La lengua materna vs. lenguaje “no sexista”

En cualquier movimiento social, cuando se efectúan cambios, el lenguaje, tarde o temprano, refleja el cambio. Nuestro enfoque es diferente… Estamos cambiando los patrones del lenguaje para efectuar los cambios activamente.  Cita de Wilma Scott Heide que aparece en “Women and Words”, un libro de Casey Miller y Kate Swift. Pg. 19)

La lengua materna es la que enseñamos las madres simplemente hablando con nuestros bebés. Los niños aprenden sus primeras palabras en el idioma de sus madres, sus cuidadoras principales, para después seguir escuchándolas de la boca de sus padres, hermanos y otros familiares. Se puede decir, por tanto, que la lengua materna es, en origen, de transmisión femenina. Es la lengua de las mujeres, la lengua de las madres. Sin embargo, alguien nos tomó como excusa para destruir el fuego del que precisamente nosotras somos guardianas principales. Hoy escribo para no ponérselo tan fácil, para que al menos mis hijos, aunque en el colegio les hablen de una forma extraña y les den libros que no se corresponden con el idioma castellano que han aprendido en casa sepan lo que ha ocurrido. Y así de paso lo investigo y me lo explico a mí misma.

Mientras la gente discute sobre el castellano y el catalán en las escuelas, tengo que decir que aquí en Madrid también están pasando cosas cuanto menos raras. En la Constitución se dice en su artículo 3 que “El castellano es la lengua española oficial del Estado. Todos los españoles tienen el deber de conocerla y el derecho a usarla. Las demás lenguas españolas serán también oficiales en las respectivas Comunidades Autónomas de acuerdo con sus Estatutos”. Sin embargo, poco a poco, en círculos muy minoritarios, supuestamente “alternativos” y “antisistema” (ahí se lleva más la “@” o el “todxs”) y después de manera oficial con la Ley de Igualdad de José Luis Rodríguez Zapatero (Ley Orgánica 3/2007, de 22 de marzo), se ha ido imponiendo un idioma nuevo con el que me he topado en cartas a los padres de escuelas infantiles, libros de texto de uso obligatorio en colegios públicos e incluso en libros de estilo de medios de comunicación. En ese neocastellano feminista construido desde la ingeniería social lingüística y desde el Estado se usan “as/os”, “todas y todos”, “los niños y las niñas” y todo tipo de dobletes que hacen inintilegibles los textos. Esas expresiones extrañas no están escritas en castellano, mi lengua materna, son otro idioma. Su uso por parte de las administraciones del Estado, en mi opinión, podría contradecir lo que defiende la Constitución que dicen representar y defender.

El neocastellano que se está enseñando a los niños no es la lengua oficial española sino un constructo artificial de nuevo cuño que difiere de la lengua que hablan en casa. Podríamos decir que es una especie de segundo idioma, como el inglés o el alemán, que se pretende que sea la lengua en la que los niños actuales piensen y sientan. Y si no es un idioma, quizás podríamos llamarlo un dialecto que, en vez de estar vinculado a un espacio real, está asociado a un territorio ideológico o político. Aunque hable del castellano creo que esto que está sucediendo en Madrid es totalmente aplicable al neogallego o al neocatalán escolar y administrativo. Lo grave no es que esto pueda tener ramalazos inconstitucionales sino que nos han robado nuestra lengua, esa que fluye espontánea y libre desde nuestro cerebro a nuestra boca. En realidad da igual lo que diga una ley o la Constitución, ya que la lengua y el habla son previas a las legislaciones y, si acaso, se amparan bajo el derecho natural.

La tésis que voy a defender en este humilde artículo es que el llamado “lenguaje inclusivo”, también conocido como “lenguaje no sexista”, no es algo inocente. Esto es el fruto de una injerencia en el terreno cultural sobre un país supuestamente soberano (perdonen las risas…) a modo de imperialismo lingüístico. Son cambios en el idioma que no parten del pueblo, ni de la sociedad, ni del transcurrir espontáneo de los años. Pero, además, cualquier cambio artificial en el lenguaje cambia el modo en el que pensamos la realidad. Se están tocando temas muy delicados con consecuencias impredecibles en las mentes de los niños. Para empezar, hablan de forma diferente a sus padres lo que provoca un choque generacional. Pero es que en los adultos pasa lo mismo o peor, se fuerza a personas mayores con sus estructuras mentales ya formadas a tener que pensar racionalmente cómo van a estructurar las frases que quieren expresar, del mismo modo que cuando aprendemos y hablamos un idioma diferente a nuestra lengua materna. Si yo hablo en alemán, tengo que pensar de forma voluntaria y no como algo automático e incorporado desde el nacimiento, cómo voy a construir determinada frase porque no me sale de forma natural. Cuando hablo o escribo en español no tengo que pensar si el artículo va delante o detrás del sustantivo. Sin embargo, si tengo que consultar un libro para redactar en neocastellano “inclusivo” de forma correcta es que me han cambiado mi idioma por otro y todavía nadie parece haberse dado cuenta del robo o del crimen del siglo. Me he quedado huérfano (sí, lo escribo en masculino a pesar de ser mujer) de lengua materna, sin herramientas para expresar mis sentimientos, mi forma de pensar, describir situaciones… Además, me he quedado huérfano y con un gran nivel de rechazo hacia mí mismo y mi comunidad, ya que sin saberlo, todos éramos machistas simplenente por hablar una lengua tan machista como el español. Peor aún, puede darme por hacer revisionismo y considerar que las grandes obras de la literatura universal y los cuentos populares eran machistas y habría que censurarlos, lo que recuerda a ciertas revoluciones culturales como la que sucedió en la China maoista u otros lugares que no deberían volver a repetirse, esta vez en versión capitalista. Sí, en el capitalismo actual de oligopolio (por no decir monopolio) se están repitiendo patrones que recuerdan a los de regímenes totalitarios supuestamente antagónicos.

Si a esto le sumamos las connotaciones políticas la cosa es todavía más grave. Hay un castellano progre y un castellano carca, lo que vuelve a añadir más leña al fuego de la fragmentación y la rotura de los vínculos comunitarios. Es decir, la nueva lengua imperial, bajo apariencia de castellano, separa a los niños de los adultos, a los adultos entre sí y a las mujeres de los hombres. Maravilloso todo.

¿Y por qué hablo de imperialismo? Porque estos cambios no proceden de la península ibérica. La ley española que he citado antes, la “ley de igualdad”, es solamente el resultado de seguir órdenes de organismos internacionales y modas lingüísticas ajenas a nuestra cultura. Repasemos la historia para entender los comienzos de toda esta confusión. Para ello solamente tenemos que tirar del hilo y buscar el primer precedente y después seguir aproximándonos a la fecha actual para saber cómo hemos llegado a este nivel de insensatez. En realidad la cosa puede ser todavía peor que el imperialismo, ya que este se supone que sucede entre estados que se intentan conquistar unos a otros. Pero cuando vemos que los primeros textos sobre este tema analizaban la lengua inglesa ya no podemos hablar de imperialismo sino de una forma de ver el mundo frente a otra forma de ver el mundo dentro de cada país, lo que hace todavía más compleja la cuestión, a lo que hay que sumar el papel de la financiación, tanto estatal como privada de fundaciones del capitalismo monopolista global, lo que hará que tardemos años en comprender estos asuntos en todas sus dimensiones e implicaciones.

ORÍGENES Y CONTEXTO HISTÓRICO

Los orígenes teóricos del llamado lenguaje “no sexista” los encontramos en Casey Miller y Kate Switf, dos feministas de los años setenta que escribieron uno de los primeros artículos sobre el tema “Desexing the language” y la primera guía de lenguaje no sexista: “The Handbook of Nonsexist Writing” (1980). Un detalle importante y que llama la atención es que Casey Miller estuvo tres años en la marina estadounidense durante la Segunda Guerra Mundial. Como teniente, trabajó en la inteligencia naval, realizando trabajos de criptografía, “ayudando a descifrar códigos usados por los japoneses en el Pacífico”. Desde 1947 a 1954 trabajó en el departamento de publicaciones de Colonial Williamsburg, Virginia, que es una especie de museo de historia estadounidense al aire libre. Después fue editora de la casa de publicaciones de la Iglesia Episcopaliana “Seabury Press” hasta que se unió a Kate Swift para trabajar las dos como editoras autónomas.

Años más tarde, estas dos mujeres tuvieron por fin ese momento de epifanía lingüística cuyos efectos estamos padeciendo en medio mundo. Según afirma un artículo:

“Pero no fue hasta que tratamos de averiguar qué era lo que estaba distorsionando el contenido, por lo demás sencillo, de un manual de educación sexual que estábamos editando, que nos sorprendió la profundidad del problema”, escribieron las dos mujeres en su capítulo de la antología de 1995 “Mujeres transformando las comunicaciones”. El manual, concluyeron Swift y Miller, pretendía transmitir la igualdad de los sexos, pero hacía lo contrario con, por ejemplo, su uso convencional de “hombre” y “él” cuando hacía generalizaciones sobre el comportamiento humano”.

Sin embargo, estos pensamientos que pueden tener su interés como reflexión sobre el lenguaje no son nada sin el altavoz o el apoyo externo de gente con más poder mediático. Y aquí entran en juego dos de esos personajes apasionantes del siglo XX: los colaboradores de la CIA Gloria Steinem y Clay Felkner. ¡Ojo! No se puede saber cuál es el papel exacto de estas personas en la difusión de las ideas sobre el lenguaje “no sexista” pero lo que sí es indudable es que fue cuanto menos importante y le dieron un buen empujón desde sus revistas. Por tanto, quizás estas ideas se hubiesen extendido tarde o temprano por todo el mundo sin la intervención concreta de estas personas. Supongo que nunca lo sabremos. En cualquier caso el contexto es importante.

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Gloria Steinem

Estos dos individuos trabajaron para otro agente, Cord Meyer, del que se habla en el libro que todo el mundo debería leer para entender el mundo contemporáneo titulado “La CIA y la guerra fría cultural” de Frances Stonor Saunders. Si se quiere profundizar en el papel que jugó Gloria Steinem como activista “anticomunista” se puede seguir con otros libros como “Patriotic Betrayal” de Karen M. Paget y “The mighty wurlitzer. How the CIA played America” de Hugh Wilford.

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C.D. Jackson

En los libros citados se describe cómo Gloria Steinem, reclutada por Clive Gray cuando estaba con una beca en India fue convertida por la CIA en la codirectora del Independent Research Service (IRS) durante el Festival de la Juventud de Viena, un festival organizado por los soviéticos en 1959. Su misión fue, entre otras cosas, llenar la delegación estadounidense de personas controladas por ellos. Ella reclutaba gente y le mandaba las solicitudes a Charles Douglas Jackson (el consejero de Eisenhower de guerra psicológica y directivo de la revista Time). Jackson, por su parte, ayudó a Steinem a encontrar patrocinadores corporativos del viaje y así camuflar los fondos de la CIA y los recibidos por John J. McCloy del Chase Manhattan Bank. Este último trabajó también en el Banco Mundial, el CFR, la Fundación Ford y la Fundación Rockefeller. Estas dos últimas fundaciones están vinculadas, a su vez, con los orígenes de la investigación en vegetales transgénicos como el trigo y el arroz.

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John J. McCloy

En el ensayo de Karen M. Paget se cuentan bastantes anécdotas del grupo en el Festival de Viena usando tácticas de guerrilla de la comunicación, boicot, contraprogramando otras actividades, creando confusión, discusiones, follones y demás, pero también intentando hacer contactos con gente de Asia y África para que fueran más afines a la política estadounidense. Me sorprendió bastante leer que el famoso y ya fallecido, Zbigniew Brzezinski, el futuro Consejero de Seguridad Nacional de Jimmy Carter y primer director de la Fundación Trilateral de Rockefeller , también estaba en el equipo de Gloria Steinem del festival como un “excelente agente provocador” (pg. 223). No puedo evitar mencionar su papel en la estrategia de financiar y apoyar a los muyahidines en Afganistán (Operación Ciclón) para incrementar “a propósito la probabilidad de que intervinieran” los soviéticos y meterles en un conflicto costoso y de difícil solución. Esta estrategia maquiavélica de usar medios nada éticos para alcanzar un supuesto buen fin ha tenido y tiene a día de hoy repercusiones tremendas en todos los campos.

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Zbigniew Brzezinski

Clay Felker, por su parte, también estaba en el equipo de Gloria Steinem como su subordinado. Muchos años después sería al revés. Él sería su jefe en el New York Magazine y ella crearía la revista feminista “Ms.” como un suplemento de NYM. Para ilustrar el contexto adjunto un breve fragmento del libro “Patriotic Betrayal” (pg. 222) sobre sus aventuras en el festival de Viena:

“Steinem trabajó con Samuel Walker, Jr., vicepresidente de Free Europe Press, asociado a Radio Free Europe, para poner en marcha un periódico diario en seis lenguas. (…) Walker camufló su identidad creando una tapadera llamada Publications Development Corporation. Steinem también había reclutado a Clay Felkner, un periodista de la revista Esquire, para ayudarla con el diario”.

En 1962 repitieron la jugada en Helsinky. En 1967, cuando saltó el escándalo de todas las organizaciones de izquierda y tapaderas que habían sido financiadas por la CIA, Steinem fue de las que dio la cara y explicó su visión en múltiples entrevistas. El consenso de la Guerra Fría unía posturas anticomunistas e idealismo liberal, como señala el autor Hugh Wilford en su libro. Steinem justificaba su participación en estas actividades diciendo que había que convencer a la gente (supongo que se refiere a los activistas de países asiáticos y africanos del festival) de que era más inteligente quedarse como estaban que “cambiar colonialismo europeo por imperialismo comunista”.

Gloria Steinem años después se convirtió en un icono feminista y no uno cualquiera sino, como dice la revista National Geographic,  “la feminista más famosa del mundo”.  En ese mismo artículo ella niega haber sido “agente de la CIA” sino que simplemente fue a varios festivales apoyados por los soviéticos y el viaje habría sido financiado con dinero de una fundación “subsidiaria de la CIA”…

Justamente en 1967 fue cuando la Fundación Ford, con McGeorge Bundy de presidente (ex Consejero de Seguridad Nacional), comenzó a financiar y subvencionar a grupos de “derechos civiles” y estudios de género en las universidades estadounidenses. De hecho, la Administración Kennedy fue pionera en el apoyo a la llamada discriminación positiva (affirmative actions, en inglés) de ciertos colectivos. Y, quizás, de aquellos polvos de la guerra fría cultural estos lodos…

En marzo de 1969 cubre una manifestación del grupo feminista Redstockings en protesta sobre las leyes del aborto de Nueva York para la revista de su amigo Clay Felkner, New York, de la que después nacerá la revista Ms.

PUBLICACIÓN EN LA REVISTA MS. EL 20 DE DICIEMBRE DE 1971

Pero volvamos a Casey Miller y Kate Swift. En la entrevista que publicó Elizabeth Isele podemos leer cómo sucedieron los acontecimientos. Después de tener ese momento de eureka al descubrir el sexismo en el lenguaje escribieron un artículo con sus conclusiones y lo titularon “Desexing the language” (“Desexualizando el lenguaje”) en el que proponían nuevos pronombres, “tey, ter, tem” como el singular de “they, their, them”. Hay que aclarar que en inglés existe he/she, his/her, him/her (él/ella, su, para él/para ella). Esta propuesta es algo similar a lo que se propone ahora en castellano con el “todes” en sustitución del farragoso y reiterativo “todos y todas”.

Así lo explican ellas mismas en la entrevista:

“Kate sabía que Gloria Steinem trabajaba para la revista New York, así que le presentamos el artículo para una posible publicación”, dijo Miller. “No nos contestaron durante mucho tiempo. Luego recibimos una llamada telefónica de una mujer que dijo: ‘No nos conocéis, pero estamos creando una nueva revista llamada MS y nos gustaría publicar vuestro artículo'”.

“Era Gloria Steinem“, dijo Swift. “Explicó que estaban llamando desde la revista New York y que le habían pasado nuestro artículo porque estaba empezando una nueva revista para mujeres bajo los auspicios de Clay Felker, editor de la revista New York. El primer número de MS salió como un suplemento de cuarenta páginas en el número de diciembre de 1971 de New York. Dijimos “¡Claro, nos encantaría vendéroslo a vosotros!

“El primer número independiente se publicó con nuestro artículo en febrero de 1972”, dijo Miller. “Después de que llegara a los kioskos, hubo una fiesta de celebración en el local de la editorial, un gran lugar con vistas al Central Park. Toda la pandilla estaba allí: Gloria, Eve Merriam, Letty Pogrebin, Pat Carbine, Clay Felker, Cynthia Ozick, Vivian Gornick y Jane O’Reilly, por nombrar solo algunos “.

Y ahora cabe preguntarse… ¿Cómo un artículo de una revista feminista pijoprogre de EEUU elaborada por dos colaboradores de la CIA ha terminado teniendo una influencia tan colosal en las legislaciones de países como España? Recordemos que hasta en algo tan solemne como las papeletas para votar en las elecciones de abril de 2019 venían con un sobre en el que podía leerse “Diputados/as”. Hay que darle las gracias de nuevo al artículo 14.11 de la Ley Orgánica 3/2007 que, obviamente, algún abogado valiente debería tratar de enfrentar en su posible anticonstitucionalidad, ya que el neocastellano no es la lengua oficial española en la que está escrita la Constitución. Quizás por eso, ahora se pretende reescribir la Constitución en neocastellano.

Daring to be Bad: Radical Feminism in America, 1967-1975 Escrito por Alice Echols

CRONOLOGÍA

Para comprender cómo hemos llegado hasta aquí, he recopilado los hitos en la expansión legal de estas “recomendaciones” que después se han convertido en leyes sobre lenguaje inclusivo. Debemos de estar atentos al momento en el que pasen a tener una dimensión punitiva o de multas administrativas para el que no esté dispuesto a pasar por el aro.

1970 – EEUU

Dana Densmore escribe su artículo “Speech is the form of thought”. Allí ya habla del “problema” de los pronombres en inglés. Perteneció al grupo Cell 16, colectivo que defendía el celibato y el feminismo separatista, junto a Lisa Leghorn, Betsy Warrior y Abby Rockefeller.

1971 – EEUU

Se publica el artículo de Desexing the language en diciembre de 1971. Aquí Clay Felkner habla de “Desexing the English Language” en su editorial.

1972 – SUIZA

Según Davy Borde, el Consejo Federal Suizo publicó una orden enumerando los títulos de funcionarios federales con sus respectivas formulaciones femeninas. No he encontrado el documento.

1973 – EEUU-ARGENTINA

Delia Suardiaz (Argentina) publica su Tesis de Maestría en la Universidad de Washington (Seattle) en 1973 con el título “Sexism in the Spanish Language”.

1977 – FRANCIA

Se publica en la revista francesa Tel Quel un artículo de Anne-Marie Houdebine sobre el tema de los nombres de las profesiones y Benoîte Groult publica “Ainsi soit-elle” en el que habla también del mismo tema. Desconozco si el rechazo al masculino genérico, que incluya a las mujeres, ya estaba en boga entre estas feministas. A mí, obviamente, que exista la palabra “diputada” no me parece mal, a lo que me niego es a no poder usar el plural “diputados” cuando me refiero a un colectivo de hombres y mujeres y verme en la obligación de decir “diputadas y diputados”. Y me niego también a tener que hablar de “diputades” o, peor aún, “diputadxs” y temer que mi interlocutor pueda sentirse molesto con mi forma de hablar español. Tengo miedo a que se politice el lenguaje y tenga que autocensurarme en mi lengua materna al hablar según con qué personas.

1979 – CANADÁ

Aparece en Quebec la primera “Guía de feminización lingüística”. El 28 de julio de 1979 aparece en el boletín oficial una recomendación de feminización de las profesiones.

1984 – FRANCIA

En 1984, por iniciativa de Yvette Roudy del partido socialista, se crea en Francia la primera comisión de terminología, encargada de estudiar el empleo del femenino en los nombres de profesiones y demás. En el libro “Gender Across Languages: The linguistic representation of women” explican muy bien el proceso. La reflexión que se deriva es que en lugar de que la sociedad evolucione por sí misma y sea la gente la que cambie el lenguaje con su uso, en Francia consideraron que hacía falta una comisión de sabios que investigara el tema y modificara palabras. Ese es realmente el quid de la cuestión en este asunto, el que divide entre los partidarios de la ingeniería social lingüística y los partidarios de la evolución natural de los idiomas. Es decir, si la gente por sí misma empieza a llamar juezas a las mujeres juez o médicas a las mujeres médico pues es señal de que la lengua ha cambiado sin intervenciones institucionales. De hecho, las Academias de la Lengua no cambian el lenguaje sino que, en teoría, se limitan a ser notarios de esos cambios.

1986 – Consejo de Europa

En alguna bibliografía sobre el tema citan un texto de 1986 titulado “Igualdad de sexos en el lenguaje”, supuestamente del Consejo de Europa. Yo no he encontrado el texto original, no sé si se trata de un error pero a lo mejor no fue el Consejo de Europa sino que se refiere a este otro texto francés de la “Comisión de terminología en el Comité para la igualdad entre mujeres y hombres” en su quinta reunión de mayo de 1986. Puede que se refiera a este otro texto de 1986: “Circulaire du 11 mars 1986 relative à la féminisation des noms de métiers, fonction, grade ou titre”.

1987 – La UNESCO

El siguiente salto evolutivo lo tenemos en el manual editado por la UNESCO en el año 1987 titulado en español “Recomendaciones para un uso no sexista del lenguaje”

En él podemos leer: La Resolución 14.1, aprobada por la Conferencia General en su 24a. reunión, invita al Director General, en el apartado 1) del párrafo 2): «a adoptar, en la redacción de todos los documentos de trabajo de la Organización, una política encaminada a evitar, en la medida de lo posible, el empleo de términos que se refieren explícita o implícitamente a un solo sexo, salvo si se trata de medidas positivas en favor de la mujer ». Por su parte, la Resolución 109, aprobada por la Conferencia General de la UNESCO en su 25a. reunión, invita al Director General, en el parrafo 3 de la parte dispositiva, a: «b) seguir elaborando directrices sobre el empleo de un vocabulario que se refiera explícitamente a la mujer, y promover su utilización en los Estados Miembros ; y c) velar por el respeto de esas directrices en todas las comunicaciones, publicaciones y documentos de la Organización ».

La otra pregunta del millón sería, ¿quién es la UNESCO y su Director General (curioso que no hablen de “Director/a” todavía) para promover nada a sus Estados Miembros? Esto es algo profundamente antidemocrático porque no debería ser un organismo supranacional el que dictamina hacia abajo sino, si acaso, algo que partiera de la gran mayoría de los Estados Miembros. Esto es un asalto a la soberanía lingüística en toda regla. Además, ¿quién es en concreto ese grupo de poquitos iluminados de “los servicios de traducción de la Oficina de Conferencias, Lenguas y Documentos (COL), en asociación con la Coordinadora de las Actividades relativas a la Condición de la Mujer” para modificar un idioma que no es suyo ni de la UNESCO sino de los propios hablantes de español? En principio, se supone que era solamente para sus propios documentos internos y organizativos así que era a los españoles que trabajan en la UNESCO a los que se hacía hablar un idioma que no era el suyo, pero estaba claro que eso iba a tener una influencia posterior. También es especialmente preocupante que la iniciativa de la Resolución de 1987 de la Conferencia General de la UNESCO fuera propuesta por los representantes de Canadá y los países “nórdicos”. De nuevo, ¿quién es el cargo político de turno de estos países para imponer nada a los demás, ya sea a los hablantes de francés e inglés de Canadá o a los de español?

En cualquier caso, las personas que redactaron estos manuales, del Servicio de Lenguas y Documentos de la UNESCO (BPYLDI) se cubrieron de gloria e imperialismo lingüístico.

Habría que recalcar también que en español o castellano cuando se habla de “el hombre” o “el niño” de forma genérica, ya se está incluyendo a la mujer o a la niña y decir “los niños y las niñas” es redundar y hacer imposible la comunicación. De hecho, cuando se añade un adjetivo la comunicación se vuelve del todo imposible. La resolución 14.1 se vuelve, además, sexista una vez que defiende la discriminación “positiva” para la mujer. Es decir, decir “el hombre” a nivel genérico está mal pero si se dice al nombrar medidas de favoritismo hacia la mujer está bien.

1987 – ESPAÑA

En ese año se publica el Primer Plan para la Igualdad de Oportunidades para las Mujeres, aprobado por el Consejo de Ministros en septiembre de 1987, con una vigencia de dos años (1988-1990). El texto dice, específicamente: “Se incluirá, por ello, en el proceso de renovación del lenguaje administrativo que se está realizando, el control y eliminación, en su caso, de este tipo de discriminaciones en las circulares, impresos y formularios utilizados por la Administración”.

Este primer plan se hizo siguiendo el modelo de los programas para la igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres de la Comunidad Europea, a la que España se incorporó en 1986. Es decir, de nuevo nos encontramos siguiendo órdenes de organismos supranacionales.

1989 – ESPAÑA

En 1989, el Instituto de la Mujer publicaba Propuestas para evitar el sexismo en el lenguaje, que enfatizaba la importancia de que la lengua refleje las nuevas situaciones sociales:

Cuando se establecen normativas lingüísticas desde una perspectiva androcéntrica, se perjudica directamente a las mujeres […] Los cambios que, a partir de las reivindicaciones de las mujeres, se están produciendo en los papeles sociales de ambos sexos, exigen una adecuación de la lengua para liberarla de los estereotipos discriminatorios.

1990 – CONSEJO DE EUROPA

En cuanto a Europa, el Consejo ministerial europeo, en 1990, aprobaría la Recomendación de 21 de febrero, sobre la eliminación del sexismo en el lenguaje:

El Comité de Ministros […], Subrayando el papel fundamental que cumple el lenguaje en la formación de la identidad social de los individuos y la interacción existente entre lenguaje y actitudes sociales; Convencido de que el sexismo que se refleja en el lenguaje utilizado en la mayor parte de los estados miembros del Consejo de Europa -que hace predominar lo masculino sobre lo femenino- constituye un estorbo al proceso de instauración de la igualdad entre mujeres y hombres, porque oculta la existencia de las mujeres, que son la mitad de la humanidad, y niega la igualdad entre hombre y mujer; Advirtiendo, además, que el empleo del género masculino para designar a las personas de ambos sexos provoca, en el contexto de la sociedad actual, incertidumbre respecto a las personas, hombres o mujeres, de que se habla; […]Recomienda a los gobiernos de los Estados miembros que fomente el empleo de un lenguaje que refleje el principio de igualdad entre hombre y mujer […].

¡Ojo! El Consejo está “convencido” pero no aporta la más mínima prueba empírica que apoye lo que defiende. Se dice que usar el masculino genérico es sexista y oculta a las mujeres sin aportar pruebas. ¿Las denigra ocultándolas? Pero, ¿quién se siente denigrada y ocultada? ¿Eran las grandes escritoras de lengua castellana sexistas? Precisamente es en el mundo actual cuando más sentido tiene usar el masculno genérico sin sexismo ya que cuando se habla de “los niños” se está hablando de “los niños y las niñas”. ¿Cómo alguien en su sano juicio pensaría en un colegio que cuando el director habla de “los niños tienen que traer mañana una camiseta blanca para pintarla” se está refiriendo solamente a los varones? Pues no. Todo el mundo lo comprende perfectamente porque el castellano es así.

Como vemos, todos los documentos son adaptaciones de los planteamientos de Swift y Casey del artículo promocionado por Steinem y Clay Felkner en la revista Ms.

1993 – ESPAÑA

El II Plan para la Igualdad de Oportunidades de las Mujeres (1993-1995) incluye este texto: “ACTUACIÓN 4.1.1. Realizar un estudio con el objetivo de proponer a la Real Academia de la Lengua la modificación de la terminología sexista”. De nuevo, sorprende que se quiera hacer de la RAE algo que no tiene la legitimidad para hacer: ingeniería lingüística.

2003 – ESPAÑA

El IV Plan de Igualdad de Oportunidades entre Mujeres y Hombres (2003-2006) afirma en su página 12:

1.1.15. Impulsar el uso no sexista del lenguaje, en los documentos producidos por las Administraciones Públicas, como un principio de calidad de los servicios públicos.

2007 – ESPAÑA

Aquí llegamos a la Ley de Igualdad de Zapatero:

Pg. 14: 11. La implantación de un lenguaje no sexista en el ámbito administrativo y su fomento en la totalidad de las relaciones sociales, culturales y artísticas.

Pg. 18: En los proyectos del ámbito de las tecnologías de la información y la comunicación sufragados total o parcialmente con dinero público, se garantizará que su lenguaje y contenidos sean no sexistas.

Pg. 20 Sobre la corporación RTVE: b) Utilizar el lenguaje en forma no sexista.

Pg. 20: 1. En el ejercicio de sus actividades, la Agencia EFE velará por el respeto del principio de igualdad entre mujeres y hombres y, en especial, por la utilización no sexista del lenguaje, y perseguirá en su actuación los siguientes objetivos.

2007 – CONSEJO DE EUROPA

Recomendación CM/Rec(2007)17 del Comité de Ministros a los Estados miembros sobre las normas y los mecanismos de igualdad entre mujeres y hombres

En este texto se incluye la mención a la “adopción/existencia e implementación de normas que impongan al sector público la obligación de utilizar un lenguaje no sexista en los documentos oficiales, en particular, en los textos jurídicos, los documentos políticos, los programas, los formularios y los cuestionarios;”

Entre 2007 y 2019 entiendo que habrán sido promulgadas infinidad de recomendaciones europeas sobre el tema, por eso doy un salto hasta la actualidad.

2008 – PARLAMENTO EUROPEO

El “Informe sobre el lenguaje no sexista en el Parlamento Europeo” aprobado por la decisión Grupo de Alto Nivel sobre Igualdad de Género y Diversidad de 13 de febrero de 2008, establece que:

“La finalidad del lenguaje no sexista o lenguaje neutral en cuanto al género es evitar opciones léxicas que puedan interpretarse como sesgadas, discriminatorias o degradantes al implicar que uno de los sexos es superior al otro, ya que en la mayoría de los contextos el sexo de las personas es, o debe ser, irrelevante.La utilización de un lenguaje no sexista es algo más que un asunto de corrección política. El lenguaje influye poderosamente en las actitudes, el comportamiento y las percepciones. El Parlamento como institución respalda plenamente el principio de igualdad de género, y el lenguaje que utiliza debe reflejar este hecho.

2019 – PARLAMENTO EUROPEO

El 27 de marzo de 2019, el Consejo de Europa aprobó una Recomendación para prevenir y combatir el sexismo. España participó, a través del Instituto de la Mujer , en el Comité de Redacción del borrador de esta Recomendación:

http://www.if.uji.es/wp-content/uploads/2019/05/Recomendaci%C3%B3n-Consejo-de-Europa-Sexismo.pdf

I.B.6. Evaluar los libros de texto, material formativo y métodos de enseñanza utilizados por y para el alumnado de todos los grupos de edadyen todos los tipos de enseñanza y formación (empezando por la educación preescolar) para evitar el lenguaje y las ilustraciones sexistas y los estereotipos de género, y revisarlos para que promuevan activamente la igualdad de género.

Pg. 8: El lenguaje y la comunicación son componentes esenciales de la igualdad de género y “no deben consagrar la hegemonía del modelo masculino”. La comunicación no estereotipada es una buena forma de educar, sensibilizar y prevenir comportamientos sexistas. Dicha comunicación incluye la eliminación de expresiones sexistas, el uso del femenino y el masculino o formas de género neutro para cargos, el uso del femenino y el masculino o las formas de género neutro al dirigirse a un grupo, la diversificación de la representación de mujeres y hombres, y la garantía de la igualdad entre ambos en las representaciones visuales o de cualquier otro tipo.Se invita a los Gobiernos de los Estados miembros a tomar en consideración las siguientes medidas:

II.A.1. Reforzar y aplicar las recomendaciones existentes del Comité de Ministros del Consejo de Europa a los Estados miembros, incluidas la Recomendación nº R (90) 4 sobre la eliminación del sexismo en el lenguaje, y la Recomendación CM/Rec(2007)17 sobre las normas y los mecanismos de igualdad entre hombres y mujeres, que subraya que “las acciones de los Estados miembros deben tener como objetivo el fomento de un lenguaje no sexista en todos los sectores, en particular, en el sector público “.

II.A.2. Realizar una revisión sistemática de todas sus leyes, reglamentos, políticas, etc., para detectar el lenguaje sexista y el recurso a asunciones yestereotipos basados en el género, con el fin de sustituirlos por terminología con perspectiva de género. Las buenas prácticas en este sentido incluyen la elaboración de manuales prácticos de lenguaje y comunicación no sexista y sin estereotipos de géneropara su uso en documentos de la administración pública.

CONCLUSIÓN

Todas estas leyes imponen a las nuevas generaciones una nueva forma de hablar y de pensar sin una base sólida argumental que explique en qué se fundamenta o cuál es la evidencia en la que se apoyan. Se basa en axiomas feministas indemostrables y sin ninguna conexión con la realidad material concreta. Por ejemplo, ¿en qué se sustentan para decir que usar esa forma tan rara de hablar sirve para luchar contra el sexismo? ¿Hay pruebas de todas esas afirmaciones gratuitas? ¿No se dan cuenta de que un hombre puede decir “todos y todas” y ser un machista redomado en sus actos? Nadie a día de hoy ha aportado un razonamiento lógico al asunto desde que fuera planteado por Swift y Casey, sobre todo en el asunto clave del uso del masculino genérico para referirse a grupos de mujeres y hombres. Es decir, no han explicado el paso desde describir el fenómeno a concluir que eso es sexista o machista o denigra a las mujeres. Si fuera así, ¿por qué las mujeres han hablado de esta forma durante siglos y siglos? ¿Es que somos tontas y necesitábamos que nos abrieran los ojos? ¿No será más probable que hombres y mujeres hemos hablado el mismo idioma porque nos servía para entendernos y comunicarnos, es decir, era funcional? ¿Por qué sustituir algo que servía por algo que no lo hace?

Como en todo experimento de ingeniería social, no sabemos cuáles serán las consecuencias para la población en general y en particular para nuestros hijos, los conejillos de indias de estas “Lenguas Artificialmente Modificadas”. Se impone un principio de precaución que evite los posibles resultados nefastos para la cultura occidental de la implementación de estas medidas que en última instancia buscan hacer tábula rasa para construir un nuevo ser (trans)humano sin pasado. Esperemos que al menos la historia no vuelva a repetir los crueles ejemplos que nos han dejado otras revoluciones culturales. Esta que se nos impone ahora desde los organismos internacionales y los Estados pinta mal, ya que considera toda la cultura y tradición anterior como negativa y merecedora de ser modificada, borrada o destruida directamente. Recuerda demasiado a lo que pretendían esos Guardias Rojos maoístas que destruyeron templos y bibliotecas. No deja de ser paradójico que durante la guerra fría del siglo XX, con la excusa de luchar contra el totalitarismo, se terminara usando, como señala Stonor Saunders, medios muy similares a los del esos mismos regímenes que se decía combatir. ¿Se están usando durante el siglo XXI prácticas de guerra psicológica contra las poblaciones del mundo? Es imposible saberlo y quizás no sea importante. Sea quien sea quien está detrás de estas imposiciones debe demostrar que tiene legitimidad para imponer algo a los demás (cosa que no es el caso en la actualidad) y que ha hecho el balance entre los beneficios y los riesgos de implementar estas medidas. Por ese mismo motivo, me niego a realizar un análisis lingüístico para este blog sobre las propuestas del lenguaje “no sexista” y los dobletes como “ciudadanos y ciudadanas” o peor aún, “los gatos y las gatas” (¿o es que acaso el sexismo no puede darse también entre los animales?) hasta que no se aclaren los puntos principales:

–  La legitimidad legal y ética para realizar ingeniería lingüística sobre nuestra lengua materna y la de nuestros hijos desde las diferentes administraciones. Los idiomas evolucionan de forma natural a largo plazo si bien es cierto que el Estado influye en los hablantes de edad escolar cuando son puntuados y penalizados por sus faltas de ortografía y gramaticales. Pero, claro, una cosa es regular las faltas de un dictado y otra es reinvertarse la estructura de las frases del lenguaje oral.

– Pruebas y evidencias que relacionen las causas y sus efectos en relación al objetivo a alcanzar. Es decir, que se explique la relación entre hablar español y ser sexista (entendiendo sexismo como lo entiende el Consejo de Europa en su Recomendación de 2019, que es considerar a la mujer como inferior al hombre). Y al revés, que se demuestre que nombrar a las mujeres explícitamente de forma innecesaria tiene una correlación directa sobre el nivel de sexismo del hablante. No es admisible que las comisiones de “igualdad” y sus recomendaciones usen siempre términos ideológicos grandilocuentes u objetivos irrealizables en los que es imposible medir el resultado concreto. La premisa inicial debe ser demostrada: “la lengua española es sexista”.

– Pruebas y evidencias que demuestren que la comunicación con el neocastellano feminista es posible y viable cuando se lleva a la práctica y no lleva a confusión o a textos ilegibles. Una pista nos la da que ni los mismos defensores de este nuevo idioma son capaces de ser coherentes al usarlo. Siempre se les escapan masculinos genéricos en algún momento porque la realidad es tozuda y la lengua materna la tenemos grabada a fuego en nuestros cerebros. Estas investigaciones, además de cumplir con todos los estándares bioéticos, deben también tener en cuenta los efectos psicológicos de tener que pensar racionalmente lo que se va a expresar para adecuarse a unas normas políticas extrañas a su propia lengua. Hasta los propios teóricos de la ingeniería social como Karl Popper (¡el inspirador de George Soros!) que diferenciaba entre ingeniería social utópica frente a la gradualista, defienden que antes de generalizar una medida hay que establecer programas piloto y los métodos deben poder ser evaluados previamente. Nada de esto sucede con el movimiento feminista en general.

– Pruebas y evidencias que demuestren que no solo no es nocivo enseñar neocastellano feminista en los libros de texto de los niños y en los colegios sino que aporta algo positivo a la comunicación o sus vidas. Esto viene a ser la clásica ponderación entre los riesgos y los beneficios. Se trata de un tema especialmente conflictivo ya que no está permitido, por razones bioéticas, la experimentación en menores sin un consentimiento voluntario de sus responsables legales, es decir, sus padres, y la aceptación del niño en virtud de su capacidad. Yo, al menos, no doy mi consentimiento.

– Que se explique de qué forma se puede dar la asignatura de lengua y literatura y a la vez cumplir con los requisitos del neocastellano feminista impuesto o “recomendado” por la administración. ¿Cómo se explicará a los niños la diferencia y confusión entre lo que dan en clase, lo que ven en los libros clásicos de la biblioteca y cómo se escriben las notitas a los padres con los famosos dobletes de “los niños y las niñas”? Si no, tendremos que seguir diciéndoles “No, hijo, esta forma de escribir de tu profesora es errónea cuando se hace por norma. Se pueden usar los dobletes en algunas ocasiones para dar énfasis o resaltar efectivamente que había hombres y mujeres pero resulta extraño y molesto cuando se hace siempre porque es redundante”.

Páginas del libro de Karl Popper “La sociedad abierta y sus enemigos”

Relacionado:

https://www.un.org/es/gender-inclusive-language/guidelines.shtml

https://scholar.lib.vt.edu/ejournals/old-WILLA/fall94/h2-isele.html

https://www.jstor.org/stable/25772264?seq=1#page_scan_tab_contents

https://stuartbramhall.wordpress.com/tag/clay-felker/

Artículo del New York Times de 1967 “Gloria Steinem y la CIA”: http://www.namebase.net:82/steinem.html

Desexing the language 1971: New York Magazine

Clay Felkner: http://nymag.com/news/features/46166/

Ms magazine, primer número: https://www.thoughtco.com/ms-magazine-first-issue-3529076

Artículo 1972: https://www.nytimes.com/1972/04/16/archives/one-small-step-for-genkind-one-small-step-for-genkind-or-consider.html

Artículo de las Redstockings cuestionando a Gloria Steinem 1975: https://www.jstor.org/stable/25772264?seq=1#page_scan_tab_contents

https://www.un.org/es/gender-inclusive-language/guidelines.shtml

BLACK FEMINISM, THE CIA AND GLORIA STEINEM

Revista Ramparts que destapó en marzo de 1967 el escándalo de que la CIA había estado financiando organizaciones de forma clandestina: http://www.unz.com/print/Ramparts-1967mar-00029/

Artículo de Nancy Borman para The Village Voice: https://www.mail-archive.com/ctrl@listserv.aol.com/msg02217.html

James Jesus Angleton, the CIA, and the Craft of Counterintelligence

Mc George Bundy, las fundaciones y la causa feminista: https://www.nytimes.com/1972/10/08/archives/its-not-the-gift-its-the-thought-behind-it.html

Joan Roefols: Foundations and Public Policy

Sobre feminismo y subvenciones de fundaciones: https://collectiveliberation.org/wp-content/uploads/2013/01/Smith_Intro_Revolution_Will_Not_Be_Funded.pdf

Susan Watkins en el New Left: https://newleftreview.org/issues/II109/articles/susan-watkins-which-feminisms

Sobre Ms: https://www.thecut.com/2019/03/gloria-steinem-ms-magazine-history.html

Libro sobre la vida de Gloria Steinem: Education of a Woman

http://feministesentousgenres.blogs.nouvelobs.com/tag/sexisme+de+la+langue+fran%C3%A7aise

http://bfeldman68.blogspot.com/2007/08/ms-magazines-restricted-archives-part-1.html?m=1

http://bfeldman68.blogspot.com/2007/08/ms-magazines-restricted-archives-part-2.html

Del latín al español: los nuevos géneros del romance

Un feminista contra el lenguaje inclusivo

Declaración de Helsinki de la AMM – Principios éticos para las investigaciones médicas en seres humanos

El origen de “elles” y el “género neutro” en español: http://www.sophiagubb.com/construyendo-un-genero-neutro-en-espanol-para-una-lengua-feminista-igualitaria-e-inclusiva/