ClassDojo, apuntes para un debate ético y pedagógico

ClassDojo es una plataforma que, según el texto de la tienda de Apps de Google “ayuda a los profesores a mejorar la conducta en sus aulas rápida y fácilmente. Captura y genera datos sobre comportamientos que los profesores pueden compartir con los padres y administradores”. La realidad es que esta herramienta tecnológica se ha puesto de moda en muchos colegios y ni los profesores ni los padres están todavía muy informados sobre las implicaciones de su uso.

A mí me preocupan especialmente estos aspectos:

– Los niños actúan guiados por el afán de ganar puntos y los consiguientes premios, lo que es una motivación extrínseca y no intrínseca de la propia actividad. En cuanto a premiar, por ejemplo, un buen acto, esto puede tener el efecto negativo ético de que se deje de valorar hacer el bien como fin en sí mismo. Ayudar a un compañero es algo que hay que hacer pero si se hace por los puntos y los premios es pervertir y corromper una buena acción. ¿Cuál es el curriculum oculto ético de este tipo de estrategias conductistas? ¿No debemos enseñar a los niños a buscar el bien y la virtud incluso aunque no se reciban premios, por satisfacción personal o porque simplemente es lo correcto? ¿Qué pasará cuando tengan que nadar a contracorriente y nadie les dé la palmadita en la espalda? Pensemos en cuantas veces hay que luchar por algo justo (sí, eso también es “emprender”) aunque no se reciban apoyos de nadie más. Este sistema anula la capacidad personal de abordar proyectos personales que vayan en contra de lo que esté de moda en ese momento, lo que le guste al algoritmo del Big Data o realizar un buen trabajo independientemente de las visitas o “likes” que reciba. Esta cuestión a mí me resulta especialmente sensible, ya que este blog es un ejemplo de ello. Me da igual cuantas personas lo lean (o me importan pero lucho porque no me preocupe) y no pienso cambiar mi mensaje para contemporizar con las masas de internautas. ClassDojo en la era de la economía “colaborativa” precaria y sin límites para el capital es simplemente el entrenamiento para comportarse en función de lo que pide la autoridad, los jefes o la gran empresa. Esto no estaría tan mal si no fuera porque las personas en puestos de poder en la actualidad parece que han perdido el norte y su única religión es el aumento de beneficios a corto plazo, lo que está relacionado con la crisis de confianza que estamos viviendo. Es decir, los rankings y este tipo de pedagogía son síntoma y reflejo, causa y efecto, del problema global de desconfianza en el prójimo y en el sistema. Si la LOMCE decía aquello de que “El aprendizaje en la escuela debe ir dirigido a formar personas autónomas, críticas, con pensamiento propio” no parece que Class Dojo y cómo se vende entre el profesorado (“¡Controla tu aula!”) sea el camino a seguir.

– Los niños ven y saben los puntos que tienen los demás niños de su clase porque se proyectan en la pizarra digital, lo que me parece que favorece un clima de competencia absurda entre ellos al modo de “el empleado del mes”. Es significativo que el sistema de “Stack Ranking” (un ranking de trabajadores visible) al que tanto se parece ClassDojo y que se implementaba en empresas como Microsoft o General Electric esté en desuso por sus efectos nocivos. Es muy criticado por incentivar la humillación y el miedo y crear una cultura de empresa negativa. Además, si actualmente se dice que con el Reglamento General de Protección de Datos las empresas deben ser especialmente sensibles al difundir datos de productividad de cada trabajador, ¿no deberían estar más protegidos en su intimidad y honor los menores de edad? ¿Es necesario difundir a toda la clase las calificaciones de comportamiento de cada niño? ¿Te imaginas que te lo hicieran a ti en tu puesto de trabajo? Nadie se comporta igual si sabe que está siendo constantemente monitorizado y vigilado.

– Los niños hablan más de los puntos que tiene cada uno que de lo que han aprendido en clase. Se supone que van al colegio a aprender y a convivir, no a ganar puntos. Ganar puntos y premios no está reflejado como objetivo ni como competencia necesaria en la ley educativa actual.

– Las “economías de fichas” (token economies), que es en lo que se basa ClassDojo, en teoría, tienen que ser planificadas en sus dos fases: implementación y desvanecimiento. Se supone que después de conseguido el supuesto objetivo, hay que finalizarlas. No están hechas para durar 6 años o toda la Primaria. Alguien en la escuela o en la Administración tiene que reflexionar sobre ello y que no parezca que esto es una improvisación total. En cualquier caso, según Alfie Kohn (autor del libro “Motivar sin premios ni castigos”), son un fracaso, y no se debería experimentar sobre los niños. A mí, que no soy Alfie Kohn ni ninguna experta, me repelen desde un punto de vista intuitivo.

– Las economías de fichas, tal y como las conocemos hoy en día, se pensaron por primera vez para un psiquiátrico de mujeres de Illinois, el Anna State Hospital, en los años sesenta del siglo pasado que sufrían de desgana institucional o “institucionalismo”/”hospitalismo”. Después se aplicaron en ambientes educativos para niños con problemas de conducta o alguna discapacidad. ¿En qué momento alguien pensó que esto podría aplicarse a todos los niños en general durante varios años? ¿Con qué finalidad? En relación al punto anterior, ¿no será que el problema lo tiene la propia institución y no los pacientes/alumnos?

– El Reglamento General de Protección de Datos (RGPD) exije que hace falta solicitar consentimiento informado y expreso a los padres de menores de 14 años para poder introducir datos personales de sus hijos. Además, el consentimiento debe ser libre, informándose de las consecuencias de no darlo. ¿Y si en una clase la mitad de los padres autoriza y la otra mitad no?  ¿Qué clima se crearía en esa clase? ¿Qué pasa si solamente hay un niño que no es autorizado por sus padres? ¿Alguien ha pensado en todo esto? Hay que tener en cuenta que hay dos consentimientos informados que deberían estar presentes, uno antes de que cualquier profesor meta nombres y apellidos de los niños en su cuenta de profesor, y otro para descargarse la app en el móvil y crear una cuenta de estudiante o de padre. Son cosas diferentes. Además, los términos de uso y privacidad, a día de hoy (marzo de 2019), están en inglés. ¿Comprende la gente lo que está aceptando? Sí, una empresa que opera en colegios públicos españoles tiene sus términos de uso en inglés.

– Esta plataforma podría atentar contra la soberanía educativa de los países al tratarse de una empresa con vocación de monopolio como Facebook, Google y demás, una empresa radicada en el extranjero que tendría capacidad para proponer contenidos a los profesores a nivel global (por ejemplo, ejercicios de “mindfulness”). No he encontrado desde el Ministerio de Educación o desde las diferentes Comunidades Autónomas ninguna directriz en este sentido. Parece que, como en el caso de los patinetes y la movilidad urbana, las empresas tecnológicas en lugar de pedir permiso primero actúan y después la Administración reacciona, a rebufo de lo que estas organizaciones van imponiendo por “moda” o a través de campañas de marketing.

– “Cuando un servicio es gratis, el producto eres tú”. Esto que parece obvio debería hacernos reflexionar sobre la gratuidad del “servicio”. Ahora mismo esta empresa ofrece el producto porque está en fase de expansión y le interesa estar en el mayor número de colegios posibles. Pero, lo importante, son los datos que obtiene de los niños y de sus familias. Se dice que el Big Data es el nuevo oro negro pero parece que a nadie le importa que se estén regalando datos de menores sin ningún tipo de reflexión previa o debate público y político.

– Esta App tiene varias dimensiones: la del control del comportamiento en clase y, por otro lado, la de comunicación y mensajería del profesor con las familias en una especie de red social escolar donde se comparten también imágenes. En este aspecto, me preocupa que las familias estén dando al botón de “aceptar” sin entender bien que están aceptando. ¿Puede la App decirle al personal del colegio el tiempo total que han estado conectados los padres? De esa información se podría inferir el nivel de implicación de cada familia. Eso parece indicar esta madre en los comentarios de un artículo sobre la política de privacidad de Class Dojo. Y en otro orden de cosas, ¿tiene esta empresa acceso a los sensores de los teléfonos “inteligentes” como micrófono y demás? ¿Qué capta la herramienta para medir el “ruido” de la clase? Recientemente la app de LaLiga se ha visto involucrada en un escándalo porque encendía los micrófonos de los usuarios para espiar a los bares en los que se estaba viendo el fútbol y saber si ese local, por la ubicación y la captura de sonido, tenía derechos de emisión del partido o no. Esto demuestra que las apps tienen determinados riesgos y nos vemos en manos de terceros a la hora de confiar en que actúen con ética respecto a lo que les hemos autorizado a hacer con nuestro teléfono.

– La dimensión de red social de la app parece enseñar a los niños a que lo que no se fotografía y no se sube para visualización de los demás no existe. Esto es una idea falsa, hay mucho trabajo no visible que es sumamente importante, más allá del ego y el narcisismo que favorecen estas herramientas.

– El tema del avatar recuerda demasiado a los videojuegos. No entiendo a qué “juega” la educación hoy en día con los niños. Me paso el día diciéndoles que los videojuegos crean adicción y sustituyen experiencias reales importantes y después el colegio fomenta el tema con la “gamificación” del comportamiento y la creación de avatares o alter egos digitales ficticios (ojo, en el libro de Nicholas Kardaras “Glow Kids” se dice que los avatares podrían tener implicaciones en el plano psicológico también). Luego nos quejaremos de que hay centros de apuestas y recreativos cerca de los colegios…

– Sobre el tema de la “competencia digital” me preocupa que bajo este epígrafe todo valga, cualquier cosa que hagan los niños con pantallas digitales u ordenadores entraría dentro de esta categoría. Yo incluso pongo en cuestión que los niños menores de 14 años tengan que tener cualquier tipo de competencia digital. ¿Es que acaso les damos calculadoras cuando están aprendiendo a sumar y restar? No, primero aprenden con papel y lápiz. ¿Es que acaso aprenden a escribir en ordenador? No, primero con caligrafía. En fin, que una vez más la sociedad pierde el norte. Nicholas Kardaras recomienda que no se proporcione ordenadores en las escuelas a niños menores de 10-12 años y me parece bastante prudente. La competencia digital en educación debería ir orientada a la búsqueda de información y a saber usarla con sentido crítico para investigar o reflexionar. Me temo que no será el caso ya que las empresas tecnológicas y sus intereses cortoplacistas son las que están marcando el camino a seguir.

– No sabemos cómo será el mundo que les tocará vivir a nuestros hijos y cómo se usará la información recolectada sobre su comportamiento. Esto ahora es ciencia ficción pero, ¿se les podrá pedir su informe global de Class Dojo en alguna institución del futuro? ¿Les afectará para buscar trabajo? ¿Se podrá perfilar su personalidad o alguna información sobre su salud física o psicológica (recordemos que tiene una herramienta de control de “asistencia”)? ¿Y si los datos se vuelven en su contra en algún momento? ¿Sería justo? ClassDojo dice algo así como que borran los perfiles de estudiantes que no han sido activamente guardados por sus padres al año pero esto no queda muy claro ya que, como hemos dicho, la política de privacidad y los términos de uso están en inglés. La pregunta del millón sigue en el aire… ¿Y si un padre no ha creado un perfil a su hijo y ni siquiera a dado autorización pero los puntos de su hijo están vinculados a la cuenta de un profesor? ¿Se borrarían también al año o cuando el profesor borre su cuenta al cabo del tiempo?

– La convivencia en los colegios está reflejada, al menos en Madrid, en el decreto 15/2007, en el Plan de Convivencia. Allí se habla de faltas y sus consecuencias, pero no se habla de premiar el buen comportamiento con puntos positivos. Las faltas leves y las diferentes sanciones a su vez no se sabe muy bien cómo son compatibles con los puntos de ClassDojo. En cualquier caso, los colegios deberían informar a los padres sobre qué conductas están siendo premiadas y cuáles son los premios que están recibiendo sus hijos. ¿Puede ser un premio legítimo llevarse un libro a casa? ¿No se supone que la escuela quiere fomentar la lectura y quizás el que más necesita llevarse el libro es el que menos puntos tiene? De nuevo parece que nos movemos en la improvisación sin tener en cuenta las posibles consecuencias pedagógicas. Me da miedo que los premios de Class Dojo en realidad enseñen a los niños a normalizar los privilegios y la discriminación. Por ejemplo, todos se supone que somos iguales ante la ley, no hay mejores y peores ciudadanos con acceso a mejores o peores servicios. ¿Te imaginas que por tu buena posición en tu ranking social tuvieras acceso a mejores médicos de la seguridad social que otros?

– El control del comportamiento en clase con ClassDojo se parece demasiado al crédito social que se va a implantar de forma obligatoria en China en 2020 para todos los ciudadanos adultos. Por eso, como dice Laura Pinkerton, enseña a los niños a que se acostumbren a un clima de vigilancia total, sin intimidad, y a vivir en un estado policial. Si nos parece mal el sistema que se va a implantar en China y nos parece totalitario, ¿no es más grave que se promueva en niños?

En cualquier caso, se trata de una plataforma controvertida que ha sido muy criticada en medios de comunicación de todo tipo. Reflexionemos y apliquemos un principio de cautela a la hora de implementar este tipo de plataformas sobre menores de edad.

En castellano:
Directrices sobre ClassDojo en la Generalitad de Valencia:
-“La Consejería de Educación, Investigación, Cultura y Deporte envía una nota a los centros educativos firmada digitalmente por el Director General de Centros y Personal Docente , Joaquín Carrión, informando sobre la prohibición de ceder datos de alumnado, así como la no existencia de acuerdos ni autorizaciones de cesión de datos a empresas. Podéis consultar la nota en el siguiente enlace”.
– Resolución de 28 de junio de 2018, de la Subsecretaría de la Conselleria de Educación, Investigación, Cultura y Deporte, por la que se dictan instrucciones para el cumplimiento de la normativa de protección de datos en los centros educativos de titularidad de la Generalitat: www.dogv.gva.es/datos/2018/12/03/pdf/2018_11040.pdf
En inglés:

 

Artículo de revistas científicas:

Decoding ClassDojo: psycho-policy, social-emotional learning and persuasive educational technologies

The datafication of discipline: ClassDojo, surveillance and a performative classroom culture

T. Ayllon & N.H. Azrin : The Token Economy: a motivational system for therapy and rehabilitation. New York: Appleton-Century-Crofts, 1968.

Decoding ClassDojo: psycho-policy, social-emotional learning and persuasive educational technologies

“Won’t Somebody Think of the Children?”Examining COPPA Compliance at Scalesium.org

Sobre el marketing de estas aplicaciones que usan a profesores como “embajadores” de su marca:

Examining the New Phenomenon of Teachers as Brand Ambassadors

 

Relacionado:

http://algoquedaquedecir.blogspot.com/2017/11/raices-gestion-educativa-madrid.html

Blog Conlaveniaseñorias – Interés legítimo

 

Bibliografía:

– Ben Williamson: Big Data en educación

– Alfie Kohn: Motivar sin premios ni castigos

– Kazdin: The token economy

– Rachel Botsman: Who can you trust?

Mental Health Law: Major Issues

– David B. Wexler: Token and Taboo: Behavior Modification, TokenEconomies, and the Law

Anita Woolfolk: Psicología educativa

– Screen Schooled: Joe Clement and Matt Miles

– Nicholas Kardaras: Glow Kids: How Screen Addiction Is Hijacking Our Kids

– Anthony Cody: The Educator And The Oligarch

 

 

Antinatalismos

Primero nos dijeron que tener más de dos hijos iba contra los intereses nacionales de la primera potencia mundial.

Después, nos dijeron que contaminábamos el medio ambiente.

Ahora nos dicen que los robots y la automatización nos sustituirán y que sobramos.

¿Qué será lo siguiente?

Microantinatalismos

Cada vez que alguien, cuando se entera de que tienes tres hijos, te dice:

  • Pero ya te cortas la coleta, ¿no?
  • ¡Estás loca!
  • Tú eres del Opus, ¿no?
  • Ya no tendrás más, ¿verdad?

Sí, podríamos llamarlo “microantinatalismo”.

La importancia del sentido

Hace tiempo que veo, en muchos y variados aspectos de la vida y de la sociedad, un mismo patrón. Como si de un automatismo o un algoritmo se tratara, las nociones de libertad han pasado a un segundo plano y han sido sustituidas por las de control. Lo podemos ver en temas de privacidad, lo vemos en el feminismo, lo vemos en el mundo escolar, en eso que llamaban “derecha” e “izquierda”… Una primera visión podría llevarnos a pensar que la sociedad se ha vuelto loca y que hasta la ciencia va como pollo sin cabeza. ¿Hay alguien ahí dirigiendo el barco? ¿Hay piloto? ¿Es visible? ¿Está oculto? ¿Es la estrategia del caos controlado?

La filosofía ha sido sepultada por las ingenierías, los tecnócratas. A nadie le preocupan los problemas existenciales de la tecnología. Sin embargo, la sacrosanta “innovación” y su acompañante “desarrollo” no son jamás cuestionados. Nadie habla de la dimensión política del asunto, que se nos impone como en una especie de dictadura sin opción a réplica. Es decir, las cosas van a cambiar, no puedes hacer nada, hay que adaptarse a esos cambios y lo único que puedes hacer es aceptarlo con buenas dósis de indefensión aprendida y sumarte al carro. Ninguna voz discordante, ninguna crítica. Todo está bien.

Sin embargo, están pasando cosas. En esta obsesión por el control total sin ningún tipo de sombras o incertidumbres hay, de forma paradójica, riesgos que nadie quiere ver. El otro día volví a tener conexión a internet en casa, después de un largo periodo de ayuno, renuncia y autolimitación en estos temas. Y cual fue mi sorpresa cuando me dijo el técnico que el teléfono de toda la vida tenía los días contados, que ahora si apagaba el router me quedaría sin línea telefónica y no podría llamar. No hay vuelta atrás, me dijo algo de una directiva europea que entrará en vigor en el año tal, tal, tal… ¿Alguien ha pensado las implicaciones que tiene esto? Hablamos de líneas de teléfono “idiotas”” con décadas de uso, amortizadas… Ahora el teléfono dependerá siempre del router, de la conexión eléctrica y la voz se transformará en datos y vaya usted a saber (porque nadie me lo ha explicado). Son hechos consumados. No podemos hacer nada al respecto. Nadie parece haber hecho un estudio con un balance de los riesgos y beneficios del cambio (más allá del cortoplacismo de las ganacias económicas inmediatas de inversores varios). Por supuesto, del hipotético debate público sobre el tema ni hablamos. Alguien más listo que yo sabe lo que está haciendo. Me rindo a los tecnócratas.

Como un mantra parece repetirse una especie de slogan: ¡Usa la tecnología! Da igual para qué o cómo. ¡Úsala! ¡Innova! ¿Ciudades inteligentes? ¿Neveras inteligentes? Da igual si en realidad son Smart Guettos o Neveras Espías equipadas con chips o sensores que registren todos tus movimientos al servicio de un poder que juega a ser Dios, omnisciente y omnipotente. Da igual si ese poder llega a estar en manos de un dictador que dispondrá de toda esa información a su servicio, da igual si será muy difícil rebelarse contra él porque cualquier conato de revuelta podrá ser abortado antes de nacer, evitado con sobornos o previsto con un algoritmo. Da lo mismo, ya no hay dictaduras en occidente, como me dijo un adolescente fanático de las TICs. Esas cosas pasan en otros países, no pueden pasar aquí.

Todo es eficiente, todo es cómodo. Lo será aún más cuando nos implantemos el chip de forma “voluntaria” para trabajar, para comprar y vender o sea inyectado en reclusos, emigrantes ilegales, maltratadores con órdenes de alejamiento, niños, viejos con demencia, cadáveres… Sí, como ganado, ganado humano. Trazabilidad absoluta de todo objeto fabricado, de todo ser humano, desde el nacimiento hasta la muerte. Inocentes y culpables por igual. ¿Y tanto afán de control usando herramientas en el fondo tan vulnerables y frágiles? Sin duda es toda una paradoja inquietante.

Da igual que terminar con el dinero en efectivo, anónimo, permita establecer un corralito digital. Da igual que el voto electrónico permita establecer un pucherazo digital. Como pollo sin cabeza, sin un motivo, sin un por qué, sin plantearnos si había algo malo con lo antiguo. Y los que lo criticamos somos gente del pleistoceno que se niega a vivir en el siglo XXI.

El énfasis está puesto, como es lógico, en lo cuantitativo (el número de visitas, de enlaces, de visionados, de votos, las puntuaciones, los rankings, las notas) que es lo que nutre a “los datos”. En el cole lo importante es poner a los niños delante de una pantalla digital, da igual el para qué o el por qué. Enseñarles robótica para que “creen” cosas. Nadie se plantea qué sociedad queremos y si esas herramientas van dirigidas a dar respuesta a problemas reales o a crear nuevos problemas en un bucle sin fin. El sentido común ha muerto, es analógico.

Sin embargo, por lógica, cabría pensar que el análisis cualitativo es básico en los tiempos actuales, algo que los robots todavía no son capaces de hacer muy bien, ya que esa es la magia de lo humano y de lo vivo, la intuición, ese no se qué, lo que se escapa a la racionalidad misma o que es otro tipo de inteligencia.

Nadie está haciendo las preguntas pertinentes. Repito: para qué, por qué. ¿Crear bebés a partir de dos óvulos? Para qué, por qué. ¿Úteros artificiales? ¿Seres humanos transgénicos? ¿Es una necesidad básica de la humanidad? Hay límites, no se debe ni se puede investigar todo. Hace falta un principio de cautela y una moratoria. Hace falta reflexionar, hacer un análisis de riesgos-beneficios antes de la implantación de estas medidas. Hay que ver si responden a los intereses cortoplacistas particulares de cuatro listos en el poder o nos benefician a todos. Hay que cuestionar con el pensamiento crítico cada vez que alguien nos habla de “adaptarse a un mundo cambiante”. No siempre hay que innovar, no hace falta, es innecesario o nocivo. Quizás las herramientas clásicas ya tenían la respuesta al problema. Es decir, la televisión “inteligente” solamente sirve para que los productores tengan un control exacto sobre las audiencias (algo con lo que siempre soñaron), pero no tiene apenas ningún beneficio para el televidente, si es que la tele tiene algún beneficio. No hay ningún beneficio en que cada vez que vayas a la piscina pública quede un registro a través del RFID que han puesto en tu carnet. El servicio de ir a nadar a esa piscina ya te lo podían dar con un carnet “tonto” de toda la vida. Y si de algún “cambio” se trata, será para empeorar el servicio y despedir a más trabajadores en nombre de la “Eficiencia”.

No es un problema tecnológico que mi calle esté sucia, muy sucia. Es un problema que se debe a que donde antes había tres turnos de limpieza ahora hay uno. Recortes, despidos, cesiones de trabajadores… No es un problema de participación ciudadana que se solucione con un voto electrónico. Si el problema se quisiera solucionar tan sólo habría que volver a los tres turnos de limpieza anteriores. ¡Ah! Que no hay dinero. Que hay que contentarse con proponerlo al ayuntamiento a ver si suena la flauta y otros votan tu propuesta, que competirá con otras necesidades básicas en otros ámbitos. Todo muy de izquierdas, de izquierda neoliberal. O vaya usted a saber. Será que eso significa “adaptarse a los cambios”.

Nos toca una dura batalla de las ideas en este tema. Para empezar en el campo de la privacidad y la protección de datos. No somos ganado humano, somos seres libres que no tienen por qué ser vigilados en todo momento. Si el servicio me lo puedes dar sin rastrearme, no deberías rastrearme. En segundo lugar, hay que tener muy claro que hay que luchar contra la inversión de la carga de la prueba. Es decir, todo el mundo es inocente hasta que se demuestre lo contrario. Con lo cual, no soy sospechoso de nada hasta que tengas algún indicio delictivo y, después, debes pedir una orden judicial. Sí, una orden judicial para escuchar mis conversaciones, seguir mi trayectoria por GPS o mis hábitos. Ahora mismo nos espían con nuestro consentimiento poco informado y poco reflexionado.

Como dice Byung Chul-Han, hay que reivindicar frente a tanta supuesta “inteligencia”, lo idiota. Porque tu móvil será muy “smart” pero tú te has vuelto tonto, muy tonto.

En referencia al debate público que debe existir sobre estas cuestiones hay que tener en cuenta que, como ya viene siendo un clásico en la manera de implementar estos supuestos progresos, siempre hay una estrategia de poli bueno y poli malo. Por ejemplo, siempre habrá el típico sociólogo que te hable en contra de las Smart Cities, pero claro, siempre hablará del posible “buen uso” de esas tecnologías, que se pueden usar para “el bien común”,  jamás dirá que hay algunas innovaciones nocivas que hay que rechazar de plano o con una enmienda a la totalidad. Es decir, siempre está el supuesto “crítico” que al final defiende lo mismo que los apologetas con ciertos límites. Es como cuando hablan de vientres de alquiler “altruistas” entre amigos o familiares. En este caso el papel del “poli bueno” viene a ser el de suavizar el shock y transitar hacia una implementación gradual de lo mismo que estaba defendiendo el “poli malo”.

El rechazo al cambio impuesto por los tecnócratas capitalistas, de derechas o de izquierdas, se puede argumentar desde algo tan sencillo como: “Lo siento, prefiero ser libre a ser eficiente”. Eso conlleva rechazar comodidades, ya que estos cambios se están implementando a base de sobornos y regalos envenenados, en los que voluntariamente estamos regalando nuestra libertad. Se trata de un proceso similar al que usan los camellos cuando regalan una dosis gratuita de droga para que te hagas adicto y puedan cobrárselo con creces después.

¿Y tú me preguntas por qué ya no escribo?

Relacionado:

– Bernard Benhamou, autor del concepto de “silencio de los chips”: http://www.netgouvernance.org/esprit-espa.pdf

– La piedra angular del internet de las cosas: https://www.abogacia.es/2015/02/16/la-piedra-angular-del-internet-de-las-cosas/

– Más sobre el concepto de “silencio de los chips”, el que una persona pueda decidir desconectarse y que las redes de sensores dejen de capturar y monitorizar sus actividades, en el libro “Data Protection and Privacy”

– Sobre el programa de gamificación conductista del comportamiento ciudadano que entrará en vigor en China en 2020: https://www.abc.net.au/news/2018-09-18/china-social-credit-a-model-citizen-in-a-digital-dictatorship/10200278

– Nicholas Carr: “la tecnología influencia cómo funcionan nuestras mentes”

– Los “survivalistas” millonarios de Sillicon Valley y el colapso de la confianza en el sistema: “The fears vary, but many worry that, as artificial intelligence takes away a growing share of jobs, there will be a backlash against Silicon Valley, America’s second-highest concentration of wealth. (Southwestern Connecticut is first.) “I’ve heard this theme from a bunch of people,” Hoffman said. “Is the country going to turn against the wealthy? Is it going to turn against technological innovation? Is it going to turn into civil disorder?”” y ““Our food supply is dependent on G.P.S., logistics, and weather forecasting,” he said, “and those systems are generally dependent on the Internet, and the Internet is dependent on D.N.S.”—the system that manages domain names. “Go risk factor by risk factor by risk factor, acknowledging that there are many you don’t even know about, and you ask, ‘What’s the chance of this breaking in the next decade?’ Or invert it: ‘What’s the chance that nothing breaks in fifty years?’ ” : https://www.newyorker.com/magazine/2017/01/30/doomsday-prep-for-the-super-rich  

 

 

Historia del 25 de noviembre

Ya van unos cuantos años de este artículo pero lo vuelvo a enlazar:

Historia del “25 de Noviembre”: de un acto de terrorismo de Estado a símbolo de la violencia contra la mujer

Este año me viene a la mente una pregunta, que se intuye pero se desarrolla poco en el artículo… ¿Cómo sería la vida para las personas que trabajaban en la hacienda de las Hermanas Mirabal? ¿Cómo eran sus condiciones laborales? ¿Sus horarios? ¿Su vivienda?

 

 

Chesterton sobre la familia y el capitalismo

“Nunca se dirá lo suficiente que lo que ha destruido la familia en el mundo moderno ha sido el capitalismo. Sin duda podría haberlo hecho el comunismo, si hubiera tenido la oportunidad fuera de esa tierra salvaje y semimongólica en la que florece actualmente. Pero, en cuanto a lo que nos concierne, lo que ha destruido hogares, alentado divorcios, y tratado las viejas virtudes domésticas, cada vez con más desprecio, ha sido la época y el poder del capitalismo. Es el capitalismo el que ha provocado una lucha moral y una competencia comercial entre los sexos; el que ha destruido la influencia de los padres a favor de la del empresario; el que ha sacado a los hombres de sus casas a la busca de trabajo; el que lo ha forzado a vivir cerca de sus fábricas o de sus empresas en lugar de hacerlo de cerca de sus familias y, sobre todo, el que ha alentado por razones comerciales un desfile de publicidad y chillonas novedades que es por naturaleza la muerte de todo lo que nuestras madres y nuestros padres llamaron dignidad y modestia. No es el bolchevique, sino el jefe, el publicitario, el vendedor o el agente comercial quien ha derribado y pisoteado, como una salvaje invasión de bárbaros, la antigua estatua romana de Verecundia”.

Tomado de: http://pcs-pcs.blogspot.com/2012/06/

Karina Felitti, nociones sobre el imperialismo demográfico y la biopolítica estatal

Me ha parecido muy interesante esta entrevista a la argentina Karina Felitti y sobre todo este fragmento:

–¿Qué posición tenían las agrupaciones de izquierda?

–Querían tener hijos porque los hijos los iban a reemplazar a ellos y en nombre de ellos hacían la revolución. Tenían la imagen de la mujer de Vietnam con un fusil y un niño en cada mano. Por eso, hay tantas mujeres desaparecidas embarazadas. No hacían control de la natalidad a propósito: por un lado, por una apuesta a la vida en un contexto de represión pero también porque entendían que hacerles el juego a las políticas de control demográfico era también renunciar a la posibilidad de tener más gente para sumarse a la lucha, con todos los costos que ello significaba. Las feministas que salieron a repartir folletos en contra del decreto Nº 659, fueron acusadas por grupos de izquierda de estar a favor de McNamara. Y tuvieron que hacer un volante que decía “ni a favor de Estados Unidos ni de McNamara”, para defender un derecho de las mujeres, aunque en realidad no se entiende como tal todavía.

Por ahora no tengo tiempo de comentar nada más. Quizás no haga falta, ya que cada uno debe hacer su propia búsqueda hacia la verdad concreta de las cosas. Un saludo a los hipotéticos lectores.

Tomado de http://blogdelviejotopo.blogspot.com.es/2015/08/mujeres-fusiles-y-resistencias-6.html

Para profundizar:

Natalidad, soberanía y desarrollo: las medidas restrictivas a la planificación familiar en el tercer gobierno peronista (Argentina, 1973-1976):

Pg. 518: Distintas instituciones se ocuparon de estudiar la situación demográfica de los países del Tercer Mundo y de propiciar medidas tendientes a controlar un crecimiento considerado negativo en términos económicos y sociales, y peligroso por sus consecuencias políticas, fundamentalmente luego del éxito de la Revolución Cubana y su opción pro soviética en plena Guerra Fría. Entre ellos se destacaron el Consejo de Población, creado en 1952 a instancias de John Rockefeller III; la Fundación Ford, la Fundación Rockefeller y diversas oficinas de las Naciones Unidas, en especial, el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA), creado en 1969 por iniciativa del entonces presidente del Banco Mundial, Robert Mc Namara.  La implementación de programas de planificación familiar en las poblaciones de bajos recursos en los países desarrollados y en las zonas subdesarrolladas del mundo fue pensada como la solución más efectiva y económica para evitar las consecuencias de la ‘explosión demográfica’.

No todos los gobiernos aceptaron este diagnóstico que vinculaba las variables de población y desarrollo sin tener en cuenta los factores económicos, sociales y culturales, ni la historia particular de cada país, especialmente en América Latina, que presentaba en conjunto una situación diferente de la de África y Asia. Muchos intelectuales, apoyados en la teoría de la dependencia, señalaron los condicionamientos estructurales que debía enfrentar la Región y vieron en las recomendaciones a favor de la limitación de los nacimientos una nueva forma de imperialismo que, lejos de solucionar los problemas de desarrollo, condicionaba la soberanía de los estados y las libertades individuales, respondiendo a las necesidades geopolíticas de los países centrales. Ciertos hechos abonaban estas tesis. Por ejemplo, las esterilizaciones forzosas realizadas en países africanos, en Asia y también en América Latina, que la película Yawar mallku (Sangre de cóndores) del director boliviano Jorge Sanjinés, estrenada en 1969, se encargaba de denunciar. También las elocuentes expresiones del presidente norteamericano Lindon Johnson, quien en ocasión del 20º aniversario de las Naciones Unidas, en junio de 1965, defendió los 5 dólares que debían gastarse en programas de control de natalidad contra los 100 que deberían invertirse en crecimiento económico.

Pg. 531: Como hemos podido analizar, el tercer gobierno peronista intentó fomentar la natalidad de manera coercitiva, al prohibir la venta libre de anticonceptivos y clausurar los espacios públicos de información sobre el tema, apuntalando a la familia como célula básica de la sociedad. Las consideraciones geopolíticas sobre los peligros de un país “vacío” justificaron estas políticas demográficas que continuaron vigentes durante la dictadura militar (1976-1983).

En las argumentaciones se explicaba que Estados Unidos incentivaba la planificación familiar para retrasar el desarrollo económico y social del país, y así mantenerlo bajo su órbita. Además, ante la inminente crisis del ecosistema que la “explosión demográfica” mundial estaba generando, un territorio con gran variedad de recursos naturales y escasa población podría ser invadido por otros países necesitados de espacio y alimentos. De este modo, los objetivos demográficos del Plan Trienal se presentaban como parte de un plan de liberación y defensa de la soberanía nacional aunque sus contenidos no respetaban las libertades individuales en cuestiones de sexualidad y procreación.

Primero de mayo

No hice huelga de ningún tipo el 8 de marzo y hoy, a pesar de no militar en ningún sindicato ya y de no ir a ninguna manifestación, sí llevo mi recuerdo y mis respetos a los mártires de Chicago, hombres valientes y con fuertes ideales que fueron encarcelados y/o asesinados de forma injusta: George Engel, Samuel Fielden, Adolph Ficher, Louis Lingg, Michael Schwab, August Spies, Albert Parsons y Oscar Neebe. Ya nadie se acuerda de ellos, ni de la huelga por las ocho horas, ese límite legal a la libertad de empresa y de mercado que lograron imponer los trabajadores. Sí, límite, borde, esas palabras perdidas en tiempos del capitalismo integral y las sociedades “abiertas”.

Va a ser curioso ver las diferencias de trato mediático entre el interclasista, feminista, capitalista (aunque utilice la palabra contraria), globalista 8 de marzo actual que nos quieren vender con el tratamiento y vivencia de la fecha de hoy. Hoy es un día festivo, un día para irse de puente a la playa o a comer de restaurante. Ya nadie hace huelga de consumo ni muestra sus respetos a los luchadores anónimos de otros tiempos. Es más, su pereza y su sumisión al jefe y a la empresa a la hora de hacer horas extras, pagadas y no pagadas, es como hacer esquirolaje, tirar por tierra y reirse de las condenas de cárcel y muerte que otras personas, en mayoría hombres, tuvieron que sufrir. Bien, así están las cosas.

Y en este contexto una puede imaginar que en el futuro se juzgará a los culpables y a los inocentes por igual, a través del populismo y las turbas de internet, los votos telemáticos a lo “operación triunfo”, los “me gusta”, los “retweet”, las firmas de la imperialista e injerencista “change.org”, los votos rockefellerianos y sorosianos del Ayuntamiento “partipativo”. No esperemos más justicia con estas nuevas formas y tecnologías que la que había con los jueces que estudiaron la carrera de Derecho. Es más, serán elecciones, votos y resoluciones más injustas porque las masas manipuladas no son ni independientes ni democráticas ni piensan de forma racional ni crítica. Pan y twitter. Los resultados serán opacos, no controlables, podrán ser cambiados por quien controla la técnica y los medios. Lo realmente importante nunca podrá ser votado ni elegido.

No lograréis convencer a nadie, por eso, ni os molestéis. Dejad a las turbas del populismo y la estupidez cibernética seguir su camino al precipicio, que siempre es analógico y nunca virtual. Mientras en sus vidas reales no pueden pagar el alquiler, les echan de sus casas, no tienen trabajo o el que tienen es precario y mal pagado, no pueden formar una familia y viven adoctrinados en multitud de sectas ideológicas, lo importante es que pueden poner una foto de gatitos en facebook o votar con el smartphone  a su cantante favorito (el teléfono portatil es la cadena o brazalete electrónico voluntario que le une al Poder actual) o cambiar una ley… ¡Eso! ¡Escribamos todos la nueva Constitución, a ser posible europea, de forma participativa y telemática! Por suspuesto, será muy seguro y nada manipulable… Escribiremos nuestras propias leyes, someteremos a votación cibernética un nuevo código penal… O mejor aún, dejemos la dirección de la sociedad a una inteligencia artificial superior omnisciente y omnipotente, una nueva divinidad guiada por el Big Data. ¡Cuánta ingenuidad!

 

 

Precrimen e inversión de la carga de la prueba

Todos somos inocentes hasta que se demuestre lo contrario. Sin embargo, en mi distrito, Tetuán, es al revés. Para ello, se está creando una atmósfera de precrimen, en el que el peligro nos acecha por todas partes y, si no fuera por estos puestos de la Administración, seríamos violadas y acosadas en las fiestas del barrio, fiestas que siempre me han parecido bastante moderadas, en comparación con los botellones de Las Vistillas en San Isidro o similares. La realidad es que, menos mal, las agresiones y la violencia son algo totalmente excepcional en las fiestas de Tetuán y, si realmente se quisiera un ambiente más sano, no habría más que suprimir la venta de alcohol en los puestos de los partidos políticos, porque la borrachera sí aumenta el riesgo de peleas y todo tipo de agresiones. Además, habría que señalar que en la misma plaza en la que se realizan los festejos donde habrá un “punto de precrimen” hay una comisaria de policía, lo que en sí mismo es muy significativo.

El otro elemento que llama la atención por nuestras calles desde hace un tiempo es el de las pegatinas arcoiris de “Zona segura LGTBI” en distintas tiendas, bares y comercios. De nuevo, en lugar de señalar o denunciar un hecho punible, es el inocente o el que no ha cometido crimen alguno el que debe señalarse como tal. Esto es una peligrosa inversión de la carga de la prueba: todo el mundo es culpable a no ser que demuestre que es inocente con una pegatina, un emblema o un símbolo. Esta forma de pensar es totalmente ingenua, ya que yo puedo llevar una chapa diciendo que soy buenísima persona y ser una maltratadora. De nuevo, las ideas y las palabras crean una realidad ficticia más allá de los hechos, de la verdad cruda que no tiene nada que ver con lo simbólico*.

Esta atmósfera es en sí misma muy peligrosa porque es totalitaria. No existe una vida 100% segura porque si existe, no será libre. Y de eso se trata. No hay ninguna sociedad que se haya marcado como objetivo el fin del crimen, a lo máximo que se ha llegado es a castigarlo, al castigo ejemplar o a la reparación del daño, si es que es posible. Para tener una sociedad 100% libre de agresiones y de crímenes tendrías que construir una dictadura tecnopolicial donde todos estuviéramos vigilados por cámaras las 24 horas del día y que nos pusieran un brazalete electrónico con GPS y chip desde el nacimiento. Y de eso se trata…

Hace poco reflexionaba, en relación a una experiencia personal, sobre los ingresos hospitalarios y su disciplina militar, su yatrogenia, nuestro miedo a caer enfermos y perder el control, a sentirnos más seguros allí que en nuestra propia casa… Para los hipocondriacos, un hospital es el lugar ideal para vivir. Allí podemos sentirnos 100% seguros en materia de salud, allí está toda la tecnología, conocimientos y medicinas disponible en nuestra sociedad para curarnos, pero, paradójicamente, también es el lugar más inseguro para vivir en el largo plazo: contagio con virus y bacterias de otras personas, sobremedicalización, falta de luz natural, etcétera. Por eso, que nadie se lleve a engaños, el ambiente del precrimen nos conduce a una dictadura o, en el equivalente hospitalario, a morir por yatrogenia. Será una vida muy segura pero ya no será vida…

Para las mujeres que en algún momento de nuestra vida hemos vivido algún tipo de violencia o agresión todas estas medidas no sirven para nada porque no van a las causas reales y radicales de la degradación social y la convivencia. Sí sirven a los poderosos, a las grandes empresas de la seguridad y el miedo, a los que nos quieren divididos y controlados como ganado humano. En definitiva, son medidas que van a favor del capitalismo de empresa única en el que vivimos, dominado por tres o cuatro fondos de inversión que, en realidad, son el mismo monopolio. Mucho me temo que vamos a tener que aferrarnos como un clavo ardiendo a figuras que en otros tiempos criticamos y con razón, como el Estatuto de los Trabajadores o la propia Constitución, para defendernos contra las nuevas leyes que se van implantando (y aún así, no pasa nada, dirán que son “constitucionales” y punto). Cualquier tipo de reforma laboral o nueva ley en el contexto actual va a ir en sentido de empeorar nuestras condiciones.

Me despido con una bellísima canción que creo que ilustra muy bien todas estas paradojas y contradicciones:

Relacionado:

 

*Esta estrategia política ya ha sido utilizada varias veces en la historia. Me viene a la mente la utilizada, sobre todo por la derecha española, con el terrorismo de ETA, los lacitos, los minutos de silencio y demás. Si no querías llevar estos símbolos o no hacías los minutos de silencio eras señalado. El feminismo de Estado-Capital ahora hace exáctamente lo mismo. Relacionado: https://www.lasinterferencias.com/2015/11/30/reflexiones-en-torno-al-documental-citizenfour/

8 de marzo. No es una huelga, es un cierre patronal de las empresas de género subvencionadas

Yo creo que la cuestión de los sexos está clara, meridianamente clara: Igualdad absoluta en todos los aspectos para los dos; independencia para los dos; capacitación para los dos; camino libre, amplio y universal para la especie toda. Lo demás es reformismo, relativista, condicional y traidor en unos; reaccionario, cerril, intransigente y dañino en otros.

¿Feminismo? ¡Jamás! ¡Humanismo siempre! Propagar un feminismo es fomentar un masculinismo, es crear una lucha inmoral y absurda entre los dos sexos, que ninguna ley natural toleraría. Federica Montseny.

Yo no soy feminista; nunca lo fui y muchas veces he hecho ya esta declaración. No obstante, empieza a preocuparme el feminismo, porque empieza a manifestarse en la mujer un sentimiento de preocupación de su significación social y está muy expuesto que sufra desviaciones lamentables.

(…) El feminismo implica masculinismo y lo único que faltaba, en el actual caos social, es que la mujer, al querer reivindicar sus derechos, se colocara enfrente del hombre, en actitud hostil, y que éste se mofara y hasta se preparara a combatirla en éste, su resurgimiento social. Antonia Maymon.

 

(Texto actualizado el 16/03/2018)

La vulnerabilidad de la salud y los cuidados me han impedido escribir uno de esos larguísimos artículos que tanto me gustan, uno que desgrane y rebata cada uno de los puntos de esta broma de mal gusto llamada “huelga de mujeres”. Pero no podía dejar de escribir unas líneas sobre esta ridícula situación, que sería de risa si no fuera por lo dramática que es la realidad de la clase trabajadora, del pueblo, de cómo lo queráis llamar. Iré actualizando este texto a medida que tenga algo de tiempo.

Lo que va a pasar mañana no es la convocatoria de una huelga. Es un cierre patronal, de la patronal de las empresas de género*. Mañana habrá liberadas que, convocadas por sus empresas y “cooperativas” se lanzarán a las calles. En nuestro barrio, Tetuán, la mejor muestra de que es un cierre patronal es que en las actividades anunciadas con carteles (¿quién ha pagado esa cartelería?) hay una fuerte presencia del Espacio Hermanas Mirabal, que es gestionado por el Ayuntamiento a través de empresas privadas del sector del “género”. Sí, no son actividades que hayan emanado del pueblo, han sido organizadas por empresas y por trabajadores de estas empresas fusionados con los intereses de las mismas.

Mención aparte merece el bochornoso papel de los sindicatos, tanto los vendidos al gran capital, los subvencionados por el Estado, como los no subvencionados. Yo ya no formo parte de ninguno de ellos y menos mal, aunque bien me pesa no haberme implicado en parar los pies a este sinsentido desde dentro. Federica Montseny y Antonia Maymon se revuelven en sus tumbas. Todo lo que predijeron sobre el feminismo se va cumpliendo punto por punto.

Esto no es una huelga. Es un lock out, un cierre patronal apoyado por el poder, por el Estado, que es el que distribuye por todas estas empresas el dinero de los contribuyentes, en un 50% hombres, a través del Ministerio de Igualdad, los Ayuntamientos, las Juntas de Distrito… De hecho, es la primera vez que veo un logo de una administración estatal apoyando en carteles la convocatoria de una huelga laboral. Va siendo hora quizás de seguir los pasos de Thoreau y plantearse no pagar esos impuestos.

Pero esta convocatoria también es un cierre patronal porque se sustenta en todas esas empresas de género que reciben otro tipo de subvenciones, no ya del Estado de forma directa sino de la banca y el gran capital global como, por ejemplo, la Obra Social de la Caixa, la Open Society de George Soros (en 1991 fusionada con una organización llamada “Fondation pour une Entraide Intellectuelle Européennen”, vinculada históricamente al Congreso por la Libertad Cultural de la CIA), la Fundación Ford (vinculada históricamente a la CIA) o la “bilderbergiana” European Cultural Foundation (fundada por Denis de Rougement, cuando trabajaba para la CIA). Y todas estas vinculaciones no son secretas, están publicadas en libros y artículos, como el de Nicolas Guilhot o el libro de Frances Stonor Saunders “La CIA y la guerra fría cultural”. Es decir, eso que algunas llaman “sistema capitalista heteropatriarcal” es el que financia a muchas de estas empresas de género porque a él acuden a pedir fondos para sus proyectos. Y los poderosos aportan dinero porque, obviamente, el feminismo actual casa muy bien con el aumento de sus beneficios económicos y de su poder.

Esto no es una huelga. Es promoción de la guerra de sexos, es interclasismo barato y chusco. Es separatismo y boikot a la lucha interdependiente y complementaria de hombres y mujeres.

Ha sido algo tan confuso que ni los propios feministas sabían qué es lo que debían de hacer ese día los varones. ¿Hacer huelga? Mal. ¿No hacerla? También mal. De eso se trata. Por no hablar de la confusión creada dentro de los sindicatos convocantes…

La misión de esta huelga es cargarse el verdadero sentido de una huelga de trabajadores y que no haya una potente en los próximos años, con la que está cayendo. A nivel pedagógico esto nos está enseñando todo lo que no se debería hacer en una de verdad.

Yo mañana no hago huelga, ni de cuidados, ni de nada. Y no hago huelga no porque no haya motivos para hacerla y buena, larga, indefinida, sino porque me niego a bailar al son de estas señoras subvencionadas que están al servicio del capitalismo más salvaje. Están haciéndoles la cama (¡qué buena metáfora en esta ocasión!) a los señores de las grandes empresas, a los grandes bancos de inversión que se están haciendo con este país en ruinas a precio de ganga, que están promoviendo esa economía “colaborativa” que no es más que explotación del siglo XIX con un nombre más guay. Las elites del capitalismo se están riendo con todo este espectáculo. Conocen la historia y saben que en toda revuelta marchaban unidos hombres y mujeres en solidaridad mutua por sus problemas (me viene a la mente, más allá de su autoritario final, el comienzo de la revolución rusa).

Ya han logrado cargarse el sindicalismo independiente pero no pasa nada, la clase obrera siempre se reorganiza de nuevo porque la realidad se impone y los problemas también, más allá de ideologías y de secciones femeninas 2.0.. Aún así, nos esperan “negras tormentas” en el panorama sindical y vendrán tiempos muy duros en lo laboral y en lo social.

Los problemas de las mujeres son problemas de los hombres y los problemas de los hombres son problemas de las mujeres.

SOBRE LOS CONTENIDOS:

Las convocantes han elaborado un largo documento con los contenidos de la huelga. No tengo tiempo de escribir el análisis pero sí me gustaría recalcar que muestro mi total oposición a la Ley de Violencia de Género que las convocantes siguen pidiendo ampliar  mientras solicitan, por supuesto, más dinero para la patronal del género:

Pg. 6: “Para que se aplique de forma efectiva la legislación vigente y se dote de recursos suficientes la lucha contra la violencia por parte de la pareja o la expareja, pero también para que se amplíe la definición de violencia machista para abarcar a todas aquellas violencias que sufrimos por el hecho de ser mujeres. Exigimos protección, reparación y justicia”.

En otro orden de cosas, me sorprende que no se hable de los vientres de alquiler y, sin embargo, cuando se habla de la reproducción “asistida” se hable en estos términos:

Pg. 8: “Porque las lesbianas, bisexuales y trans vivimos una situación de invisibilización, no reconocimiento social y de discriminación. Sigue rigiendo un modelo de familia tradicional nuclear y se nos dificulta el acceso a la reproducción asistida“.

Pg. 10: Para que se asuman los diferentes modelos diferentes de familia y proyectos de vida que existen. Que se nos facilite el acceso a la reproducción asistida, se despatologice la transexualidad, ofreciendo garantías a quienes queramos hacer un proceso de tránsito y autonomía para construir nuestras identidades y sexualidad es.

Los contenidos delatan a las convocantes. A pesar de sus críticas al “neoliberalismo”, en la práctica son partidarias del capitalismo total y extremo, donde todo está en venta, ya sean hormonas, gametos, bebés (quien calla frente a los vientres de alquiler, otorga…). Y la procreación natural y las prácticas sexuales asociadas se llevan adjetivos, supuestamente peyorativos, como, al hablar de la educación: “heteronormativa, centrada en la reproducción, coitocéntrica e invisibiliza la diversidad tanto de identidades como de sexualidades”. Se olvidan de agradecer que gracias a ese tipo de sexualidad tan aburrida y normativa estamos todos aquí, también las personas que han escrito ese manifiesto.
En fin, que una lectura de los contenidos, cuando ya estás familiarizada con las guerras culturales actuales (recomiendo de nuevo leer el libro de Frances Stonor Saunders), hace que lo leas con las gafas de la ingeniería social, que no son moradas pero sí son muy interesantes. De esta forma ves uno a uno los temas subvencionados por determinadas fundaciones capitalistas a través de un variado catálogo de ongs cuyo único objetivo es desestabilizar zonas geoestratégicas y al propio ser humano para dominar más y mejor (“la doctrina del shock”).

Ceci n’est pas une grève.

*En realidad esto es una forma de hablar ya que, paradójicamente, en este “cierre patronal” de las empresas de género subvencionadas es justo el día que más trabajan. Es decir, el día de la “huelga” sigue siendo un día para ellas de trabajo. Quizás el concepto de huelga “a la japonesa” sea una idea que se ajuste más a la realidad que la de “cierre patronal”.

RELACIONADO: