Ya puedo dormir tranquila, amamantar es legal…

Pues sí, amigos y amigas, de vez en cuando, como un goteo que no cesa, van saliendo noticias en los medios sobre la protección especial, la autorización, la legalización de amamantar en “espacios públicos”. Esto es una soberana tontería, como sabéis, ya que la lactancia materna nunca ha estado prohibida y lleva practicándose durante los últimos 2 millones de años en el género Homo, como respirar o caminar. Si acaso lo que está prohibido es prohibirla y discriminar a las personas que amamantan, como ya señala la Constitución. Pero, en fin, de todo esto y de los potenciales peligros de este legalismo y regulación desde arriba que asola al mundo de la lactancia, ya hablé en su día en el post: “¿Necesitamos que el Estado nos “proteja” cuando damos de mamar en público?”

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La foto en la que se basa este meme se llama ‘Mujer gitana del Sacro Monte de Granada’ (1951), de Jean Dieuzaide.

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Había publicado esto pero voy a añadir algo más, a raíz de lo sucedido en el Museo Picasso de Málaga:

Ellos nos “permiten”, ellos nos “autorizan a”, ellos nos “otorgan”. El vocabulario utilizado es muy claro. Pero este artículo y el Museo Picasso de Málaga mienten o, más bien, tergiversan, porque la lactancia materna nunca ha estado prohibida en los espacios públicos, ni en este museo ni en ningún otro lugar, y mucho menos en una normativa por escrito y, por tanto, no se puede “permitir” algo que no está prohibido. Bravo por esa mujer que puso la reclamación y un gran abucheo al museo que tendría que pedir disculpas por haber cometido una discriminación anticonstitucional hacia una madre y un bebé, y matizar esto: ellos no permiten nada porque no hay nada que permitir en algo que no les afecta para nada. La infracción, porque esta sí ha sucedido, ha sido suya y esto tiene que quedar muy claro. Al decir que ahora lo “permitirán” están desviando el foco de atención precisamente de esto, porque tendrían que decir que no volverán a molestar ni a expulsar a nadie por este motivo. La guerra del discurso.

Es curioso, la única normativa legal por escrito que sí lo especifica y prohibe la LM más allá de ciertos momentos, el permiso de lactancia dentro del espacio-tiempo laboral, contra esa normativa nunca vamos… En muchísimos trabajos está prohibida la lactancia materna más allá de la hora de lactancia, una hora imposible de usar para madres que trabajan lejos de sus hogares o guarderías (en ninguna empresa hay guardería, por cierto, que a pesar de no ser una solución ideal al menos facilitaría los contactos con el bebé durante las horas de trabajo, los descansos, etc…). Se dice a las trabajadoras que no pasa nada, que se saquen leche, que la congelen y ya está, sin pensar en que sacarse leche es algo desagradable e impuesto por las condiciones externas (intuyo que también es más desagradable para el bebé). Es algo que es así y con lo que tenemos que conformarnos, se supone. Nos tenemos que adaptar y de ningún modo tratar de hacerlo al revés, que sea el mundo laboral y productivo el que adapte a los ritmos de la vida.

En todos los trabajos estaría en teoría prohibida la lactancia materna más allá de los 9 meses, fecha en la que se supone termina este derecho (no era así en la primera ley de permiso de lactancia de 1900, mucho más flexible que la actual). A partir de los 9 meses se supone que los bebés ya pueden pasar 10 horas sin mamar (toman alimentación complementaria o leche materna congelada o de fórmula), lo que es cierto, claro, pero tiene implicaciones biopolíticas en nuestros cuerpos, mentes y emociones que han sido silenciadas durante años. No ha sido algo que hayamos decidido nosotras, alguien lo ha decidido por nosotras. ¿Y por qué de esto no se habla y no se reclama lactancia en libertad dentro de los ámbitos laborales? Porque es un conflicto, un conflicto social que excede a la familia nuclear, a la pareja y a la diada madre-bebé. Es un conflicto mucho más amplio y que excede el tema de la lactancia, el de los cuidados, que es mejor ocultar y no enfrentar porque subvertirlo y desobedecerlo pondría en el tapete ciertos temas que son tabú, porque de ellos depende que el sistema tal y como lo concemos siga “funcionando”. Dejaría en evidencia las prioridades del sistema, lo que se pone en primer lugar y lo que tiene que ir detrás…

Comparemos el permiso de lactancia de 1900 con el actual reflejado en el Estatuto de los Trabajadores:

permiso de lactancia

 

Apartado 4 del artículo 37:

4.En los supuestos de nacimiento de hijo, adopción o acogimiento de acuerdo con el artículo 45.1.d) de esta Ley, para la lactancia del menor hasta que éste cumpla NUEVE meses, los trabajadores tendrán derecho a una hora de ausencia del trabajo, que podrán dividir en DOS fracciones. La duración del permiso se incrementará proporcionalmente en los casos de parto, adopción o acogimiento múltiples. Quien ejerza este derecho, por su voluntad, podrá sustituirlo por una reducción de su jornada en media hora con la misma finalidad o acumularlo en jornadas completas en los términos previstos en la negociación colectiva o en el acuerdo a que llegue con el empresario respetando, en su caso, lo establecido en aquella. Este permiso constituye un derecho individual de los trabajadores, hombres o mujeres, pero sólo podrá ser ejercido por uno de los progenitores en caso de que ambos trabajen.

 

Relacionado:

– Los antecedentes históricos al permiso de lactancia. Dra. María Jesús Espuny Tomás: https://www.upf.edu/documents/3885005/3889624/Historia.MJEspuny.pdf/fcb9e514-47de-4023-825e-5263fffe4cc5

 

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