Todo o nada.

A gustito en un fular.

Fulardeando…

O tienes portabebé o carrito…

O usas pañales de tela o desechables…

Creo que hay muchos padres que les gustaría utilizar pañales de tela pero piensan que es algo de “todo o nada”. Nada más lejos de la realidad. Se puede probar con unos pocos pañales y si no gustan en un primer momento siempre se pueden usar en la etapa de enseñar a usar el orinal como transición a la ropa interior. También se pueden utilizar 3 pañales lavables al día y cuando ya se han mojado todos continuar con desechables hasta el día siguiente. Otra opción es utilizar de tela en casa o de día y de usar y tirar para salir y para las noches. Hay miles de combinaciones posibles. Y, de hecho, no sería raro que después de probar unos pocos y una introducción gradual, las familias se lanzaran a usar más y más hasta independizarse de los desechables. Pero si piensan que es algo de “todo o nada” nunca lo probarán…

Con el porteo pasa un poco lo mismo. A pesar de que hay gente que usa solamente portabebés y no ha usado carrito nunca, también hay muchas familias que ven útiles ambas formas de llevar a su bebé en diferentes momentos y edades del bebé. Es mi caso, siempre me ha encantado portear pero también le he visto muchísima utilidad a los carritos. Por ejemplo, cuando voy a comer por ahí y sé que se va a echar la siesta, o ahora que voy a clases de danza africana y se queda dormido ahí durante casi toda la clase, cuando he ido al médico a que me hicieran una prueba o al dentista y él se ha quedado ahí sentado mirando…

Desde un punto de vista práctico y sin hablar de las sensaciones agradables intrínsecas a portear (mmmmm…), el porteo tiene la ventaja de que evita y sortea las barreras arquitectónicas propias de las ciudades, no es nada aparatoso y permite tener las manos libres. Pero ni tienes por qué portear todo el tiempo ni tienes por qué usar carrito durante los primeros años de tu bebé. Y, desde luego, un bebé no es el mismo con tres meses que con dos años. Con tres meses su necesidad de brazos es infinitamente mayor a la que tiene un niño como mi hijo (19 meses), un terremoto andante, corredor y danzante allá donde va.

El porteo y los pañales de tela no excluyen otras posibilidades. A pesar de que hay gente que vive muy bien sin carrito, ni cuna ni han usado un pañal de usar y tirar durante toda la infancia de sus hijos, creo que hay situaciones y momentos para todo en este mundo urbano en el que nos ha tocado vivir. Cada familia tiene que encontrar lo que le venga bien cada día, cada momento, cada etapa.

Lo mismo pasa con las cunas o los purés. El colecho no es una imposición, es algo que viene de forma natural para dormir todos mejor. El que un bebé coma a trocitos en las comidas no excluye que también coma purés. O al revés.

Respiremos, relajémonos, disfrutemos, probemos, equivoquémonos. Fuera etiquetas, fuera ataduras, fuera límites. La crianza es una forma de amor y el amor no tiene adjetivos, es amor a secas.

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Carrito heredado…  🙂