Experiencias enseñando a usar el orinal a un niño de 18 meses.

Museo de Burdeos – Mujer dando el pecho, siglo II-III dC (época romana). A través del facebook de Maternalias (http://maternalias.blogspot.com.es/).

Como veis, he cambiado el nombre a las crónicas de Higiene Natural del Bebé. Mi hijo ya tiene 18 meses y considero que hace tiempo que hemos entrado en otra etapa. Ahora hay que seguir recordándole que hay que ir al baño pero nuestra comunicación es más verbal y los niños a esta edad lo entienden todo. Es decir, ya no sólo es gestionar el tema de las evacuaciones sin pañales y cambiarle de ropa si se moja, si no he estado atenta a sus señales corporales. Ahora le estoy enseñando activamente lo que se espera de él sin premios, sin castigos, sin enfados, de forma clara y consistente, empática y con cariño.

Este mes ha sido la caña. Como por arte de magia la resistencia del mes pasado se fue y ha dado paso al cachondeo. Ahora Félix nos avisa cada vez más, incluso con los pises, pero también a veces avisa en falso, hace “ah,ah,ah, puaj, puaj” y después se ríe. O te lo dice cuando acaba de hacer pis y sabes que es una broma, pero él insiste en que le lleves y después no hace nada y se parte de risa. Como cualquier madre orgullosa no puedo dejar de pensar que es increible y me fascina verle crecer. ¡El humor creo que es de las cosas más relacionadas con la inteligencia que conozco!

Ahora también dice “¡oh, oh!” sorprendido cuando se hace pis en los pantalones. Y es que es lo que yo le decía el mes pasado cuando veía el charquito en el suelo. No sé, quería expresar de alguna forma que aquel no era el lugar apropiado pero sin sonar a reproche. Simplemente le decía: “oh, oh,(tono de sorpresa) has hecho pis en el suelo. El pis se hace en el orinal” o  “Cuando quieras hacer pis dime “mamá, puaj, puaj” o “cuando estés con la abula tienes que pedirla el pis cuando tengas ganas. Dile “abu, puaj, puaj””.

Es sorprendente pero aunque pasen días desde que le dices algo, él lo guarda en el “disco duro” y aparece en el momento más inesperado. Creo en él, confío en sus grandes capacidades y sé que los niños pueden hacer mucho más de lo que hoy en día se cree (o nos han hecho creer).

Le hablo como si me pudiera entender y de hecho sé que me entiende, solamente que el cuerpo a veces no le responde. Es igual como cuando aprendemos a hablar. Entendemos más de lo que sabemos decir, pero en nuestro cerebro está grabado. Es la boca y la lengua la que todavía no nos responde.

No pasa nada y no hay prisa, hablaremos cuando seamos capaces. Sin embargo, hablar es un acto social y se aprende hablando, practicando, escuchando, imitando. Ningún ser humano puede hablar si es criado en un bosque como un “niño salvaje”. De la misma forma no podemos esperar que un bebé aprenda a hablar “cuando esté preparado” si nunca hablamos con él y practicamos. Somos seres sociales.

Un momento bastante cómico del mes ocurrió el otro día. Quedé con una amiga que me está cosiendo un traje de danza oriental y fuimos a una conocida tienda de ropa a comprar un sujetador que luego ella forraría con telas y adornos. Sabía que mi hijo tenía que hacer pis y además iba en calzoncillos así que ni corta ni perezosa pillé una botella pequeña de agua mineral vacía que teníamos en el carrito y le dije “puedes hacer pis aquí”. ¡Y eso hizo! Creo que ni mi amiga ni la dependienta se enteraron, de lo rápidos que fuimos, jejeje.

Ahora salimos mucho y vamos en metro en autobús a recorrer la ciudad, a hacer fotos, ver exposiciones… Por supuesto, a él le gusta más el viaje que el destino así que si vamos en carrito, le pongo una tela impermeable en el asiento, por si las moscas. Y si vamos caminando y con portabebé de apoyo (para cuando se cansa) no le pongo nada. Nunca se ha hecho pis en el portabebé.

Este mes estoy entusiasmada. Nos entendemos, nos reímos, aprendemos juntos, no es el centro de mi vida sino que está en el centro de la vida, en el meollo. Allá donde voy le llevo, menos cuando quiero un espacio para mi, como cuando voy a clases de baile, por ejemplo…

Hoy he hablado con una abuela joven en el parque y me ha contado que ella empezó a poner a sus hijas en una especie de trona-orinal cuando empezaron a poder sentarse, es decir, con menos de un año. Usaba pañales de tela así que si hacían caca allí mientras comían o después, era un pañal menos a lavar. Si no lo hacían, pues no había perdido nada. Me ha contado que su nieta ha dejado el pañal con dos años y que ella ha sido parte fundamental del proceso, ya que la cuida desde por la mañana hasta que la vienen a recoger sus padres por la tarde. Yo le he dicho que pienso que se ha perdido ese conocimiento, esa confianza en que es posible, pero que esa pérdida no ha sido por azar. Hay intereses económicos muy fuertes en prolongar la etapa del pañal hasta límites insospechados… Ella estaba de acuerdo.

Como he dicho antes, ya no creo que estemos practicando HNB, hemos entrado en la fase de realmente aprender a usar el orinal de forma consciente y voluntaria, con cada vez mayor participación activa del bebé y yo apoyando en retirada…

Todo en la crianza es un arte y como tal, no tiene medidas exactas. Es una mezcla de intuición, saberes prácticos, saberes aprendidos, de expertos, de abuelas, de otras madres, todo pasado por el mortero de la reflexión y el colador,  para diferenciar lo que sirve de lo que no. Yo ahora camino a tientas, enfrentándome como madre primeriza y solitaria a todas estas experiencias nuevas, pensando que quizás algo de lo que yo aprendo pueda servir a otras personas. Sobre todo, he aprendido a dudar de lo establecido, pero de todo, venga de donde venga, tanto como si viene de la llamada crianza con apego, como si viene del pediatra del centro de salud, de un familiar sabelotodo o un anuncio de pañales. Hay que labrarse el propio camino, desde lo más profundo de la ética, del amor y de la propia experiencia.

Os hago un resumen por puntos de lo que ha sido este mes:

– Ahora avisa frecuentemente cuando tiene ganas de hacer caca con “ah,ah,ah, puaj, puaj”. Normalmente le entran las ganas en mitad o al final de las comidas. A veces es por la mañana, a veces por la noche y algún día no hace nada.

– Ha comenzado a avisar también algunos pises por día (cada día más) con las mismas palabras “puaj, puaj”. Los que no avisa los intuyo y preveo y soy yo la que se lo propone si sé que lleva mucho tiempo sin hacer o acaba de beber un montón de líquidos.

– Está empezando a decir “caca” pero todavía no lo pide así.

– Hay días de muchos “escapes” y pantalones mojados pero normalemente si empezamos bien desde por la mañana entramos en sincronía y todo va sobre ruedas.

– No usar premios ni castigos no significa que no le explique con claridad dónde se hace el pis y dónde no. Le digo “se hace en el orinal” o le digo lo de “oh, oh” como “¡glups!, no se hace en el pantalón, se hace en el orinal.” Cuando le digo esto, le enseño el orinal o le siento un momento allí por si le queda algo y para que aprenda que es ahí. Creo que esta es una diferencia fundamental con la HNB en los primeros meses.

– Los días en los que yo trabajo y se queda con el papá y la abuela, le ponen pañal de usar y tirar y solamente le ponen si él lo pide activamente. Yo soy más de llevarle sin pañal con un par de recambios de ropa en el bolso porque creo que es más cómodo para él, yo veo inmediatamente si se moja y, además, es la mejor forma de aprender: sintiendo el cuerpo.

– A veces avisa justo cuando se está haciendo pis o justo después al sentirse mojado. Aunque no llegamos al orinal me parece muy buena señal que tenga esa conciencia corporal y me lo tomo así, como algo positivo.

– Como he comentado, a veces hace “puaj, puaj” y es una broma. Le pongo al orinal y no hace nada, se sienta, juega o me pide un libro y al rato se levanta y se va.

– Por las mañanas nada más despertarse hace pis en el pañal porque no me da tiempo a ponerle.

– Usamos calzoncillos por el día y ropa de recambio. Cuando se queda con los abuelos pañales de usar y tirar.

– La “huelga del orinal” o el rechazo del mes pasado se fueron para no volver. Además de ofrecer menos, ponerle a hacer pis de pie o en otros recipentes y lugares, creo que otra de las cosas que más ayudó a superarlo fue ir a hacer pis juntos diciendo “mamá aquí (w.c.) y tú ahí (orinal)”. Le pareció divertido y después siempre me lo repetía él. ¡Parece ser que quería compañía!

– Por las noches alternamos de tela y de usar y tirar y, me da hasta miedo decirlo… ¡Lleva 5 días durmiendo del tirón de 22h-7h, pide teta y después hasta las 9h! Ojalá dure y contarlo aquí no me dé mal fario… 😛 No sé si habrá tenido que ver pero antes de estas noches del tirón le expliqué durante varios días lo de que las tetas por la noche se van a dormir y que él tenía que intentar dormir también hasta por la mañana. No sé si me habrá hecho caso o ha sido casualidad pero el caso es que ha funcionado. ¡Que dure!

– Antes de esas noches descubrí que es posible ponerle a hacer pis completamente dormido y reducir los despertares por pañal mojado o ganas de hacer pis. Nunca lo había probado y nos fue bien. Hace meses cuando le poníamos por la noche siempre era cuando se despertaba y a veces quería pero al crecer lloraba y se quejaba y dejamos de hacerlo. Quizás si hubiese probado a ponerle dormido hubiese sido mejor, ¡pero yo también estaba durmiendo!