Yo apoyo el control parental de los contenidos en la escuela (pin parental)

Pues eso. Yo apoyo el control parental de los contenidos ideológicos en la escuela (eso que Vox denomina con un nombre horrible “pin parental”). Esto es algo lógico y cualquier padre puede mandar por burofax al Director del colegio esta petición y tendría todo el derecho a hacerlo, independientemente del partido que lo promocione o de que alguien lo quiera prohibir. Además, un burofax no se puede rechazar. Pero no me quedo ahí. También apoyo un pin parental contra el uso de Class Dojo o apoyaría un pin parental tecnológico, como el que se defiende en el libro Glow Kids, escrito por Nicholas Kardaras que reproduzco traducido a continuación:

Querido profesor y/o Administrador del Colegio:

Me gustaría pedir con todo el respeto que toda la educación de mi hijo y el contenido educativo sea presentado sin el uso de dispositivos electrónicos. Esto incluye el uso de tablets, portátiles y ordenadores de mesa.

Nos gustaría ayudar a nutrir y apoyar el desarrollo educativo, social, psicológico y emocional de nuestro hijo todo lo posible y hemos empezado a preocuparnos por los potenciales aspectos negativos de las tecnologías de pantallas en niños pequeños.

Comprendemos que usted, como la escuela, tiene la responsabilidad de dar a nuestro hijo un contenido y curriculum aprovado por el estado. Estamos completamente de acuerdo con eso. Pero es nuestro derecho como padres asegurarnos de que el medio a través del cual se presenta la educación de nuestro hijo sea seguro y no sea problemático clínicamente o a nivel de desarrollo.

Ha habido abundante investigación indicanto los efectos adversos de las pantallas electrónicas en el desarrollo de los niños en atención, a nivel cognitivo y social  cuando son expuestos en edades demasiado tempranas. Por favor, sea libre de ir a la web www.glowkids.com para una lista completa de investigaciones revisadas.

Sinceramente.

El padre/padres de: ____________________

Desgraciadamente, los planes de estudios actuales contemplan la llamada “competencia digital” que incluye el acceso a ordenadores de niños aunque sea para jugar. ¿Para qué? ¡Ah! No sabemos, es que los niños tienen que tener contacto con los ordenadores porque todo el mundo sabe que si no, no sabrán usarlos de adultos… Y, mientras, leemos que los creadores de Google se formaron en escuelas Montessori y que muchos directivos de Silicon Valley llevan a sus hijos a colegios sin pantallas. Tecnología sí, pero con sentido y con una evaluación previa de beneficios y riesgos. En casa intentamos retrasar el uso de pantallas y de internet lo máximo posible, ¿por qué los colegios van en la dirección opuesta si se sabe que no es positivo para los niños?

¿Es tan complicado de entender esto del “pin parental”? El nombre es raro, eso es cierto, pero de toda la vida ha existido la autorización paterna para excursiones, en referencia a la ley de protección de datos, el uso de imágenes de los niños y demás. Sin embargo sienta mal que haya padres que quieran saber de antemano de qué se les va a hablar a sus hijos, y si se les va a adoctrinar en temas que podrían ir en contra de sus valores o no estar basados en evidencias científicas.

¿Alguien se imagina una charla a escolares en la que se dijera lo que afirma, sin base alguna biológica, antropológica o de sentido común, la nueva directora del Instituto de la Mujer en sus ponencias?

La heterosexualidad, el régimen regulador por excelencia, no es la manera natural de vivir la sexualidad, sino que es una herramienta política y social con una función muy concreta que las feministas denunciaron hace décadas: subordinar las mujeres a los hombres; un régimen regulador de la sexualidad que tiene como finalidad contribuir a distribuir el poder de manera desigual entre mujeres y hombres construyendo así una categoría de opresores, los hombres, y una de oprimidas, las mujeres. Fuente: Una aproximación política al lesbianismo. Beatriz Gimeno

Si la nueva directora del Instituto de la Mujer es capaz de decir burradas como esta, sin apoyo alguno de la biología o la antropología o de simplemente el sentido común, podemos imaginarnos que hay permiso para decir cualquier cosa.

¿Tan complicado es informar de las charlas que van a impartir organizaciones externas? ¿Y si uno es anarquista y no quiere que sus hijos escuchen una charla de un soldado o un policía? ¿No tendría libertad de evitarle esa charla a su hijo? A día de hoy no se puede negar que hay una gran controversia sobre la ley de violencia de género, el feminismo que defiende cuotas, una discriminación positiva artificial o una demonización de la masculinidad. Hay personas que nos oponemos a esa ley y no nos gustaría que se les comiera el coco a niños inocentes sobre la misma sin nuestro consentimiento. O al menos que se nos permita estar en esa charla para debatir, denunciar las mentiras pertinentes y que los niños vean que no hay consenso y que los adultos no estamos de acuerdo en estas cuestiones.

Respecto a las charlas de colectivos LGBT subvencionados lo mismo. Queremos saber si se van a organizar charlas, quién las va a dar y cuál va a ser el contenido de las mismas. Los adultos podemos hacer lo que queramos pero con los menores en formación, no. Si hay niños que acosan a otro niño, por el motivo que sea, se les puede citar a ellos y explicarles que no se acosa a los demás y que si siguen serán castigados porque hacen daño. Pero a los niños que no acosan no hay que tratar de reeducarles. Todo el mundo es inocente hasta que se demuestre lo contrario. Lo demás es precrimen. Además, se da la circunstancia de que al colegio uno va a aprender a leer, escribir, sumar y dividir, no a ser adoctrinado por organizaciones subvencionadas que en su mayor parte defienden leyes mordaza ideológicas (“el pin LGTB”), el uso de la reproducción artificial con donantes anónimos y vientres de alquiler, la hormonación (o el uso de bloqueadores de la pubertad) y mutilación de menores de edad que tienen cuerpos totalmente sanos… Eso quizás sea legal pero no tiene por qué ser ético ni aprobado por todo el mundo porque existe la esfera de los valores de cada uno. La propia izquierda vive ahora su propia polémica entre las feministas como Lidia Falcón y la Plataforma Trans (por cierto, todo mi apoyo a Lidia Falcón en este tema concreto). Si dentro de la propia izquierda postmoderna, rockefelleriana, fordista y sorosiana no se aclaran, lo único que van a crear en los niños es una gran confusión mental.

Comunicado Partido Feminista de España

Tengo hijos y me gustaría que crecieran conociendo y valorando la importancia de eso que llaman “heteronorma”, que ha hecho posible que hoy estemos aquí todos (hecho objetivo incontestable). El amor, el compromiso y el deseo entre un hombre y una mujer es lo que ha movido el mundo desde tiempos inmemoriales. Eso es lo que se debería aprender cuando uno es pequeño, no en la escuela, sino en la propia familia y en la sociedad en general. Primero se aprende la norma y después las excepciones. Y la excepción confirma la regla. Sin embargo, cuando leemos proyectos como el Skolae de Navarra, lo único que vemos es una crítica deslegitimadora hacia el amor entre un hombre y una mujer con la excusa de un supuesto “amor romántico”. Solamente habla del “romántico”, no del amor a secas. Los niños deben saber que el AMOR existe y la entrega total a un ser querido no tiene nada de burgués, como afirman la panda de ignorantes que ha ideado Skolae. El AMOR es precisamente lo más revolucionario que hay en los tiempos actuales. Por cierto, el romanticismo también es muy bonito y esta gente no tiene derecho a decirnos lo que nos tiene que gustar a las mujeres, incluso si lo que nos gusta es soñar con ser ama de casa, jugar a princesas y vestirnos del rosa más cursi del mundo.

Creo que no damos ningún valor en los tiempos recientes al matrimonio heteronormativo y lo vamos a pagar caro. 1,3 hijos por mujer y bajando es el resultado de esa ecuación. Una cifra que no miente y dice más que cualquier tipo de charla. Si algo tiene de positiva esa cifra es que cada vez habrá menos niños a los que adoctrinar y las aulas se quedarán cada vez más vacías y los colegios tendrán que cerrar. ¡Y se sacarán menos plazas de profesor! Este dato preocupará a más de algún aspirante a estómago agradecido.

Tampoco parece, una vez más, que como sociedad se haya hecho una valoración de riesgos y beneficios a la hora de dar propaganda sobre la transexualidad entre los menores. Ahora resulta que hay un aumento exponencial en tratamientos de cambio de sexo en niños (y especialmente en niñas) en Reino Unido que han aumentado de 97 en el curso 2009/10 a 2,519 en el curso 2017/18. Un aumento del 4.000%. Yo exijo que en proyectos como Skolae u otros que se inventen, como una asignatura de Formación del Espíritu Feminista, se realice una evaluación de riesgos en base a los datos actuales para que los padres puedan dar un consentimiento informado.

O reaccionamos pronto o este mismo artículo algún día será prohibido o multado con alguna ley mordaza que se saquen de la manga los colectivos subvencionados antinatalistas e imperialistas. Sí, antinatalistas porque de facto la ideología que se defiende (y no hay más que leer a Beatriz Gimeno) promueve la reducción de la población, incluso hace unos años yo misma contesté su “antimaternalismo” con un texto que podéis leer aquí. Y también les llamo imperialistas porque de facto se les paga para apoyar la agenda de los grandes poderes económicos actuales, ya que vivimos en un capitalismo de monopolio o de empresa única. Sí, la izquierda es hoy la gran defensora del gran capital y del Estado. Y la procreacion natural escapa a su control y debe ser sustituida, por lógica interna, por la reproducción artificial mercantilizada o bien directamente controlada por la Administración y la gran empresa. De esta forma se haría realidad la distopía de poder crear a los propios súbditos, ciudadanos, trabajadores y, tarde o temprano, esclavos a voluntad.

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Gender reassignment treatments for young people to get expert review.

ClassDojo, apuntes para un debate ético y pedagógico

ClassDojo es una plataforma que, según el texto de la tienda de Apps de Google “ayuda a los profesores a mejorar la conducta en sus aulas rápida y fácilmente. Captura y genera datos sobre comportamientos que los profesores pueden compartir con los padres y administradores”. La realidad es que esta herramienta tecnológica se ha puesto de moda en muchos colegios y ni los profesores ni los padres están todavía muy informados sobre las implicaciones de su uso.

A mí me preocupan especialmente estos aspectos:

– Los niños actúan guiados por el afán de ganar puntos y los consiguientes premios, lo que es una motivación extrínseca y no intrínseca de la propia actividad. En cuanto a premiar, por ejemplo, un buen acto, esto puede tener el efecto negativo ético de que se deje de valorar hacer el bien como fin en sí mismo. Ayudar a un compañero es algo que hay que hacer pero si se hace por los puntos y los premios es pervertir y corromper una buena acción. ¿Cuál es el curriculum oculto ético de este tipo de estrategias conductistas? ¿No debemos enseñar a los niños a buscar el bien y la virtud incluso aunque no se reciban premios, por satisfacción personal o porque simplemente es lo correcto? ¿Qué pasará cuando tengan que nadar a contracorriente y nadie les dé la palmadita en la espalda? Pensemos en cuantas veces hay que luchar por algo justo (sí, eso también es “emprender”) aunque no se reciban apoyos de nadie más. Este sistema anula la capacidad personal de abordar proyectos personales que vayan en contra de lo que esté de moda en ese momento, lo que le guste al algoritmo del Big Data o realizar un buen trabajo independientemente de las visitas o “likes” que reciba. Esta cuestión a mí me resulta especialmente sensible, ya que este blog es un ejemplo de ello. Me da igual cuantas personas lo lean (o me importan pero lucho porque no me preocupe) y no pienso cambiar mi mensaje para contemporizar con las masas de internautas. ClassDojo en la era de la economía “colaborativa” precaria y sin límites para el capital es simplemente el entrenamiento para comportarse en función de lo que pide la autoridad, los jefes o la gran empresa. Esto no estaría tan mal si no fuera porque las personas en puestos de poder en la actualidad parece que han perdido el norte y su única religión es el aumento de beneficios a corto plazo, lo que está relacionado con la crisis de confianza que estamos viviendo. Es decir, los rankings y este tipo de pedagogía son síntoma y reflejo, causa y efecto, del problema global de desconfianza en el prójimo y en el sistema. Si la LOMCE decía aquello de que “El aprendizaje en la escuela debe ir dirigido a formar personas autónomas, críticas, con pensamiento propio” no parece que Class Dojo y cómo se vende entre el profesorado (“¡Controla tu aula!”) sea el camino a seguir.

– Los niños ven y saben los puntos que tienen los demás niños de su clase porque se proyectan en la pizarra digital, lo que me parece que favorece un clima de competencia absurda entre ellos al modo de “el empleado del mes”. Es significativo que el sistema de “Stack Ranking” (un ranking de trabajadores visible) al que tanto se parece ClassDojo y que se implementaba en empresas como Microsoft o General Electric esté en desuso por sus efectos nocivos. Es muy criticado por incentivar la humillación y el miedo y crear una cultura de empresa negativa. Además, si actualmente se dice que con el Reglamento General de Protección de Datos las empresas deben ser especialmente sensibles al difundir datos de productividad de cada trabajador, ¿no deberían estar más protegidos en su intimidad y honor los menores de edad? ¿Es necesario difundir a toda la clase las calificaciones de comportamiento de cada niño? ¿Te imaginas que te lo hicieran a ti en tu puesto de trabajo? Nadie se comporta igual si sabe que está siendo constantemente monitorizado y vigilado. A este respecto es interesante recordar que la publicación de notas en tablones solamente está autorizada en las Universidades, no en los colegios ni institutos. La exposición pública de los puntos de todos los niños de clase para “motivarles” favorece el encasillamiento y la humillación. La competencia está muy bien y es necesaria en muchos aspectos de la vida, ya sea en el deporte, en la resolución de problemas, en el afán de superación o en los concursos artísticos en los que uno voluntariamente acepta participar, pero es muy contradictorio que se use para comparar el buen comportamiento de unos frente a otros. Es decir, la competencia está bien para buscar la excelencia siempre que no se use para el mal (“divide et impera”) o de forma abusiva y permanente. ¿Podría tener consecuencias en el tema del “acoso escolar”, por ejemplo?

– Los niños hablan más de los puntos que tiene cada uno que de lo que han aprendido en clase. Se supone que van al colegio a aprender y a convivir, no a ganar puntos. Ganar puntos y premios no está reflejado como objetivo ni como competencia necesaria en la ley educativa actual.

– Las “economías de fichas” (token economies), que es en lo que se basa ClassDojo, en teoría, tienen que ser planificadas en sus dos fases: implementación y desvanecimiento. Se supone que después de conseguido el supuesto objetivo, hay que finalizarlas. No están hechas para durar 6 años o toda la Primaria. Alguien en la escuela o en la Administración tiene que reflexionar sobre ello y que no parezca que esto es una improvisación total. En cualquier caso, según Alfie Kohn (autor del libro “Motivar sin premios ni castigos”), son un fracaso, y no se debería experimentar sobre los niños. A mí, que no soy Alfie Kohn ni ninguna experta, me repelen desde un punto de vista intuitivo.

– Las “economías de fichas”, tal y como las conocemos hoy en día, se pensaron por primera vez para un psiquiátrico de mujeres de Illinois, el Anna State Hospital, en los años sesenta del siglo pasado que sufrían de desgana institucional o “institucionalismo”/”hospitalismo”. Después se aplicaron en ambientes educativos para niños con problemas de conducta o alguna discapacidad. ¿En qué momento alguien pensó que esto podría aplicarse a todos los niños en general durante varios años? ¿Con qué finalidad? En relación al punto anterior, ¿no será que el problema lo tiene la propia institución y no los pacientes/alumnos?

– El Reglamento General de Protección de Datos (RGPD) exije que hace falta solicitar consentimiento informado y expreso a los padres de menores de 14 años para poder introducir datos personales de sus hijos. Además, el consentimiento debe ser libre, informándose de las consecuencias de no darlo. ¿Y si en una clase la mitad de los padres autoriza y la otra mitad no?  ¿Qué clima se crearía en esa clase? ¿Qué pasa si solamente hay un niño que no es autorizado por sus padres? ¿Alguien ha pensado en todo esto? Hay que tener en cuenta que hay dos consentimientos informados que deberían estar presentes, uno antes de que cualquier profesor meta nombres y apellidos de los niños en su cuenta de profesor, y otro para descargarse la app en el móvil y crear una cuenta de estudiante o de padre. Son cosas diferentes. Además, los términos de uso y privacidad, a día de hoy (marzo de 2019), están en inglés. ¿Comprende la gente lo que está aceptando? Sí, una empresa que opera en colegios públicos españoles tiene sus términos de uso en inglés.

– Esta plataforma podría atentar contra la soberanía educativa de los países al tratarse de una empresa con vocación de monopolio como Facebook, Google y demás, una empresa radicada en el extranjero que tendría capacidad para proponer contenidos a los profesores a nivel global (por ejemplo, ejercicios de “mindfulness”, técnica de meditación inspirada en el budismo zen y el Vipassana). No he encontrado desde el Ministerio de Educación o desde las diferentes Comunidades Autónomas ninguna directriz en este sentido. Parece que, como en el caso de los patinetes eléctricos y la movilidad urbana, las empresas tecnológicas en lugar de pedir permiso primero actúan y después la Administración reacciona, a rebufo de lo que estas organizaciones van imponiendo por “moda” o a través de campañas de marketing.

– “Cuando un servicio es gratis, el producto eres tú”. Esto que parece obvio debería hacernos reflexionar sobre la gratuidad del “servicio”. Ahora mismo esta empresa ofrece el producto porque está en fase de expansión y le interesa estar en el mayor número de colegios posibles. Pero, lo importante, son los datos que obtiene de los niños y de sus familias. Se dice que el Big Data es el nuevo oro negro pero parece que a nadie le importa que se estén regalando datos de menores sin ningún tipo de reflexión previa o debate público y político.

– Esta App tiene varias dimensiones: la del control del comportamiento en clase y, por otro lado, la de comunicación y mensajería del profesor con las familias en una especie de red social escolar donde se comparten también imágenes. En este aspecto, me preocupa que las familias estén dando al botón de “aceptar” sin entender bien que están aceptando. ¿Puede la App decirle al personal del colegio el tiempo total que han estado conectados los padres? De esa información se podría inferir el nivel de implicación de cada familia. Eso parece indicar esta madre en los comentarios de un artículo sobre la política de privacidad de Class Dojo. Y en otro orden de cosas, ¿tiene esta empresa acceso a los sensores de los teléfonos “inteligentes” como micrófono y demás? ¿Qué capta la herramienta para medir el “ruido” de la clase? Recientemente la app de LaLiga se ha visto involucrada en un escándalo porque encendía los micrófonos de los usuarios para espiar a los bares en los que se estaba viendo el fútbol y saber si ese local, por la ubicación y la captura de sonido, tenía derechos de emisión del partido o no. Esto demuestra que las apps tienen determinados riesgos y nos vemos en manos de terceros a la hora de confiar en que actúen con ética respecto a lo que les hemos autorizado a hacer con nuestro teléfono.

– La dimensión de red social de la app parece enseñar a los niños a que lo que no se fotografía y no se sube para visualización de los demás no existe. Esto es una idea falsa, hay mucho trabajo no visible que es sumamente importante, más allá del ego y el narcisismo que favorecen estas herramientas.

– El tema del avatar recuerda demasiado a los videojuegos. No entiendo a qué “juega” la educación hoy en día con los niños. Me paso el día diciéndoles que los videojuegos crean adicción y sustituyen experiencias reales importantes y después el colegio fomenta el tema con la “gamificación” del comportamiento y la creación de avatares o alter egos digitales ficticios (ojo, en el libro de Nicholas Kardaras “Glow Kids” se dice que los avatares podrían tener implicaciones en el plano psicológico también). Luego nos quejaremos de que hay centros de apuestas y recreativos cerca de los colegios…

– Sobre el tema de la “competencia digital” me preocupa que bajo este epígrafe todo valga, cualquier cosa que hagan los niños con pantallas digitales u ordenadores entraría dentro de esta categoría. Yo incluso pongo en cuestión que los niños menores de 14 años tengan que tener cualquier tipo de competencia digital. ¿Es que acaso les damos calculadoras cuando están aprendiendo a sumar y restar? No, primero aprenden con papel y lápiz. ¿Es que acaso aprenden a escribir en ordenador? No, primero con caligrafía. En fin, que una vez más la sociedad pierde el norte. Nicholas Kardaras recomienda que no se proporcione ordenadores en las escuelas a niños menores de 10-12 años y me parece bastante prudente. La competencia digital en educación debería ir orientada a la búsqueda de información y a saber usarla con sentido crítico para investigar o reflexionar. Me temo que no será el caso ya que las empresas tecnológicas y sus intereses cortoplacistas son las que están marcando el camino a seguir.

– No sabemos cómo será el mundo que les tocará vivir a nuestros hijos y cómo se usará la información recolectada sobre su comportamiento. Esto ahora es ciencia ficción pero, ¿se les podrá pedir su informe global de Class Dojo en alguna institución del futuro? ¿Les afectará para buscar trabajo? ¿Se podrá perfilar su personalidad o alguna información sobre su salud física o psicológica (recordemos que tiene una herramienta de control de “asistencia”)? ¿Y si los datos se vuelven en su contra en algún momento? ¿Sería justo? ClassDojo dice algo así como que borran los perfiles de estudiantes que no han sido activamente guardados por sus padres al año pero esto no queda muy claro ya que, como hemos dicho, la política de privacidad y los términos de uso están en inglés. La pregunta del millón sigue en el aire… ¿Y si un padre no ha creado un perfil a su hijo y ni siquiera a dado autorización pero los puntos de su hijo están vinculados a la cuenta de un profesor? ¿Se borrarían también al año o cuando el profesor borre su cuenta al cabo del tiempo?

– La convivencia en los colegios está reflejada, al menos en Madrid, en el decreto 15/2007, en el Plan de Convivencia. Allí se habla de faltas y sus consecuencias, pero no se habla de premiar el buen comportamiento con puntos positivos. Las faltas leves y las diferentes sanciones a su vez no se sabe muy bien cómo son compatibles con los puntos de ClassDojo. En cualquier caso, los colegios deberían informar a los padres sobre qué conductas están siendo premiadas y cuáles son los premios que están recibiendo sus hijos. ¿Puede ser un premio legítimo llevarse un libro a casa? ¿No se supone que la escuela quiere fomentar la lectura y quizás el que más necesita llevarse el libro es el que menos puntos tiene? De nuevo parece que nos movemos en la improvisación sin tener en cuenta las posibles consecuencias pedagógicas. Me da miedo que los premios de Class Dojo en realidad enseñen a los niños a normalizar los privilegios y la discriminación. Por ejemplo, todos se supone que somos iguales ante la ley, no hay mejores y peores ciudadanos con acceso a mejores o peores servicios. ¿Te imaginas que por tu buena posición en tu ranking social tuvieras acceso a mejores médicos de la seguridad social que otros?

– El control del comportamiento en clase con ClassDojo se parece demasiado al crédito social que se va a implantar de forma obligatoria en China en 2020 para todos los ciudadanos adultos. Por eso, como dice Laura Pinkerton, enseña a los niños a que se acostumbren a un clima de vigilancia total, sin intimidad, y a vivir en un estado policial. Si nos parece mal el sistema que se va a implantar en China y nos parece totalitario, ¿no es más grave que se promueva en niños?

En cualquier caso, se trata de una plataforma controvertida que ha sido muy criticada en medios de comunicación de todo tipo. Reflexionemos y apliquemos un principio de cautela a la hora de implementar este tipo de plataformas sobre menores de edad.

Cita del libro “Psicología educativa” de Anita Woolfolk.

En castellano:
Directrices sobre ClassDojo en la Generalitad de Valencia:
-“La Consejería de Educación, Investigación, Cultura y Deporte envía una nota a los centros educativos firmada digitalmente por el Director General de Centros y Personal Docente , Joaquín Carrión, informando sobre la prohibición de ceder datos de alumnado, así como la no existencia de acuerdos ni autorizaciones de cesión de datos a empresas. Podéis consultar la nota en el siguiente enlace”.
– Resolución de 28 de junio de 2018, de la Subsecretaría de la Conselleria de Educación, Investigación, Cultura y Deporte, por la que se dictan instrucciones para el cumplimiento de la normativa de protección de datos en los centros educativos de titularidad de la Generalitat: www.dogv.gva.es/datos/2018/12/03/pdf/2018_11040.pdf
RESOLUCIÓN de 5 de julio de 2019 del secretario autonómico de Educación y Formación Profesional, por la que se aprueban las instrucciones para la organización y el funcionamiento de los centros que imparten Educación Infantil de segundo ciclo y Educación Primaria durante el curso 2019-2020. [2019/7218:
Tal como indica este informe, las aplicaciones que contienen más datos personales del alumnado son los cuadernos de notas de los docen-tes, que contienen su progreso y sus calificaciones. Por lo que cualquier aplicación que incluya la identificación del alumno puede llevar a la elaboración de perfiles según las funcionalidades y la tipología de los datos recopilados. Con los hábitos de navegación, junto con los datos de otros usuarios con los que contacta y su comportamiento educativo, se pueden crear perfiles del usuario susceptibles de ser tratados sin el con-sentimiento del usuario, bajo la excusa de la mejora del funcionamiento del servicio. Los usuarios se pueden clasificar fácilmente según su acti-vidad, en función de las acciones que realizan, o incluso el tiempo que tardan en realizarlas. Hay que tener en cuenta que las aplicaciones de instalación no asistida en dispositivos móviles inteligentes son capaces de acceder a gran cantidad de datos de carácter personal almacenados en el mismo dispositivo, tales como el número de identificación del termi-nal, agenda de contactos, imágenes o videos. Además, estas aplicaciones pueden acceder a los sensores del dispositivo y obtener la ubicación geográfica, capturar fotos, video o sonido a través de ellos.Por todo ello, no se podrán utilizar plataformas informáticas o apli-caciones informáticas móviles (conocidas como apps), diferentes de las dispuestas o autorizadas por la conselleria competente en materia de educación, que tengan como finalidad:a) La comunicación con las familias y/o con el alumnado.b) El seguimiento del alumnado a través de cuadernos de notas de progreso y calificación.
En inglés:

 

Artículo de revistas científicas:

Decoding ClassDojo: psycho-policy, social-emotional learning and persuasive educational technologies

The datafication of discipline: ClassDojo, surveillance and a performative classroom culture

T. Ayllon & N.H. Azrin : The Token Economy: a motivational system for therapy and rehabilitation. New York: Appleton-Century-Crofts, 1968.

Decoding ClassDojo: psycho-policy, social-emotional learning and persuasive educational technologies

“Won’t Somebody Think of the Children?”Examining COPPA Compliance at Scalesium.org

Sobre el marketing de estas aplicaciones que usan a profesores como “embajadores” de su marca:

Examining the New Phenomenon of Teachers as Brand Ambassadors

 

Relacionado:

http://algoquedaquedecir.blogspot.com/2017/11/raices-gestion-educativa-madrid.html

Blog Conlaveniaseñorias – Interés legítimo

https://blogs.imf-formacion.com/blog/corporativo/tic/tic-escuela-aprendizaje/

https://blogs.imf-formacion.com/blog/corporativo/tic/tic-educacion-barreras-culturales/

Bibliografía:

– Ben Williamson: Big Data en educación

– Alfie Kohn: Motivar sin premios ni castigos

– Kazdin: The token economy

– Rachel Botsman: Who can you trust?

Mental Health Law: Major Issues

– David B. Wexler: Token and Taboo: Behavior Modification, TokenEconomies, and the Law

Anita Woolfolk: Psicología educativa

– Screen Schooled: Joe Clement and Matt Miles

– Nicholas Kardaras: Glow Kids: How Screen Addiction Is Hijacking Our Kids

– Anthony Cody: The Educator And The Oligarch