Día 13: carta a Byung-Chul Han

Madrid. Lunes, 23 de marzo de 2020.

Estimado Sr. Byung Chul Han:

Le escribo para responder con algunas matizaciones a su artículo aparecido en El País el día 22 de marzo de 2020 “La emergencia viral y el mundo de mañana”, en plena crisis del coronavirus COVID-19. En su exposición comienza haciendo un análisis de la situación en algunos países asiáticos que tienen muchísimos menos muertos que Italia o España y afirma que ellos tienen controlada la epidemia y en Europa no. Creo que los países asiáticos tienen más experiencia con este tipo de virus como el SARS o el MERS y, por eso mismo, tienen ventaja a la hora de atajar  la situación. Tambíen es cierto que usan aplicaciones de móvil que en Europa, donde nos regimos por el RGPD, serían invasivas para la protección de datos de los usuarios a no ser que funcionaran con su consentimiento o bajola aprobacion de una ley específica.

Respecto a que Europa está fracasando, no lo veo del todo así. La situación es un desastre, es una tragedia, es inhumana en el trato que se ha dado a los ancianos, en la falta de previsión política y administrativa, pero la realidad es que en Italia ya llevan dos días con cifras de muertos en descenso. Es posible que el sábado 21 de marzo fuese su día de pico máximo de muertes por día. Está por ver*. En España, vamos unos días por detrás de Italia, lo que está por ver es si se podía haber conseguido lo mismo con medidas tempranas y específicas menos restrictivas y abusivas con el pueblo. Yo creo que sí y considero además que este es un gobierno terrible por lo que ha hecho, sobre todo a los muertos y sus familiares, pero también a las víctimas colaterales de este arresto domiciliario.

COVID-19 | Nuevos fallecidos diarios: Italia vs España. Gráfico Yahoo

La afirmación de que “quitan los respiradores a los pacientes ancianos para ayudar a los jóvenes” tendría que ser probada. Yo he tratado de investigar ese tema y a lo único que he llegado es a un artículo de The Telegraph en el que se habla de un documento no aprobado en ese momento en el que las autoridades italianas dicen que todavía no se había llegado a ese punto. Lo que sí es cierto es que está el testimonio del anestesiólogo Christian Salaroli en Il Corriere della Sera: “Elegimos a quién tratar y quién no, según la edad y las condiciones de salud. Como en todas las situaciones de guerra”. En España en teoría no hemos llegado a ese punto (Ayuso dice que es un bulo a 20 de marzo) pero no hay día en el que no nos digan en los medios que estamos apunto del colapso total, apunto pero todavía no. Y no descarto que la realidad sea esa o incluso peor. De hecho, no se ha protegido a los ancianos de las residencias y hoy nos enteramos de la deplorable situación en la que se encontraban algunos centros, después de que “miembros del Ejército” descubrieran la existencia de mayores que se encontraban viviendo “en situaciones extremas y malas condiciones de salubridad, así como con residentes fallecidos”. ¿Estamos ante un senicidio?

Me parece muy interesante su análisis sobre las ventajas de Asia en cuanto a disciplina, Big Data y pensamiento conformista frente al Estado, el poder y nula importancia de la protección de la intimidad del sujeto frente a las administraciones. Lo que me asusta es que incluso parece que en algunos momentos podría parecer que al autor le parecen positivas estas caracterísitcas, ahora puede aplicarse ese gregarismo y sumisión colectiva para contener el virus (en teoría). ¿Las cosas son buenas o malas en función de cómo me vengan en cada momento político?

Más sorprendente me parece la parte en la que habla del uso de mascarillas en Corea:”Creo que las mascarillas protectoras, de las que se ha suministrado en Asia a toda la población, han contribuido de forma decisiva a contener la epidemia”. ¿Lo cree usted? ¿Por qué razón? Yo tengo entendido que las mascarillas no están recomendadas para el público en general o al menos esto decía el Consejo General de Colegios Oficiales de Médicos (CGCOM) en febrero:

Las mascarillas no sirven de nada al aire libre ni tampoco en lugares del mundo donde no hay transmisión local, como por ejemplo España, en este momento. No acapare mascarillas ni haga compras compulsivas, que solo contribuyen a generar alarma y provocar desabastecimientos.

La verdad es que me sorprende que un filósofo nos proporcione consejos médicos según sus propias creencias que no se basan en ninguna evidencia que podamos consultar. Yo, en ese sentido, también tengo una creencia intuitiva. Creo que las mascarillas se han agotado aquí también porque proporcionan estéticamente algún tipo de protección, a modo más de amuleto que otra cosa.

Y sigue usted en su defensa del uso indiscrimado de mascarillas por la calle: “Por el contrario, en Europa se dice a menudo que no sirven de mucho, lo cual es un disparate. ¿Por qué llevan entonces los médicos las mascarillas protectoras?” Según la OMS: Sobre el uso de mascarillas por el nuevo coronavirus, la OMS advierte de que si estás sano, solo necesitas llevar mascarilla si vas a atender a alguien de quien se sospeche la infección por el 2019-nCoV. En el caso de tener tos o estornudos, sí puede utilizarse la mascarilla para evitar la propagación de las gotitas de saliva, pero hay que saber usarla y desecharla correctamente.

También nos hace usted un poquito de publicidad de unas maravillosas mascarilas coreanas lavables “hecha de nano-filtros” que son una “buena solución”. Después dice que Europa está fracasando y dice que Macron confiscó mascarillas para dárselas al personal sanitario. Pero es que la cuestión es que aquí se considera que los profesionales son los que necesitan las mascarillas no la poblacion en general.

Estoy de acuerdo en que es una contradicción total cerrar restaurantes y no cerrar el metro pero, de nuevo, vuelve a la carga con el tema de las mascarillas: “En una situación así, las mascarillas protectoras salvarían realmente vidas humanas.” A lo mejor cerrar el metro también salvaría vidas humanas y tiene más sentido. O no. Tendremos que ver la evidencia que tenemos en uno u otro sentido. Y de nuevo las mascarillas: “Incluso las mascarillas normales servirían de mucho si las llevaran los infectados, porque entonces no lanzarían los virus afuera.” Y ahí tiene razón porque es precisamente la recomendación oficial: para sanitarios, infectados y posibles infectados.

Después, usted entra de lleno en el modo “pánico” y no le culpo, yo estoy hecha una montaña rusa de emociones y ansiedad dentro de esta crisis del COVID-19, pero de ahí a decir que nuestras caras europeas sin máscaras son “obscenas”, creo que es pasarse. Y después se queja de que no puede encontrar mascarillas en Alemania a pesar de que le gustaría poder llevar una. Lo verdaderamente grave que está ocurriendo en Europa, que no es que usted no encuentre mascarillas sino que no haya para el personal sanitario.

Después vuelve a la contradicción de mantener cuarentenas generalizadas con la de que se pueda ir en metro y en autobús. Es que eso es de cajón, no tiene sentido. También estoy de acuerdo en que habría que revitalizar el sector industrial europeo, para no depender de China. Sin embargo, usted no muestra ninguna crítica a las medidas de cuarentena impuestas a la población sana.

Afirma también: “La reacción inmunitaria es tan violenta porque hemos vivido durante mucho tiempo en una sociedad sin enemigos, en una sociedad de la positividad, y ahora el virus se percibe como un terror permanente.” Yo creo que no es que no hayan seguido existiendo enemigos y guerras durante todo este tiempo, de hecho EEUU y Rusia siguen manteniendo rivalidad, del mismo modo que EEUU y China (aunque luego después a otro nivel las empresas estadounidenses vayan a fabricar a China sin problema), sino que se ha afianzado una postura ideológica a favor de la seguridad en detrimento de la libertad. Esto se ve en el feminismo, que pretende que no muera “ni una más”, aún a costa de vivir en un estado policial o adoctrinar sin ninguna evidencia a los niños para evitar que cometan crímenes en el futuro (precrimen) o en las empresas de seguridad que venden sus sistemas “guardián” de geolocalización de tus seres queridos y demás. O a partidos como Vox que en barrios conflictivos prefieren llenar las calles de cámaras a quitar licencias a los bares que molestan a los vecinos. ¿No está aquí el germen del autoritarismo digital y de Big Data? Y ahí China tiene mucho que enseñarnos, obviamente, si esa es la lección que queremos aprender. Lo que pasa que en la relación beneficio/riesgo a lo mejor se pierde más que se gana. Como dice la canción Txoria-txori:

Si le hubiera cortado las alas
habría sido mío,
no habria escapado.

Pero así,
habría dejado de ser pájaro.

Y yo…
yo lo que amaba era un pájaro.

Si para eliminar la “masculinidad tóxica” tengo que reprimir al hombre en general, también tendré que prescindir de la masculinidad positiva y de todo lo heroico que han hecho los varones a lo largo de la historia. En realidad todo esto forma parte de una deriva autoritaria de la cultura occidental que lleva ya años fraguándose, muchas veces desde un supuesto espíritu libertario sesentayochista.

En su artículo creo que toca el tema clave: “la arriesgada política monetaria de los bancos emisores ha generado en los últimos años un pánico reprimido que estaba aguardando al estallido.” La crisis de confianza en unos bancos centrales que imprimen billetitos sin respando en oro o en nada tangible ha provocado una falta de confianza total en el sistema. No confiamos en nadie, ni en los bancos ni en el vecino de enfrente. Es la guerra de todos contra todos. Por eso surgen iniciativas de consentimiento libre e informado, tanto en materia de protección de datos como para mantener relaciones sexuales consentidas (como la ley de libertad sexual de Podemos). Hay una pérdida de confianza en el ser humano, en nosotros, en los otros, en el más allá, en el más acá, en occidente, en los líderes, en los profesores, en los alumnos, en los jefes, en los políticos, en los subordinados, en el dinero… No nos fiamos unos de otros. No hay vínculos que defender. No nos fiamos del Estado y por eso hacemos compras y nos preparamos para un colapso del sistema previsible que nos lleve de nuevo a la Edad de Piedra o a una nueva Edad Media, como en la caída del Imperio Romano. Quieren que no nos fiemos del dinero en efectivo y paguemos con tarjeta, cuando el día en que no haya efectivo estaremos en un corralito digital del que no podremos escapar, el dinero será del banco y no podrás sacarlo. El regreso al patrón oro forma parte de esa lucha por volver a lo real, a lo tangible, a lo material frente a lo virtual y especulativo.

Efectivamente, el virus ha sido la gota que ha colmado el vaso. Y parece que también es la solución para tenernos encerrados y calladitos a nivel mundial. Se vislumbra la estrategia y lo que nos dirán: cada país ha gestionado esta pandemia de una forma y ha sido un caos. La OMS tiene que ser el Ministerio de la Salud mundial y debemos actuar coordinados, ya que los virus no entienden de fronteras. Solamente un gobierno mundial puede hacer frente a retos mundiales… Y blablablá.

Frente a esto. Yo, por mi parte, voy a seguir pagando mis clases a la academia de baile a la que iba, la guardería de mi hijo menor y todos los gastos que tenía habitualmente. Mientras yo siga cobrando no quiero que nadie pierda su trabajo porque yo deje de pagar. Creo que es lo ético.

También afirma usted en otro momento: “Es posible que incluso nos llegue además a Occidente el Estado policial digital al estilo chino. Como ya ha dicho Naomi Klein, la conmoción es un momento propicio que permite establecer un nuevo sistema de gobierno”. En esto estamos de acuerdo, porque esa es la tendencia. Y pongo como ejemplo lo que está pasando en los colegios españoles y de medio mundo con la aplicación Class Dojo. Como algo tan perverso y aparentemente inocente se ha colado en las vidas de nuestros hijos es algo vergonzoso e inexplicable. Es una prueba más de la caída de la civilización occidental. Amamos la servidumbre.

También comparto su crítica a Zizek respecto a ese utopismo de baratija frente a un virus. Pero el cambio social hacia la virtud, hacia el bien, no se fundamenta en simplemente dejar de coger el avión y salvar el clima (aquí no sé si habla Byung-Chul Han o la subvencionada Greta Thunberg). Creo que se fundamenta en buscar la verdad y atreverse a decirla públicamente. Son demasiados años de verdades subvencionadas por la ingeniería social del capitalismo de empresa única que nos ha tocado vivir. Porque para recuperar la confianza en el otro debo de ver verdad en el otro, espontaneidad, un ser humano y no un ser adoctrinado y domado por el poder.

Byung-Chul Han, cuando me leí sus libros me pareció fascinante. Su artículo se nota que está escrito desde la inmediatez del momento, aunque no deja de ser un texto que señala direcciones peligrosas que puede tomar este tema. Ahora he leído al Cardenal Sarah (su libro “Se hace tarde y anochece”) y me parece que como filósofo está en otro nivel en lo que respecta a la claridad y sencillez con que explica en qué momento histórico nos encontramos y hacia qué tipo de sociedad nos dirigimos. Lo que ocurre es que El País jamás le dejará publicar un artículo porque sabe que da en el clavo frente al mundo que viene, por eso prefiere que los culturetas occidentales sigan leyendo sus libros, los de Byung-Chul Han y no lean al segundo, un autor cristiano católico. Sí, salgo del armario, después de unos casi treinta años de ateismo y apostasía, vuelvo a creer en Dios y no puedo ni debo ocultarlo más. No ha ocurrido ahora, ha sido un proceso muy lento de varios años, pero es ahora cuando debo de dar un paso al frente.

Buenas noches.

 

ACTUALIZACIÓN 28.3.2020

En Italia alcanzaron un nuevo pico con 919 muertos en 24 horas el viernes 27 de marzo.

 

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La gente busca desesperadamente mascarillas, pero los expertos advierten que no sirven de mucho…

Las mascarillas no hacen nada a las personas sanas. En el caso de  infectados, si se ponen una mascarilla, producen menos aerosoles y, por tanto, transmiten menos. Mejor que sean las personas infectadas las que usen las mascarillas en vez de las personas no infectadas. Para evitar el contagio, tiene que ser una mascarilla muy especial, que no permita el paso de los virus y que esté muy bien ajustada, pero es que necesitarías también gafas de protección porque es muy fácil que el virus se pueda transmitir a través de los ojos. Casi todos los virus respiratorios se pueden transmitir también a través de los ojos.https://www.niusdiario.es/sociedad/sanidad/adolfo-garcia-sastre-virologo-coronavirus-infectara-mas-gente-que-gripe-causara-millon-muertos-mundo_18_2906670177.html

– El ‘Fernando Simón’ chino contradice a la OMS con el uso de mascarilla:

https://www.economiadigital.es/politica-y-sociedad/coronavirus-el-fernando-simon-chino-contradice-a-la-oms-con-el-uso-de-mascarilla_20048955_102.html

Día 5: encerrados en el laberinto

(IMPORTANTE: ESTE POST NO ESTÁ ACTUALIZADO RESPECTO A LA SITUACIÓN ACTUAL)

Domingo, 15 de marzo de 2020

Hay gente que piensa que la estrategia de China, Japón y Corea del Sur funciona por características culturales y políticas propias, ya que en esas sociedades tienen más un espíritu de “todos juntos trabajando en la misma dirección” y en el sur de Europa no tenemos esa capacidad de sacrificio por una persona que no conocemos. Esto lo ha dicho más o menos así alguien concreto que no voy a citar porque en realidad lo podría haber dicho cualquiera. Eso, que en ese tipo de argumentos se critica y se pinta como algo malo, se llama libertad, el espíritu indomable de algunos pueblos. La libertad individual y colectiva es algo muy importante para entender lo que somos como sociedad, de dónde venimos y a dónde vamos. Cuando se pierde ese amor por la libertad y se sustituye por un deseo de seguridad total a costa de todo entonces uno empieza a tener como modelo regímenes capitalistas-comunistas como el chino en el que la privacidad y los derechos del individuo no cuentan para el poder. El sacrificio por las demás personas es algo muy loable siempre que se haga en base a la verdad. A lo mejor cierta medida es muy sacrificada pero no termina de ayudar de verdad o no hace nada, ni bueno ni malo.

La cuestión principal es, apenas trazada en el telediario de esta noche más preocupado por la anécdota graciosa que por lo importante, ¿por qué no se construye un “hospital COVID-19” temporal en Madrid en IFEMA u en cualquier otro lugar si se considera que va a haber un colapso de la Sanidad? ¿O un hospital de campaña frente a los hospitales y existentes para derivar los casos graves que necesiten hospitalización y UCIs con respiradores? Me gustaría saber, por ejemplo, si en el caso de que un familiar mío enfermara gravemente por el coronavirus tendría una cama libre en el hospital más cercano o. ¿Eso está asegurado a día de hoy? ¿Cuál es el plan B si llega un momento en el que no lo está?

Por otro lado, el coronavirus tiene un punto extraño que lleva a los políticos a dar giros y bandazos cada semana: un día no pasa nada, hacemos vida normal, la gente va a la mani del 8-m y a la semana siguiente estamos en estado de alarma.  Yo sigo sin entender nada. Tengo la sensación de que a este gobierno todo esto les ha superado.

Hoy he salido a comprar y aunque el barrio estaba mucho más vacío había bastante movimiento. He visto a gente con caras preocupadas, como todos estos días, y tristes. Miradas que me costaba reconocer por causa de las mascarillas. No conozco a nadie infectado por coronavirus de forma directa, por ahora.

Cuando me meto en internet o cotilleo a ver cómo están los mentideros de Twitter veo que hay una tendencia constante a acusar a toda persona de no estar en casa, de ser un frívolo por hacer tal o cual cosa, un inconsciente, un irresponsable. En realidad, antes de lanzar esas acusaciones esas personas tendrían que demostrar que encerrar a todo un país en casa tiene alguna ventaja respecto a tomar medidas dirigidas exclusivamente a los grupos de riesgo, a infectados o a las personas que trataron a un infectado. China nunca podrá probarlo, ya que es posible que aislando a determinados sectores de la población se hubiese conseguido lo mismo. En cualquier caso, da igual. Es preocupante la admiración por los regímenes dictatoriales y el autoritarismo que esta crisis está despertando entre los españoles. Además, Vox, que perfectamente podría haber jugado la baza de Boris Johnson ha optado por ser más papista que el papa, exigiendo más y más medidas en lugar de plantearse los riesgos/beneficios probados de cada una de ellas. No hace falta elegir entre la economía y salvar vidas. Esa es una falsa dicotomía que algunos medios de comunicación están planteando manipulando incluso las palabras del primer ministro británico. Ver, por ejemplo, este titular: “Coronavirus: Reino Unido se diferencia del mundo, sacrifica a los más vulnerables y privilegia la economía”. Es que continuar la actividad económica salva vidas, porque se pueden contratar médicos y comprar material necesario. En Italia los lemas cambian del “quédate en casa” a “Italia no se para”. No sé si el giro va en esa dirección.

Hoy, además, he reflexionado sobre el hecho de la relación entre el alto número de muertes en Italia con el mayor número de ancianos y su mayor esperanza de vida. Es decir, que la alarma que nos causan las cifras y el miedo que nos infunden quizás habría que contextualizarlo con la demografía de Italia y de España. Es un virus que se ceba con la gente mayor y nosotros somos un país envejecido. Yo estoy tranquila porque mis seres queridos más mayores están sanos y encerrados en sus casas, pero a la vez no sé si psicológicamente podrán soportar la soledad que suponen estas medidas. Yo me veo con 80 años y buena salud relativa y a lo mejor me rebelaba contra el estado de alarma por no poder soportar más estar en casa sola, sobre todo si fuera viuda. Es fácil caer en la depresión y la ansiedad en estas circunstancias. Sobre todo porque a esas edades lo que quieres es poder ver jugar y abrazar a tus hijos, nietos y bisnietos.

Los niños encerrados en casa están como motos, tienen muchísima energía y me preocupa que la falta de ejercicio les perjudique. Mañana nos pondremos con unas rutinas de ejercicio. En cuanto a su educación por ahora estoy priorizando el juego libre que ocupa la mayor parte del tiempo. Ahora por fin la desescolarización y el “homeschooling” son legales en España gracias al Estado de Alarma así que podemos realizar nuestro propio curriculum educativo. En nuestro caso leemos cuentos de mitología griega para niños, ya que como la tendencia es a anular todo resquicio de la cultura clásica occidental pues creo que hay que reforzar por ahí y así de paso aprendo yo también. Está muy bien porque no tienen nada que ver con esos cuentos extraños de algunas editoriales infantiles de moda que no me gustan nada (en especial uno que a uno de mis hijos le encantaba, el de “Los tres bandidos”…). Los cuentos mitológicos tienen chicha, hay heroísmo, épica, energía, valores, drama… Vamos, básicamente, todo lo que le falta a los cuentos modernos. Es verdad que son crudos, hay violencia, monstruos bastante intimidantes, pero en general a los niños estas historias les dejan alucinados porque son personajes con mucha consistencia. Leyendo el de los trabajos de Hércules no podía dejar de preguntarme si a alguien se le había ocurrido ya hacer un videojuego del argumento porque su estructura se acopla perfectamente a un formato de pasar pantallas…

Hoy hemos leído el de la historia de Ícaro y Dédalo, que se conecta con otro cuento que leímos el otro día sobre Teseo y el minotauro. No deja de ser paradójico estar leyendo estas historias de personajes atrapados en laberintos cuando nosotros estamos encerrados en casa por mandato legal (sí, soy mala malísima por hablar en esos términos y voy a ir al infierno de la corrección y el buenismo). Nuestra casa se ha convertido en nuestro propio laberinto, dentro de otro laberinto que es nuestro país. Mientras les leía la parte en la que Ícaro y Dédalo se fabrican unas alas con las plumas que encuentran y consiguen volar, vi en los ojos de mis hijos una ilusión por ser capaces de salir de alguna forma de este encierro, quizás volando con su imaginación.

Tengo pensado también leer la Biblia para niños. En la Biblioteca Nacional encontré una versión en manga que me llamó mucho la atención y la compré para ellos hace meses. Leeremos esa versión y también la de verdad. Creo que no se puede hablar de cultura sin conocer la mitología griega y el Antiguo y Nuevo Testamento. No sé en qué momento la escuela pública obligatoria lo olvidó ni me importa pero ahora que tomé conciencia de dónde venimos puedo al menos en mi familia colaborar a sentar unos cimientos fuertes como una roca.

Mi pésame para esas familias que han perdido a sus abuelos, bisabuelos y familiares. No son números, son vidas llenas de valor.

Mi agradecimiento a todas las personas que están trabajando para salvar vidas y todas aquellas fuera de los hospitales que siguen al pie del cañón, haciendo que no caigamos en el caos.

Buenas noches.

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