Experiencias de Higiene Natural del Bebé con un niño de 17 meses

Este ha sido un mes algo caótico. De un tiempo a esta parte venía viendo en Félix un creciente rechazo al orinal. Ya no quería que le pusiera a hacer pis, se arqueaba siempre y ningún momento era bueno para él. Muchas veces sabía que se iba a orinar en el pantalón, le ponía, no quería, y al momento veía un charquito en el suelo. Además, a principios de mes me reincorporé a media jornada a mi anterior puesto de trabajo y supongo que todo habrá influido en nuestra manera de relacionarnos y, como no, en la práctica de la HNB.

Con la distancia creo que puedo decir que hemos vivido eso que los anglosajones llaman una “huelga del orinal”. Eso sí, ha sido corta y siempre había algún momento del día en el que sí quería ir sin problema, sobre todo para las cacas que sí que le gusta tomarse su tiempo y sentarse tranquilamente. Noté también que, al igual que rechazaba el orinal, también comía mucho menos y quería estar menos tiempo en la trona. ¿Habría algún tipo de paralelismo? ¿Prefería jugar a todo lo demás? Bueno, por no hablar de la teta… Todo el tiempo la pedía, algo muy raro en él, que antes nunca quería mamar fuera de casa. De repente, la pedía mucho y sólo para dar un par de “chupitos” y volver a jugar. Creo que notaba mi ausencia y era su manera de mostrar esa necesidad. Sin embargo, con el tema de la HNB, sabía que había algo más que se me estaba escapando…

Mi actitud inicial fue de bastante desconcierto. No entendía qué pasaba, por qué de repente casi todos los pises iban al suelo y no sabía qué podía haber hecho mal. Además, siempre había sido bastante relajada con el tema, nunca le había presionado y limpiaba los charquitos tranquilamente, incluso a él le gustaba imitarme cogiendo otro trapo y ayudándome a limpiar. ¿Se me había escapado algo? ¿Le había agobiado sin darme cuenta? Sabía que algo tenía que cambiar.

Así que decidí relajarme todavía más, no proponerle ir al orinal tantas veces, volver al pañal en ocasiones (¡mojábamos muchísimos calzoncillos!) y otras aceptar con tranquilidad que tendría que limpiar pises por la casa con la fregona. Aún así, cada vez que lo hacía, le señalaba el orinal o le sentaba diciéndole con normalidad: “el pis se hace en el orinal”. Él, por supuesto, se levantaba inmediatamente a jugar de nuevo, pero creo que a esta edad lo entienden y se quedan con todo. También encontré de nuevo un sentido para los pantalones chinos (con abertura en el culete) que compré hace tiempo. Ahora me venían genial porque ya andaba y si se hacía pis por la casa no se mojaba nada la ropa, sólo había que limpiar el suelo.

Pantalones chinos abiertos “Kaidangku”. Foto tomada del Flickr de Dharbigt Maersk (Ajax).

Durante esa fase, ha habido muchos días que se ha hecho caca en el pañal, sobre todo en casa de mis suegros. Sin embargo, este mes ha pasado algo sorprendente. Ya durante el verano empezó a hacerlo de forma ocasional, pero es que ahora nos avisa todos los días cuando quiere hacer caca de forma clara, consciente y verbal (bueno, más bien con gruñidos, jejeje).

Al igual que cuando quiere agua dice “agua” o cuando quiere teta dice “teta”, ahora cuando quiere hacer caca dice “ah, ah, ah” (gruñidos como de hacer fuerza) y después “puagh”, “puagh”. La verdad es que es bastante curioso cuando lo ves en vivo y en directo. Al principio no entendía por qué decía eso en lugar de decir “caca”, que era lo que yo le decía, hasta que Guille me dijo que él cuando le ponía, decía eso porque le olía muy mal y en plan gracioso decía “puaghh, puagh” mientras tiraba de la cadena… ¡Madre mía! “Pis” sin embargo no lo ha dicho nunca y eso que su abuelo se llama Luis y ese nombre lo sabe decir perfectamente. Supongo que no está en su lista de prioridades y ya está, no pasa nada.

Después de esas dos semanas de resistencia, poco a poco volvimos a la cooperación habitual. Creo que otra de las claves para superar “la huelga” fue descubrir que a Félix ya no le gustaba la postura básica de la HNB ni estar de cuclillas ni sentado. Un día, a base de ensayo y error, se me ocurrió probar a decirle que hiciera pis de pie y cuál sería mi sorpresa al ver que es así como prefiere hacerlo ahora. Creo que le parece muy divertido ver salir el chorro como una manguera y ver lo lejos que llega, jejeje. Además, es menos aparatoso, más rápido y le permite seguir jugando o corriendo en cuanto termina. Supongo que todas las “huelgas” son una protesta por una situación desagradable y una demanda de un cambio, lo complicado a veces es saber qué es lo que hay que cambiar.

Al hacer pis de pie, en casa utilizamos ahora mucho menos el orinal de bebé y usamos más uno que es como un bol pequeño, el típico orinal de adulto. Al terminar, le gusta cogerlo y tirar el contenido al w.c. (con mi ayuda, claro). Es algo difícil no mojar el pantalón al terminar y apuntar bien, pero poco a poco vamos aprendiendo.

Cuando voy a trabajar las tardes de los lunes, martes y miércoles, Félix se queda con mi suegra y con su papá. Mi suegra prefiere ponerle pañales de usar y tirar y no usar el orinal, así que muchas veces llega con calzoncillos o pañal de tela y por la noche vuelve a casa con un desechable. Sin embargo, ahora, como pide la caca en mitad de la comida o de la cena, le ponen en el w.c. con un reductor. ¡Cómo le iban a dejar que se lo hiciera encima!

Yo le dejo a la 13h, a las 14h15 llega su padre y si ve que tiene ganas le ofrece el orinal. Si no, después de comer. Después le deja dormidito y se va a trabajar. Vuelve a las 18h30 y le vuelve a ofrecer el orinal. Normalmente, al despertarse de la siesta, se habrá hecho pis en el pañal así que le cambia y ya está. Yo llego a las 21h30, le doy la teta y si no se duerme seguimos la secuencia clásica de orinal-cambio de pañal-más teta-carrito. El miércoles salgo sobre las 18h30 así que podemos dar una vuelta antes de cenar y dormir. Y así transcurre la “comunicación de la eliminación” a tiempo parcial en esta nueva etapa.

Por las noches: después de meses en los que habíamos dejado la HNB de lado, he vuelto a ponerle de forma ocasional, ya que me ha pasado varias veces que se hiciera pis en plan “fuentecilla” justo cuando le estaba cambiando el pañal. Creo que era una señal inequívoca de que se despertaba para hacer pis, ya fuera en el pañal o donde fuera, así que parecía más práctico que lo hiciera en la palangana. Solamente le ponemos a hacer pis si él quiere y nosotros tenemos ganas, si no, le ponemos pañal de tela y a dormir. Parece que los despertares nocturnos se van reduciendo y hay que aprovechar esta racha.

Fuera de casa: le sigo poniendo en arbolitos o jardineras pero, como he dicho antes, casi siempre de pie.

¿Con pañales o sin pañales? Durante la época de rechazo al orinal volvimos a los pañales en las salidas y seguimos utilizando calzoncillos en casa. Ahora le pongo o ropa interior o unos pañales finitos especiales para la HNB que se llaman “Ecapants” y que solamente aguantan un pis.

Como ya viene el frío, ya veremos qué hacemos. No sé si esta fase ha sido algo temporal o volverá la resistencia el mes que viene. Además, va a cumplir 18 meses, la famosa edad en la que se supone que los niños, según el paradigma oficial del control de esfínteres iniciado por el Dr. Brazelton en los sesenta, ya se pueden ir “familiarizando” con el orinal y ya puede que muestren signos de estar “preparados”.

Y este mes no puedo contar más, ¡no tengo tiempo para nada!