Inteligencia popular

Estaba yo pasando la aspiradora esta mañana y pensando, en esos momentos de inspiración tan lúcidos que brinda la limpieza y que tan poco se aprovechan después… ¿Será que las elites mundiales durante el siglo XX y XXI se esforzaron en fragmentar y controlar al máximo cualquier atisbo de disidencia a la par que, ellos mismos, sí se dotaban de herramientas holísticas e integrales de interpretación? Un ejemplo, del que partieron mis pensamientos después de leer un artículo sobre la conexión entre Margaret Mead y los servicios de inteligencia durante la II Guerra Mundial y años posteriores, es el de la Sociedad Americana de Cibernética. En este libro, Carmelo Lisón habla de Mead y sus relaciones con las conferencias Macy (una tapadera de la CIA, eso no lo pone, sobre todo en el proyecto MKULTRA de investigación sobre LSD).

Por fragmentar me refiero a que hoy en día no existe un movimiento integrado que pueda hacer frente al sistema actual, es por eso que se habla de “movimientos sociales” como el feminismo, el ecologismo, el antimilitarismo, el sindicalismo como entidades separadas y desconectadas las unas de las otras. Esto no se puede negar que ha sido un triunfo para los poderosos. También ha sido todo un acierto emplear, ellos sí, una visión amplia y holística que conectara unas ideas con otras, algo lógico y que debería ser normal y no lo es. Ellos sí analizan desde sus fundaciones, desde sus departamentos de guerra, conquista y rapiña de recursos naturales, el mundo con esta óptica a vista de pájaro y en detalle a la vez. Nosotros, no lo hacemos. Si lo hiciéramos veríamos que esas guerras sí se libran en nuestro nombre, porque nosotros no somos ascetas, ni siquiera somos ya seres humanos a secas, somos “consumidores”. Dice Arundhati Roy en “El espectro del capitalismo”:

Pg. 50:”En el universo de las ONG, que ha desarrollado un extraño lenguaje propio bastante anodino, todo se ha convertido en un “tema”, un asunto separado, profesionalizado, de interés especial. El desarrollo comunitario, el desarrollo de liderazgo, los derechos humanos, la sanidad, la educación, los derechos reproductivos, el sida, los huérfanos enfermos de sida; todos estos temas han sido sellados herméticamente cada uno en su compartimento, cada uno con su propio presupuesto detallado y preciso. La provisión de fondos ha fragmentado la solidaridad hasta extremos que la represión nunca consiguió lograr”.

Pero no querría dar de nuevo la típica visión de que las elites gobernantes, estatales, capitalistas y religiosas, lo tienen todo bajo control porque no es así. No son más inteligentes que nosotros, simplemente tienen tiempo para pensar y elaborar informes gracias a que están subvencionados por los impuestos y/o horas de trabajo de la gente común. Y cometen muchos errores. Yo no me considero menos que ningún analista de alto nivel, quizás tenga simplemente menos tiempo que él, pero estoy segura que incluso en algunos aspectos puedo comprender determinados fenómenos mejor porque he vivido otras cosas. En realidad no es que ellos sean buenísimos en elaborar estrategias sino que los demás no dedicamos el esfuerzo mínimo suficiente para al menos estar al mismo nivel. Desde luego, no es hoy en día una cuestión de recursos económicos sino de lectura y reflexión.

También pensaba que todo ese aluvión de “conspiranoia” no hace más que empañar los asuntos con bobadas y desinformación, cuando no directamente fascismo, racismo, victimismo. Así que, si lees esto, te recomiendo que vayas a las fuentes y las contrastes, no creas la primera tontería que leas por ahí, sobre todo de personas que creen en el pensamiento mágico o que piensan que hay “gente” que tiene un plan muy estructurado para dominarte. Soy conspiranoica de la conspiranoia. La conspiranoia es la conspiración. Es desinformación que mezcla verdades con mentiras para empañarlo todo, crear batiburrillos de información sesgada, confusión. Y la confusión impide la comprensión. Como dice también Arundhati Roy:

“Las fundaciones financiadas a base de fondos corporativos administran, intercambian y canalizan su poder, colocando a sus piezas de ajedrez en el tablero mediante un sistema de clubs de elite y comités de expertos cuyos miembros se solapan y salen y entran por medio de un sistema de puertas giratorias. Contrariamente a las varias teorías conspirativas que circulan, en especial entre los grupos de izquierdas, no hay nada secreto, satánico o masónico en este sistema. No es muy distinto de la forma en que las corporaciones usan empresas pantalla  y cuentas en paraísos fiscales  para transferir  y administrar su dinero, excepto que la divisa es poder, no dinero.”

Por estos motivos, necesitamos una inteligencia del pueblo no subvencionada y que no repita los dogmas de los sí subvencionados, una inteligencia popular que trabaje en su tiempo libre, una inteligencia del pueblo no populista, una inteligencia que no sea solamente mente sino que sea consciente que el cerebro es solamente un órgano más del cuerpo en conexión con el resto. Bueno, pues eso estaba pensando. Ahora sigo con mis tareas domésticas.

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Fragmento de “Espectros del capitalismo” de Arundhati Roy

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Pg. 43: La recogida de información para controlar a la gente es esencial para cualquier poder gobernante. A medida que la resistencia a la adquisición de tierras y a las nuevas políticas económicas se extiende por la India, a la sombra de la guerra abierta que se libra en el centro del país, como medida de contención el Gobierno se ha embarcado en un programa masivo de biometría, quizá uno de los programas más ambiciosos y caros de recogida de datos del mundo: el Número de Identificación Único (UID por sus siglas en inglés). La gente no tiene acceso al agua potable, ni a baños, comida o dinero, pero contará con tarjetas electorales y números UID. ¿Será una coincidencia que el proyecto UID dirigido por Nandan Nilekani, antiguo consejero delegado de INfosys, en apariencia dirigido a “hacer llegar servicios a los pobres”, vaya a inyectar sumas masivas de dinero a una industria informática que está ligeramente asediada? Digitalizar un país con una población tan amplia de ilegítimos e “ilegibles” – personas que, en general, viven en villas miseria, trabajan en la venta ambulante o son adivasis sin escrituras de propiedad de sus tierras- va a suponer la criminalización de todas esas personas, haciéndolos pasar de ilegítimos a ilegales. La idea es sacar adelante una versión digital del cercamiento de los terrenos comunales, que tuvo lugar en Inglaterra a partir del siglo XVI y hasta el XIX, y concentrar enormes poderes en manos de un Estado policial cada vez más duro. La obsesión tecnocrática de Nilekani con la recogida de datos es congruente con la obsesión de Bill Gates con las bases de datos digitales, los objetivos numéricos y las “tarjetas de progreso”, como si la raíz del hambre en el mundo se encontrara en la falta de información, y no el colonialismo, la deuda y la política corporativa sesgada y orientada al beneficio.”

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