Margaret Sanger, la lactancia materna y la ciudad

 

Trabajadoras de la factoría Triangle Shirtwaist, la mayor parte inmigrantes. El 25 de marzo de 1911 el edificio se incendió y murieron 146 de ellas.
Mujeres conversando en una huelga de alquileres del East Side de Nueva York c.1910. Origen: Librería del Congreso

 

Mujer inmigrante de Nueva York lleva ropa para que toda la familia trabaje en casa a destajo

 Margaret Sanger 

El otro día por casi me caigo de la silla. Estaba pensando en la cita final del libro de Elsimar Coutinho sobre la menstruación,  una frase de la pionera de la planificación familiar Margaret Sanger que dice así…

“Ninguna mujer es completamente libre a menos que tenga control sobre su sistema reproductivo”

y esa cita me llevó a investigar un poco más sobre la vida de su autora. Margaret Sanger es conocida por su promoción de los métodos anticonceptivos desde una perspectiva feminista y neomalthusiana. Fue también la mujer que promovió la creación de la primera píldora anticonceptiva (Enovid), buscando financiación y poniendo en contacto a investigadores y mecenas, en una investigación no exenta de falta de ética. Y de repente… buscando información en su biografía leí esto:

Del National Women’s History Museum:
“Cuando Sanger tenía 19 años, su madre de 50 años murió de tuberculosis. Anne Higgins dio a luz a 11 niños y sufrió 7 abortos. Sanger creía que los embarazos repetidos de su madre habían debilitado su cuerpo hasta el punto de que fue incapaz de recuperarse de la enfermedad”.

Y en Wikipedia:
“La madre de Margaret, Anne Higgins estuvo embarazada en 18 ocasiones -teniendo 11 nacimientos vivos- durante 22 años antes de su muerte a la edad de 49 años.”

Y esto otro (traducido de la versión inglesa de su biografía) sobre su primera etapa como enfermera en el East Side de Manhattan en el que cuenta la historia de Sadie Sachs, una inmigrante judía rusa:

 “Durante el trabajo de Margaret Sanger entre las mujeres inmigrantes de clase obrera se revelaron ejemplos gráficos de mujeres forzadas a partos frecuentes, abortos involuntarios y abortos provocados por falta de información sobre la forma de evitar un embarazo no deseado. El acceso a la información sobre los anticonceptivos estaba prohibido por razones de obscenidad por la ley federal Comstock de 1873 y una serie de leyes estatales. Buscando algo que pudiera ayudar a estas mujeres, Sanger visitó las bibliotecas públicas, pero fue incapaz de encontrar información sobre anticoncepción. Estos problemas se personificaron en una historia que Sanger contaría más tarde en sus discursos: mientras Sanger trabajaba como enfermera, fue llamada al apartamento de Sadie Sachs después de que Sachs se pusiera extremadamente enferma debido a un aborto autoinducido. Sadie le rogó al médico de cabecera que le dijera cómo podría evitar que le volviera a suceder, el médico simplemente le dio el consejo de mantener la abstinencia. Unos meses después, Sanger fue llamada de nuevo al apartamento de Sachs – sólo que esta vez, Sadie murió poco después de que Sanger llegara a causa de otro aborto autoinducido. Sanger a veces ponía fin a la historia diciendo: “Lancé mi bolso de enfermera en la esquina y anuncié … que nunca atendería otro caso hasta que fuera posible que las mujeres trabajadoras en los Estados Unidos tuvieran los conocimientos necesarios para controlar la natalidad.” Aunque Sadie Sachs fue posiblemente una combinación de ficción de varias mujeres que Sanger había conocido, esta historia marca el momento en el Sanger comenzó a dedicar su vida a ayudar a las mujeres desesperadas antes de que se vieran obligadas a buscar abortos peligrosos e ilegales”.

Y en esta entrevista en la que el presentador le pregunta por las emociones que le llevaron a iniciar una cruzada por la planificación familiar y ella vuelve a citar el caso de su madre y lo que vio trabajando de enfermera en los barrios obreros de Nueva York:

 

Los datos:

La biopolítica estatal del momento prohibía en EEUU los anticonceptivos y la divulgación de información sobre los mismos desde la Ley Comstock de 1875. Margaret Sanger comienza su activismo en 1912-1916, cuarenta años después. En 1938, gracias a un juicio en el que ella estaba involucrada, se tumba por primera vez esa ley. En 1967 la ONU crea el Fondo de Población de las Naciones Unidas e incluye entre sus objetivos el control de la natalidad y la planificación familiar. Se pretende la universalización de los servicios de planificación familiar para el año 2015

– Las mujeres inmigrantes de las clases trabajadores urbanas tenían muchos hijos con intervalos muy cortos entre ellos. También las había que tenían tres hijos pero no podían tener otro hijo más por motivos económicos, como el ejemplo de Sadie Sachs.

– Su madre, de origen irlandés, tuvo una altísima natalidad con intervalos cortos.

¿Qué sabemos ahora?

– Que ese número tan grande de hijos y esos cortos intervalos entre nacimientos, al menos los de la madre de Sanger, son una rareza histórica. No se había producido algo así en la historia de la humanidad salvo para las mujeres de clases altas que no amamantaban (o lo hacían durante muy poquito tiempo y con muchas restricciones al pecho) y que recurrían a nodrizas.

¿Y cómo lo sabemos?

Dice el pediatra José María Paricio en el libro “Manual de Lactancia Materna” de la Asociación Española de Pediatría :  

“Teniendo en cuenta el efecto anticonceptivo de la lactancia, las clases populares tenían una fecundidad limitada por término medio a un nacimiento bianual, lo que ha podido constituir un efectivo control de natalidad entre las masas campesinas de la Europa preindustrial. Por el contrario, la fecundidad no controlada por lactancia entre las clases acomodadas hace que la descendencia pueda suponer de 15 a 20 hijos, pero a expensas de una terrible mortalidad”.

Un nacimiento bianual puede parecer todavía poco si estudiamos los intervalos entre nacimientos de tres años en las mujeres cazadoras-recolectoras de los que habla el biólogo Roger Short:

“En las comunidades cazadoras-recolectoras, la pubertad, la adquisicón de deseo sexual, y matrimonio eran todos eventos sinónimos, así que no había necesidad de restricciones sociales sobre el comportamiento sexual antes del matrimonio. Después del matrimonio había un periodo de tres años de esterilidad adolescente, cuando la chica habría experimentado una sucesión de ciclos menstruales anovulatorios antes de concebir. Después del primer hijo, habría estado 3 años en amenorrea de la lactancia, seguidos por uno o dos ciclos menstruales ovulatorios antes de concebir otra vez. No tenemos información de la edad de la menopausia  en las sociedades primitivas, pero (…) sería raro que una mujer tuviera más de 5 hijos. Durante su vida reproductiva experimentaría 15 años de amenorrea de la lactancia, y 4 años de embarazo, (…)”

Short señala varios estudios en los que se ha observado cómo el proceso de urbanización en la época actual, y los cambios que lleva aparejado en cuanto a hábitos sociales y nutricionales, impactan en la fertilidad humana, sobre todo en cuanto a la lactancia materna y afirma:

“En todo el mundo en su conjunto, más nacimientos son prevenidos con la lactancia que con las otras formas de anticoncepción juntas. No es extraño que los cambios sociales que reducen la eficiencia anticonceptiva de la lactancia hayan tenido tal asombroso impacto demográfico”. 

“Vindicación de los derechos de la mujer” de Mary Wollstonecraft (1792)

Este libro, que la historiografía feminista considera como una de sus obras fundacionales, plasma un conocimiento popular ancestral respecto a la lactancia, en realidad respecto a una determinada forma de amamantar que después sería estudiada por los investigadores del método anticonceptivo MELA (amenorrea de la lactancia) válido con un 98% de seguridad durante los primeros 6 meses postparto si se cumplen los tres requisitos (ausencia de mesntruación, primeros 6 meses, lactancia exclusiva a demanda día y noche):

“Porque la naturaleza ha ordenado las cosas de modo tan sabio, que si las mujeres amamantaran a sus hijos conservarían su propia salud y habría tal intervalo entre el nacimiento de cada hijo que rara vez veríamos una casa llena de niños”


En la edición de Marta Lois de la Editorial AKAL de 2005 hay una nota al pie que dice lo siguiente, que se contradice con lo afirmado por el consenso establecido en Bellagio sobre el MELA que sí garantiza un alto grado de anticoncepción si se cumplen los criterios de los que hemos hablado:

www.unicef.cl

En este documento de Unicef se especifica que (LAM es MELA en inglés) al menos “tres estudios han demostrado que la eficacia del LAM se puede mantener entre los 6 y 12 meses postparto, si la madre inició el método originalmente, sigue amamantando antes de ofrecer la alimentación complementaria y mantiene los intervalos entre mamadas menores de 4 horas durante el día y de 6 horas en la noche, y por supuesto se mantiene en amenorrea“. 

Y en este otro documento también se habla de lo que se ha venido a llamar MELA-9 o MELA-12, por el número de meses que podría funcionar.

Tomado de http://www.upch.edu.pe/

ACTUALIZACIÓN (8 de febrero de 2015): Actualmente hay controversia científica sobre cómo se produce la amenorrea y anovulación de la lactancia y por qué incluso algunas mujeres cuando comienzan a menstruar durante la lactancia pueden pasar varios meses aún de menstruaciones no fértiles (comprobadas por métodos naturales de conciencia de la fertilidad). Una es la hipótesis de la frecuencia de la lactancia y otra es la de la carga metabólica (lo que explicaría por qué las mujeres occidentales “bien alimentadas” tienen periodos más cortos de infertilidad de la lactancia. No son hipótesis contradictorias.

Las mujeres de clase trabajadora

Por la información recopilada parece bastante probable que las madre de Margaret Sanger y las mujeres de las clases populares de N.Y. no amamantaran a sus bebés y, si lo hicieran, su forma de hacerlo fuera bastante diferente a la de una mujer cazadora-recolectora, o la de una mujer del mundo preindustrial popular. Su amenorrea de la lactancia sería muy corta o prácticamente inexistente, como podemos aprender de los textos de Barbara B. Harrell en “Lactancia y menstruación en perspectiva cultural“, Beverly Strassmann sobre una tribu Dogon de Mali en su artículo “La biología de la menstruación en el Homo Sapiens” o Nancy Rose Hunt en su artículo sobre el biopolítica colonial y lactancia en el Congo Belga “Le bebe en brousse”.

La clave de la explicación en las variaciones históricas y culturales de la amenorrea de la lactancia está en la separación madre-bebé, las restricciones espacio-temporales de esa relación (no atender el llanto, no dar de mamar por la noche, horarios rígidos, dejar pasar demasiado tiempo entre tomas…) y todos los sustitutos que se van añadiendo para suplir la cercanía (chupetes, nodrizas, biberones, carritos…). Por cierto, no pretendo demonizar los objetos que sustituyen a la madre, ya que el problema no son los objetos en sí, muchos de ellos prácticos en multitud de ocasiones, sino entender por qué hemos llegado a depender de ellos y por qué los hemos llegado a considerar imprescindibles.

Mujer inmigrante italiana trabajando en su casa, Nueva York en 1912 (Wikipedia).

 

Mujeres trabajando con máquinas de coser empeñadas en el Monte de Piedad de la Madre de Dios de la Esperanza. Barcelona, c.1926 (Gracias, Carolina, por pasarme esta imagen).

Spagna, 1966.
Fotografo: Eve Arnold
http://www.eticamente.net/31489/foto-antiche-donne-allattamento.html

Los escritos de Margaret Sanger

Creo sinceramente que los seres humanos debemos tener la posibilidad de autoconocernos y conocer el mundo, de buscar información y divulgarla libremente. El Estado no debería prohibirnos el acceso a la información, como tampoco deberíamos dejarnos adoctrinar con propaganda que sí nos proporciona aunque no queramos. Por eso, la labor de divulgación de los métodos anticonceptivos que realizó Margaret Sanger me parece totalmente legítima, aunque incompleta, sesgada y con un enfoque erróneo.

En esa época también se publicaban en España revistas anarquistas y naturistas en las que los métodos anticonceptivos se consideraban algo importante a divulgar entre la clase trabajadora. La diversidad del movimiento libertario también implicaba la existencia de controversias y opiniones diferentes sobre la pertinencia de su uso, como la que expone Federico Urales en este artículo, contrario al neomalthusianismo. De hecho, el artículo de Urales es toda una refutación al planteamiento de esta mujer desde una postura revolucionaria (¿alguien se imagina un artículo así hoy en día con el nivel de adoctrinamiento, pensamiento único y falsas polarizaciones que existe en todos los ambientes ideológicos?):  

“Lo que los neomalthusianos entienden táctica para quitar elementos de servidumbre a la sociedad burguesa y ofrecerle, en cambio, elementos de rebeldía, con pocos hijos y bien educados, es sólo, según nuestro sentir, un amoldamiento a la vida y al ambiente burgués.
Con el propósito de hurtar hijos a la sociedad injusta, los hurtamos a la Naturaleza, justa siempre.”

(…) 
“Lo primero que ha de procurar el anarquista es emanciparse de la explotación ajena y luego impedir que sus hijos sean explotados por nadie”. 
(…)
“Y ha de ser la Naturaleza, con nuestra potencia amorosa, la que limite nuestros hijos, y no las conveniencias domésticas, ni los oportunismos más o menos revolucionarios.
El hombre no debe engendrar sin amor; el hombre no debe tener hijos con mujer no amada”.

Como todos, creo que Sanger fue víctima de su tiempo y no fue capaz de abstraerse del ambiente cultural en el que nació, lo que ha tenido algunas consecuencias también en el mundo actual.

Ser víctima de la propia cultura o estar condicionado por su tiempo no la exime de responsabilidad. Debía haber estudiado más, no solamente libros de medicina, historia y antropología en las bibliotecas sino haber escuchado a las mujeres del mundo rural o preindustrial, haber viajado, haber reflexionado sobre la aversión a los niños en el mundo urbano industrializado… Y, sobre todo, debería haber tenido una ética de búsqueda del bien común, que no tuvo, a pesar de su verborrea, como demuestra su apoyo a la forma en la que se probó la píldora anticonceptiva en mujeres de Puerto Rico, su racismo y clasismo.

¿Respondió Sanger acaso a la cuestión de por qué la maternidad se había convertido en algo tan problemático? No. ¿Qué hacía que ser madre de más de tres hijos se conviertiera en una pesadilla para las mujeres inmigrantes como la de la historia de Sadie Sachs? El capitalismo. La maternidad se problematiza a partir de la inmigración, desde el mundo de lo rural donde existían redes de crianza y apoyo mutuo dentro de la familia extensa y la vecindad al viaje a la gran ciudad de Nueva York donde los niños comienzan a estorbar. ¿Quién era el culpable de que la información y los anticonceptivos fueran censurados? El Estado. ¿El mero uso de anticonceptivos haría que la maternidad fuera más libre? No, cuando existen otros condicionantes sociales.

Sus folletos divulgativos incluían un repaso por todos los anticonceptivos (preservativo, pesarios, condon femenino…) que existían en su época y también aconsejaban el uso de algún pseudoanticonceptivo que otro, como las duchas vaginales con un jabón llamado Lysol que tenía solamente un 50% de efectividad, por no hablar de su impacto en la flora vaginal. Sin embargo, cuando habla de lactancia, esto es lo que podemos leer en Family Limitations (pdf): 

Traducción:  “Existe el conocimiento de que el amamantamiento después del parto previene el retorno de la menstruación por varios meses y que la concepción no se produce. Está bien no depender sobre esto demasiado, especialmente después del quinto o sexto mes, ya que la mujer puede quedarse embarazada otra vez sin haber “visto nada” o sin darse cuenta de que está embarazada. Se encuentra entonces con uno en el pecho y otro en el útero. Usa algún preventivo”.

O en este otro texto de Sanger:

“Durante el periodo de lactancia las probabilidades son también pocas; pero no hay ninguna certeza en este caso”. 

Esto que dice, a la luz de la evidencia científica actual y de la evidencia empírica de muchas mujeres de sociedades tradicionales, es cierto solamente en parte, ya que a partir del quinto o sexto mes es cuando se inicia la alimentación suplementaria. Como se dice en este documento actualizado sobre el MELA que ya he citado, el protocolo número 13 de “The Academy of Breastfeeding Medicine”:

“El criterio de los “seis meses” se añade primordialmente porque es el tiempo en el que la alimentación complementaria debería comenzar. Sin embargo, si el amamantamiento continúa a un nivel alto incluso cuando la alimentación complementaria haya empezado, la eficacia aparentemente permanece alta. En Ruanda, el método fue usado hasta los 9 meses, manteniendo la frecuencia de lactancia amamantando antes de cada comida complementaria. En un estudio que involucraba a mujeres trabajadoras, que se extraían leche después de la separación como poco tan frecuentemente como hubiese ocurrido el amamantamiento si hubieran estado juntos, se encontró que el MELA podía ser 96.5% efectivo. Aunque este hallazgo no es estadísticamente diferente de los resultados de otros estudios, sugiere que hay un pequeño aumento del riesgo de la concepción en las mujeres separadas de sus hijos. Esta información debería ser dada a las mujeres afectadas para que puedan tomar decisiones informadas”.

Es decir, Sanger decía que con la lactancia no había “ninguna certeza” y, sin embargo, sí promovía las duchas vaginales con un 50% de posiblidades de embarazo…

Ejemplos concretos

– Según Roger Short sería raro que una mujer tuviera en las sociedades de cazadores-recolectores más de 5 hijos. Las mujeres Kung tienen 4 o 5 nacimientos vivos de media (pg. 181 de Nisa. Life and Words of a Kung Woman, de Marjorie Shostak).  Nisa, por ejemplo, la mujer protagonista principal del libro de entrevistas que acabo de citar, tiene 4 nacimientos vivos, más algunos abortos, y mantiene una vida sexual activa durante toda su vida, con varios maridos y muchos amantes.

– Las mujeres Dogon de Mali, agricultoras y sedentarias, tienen 8.6 nacimientos vivos por mujer, el doble que las mujeres !Kung. Según Short la sendentarización trae consigo un adelantamiento de los destetes, lactancias menos intensas y un acortamiento de los intervalos intergenésicos. Además, existe la teoría de la masa muscular de Rose Frish que añade la influencia del alto o bajo nivel de ejercicio en la fertilidad de las mujeres, así como su nivel de grasa corporal.

– En España, el índice de fecundidad por mujer en 1900 era de 4,7 hijos por mujer, también muy lejos del caso de la madre de Margaret Sanger. En EEUU, en 1800 las madres estadounidenses tenían 7 hijos de media y en 1900 había caído la cifra a 3-4 hijos por mujer… También muy lejos del número de hijos de la madre de Sanger y de los que supuestamente tenían las mujeres inmigrantes del East Side.

– El estudio que hizo Sheyla Kippley entre 1500 experiencias de lactancia en EEUU (1971) comprobó que las mujeres que siguieron los “Siete estándares” de la Lactancia Ecológica tuvieron una media de 14,5 meses de amenorrea de la lactancia. Los “Siete estándares” son (si se evita cualquiera de ellos se adelanta la fertilidad):

  1. Manten una lactancia exclusiva durante los primeros 6 meses de vida; no uses otros líquidos y sólidos.
  2. Calma a tu bebé con el pecho.
  3. No uses biberones ni chupetes.
  4. Duerme con tu bebé para las tomas nocturnas.
  5. Duerme con tu bebé durante una toma durante la siesta diurna.
  6. Amamanta frecuentemente día y noche, y evita los horarios.
  7. Evita cualquier práctica que restrinja el amamantamiento o que te separe de tu bebé.

Si esta forma de lactar no fuera algo marginal (un cambio que solamente podría darse desde la libertad personal y el respeto, y nunca desde la imposición a las demás) tendríamos que cambiar la sociedad al completo, la forma de trabajar las mujeres y las prioridades. No necesariamente tendríamos que ser amas de casa ni mucho menos. No deberíamos tener que estar recluidas ni entre las cuatro paredes de una casa ni entre las cuatro paredes de una oficina, pero sí encontrar formas de trabajar que nos permitieran no separarnos de nuestros bebés ni tampoco estar segregadas de la sociedad. Parece bastante revolucionario, ¿no? Poner la prioridad sobre nuestra propia salud y la de nuestros bebés, poner los cuidados en el centro de la vida, replantear las prioridades de la sociedad en todos los aspectos de la vida. ¿Por qué deberíamos sacrificarnos por la empresa en lugar de por un mundo mejor para las próximas generaciones? Las mujeres Homo Sapiens han tenido vida sexual, hijos y han contribuido a la recolección de alimentos y fabricación de herramientas desde el principio de los tiempos sin ser “amas de casa”. Que nadie nos engañe ni manipule con dicotomías creadas entre la mujer y la madre, no deberíamos tener que elegir.

Sin embargo, todo esto no es nada si no hay algo más, si no ponemos también el énfasis en el QUÉ conciliamos. El sistema todo lo integra y adapta, no sería raro que, dentro de poco, la falta de “cuerpos” de la que habla Kathy Matsui de Goldman Sachs llevara al sistema a tener que adaptarse a nuestras condiciones para que la máquina nunca se pare. Por eso, no basta fabricar armas mientras se amamanta a un hijo, no está bien escribir y difundir artículos mentirosos y adoctrinadores mientras se concilia, no basta con llevar a tu bebé a un call center explotador dedicado a estafar a potenciales clientes…

En cualquier caso, con los índices de lactancia actuales, la desinformación médica, las dificultades que encontramos las mujeres simplemente para llegar a establecer la lactancia, pensar en esto quizás no tiene mucho sentido.

Un problema real, diagnóstico incompleto, soluciones parciales

La falta de perspectiva global de Margaret Sanger es impresionante. Se trata de una visión miope que ha sido heredada y promocionada desde las altas esferas desde entonces a través de posturas que pivotan desde la propaganda natalista a la antinatalista, según como suene la flauta de quienes ostentan el poder.

Si en lugar de adoptar esa perspectiva hubiera intentado, con humildad y curiosidad, entender el mundo antes de cambiarlo y conjugar lo histórico con lo biológico y lo ético, quizás estaríamos en otro mundo, pero también estaríamos hablando de otra persona, no de Margaret Sanger.

El problema de la alta paridad de las mujeres de las que habla Sanger acarreaba problemas de salud y económicos a las mujeres y sus familias, ya que había un desajuste entre su fertilidad, la pérdida de la lactancia, y el sistema al que acababan de llegar y al que se supone que se debían adaptar, un mundo de desarraigo y sin los lazos fuertes que dejaban atrás. Analizar las causas de esos problemas nos lleva a entender la pérdida de la cultura de la lactancia desde nuestra historia como especie, que tiene su forma más visible y palpable en la progresiva reducción del tiempo de exogestación (gestación fuera del útero) y de amenorrea de la lactancia. Esto viene dirigido principalmente por los “chamanes”-médicos de la cultura occidental al servicio de las elites, pero también por la propia forma de vivir y existir en las diferentes formas de organizar la sociedad, que no evolucionan de forma lineal ni progresiva.

En el caso concreto de las mujeres inmigrantes del East Side de Nueva York habría que analizar dos cosas. Por un lado, las causas por las que se veían forzadas a separarse de sus bebés y a amamantarlos poco o nada, es decir, los modos de producción y los mecanismos ideológicos de la sociedad a la que acababan de llegar. Y, por el otro, y pensando más bien en el caso de “Sadie Sachs” que tenía tres hijos y no quería un cuarto, en los problemas económicos y laborales de las familias grandes en un entorno urbano, donde los hijos son un problema y un coste. De hecho, la progresiva urbanización del mundo es el mayor anticonceptivo que existe y una de las causas principales de la caída de la natalidad en todo el globo, según el informe del Club de Roma escrito por Jorgen Randers titulado “2052, Una Previsión Global para los Próximos 40 años”:

Pg. 62: “Ya más de la mitad de la gente del mundo vive en ciudades, y esa fracción aumentará con la industrialización constante del mundo en desarrollo. La mayor parte de la gente será urbana y vivirá bajo condiciones en las que tener muchos niños no es una ventaja. El deseo de tener familias pequeñas no se verá limito a las parejas con dos carreras del mundo industrializado. Billones de familias pobres urbanas en economías emergentes harán la misma elección, en un intento de escapar de la pobreza”.

Fue el “progreso” el que provocó el acortamiento de los intervalos entre nacimientos y el aumento de la paridad de las mujeres. La divulgación de los anticonceptivos, que han existido desde hace milenios, forma parte de nuestra libertad de acceder a la información y de decidir qué hacer con ella, pero si solamente se observan las cuestiones de forma parcial las soluciones siempre serán parciales y de efectos insospechados. De hecho, en cuanto el sistema se dio cuenta de que le sobraban súbditos adoptó el mensaje de Margaret Sanger como política oficial de los organismos internacionales, lo que contrasta con las anteriores políticas natalistas del colonialismo.

Por último, la eliminación de los bebés de la vida de las mujeres inmigrantes de Nueva York no podía solucionar sus problemas de explotación, alienación, aculturación y aislamiento. Lo único que podría conseguirse es que tuvieran más tiempo para dedicarle a la empresa, a la que sí podían amamantar de forma prolongada y exclusiva durante años. Por esta razón creo que a Margaret Sanger no le preocupaba demasiado la salud de las mujeres del pueblo sino la salud del sistema de dominación, por eso no hizo nada por recuperar la cultura de la lactancia materna, a diferencia de Mary Wollstoncraft más de cien años antes. De hecho, las mujeres de la alta burguesía y la aristocracia podían tener todos los hijos que quisieran sin ningún problema económico o social, cosa que parecía importar poco a la protagonista del artículo de hoy.

Cáncer de mama

La vida es riesgo. El embarazo y el parto son procesos fisiológicos pero también tienen riesgos, por eso se habla de tasas de mortalidad materna, por ejemplo, y esto se refleja en que sepamos cuantas mujeres mueren en sus partos o por problemas derivados de los mismos en todas las zonas geográficas del mundo. Es más, reducir la mortalidad materno-infantil es uno de los Objetivos del Milenio. Quizás haya llegado la hora de que comencemos a hablar también de los riesgos intrínsecos de la nuliparidad y la primiparidad tardía (primer embarazo). Esto no significa que si no tenemos hijos o si tenemos solamente uno de forma muy tardía vayamos a desarrollar de forma automática y determinante cáncer de mama. Lo que quiere decir es que con la información de la que disponemos se sabe que, estadísticamente, la nuliparidad, los intervalos aumentados entre la fecha de la primera regla y el primer hijo, y no amamantar aumenta el número de papeletas de sufrir esta enfermedad y otras. De una forma bastante observadora ya se dio cuenta de esto el médico Bernardino Ramazzini en 1713, al ver que en el colectivo de monjas había más casos de cáncer, la “plaga maldita”, que en el resto de población femenina.

ACTUALIZACIÓN 20/02/2015: Según el libro “Tratado de Ginegología” en su pg. 971, “Por cada 100.000 mujeres en nuestro país, mueren 18,62 mujeres” de cáncer de mama. Y según la “Estrategia de atención al parto normal” (pg. 15) la mortalidad materna en España se encuentra por debajo de los 7 fallecimientos por cada 100.000 nacimientos (4,7 fallecimientos en 2013) . Anualmente mueren unas 6.000 mujeres en España por cáncer de mama, en 2009 murieron 8 mujeres durante el parto y 2 en el puerperio.

Por eso, la cruzada que inició Margaret Sanger tenía otro sesgo más, no advirtió de esta “pequeña” gran consecuencia del uso masivo y prolongado de la anticoncepción, ya fuera basada en la abstinencia durante los días fértiles, en métodos barrera o químicos artificiales. Y para tomar decisiones libres hace falta información.

Para profundizar sobre la relación cáncer y hábitos reproductivos:
http://lasinterferencias.blogspot.com.es/2014/01/decisiones-informadas-los-riesgos-de-no.html
http://lasinterferencias.blogspot.com.es/2014/07/mujer-paradojas-y-contradicciones-en-el.html

Termino y me despido con una adaptación ampliada de la cita de Sanger del comienzo de este artículo:

“Ninguna mujer es complétamente libre a menos que viva en una sociedad en la que exista libertad de conciencia, acceso a la información y capacidad para tomar decisiones responsables y éticas sin imposición alguna del Estado ni el Capital”

¿Es posible conjugar nuestra fisiología con la cultura actual? ¿Es posible no reprimir la maternidad en un mundo, en teoría, superpoblado, urbano, en el que se han reducido los índices de mortalidad infantil y en el que tener hijos es considerado un coste? En cualquier caso son cuestiones que deberíamos pensar cada uno de nosotros y no dejar que lo hagan otros a nuestras espaldas. Pido disculpas si hay algún error en los datos o en mi interpretación de los mismos, seguro que entre todos podemos seguir tirando del hilo…

 ACTUALIZACIÓN: Varios estudios en humanos y primates parecen señalar también un componente más en la amenorrea de la lactancia y son las reservas energéticas de las que dispone la mujer/hembra. Por otro lado, el fin de la amenorrea no determina necesariamente que los ciclos sean fértiles, es decir, algunas mujeres menstrúan pero no ovulan mientras lactan. Todavía se desconocen los mecanismos exactos de estos fenómenos.

ACTUALIZACIÓN A 20/09/2015: Este artículo debe ser matizado y ampliado con este otro sobre el libro “Ritos de embarazo y parto en Galicia”. Allí he descubierto que las mujeres en la Galicia rural prefranquista conocían varios métodos y plantas abortivas y anticonceptivas: http://lasinterferencias.blogspot.com.es/2015/08/metodos-anticonceptivos-y-abortivos-en.html

ACTUALIZACIÓN A  23/10/2015: Este estudio de Susan Jobling y Richard Owen sobre el impacto de la píldora anticonceptiva y el etilestradiol en los animales acuáticos fue publicado en Nature. Los costes de limpieza y depuración de los ríos son millonarios y se está debatiendo quién debería ser el responsable de pagarlos, si las farmaceúticas o los Estados. Recordemos que, por ejemplo, en España, la píldora está subvencionada por Sanidad.

¿Necesitamos que el Estado nos “proteja” cuando damos de mamar en público?

En la piscina del barrio.

La lactancia materna en la esfera pública no necesita leyes o protección de Papá-Estado sino madres valientes y seguras de sí mismas para estar y dar de mamar en todos los ámbitos de la vida. Centrar el activismo en solicitar una ley estatal específica es como pedir una ley que proteja a las parejas que desean besarse por la calle. En mi opinión, lo que no tiene que haber son leyes o normativas que prohiban los besos o la lactancia en público, pero más allá de ahí el Estado no tiene que meterse.

Si una mujer es expulsada de una tienda, de un museo o de cualquier lugar por amamantar, son los que expulsan los que tienen que demostrar o justificar la “ilegalidad” o el carácter supuestamente ilícito de la lactancia materna. No tenemos que demostrar nuestra “inocencia”, son ellos los que tienen que demostrar nuestra supuesta “culpabilidad”.  No somos nosotras, por tanto, las que tenemos que exigir su legalización o protección. Además, si esas normativas discriminatorias existen en determinados centros entrarían en contradicción con derechos constitucionales:

Artículo 14: Los españoles son iguales ante la ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social.

    Es decir, si se trata de leyes, ya hay una ley de leyes que se llama Constitución. Si alguien lo desea o necesita, puede ir con ella bajo el brazo y sacarla cuando algún personaje nos expulse o trate de evitar que hagamos nuestra vida normal. También existe la denuncia pública y se pueden hacer “tetadas”, repartos de panfletos denunciando lo sucedido, boicots, desobediencia civil o incluso denuncias en los juzgados.

    La lactancia materna en público no está tipificada tampoco como delito en el código penal.  Es más, si hacer nudismo es legal en cualquier espacio público en España, ¿no va a ser totalmente legal alimentar con tu cuerpo a tu hijo, algo que no afecta directamente a nadie más? Hace años que ya no existe el delito de “escándalo público”. En realidad no es que hacer nudismo sea legal o que esté “protegido”, es que es ilegal que te impidan ir desnudo, incluso hay una sentencia, según esta web, que respalda que una persona pueda “desobedecer a los agentes de la autoridad y negarse a vestirse incluso aunque exista una ordenanza o reglamento local que prohíba el nudismo. Para ello basta con que el bañista esté convencido de que la normativa es ilegal”.

    ¿Y que pasa con las tiendas o centros comerciales? ¿No son lugares privados con su propia regulación? Pues algo parecido pasa con las discotecas y los derechos de admisión.  Si hay condiciones específicas para entrar o permanecer tienen que estar expuestas de forma clara y visible y, por supuesto, no pueden ser discriminatorias ni por razón de sexo, edad, raza, orientación sexual, etcétera. Si lo son, son injustas y anticonstitucionales. Se puede luchar por la vía de la presión social o por la vía legal y llegar hasta el Tribunal Constitucional. En cualquier caso es así. No basta que en el consejo escolar de una escuela infantil se haya votado que no se puede amamantar. Esa normativa no tendría validez. ¿Y si la norma es que se puede amamantar en otra sala pero no en el aula? Para este tipo de casos tampoco se necesita pedir una ley que proteja la lactancia. Si es discriminatoria (por ejemplo, si se alegan motivos de “respeto” o “pudor” y al resto de padres se les permite permanecer en el aula) sería inconstitucional y se podría recurrir.

    Lo mínimo que se puede pedir a una norma es que esté justificada de alguna forma, a no ser que lo que se pretenda es enseñar a obedecer de forma ciega e irracional. Desde luego, las normas absurdas sí que son un ejemplo perfecto del verdadero curriculum oculto de las instituciones, tanto para adultos como para los niños.

    A más victimización, menos normalización

    Una cosa es exigir el cese de una discriminación con esfuerzo y tesón (incluso aunque eso termine en los tribunales estatales) y otra es pedir una ley que proteja una acción vital cotidiana como puede ser amamantar, respirar o llevar minifalda. Incluso aunque las personas que luchen por ello lo hagan con la mejor de las intenciones el resultado va en la dirección contraria. Además de victimizar provoca una situación extraña y contraproducente con la lactancia, porque en lugar de considerarla algo normal, la convierte en algo raro, exótico y en peligro de extinción. Es reconocer una debilidad y una derrota inexistentes, justo en el momento en el que más mujeres están conociendo la lactancia, reencontrándose con ella y amándola, después de una época de ostracismo en la que casi desapareció. Por cada caso discriminatorio hay cientos de lactancias en público corrientes, normales, tranquilas, respetadas o, simplemente, ignoradas (a mi no me han expulsado de ningún sitio en dos años de lactancia). Eso no quita que haya que luchar contra la discriminación sino que, si se produce, hay que enfrentarla de manera directa de forma individual y colectiva.

    Hay personas que piensan que la falta de legislación produce vacíos legales. Yo creo que las normas deberían ser las mínimas para una convivencia respetuosa, el resto debería ser un amplio campo de libertad y responsabilidad. El Estado no es quién debe decirnos dónde y cómo podemos amamantar porque no es de su incumbencia. Tampoco lo es de la vecina del tercero ni del panadero ni del guarda de seguridad del centro comercial. No dejemos que más y más áreas de nuestra vida, de nuestra autonomía, que no afectan a terceros, se queden en manos de instituciones del poder. Eso no es reivindicar un derecho, es una dejación del deber moral de ser libres.

    Haciendo un paralelismo con el tema de los besos en público, en algunos países se te puede multar por besar a tu pareja por la calle en base a alguna extraña ley. Lo lógico es luchar porque esa discriminación legal finalice. Cuando no hay una ley que prohibe los besos en público y un camarero te expulsa de un restaurante por besarte con tu novio es él el que tendría que justificar legalmente la expulsión, no tú. Y a lo mejor incluso le puedes denunciar por hacerlo. 

    Aunque no haya una ley específica si quieres denunciar que te han expulsado por amamantar lo puedes hacer ya con la legislación actual. Quien no denuncia ahora tampoco lo hará después porque la justicia si no se lucha por ella en el día a día, por mucha ley que haya, desaparece. Por eso, en lugar de normalizar la lactancia, reivindicando una ley específica, lo que se hace es todo lo contrario. Se enrarece un proceso natural, se lo señala como un acto extraño que necesita de esa especial protección, cuando la realidad es que, entre otros factores, gracias a todas las mamás que amamantamos sin complejos, la lactancia de facto se está normalizando día a día, sin necesidad del Estado ni de la autoridad. Esa ley sería un paso atrás.

    La mayor protección es vivir y lactar donde queramos y quieran nuestros bebés. La mayor protección es hacerlo seguras de nosotras mismas. No necesitamos tutela del Estado en este aspecto sino el respaldo de la gente común, hombres y mujeres que quieran vivir en libertad y con respeto mutuo. Son las mujeres que se enfrentan a las situaciones injustas (y no las leyes victimizadoras) las que cambian el mundo a mejor, y si no que se lo digan a Rosa Parks, la mujer que se negó a ocupar los asientos específicos para negros de los autobuses.

    Después de leer lo que he escrito quiero matizar antes de terminar. Es posible que la protección del Estado haga sentirse seguras a muchas mujeres a la hora de enfrentar injusticias como la de ser expulsadas de algún lugar por amamantar. Si esto es así es porque hemos llegado a un punto en el que recurrir a la autoridad para pedir protección se ha vuelto normal e incluso imprescindible en muchas ocasiones. Desde la cuna a la tumba hemos sido educados y funcionamos a base de premios y castigos otorgados por personas que se encuentran en una situación de poder. Por eso, no quiero terminar siendo tajante. 

    Si algo me ha enseñado la maternidad es que hay cosas que están dibujadas en blanco/negro sin matices y otras están en escala de grises. Yo misma, muchas veces he recurrido a la policía para intentar acabar con algunos abusos que, si existiera una comunidad vecinal, se habrían solucionado entre los propios afectados sin necesidad de la autoridad que representan unos hombres y mujeres armados por el Estado. Pero como estamos solos e incomunicados no hay forma de afrontar los más nimios problemas de convivencia. Ninguna de las dos opciones (no hacer nada y sentirse oprimido o recurrir a la autoridad) es buena ni soluciona nada. La segunda te salva momentaneamente, pero es pan para hoy y hambre para mañana, ya que no se enfrenta el gran problema convivencial existente y este, en lugar de desaparecer, se hace más grande. Por eso, ante estos dilemas, sería muy hipócrita por mi parte pedir a los demás lo que yo misma no he sido capaz de hacer. Con esta última reflexión me despido.

    Un abrazo tanto para las personas que piensan que una ley las va a proteger como para las que pensamos que la única protección posible es la seguridad que da saber que estás haciendo lo correcto.

    ¡Desobediencia ante la injusticia! ¡Vive y deja vivir!

    El empoderamiento al desnudo

    Lo que los lectores tienen ante sí no es un estudio pormenorizado del “empoderamiento” sino una investigación viva y en marcha sobre el mismo. Pretendo ser lo más objetiva posible al tratar el tema, ciñéndome a la realidad concreta y a lo que expresan los autores de los temas que trato. Aún así, expreso mis preguntas, reflexiones, cosmovisión e ideología. He intentado traducir, como si de un diccionario de idiomas se tratara, el discurso capitalista y estatalista al lenguaje del pueblo llano desde una óptica libertaria, tarea quizás algo pretenciosa pero necesaria. Sé que no es la única visión posible y que habrá muchas otras que me encantará conocer en los comentarios. Pasen y lean, piensen y escriban. Ha llegado la hora de comenzar a quitar la careta a ciertos conceptos que están siendo utilizados para dominar y que han calado profundamente entre personas que incluso se consideran críticas o antisistema. Empecemos a pensar por nosotros mismos y no esperemos a que vengan a empoderarnos. ¡Emancipémonos por nosotros y nosotras mismas JUNTOS!

    El empoderamiento en el contexto social

    A pesar de que en internet muchos textos citan a Paulo Freire como uno de los orígenes del término “empoderamiento”, el pedagogo brasileño nunca utilizó esta palabra sino que habló de concienciación y emancipación, conceptos mucho más liberadores y críticos con el poder.

    La primera vez que alguien utilizó la palabra “empowerment” fue en 1976 en el libro “Black Empowerment: Social Work in Oppressed Communities” de la trabajadora social Barbara Solomon. En él se definía el concepto como un proceso mediante el cual las personas que pertenecen a una categoría social estigmatizada durante toda su vida pueden ser ayudadas a desarrollar y mejorar las habilidades en el ejercicio de la influencia interpersonal y el desempeño de roles sociales valiosos “. Se trataría de ayudar al colectivo estigmatizado a superar los sentimientos de desempoderamiento y la valoración negativa de la cultura dominante, según el libro “An empowering approach to managing social service organizations”. Barbara Solomon se centró en el empoderamiento negro y de las minorías. De hecho, en su labor universitaria una de sus preocupaciones fundamentales era que las minorías accedieran en mayor número a la universidad. Es comprensible, ya que la educación universitaria es una de las formas de acceso principales a los puestos de poder y alta remuneración de la sociedad estadounidense, aunque no el único.

    La propia Universidad del Sur de California habla de Barbara Solomon en estos términos con motivo de la recepción de un premio: En la USC, sus ideas sobre la manera de aumentar el número de estudiantes de minorías en la escuela llevó a la formación de la Iniciativa Académica de Barrio, un programa ampliamente elogiado que prepara a los estudiantes de escuelas secundarias locales para la educación superior“.

    Lanzo unas preguntas iniciales para la reflexión… ¿No sería más lógico cuestionar que haya gente pasando hambre o viviendo en la miseria mientras hay altos funcionarios y directivos con cifras astronómicas en sus cuentas? ¿No sería más lógico intentar crear nuevas formas de vida más allá de las opciones de pobreza o riqueza que ofrece el sistema actual? Creo que muchos podríamos estar de acuerdo en que no necesitamos ser ricos para vivir de una forma saludable en todos los planos de la existencia y que la opresión del sistema va mucho más allá de lo monetario, es decir, si nos subieran el sueldo y se mantuvieran las mismas condiciones vitales alienantes seguiríamos siendo igual de miserables. Es más, mucha gente preferiría ganar menos y poder disponer de más tiempo y libertad para dedicarlo a otras actividades, como tejer relaciones interpersonales fuertes o construir un mundo mejor. A pesar de ello, el sistema nos aboca a tener que trabajar más y más horas para pagar hipotecas, alquileres, impuestos, comida basura y los vicios destructivos promocionados por el mismo orden social.

    Como vemos, es interesante observar que el “empowerment” no trata de ir contra el sistema de opresión en su conjunto y de que nos rebelemos de forma global y colectiva contra él. Además, en este concepto inicial ya está reflejado el rol pasivo de la persona que es “empoderada” por otros, además de aparecer ya el objetivo final del “empoderamiento” que es medrar y alcanzar puestos de poder de la “cultura dominante” en lugar de cuestionar la mera existencia de la pirámide jerárquica o su sustitución por sistemas horizontales en los que no haya roles sociales más valiosos que otros o sea necesario mejorar la influencia personal sobre los demás para ascender.

    Estamos ante el clásico lema del capitalismo y la falsa democracia en el que “todo el mundo puede llegar a ser presidente de su país” o “todo el mundo puede ser millonario si trabaja lo suficientemente duro”. Añado yo, y supuestamente todo esto es posible y más si a uno le empoderan bien. De hecho, el mejor ejemplo de empoderamiento negro lo tendríamos, según estas teorías, en el Presidente Barack Obama, un hombre empoderado por las elites capitalistas porque ninguna persona llega a ese cargo si no es impulsado por ellas.

    Otros autores citan al psicólogo comunitario Julian Rappaport como precursor en este tema con su propuesta de modelo del “empowerment” desarrollada a finales de los años setenta. Este autor lo define en 1987 de la siguiente manera:

    “El concepto sugiere tanto la determinación individual de cada uno sobre su propia vida como la participación democrática en la vida de la propia comunidad, generalmente realizada a través de estructuras tales como las escuelas, el vecindari o, la iglesia y otras organizaciones de voluntarios. En el empowerment convergen el sentimiento de control personal y el interés por la influencia social real, el poder político y los derechos legales (Rappaport, 1987)”.

    A pesar de las buenas intenciones en cuanto a la autodeterminación de las personas y el dejar de ser meros entes pasivos frente a los expertos, médicos o psicólogos, Rappaport no deja de conformarse con la realidad del sistema sin cuestionarlo en su conjunto. Es más, la participación democrática en las estructuras que cita es virtualmente inexistente. ¿Qué participación es posible en la escuela más allá del manido delegacionismo de las elecciones al claustro, un parlamento en miniatura que impide cualquier atisbo de verdadera democracia?

    A pesar de su uso corriente hoy en día y en diferentes contextos, el “empowerment” sigue siendo un término ambiguo y de difícil definición o, más bien, con múltiples definiciones a medida para todos los gustos e intereses.

    El empoderamiento corporativo

    Para empezar a investigar el significado profundo de este concepto debemos después de conocer su origen histórico, saber cuál es el papel de este “palabro” dentro del mundo de la empresa. La primera vez que aparece el “empowerment” en el mundo del capitalismo empresarial es de la mano del experto Kenneth Blanchard y el científico conductista Paul Hersey en su libro “Management of Organizational Behavior” publicado en 1988. Otras fuentes señalan también en el mismo año el artículo que Jay A. Conger y Rabindra N. Kanungo escribieron sobre “El proceso de empoderamiento: integrando teoría y práctica” en Academy of Management Review.

    Lo que más llama la atención cuando una estudia este concepto es que el empoderamiento es algo que es promovido por la dirección de la empresa, es decir, por los superiores jerárquicos, nunca parte de los trabajadores mismos. En teoría, se trata de que los directivos creen un ambiente en el cual los empleados y subordinados sientan que ellos tienen la capacidad de influir en la calidad y la eficiencia del negocio y se hagan responsables de los resultados.

    Desde la óptica de una crítica libertaria anticapitalista y antiestatista podríamos traducir esta teoría a algo mucho más simple y comprensible: el objetivo del “empoderamiento” es que los trabajadores fusionen sus propios objetivos vitales con los de la empresa, es decir, con los de sus explotadores. El modelo ideal de trabajador “empoderado” es, por tanto, el que coloquialmente conocemos como el que trabaja “como si la empresa fuera suya”. Es simple y llanamente un lavado de cerebro en el que se otorga a los subordinados cierto poder de decisión y acción para hacerlos responsables de los pormenores de la empresa y que sientan como suyas las metas y objetivos que los superiores han elegido para ellos, por ejemplo, el de maximizar los beneficios de los directivos.

    Este lavado de cerebro también consiste en hacer creer a los trabajadores que son dueños de su propio trabajo, es decir, trata de introducir un pequeño empresario dentro del cerebro del asalariado a base de darle más responsabilidades, poder, recursos materiales, información y competencias.

    Este es un verdadero cambio de paradigma dentro del capitalismo corporativo. Si antes la autoridad se mostraba pornográficamente desnuda, después del empowerment lo hará de forma mucho más sutil. Ya no se desea que los trabajadores se limiten a seguir órdenes, obedecer y callar. Ya no es suficiente con explotar su cuerpo sino que el capital quiere también controlar su mente, sus ideas, su alma y su mundo espiritual. Es importante señalar que hasta los mismos intelectuales que definen el empowerment son conscientes de que se trata de que el trabajador crea y piense como ellos lo desean, no de que piense por sí mismo o llegue a sus propias conclusiones, por eso creo que llamarlo “lavado de cerebro” es lo más apropiado.

    El ejemplo clásico de medida de “empowerment” en la empresa es la del empleado del mes de Mc Donalds. Y, por ejemplo, en la empresa en la que yo trabajo un buen ejemplo serían los premios del Consejo Social de la UNED en el que los miembros de esta entidad, presidida en estos momentos por Cesar Alierta, Presidente de Telefónica, premian a los trabajadores por su labor.

    Las pioneras en el empoderamiento de las mujeres

    Después de entender el concepto desde lo social, político y económico vamos de lleno al campo feminista, donde todos estos aspectos confluyen.

    En este contexto el concepto entró y se popularizó en 1989 cuando la antropóloga Caroline Moser lo utilizó por primera vez en su obra “GenderPlanning in the Third World: Meeting Practical and Strategic Gender Needs”. Esta feminista, subvencionada y premiada de forma habitual por la capitalista Fundación Ford y que trabajó durante años para el imperialista Banco Mundial, cita a su vez un documento de la red DAWN, Development Alternatives with Women for a New Era (Desarrollo Alternativo con Mujeres para una Nueva Era), como texto pionero en el concepto de empoderamiento de las mujeres.

    Las investigadoras Gita Sen (India) y Caren Grown (EEUU) escribieron para DAWN en 1987 el libro “Development, Crises,and Alternative Visions. Third World Women’s Perspectives” en el que desarrollan algunas ideas interesantes.

    La diferencia principal entre Sen-Grown y Moser, según la tesis de la investigadora Katharina Kronhuber, es que esta última centra el problema en el nivel del individuo y la comunidad y no en las relaciones globales a nivel internacional. Otra diferencia es que las autoras de DAWN hablan de auto-empoderamiento y Moser considera el empoderamiento como un resultado de la intervención externa de las instituciones de desarrollo y expertos, es decir, el que nos empodera como mujeres es el Estado, el poder político jerárquico y autoritario. Sin embargo, como veremos desde un punto de vista libertario, sus diferencias son muy superficiales dada la vinculación de todas ellas con los organismos autoritarios internacionales y nacionales, capitalistas y estatales, que deciden por las mujeres y los hombres lo que deben ser, lo que deben desear, en lo que deben trabajar y cómo deben vivir. Por tanto, la noción de auto-empoderamiento de Sen y Grown es simplemente la forma en la que se refieren al adoctrinamiento externo cuando este ya ha sido interiorizado, es decir, cuando se desea lo que otros quieren que desees y se piensa que se ha llegado a determinadas conclusiones por uno mismo. ¿Habíamos hablado ya de lavados de cerebro?

    Caroline Moser afirma cosas como esta:

    “La Planificación de Género no es un fin en sí mismo sino un medio por el cual las mujeres, a través de un proceso de empoderamiento, pueden emanciparse. Sostengo que esto se logra mejor a través de un proceso de debate negociado sobre la redistribución del poder y los recursos dentro del hogar, la sociedad civil y el Estado. Obviamente, en ese debate la participación de las mujeres, las organizaciones de género y los planificadores son esenciales (Moser 1993: 190)”.

    ¡Viva el despotismo ilustrado! No es extraño que el Banco Mundial la contratara, a la vista de estas afirmaciones. Viene a decir que eso de debatir dentro del hogar su propio funcionamiento está muy bien, pero en el debate tienen que entrar también el Estado, las feministas y los planificadores “de arriba”. ¡Toma ya! Al menos habla claro. Solamente pensar en que alguien de fuera viniera a mi casa a decirme cómo tengo que organizarme con mi familia me produce repulsión, pero claro, eso ya no es ciencia ficción, se ha convertido en realidad a la luz de alguno de los planes de igualdad existententes en empresas como El Corte Inglés, por ejemplo. Por supuesto la autodeterminación y la autogestión dentro de las empresas capitalistas es algo que ni se plantea, no vaya a ser que tuviéramos que poner de cajero a Isidoro Álvarez para repartir el trabajo, igualar el salario y la toma de decisiones entre todas y todos los trabajadores de El Corte Inglés.

    Por otra parte, el concepto de empoderamiento de Gita Sen se basa en el trabajo de la feminista hindú Srilatha Batliwala sobre el poder. Es importante notar aquí que la trayectoria laboral de Batliwala se desarrolla fundamentalmente dentro de las llamadas “organizaciones sin ánimo de lucro” aunque entre ellas habría que resaltar el de Coordinadora de Programa de la Fundación Ford de Nueva York (1997-2000), emblema máximo del capitalismo. Batliwala, en palabras de Gita Sen, “define el poder como algo que tiene dos aspectos centrales – control de los recursos (físicos, humanos, intelectuales, financieros, y sobre uno mismo), y el control sobre la ideología (creencias, valores y actitudes)”.

    Gita Sen, por su parte, fue una de las fundadoras de DAWN y se graduó como economista en la elitista Universidad de Stanford (EEUU). Ha aceptado, como otras tantas ilustres feministas dinero de la Fundación Ford y de la Fundación Rockefeller, lo que no impide que sea interesante y válido lo que tengan que aportar, pero es muestra clara de que su mensaje es apoyado por el capitalismo al más alto nivel, que las premia y anima a seguir en su línea ideológica. Su trabajo también es pagado por el Estado, India en este caso concreto, y ha trabajado también como Asesora Externa en proyectos para el imperialista Banco Mundial y en diferentes cargos para la ONU. También es miembro del Consejo Asesor Global de la Fundación Open Society del multimillonario capitalista George Soros. En cualquier caso, el contenido de sus libros o teorías tendrán que ser analizados por sí mismos, no en función de quién le paga, lo que haré a continuación.

    El concepto de “empowerment” de Gita Sen puede consultarse en el texto “Empowerment as an aproach to poverty” pero me gustaría resaltar un párrafo que me parece clave:

    “Debe quedar claro de lo anterior que el empoderamiento no es algo que se puede hacer a una persona por parte de otra persona. Los cambios en la conciencia y la percepción de sí mismo son propios de uno mismo, y cuando ocurren, pueden ser las transformaciones más explosivamente creativas y liberadoras de energía, de las que a menudo no hay vuelta atrás. (…) Los agentes externos de cambio pueden ser necesarios como los catalizadores esenciales que lo comienzan, pero el impulso del proceso de empoderamiento es fijado por la extensión y la rapidez con la que las personas se cambian a sí mismas. Lo que esto significa es que los gobiernos no empoderan a la gente, la gente se empodera a sí misma. Las políticas y las acciones de los gobiernos lo que pueden hacer es crear un ambiente de apoyo o actuar como una barrera para el proceso de empoderamiento.”

    Como he comentado anteriormente, los agentes externos, como los llama Sen, son fundamentales ya que si no lo fueran se dejaría a la gente pensar y actuar en libertad, lo que es sumamente peligroso para el sistema actual. De hecho, suele ser la intervención del poder y la sumisión de los dominados los elementos fundamentales que explican que las relaciones entre los seres humanos cada vez sean más explotadoras, violentas y destructivas. Pero no me gusta hablar solamente en planos teóricos y abstractos. Creo que lo mejor es verlo en ejemplos concretos que todos podemos entender.

    Si las entidades fundamentales del estado y del capitalismo están de acuerdo en que hay que empoderar a las mujeres con discriminación positiva, cuotas en el acceso al poder o a los cargos de mayor responsabilidad política y económica, y es necesario crear leyes que fomenten la desigualdad y el sexismo es porque no exista ningún tipo de interés en que los hombres y las mujeres piensen por sí mismos en libertad de conciencia. Es más, las propias legislaciones impuestas desde arriba hacen muy difícil tener libertad para pensar y desear, ya que disponen de altos presupuestos para crear adoctrinamientos machacones y repetitivos a través de los medios de manipulación de masas. Una vez que estos mensajes únicos (nunca se dan puntos de vista diversos) son interiorizados por el sujeto acrítico, la gente corriente repite una y otra vez en las conversaciones más banales los mismos lugares comunes sin ningún fundamento.

    ¿Qué capacidad de desear tiene una mujer hoy en día algo diferente a lo que se espera que desee? Si en la empresa la están animando a ascender en la jerarquía corporativa con cuotas y a la vez vivimos en una sociedad que todo el tiempo está inventando nuevas y más caras necesidades. ¿Qué ideología se está fomentando? La del dinero, el medro, la de ascender por encima de todo, incluso por encima de amigos, compañeros y familiares.

    Lo mejor es que lo veamos con un tema clave: la maternidad. ¿Qué capacidad tiene hoy en día una mujer joven de querer tener un hijo si todo el tiempo la está diciendo su madre que tiene que ir a la universidad, que ella no pudo estudiar porque la tuvo a ella, que tiene que ser una mujer de provecho y demás? ¿Qué deseo materno puede tener esta joven de 18 años si se le está diciendo continuamente que tener un hijo es una responsabilidad sobrehumana carísima que no será capaz de ejercer y que ahora le toca prolongar la adolescencia, estudiar, trabajar y “disfrutar” del ocio consumista que la han preparado para “la mejor etapa de su vida”? ¿Qué vida creativa y fértil, en el sentido más amplio de la palabra, puede esperarle a esta joven si desde los organismos internacionales y capitalistas machaconamente se le está diciendo que el único camino válido en la vida es el trabajo asalariado, ser “productiva” y ascender para algún día poder explotar a otros con la misma saña? ¿Qué decisiones se pueden tomar en libertad si se desconoce, por ejemplo, que no tener hijos cuando se es joven y no amamantarlos eleva el riesgo de cáncer de mama?

    Pero también se puede ver en otro ejemplo: ¿Qué capacidad tiene hoy en día una mujer joven de negarse a aceptar el mundo asalariado como liberador y emancipador? ¿Qué capacidad de crear nuevas realidades puede tener si desde pequeña, como a los hombres, se la ha educado en la sumisión al profesor o profesora, a que tiene que estudiar lo que la manden y contestar a las preguntas lo que ellos esperan escuchar? ¿Si no se le ha permitido aprender a pensar por sí misma (nadie tiene que enseñarte, basta con que no te lo prohiban)? ¿Qué capacidad de luchar por un mundo mejor puede tener si ha asumido que este es el mejor de los mundos posibles y, de facto, le han enseñado en una bandeja las alternativas controladas dentro del sistema a las que puede optar?

    Puedo explicar esto con otro ejemplo de la vida diaria. Los padres y madres muchas veces, desde el amor a nuestros hijos, empleamos técnicas manipulativas algo similares a estas, lo queramos o no reconocer. Por ejemplo: si mi hijo de dos años no quiere ponerse el abrigo cuando vamos a salir a la calle y hace 3 grados. ¿Qué haré? Pues ponerle el abrigo al lado y decirle “tú solito”, para ver si así, aprovechando el deseo de autonomía de los niños, decide ponérselo. La diferencia de este ejemplo con el paternalismo de las instituciones autoritarias que nos dominan es que no lo hacen desde una relación de desigualdad natural como es el acceso a la experiencia y la información en grado diferente en los niños y los padres, sino que se hace desde el odio y el afán de explotación de los demás. Los bebés acaban de llegar al mundo y no sobrevivirían sin nuestro cuidado, pero las mujeres y hombres adultos del mundo no somos niñas y niños. Somos capaces de decidir sobre nuestra vida en libertad si tenemos acceso a toda la información disponible sobre cada tema y podemos debatir en plano de igualdad. Además, el hacer las cosas desde el amor o el odio es también una diferencia fundamental. ¿Se hacen porque no quieres que tu hijo enferme de frío porque le amas, o una medida política se toma porque pretendes que la mujer sacrifique su tiempo, energía y salud en honor de tu sacrosanta productividad y porque desde lo monetarizado puedes explotarla mejor?

    Caren Grown, otra de las precursoras del “empowerment” en las mujeres, es hoy en día Senior Gender Advisor en la organización estadounidense USAID, la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (algo así como el equivalente a la AECI española) desde la que promueve el empoderamiento de las mujeres a base de acceso a la propiedad privada con dinero procedente de créditos bancarios (nueva esclavitud) y una constante sed de riqueza y poder.

    Como sabemos los anticapitalistas y antiestatistas esa es una postura totalmente equivocada y nociva, sumisa en grado máximo con el poder, ya que no cuestiona su mera existencia ni la de las jerarquías de dominación. Pero, ¿cómo las iba a cuestionar si ella misma es parte del poder opresor?

    En uno de sus artículos se alinea y vanagloria de las políticas de género promovidas por Hillary Clinton, la ONU, el Banco Mundial y Obama. Este artículo se puede resumir en que “invertir en mujeres es un imperativo económico”, lo que se traduce en que hay que mejorar el acceso de las mujeres al capital y los mercados, apoyar a las mujeres-líderes en el capitalismo y en el estado. En palabras de Hillary Clinton: “Porque cuando todo el mundo tiene la oportunidad de participar en la vida económica de una nación, todos podemos ser más ricos”. El artículo también se hace eco de la postura del gobierno estadounidense en un evento de la ONU y señala que las campesinas son menos productivas que los campesinos porque no tienen acceso a fertilizantes, herramientas, formación, tierra y sobre todo menos tiempo porque hacen las tareas de la casa. Esto último es lo que para ellos es un verdadero desastre porque hay que aumentar la productividad y el llamado trabajo que se hace en casa sin dinero de por medio no la aumenta. El Banco Mundial, por su parte, señala que la productividad aumentaría si se explotara mejor a las mujeres (en su terminología, si se usaran sus “habilidades y talentos”) evitando que las mujeres trabajaran en ciertos sectores. En todo momento se pone por encima de las mujeres a la Diosa Productividad.

    Los empoderadores, por su parte, deben empoderar a las mujeres y, además, hacer que llegue a las conclusiones deseables como si hubiera sido ella misma la que lo hubiera deseado en primer lugar. Su modelo de mujer empoderada dedicará menos trabajo a las tareas del hogar simplemente porque es lo que el poder le ha inculcado que debe desear en este momento histórico concreto (no siempre fue así). Por cierto, tal y como antes ya se lo había inculcado al hombre, ya que sabemos que en el mundo pre-industrial las dos famosas esferas del capitalismo no existían (público-privado) y en los hogares hombres y mujeres realizaban tareas reproductivas no remuneradas o trabajos externos en los que no mediaba el dinero como modo de intercambio económico.

    1631 – Autor: Adriaen Brouwer. Obra: Unangenehme Vaterpflichten (Los deberes desagradables del padre).

    El trueque, simplemente el lema “De cada cual según su capacidad; a cada cual según sus necesidades”, o cualquier tipo de tarea o relación interpersonal donde no medie el dinero son experiencias vitales inaceptables para el Banco Mundial, la ONU, el FMI, los estados y el capitalismo y sus Fundaciones. Por eso su objetivo es acabar con las relaciones humanas que todavía se basan en el comunismo libertario como la familia, el amor, la amistad y el compañerismo (lo que no quiere decir que estas relaciones humanas sean siempre perfectas e ideales, de hecho están muy dañadas).

    Vemos como el empoderamiento, para una de sus pioneras alineada con el imperialismo estadounidense, es evitar que las mujeres se dediquen a tareas todavía no monetarizadas por el sistema capitalista y se lancen de lleno a ganar dinero, a hipotecarse, a poseer y a consumir. No se cuestiona el trabajo asalariado, no se cuestiona el capitalismo, no se cuestiona el imperialismo de estas organizaciones internacionales, no se cuestiona que unos pocos decidan sobre las vidas de otros, no se cuestiona la libertad de las mujeres y hombres para decidir por ellas y ellos mismos y, por último, no se cuestiona el uso de la fuerza del sistema capitalista-estatal para imponer su “ordeno y mando” por el mundo a través de las guerras. Simplemente por el hecho de que estos entes “empoderadores” apoyan la violencia y la guerra contra seres inocentes debería ser suficiente para al menos desconfiar de su interesada ayuda. Sin embargo, sus ideas son aplaudidas e interiorizadas en todos los ambientes, desde los más institucionales hasta los más antisistema.

    Pero volvamos a los años ochenta. Es importante reseñar que tanto las ideas de DAWN como las de Caroline Moser se presentaron en la Conferencia Mundial de las Mujeres de Nairobi (ONU) en 1985, en esos tiempos incluso fueron vistas como críticas contra la opresión neocolonial, algo sorprendente dada la trayectoria laboral de algunas de sus promotoras y el contenido de su filosofía cuando se analiza de forma reflexiva.

    Durante los años 90 el concepto de empoderamiento se generalizó y perdió su supuesta “radicalidad” hasta la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer (Pekín, 1995) de la que salió la Declaración firmada por los diferentes gobiernos del mundo y en la que se puede leer, a lo largo de su contenido, la palabra “empower” o en su variante “enpowerment” en diez ocasiones.

    La representante española y portavoz de la Unión Europea en este ilustre e ilustrado evento fue Cristina Alberdi (ex Ministra con el PSOE y ex militante de ese partido), que resalta de su balance sobre la Declaración de Pekín que “la participación equilibrada de mujeres y hombres en la toma de decisiones políticas” sea considerada parte del empoderamiento femenino. Desde el anarquismo se le podría contestar a la ex política profesional que las mujeres y los hombres del pueblo no necesitamos representantes para decidir por nosotros durante 4 años. Los hombres y mujeres nos representamos a nosotros mismos en la única democracia posible: en la horizontalidad de la asamblea con cargos revocables en todo momento.

    En el balance de Cristina Alberdi también podemos leer que “La Plataforma afirma explícitamente que los partidos políticos, los Gobiernos, los sindicatos y todo tipo de organizaciones privadas deben adoptar medidas de acción positiva para permitir que las mujeres adquieran capacitación como líderes, ejecutivas y directivas. Los desafíos para el futuro de las mujeres: la plena participación económica y política”. Es decir, en Pekín se aprobaron las medidas de discriminación sexista y cuotas que años después han conseguido implantar paulatinamente, como la llamada “Ley de Igualdad” o la Ley de Violencia de Género. Estas medidas tienen como único objetivo evitar el cuestionamiento del poder y la consecución de la igualdad en un sentido real y profundo, es decir, que vivamos en una sociedad igualitaria, sin gente que decide y gente que obedece, sin gente que vive del esfuerzo de otros y gente explotada, sin dominantes ni dominados. Y, sobre todo, evitar que hombres y mujeres se unan para derrocarles y construir esa sociedad fraternal en la que muchas queremos vivir. Por cierto, Esperanza Aguirre (PP) nombró a Cristina Alberdi Presidenta del Consejo Asesor contra la Violencia de Genero de la Comunidad de Madrid en 2004.

    Esto que parece tan obvio es muy difícil de comprender, ya que la gente sigue pensando que cuando ellos pronuncian la palabra igualdad realmente están hablando de la igualdad que todos conocemos. Nada más lejos de la realidad. Si oyes a un político hablar de igualdad es muy probable que lo que esté describiendo en lo concreto sea algo totalmente desigual y discriminatorio. Bienvenidos al mundo que tan bien describió George Orwell.

    La insumisión debería darse ante TODO tipo de autoridad, no solamente refiriéndose a la subordinación de la mujer frente al hombre. Nos encontramos ante una verdadera “explosión controlada”, ya que los poderosos temen por encima de todo que el “empoderamiento” vaya más allá del debate de género y se enfrente al PODER con mayúsculas. Todo lo que se salga de ahí es intocable, por eso se esfuerzan en que el pensamiento sea monolítico, acrítico y repetitivo. Y para ello están dispuestos a gastarse mucho dinero, como saben bien las fundaciones capitalistas que hemos citado (las cifras de los proyectos subvencionados son sorprendentes, ver pg. 4 del cv de Caroline Moser).

    El empoderamiento de los pobres, según el Banco Mundial

    Un libro editado por Deepa Narayan, 2009
    Publicado por Palgrave y el Banco Mundial

    El empoderamiento según esa institución tan bonita y maravillosa, tan imperialista y creadora de deudas odiosas y corrupción llamada Banco Mundial es descrita en su libro “Empowerment and Poverty Reduction:A Sourcebook”, escrito por Deepa Narayan en 2002:

    “El empoderamiento es la expansión de los medios y capacidades de los pobres para participar en, negociar con, influir, controlar y responsabilizar a las instituciones que afectan a sus vidas”.

    El Banco Mundial no habla de trabajadores y campesinos, habla de “pobres” para evitar cualquier tipo de visión que tome en cuenta la estratificación en clases sociales. Es un término ideológico. Por supuesto, no podemos ser tan ilusos de pensar que el Banco Mundial se ha convertido de repente en una entidad anticapitalista o igualitaria.

    ¿Y cómo se empoderan “los pobres” según el Banco Mundial, responsable principal de que muchos de ellos tengan que dedicar, gracias a los políticos corruptos que les endeudan, toda su energía en pagar ingentes intereses? ¿Se empoderan acaso rebelándose contra la injusticia? ¿Denunciando la deuda odiosa? No. Es el Banco Mundial el que supuestamente les “empodera”, eso sí, después de aplicarles un plan de ajuste estructural y robarles cualquier tipo de autodeterminación personal y colectiva.

    Viene bien recordar las palabras de John Perkins, el famoso “gangster económico”:
     “Los gángsteres económicos (Economic Hit Men, EHM) son profesionales generosamente pagados que estafan billones de dólares a países de todo el mundo. Canalizan el dinero del Banco Mundial, de la Agencia Internacional para el Desarrollo (USAID) y de otras organizaciones internacionales de ‘ayuda’ hacia las arcas de las grandes corporaciones y los bolsillos del puñado de familias ricas que controlan los recursos naturales del planeta. Entre sus instrumentos figuran los dictámenes financieros fraudulentos, las elecciones amañadas, los sobornos, las extorsiones, las trampas sexuales y el asesinato. Ese juego es tan antiguo como los imperios, pero adquiere nuevas y terroríficas dimensiones en nuestra era de la globalización. Yo lo sé bien, porque yo he sido un gángster económico”.

    También conviene recordar al criminal Alberto Fujimori que anunció en la Cuarta Conferencia de Beijing su programa de Anticoncepción Quirúrgica Voluntaria (AQV), según refleja Diagonal (la negrita es mía):

    “Para Tamayo todo el programa era una cuestión de recursos: “Era más barato esterilizar mujeres que invertir en anticoncepción y educación. Era la forma más rápida para reducir los indicadores de mortalidad materna y la tasa de natalidad, que se veían mal para el Banco Mundial, para todos los criterios de modernidad. La tasa de fecundidad tenía que ser reducida drásticamente. Y eso entraba dentro de las negociaciones con el Fondo Monetario Internacional”. En ese momento se estaba renegociando el pago de la deuda y la obtención de créditos y, en una interpretación neo-maltusiana de los motivos de la pobreza, la demografía cobra fuerza: demasiadas personas y pocos recursos. Fujimori, profesor de matemáticas devenido dictador, echó sus cuentas.”

    Pareciera como si para llegar a un mismo destino deseable por los poderosos (reducir los nacimientos) hubiera dos formas de llegar: la directa, violenta y autoritaria de Fujimori, o la vía “suave” de la inversión en anticoncepción y educación. Pero, un momento, ¿alguien se ha preguntado si las mujeres quieren ser “salvadas” por el despotismo ilustrado de la supuesta esclavitud de la maternidad? Porque una cosa es difundir información sobre nuestro cuerpo entre iguales para tomar decisiones libres, y otra es llegar de misión pedagógica del Banco Mundial a los pueblos a imponer su verdad revelada sobre la supuesta necesidad de reducir los nacimientos. Por supuesto, lo primero es un crimen porque se realiza una operación de forma involuntaria que impedirá a esa mujer ser madre de por vida. Lo segundo, simplemente presiona para que sean las propias mujeres las que se estirilicen de forma temporal. Una postura emancipadora no tendría nada que ver ni con lo uno ni con lo otro, sino con la capacidad de las mujeres y los hombres (también hubo vasectomías) de tomar decisiones informadas en libertad de conciencia, analizando todas las posibilidades y valorando por una misma.

    Es legítimo intentar convencer a la gente sobre lo que uno cree, pero diciendo TODA la verdad. Por ejemplo: “Señora, le estoy hablando de anticonceptivos no porque me importe un pimiento su vida sexual o libre albedrío sino porque hay una imposición del BM y el FMI para que usted no tenga hijos. ¿Le enseño como funciona un preservativo?”. Como vemos, algo bastante diferente a “Los preservativos sirven para esto y se usan así y asá. ¿Te interesa utilizarlos? También hay otros métodos como A, B o Z, y otros naturales para controlar tu propia fertilidad como C y W. También hay gente que no controla su natalidad y también hay mujeres que utilizan el amamantamiento en exclusiva como método para prolongar el tiempo entre nacimientos. Te muestro el abanico de posibilidades en cuanto a tu propia fertilidad para que tú elijas”. 

    Es muy distinto decir “Hay que promover la educación superior en las mujeres porque de esta forma tienen menos hijos, como sabemos los demógrafos del Banco Mundial, y ese es uno de nuestros objetivos prioritarios biopolíticos a escala global” que decir “Nuestras políticas irán dirigidas a incrementar el número de licenciadas para que las mujeres accedan a la igualdad de género en educación o puedan empoderarse mejor”. Como vemos, lo segundo está omitiendo información relevante, como los objetivos últimos por los que se promocionan ciertas cosas u otras.

    Alberto Fujimori es el autor intelectual de este crimen pero los empoderadores Banco Mundial y el FMI son los autores ideológicos:

     

    El empoderamiento desde ONU Mujeres

    Reproduzco de la página web oficial de la ONU Mujeres (la negrita es mía): http://www.unwomen.org/es/partnerships/businesses-and-foundations/womens-empowerment-principles

    “Las investigaciones recientes demuestran que la diversidad de género ayuda a las empresas a mejorar sus resultados, y señalan que el interés personal y el interés común pueden ir de la mano. Sin embargo, para garantizar la inclusión del talento, las aptitudes y la energía de las mujeres —desde las oficinas ejecutivas hasta las fábricas y la cadena de suministro— es necesario adoptar medidas y políticas específicamente dirigidas al logro de ese objetivo”.

    Otro fragmento interesante que deja entrever por donde van los tiros:
    “Las mujeres contribuyen de manera muy significativa a las economías, ya sea en empresas, granjas, como emprendedoras o empleadas o trabajando como cuidadoras domésticas no remuneradas.”

    En ese énfasis al hablar de lo “no remunerado” vemos como se trata de un mensaje repetido hasta la saciedad. De hecho, aunque no lo he encontrado en la web de la ONU se trata de una reivindicación de ciertos sectores feministas desde hace años. Parece ser que el ideal sería que todas las relaciones humanas fueran remuneradas y que ninguna actividad personal quedara fuera del manejo de dinero. Incluso en los medios de comunicación, cada año nos cuentan lo carísimo que es criar a un niño y se dan cifras. No sé si pretenden que algún día los padres y las madres les emitamos a nuestros hijos una factura por los “servicios” de crianza o terminemos alquilando “amistades” y pagándolas por horas por pasar una tarde con nosotros. Ese es el futuro. 

    Y otro:
    “Otro aspecto a considerar es que el grueso de las tareas domésticas recae en las mujeres, por lo que suelen tener poco tiempo libre para aprovechar oportunidades económicas.

    ¡Es buenísimo cuando al final hablan claro! Les importa un rábano que no haya reparto de tareas domésticas entre hombres y mujeres para, por ejemplo, las mujeres puedan descansar más o dedicarse a más tareas vitales creadoras e importantes. Aunque, por cierto, es necesario aclarar y reivindicar que las tareas domésticas son labores dignísimas y que deberían merecer todo el respeto y la más alta valoración social, como criar niños y administrar un hogar, cosa que los poderosos desprecian, desde su mentalidad de aristócratas o de la alta burguesía que son. La lástima es que, como tantos otros vicios de esas clases sociales, como pueblo hayamos ido adoptando e interiorizado su ideología y vida depravada, primero los hombres del pueblo y años después las mujeres. Sería muy interesante analizar las causas de que las mujeres tengan esa sobrecarga de trabajo. ¿No será porque sus parejas, que en el mundo pre-industrial también hacían trabajo reproductivo, y que al introducir la industrialización y el capitalismo la dualidad público-privado, raptó primero a los hombres para trabajar en las fábricas antes de dedicarse a raptar a las mujeres?

    Por tanto, después de leer su web vemos que lo único que quieren conseguir es que las mujeres sustituyan un tipo de trabajo no monetario por uno en el que medie el dinero y sea explotable por el mundo de la empresa y el estado o, como otra posibilidad aceptada y permitida por los poderosos, las mujeres se endeuden para crear un negocio y poder explotar a otros.

    Otro aspecto a considerar es que el grueso de las tareas domésticas recae en las mujeres, por lo que suelen tener poco tiempo libre para aprovechar oportunidades económicas. – See more at: http://www.unwomen.org/es/what-we-do/economic-empowerment#sthash.9Abe1kR1.dpuf
    Las investigaciones recientes demuestran que la diversidad de género ayuda a las empresas a mejorar sus resultados, y señalan que el interés personal y el interés común pueden ir de la mano. Sin embargo, para garantizar la inclusión del talento, las aptitudes y la energía de las mujeres —desde las oficinas ejecutivas hasta las fábricas y la cadena de suministro— es necesario adoptar medidas y políticas específicamente dirigidas al logro de ese objetivo. – See more at: http://www.unwomen.org/es/partnerships/businesses-and-foundations/womens-empowerment-principles#sthash.BrsTiSDJ.dpuf
    Las investigaciones recientes demuestran que la diversidad de género ayuda a las empresas a mejorar sus resultados, y señalan que el interés personal y el interés común pueden ir de la mano. Sin embargo, para garantizar la inclusión del talento, las aptitudes y la energía de las mujeres —desde las oficinas ejecutivas hasta las fábricas y la cadena de suministro— es necesario adoptar medidas y políticas específicamente dirigidas al logro de ese objetivo. – See more at: http://www.unwomen.org/es/partnerships/businesses-and-foundations/womens-empowerment-principles#sthash.BrsTiSDJ.dpuf

    ¿Empoderamiento o emancipación?

    Érase una vez un tiempo, hace muchos, muchos años, antes de que se hablara de empoderamiento, en el que en el movimiento obrero se hablaba de emancipación del ser humano, de la clase trabajadora, emancipación de los hombres y las mujeres. Ese tiempo lejano, tan lejano que muchos intelectuales e intelectualoides creen superado, tiene mucho que enseñarnos.

    Este análisis que acabo de hacer quizás no es el más perfecto o el más acertado, pero al menos lo he realizado para sacar a la luz lo que está ocurriendo y que me parece muy grave. No podemos seguir permitiendo la interferencia de los poderosos en nuestras vidas y deseos. Debemos sacar a la pequeña capitalista y presidenta de estado que han metido en nuestras cabezas y que nosotras, por comodidad o pereza, hemos dejado crecer allí. Porque, como ellos bien saben, una mujer fuerte, reflexiva e insumisa ante el poder no se deja maltratar por NADIE, ni por su marido, ni por su padre ni su madre (en estos casos concretos todos somos mucho más indefensos porque todavía no tenemos herramientas para defendernos), ni por su hijo, ni por su compañero, ni por su ginecóloga o matrona, ni su profesora, ni por su presidenta del gobierno, ni por su jefa ni por su empresaria. Una mujer inteligente, reflexiva, enérgica e insumisa ante la autoridad y las jerarquías puede con todo porque conoce sus fuerzas y debilidades, sus posibilidades y sus defectos. Una mujer así se hace responsable de su vida, para lo bueno y lo malo. ¡No pueden permitirlo! De ahí que afirme que los dominadores prefieren una “explosión controlada” de una parte de las relaciones de subordinación que el poder mismo creó con sus leyes a que se cuestionen TODAS ellas y puedan crearse alianzas y vínculos fuertes entre nosotros.

    A medida que iba escribiendo este texto una frase rondaba mi mente: ¿Cómo es posible que algo tan obvio pase desapercibido y ni siquiera se discuta por el propio movimiento feminista en alguna de sus variantes actuales?

    Quiero agradecer a Prado Esteban por haber hecho que prestara atención a todo lo referente al feminismo, doctrina que antes de ser madre no me había interesado demasiado.

    Siempre me gusta terminar con un punto personal, quizás no demasiado adecuado para dar esa visión objetiva y científica que se le suele dar a este tipo de artículos. Aún así, lo voy a hacer. Yo también me he vendido al sistema, también he vendido mi alma simplemente por conseguir cosas materiales y les he dicho a los poderosos lo que querían escuchar solo por conseguir sus premios. Pero nunca en mi fuero interior me lo creí ni me fusioné con ellos. Siempre supe que estaba contándoles “rollos”, aunque mi postura fuese muy poco ética. Hoy veo con estupor como gente que se supone crítica, incluso antisistema, traga con todo lo que le tienen preparado los poderosos. ¿Hasta cuándo? Tú tienes la respuesta.

    Bibliografía:

    http://www.slashdocs.com/szhzt/conger-kanungo-1988-the-empowerment-process-integrating-thery-and-practice.html

    http://www.uv.es/~lisis/sofia/7buelga.pdf

    – Un estudio crítico con el “empowerment” es http://www.margen.org/suscri/margen61/betancor.pdf

    – La educación para el empoderamiento y sus desafíos. Analí Torres: http://www2.scielo.org.ve/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1317-58152009000100005&lng=es&nrm=is

    – “Knitting for EmPOWERment? – The challenge of power relations through the organization of women homeworkers in Turkey”. Tesis de Katharina Kronhuber de la Universidad de Viena: http://www.oeh.univie.ac.at/fileadmin/FilesQUEERFEM/DA_Kronhuber.pdf

    – La Conferencia de Pekín: Una nueva forma de ver el poder.

    – El empoderamiento. Cristina Alberdi: http://www.nodo50.org/mujeresred/beijing-alberdi-balance.html

    – Curso Básico de Empoderamiento y Liderazgo de la Escuela Municipal de Formación Feminista de Córdoba: http://eoepsabi.educa.aragon.es/descargas/H_Recursos/h_1_Psicol_Educacion/h_1.2.Aspectos_sociales/2.4.Empoderamiento_y_liderazgo.pdf

    – Biografía C.V. de Caroline Moser: http://www.carolinemoser.co.uk/wp-content/uploads/2012/08/Caroline_Moser_CV_2012-13.pdf

    Sobre los vendedores de humo e “igualdad”

    Esta es la pirámide del sistema. Ahora nos quieren vender que la igualdad que hay que lograr es que haya un 50% de mujeres y hombres en cada escalón, incluso que sea una mujer la que se ponga en su cumbre. Y esa pirámide ha cambiado bastante. Ya hay mujeres en los escalones del ejército, en la política y en el mundo empresarial. No las hay en la Iglesia pero sí en el mundo del adoctrinamiento ideológico, publicitario y consumista, las nuevas religiones. No. No nos distraigamos del camino: ¡No más pirámides!

     
    Desde la promulgación de la Ley Orgánica 3/2007 de 22 de marzo, para la igualdad efectiva de mujeres y hombres, se puede dar por moribunda la palabra “igualdad”. De hecho, junto a la Ley de Violencia de Género, son de las leyes más desiguales que han existido. El objetivo de esta ley es, supuestamente, garantizar la igualdad real y efectiva de oportunidades entre mujeres y hombres dentro de la empresa y evitar cualquier tipo de discriminación. Objetivo muy loable si no fuera porque no es real y dista mucho de la verdadera igualdad. Entramos en el terreno del idioma inventado por el poder.

    Y para no irnos al plano teórico vamos a empezar con un ejemplo de Plan de Igualdad, el del Corte Inglés. 
    En la página número 15 podemos leer:

    “Establer medidas de acción positiva”, “tendrán preferencia las mujeres en el ascenso”… ¿Dónde está la no discriminación y la igualdad de acceso? Vemos como se ha tergiversado el sentido de las palabras y lo único que se busca es mantener las jerarquías (son intocables) pero que en cada escalón de la pirámide de poder haya el mismo número de hombres y mujeres. Las mujeres de esta forma ascienden simplemente por órdenes del poder, por tener un sexo determinado, y no por méritos propios. Lo que subyace es un machismo tremendo, ya que supone que la mujer no ascendería nunca si no fuera porque se la “ayuda”. Tampoco se plantean, por supuesto, que quizás haya mujeres que no valoremos el medro, el dinero, el poder y el ascenso en la escala social de forma elegida, por ser contrarios a  nuestros valores. Por ejemplo, hay mujeres (y hombres) que preferimos tener menos dinero y a la vez poder pasar más tiempo con nuestros seres queridos, cuidar a nuestros hijos, investigar, bailar, escribir un blog o cultivar nuestras facetas intelectuales o reflexivas. ¡Esto es algo inconcebible!

    Por eso hago desde aquí un llamamiento a las mujeres y los hombres para que no se dejen comprar por las zanahorias del sistema. En el caso femenino es especialmente importante renunciar a los cáminos “fáciles” y a sus “ayuditas”. Si esas ayudas tienen algo de positivo, deberían serlo también para nuestros compañeros los hombres. Y si son nocivas no deberían serlo para nadie. Ya sé que es fácil decirlo y mucho menos dejarse comprar, pero al menos hay que intentarlo…

    Este punto también es penoso. ¿Pero quién se considera el Corte Inglés y sus sindicatos para decirle al personal masculino cómo  tienen que organizar su vida fuera del centro de trabajo? Y lo peor es que los trabajadores y trabajadoras no se han rebelado todavía contra esta panda de iluminados… Cada familia tiene que auto-organizarse como mejor les venga a todos sus miembros, si acaso deben escuchar las opiniones de sus iguales, sus amigos, sus familiares y compañeros en relaciones recíprocas, pero nunca seguir las consignas irreflexivas que les imponen desde arriba quienes les explotan.

    Por ejemplo, yo misma me he pedido una excedencia por cuidado de hijos y durante ese tiempo he hecho más trabajo doméstico que antes. ¿Quiénes son estos para organizarme la vida? Pero es que mi compañero también colabora en todo lo que puede cuando vuelve del trabajo: baña, da de cenar a nuestro hijo y le duerme muchas noches. Nosotros nos regimos por el principio libertario de que cada cuál dé lo que pueda dar y reciba lo que necesite, lo que no necesariamente es igualitario al 50%. A veces, siguiendo este detestable uso de los números cuando se habla de los cuidados, es un 60%-40% o un 70%-30%, y a veces un 100%-0% (como cuando cuidamos a un recién nacido) y no pasa absolutamente nada porque es acordado libremente y tiene un sentido, y sobre todo, es nuestra vida y así queremos vivirla.

    No se puede ser más caradura. Además de embrutecer y explotar a través del trabajo asalariado en una organización como El Corte Inglés, se permiten el lujo y la desvergüenza de meterse en la vida extralaboral de los trabajadores. ¿Por qué no dentro de la empresa hablamos de los asuntos de la empresa? ¿Por qué si hablamos de compartir, no se habla de compartir el trabajo y los dividendos con los accionistas y directivos de El Corte Inglés? ¿Por qué no vienen a trabajar de cajeros algún día, a reponer productos del supermercado o a lavar los wáteres? ¿Por qué no hablamos de equiparar el precio de la hora de trabajo y eliminemos las diferencias salariales que existen entre trabajadores universitarios y los que solamente tienen el graduado escolar? ¿Acaso no tenemos todos las mismas necesidades vitales? Ah, eso nunca, claro… No sé a dónde vamos a llegar, dentro de poco también nos dirán en el trabajo cuantas veces debemos de besar a nuestros hijos, practicar el sexo con nuestros amantes o salir a pasear con nuestros abuelos. Patético.

    Habrá alguien que me diga que esos mensajes hay que darlos porque si no la gente tendrá comportamientos machistas o sumisos en casa. Siento decir que ha sido siempre la intervención del poder la que al meter baza ha producido esos comportamientos. Cuando nos movemos en ambientes igualitarios y solidarios ese tipo de comportamientos desaparecen y si se dan, es la colectividad la que señala el problema en la asamblea y se buscan soluciones, lo que no quiere decir en modo alguno que la convivencia y la vida sean tareas fáciles sin conflicto alguno. Lo importante es cómo afrontamos el conflicto. En este tema y muchos otros no puedo dejar de recomentar el libro de Prado Esteban y Félix Rodrigo Mora “Feminicidio o autoconstrucción de la mujer”.

    Con todas estas leyes discriminatorias en nombre de la igualdad ha surgido todo un nuevo sector laboral como el de los másteres universitarios de género y las empresas de Igualdad. Como muestra dejo el enlace de una de ellas que señalo simplemente por haber llegado a ella por casualidad, buscando información sobre otro tema: https://sites.google.com/site/somosinergias/servicios/-que-hacemos

    Se podría decir mucho sobre los talleres, sobre el control del material didáctico para que pase sus filtros y su censura, y sus charlas (una de ellas titulada Incrementando beneficios: mujeres en los organismos empresariales”), pero me quiero centrar en el apartado de Planes de Igualdad en el que indican que un plan de igualdad “enriquece” en beneficios y en productividad, es decir, son un instrumento al servicio de la clase empresarial para ganar más dinero y explotar más y mejor a sus trabajadores. Además, “mejora la imagen”, con lo cual da lo mismo la basura que haya detrás de una institución, la fachada puede estar bien limpita si tienes un plan de igualdad. Y encima lo dice sin pudor la propia organización que los hace, lo que se agradece bastante, la verdad. Es literal.

    En ningún momento se cuestiona la desigualdad del sistema político y económico, pero, no solo eso, además se ponen claramente del lado del estado y del capital, ofreciendo su ingenio para explotar mejor y ganar más dinero. ¿Dónde quedó la lucha por la justicia social? ¿Dónde quedó la lucha por la libertad de conciencia, de debate y de reflexión? ¿Dónde quedó la reivindicación de ser mujeres auténticas, libres y responsables de sus actos, sin tutela de los hombres, pero tampoco del poder capitalista y estatal y sus defensoras?

    Nunca me había interesado ni por el feminismo ni por los asuntos de género hasta ahora porque siempre he visto la lucha por un mundo mejor como tarea de todos: hombres, mujeres, niños y ancianos. Ahora que comienzo a investigar un poco, lo que leo me parece más terrorífico que lo anterior, tanto en el plano ideológico como en el comercial.

    Por tanto, si lees esto y trabajas dentro del sector del “género” no tienes por qué sentirte atacado. Yo trabajo en una fábrica de títulos, de generación de pensamiento único y adoctrinamiento y no pasa nada, una puede ser crítica con lo que le da de comer, no tiene por qué fusionarse con la institución para la que trabaja como asalariada. De hecho, es muy sano criticarla, tomar distancia ideológica y sobre todo no creerse una misma sus mentiras.