Más allá del parque – #4 – El Museo del Romanticismo

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Isabel II niña.

En esta ocasión, como el parque muchas veces se nos queda pequeño, nos acercamos al Museo del Romanticismo. Fuimos andando hasta el metro con el meitai en la mochila para cuando se cansara (o me cansara yo…).

Nos bajamos en el metro de Tribunal y fuimos hasta el museo, en la calle San Mateo. Allí me ofrecieron un carrito para hacer la visita (tienen varios) y lo acepté con gusto. Es un museo muy pequeño y se ve rápido, pero más rápido lo vimos nosotros porque a mitad de la visita Félix comenzó a aburrirse y a subirse en la silla…

El palacete está decorado como el hogar de una familia adinerada del siglo XIX. Es una reconstrucción ideal de cómo podrían haber sido ese tipo de viviendas madrileñas. Como me interesan los temas de crianza y todo lo relacionado con la infancia, visité el museo desde esa óptica. Os dejo a lo largo del post varias fotos con estas temáticas.

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Cuna “romántica”…

Aquí vemos un dormitorio con su cunita. ¿Estarían realmente así las cunas? ¿Dormirían los señores de la casa con sus padres? ¿No dormirían más bien con sus nodrizas, que eran quien les alimentaban y cuidaban? Yo creo que sí, y más teniendo en cuenta que la lactancia externalizada era la norma entre la clase alta. Sobre este tema, ya lo he recomendado más veces, está muy bien leer este libro.

La existencia de cunas nos muestra que los niños de las clases altas dormían habitualmente allí, como ya sabía por el libro de Cira Crespo, Maternalias, pero me llamó mucho la atención verlo así, al lado de la cama matrimonial.

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Isabel II adulta a caballo en una imagen clásica de demostración de poder.

¿Y qué decir de esta imagen? Aquí esta la reina, haciendo ostentación de su poder subida en un caballo. Poder militar, poder estatal, poder sobre sus súbditos, hombres y mujeres y niños. Hay que tener en cuenta que durante el s. XIX el sufragio era masculino y restringido a un cierto nivel de riqueza, lo que se traduce en que el porcentaje de votantes era ínfimo (0,15%, 2,2%, 3,9%, 4,32%, 0,6% durante todo el siglo). Además, las elecciones se manipulaban y amañaban constantemente, y hubo múltiples golpes militares. No quiero relativizar pero hoy en día hay sufragio universal para hombres y mujeres y no significa mucho más. El poder lo siguen teniendo los de siempre y nos dejan votar en las nimiedades, nunca podemos elegir en lo fundamental ni en el ámbito económico ni laboral donde la democracia está muuuuuy lejos…

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Este es el cuadro titulado “La nodriza pasiega” de Valeriano Domínguez Bécquer:

“En este lienzo aparece descrito con escrupuloso detallismo la indumentaria de la nodriza pasiega. El traje en esta obra juega una importantísima misión, ya que, tradicionalmente era condición indispensable para amamantar a los hijos de la familia real, ser oriunda del Valle del Pas (Cantabria). Durante el siglo XIX, las mujeres de la región cantábrica fueron prestigiosas amas de cría entre las familias de alcurnia; éstas fueron elegidas, para tal fin, debido a sus excelentes condiciones físicas y sanas costumbres.”

Como “anécdota” de la visita y a tener en cuenta si se va con niños o bebés tengo que decir que para entretener a mi hijo y poder seguir visitando la exposición se me ocurrió darle la caja de la cámara de fotos, con tan mala suerte que le dio a una de las mesas que había por ahí. Le dije que no lo volviera a hacer y estaba segura de que me haría caso. Aún así vino una guarda de seguridad a regañarnos (a regañarme, más bien) por no quitárselo de las manos por si lo volvía a hacer. Dije que ya no lo iba a hacer, que me hacía caso y que ya me encargaría yo de quitárselo si veía que lo iba a hacer.

La verdad es que me sentó fatal porque no me parecía para tanto. La mesa no sufrío ni un rasguño, y no debía ser tan delicada cuando la tenían ahí en medio sin proteger, como sí tenían otros cuadros u objeto del museo y, por favor, es un bebé y no tiene fuerza… No sé, me pareció una reacción muy exagerada, la verdad, pero no fue nada comparado con otras historias que me han pasado en nuestras últimas excursiones y que contaré en próximos “más allá del parque”. Vivimos en una sociedad “niñofóbica” total, ¿qué le vamos a hacer? Pues intentar abrir las mentes y llevarnos a nuestros hijos a todos los ámbitos de la vida para que se acostumbren ellos y los demás a lo que es vivir realmente en sociedad y no segregados en régimen del discreto “apartheid” de las “cosas de niños”, en “los asuntos de madres” o “los temas de mujeres”.

En su favor tengo que decir que el resto de trabajadoras del Museo y de la tienda de abajo fueron un amor y nos trataron con mucho cariño. No vamos a empañar el trato de la mayoría por la excepción que confirma la regla…

¡Hasta el siguiente “Más allá del parque”!