Goya y su supuesto “gusto patriarcal estético”

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Hace tiempo leí este artículo en Diagonal, cuando todavía tenía facebook, titulado “¡Oh no, otra vez Warhol!”. Recuerdo que la parte que más me sorpendió (e indignó) fue esta:

En el mundo del arte, si seguimos la estela de la jerarquía eclesiástica nos encontramos con la posibilidad de encarnar a la Virgen María o de ser unas putas como María Magdalena. En el primer caso, como vírgenes, las mujeres siempre son representadas de manera esbelta, bellas y jóvenes. Sus cuerpos, suntuosos, simbolizan la fertilidad, la maternidad.

Sin embargo, como explica Ba­lles­ter, “cuando entramos en años, el gusto patriarcal estético nos retira porque ya no somos productivas, nuestro cuerpo no es apetecible, tampoco es fértil. Un ejemplo es Goya, que nos presenta entradas en años como brujas y secuestradoras de niños y niñas”. A ellos, la edad, las canas y las arrugas les hacen parecer santos y más sabios.

¿El Goya del que hablaba era el Goya de los “Desastres de la Guerra”? ¿Aquel que, bien al contrario, había dejado constancia del valor y valentía de las mujeres? ¿Aquel que había denunciado las violaciones de los patriarcales soldados franceses? ¿Aquel que había retratado a mujeres viejas defendiendo a las jóvenes con valentía y heroicidad? Pues sí, se supone que era el mismo… No, si al final, si seguimos inventándonos la Historia del Arte, terminará siendo conocido como Goya, “el machirulo”…

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Irene Ballester Buigues es autora de un libro titulado “El cuerpo abierto. Representaciones extremas de la mujer en el arte contemporáneo”, publicado en la editorial TREA con una subvención del Instituto de la Mujer de 6.406,40 euros (“fomento de la edición de publicaciones relacionadas con la mujer”).

Yo no he leído el libro de esta autora, tampoco sé si Goya era machista o no, pero desde luego, el gusto estético patriarcal no lo veo por ningún lado. Además, el tema de las brujas creo que tiene un calado simbólico bastante más profundo que el que se atisba en el comentario de Ballester. En cuanto a Goya, para ser un hombre tan patriarcal como se le quiere pintar ahora, habría que reconocer que algunos de sus actos concretos en su consideración hacia las mujeres fueron en una dirección bastante diferente a lo esperado.

La ahijada de Goya

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Rosario Weiss Zorrilla era la hija del ama de llaves de Goya y estudió con él en Burdeos. Goya la tenía en tan alta estima y, sobre todo, creía tanto en ella como artista que escribió esto para conseguir que un banquero le diera dinero para que completara su formación en París:

Esta célebre criatura quiere aprender a pintar de miniatura, y yo también quiero, por ser el fenómeno tal vez mayor que habrá en el mundo de su edad hacer lo que hace; la acompañan cualidades muy apreciables como usted verá si me favorece en contribuir a ello; quisiera yo enviarla a París por algún tiempo, pero quisiera que usted la tuviera como si fuera hija mía ofreciéndole a usted la recompensa ya con mis obras o con mis haberes; le envío a Usted una pequeña señal de las cosas que hace…

Si tenía un gusto estético tan patriarcal, como afirma Ballester, en su vida diaria no dudó en formar y apoyar a una mujer artista como su ahijada. No la dijo “te limitarás a quedarte en casa, buscar un marido, limpiar y tener hijos” sino bien al contrario le enseñó todo lo que sabía de pintura, lo que le sirvió a Rosario para ser profesora de Isabel II y trabajar en la Academia de San Fernando.

Goya era lo que era. No es mi intención, ni mucho menos, idolatrarle. Fue un hombre que trabajó para las más altas esferas del Estado y se codeaba con esas grandes figuras de la Ilustración, aristócratas y demás, pero a la vez tuvo una personalidad multifacética donde cada arista del poliedro nos lleva en una dirección de lo humano. Desde un punto de vista personal, el Goya que más me interesa es el más oculto, el más privado, el que pinta en las paredes de su casa, el que dibuja los Desastres de la Guerra, que quedan sin publicar hasta bien pasada su muerte. ¿Acaso no muchos de nosotros llevamos dobles y triples vidas intelectuales? ¿No trabajamos para el Estado durante el día y escribimos blogs por la noche? ¿No somos escribas del poder y a la vez revolucionarios de pacotilla?

Las Lavanderas y los Decretos Leyes

La escultora emancipada “La Roldana” sin anteojeras ideológicas

Relacionado:

  • Otro texto, también subvencionado por una institución feminista, con el que no estoy de acuerdo es “La maternidad: lucha y supervivencia en los desastres de la guerra de Francisco de Goya” [2002], artículo de Álvaro Molina publicado en Instituto Universitario de Estudios de la Mujer (Universidad Autónoma de Madrid). En él, el autor atribuye determinadas intenciones a Goya sin pruebas, solamente porque a él le parece que es así. Por ejemplo, afirma que Goya no heroificaba a las mujeres en la lucha y que hace una crítica sobre su participación en la misma. No hay más que ver los títulos que puso para demostrar lo contrario: “y son fieras”, “las mugeres dan valor”, “¡Qué valor!”, “no quieren” (en referencia a la violación).
  • Podríeu donar-nos un exemple de dona com a objecte i com a subjecte de seducció?
    Com a objecte, “La Venus de l’espill” de Velázquez i “La maja desnuda” de Goya. Formen part de l’imaginari masculí col·lectiu del que han de ser les dones.
    Com a subjecte, !La columna rota” de Frida Kahlo, que apareix nua perquè vol mostrar-nos el seu dolor.

    //www.elpuntavui.cat/ma/article/2-societat/5-societat/727900-malauradament-ens-estan-fent-tornar-a-loblit-i-la-misoginia-ens-invisibilitza.html No entiendo esta respuesta tampoco. “La maja desnuda” era un cuadro erótico secreto de Godoy y la modelo era presumiblemente su amante y luego esposa Pepita Tudó. ¿Está negando Ballester a esta mujer la capacidad de ser a la vez objeto y sujeto de seducción? Seducir, en este caso concreto, es una acción activa, y posar para un cuadro desnuda también implica una voluntad de sentirse deseada.