Comentario a “Construyendo un discurso antimaternal”, un artículo de Beatriz Gimeno

Estos son dos de mis comentarios al artículo de Beatriz Gimeno publicado en Píkara Magazine, “Construyendo un discurso antimaternal”:

http://www.pikaramagazine.com/2014/02/construyendo-un-discurso-antimaternal/

“De verdad que los artículos de Beatriz Gimeno me fascinan. En todo el artículo no has hablado en ningún momento del contexto social y cultural concreto en el que se desarrollan los deseos de no tener hijos o de tenerlos, es decir, el problema fundamental: ¿somos realmente libres de tener hijos o no tenerlos? Y algo todavía más profundo: ¿tenemos las mujeres en este país, hoy y ahora, libertad de conciencia para desear tener hijos o no desearlos? Porque, no lo olvidemos, los deseos también se ven influenciados por el ambiente social, cultural e histórico. No en vano, la tasa de fecundidad no es la misma aquí que en Francia o en EEUU o en Noruega. ¿Qué pasa, que hay un eterno femenino de la “no maternidad” constante en la historia y ahora somos más libres y por eso podemos llevarlo a cabo y decidir tener menos hijos, tenerlos tarde o directamente no tenerlos? Siento disentir, no tenemos más libertad que antes en materia sexual y reproductiva ya que ésta solamente tomó la dirección de la anticoncepción, debido a que se partió de una base errónea: la maternidad es una servidumbre. 

No deja de sorprenderme, en un país en el que el 13% de las mujeres no tiene hijos, en el que la tasa de fecundidad está en 1,3 hijos por mujer y en el que las encuestas el deseo de las parejas es de tener 2 hijos pero que reconocen que no pueden llevarlo a cabo por la precariedad laboral, que se siga diciendo que el discurso antimaternal es tabú. ¿Tabú? ¡Pero si desde Simone de Beauvoir se viene diciendo que ser madre es una servidumbre! Lo que es extraño es que todavía haya gente que tenga hijos, dadas las dificultades para soñarlos, encontrar a alguien con quien tenerlos o criarlos y el bombardeo constante de lo caros que son, los horarios interminables de trabajo, la inseguridad laboral y económica en la que vivimos, el paro, el lavado de cerebro constante sobre lo importante que es empoderarnos con el trabajo asalariado, y la ausencia total de redes de apoyo. 

Centrándonos en el meollo de la cuestión, de todo lo que está ocurriendo en el mundo dentro de la biopolítica de la natalidad y la antinatalidad, la autora cree necesario que haya un discurso ya no “no maternal” sino “antimaternal” directamente y, además, con la coartada victimista. ¿Con qué fin? Las mujeres debemos tener libertad para tener hijos, cuantos queramos, y también para no tenerlos mediante decisiones informadas. ¿Hay información? No la hay. Es más, la mayoría de nosotras desconoce que no tener hijos o tenerlos con más de 30 años y no amamantarlos eleva muchísimo el riesgo de cáncer de mama y otros. ¿Saber eso no sería necesario para tomar decisiones informadas y reflexionar sobre la propia vida? Ah, no, como no es políticamente correcto ni concuerda con el dogma antimaternalista, nos lo callamos y privamos a las mujeres de la libertad de elegir con TODA la información disponible. A mi tampoco me gusta, es más, desearía que no fuera así, pero la realidad es la que es, me guste o no y no la silencio porque no concuerde con mi ideología.  

Vamos a las matizaciones dentro del contexto actual: 

– Hay libertad para no tener hijos (métodos anticonceptivos, aborto) y sin embargo no hay libertad para tener tantos hijos como se desea. De hecho a mucha gente le gustaría poder tener dos hijos y se quedan en uno, como demuestra este estudio de La Caixa: 
http://www.elcorreo.com/vizcaya/v/20131213/pvasco-espana/tres-cada-diez-mujeres-20131213.html 

– De ese 13% que no tiene hijos no sabemos qué porcentaje lo ha elegido o se ha visto forzado por las condiciones sociales o de infertilidad. Respecto a las madres que se arrepienten, la maternidad es una experiencia humana y como tal es contradictoria y ambivalente. También lo es la amistad, el amor, una relación de pareja. Si se arrepienten habrá que ver las razones, cuáles de ellas son existenciales y cuáles son debidas al contexto antiniños y anticrianza en el que vivimos, sin redes de apoyo, soledad, etcétera. Pero todo se puede arreglar, si no quieren criar a ese niño, quizás su pareja se puede hacer cargo u otra persona. Desde luego, todo menos decirle a un hijo a la cara que te arrepientes de haberlo tenido, que parece que es lo que se pretende con este supuesto fin del “tabú”. ¿Se puede caer más bajo desde el punto de vista ético? Obviamente, no hablo de casos de maltrado hijo/a-madre, que también los hay, sino de relaciones sin violencia. 

En algo estoy de acuerdo contigo, el amor se construye, hay que currárselo. Por eso, tampoco es obligatorio el amor de una hija a una madre, por mucho que la sociedad espere que sea algo “natural”. Una madre elije amar a su hijo y si decide no amarlo después de haberlo tenido, lo mejor es que renuncie con valentía a él, hay muchas personas por el mundo deseando amar a esos bebés. Si ha sido una madre/padre egoista, egocentrista y ególatra, que siempre ha valorado el medro profesional y el dinero por encima de las relaciones humanas, que siempre ha guiado su existencia por lo que le daba placer o autoplacer, que ha considerado que el esfuerzo era algo de pringados/as, que no se sorprenda si su hijo o hija también se arrepiente de que él o ella sea su padre/madre. 

Como nota positiva de tu artículo diré que eres de las pocas autoras que escriben bien en esta revista, lo que se agradece. Se nota que reflexionas (aunque se nota el calco del pensamiento de Elisabeth Badinter) y estructuras perfectamente tu pensamiento en el texto. Tus artículos son muy estimulantes, es digno de análisis que este tipo de reflexiones sobre la maternidad y el “empoderamiento” de la mujer concuerden a la perfección, quizás de forma puramente circunstancial, con los intereses estratégicos de autores como Henry Kissinger o instituciones del poder como ONU Mujeres, el USAID, el Banco Mundial, Goldman Sachs, etcétera:  

http://en.wikipedia.org/wiki/National_Security_Study_Memorandum_200 
http://e-mujeres.net/noticias/womenomics-mercados-reclaman-mujeres-recuperar-economia http://www.unwomen.org/~/media/Headquarters/Attachments/Sections/Partnerships/Businesses%20and%20Foundations/Women-s-Empowerment-Principles_2011_es%20pdf.pdf”

Segundo comentario:

Nada nuevo bajo el sol:
Simone de Beauvoir, El Segundo Sexo (1949): “(…) engendrar, amamantar no son actividades, son funciones naturales; no suponen ningún proyecto; por esta razón, no sirven a la mujer para una afirmación altiva de su existencia; sufre pasivamente su destino biológico. Los trabajos domésticos a los que se consagra, porque son los únicos que puede conciliar con las cargas de la maternidad, la encierran en la repetición y la inmanencia; se reproducen día tras día de forma idéntica que se perpetúa de siglo en siglo; no producen nada nuevo”. (“Historia”, I).
Telita, ¿eh? “no suponen ningún proyecto”, “no sirven”, “las cargas de la maternidad”, “no producen nada nuevo”. Querida Beauvoir, va a ser que al final no comprendiste nada… El discurso antimaternalista tiene ya unos cuantos añitos y ha calado a la perfección, no hay nada de qué preocuparse. Respecto a los argumentos malthusianos relacianando población con recursos habría que matizar muchísimo: no es lo mismo el consumo energético y de basura que deja un habitante de EEUU que uno de Etiopía. Así que, ¿no sería más lógico reivindicar la austeridad y una crítica al sistema de consumo actual en lugar de reivindicar el antinatalismo biopolítico? Que la gente sea libre para ser madre, padre o no serlo, eso sí, con TODA la información disponible y siendo conscientes de que que se difunda la maternidad o la no maternidad viene condicionada por lo que en ese momento histórico le interese al poder y sus voceros. Propongo un nuevo tema para otro artículo: ¿Quién debe cuidar a nuestras madres y padres de ancianos? ¿Nosotros? ¿El Estado? ¿Con qué impuestos? ¿El sector privado? ¿Con qué dinero? ¿Personas que tienen que abandonar sus propias familias para cuidar las nuestras? ¿Robots? ¿Alguien se imagina cómo los hijos únicos de mi generación van a poder cuidar a un padre y una madre tremendamente dependientes, en silla de ruedas o con Alzheimer, en medio de la precaridad actual? ¿Podremos aplicar los argumentos que se esgrimen para decidir no tener hijos en ese tipo de situaciones? Son temas que nos tocará reflexionar. Vienen tiempos tremendos… – See more at: http://www.pikaramagazine.com/2014/02/construyendo-un-discurso-antimaternal/#comment-53531

 “Nada nuevo bajo el sol: Simone de Beauvoir, El Segundo Sexo (1949): “(…) engendrar, amamantar no son actividades, son funciones naturales; no suponen ningún proyecto; por esta razón, no sirven a la mujer para una afirmación altiva de su existencia; sufre pasivamente su destino biológico. Los trabajos domésticos a los que se consagra, porque son los únicos que puede conciliar con las cargas de la maternidad, la encierran en la repetición y la inmanencia; se reproducen día tras día de forma idéntica que se perpetúa de siglo en siglo; no producen nada nuevo”. (“Historia”, I). Telita, ¿eh? “no suponen ningún proyecto”, “no sirven”, “las cargas de la maternidad”, “no producen nada nuevo”. Querida Beauvoir, va a ser que al final no comprendiste nada… El discurso antimaternalista tiene ya unos cuantos añitos y ha calado a la perfección, no hay nada de qué preocuparse. Respecto a los argumentos malthusianos relacianando población con recursos habría que matizar muchísimo: no es lo mismo el consumo energético y de basura que deja un habitante de EEUU que uno de Etiopía. Así que, ¿no sería más lógico reivindicar la austeridad y una crítica al sistema de consumo actual en lugar de reivindicar el antinatalismo biopolítico? Que la gente sea libre para ser madre, padre o no serlo, eso sí, con TODA la información disponible y siendo conscientes de que que se difunda la maternidad o la no maternidad viene condicionada por lo que en ese momento histórico le interese al poder y sus voceros. Propongo un nuevo tema para otro artículo: ¿Quién debe cuidar a nuestras madres y padres de ancianos? ¿Nosotros? ¿El Estado? ¿Con qué impuestos? ¿El sector privado? ¿Con qué dinero? ¿Personas que tienen que abandonar sus propias familias para cuidar las nuestras? ¿Robots? ¿Alguien se imagina cómo los hijos únicos de mi generación van a poder cuidar a un padre y una madre tremendamente dependientes, en silla de ruedas o con Alzheimer, en medio de la precaridad actual? ¿Podremos aplicar los argumentos que se esgrimen para decidir no tener hijos en ese tipo de situaciones? Son temas que nos tocará reflexionar. Vienen tiempos tremendos… “

De verdad que los artículos de Beatriz Gimeno me fascinan. En todo el artículo no has hablado en ningún momento del contexto social y cultural concreto en el que se desarrollan los deseos de no tener hijos o de tenerlos, es decir, el problema fundamental: ¿somos realmente libres de tener hijos o no tenerlos? Y algo todavía más profundo: ¿tenemos las mujeres en este país, hoy y ahora, libertad de conciencia para desear tener hijos o no desearlos? Porque, no lo olvidemos, los deseos también se ven influenciados por el ambiente social, cultural e histórico. No en vano, la tasa de fecundidad no es la misma aquí que en Francia o en EEUU o en Noruega. ¿Qué pasa, que hay un eterno femenino de la “no maternidad” constante en la historia y ahora somos más libres y por eso podemos llevarlo a cabo y decidir tener menos hijos, tenerlos tarde o directamente no tenerlos? Siento disentir, no tenemos más libertad que antes en materia sexual y reproductiva ya que ésta solamente tomó la dirección de la anticoncepción, debido a que se partió de una base errónea: la maternidad es una servidumbre.
No deja de sorprenderme, en un país en el que el 13% de las mujeres no tiene hijos, en el que la tasa de fecundidad está en 1,3 hijos por mujer y en el que las encuestas el deseo de las parejas es de tener 2 hijos pero que reconocen que no pueden llevarlo a cabo por la precariedad laboral, que se siga diciendo que el discurso antimaternal es tabú. ¿Tabú? ¡Pero si desde Simone de Beauvoir se viene diciendo que ser madre es una servidumbre! Lo que es extraño es que todavía haya gente que tenga hijos, dadas las dificultades para soñarlos, encontrar a alguien con quien tenerlos o criarlos y el bombardeo constante de lo caros que son, los horarios interminables de trabajo, la inseguridad laboral y económica en la que vivimos, el paro, el lavado de cerebro constante sobre lo importante que es empoderarnos con el trabajo asalariado, y la ausencia total de redes de apoyo.
Centrándonos en el meollo de la cuestión, de todo lo que está ocurriendo en el mundo dentro de la biopolítica de la natalidad y la antinatalidad, la autora cree necesario que haya un discurso ya no “no maternal” sino “antimaternal” directamente y, además, con la coartada victimista. ¿Con qué fin? Las mujeres debemos tener libertad para tener hijos, cuantos queramos, y también para no tenerlos mediante decisiones informadas. ¿Hay información? No la hay. Es más, la mayoría de nosotras desconoce que no tener hijos o tenerlos con más de 30 años y no amamantarlos eleva muchísimo el riesgo de cáncer de mama y otros. ¿Saber eso no sería necesario para tomar decisiones informadas y reflexionar sobre la propia vida? Ah, no, como no es políticamente correcto ni concuerda con el dogma antimaternalista, nos lo callamos y privamos a las mujeres de la libertad de elegir con TODA la información disponible. A mi tampoco me gusta, es más, desearía que no fuera así, pero la realidad es la que es, me guste o no y no la silencio porque no concuerde con mi ideología.
Vamos a las matizaciones dentro del contexto actual:
– Hay libertad para no tener hijos (métodos anticonceptivos, aborto) y sin embargo no hay libertad para tener tantos hijos como se desea. De hecho a mucha gente le gustaría poder tener dos hijos y se quedan en uno, como demuestra este estudio de La Caixa: http://www.elcorreo.com/vizcaya/v/20131213/pvasco-espana/tres-cada-diez-mujeres-20131213.html
– De ese 13% que no tiene hijos no sabemos qué porcentaje lo ha elegido o se ha visto forzado por las condiciones sociales o de infertilidad.
Respecto a las madres que se arrepienten, la maternidad es una experiencia humana y como tal es contradictoria y ambivalente. También lo es la amistad, el amor, una relación de pareja. Si se arrepienten habrá que ver las razones, cuáles de ellas son existenciales y cuáles son debidas al contexto antiniños y anticrianza en el que vivimos, sin redes de apoyo, soledad, etcétera. Pero todo se puede arreglar, si no quieren criar a ese niño, quizás su pareja se puede hacer cargo u otra persona. Desde luego, todo menos decirle a un hijo a la cara que te arrepientes de haberlo tenido, que parece que es lo que se pretende con este supuesto fin del “tabú”. ¿Se puede caer más bajo desde el punto de vista ético? Obviamente, no hablo de casos de maltrado hijo/a-madre, que también los hay, sino de relaciones sin violencia.
En algo estoy de acuerdo contigo, el amor se construye, hay que currárselo. Por eso, tampoco es obligatorio el amor de una hija a una madre, por mucho que la sociedad espere que sea algo “natural”. Una madre elije amar a su hijo y si decide no amarlo después de haberlo tenido, lo mejor es que renuncie con valentía a él, hay muchas personas por el mundo deseando amar a esos bebés. Si ha sido una madre/padre egoista, egocentrista y ególatra, que siempre ha valorado el medro profesional y el dinero por encima de las relaciones humanas, que siempre ha guiado su existencia por lo que le daba placer o autoplacer, que ha considerado que el esfuerzo era algo de pringados/as, que no se sorprenda si su hijo o hija también se arrepiente de que él o ella sea su padre/madre.
Como nota positiva de tu artículo diré que eres de las pocas autoras que escriben bien en esta revista, lo que se agradece. Se nota que reflexionas (aunque se nota el calco del pensamiento de Elisabeth Badinter) y estructuras perfectamente tu pensamiento en el texto. Tus artículos son muy estimulantes, es digno de análisis que este tipo de reflexiones sobre la maternidad y el “empoderamiento” de la mujer concuerden a la perfección, quizás de forma puramente circunstancial, con los intereses estratégicos de autores como Henry Kissinger o instituciones del poder como ONU Mujeres, el USAID, el Banco Mundial, Goldman Sachs, etcétera:
http://en.wikipedia.org/wiki/National_Security_Study_Memorandum_200
http://e-mujeres.net/noticias/womenomics-mercados-reclaman-mujeres-recuperar-economia
http://www.unwomen.org/~/media/Headquarters/Attachments/Sections/Partnerships/Businesses%20and%20Foundations/Women-s-Empowerment-Principles_2011_es%20pdf.pdf
– See more at: http://www.pikaramagazine.com/2014/02/construyendo-un-discurso-antimaternal/#comment-53474