Día 2: ¿La profecía autocumplida?

(IMPORTANTE: ESTE POST NO ESTÁ ACTUALIZADO RESPECTO A LA SITUACIÓN ACTUAL)

Jueves, 12 de marzo de 2020

Leo en Twitter a Víctor González de Vox hablando de una app maravillosa que usan en Corea del Sur para registrar los contagios por COVID-19. Esta app puede suponer una vulneración de la protección de datos de las personas y de algunos derechos constitucionales, pero parece que se nos quiere convencer de que estamos en un momento en el que debemos sacrificar nuestra libertad como así se ha hecho en otros países. Si viviera en Corea me costaría bastante pensar que debo entregar mi confianza total en el Estado y el Big Data (sabiendo que existe la posibilidad de que la información acabe en manos de políticos ineptos o que la puedan usar con maldad). El Big Data se nos presenta como la varita mágica que tiene la solución a todos los problemas. Mala suerte para las personas que no tienen smartphone, quizás el Estado les obligue a tener uno y se lo regalará, no lo sé.

Observo también cómo la mayor parte de la gente en las redes sociales está deseando que se cierre Madrid y se tomen medidas contundentes porque China lo ha hecho todo muy bien y deberíamos imitarla. En Vox prefieren hablar de Corea del Sur.

La realidad es que mientras estaban discutiendo en el Congreso si sacaban la nueva ley de libertades sexuales se podría haber estado debatiendo sobre las medidas a tomar para prevenir una epidemia sin dañar el tejido productivo del país. ¿Por qué no tener un plan de acción para reconvertir gimnasios y centros de congresos en centros de atención al COVID-19 que no saturaran el sistema nacional de salud? ¿A día de hoy hay alguien pensando en esto? ¿Estaban muy preocupados discutiendo sobre el sexo de los ángeles?

En el ámbito más cotidiano he ido a hacer la compra y en el Plaza de Día no quedaba leche. En el Alcampo sí. ¿Tampoco se podía preveer que la gente iba a almacenar comida? No somos locos ni apocalípticos. Es de lógica almacenar comida si puede suceder lo que ha sucedido en Italia. Seguramente no nos falte comida pero puede que haya muchas menos tiendas abiertas y cueste encontrar algunos productos. Es ser previsor, exactamente lo contrario de lo que han sido las administraciones. Por tanto, en lugar de reirnos del ama de casa que va con un carro lleno de productos, entre ellos, papel higiénico, a lo mejor tendríamos que aprender de las personas que planifican y tienen visión de futuro, como hacen los ejércitos y los “think tank”, ellos sí trabajan por escenarios.

Todavía tengo fases de tristeza, desánimo, enfado, dudas, preguntas. En algunos momentos del día pienso que lo mismo este es efectivamente un virus normal y corriente, como los que nos atacan en el cole de vez en cuando y que a veces son bastante potentes y que hacen caer a toda una clase, uno a uno, junto con sus respectivas familias. Creo recordar que en enero hubo un brote de virus entre los niños y algunas madres (yo incluida). ¿Sería coronavirus y todavía no lo sabíamos? Pero en otros momentos del día o cuando hablo con otras personas pienso que a lo mejor es un virus más peligroso de lo que pienso. Si es así, ¿por qué no se tomaron medidas desde el primer aviso? Y si no es tan grave, ¿por qué se baraja el estado de sitio? Es decir, no puede ser que se pida tranquilidad a la población y a la vez veas que se toman medidas descoordinadas, extrañas, sin previsión sobre qué hacer con los niños. Les llevas al parque y al día siguiente te dicen que van a cerrar los parques. ¿No lo podían haber dicho y hecho todo a la vez?

Yo hoy iba a ir a mi clase de baile y ha sido mi pareja la que me ha dicho que mejor no fuera. No entiendo las medias tintas. O hacemos vida normal o hacemos una cuarentena total. No puedo comprender la incoherencia de mandar a los chavales a casa y después que no se nos den más indicaciones. Leo y releo la documentación oficial del día que anunciaron la suspensión de las clases y no veo nada de esto. En cualquier caso ahora veo que mi escuela de danza ya había colgado hoy un comunicado en sus redes sociales advirtiendo del cierre, es decir, me habría encontrado la puerta cerrada.

Por el día, no pongo las noticias delante de los niños. Me preocupa mucho que puedan sentir miedo por la situación así que todo el día se lo han pasado jugando o leyendo. Hoy he comprado 1.000 folios y un parchís. Sin embargo, no sé si en algún momento se agobiarán por la situación de no poder salir de casa. También me dan pena los niños que ahora tienen cumpleaños y no van a poder celebrarlo con todos los amigos. Sé que puede sonar muy frívolo cuando hay personas que lo están pasando tan mal en las UCIs o personas que han perdido a sus familiares y lo siento muchísimo.

Al final del día, cuando los niños se duermen tengo tiempo para hablar con amigos y familiares y me ponen al día, unos más asustados y otros más tranquilos. Me dicen que se quedan en casa y yo, aunque todavía no comprendo bien los riesgos/beneficios de aplicar medidas a toda la población en lugar de aislar al sector de riesgo solamente y aumentar plazas hospitalarias y UCIS supongo que me tengo que tragar mi orgullo y mi rebeldía por la presión social.

No me da buena espina la aparente falta de previsión política y la toma de medidas por fases para terminar acabando en el mismo sitio que Italia. Me pregunto qué ocurrirá con la recogida de basuras de los barrios, especialmente en el mío que es uno de los más sucios de Madrid… Y con otras cosas más que no me atrevo ni a escribir.

También le doy muchas vueltas a lo largo del día a si la saturación hospitalaria y de UCIs por coronavirus no es una profecía autocumplida. ¿Lo es?

Leo en  El Mundo:

“Las autoridades locales han advertido que ya no quedan cámaras mortuorias disponibles en los hospitales de la zona y los tanatorios de las dos ciudades son insuficientes. Los féretros están siendo trasladados a varios cementerios e iglesias, donde se acumulan en espera de poder ser incinerados. En la pequeña población de Zogno, el párroco ha decidido tocar las campanas fúnebres una sola vez por cada fallecido, para evitar tener que estar haciéndolo en continuación, cuenta ‘Il Corriere della Sera’. Los funerales están prohibidos en todo el país.”

Buenas noches y espero que mejoren los afectados. Muchos ánimos. Los necesitamos para ganar esta partida de parchís.

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