Fragmento de “Espectros del capitalismo” de Arundhati Roy

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Pg. 43: La recogida de información para controlar a la gente es esencial para cualquier poder gobernante. A medida que la resistencia a la adquisición de tierras y a las nuevas políticas económicas se extiende por la India, a la sombra de la guerra abierta que se libra en el centro del país, como medida de contención el Gobierno se ha embarcado en un programa masivo de biometría, quizá uno de los programas más ambiciosos y caros de recogida de datos del mundo: el Número de Identificación Único (UID por sus siglas en inglés). La gente no tiene acceso al agua potable, ni a baños, comida o dinero, pero contará con tarjetas electorales y números UID. ¿Será una coincidencia que el proyecto UID dirigido por Nandan Nilekani, antiguo consejero delegado de INfosys, en apariencia dirigido a “hacer llegar servicios a los pobres”, vaya a inyectar sumas masivas de dinero a una industria informática que está ligeramente asediada? Digitalizar un país con una población tan amplia de ilegítimos e “ilegibles” – personas que, en general, viven en villas miseria, trabajan en la venta ambulante o son adivasis sin escrituras de propiedad de sus tierras- va a suponer la criminalización de todas esas personas, haciéndolos pasar de ilegítimos a ilegales. La idea es sacar adelante una versión digital del cercamiento de los terrenos comunales, que tuvo lugar en Inglaterra a partir del siglo XVI y hasta el XIX, y concentrar enormes poderes en manos de un Estado policial cada vez más duro. La obsesión tecnocrática de Nilekani con la recogida de datos es congruente con la obsesión de Bill Gates con las bases de datos digitales, los objetivos numéricos y las “tarjetas de progreso”, como si la raíz del hambre en el mundo se encontrara en la falta de información, y no el colonialismo, la deuda y la política corporativa sesgada y orientada al beneficio.”

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