Artículo de James Petras: “La Fundación Ford y la CIA: un caso documentado de colaboración filantrópica con la policía secreta”.

Doy difusión a este viejo artículo de James Petras, a pesar de mis diferencias con su visión, porque me parece fundamental en estos tiempos de pensamiento único, buenismo, maquiavelismo, disidencia controlada, subvenciones, filantropía y ongs varias. Está bastante claro, para quien quiera investigar con rigor desde un punto de vista histórico el asunto, que la idea de “libertad” subvencionada frente al estalinismo se vendió como una mera operación de marketing durante la Guerra Fría. Hay que recordar también que la Open Society de Soros tiene sus raíces en una organización del Congreso por la Libertad Cultural financiada por la CIA y la Fundación Ford que se llamaba “Fondation pour une entraide intellectuelle européenne” (ver estudios y libros del investigador Nicholas Guilhot y este artículo de Tereza Pospíšilová). Es más, Annette Laborey, la directora del FEIE desde 1974 se convirtió en Vicepresidenta de la Open Society a nivel global en 1990 (cuando desaparece la FEIE) y lo fue hasta 2012.

Ahora el adoctrinamiento y la propaganda nos vende que la libertad tiene su máximo exponente en la libertad sexual y reproductiva (que en realidad es eugenesia neoliberal, bebés a la carta mercantilizados, domesticación y ganadería de la especie humana, compra-venta de bebés, prostitución y proxenetismo reproductivo en última instancia) y en la sustitución de los conceptos de “clase” por conceptos identitarios de género, orientación sexual y raza. Se trata de la clásica estrategia del divide et impera que iniciaron políticos como Kennedy y Mc George Bundy con su defensa de las cuotas y la discriminación positiva durante los años 60 y 70. Se trata de estrategias del poder que hoy en día son defendidas tanto por los defensores del “sistema” como por pretendidos “antisistema” y, en este sentido, llegan hasta lugares tan remotos como el municipalismo libertario de Rojava con sus cuotas étnicas y de género.

Muerto el estalinismo ahora el enemigo para el gran capital es “la tradición” y lo que sus valores puedan tener de anticapitalistas. Y por tradición me permito referirme a cosas tan peregrinas como que la base de toda sociedad es la maternidad y la paternidad, hombres y mujeres que se conocen, se enamoran, tienen hijos y se comprometen a criarlos junto a su familia más extensa. Curiosa paradoja de la Guerra Fría cultural, que en sus inicios creaba el contrapunto entre la defensa de la libertad religiosa frente al totalitarismo soviético ateo. Cuando se confunden los medios con los fines, todo vale. Los amigos se vuelven enemigos sin problema. Por eso, mal hacen los sindicatos vendidos, las mujeres feministas y las asociaciones LGTB subvencionadas en seguir la bola a los cantos de sirena del poder. Deben saber que solamente son instrumentos, un medio para conseguir otro fin y que en cuanto se consigan esos objetivos el dinero, las prebendas y los privilegios desaparecerán y ya será demasiado tarde porque estaremos en otra fase. Del mismo modo que parte de la Iglesia Católica era aliada durante la época de la Operación Gladio y ahora algo de lo que representa se está convirtiendo en un problema y, quien sabe, si en un futuro, bajo argumentos de delitos de odio, fobias y demás, se pueda atacar e ilegalizar sus libros sagrados e instituciones. Y es que, no ya la Iglesia, sino los principios cristianos sobre el amor que siguen vivos en muchos de los creyentes de a pie son incompatibles con la sociedad distópica que se pretende construir desde el egoísmo capitalista, una mezcla de 1984 de George Orwell y Un Mundo Feliz de Aldous Huxley. La religión, al imponer un límite moral, se convierte en un problema para quienes no quieren ningún límite ético para el capital monopolístico. El poder es capaz de servirse de todas las ideologías para sus propios fines.

De nuevo, se da una curiosa paradoja. En la guerra fría cultural contra la URSS, según el libro de Stonor Saunders, se hicieron adaptaciones fílmicas sobre el libro de Orwell “La granja animal”  y se mandaban libros de ese estilo como acto propagandístico para combatir al estalinismo. Hoy en día no podrían hacerlo, ya que el mundo que se está promocionando es de hecho la suma de todas esas obras de denuncia distópica del totalitarismo. Y, ahí, lo que queda de cristianismo popular en nuestra cultura molesta, es un estorbo. En este sentido, hay otra paradoja más; Jesus Angleton (jefe de Contrainteligencia de la CIA desde 1954-1975), por ejemplo, era en teoría muy cristiano (no hay más que ver su testamento redactado en 1949 del que habla Stonor Saunders). En teoría, claro. Su maquiavelismo a la hora de inventarse “operaciones” de “inteligencia” y justificar los medios por los fines, hacen muy complicado que pudiera serlo en la práctica. “Por sus frutos los reconoceréis”.

Para vivir en una sociedad de la libertad deben de terminar las subvenciones en el campo cultural (salvo las de conservación del patrimonio) e ideológico, tanto las que nos gustan como las de “los otros”, tanto las públicas como las secretas. La humanidad está metida en un gran lío existencial, se encuentra realmente frente al abismo, con todas estas intervenciones contradictorias en el campo cultural y de la psicología social. Ya no es una cuestión de izquierdas o de derechas, es que está en juego la propia existencia de la especie humana tal y como la conocemos.

Aunque la información está ahí, no es secreta y es accesible a través de varias fuentes históricas (Guilhot, Saunders, documento sobre los intelectuales franceces desclasificado, informe Kissinger) hoy en día da lo mismo porque la gente ni lee ni le interesa profundizar en los temas. Hay que entenderlos y respetarlos, están muy ocupados cazando pokemons o solicitando subvenciones para sus chiringuitos. Por cierto, la primera que debería autogestionarse y separarse del Estado de motu propio debería ser la Iglesia, por su propio interés.

En cualquier caso, cada vez que leo algo desde la “derecha” sobre “marxismo cultural” o “comunismo” relacionado con el feminismo actual me río. Eso que llaman “marxismo cultural” son solamente las derivas de financiar a la izquierda no estalinista o socialdemócrata para convertirla en disidencia controlada. Esto todavía no se lo he escuchado explicar a Jordan Peterson o a nadie de Vox (jamás reconocerán que es el capital oligárquico el que promueve la financiación de la “izquierda” progre no comunista). De ahí que quizás, toda la paranoia anticomunista de la caza de brujas y demás tuviera algo de sentido. Desde que tengo uso de razón a McCarthy se le ha pintado en los medios de comunicación como un senador loco que veía comunistas hasta debajo de las piedras. ¿No sería quizás que era gente que pensaba que el gobierno o el mundillo de la cultura estaba infiltrado por comunistas porque veía que no se paraba de dar pasta de forma encubierta a la “izquierda”? Quizás lo que no entendían era la estrategia a largo plazo, es decir, que se les financiaba con el fin de neutralizarlos, hacerlos “disidencia controlada”.

Es muy significativo también cómo dentro de ese gran Plan Marshall cultural se promocionó cierto tipo de arte abstracto para contraponerlo al arte soviético realista. El expresionismo abstracto no gustaba al pueblo estadounidense, no era popular entre la gente corriente ni tampoco gustaba a los dirigentes políticos. Por tanto, las élites de la “inteligencia” creyeron, cual déspotas ilustrados, que su estrategia de subvencionarlo era buena dentro del marco de la propaganda de la guerra fría. Lo que ocurre es que esos grandes estrategas e iluminados ya están muertos y, sin embargo, la semillita que plantaron se ha convertido en un árbol con muy mala pinta y de consecuencias imprevisibles.

Si me pusiera mal pensada creería que toda esta “moda” del feminismo institucional y corporativo y sus derivas más extremistas y confusionistas, apoyado por grandes empresas y organismos internacionales, recuerda demasiado a esa promoción del expresionismo abstracto. La ola de feminismo antinatalista que estamos sufriendo sirve desde luego para matar varios pájaros de un tiro a nivel geopolítico y como paso hacia una sociedad distópica sin vínculos e hipervigilada. Bueno, quizás dentro de 60 años se desclasifique algún documento o una futura investigadora del estilo de Stonor Saunders se atreva a investigar el asunto. O quizás lo haga una nueva revista Ramparts. Bueno, todo esto contando con que los archivos no se hayan quemado por ser parte de esa sociedad del pasado machista y patriarcal y estar escritos en lenguaje “no inclusivo”, el papel se haya hecho desaparecer frente a la digitalización o, directamente, no nos hayamos extinguido ya como especie. A nosotros solamente nos queda rezar para que la única estrategia válida en la vida y en la política sea tratar de hacer el bien desde la verdad sin, por el camino, tener que hacer tanto mal, a través de tanta mentira. Es decir, si para luchar contra un totalitarismo tienes que hacer lo mismo que criticas de ese totalitarismo es que te has convertido en ESE totalitarismo.

Y ahora, la pregunta del millón: ¿Qué asociaciones y ONGs están recibiendo dinero de la Fundación Ford en España a día de hoy? La información es transparente y accesible para cualquiera que la busque.

 

Bueno, ahí va el artículo de Petras:

https://www.rebelion.org/hemeroteca/petras/ciaford.htm

James Petras

Traductor: Germán Leyens

Introducción

La CIA utiliza fundaciones filantrópicas como el conducto más efectivo para canalizar grandes sumas de dinero a proyectos de la Agencia sin alertar a los destinatarios sobre su origen. Desde principios de los años 50 al presente, la intrusión de la CIA en el campo de las fundaciones fue y es inmensa. Una investigación del congreso de EE.UU. en 1976, reveló que cerca de un 50% de las 700 subvenciones otorgadas en el campo de las actividades internacionales por las principales fundaciones fue financiado por la CIA (Saunders, pp. 134-135). La CIA considera a fundaciones como Ford “la mejor y más plausible forma de cobertura para financiamientos (Saunders 135).1 La colaboración de fundaciones respetables y prestigiosas, según un antiguo agente de la CIA, permitió que la Agencia financiara una “variedad aparentemente ilimitada de programas de acción clandestina que afectan a grupos juveniles, sindicatos, universidades, editoriales y otras instituciones privadas.” (p. 135). Estas últimas incluyeron a grupos de “derechos humanos” desde comienzos de los años 50 al presente. Una de las “fundaciones privadas” más importantes que han colaborado con la CIA durante un período prolongado en proyectos significativos en la Guerra Fría cultural es la Fundación Ford.

Este ensayo demostrará que la conexión entre la Fundación Ford y la CIA fue un esfuerzo conjunto, deliberado y consciente, por fortalecer la hegemonía cultural imperial de EE.UU. y debilitar la influencia política y cultural de la izquierda. Procederemos considerando los lazos históricos entre la Fundación Ford y la CIA durante la Guerra Fría, examinando los presidentes de la Fundación, sus proyectos conjuntos, así como sus esfuerzos comunes en varias áreas culturales.

Antecedentes: La Fundación Ford y la CIA

A fines de los años 50, la Fundación Ford poseía activos de más de 3 mil millones de dólares. Los dirigentes de la Fundación estaban completamente de acuerdo con la proyección del poder mundial en Washington posterior a la Segunda Guerra Mundial. Un destacado erudito de ese período escribe: “A veces parecía como si la Fundación Ford fuera simplemente una extensión del gobierno en el área de la propaganda cultural internacional. La fundación tenía un historial de participación íntima en acciones clandestinas en Europa, trabajando en estrecha relación con el Plan Marshall y los funcionarios de la CIA en proyectos específicos.” (Saunders, p. 139). Esto es gráficamente ilustrado por el nombramiento de Richard Bissell como presidente de la Fundación en 1952. En sus dos años en el cargo, Bissell se reunió a menudo con el jefe de la CIA, Allen Dulles, y otros funcionarios de la CIA, en una “búsqueda común” de nuevas ideas. En enero de 1954, Bissell dejó la Ford para convertirse en asistente especial de Allen Dulles (Saunders, p. 139). Bajo Bissell, la Fundación Ford (FF) fue la “vanguardia del pensamiento de la Guerra Fría”. Uno de los primeros proyectos de la Guerra Fría de la FF fue el establecimiento de una editorial, Inter-cultural Publications, y la publicación de una revista en Europa: Perspectives, en cuatro idiomas. El propósito de la FF, según Bissell no era “tanto derrotar a los intelectuales izquierdistas en el combate dialéctico (sic) como atraerlos, alejándolos de sus posiciones” (Saunders p. 140). El consejo de dirección de la editorial estaba totalmente dominado por partidarios de la Guerra Fría. Ante la potente cultura izquierdista en Europa en el período de la posguerra, Perspectives no logró atraer lectores y quebró. Otra revista Der Monat financiada por el Fondo Confidencial de los militares de EE.UU. y dirigida por Melvin Lasky fue adquirida por la FF, para darle un aspecto independiente. (Saunders p. 140). En 1954, el nuevo presidente de la FF fue John McCloy. Era la personificación del poder imperial. Antes de llegar a ser presidente de la FF, había sido SubSecretario de Guerra, presidente del Banco Mundial, Alto Comisionado de Alemania ocupada, presidente del Chase Manhattan Bank de Rockefeller, abogado en Wall Street de las siete grandes compañías petroleras y director de numerosas corporaciones. Como Alto Comisionado en Alemania, McCloy había provisto coberturas para muchos agentes de la CIA (Saunders p. 141). McCloy integró a la FF a las operaciones de la CIA. Creó una unidad administrativa dentro de la FF específicamente para tratar con la CIA. McCloy dirigió un comité consultivo de tres personas con la CIA para facilitar el uso de la FF como cobertura y canalización de fondos. Con esos lazos estructurales, la FF era una de esas organizaciones que la CIA podía movilizar para la guerra política contra la izquierda antiimperialista y pro comunista. Numerosos “frentes” de la CIA recibieron importantes subsidios de la FF. Muchas organizaciones culturales, grupos de derechos humanos, artistas e intelectuales, supuestamente independientes, auspiciados por la CIA, recibieron subsidios de la CIA y la FF. Una de las donaciones más grandes de la FF fue al Congreso por la Libertad de la Cultura organizado por la CIA, que recibió 7 millones de dólares a principios de los años 60. Numerosos agentes de la CIA consiguieron empleo en la FF y continuaron la estrecha colaboración con la Agencia (Saunders p.143).

Desde su origen mismo hubo una estrecha relación estructural y un intercambio de personal a los niveles más altos entre la CIA y la FF. Este lazo estructural estaba basado en los intereses imperiales comunes que compartían. El resultado de esa cooperación fue la proliferación de una cantidad de revistas y el acceso a los medios de comunicación de masas que los intelectuales pro-EE.UU. utilizaron para lanzar polémicas vituperantes contra los marxistas y otros antiimperialistas. El financiamiento de la FF para esas organizaciones e intelectuales antimarxistas suministraba cobertura legal para sus afirmaciones de que eran “independientes” de los fondos gubernamentales (CIA).

El financiamiento de frentes culturales de la CIA por la FF era importante para reclutar a intelectuales no comunistas a los que alentaba a que atacaran a la izquierda marxista y comunista. Muchos de estos izquierdistas no-comunistas pretendieron más adelante que fueron “engañados,” que si hubieran sabido que la FF era una fachada de la CIA, no le hubieran prestado su nombre y su prestigio. Sin embargo, esta desilusión de la izquierda anticomunista, no tuvo lugar hasta después de que las revelaciones sobre la colaboración entre la FF y la CIA fueron publicadas en la prensa. ¿Eran de verdad tan ingenuos esos socialdemócratas anticomunistas como para creer que todos esos Congresos en mansiones de lujo y en hoteles de cinco estrellas en el lago Como, en Paris y en Roma, todas esas costosas exposiciones de arte y esas brillantes revistas eran simples actos voluntarios de filantropía? Tal vez. Pero hasta los más ingenuos deben haberse dado cuenta de que en todos los congresos y revistas el objetivo de la crítica era el “imperialismo soviético” y la “tiranía comunista” y los “apologistas izquierdistas de la dictadura”: -a pesar de que era un secreto a voces que EE.UU. intervino para derrocar el gobierno democrático de Arbenz en Guatemala y el régimen de Mossadegh en Irán y que los derechos humanos eran masivamente violados por las dictaduras respaldadas por EE.UU. en Cuba, la República Dominicana, Nicaragua y en otras partes. La “indignación” y las afirmaciones de “inocencia” de muchos intelectuales de izquierda anticomunistas después de que se reveló que fueron miembros de los frentes culturales de la CIA, deben ser tomadas con una buena dosis de cínico escepticismo. Un prominente periodista, Andrew Kopkind, escribió sobre un profundo sentido de desilusión con los frentes culturales financiados por las fundaciones privadas y la CIA. Señaló que: “La distancia entre la retórica de la sociedad abierta y la realidad del control fue mayor de lo que alguien se hubiera podido imaginar. Todo el que viajó al extranjero para una organización estadounidense era, de una u otra manera, testigo de la teoría de que el mundo estaba dividido entre el comunismo y la democracia y que todo lo demás constituía una traición. La ilusión del disenso fue mantenida: la CIA apoyaba a socialistas partidarios de la guerra fría, a fascistas partidarios de la guerra fría, a negros y blancos partidarios de la guerra fría. La amplitud y la flexibilidad de las operaciones de la CIA fueron sus principales ventajas. Pero era una farsa de pluralismo y era extremadamente corruptor.” (Saunders, pp. 408-409). Cuando un periodista estadounidense, Dwight Macdonald, que era redactor de Encounter (una influyente revista cultural financiada por la FF y la CIA) envió un artículo criticando la política cultural y política de EE.UU. el que fue rechazado por los editores, en estrecha relación con la CIA (Saunders pp. 314-321). En el campo de la pintura y el teatro, la CIA trabajó con la FF para promover el expresionismo abstracto contra cualquier expresión artística con contenido social, suministrando fondos y contactos para exposiciones altamente publicitadas en Europa y que recibieron reseñas favorables de periodistas “auspiciados”. El directorio entrelazado entre la CIA, la Fundación Ford y el Museo de Arte Moderno de Nueva York, llevó a una generosa promoción del arte “individualista,” alejado de la gente – y a un maligno ataque contra los pintores, escritores y dramaturgos europeos que trabajaban desde una perspectiva realista. “El expresionismo abstracto,” sea cual fuere la intención del artista, se convirtió en un arma en la Guerra Fría (Saunders, p. 263).

La historia de colaboración y nepotismo entre la CIA y la Fundación Ford en su promoción de la hegemonía mundial de EE.UU. es ahora un hecho bien documentado. Queda por ver si esa relación continúa en el nuevo milenio después de las revelaciones de los años 60. La FF ha hecho algunos cambios superficiales. Es más flexible en el suministro de pequeños subsidios a grupos de derechos humanos y a investigadores académicos que a veces discrepan con la política de EE.UU. No es probable que recluten agentes de la CIA para que dirijan la organización. Lo que es más importante, es probable que cooperarán más abiertamente con el gobierno de EE.UU. en sus proyectos culturales y educacionales, particularmente con la Agencia de Desarrollo Internacional. La FF ha refinado de cierta manera su estilo de colaboración con el intento de Washington de lograr la dominación cultural mundial. Como el FMI, la FF impone condiciones como ser la “profesionalización” del personal académico y la “mejora de los estándares”. En la realidad, esto se traduce en la promoción del trabajo científico social basado en las suposiciones, valores y orientaciones del imperio de EE.UU.; tener profesionales desligados de la lucha de clases y relacionados con los académicos y funcionarios pro-imperiales de EE.UU., partidarios del modelo neoliberal.

En la actualidad, como en los años 50 y 60, la Fundación Ford financia selectivamente a grupos anti-izquierdistas de derechos humanos que se concentran en el ataque contra las violaciones de los derechos humanos cometidas por los adversarios de EE.UU. y se distancian de las organizaciones de derechos humanos antiimperialistas y sus dirigentes. La FF ha desarrollado una estrategia sofisticada de financiamiento de grupos de derechos humanos (GDH) que llaman a Washington a cambiar su política, mientras denuncian a los adversarios de EE.UU. por sus violaciones “sistemáticas.” La FF apoya a GDH que igualan el terror estatal masivo de EE.UU. con los excesos individuales de sus adversarios antiimperialistas. La FF financia a DGS que no participan en las acciones de masas contra la globalización y contra el neoliberalismo y que defienden a la Fundación Ford como “organización no-gubernamental” legítima y generosa.

La historia y la experiencia contemporánea nos dicen algo diferente. En circunstancias en las que un financiamiento de actividades culturales por Washington se hace sospechoso, la FF llena una función muy importante en la proyección de las políticas culturales de EE.UU. como una organización aparentemente “privada,” filantrópica y no política. Los lazos entre los principales funcionarios de la FF y del gobierno de EE.UU. son explícitos y continuos. Una revisión de los proyectos recientemente financiados por la FF revela que nunca ha financiado un proyecto de importancia que contravenga la política de EE.UU.

Presenciamos una importante ofensiva político-militar de EE.UU. Washington ha presentado la alternativa como “terrorismo o democracia,” igual como durante la Guerra Fría cuando se trataba de “Comunismo o democracia.” En ambos casos, el imperio reclutó y financió “organizaciones, intelectuales y periodistas de fachada, para atacar a sus adversarios antiimperialistas y neutralizar a sus críticos democráticos. La Fundación Ford está bien ubicada para volver a jugar su papel para contribuir una cobertura para la Nueva Guerra Fría Cultural.

1 Frances Stonor Saunders “La Guerra Fría Cultural”. La CIA en el mundo de las artes y las letras. (The New Press: Nueva York 2000). Este libro es el estudio definitivo sobre el papel de la CIA en la organización de frentes culturales y la colaboración con fundaciones filantrópicas. Se basa en entrevistas exclusivas y documentos recientemente desclasificados. Este ensayo se inspira en ese estudio.

 

Relacionado:

Aunque parte de la premisa y una postura ideológica contraria a la de Petras llega más o menos a conclusiones parecidas, más allá de las diferencias de interpretación o de terminología:

https://ia800304.us.archive.org/19/items/DoddReportToTheReeceCommitteeOnFoundations-1954-RobberBaron/Dodd-Report-to-the-Reece-Committee-on-Foundations-1954.pdf

Y relacionado:

The CIA Reads French Theory: On the Intellectual Labor of Dismantling the Cultural Left

– https://es.scribd.com/document/361745700/CIA-Francia-La-Defeccion-de-Los-Intelectuales-de-Izquierda-Espanol-1985

– Dejo también un análisis interesante sobre el tema del mal llamado “marxismo cultural”: https://asocrodrigodebastidas.wordpress.com/2018/05/18/objeciones-al-uso-de-la-expresion-marxismo-cultural/

https://www.cairn.info/revue-mondes1-2014-2-page-129.htm#

– https://tribunafeminista.elplural.com/2019/04/quien-esta-detras-del-discurso-para-regular-la-prostitucion/

– Comité Church (1975-1976): https://es.wikipedia.org/wiki/Comit%C3%A9_Church

– Comité Cox y Reece (1952-1954): https://en.wikipedia.org/wiki/United_States_House_Select_Committee_to_Investigate_Tax-Exempt_Foundations_and_Comparable_Organizations

– Lo que llaman “marxismo cultural” en realidad bebe del postestructuralismo financiado por las grandes universidades: https://www.thestranger.com/slog/2019/03/25/39717444/jordan-petersons-idea-of-cultural-marxism-is-totally-intellectually-empty

– Libro de Joan Roelofs: Foundations and Public Policy: The Mask of Pluralism

 

 

 

El “impacto de género” en el soterramiento de la M-30

Yo os lo diré en pocas líneas y en dos minutos.

Os hablaré del impacto

de esos parques floridos

de esas carreteras bajo el suelo

de las chimeneas que expulsan humo

de los pisos que se revalorizan

de poder pasear donde antes había coches…

Os podría hablar del impacto de las constructoras

esas que se reparten todo,

esas que vuelven a subcontratar

en un infinito juego de matrioskas

o de tráfico de jornaleros.

Pero hoy no lo haré.

¡Que murieron nueve hombres!

Ese ha sido el impacto de género.

Nueve vidas, nueve familias, nueve muertes.

Que hubo mil accidentados,

de esos que llaman “leves”.

Que dieciocho fueron “muy graves”,

Que a uno de ellos lo busqué por todos los medios,

para ver su rostro,

poner cara al dolor,

quizás entrevistarle.

Yo conocí a uno de esos hombres.

Está vivo pero en silla de ruedas

con el cuerpo paralizado al sur de su cuello.

Vino de un país de otro continente

con una licenciatura bajo el brazo.

Rompe todos los tópicos.

Sonríe mucho y es alegre.

Por sus mensajes en las redes sociales

sé que cree en Dios y en el fin del mundo.

No fui capaz de hacer la entrevista,

no me atreví a preguntar qué le pasó,

solamente pude saludarle

tratar de entenderle,

a pesar del idioma y la traqueotomía,

y darnos un abrazo.

Este es el impacto de género del soterramiento de la M-30.

 

Relacionado:

 

“Sin cuidados no hay victoria posible”, Ada Colau

Ada Colau: “Sin cuidados no hay victoria posible” https://twitter.com/adacolau/status/602840136712364033

Ada Colau lanzó este bello tuit hace muy poco junto a una foto de tres madres y un padre abrazados a sus hijos dormidos en uno de los eventos de su partido. En relación a los niños, la alcaldesa de Barcelona ha prometido levantar 60 guarderías y, según este artículo, “Colau ha recordado la importancia de la guardería pública por la cohesión que genera, dando igualdad de oportunidades en un periodo “esencial” para el desarrollo educativo”. En lo único que puedo estar de acuerdo es que el periodo 0-3 años es esencial para el desarrollo de cada ser humano, pero no en un sentido educativo. Hay que recordar que la humanidad ha evolucionado y vivido sin guarderías hasta hace muy poco, con lo cual es evidente que no son ni imprescindibles ni necesarias para los bebés*, madres y padres. Sí son necesarias en el sistema social que se ha creado a raíz de la separación madre-bebé durante la primera época de vida, la separación entre trabajo asalariado y crianza, y la falta de crianza cooperativa, alomadres y comunidad que habían ocupado el papel de las guarderías durante gran parte de nuestra historia. No en vano, en Madrid, por ejemplo, la primera guardería fue inaugurada el 13 de enero de 1872 por la reina María Victoria, hace apenas 143 años. Aunque tampoco tenemos que irnos tan lejos, hay países europeos a día de hoy en los que lo normal es no ir a la guardería durante el primer año o ir directamente al colegio sin pasar por la escuela infantil.

Sobre el tema de la “cohesión” y la “igualdad de oportunidades” es exactamente lo mismo que dijo Carmena en su discurso de investidura. Si entendemos por “cohesión” el adoctrinamiento temprano y la uniformidad educativa impuesta desde las instituciones pues habrá que dar la razón a Ada y Manuela. Sobre la igualdad de oportunidades que aporta el sistema educativo supongo que se referirán, sin ninguna base, a que esos bebés y peques tendrán la misma oportunidad de ser anulados por el mundo laboral o el paro al que se enfrentarán 20 o 30 años después. Tendrán la misma oportunidad de no pensar y ser ganado de labor y consumo. Como vemos, no hay ni un ápice de espíritu crítico frente al sistema educativo en sí y al adoctrinamiento o la falta de libertad de conciencia y creativa, solamente hay argumentos economicistas y cuantitativos.

Por su parte, Marta Verdejo León, número 14 de la lista electoral centra su crítica en la privatización y la situación laboral de los trabajadores de las guarderías. Claro que es importante que, ya que existen y usamos las guarderías, no se recorte en personal, pero esa no puede ser lo único que mueva a un colectivo como un corporativismo laboral más. Es muchísimo más grave, por ejemplo, que haya mujeres reincorporándose llorando a sus empleos y bebés llorando en las guarderías por separaciones abruptas de sus madres, su hábitat seguro, con 3 o 4 meses. De esto no habla ningún programa político. En ellos solamente encontraremos propuestas que respondan al grito de guerra actual: “¿Qué hay de lo mío?”

Soy consciente que muchas personas que trabajan en el sector de las guarderías, también llamadas “escuelas infantiles”, pueden sentirse dolidas y molestas por lo que aquí describo. Esto puede suceder porque actualmente y en muchas ocasiones los trabajadores tienen una relación de fusión ideológica con la visión y misión de sus empresas. No tendría por qué ser así. Una persona puede ser matrona y criticar la violencia obstétrica y pediátrica sistémica como yo puedo criticar el adoctrinamiento de los programas televisivos “educativos” o el rol de las universidades y trabajar en el programa de televisión de la UNED. Por supuesto, las guarderías también tienen elementos positivos o potencialmente positivos dentro del sistema actual como ser el único entorno, en un ambiente de desnatalidad galopante y fragmentación familiar y urbana, en el que los niños (sobre todo los de 3 años) pueden convivir, aunque sea de un modo hiperdirigido y desintegrado. En este sentido, hay que resaltar que tan insólito es desde un punto de vista evolutivo y antropolótico el sistema de guarderías actual como la crianza aislada y solitaria de una madre con un bebé encerrados entre cuatro paredes durante los permisos de maternidad y las excedencias.

 Después de tratar alguna de las propuestas de Ada Colau y María Verdejo en materia de cuidados paso a reflexionar sobre lo que dice Laura Pérez, concejala de Barcelona en Comú y número 9 de la lista electoral, que se va a dedicar a “las cuestiones de igualdad de género” desde la pomposa y orwelliana concejalía de “Ciclo de Vida, Feminismos y LGTBI“: 

“Mientras estamos recortando necesidades básicas, las mujeres nos estamos sobrecargando de trabajo, estamos renunciando a empleos que nos exigen horarios completos y para ello, dependemos más de la economía. Debido a los recortes en Dependencia, no tenemos cubierto el cuidado a la tercera edad en Barcelona. ¿Quién está asumiendo estas cargas? Las mujeres. Y sucede lo mismo en el cuidado de los niños. Tenemos espacios en el Ayuntamiento con horarios sin sentido, que cierran a una hora en la que el barrio demanda espacios familiares. Proponemos también cláusulas de igualdad en los contratos del Ayuntamiento, incluso en los que sean de pequeña cuantía. El Ayuntamiento, pese a que no puede incidir en políticas nacionales, tiene mucho que hacer en temas de ocupación y cuidados.” http://www.publico.es/sociedad/laura-perez-castano.html

Como vemos, dentro de lo “local” y el “municipalismo” podemos ver ejemplos de mujeres políticas como ella recién llegadas de ONU Mujeres (es decir, con la visión del género importada de las instituciones políticas y capitalistas de EEUU bien interiorizada, desde el USAID a Goldman Sachs-Womenomics…) con un punto de vista victimista, parcial y corporativista del colectivo femenino. Sus ideas se mantienen dentro del pensamiento conservador que defiende que son los cuidados (mejor institucionalizados y mercantilizados, claro) los que se tienen que adaptar a las exigencias y horarios del mundo laboral industrial o de servicios de forma unidireccional, o que ven en los contratos a tiempo parcial algo siempre negativo para las mujeres (¡cuando podríamos estar dándolo todo en la empresa!). 

Respecto a los cuidados de los ancianos habría que explicar que ya están siendo realizados por mujeres que se dedican laboralmente a ello, muchas de ellas inmigrantes, pero se agradecería que explicara cómo deberían ser realizados esos cuidados, según ella, con las tendencias demográficas actuales. El Estado asistencialista de derechos necesita cotizantes (no seres humanos) que paguen impuestos y si estos no nacen hay que importarlos y, obviamente, pagarlos, aunque algunas personas del servicio doméstico ahora estén rozando la esclavitud. Para conseguir futuros “cotizantitos” nos dicen que también es el Estado asistencialista el que lo tiene que promover con subvenciones, ayudas y demás. Luego está la postura sueca que se basa en un sistema de impuestos que dudo mucho que pudiera aplicarse aquí, a no ser que se tase impositivamente la droga (en Suecia es el alcohol) y la prostitución, que en eso somos potencia mundial, para pagar los cuidados. O que se crearan locales estatales de venta de droga y sexo, a imitación de los Systembolaget suecos. A ver cómo intentan cuadrar el círculo.  

A la concejala y ex trabajadora de Onu Mujeres me gustaría leerle esta cita tan interesante de Silvia Federici de su libro Revolución en punto cero, libro con el que coincido en algunos análisis de la situación y con el que diverjo en las propuestas:

“Otro tema recurrente en los ensayos recogidos en la Segunda Parte es la crítica a la institucionalización del feminismo y a la reducción de las políticas feministas a meros instrumentos de la agenda neoliberal de las Naciones Unidas. Para aquellas de nosotras que testarudamente a lo largo de los años hemos insistido en definir la autonomía feminista no solo como autonomía respecto de los hombres sino también respecto del capital y del Estado, supuso una derrota la gradual incapacidad del movimiento para propulsar iniciativas propias y su subsunción bajo las alas de las Naciones Unidas, especialmente en un momento en el que dicha institución se estaba preparando para legitimar nuevas guerras por motivos económicos y militares. Retrospectivamente, esta crítica era correcta. Cuatro conferencias globales sobre mujeres y una década dedicada a los derechos de las mujeres no han producido ninguna mejora en la vida de la mayor parte de estas, ni tampoco una crítica feminista seria o movilización alguna contra la apropiación de la riqueza mundial por parte de las corporaciones y de las mismas Naciones Unidas. Al contrario, las celebraciones del «empoderamiento de las mujeres» han ido de la mano de la aprobación de políticas sangrientas que han acabado con la vida de millones de personas, expropiado tierras y aguas costeras, arrojado a las mismas residuos tóxicos y convertido en refugiados a poblaciones enteras.” Pg. 29

“Las mujeres de todo el mundo no solo producen los trabajadores que mantienen en funcionamiento la economía global. Desde comienzos de la década de los noventa se ha producido un salto en la emigración femenina del «Sur Global» al Norte, en el que proveen un porcentaje en continuo incremento de la mano de obra empleada en el sector servicios y el trabajo doméstico. Tal y como ha observado Cynthia Enloe, con la imposición de políticas económicas que incentivan la inmigración, el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial han permitido a los gobiernos de Europa, Estados Unidos y Canadá resolver la crisis del trabajo doméstico que se encuentra en los orígenes del movimiento feminista, y ha «liberado» a miles de mujeres solo para que produzcan más trabajo exo-doméstico. El empleo de mujeres filipinas o mexicanas que, por una modesta suma, limpian las casas, crían a los niños, cocinan y cuidan a los mayores, permiten que las mujeres de clase media escapen de un trabajo que ya no quieren o no pueden hacer durante más tiempo, sin reducir simultáneamente su nivel de vida. Es evidente que esta es una «solución» problemática ya que crea relaciones entre las mujeres de «criadas-señoras» complicándolas aún más si cabe por los prejuicios que rodean el trabajo doméstico: la asunción de que no se trata de un trabajo real y que debería ser pagado lo menos posible, cuyos límites no están definidos, etc. El empleo de trabajadoras domésticas hace, además, a las mujeres (más que al Estado) responsables del trabajo reproductivo y debilita la lucha contra la división del trabajo en el interior de las familias, ya que libra a las mujeres de la tarea de obligar a los hombres a compartir las tareas domésticas. Para las mujeres inmigrantes, asumir un trabajo doméstico supone una elección dolorosa, ya que es un trabajo pagado pobremente y que requiere que cuiden de las familias de otros mientras que ellas tienen que dejar de lado a las suyas propias.” Pg. 120. 

 Por otro lado, y en la línea del análisis del discurso, creo que dejar de hablar de “cargas” para referirse a las personas cuidadas tendría que ser un paso fundamental para detener el colapso social. Las personas cuidadas no son cargas, pesos que arrastrar cual saco de patatas, son seres tan valiosos como los que les cuidan. La gente que siga hablando de “cargas” para referirse a determinadas personas que, por favor, hable de sus propias “cargas”, no de las mías. Los cuidados necesitan cooperación, no estigmatización y deshumanización. Sin esas “cargas” no hay VIDA. Esas “cargas” nos dieron la vida, algún día nos cuidaron, son los niños y niñas, son quizás personas que necesitarán toda la vida de nuestros cuidados, son personas que amamos o respetamos.  Los cuidados requieren en parte esfuerzo y dedicación, como todo lo importante, pero eso no implica que tengan que tener las connotaciones pasivas y negativas de la palabra “carga”. Esa visión economicista y utilitarista del ser humano y los cuidados intrínsecos a nuestra especie tiene muchas implicaciones. Al utilizar este tipo de vocabulario, estas personas descubren su verdadera visión del mundo, de la infancia, la vejez, la enfermedad y la diversidad de capacidades e incapacidades.
 
Son temas muy complejos pero lo verdaderamente revolucionario sería replantearse a qué estamos dedicando nuestras energías vitales en lo laboral, qué estamos intentando conciliar, por qué este sistema obliga a elegir entre trabajar-cuidar, por qué tantas horas, por qué tantas necesidades creadas, tanta soledad… Replanteárnoslo nosotros, no exigir que se lo planteen los políticos, ellos no pueden pensar por nosotros ni imponernos su adoctrinamiento. Tampoco podemos pedir que nos ofrezcan soluciones fáciles. Sencillamente esas soluciones simplonas no existen en la actualidad, cuando el modelo actual no se sostiene en ninguna de sus esferas y nadie sabe cómo detener la máquina de la autodestrucción.

*No solamente no son necesarias sino que desde un punto de vista sanitario son perjudiciales para la salud del los bebés. Esto por supuesto, no se suele tener en cuenta en ningún estudio, ensayo o política sobre los cuidados infantiles. En este artículo los pediatras hablan sobre esto: “Cuanto más tarde se incorporen a la guardería, mayor tolerancia a los virus tendrá el menor. El riesgo de una bronquiolitis no es el mismo en un lactante de dos meses que en un niño de dos años”.

Actualización a 7 de julio de 2015: Se me olvidó al escribir este texto comentar que las guarderías, de existir, deberían hacerlo en los centros de trabajo o lo más cerca de estos, ya que es el sistema laboral y económico el que las requiere en primer lugar (esta reivindicación puede rastrearse hasta la revolución de febrero de 1848 en Francia, según la comunista Clara Zetkin). También deberían ser flexibles, es decir, facilitar las visitas de los padres y madres y su presencia en el aula, realizar las “adaptaciones” con respeto, es decir, con normalidad o como se haría cuando dejas a tu hijo con unos amigos. El dónde y el cómo, lo cualitativo es importante. En el programas electorales solamente suelen hablar de lo cuantitativo, de cuántas guarderías van a inaugurar, de ratios, etcétera.

Relacionado: 

– Análisis y reflexiones en torno al informe de Goldman Sachs “Womenomics 3.0. The Time is now”: http://lasinterferencias.blogspot.com.es/2014/04/analisis-y-reflexiones-en-torno-al.html 

– “Revolución en punto cero” de Silvia Federici: http://lasinterferencias.blogspot.com.es/2014/04/revolucion-en-punto-cero-de-silvia.html 

– Los “cuidados” en el discurso de Manuela Carmena tras ser proclamada alcaldesa de Madrid:  http://lasinterferencias.blogspot.com.es/2015/06/los-cuidados-en-el-discurso-de-manuela.html

Sobre los vendedores de humo e “igualdad”

Esta es la pirámide del sistema. Ahora nos quieren vender que la igualdad que hay que lograr es que haya un 50% de mujeres y hombres en cada escalón, incluso que sea una mujer la que se ponga en su cumbre. Y esa pirámide ha cambiado bastante. Ya hay mujeres en los escalones del ejército, en la política y en el mundo empresarial. No las hay en la Iglesia pero sí en el mundo del adoctrinamiento ideológico, publicitario y consumista, las nuevas religiones. No. No nos distraigamos del camino: ¡No más pirámides!

 
Desde la promulgación de la Ley Orgánica 3/2007 de 22 de marzo, para la igualdad efectiva de mujeres y hombres, se puede dar por moribunda la palabra “igualdad”. De hecho, junto a la Ley de Violencia de Género, son de las leyes más desiguales que han existido. El objetivo de esta ley es, supuestamente, garantizar la igualdad real y efectiva de oportunidades entre mujeres y hombres dentro de la empresa y evitar cualquier tipo de discriminación. Objetivo muy loable si no fuera porque no es real y dista mucho de la verdadera igualdad. Entramos en el terreno del idioma inventado por el poder.

Y para no irnos al plano teórico vamos a empezar con un ejemplo de Plan de Igualdad, el del Corte Inglés. 
En la página número 15 podemos leer:

“Establer medidas de acción positiva”, “tendrán preferencia las mujeres en el ascenso”… ¿Dónde está la no discriminación y la igualdad de acceso? Vemos como se ha tergiversado el sentido de las palabras y lo único que se busca es mantener las jerarquías (son intocables) pero que en cada escalón de la pirámide de poder haya el mismo número de hombres y mujeres. Las mujeres de esta forma ascienden simplemente por órdenes del poder, por tener un sexo determinado, y no por méritos propios. Lo que subyace es un machismo tremendo, ya que supone que la mujer no ascendería nunca si no fuera porque se la “ayuda”. Tampoco se plantean, por supuesto, que quizás haya mujeres que no valoremos el medro, el dinero, el poder y el ascenso en la escala social de forma elegida, por ser contrarios a  nuestros valores. Por ejemplo, hay mujeres (y hombres) que preferimos tener menos dinero y a la vez poder pasar más tiempo con nuestros seres queridos, cuidar a nuestros hijos, investigar, bailar, escribir un blog o cultivar nuestras facetas intelectuales o reflexivas. ¡Esto es algo inconcebible!

Por eso hago desde aquí un llamamiento a las mujeres y los hombres para que no se dejen comprar por las zanahorias del sistema. En el caso femenino es especialmente importante renunciar a los cáminos “fáciles” y a sus “ayuditas”. Si esas ayudas tienen algo de positivo, deberían serlo también para nuestros compañeros los hombres. Y si son nocivas no deberían serlo para nadie. Ya sé que es fácil decirlo y mucho menos dejarse comprar, pero al menos hay que intentarlo…

Este punto también es penoso. ¿Pero quién se considera el Corte Inglés y sus sindicatos para decirle al personal masculino cómo  tienen que organizar su vida fuera del centro de trabajo? Y lo peor es que los trabajadores y trabajadoras no se han rebelado todavía contra esta panda de iluminados… Cada familia tiene que auto-organizarse como mejor les venga a todos sus miembros, si acaso deben escuchar las opiniones de sus iguales, sus amigos, sus familiares y compañeros en relaciones recíprocas, pero nunca seguir las consignas irreflexivas que les imponen desde arriba quienes les explotan.

Por ejemplo, yo misma me he pedido una excedencia por cuidado de hijos y durante ese tiempo he hecho más trabajo doméstico que antes. ¿Quiénes son estos para organizarme la vida? Pero es que mi compañero también colabora en todo lo que puede cuando vuelve del trabajo: baña, da de cenar a nuestro hijo y le duerme muchas noches. Nosotros nos regimos por el principio libertario de que cada cuál dé lo que pueda dar y reciba lo que necesite, lo que no necesariamente es igualitario al 50%. A veces, siguiendo este detestable uso de los números cuando se habla de los cuidados, es un 60%-40% o un 70%-30%, y a veces un 100%-0% (como cuando cuidamos a un recién nacido) y no pasa absolutamente nada porque es acordado libremente y tiene un sentido, y sobre todo, es nuestra vida y así queremos vivirla.

No se puede ser más caradura. Además de embrutecer y explotar a través del trabajo asalariado en una organización como El Corte Inglés, se permiten el lujo y la desvergüenza de meterse en la vida extralaboral de los trabajadores. ¿Por qué no dentro de la empresa hablamos de los asuntos de la empresa? ¿Por qué si hablamos de compartir, no se habla de compartir el trabajo y los dividendos con los accionistas y directivos de El Corte Inglés? ¿Por qué no vienen a trabajar de cajeros algún día, a reponer productos del supermercado o a lavar los wáteres? ¿Por qué no hablamos de equiparar el precio de la hora de trabajo y eliminemos las diferencias salariales que existen entre trabajadores universitarios y los que solamente tienen el graduado escolar? ¿Acaso no tenemos todos las mismas necesidades vitales? Ah, eso nunca, claro… No sé a dónde vamos a llegar, dentro de poco también nos dirán en el trabajo cuantas veces debemos de besar a nuestros hijos, practicar el sexo con nuestros amantes o salir a pasear con nuestros abuelos. Patético.

Habrá alguien que me diga que esos mensajes hay que darlos porque si no la gente tendrá comportamientos machistas o sumisos en casa. Siento decir que ha sido siempre la intervención del poder la que al meter baza ha producido esos comportamientos. Cuando nos movemos en ambientes igualitarios y solidarios ese tipo de comportamientos desaparecen y si se dan, es la colectividad la que señala el problema en la asamblea y se buscan soluciones, lo que no quiere decir en modo alguno que la convivencia y la vida sean tareas fáciles sin conflicto alguno. Lo importante es cómo afrontamos el conflicto. En este tema y muchos otros no puedo dejar de recomentar el libro de Prado Esteban y Félix Rodrigo Mora “Feminicidio o autoconstrucción de la mujer”.

Con todas estas leyes discriminatorias en nombre de la igualdad ha surgido todo un nuevo sector laboral como el de los másteres universitarios de género y las empresas de Igualdad. Como muestra dejo el enlace de una de ellas que señalo simplemente por haber llegado a ella por casualidad, buscando información sobre otro tema: https://sites.google.com/site/somosinergias/servicios/-que-hacemos

Se podría decir mucho sobre los talleres, sobre el control del material didáctico para que pase sus filtros y su censura, y sus charlas (una de ellas titulada Incrementando beneficios: mujeres en los organismos empresariales”), pero me quiero centrar en el apartado de Planes de Igualdad en el que indican que un plan de igualdad “enriquece” en beneficios y en productividad, es decir, son un instrumento al servicio de la clase empresarial para ganar más dinero y explotar más y mejor a sus trabajadores. Además, “mejora la imagen”, con lo cual da lo mismo la basura que haya detrás de una institución, la fachada puede estar bien limpita si tienes un plan de igualdad. Y encima lo dice sin pudor la propia organización que los hace, lo que se agradece bastante, la verdad. Es literal.

En ningún momento se cuestiona la desigualdad del sistema político y económico, pero, no solo eso, además se ponen claramente del lado del estado y del capital, ofreciendo su ingenio para explotar mejor y ganar más dinero. ¿Dónde quedó la lucha por la justicia social? ¿Dónde quedó la lucha por la libertad de conciencia, de debate y de reflexión? ¿Dónde quedó la reivindicación de ser mujeres auténticas, libres y responsables de sus actos, sin tutela de los hombres, pero tampoco del poder capitalista y estatal y sus defensoras?

Nunca me había interesado ni por el feminismo ni por los asuntos de género hasta ahora porque siempre he visto la lucha por un mundo mejor como tarea de todos: hombres, mujeres, niños y ancianos. Ahora que comienzo a investigar un poco, lo que leo me parece más terrorífico que lo anterior, tanto en el plano ideológico como en el comercial.

Por tanto, si lees esto y trabajas dentro del sector del “género” no tienes por qué sentirte atacado. Yo trabajo en una fábrica de títulos, de generación de pensamiento único y adoctrinamiento y no pasa nada, una puede ser crítica con lo que le da de comer, no tiene por qué fusionarse con la institución para la que trabaja como asalariada. De hecho, es muy sano criticarla, tomar distancia ideológica y sobre todo no creerse una misma sus mentiras.