La maternidad primate.

Ayer me sorprendí a mi misma, mientras mi hijo mamaba para dormirse, viendo videos de monos naciendo, de monas pariendo y dando de mamar. Mi hijo succionaba y de vez en cuando paraba para ver a los monitos. Sentí emociones ambivalentes. Por un lado, me daba muchísima pena ver partos encarcelados y observados sin respeto en los Zoos de medio mundo. Por otro lado, me maravillaba la naturalidad con la que parían y la ternura con la que abrazaban a sus bebés. ¡Sentía tanta empatía con aquellos animales! ¿Acaso no había parido como ellas? Bueno, ya me gustaría a mí que hubiera sido con tanta facilidad… ¿Acaso no daba el pecho con el mismo cariño que ellas? Lo suyo es puro instinto, instinto de amor.

En este video parece que la mamá, en pleno expulsivo, comienza a tocar la cabeza del bebé y despiojarle. ¡Ya le está cuidando!

Fijáos en la mirada de este monito. Tiene esa mezcla de relajación y estado de alerta que también caracteriza a los bebés humanos mamando, ¿verdad? Es una mirada muy característica de quien está mamando leche pero también es una forma de conocer el mundo que le rodea.

¿Y qué me decís de esta lactancia en tandem?

Estos animales no nacieron para vivir enjaulados, por eso, nunca llevaré a mi hijo al Zoo, a pesar de que a mi de pequeña me encantaba. Quizás crecí pensando que era algo normal y no tenía la edad para cuestionarlo. Ahora no quiero que crezca divirtiéndose con la tristeza ajena en entornos animales artificiales. Si quiere conocer la vida de los monos hay libros y documentales donde los monos viven en libertad. En cualquier caso, creo que podemos aprender mucho de la maternidad humana observando la del resto de los primates.

NOTA: Si alguien conocer algún video de monos pariendo sin estar en cautividad, ¿podría pasarme el enlace? Gracias.