Los bebés saben decir “No”.

En este tercer video he querido mostrar cómo los bebés expresan sin palabras que no quieren hacer pis. Ese “No” puede significar “No, no tengo ganas” pero también “No, aquí no”.

En la Comunicación de la Evacuación (Elimination Communication) los padres, madres o cuidadores llegamos a conocer tanto al bebé que sabemos cuándo necesita hacer pis o caca. A este punto se llega poco a poco, a base de observación, periodos sin pañales y empatía. Se trata de leer las señales del bebé, al igual que cuando sabemos que tiene sueño, hambre, frío, calor, quiere brazos… También, cuando esas señales no son claras, sobre todo los primeros meses, nos guiamos por sus ritmos y horarios. Y, por último, llegamos a hacer las cosas por intuición, como en otros aspectos de la crianza.

Como veis, no se trata de un proceso unidireccional en el que el adulto fuerza al bebé a hacer algo que no quiere. El bebé nos comunica y nosotros nos comunicamos con el bebé. Sin embargo, he observado que en algunos debates sobre este tema, hay quien afirma, por desconocimiento total de la experiencia, que se trata de algún tipo de “adiestramiento”. Me recuerda bastante a lo que suelen decirnos sobre coger “demasiado” en brazos a los bebés, aquello de “lo vas a malacostumbrar”. Siempre solemos decir “ya viene acostumbrado de nacimiento”, y es que, con la C.E. es igual, los seres humanos venimos “acostumbrados” a tener conciencia corporal de nuestras necesidades fisiológicas. Más allá de lo peyorativo del término “adiestramiento” voy a explicar por qué no lo es:

– No hay coerción, ni presión, ni premios ni castigos. A pesar de que en algunas familias o culturas sí se felicita al bebé cuando hace pis, la forma en la que nosotros lo practicamos y la que hemos aprendido no incluye ningún tipo de reforzamiento conductual.

– El bebé tiene un papel activo: nos señala lo que necesita y siempre decide si quiere o no evacuar. Si tiene ganas y le apetece, hará pis o caca, y si no, no hara nada o se quejará para que le quitemos. Nuestro papel es ofrecerle la posibilidad de hacerlo fuera del pañal, sin tener que sentarse encima de sus propias heces, teniendo en cuenta su poca movilidad y que no puede comunicarse con palabras.

– El adulto también tiene un papel activo y señala al bebé que puede hacerlo cuando le pone en determinada posición o al emitir determinados sonidos u onomatopeyas. La postura es similar a la de cuclillas, utilizada por los niños al aire libre y en las sociedades tradicionales donde no existen tazas del water. Es una postura en la que cogemos al bebé por las piernecitas y le apoyamos contra nuestro cuerpo. Es ergonómica, está hecha para evacuar y facilita la relajación de los esfínteres. ¿Acaso no deberíamos utilizarla todos en lugar de sentarnos? Este video me hace plantearme los supuestos “beneficios” del w.c. y el orinal:

– Los sonidos “psss”, “pshhhh”, “pipi” son una forma de lenguaje preverbal basado en onomatopeyas, ese idioma primitivo en el que poder comunicanos con bebés.  De ningún modo son una orden. ¡No podrían serlo! De hecho, con nuestro hijo casi no los hemos usado y siempre ha hecho pis al ponerle en la postura. Algunas familias prefieren utilizar signos de lengua de sordos o directamente lenguaje verbal y preguntar “¿Quieres hacer pis?”, como en nuestro caso.  Se supone que el niño, al crecer, podrá señalar utilizando los sonidos o signos que ha aprendido, facilitando las cosas.

Por tanto, no, los bebés no son perros, ni nosotros somos Pavlov, ni el sonido “psssss” es un metrónomo o una campana. He de decir que no solamente los detractores hablan de conductismo, sino que en el propio libro de Laurie Boucke (Infant Potty Training) se habla en algunas páginas de las bondades conductistas de la “Elimination Communication”. La verdad es que no estoy de acuerdo, creo que es necesario investigar más, pero mi intuición me dice que tiene más de instintivo y comunicativo que de conductista.

Cuando sabemos que el bebé tiene sueño porque se rasca los ojos, le cogemos en brazos y le cantamos el mantra “ea, ea, ea, ea” para invitarle a dormir. ¿Es persuasión? ¿Diríamos que es un método conductista de inducción del sueño mediante sonidos y contacto? Mmm… Creo que no lo diríamos así… Sin embargo, métodos crueles en los que se deja llorar hasta que se duermen por agotamiento sí son catalogados como “conductistas”, porque se considera que es un castigo dejarles solos cuando necesitan que les durmamos o dormirse con nosotros.

Otro símil, quizás más apropiado, se podría encontrar en la postura de expulsar los gases. ¿No ponemos a los bebés después de mamar de determinada forma para que “eche el aire”? Es curioso, pero la postura que utilizamos al ponerle a hacer pis/caca facilita también la expulsión de los gases y no es raro que lo haga todo a la vez. ¿Es la postura la que “condiciona” al niño? ¿No será más bien que es la postura fisiológica ideal para orinar, defecar y eructar?

Parece que hagamos lo que hagamos con los niños vendrán acostumbrados a algo de nacimiento y a otras cosas les acostumbraremos (¿condicionaremos?) nosotros en el día a día. En el caso de los pañales, ya sean desechables o de tela, creo que es mejor no acostumbrarles a ellos, por su piel, por su libertad de movimientos y por el medio ambiente.

La vida con un bebé de 8 meses sin pañal a tiempo parcial.

Hoy sólo quiero dejar en el blog una breve reflexión. Mi hijo ha cumplido hace poco los ocho meses, pero desde los seis, más o menos, le he ido dejando sin pañales mientras estamos en casa, sólo utilizamos pañales cuando salimos fuera y para dormir. Por supuesto, de vez en cuando moja toallas, sábanas impermeables o mi pantalón, pero eso no me causa mayor problema que echarlo a lavar como si de un pañal de tela se tratara.

¿Qué hemos ganado? Mi bebé comodidad, libertad de movimientos y sentir que le entiendo. Y yo he ganado comunicación con él, darme cuenta de lo mucho que he llegado a conocerle y ver, como a pesar de que los dos primeros meses fueron una locura, hemos aprendido a comunicarnos, a jugar, a reir, a llorar, a desesperar, a dormir, a comer, a pasear… Por no hablar de los pañales desechables que no hemos usado y los pañales de tela que no hemos tenido que lavar, a un nivel energético y medioambiental.

Ahora, con 8 meses todo se ha vuelto más sencillo y “pillar” los pises también. Como ya he explicado en otras ocasiones en el blog, las cacas son muy fáciles de anticipar y desde casi el principio es habitual tener poquísimos pañales manchados. Esto no quiere decir que dentro de poco todo cambie, pero los días de compenetración y sintonía son muy chulos.

No pretendo de ningún modo acelerar ningún proceso, ni que con X meses esté todo el día sin pañal. Me dá exactamente lo mismo cuanto tiempo estemos así, porque a los dos nos va bien. No se trata del Futuro, sino del Ahora. No se trata de llegar a la meta cuanto antes, no tenemos prisa y caminar así ya es gratificante.

Mucha gente dice que ponerle a hacer pis es “adiestrarle” (con todas las connotaciones negativas que esa palabra tiene) o condicionarle a que lo haga en el w.c. o en el orinal, pero, ¿alguien se ha parado a pensar que dejarle que siempre se lo haga encima también es condicionarle y acostumbrarle a algo totalmente innecesario que después tendrá que “desaprender”? Los bebés son seres libres y saben decir “no” cuando no les gusta algo. Si no hubiera una base fisiológica e instintiva en la Higiene Natural del Bebé sería imposible que un bebé de pocas semanas hiciera pis cuando le pones en determinada postura. Pero los seres humanos no son sólo instinto, también tenemos cultura, familia y experiencias vitales que nos influencian y acostumbran a hacer las cosas como las hacemos. Y eso lo aprendemos de muy diversas maneras. Lo importante, según mi punto de vista, es que esos aprendizajes se lleven siempre a cabo desde el amor y el respeto.

Nunca pensé que un bebé pudiera estar sin pañal. ¿Acaso no pensamos todos que los bebés pueden hacer pis en cualquier momento o son totalmente imprevisibles? Desde luego, ningún anuncio de televisión te contará que no hacen falta pañales cada vez más absorventes o que sabrás muy pronto cuándo tu bebé va a hacer caca y no tendrás por qué enseñarle a hacerlo en el pañal. ¡Cuántas cosas he aprendido en estos últimos tiempos! Y esto no ha hecho más que comenzar… Esta es sólo mi experiencia, una experiencia posible pero no la única.

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