Día 53: las calles se llenan de gente de nuevo

Sábado, 2 de mayo de 2020

Hoy he podido hacer algo de deporte en bicicleta por Madrid después de casi dos meses y me parecía todo como irreal. La calle estaba llena de gente y en un 60% llevaban mascarilla y/o guantes. Era curioso ver que había parejas de enamorados en las que él no la llevaba y ella sí o familias en las que la mitad iba con mascarilla y la otra mitad no. Mi esperanza estaba volcada en la gente que no llevaba nada y caminaba con normalidad.

Yo no pienso ponerme mascarilla hasta que no sea obligatoria porque no veo que haya ninguna evidencia de que sea necesaria o al menos nadie lo ha demostrado todavía*. Todo este castillo de naipes pende del hilo de la gravedad del propio virus que todavía no se ha podido determinar con exactitud, aunque ya podemos atisbar que efectivamente no merecía la toma de decisiones tan desproporcionadas y contra la salud pública, como el confinamiento de millones de personas sanas en sus domicilios durante 53 días. Sí, han sido decisiones contra la salud pública que tendrán que ser investigadas y espero que alguien lleve a los tribunales. Mientras, a los que las criticamos se nos tacha de insolidarios, irresponsables y demás lindezas.

  • Tenemos 40 sanitarios fallecidos en España de un total de 37.584 contagiados por COVID-19: tasa de letalidad de 0,1% para personal sanitario.
  • Hospital de campaña de IFEMA donde se supone que estaban hospitalizados los casos de gravedad leve: 16 fallecidos de un total de 4000 ingresados  con COVID-19 = 0,4% de letalidad en hospitalizados, (no simplemente contagiados). En IFEMA había casos leves pero lo suficientemente graves para no estar aislados en casa.
  • El H1N1 en 2009: entonces hubo 300 muertos asociados a los 77.000 primeros casos (0,4%)

Pero, entonces, ¿qué ha matado a tanta gente? Eso es lo que habrá que investigar caso por caso porque no cuadra la letalidad que estamos viendo con el número de fallecidos que tenemos a no ser que los propios protocolos o la gestión hayan tenido algo que ver.

Me llama la atención el protocolo del aislamiento. Normalmente, cuando tienes fiebre o te encuentras mal tienes dos opciones. O lo pasas tú solo sin ir al médico porque ves que eres capaz, o vas al médico porque consideras que necesitas alguna medicación o que un médico evalúe tu gravedad. Eso en el mundo normal, no en el mundo COVID-19 del confinamiento.

De los protocolos del Ministerio de Sanidad destaco lo que para mí es más reseñable:

– La atención domiciliaria era telefónica o, en teoría, presencial. Se afirma: El centro sanitario contará con capacidad para realizar una atención y seguimiento domiciliarios, idealmente mediante controles por vía telefónica o presencial cuando se considere necesario.

– La puerta de la habitación deberá permanecer cerrada hasta la finalización del aislamiento.

– La asistencia clínica del paciente se realizará siguiendo el criterio equipo de atención domiciliaria, preferiblemente por vía telefónica.

– Debido a que las complicaciones suelen aparecer en los primeros días tras el debut de la enfermedad, se recomienda realizar una revisión telefónica en 24 horas y en 48 horas tras el primer contacto con los servicios de salud.

– Se indicará al paciente que contacte con los servicios de salud de su comunidad autónoma si su situación clínica empeora.

– Se dejará constancia del control realizado al paciente en la historia clínica electrónica o en su defecto en el sistema de registro establecido.

– El aislamiento se mantendrá hasta transcurridos 14 días desde el inicio de los síntomas, siempre que el cuadro clínico se haya resuelto.

– Tras una valoración clínica individualizada se podrá considerar la realización del test diagnóstico en personas especialmente vulnerables que presenten un cuadro clínico de infección respiratoria aguda independientemente de su gravedad.

– Si las condiciones clínicas de la persona empeoraran o las situaciones en el domicilio hicieran insostenible el correcto manejo del paciente a juicio del equipo sanitario se valorará su derivación a un hospital.

Sin embargo, hay pacientes a los que no vino nadie a casa a valorarles durante su aislamiento y que empeoraron y después ya no se pudo hacer nada por ellos en el hospital. Este protocolo me parece una locura. No se hace así con ninguna enfermedad por qué se condena a la gente de esta manera. Todos los españoles tenemos derecho a atención sanitaria presencial, a que nos ausculten si estamos enfermos y, especialmente en enfermos de COVID-19, valorar si hay o no neumonía. ¿Cómo se detecta por teléfono una neumonía?

El otro protocolo del Ministerio de Sanidad es el de urgencias.

  • Si el paciente presenta infección respiratoria aguda sin criterios de ingreso hospitalario y no forma parte de un grupo vulnerable, se consideraría caso posible y se indicará aislamiento domiciliario sin necesidad de realizar pruebas diagnósticas de COVID-19, siempre que las condiciones de la vivienda lo permitan. El aislamiento se mantendrá hasta transcurridos 14 días desde el inicio de los síntomas, siempre que el cuadro clínico se haya resuelto. El seguimiento y el alta serán supervisados por su médico de atención primaria o de la forma que se establezca en cada comunidad autónoma. Ver el procedimiento de Manejo domiciliario del COVID-19.

Mi hijo tuvo hace dos años una neumonía en verano y el médico le vio y se la detectó con auscultación y unas radiografías porque la tos y la fiebre no se le iba durante días. No era un catarro normal. Le recetaron unos antibióticos que no le hicieron mucho y al poco tiempo volvió la fiebre. Fuimos a una doctora por lo privado que nos recomendaron, comprobó que tenía neumonía, y le recetó otro tipo de antibiótico y ya sí se curó, no sé si fue por el tratamiento o porque era vírico y se iba a curar igualmente. Pero, ante la preocupación, me pareció correcto el tratamiento. ¿Cómo le hubiesen tratado en tiempos del “estado de alarma”? No entiendo como hemos aceptado el “protocolo domiciliario del COVID-19” de forma tan acrítica, la verdad.

No me parece de recibo que en tiempos de una supuesta pandemia con riesgo de desarrollar neumonía se priorice la atención telefónica. Creo que los centros de salud tenían que haber seguido funcionando y que pudieras ir al médico para te valorara en persona, como siempre hemos podido hacer. No es lógico pensar que los médicos van a poder ir a cada casa a valorar cada paciente y, además, atender por teléfono. Es decir, en una “pandemia” no puede haber menos atención sanitaria, tiene que haber más. Por esa lógica, también los hospitales podrían haber dado atención telefónica. ¿Por qué los hospitales sí daban atención presencial y los centros de salud no? Si los hospitales tenían que estar al pie del cañón, los centros de salud con más razón para no saturar los hospitales.

¿Por qué los médicos no alzaron su voz para denunciar esta barbaridad? ¿O no la escuchamos? ¿En cuanto afectó a la letalidad del virus el protocolo de aislamiento sin ver a un médico en persona que te ausculte, valore en persona tu situación? Si no se hacían tests y nadie valoraba en persona la gravedad de cada caso, ¿cómo se sabía que era una infección vírica y no una bacteriana que requería el suministro de antibióticos?

*La mascarilla se recomienda, al menos en el curso de prevención de riesgos que me han dado el trabajo: “A las personas con síntomas respiratorios se les puede pedir que usen mascarilla para proteger a otras personas.” Por eso, yo estoy completamente sana ahora mismo y no voy a usarla.

 

Relacionado:

https://www.elmundo.es/ciencia-y-salud/salud/2020/04/01/5e84e1cffdddffc5218b45be.html

– Muy interesante Juan Gervás: https://www.actasanitaria.com/y-ahora-que-tres-basicas-primeras-y-urgentes-decisiones-en-la-era-postcovid/

La respuesta española a la pandemia ha sido “hospitalocéntrica”, de forma que el esfuerzo se ha centrado en los hospitales, especialmente en las Unidades de Cuidados Intensivos (UCI). El símbolo extremo de dicha respuesta ha sido el hospital de campaña preparado en las instalaciones de IFEMA, Madrid, para 5.000 pacientes, con gravísimos problemas en la clínica. Además, para dotarlo de personal se trasladó allí al de los centros de atención primaria https://covid19siap.wordpress.com/el-trabajo-en-un-hospital-de-campana-ifema-madrid-espana-2/

La respuesta de España ha sido muy similar a la de Italia, también en el hospitalocentrismo, y en el hospital como fuente de contagio (la COVID19 como infección nosocomial) https://jamanetwork.com/journals/jamainternalmedicine/fullarticle/2764369

En el hospital el contagio es fácil pues concentra casos graves y los pacientes más graves tienen mayor carga viral, y contagian más. Además, los profesionales sanitarios, de médicos a limpiadoras, han carecido y siguen careciendo en muchos casos de material adecuado y suficiente, y se han contagiado frecuentemente, contagiando a sus pacientes y sufriendo la propia enfermedad.

Carecemos de estudios acerca del uso correcto de las UCI en la pandemia, pero sabemos que se sobreutilizan en general en los pacientes ancianos con problemas varios https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC5566309/

De hecho, cabe sospechar que una parte de la mortalidad se deba a los excesos en la respuesta médica y al empleo de terapéuticas innecesarias y dañinas. El ejemplo es el uso casi sistemático de hidroxicloroquina, a sabiendas de que carece de utilidad y tiene graves efectos adversos, incluso mortales. La COVID19 carece de tratamiento, más allá del puramente de soporte y en su respuesta se ha ofrecido mala medicina, con graves daños
https://issues.org/pandemic-science-out-of-control/
https://jamanetwork.com/journals/jamainternalmedicine/fullarticle/2765360
https://www.epistemonikos.cl/2020/03/27/systematic-review-preliminary-report-antimalarials-for-the-treatment-of-covid-19/