaba mojado. Por cierto, ha sido un mes en el que ha vuelto a mamar un montón por la noche y, por consiguiente, a hacer más pis después.

Una noche hicimos el experimento de dejarle sin pañal, ya que es verdad que si notamos cuando lo va a hacer nos ahorramos el cambio de pañal y conseguimos que duerma mejor. Además, muchas veces notamos que le desvela que le pongamos un pañal limpio y se despierta demasiado. El experimento nos salió mal porque estábamos tan cansados que no nos despertamos a tiempo, antes de que hiciera pis, con lo cual tuvimos que cambiarle el body y el pijama, con los consiguientes llantos y peleas en mitad de la noche… Creo que lo volveremos a intentar cuando llegue el calor y pueda dormir con una camiseta y ya está. Pondremos dos sábanas bajeras y si se moja la de arriba, la quitaremos y seguiremos la noche con la de abajo.

Fuera de casa: Cuando salimos de casa, no sé por qué será, pero todo resulta más fácil. No sé si será porque al estar en posición vertical en el meitai o en el carrito, hace pis con menos frecuencia, o que nosotros estamos más pendientes. Todavía nos miran un poco extrañados cuando nos ven entrar en los servicios…

Dicen que en el desarrollo de los bebés siempre se sigue la fórmula de dos pasos hacia delante y uno para atrás. Supongo que en ese esquema, el “mes del descontrol” pertenecería al paso para atrás sino fuera porque el paso no ha sido del niño sino de los padres, que hemos tenido otras prioridades, o preocupaciones, más bien. ¡A ver qué nos espera el próximo mes!

Hoy íbamos a dar una charla en El Jardín de Momo pero al final sólo ha acudido una pareja de “embarazados” encantadores y se ha convertido más bien en un taller-conversación. A pesar de que es un tema que todavía no despierta casi interés nos ha gustado poder contribuir a su difusión, por pequeña que sea. Quien sabe si algún día, quizás no dentro de mucho, podamos reunirnos varias familias para poner en común nuestros conocimientos, como hacen los grupos de lactancia y crianza, y como ya lo hacen los grupos locales de la asociación Diaperfree.org.

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