Experiencias de Higiene Natural del Bebé con un niño de 10 meses.

Me he decidido a escribir hoy la crónica mensual sobre nuestra experiencia porque ayer ocurrió algo bastante inusual. Yo debía de estar distraída porque no me enteré de nada y Félix hizo un poco de caca en el pañal. Al ver que era solo una bolita, le puse en el w.c. y allí hizo más hasta que se quedó a gusto. Después, él siguió jugando y yo seguí cocinando sin mayor historia.

Lo cierto es que es poco habitual, ya que aunque ahora habían cambiado un poco sus horarios, siempre me daba cuenta de cuándo lo iba a hacer por sus señales, como soltar y coger el pezón en la parte final de la toma. Creo que hacía por lo menos 5 meses desde que pasó algo parecido, porque me acuerdo que era en la época en la que estábamos con lactancia exclusiva y las cacas eran todavía líquidas. En realidad todo esto es tan sólo una anécdota para ilustrar lo fácil que puede ser conocer a tu hijo en este aspecto y lo poco que se sabe de esto en nuestra cultura. Por lo menos con las cacas, los pises es otra historia…

Aunque no gatea del todo, sí se desplaza por la habitación dando pasos hacia adelante, reculando y volviéndose a sentar. Está muchísimo más activo que hace un mes y no para quieto ni para que le vista (¡odia ponerse camisetas!), ni para ponerle un pañal, ni casi para mamar. En seguida quiere incorporarse y descubrir qué hay por la habitación. Por supuesto, ir a hacer pis también es un número porque agarra la tapa del w.c. o se pone a dar golpes contra la calefacción que tenemos al lado de la palangana, o abre el grifo y lo cierra si le estoy lavando en el bidé… ¡Pura diversión!

Está claro que quiere tener algo con que entretenerse en las manos y jugar todo el tiempo. Por eso, intento tener un “orinal” o algún tipo de recipiente en todas las habitaciones de la casa para no tener que desplazarnos y así poder seguir jugando con lo que estuviera en ese momento.

También he visto que ya tiene 10 meses y si le pongo con la misma frecuencia que cuando tenía 8 o 9 o se queja o no hace nada o juega con lo que sea, pero siempre indicándome que no tiene ganas. Creo que lo que está expresando es que ya ha crecido un poco, que su vejiga también y que confíe en sus nuevas señales, mucho más explícitas, y me guíe menos por horarios. Ahora sólo le ofrezco oportunidades de hacer pis cuando realmente estoy segura de que tiene ganas o porque me grita o llama mientras está jugando. Desde luego, prefiero que moje pañales a que pueda sentirse presionado de alguna manera o piense que su madre es una loca obsesionada con ponerle a hacer pis, jeje.

He visto un gran cambio en nuestra comunicación, en este sentido, ya que antes sólo reconocía las señales de antes de hacer caca y las de pis sólo por la noche. Incluso el otro día paró de jugar en el suelo, me miró con mirada suplicando y gritó “Mamaaaaaaaaaa”. Una de dos, o bien quería bracitos o tenía ganas de hacer pis, así que le ofrecí lo segundo y orinó. Supongo que ha sido una mezcla de casualidad e intuición. Algo parecido nos pasó con la palabra “Agua”. Lo dijo claramente y miró el vaso, aunque nunca sabremos si solo fue el azar. Nosotros, por si acaso, le dimos agua y bebió un montón. Tengo la sensación de que sí sabía lo que quería. Creo que si tiene alguna utilidad asociar la micción con el sonido “psssssshhhh” es esa, que luego ellos puedan comunicarse con nosotros haciendo esa onomatopeya para avisarnos de que quieren ir al baño. Si respondemos a sus intentos de comunicación los niños ganan confianza y comunican todavía más. Si no les hacemos caso, dejan de señalar.

Mojamos bastantes menos pañales (2-4 al día) y lo noto porque antes a veces tenía días de ir un poco apuradilla con que se lavaran y se secaran a tiempo cerca de la calefacción. ¡Y eso que tengo pañales como para unos 20 cambios! Ahora veo que me sobran un montón limpios en el cajón. Como mi objetivo al hacer esto no es que sea totalmente independiente para ir al baño sino que aprendamos a comunicarnos y pueda avisarme para que yo le ayude el tiempo que haga falta, me llena de satisfacción saber que no ponemos tanta lavadora, con el consiguiente ahorro energético y de recursos naturales.

Últimamente, los pañales o pantalones (si le tengo sin pañal) se mojan porque estoy haciendo algo importante y no le puedo poner en ese momento, aunque sepa que lo va a hacer. Si viviera con una familia extensa, y no pasara el día sola con él, otra persona en ese momento se hubiera ocupado de ponerle, como suele ser habitual en China o India, donde los abuelos juegan un papel muy importante. Es lo que tiene adaptar esta práctica ancestral al mundo urbanita occidental del siglo XXI, donde las madres muchas veces criamos solas entre cuatro paredes. Bueno, hasta que llegan los papás por la tarde…

También, al pasar los meses, noto que me voy relajando mucho con la crianza en general y mis expectativas auto-impuestas. ¡Y la verdad es que disfruto mucho! Por supuesto, siempre hay alguna “noche loca”, como digo yo, pero esos momentos de desesperación pasan y el día siguiente suele ser bueno. Lo importante creo que es saber parar y pedir ayuda cuando nos vemos sobrepasados, en cualquier circunstancia de la vida.

Sigo utilizando pañales cuando salimos, a veces con cobertor impermeable y otras sin, para que vaya más cómodo y su piel transpire mejor. Me llevo siempre un pantalón y un body en el bolso por si se mojaran. Y es que, realmente, ¿hay mucha diferencia entre lavar un pañal de tela y un pantaloncito? Yo creo que no.

Por las noches seguimos igual, se medio despierta (se agita pero con los ojos cerrados) varias veces cuando le entran ganas de hacer pis y se vuelve a dormir. Cuando necesita mamar también lo indica quejándose hasta que le doy la teta. El papá antes se ocupaba del bebé por la noche pero por motivos familiares tiene que madrugar más durante este mes y me estoy ocupando yo. La verdad es que es cansado pero lo es todavía más si no le ponemos a hacer pis porque entonces se despierta del todo al sentirse mojado y, aunque nos avise para que le cambiemos el pañal, le cuesta volver a dormirse.

En facebook escribí hace unos días: “Después de habernos independizado de los pañales desechables, de las toallitas de supermercado (sustituidas por papel o agua en el bidé + aceite de almendras ) y estar en proceso de usar cada vez menos pañales de tela, ahora toca… ¡Liberarnos de los productos de limpieza industriales! Por fin me he lanzado a probar el agua con vinagre para fregar y parece que la cosa marcha. Cuantas menos necesidades creadas, más libertad”. Y es que, descubrir que adultos y bebés podemos cooperar para estar limpios sin depender de grandes multinacionales me parece todo un logro, mucho más que aprender o no a ir al baño solo en una determinada edad.

Muchas veces pienso que si el mundo industrial cayera de un día para otro no sabríamos sobrevivir de lo dependientes que nos hemos convertido en artículos de consumo de todo tipo. Creo que el renacimiento que están teniendo prácticas como hacer punto, coser, cocinar y todo el movimiento “hazlo tu mismo” caminan en ese sentido: recuperar nuestra esencia y la creatividad que un día este sistema nos robó. Y con ella, recuperar lo que nos quede humano y no el engendro pasivo, dependiente, consumista, ignorante, superficial y aburrido en el nos quieren convertir vía colegios, trabajo asalariado, publicidad, caja tonta, supermercados, premios y castigos, ejércitos, cárceles… No sabemos cultivar, no sabemos cómo se hacen las cosas que usamos, no sabemos cocinar, no sabemos hacer nuestra ropa. Y por otro lado, “necesitamos” un móvil, una tele, un coche para ver a nuestros familiares que viven en la otra punta de la ciudad y un avión para visitar a los que viven en la otra punta del continente.

Con todo esto no quiero decir que nosotros mismos no seamos responsables de la situación actual y seamos meros agentes pasivos en manos del poder. Creo que nos hemos vuelto muy vagos (yo la primera) y en nombre de una falsa comodidad hemos caído en demasiadas trampas. Recuperar la independencia y los saberes tradicionales que sí nos interese recuperar (sólo los positivos y respetuosos), como el de los bebés sin pañales, es parte de ese camino hacia la libertad.

 

NOTA: Se recomienda empezar a practicar la Higiene Natural del Bebé antes de los 6 meses porque después les hemos acostumbrado a hacer sus necesidades en los pañales y no les gusta hacerlo en ningún otro sitio. Nosotros comenzamos cuando Félix tenía 7-8 semanas. En algunas culturas empiezan al año y también les va bien. Si tu hijo es mayor de año y medio, se recomienda olvidarse de la Higiene Natural del Bebé (aunque puede haber aspectos adaptables) y enseñar a tu bebé de la forma habitual en nuestra cultura, con el método respetuoso y no coercitivo que elijas.

Puedes seguir nuestra aventura en el siguiente mes (11 meses): http://www.lacasitadealgodonales.com/blog/?p=506