Artículo de James Petras: “La Fundación Ford y la CIA: un caso documentado de colaboración filantrópica con la policía secreta”.

Doy difusión a este viejo artículo de James Petras, a pesar de mis diferencias con su visión, porque me parece fundamental en estos tiempos de pensamiento único, buenismo, maquiavelismo, disidencia controlada, subvenciones, filantropía y ongs varias. Está bastante claro, para quien quiera investigar con rigor desde un punto de vista histórico el asunto, que la idea de “libertad” subvencionada frente al estalinismo se vendió como una mera operación de marketing durante la Guerra Fría. Hay que recordar también que la Open Society de Soros tiene sus raíces en una organización del Congreso por la Libertad Cultural financiada por la CIA y la Fundación Ford que se llamaba “Fondation pour une entraide intellectuelle européenne” (ver estudios y libros del investigador Nicholas Guilhot y este artículo de Tereza Pospíšilová). Es más, Annette Laborey, la directora del FEIE desde 1974 se convirtió en Vicepresidenta de la Open Society a nivel global en 1990 (cuando desaparece la FEIE) y lo fue hasta 2012.

Ahora el adoctrinamiento y la propaganda nos vende que la libertad tiene su máximo esponente en la libertad sexual y reproductiva (que en realidad es eugenesia neoliberal, bebés a la carta mercantilizados, domesticación y ganadería de la especie humana, compra-venta de bebés, prostitución y proxenetismo reproductivo en última instancia) y en la sustitución de los conceptos de “clase” por conceptos identitarios de género, orientación sexual y raza. Se trata de la clásica estrategia del divide et impera que iniciaron políticos como Kennedy y Mc George Bundy con su defensa de las cuotas y la discriminación positiva durante los años 60 y 70. Se trata de estrategias del poder que hoy en día son defendidas tanto por los defensores del “sistema” como por pretendidos “antisistema” y, en este sentido, llegan hasta lugares tan remotos como el municipalismo libertario de Rojava con sus cuotas étnicas y de género.

Muerto el estalinismo ahora el enemigo para el gran capital es “la tradición” y lo que sus valores puedan tener de anticapitalistas. Y por tradición me permito referirme a cosas tan peregrinas como que la base de toda sociedad es la maternidad y la paternidad, hombres y mujeres que se conocen, se enamoran, tienen hijos y se comprometen a criarlos junto a su familia más extensa. Curiosa paradoja de la Guerra Fría cultural, que en sus inicios creaba el contrapunto entre la defensa de la libertad religiosa frente al totalitarismo soviético ateo. Cuando se confunden los medios con los fines, todo vale. Los amigos se vuelven enemigos sin problema. Por eso, mal hacen los sindicatos vendidos, las mujeres feministas y las asociaciones LGTB subvencionadas en seguir la bola a los cantos de sirena del poder. Deben saber que solamente son instrumentos, un medio para conseguir otro fin y que en cuanto se consigan esos objetivos el dinero, las prebendas y los privilegios desaparecerán y ya será demasiado tarde porque estaremos en otra fase. Del mismo modo que parte de la Iglesia Católica era aliada durante la época de la Operación Gladio y ahora algo de lo que representa se está convirtiendo en un problema y, quien sabe, si en un futuro, bajo argumentos de delitos de odio, fobias y demás, se pueda atacar e ilegalizar sus libros sagrados e instituciones. Y es que, no ya la Iglesia, sino los principios cristianos sobre el amor que siguen vivos en muchos de los creyentes de a pie son incompatibles con la sociedad distópica que se pretende construir desde el egoísmo capitalista, una mezcla de 1984 de George Orwell y Un Mundo Feliz de Aldous Huxley. La religión, al imponer un límite moral, se convierte en un problema para quienes no quieren ningún límite ético para el capital monopolístico. El poder es capaz de servirse de todas las ideologías para sus propios fines.

De nuevo, se da una curiosa paradoja. En la guerra fría cultural contra la URSS, según el libro de Stonor Saunders, se hicieron adaptaciones fílmicas sobre el libro de Orwell “La granja animal”  y se mandaban libros de ese estilo como acto propagandístico para combatir al estalinismo. Hoy en día no podrían hacerlo, ya que el mundo que se está promocionando es de hecho la suma de todas esas obras de denuncia distópica del totalitarismo. Y, ahí, lo que queda de cristianismo popular en nuestra cultura molesta, es un estorbo. En este sentido, hay otra paradoja más; Jesus Angleton (jefe de Contrainteligencia de la CIA desde 1954-1975), por ejemplo, era en teoría muy cristiano (no hay más que ver su testamento redactado en 1949 del que habla Stonor Saunders). En teoría, claro. Su maquiavelismo a la hora de inventarse “operaciones” de “inteligencia” y justificar los medios por los fines, hacen muy complicado que pudiera serlo en la práctica. “Por sus frutos los reconoceréis”.

Para vivir en una sociedad de la libertad deben de terminar las subvenciones en el campo cultural (salvo las de conservación del patrimonio) e ideológico, tanto las que nos gustan como las de “los otros”, tanto las públicas como las secretas. La humanidad está metida en un gran lío existencial, se encuentra realmente frente al abismo, con todas estas intervenciones contradictorias en el campo cultural y de la psicología social. Ya no es una cuestión de izquierdas o de derechas, es que está en juego la propia existencia de la especie humana tal y como la conocemos.

Aunque la información está ahí, no es secreta y es accesible a través de varias fuentes históricas (Guilhot, Saunders, documento sobre los intelectuales franceces desclasificado, informe Kissinger) hoy en día da lo mismo porque la gente ni lee ni le interesa profundizar en los temas. Hay que entenderlos y respetarlos, están muy ocupados cazando pokemons o solicitando subvenciones para sus chiringuitos. Por cierto, la primera que debería autogestionarse y separarse del Estado de motu propio debería ser la Iglesia, por su propio interés.

En cualquier caso, cada vez que leo algo desde la “derecha” sobre “marxismo cultural” o “comunismo” relacionado con el feminismo actual me río. Eso que llaman “marxismo cultural” son solamente las derivas de financiar a la izquierda no estalinista o socialdemócrata para convertirla en disidencia controlada. Esto todavía no se lo escuchado explicar a Jordan Peterson o a nadie de Vox (jamás reconocerán que es el capital oligárquico el que promueve la financiación de la “izquierda” progre no comunista). De ahí que quizás, toda la paranoia anticomunista de la caza de brujas y demás tuviera algo de sentido. Desde que tengo uso de razón a McCarthy se le ha pintado en los medios de comunicación como un senador loco que veía comunistas hasta debajo de las piedras. ¿No sería quizás que era gente que pensaba que el gobierno o el mundillo de la cultura estaba infiltrado por comunistas porque veía que no se paraba de dar pasta de forma encubierta a la “izquierda”? Quizás lo que no entendían era la estrategia a largo plazo, es decir, que se les financiaba con el fin de neutralizarlos, hacerlos “disidencia controlada”.

Es muy significativo también cómo dentro de ese gran Plan Marshall cultural se promocionó cierto tipo de arte abstracto para contraponerlo al arte soviético realista. El expresionismo abstracto no gustaba al pueblo estadounidense, no era popular entre la gente corriente ni tampoco gustaba a los dirigentes políticos. Por tanto, las élites de la “inteligencia” creyeron, cual déspotas ilustrados, que su estrategia de subvencionarlo era buena dentro del marco de la propaganda de la guerra fría. Lo que ocurre es que esos grandes estrategas e iluminados ya están muertos y, sin embargo, la semillita que plantaron se ha convertido en un árbol con muy mala pinta y de consecuencias imprevisibles.

Si me pusiera mal pensada creería que toda esta “moda” del feminismo institucional y corporativo y sus derivas más extremistas y confusionistas, apoyado por grandes empresas y organismos internacionales, recuerda demasiado a esa promoción del expresionismo abstracto. La ola de feminismo antinatalista que estamos sufriendo sirve desde luego para matar varios pájaros de un tiro a nivel geopolítico y como paso hacia una sociedad distópica sin vínculos e hipervigilada. Bueno, quizás dentro de 60 años se desclasifique algún documento o una futura investigadora del estilo de Stonor Saunders se atreva a investigar el asunto. O quizás lo haga una nueva revista Ramparts. Bueno, todo esto contando con que los archivos no se hayan quemado por ser parte de esa sociedad del pasado machista y patriarcal y estar escritos en lenguaje “no inclusivo”, el papel se haya hecho desaparecer frente a la digitalización o, directamente, no nos hayamos extinguido ya como especie. A nosotros solamente nos queda rezar para que la única estrategia válida en la vida y en la política sea tratar de hacer el bien desde la verdad sin, por el camino, tener que hacer tanto mal, a través de tanta mentira. Es decir, si para luchar contra un totalitarismo tienes que hacer lo mismo que criticas de ese totalitarismo es que te has convertido en ESE totalitarismo.

Y ahora, la pregunta del millón: ¿Qué asociaciones y ONGs están recibiendo dinero de la Fundación Ford en España a día de hoy? La información es transparente y accesible para cualquiera que la busque.

 

Bueno, ahí va el artículo de Petras:

https://www.rebelion.org/hemeroteca/petras/ciaford.htm

James Petras

Traductor: Germán Leyens

Introducción

La CIA utiliza fundaciones filantrópicas como el conducto más efectivo para canalizar grandes sumas de dinero a proyectos de la Agencia sin alertar a los destinatarios sobre su origen. Desde principios de los años 50 al presente, la intrusión de la CIA en el campo de las fundaciones fue y es inmensa. Una investigación del congreso de EE.UU. en 1976, reveló que cerca de un 50% de las 700 subvenciones otorgadas en el campo de las actividades internacionales por las principales fundaciones fue financiado por la CIA (Saunders, pp. 134-135). La CIA considera a fundaciones como Ford “la mejor y más plausible forma de cobertura para financiamientos (Saunders 135).1 La colaboración de fundaciones respetables y prestigiosas, según un antiguo agente de la CIA, permitió que la Agencia financiara una “variedad aparentemente ilimitada de programas de acción clandestina que afectan a grupos juveniles, sindicatos, universidades, editoriales y otras instituciones privadas.” (p. 135). Estas últimas incluyeron a grupos de “derechos humanos” desde comienzos de los años 50 al presente. Una de las “fundaciones privadas” más importantes que han colaborado con la CIA durante un período prolongado en proyectos significativos en la Guerra Fría cultural es la Fundación Ford.

Este ensayo demostrará que la conexión entre la Fundación Ford y la CIA fue un esfuerzo conjunto, deliberado y consciente, por fortalecer la hegemonía cultural imperial de EE.UU. y debilitar la influencia política y cultural de la izquierda. Procederemos considerando los lazos históricos entre la Fundación Ford y la CIA durante la Guerra Fría, examinando los presidentes de la Fundación, sus proyectos conjuntos, así como sus esfuerzos comunes en varias áreas culturales.

Antecedentes: La Fundación Ford y la CIA

A fines de los años 50, la Fundación Ford poseía activos de más de 3 mil millones de dólares. Los dirigentes de la Fundación estaban completamente de acuerdo con la proyección del poder mundial en Washington posterior a la Segunda Guerra Mundial. Un destacado erudito de ese período escribe: “A veces parecía como si la Fundación Ford fuera simplemente una extensión del gobierno en el área de la propaganda cultural internacional. La fundación tenía un historial de participación íntima en acciones clandestinas en Europa, trabajando en estrecha relación con el Plan Marshall y los funcionarios de la CIA en proyectos específicos.” (Saunders, p. 139). Esto es gráficamente ilustrado por el nombramiento de Richard Bissell como presidente de la Fundación en 1952. En sus dos años en el cargo, Bissell se reunió a menudo con el jefe de la CIA, Allen Dulles, y otros funcionarios de la CIA, en una “búsqueda común” de nuevas ideas. En enero de 1954, Bissell dejó la Ford para convertirse en asistente especial de Allen Dulles (Saunders, p. 139). Bajo Bissell, la Fundación Ford (FF) fue la “vanguardia del pensamiento de la Guerra Fría”. Uno de los primeros proyectos de la Guerra Fría de la FF fue el establecimiento de una editorial, Inter-cultural Publications, y la publicación de una revista en Europa: Perspectives, en cuatro idiomas. El propósito de la FF, según Bissell no era “tanto derrotar a los intelectuales izquierdistas en el combate dialéctico (sic) como atraerlos, alejándolos de sus posiciones” (Saunders p. 140). El consejo de dirección de la editorial estaba totalmente dominado por partidarios de la Guerra Fría. Ante la potente cultura izquierdista en Europa en el período de la posguerra, Perspectives no logró atraer lectores y quebró. Otra revista Der Monat financiada por el Fondo Confidencial de los militares de EE.UU. y dirigida por Melvin Lasky fue adquirida por la FF, para darle un aspecto independiente. (Saunders p. 140). En 1954, el nuevo presidente de la FF fue John McCloy. Era la personificación del poder imperial. Antes de llegar a ser presidente de la FF, había sido SubSecretario de Guerra, presidente del Banco Mundial, Alto Comisionado de Alemania ocupada, presidente del Chase Manhattan Bank de Rockefeller, abogado en Wall Street de las siete grandes compañías petroleras y director de numerosas corporaciones. Como Alto Comisionado en Alemania, McCloy había provisto coberturas para muchos agentes de la CIA (Saunders p. 141). McCloy integró a la FF a las operaciones de la CIA. Creó una unidad administrativa dentro de la FF específicamente para tratar con la CIA. McCloy dirigió un comité consultivo de tres personas con la CIA para facilitar el uso de la FF como cobertura y canalización de fondos. Con esos lazos estructurales, la FF era una de esas organizaciones que la CIA podía movilizar para la guerra política contra la izquierda antiimperialista y pro comunista. Numerosos “frentes” de la CIA recibieron importantes subsidios de la FF. Muchas organizaciones culturales, grupos de derechos humanos, artistas e intelectuales, supuestamente independientes, auspiciados por la CIA, recibieron subsidios de la CIA y la FF. Una de las donaciones más grandes de la FF fue al Congreso por la Libertad de la Cultura organizado por la CIA, que recibió 7 millones de dólares a principios de los años 60. Numerosos agentes de la CIA consiguieron empleo en la FF y continuaron la estrecha colaboración con la Agencia (Saunders p.143).

Desde su origen mismo hubo una estrecha relación estructural y un intercambio de personal a los niveles más altos entre la CIA y la FF. Este lazo estructural estaba basado en los intereses imperiales comunes que compartían. El resultado de esa cooperación fue la proliferación de una cantidad de revistas y el acceso a los medios de comunicación de masas que los intelectuales pro-EE.UU. utilizaron para lanzar polémicas vituperantes contra los marxistas y otros antiimperialistas. El financiamiento de la FF para esas organizaciones e intelectuales antimarxistas suministraba cobertura legal para sus afirmaciones de que eran “independientes” de los fondos gubernamentales (CIA).

El financiamiento de frentes culturales de la CIA por la FF era importante para reclutar a intelectuales no comunistas a los que alentaba a que atacaran a la izquierda marxista y comunista. Muchos de estos izquierdistas no-comunistas pretendieron más adelante que fueron “engañados,” que si hubieran sabido que la FF era una fachada de la CIA, no le hubieran prestado su nombre y su prestigio. Sin embargo, esta desilusión de la izquierda anticomunista, no tuvo lugar hasta después de que las revelaciones sobre la colaboración entre la FF y la CIA fueron publicadas en la prensa. ¿Eran de verdad tan ingenuos esos socialdemócratas anticomunistas como para creer que todos esos Congresos en mansiones de lujo y en hoteles de cinco estrellas en el lago Como, en Paris y en Roma, todas esas costosas exposiciones de arte y esas brillantes revistas eran simples actos voluntarios de filantropía? Tal vez. Pero hasta los más ingenuos deben haberse dado cuenta de que en todos los congresos y revistas el objetivo de la crítica era el “imperialismo soviético” y la “tiranía comunista” y los “apologistas izquierdistas de la dictadura”: -a pesar de que era un secreto a voces que EE.UU. intervino para derrocar el gobierno democrático de Arbenz en Guatemala y el régimen de Mossadegh en Irán y que los derechos humanos eran masivamente violados por las dictaduras respaldadas por EE.UU. en Cuba, la República Dominicana, Nicaragua y en otras partes. La “indignación” y las afirmaciones de “inocencia” de muchos intelectuales de izquierda anticomunistas después de que se reveló que fueron miembros de los frentes culturales de la CIA, deben ser tomadas con una buena dosis de cínico escepticismo. Un prominente periodista, Andrew Kopkind, escribió sobre un profundo sentido de desilusión con los frentes culturales financiados por las fundaciones privadas y la CIA. Señaló que: “La distancia entre la retórica de la sociedad abierta y la realidad del control fue mayor de lo que alguien se hubiera podido imaginar. Todo el que viajó al extranjero para una organización estadounidense era, de una u otra manera, testigo de la teoría de que el mundo estaba dividido entre el comunismo y la democracia y que todo lo demás constituía una traición. La ilusión del disenso fue mantenida: la CIA apoyaba a socialistas partidarios de la guerra fría, a fascistas partidarios de la guerra fría, a negros y blancos partidarios de la guerra fría. La amplitud y la flexibilidad de las operaciones de la CIA fueron sus principales ventajas. Pero era una farsa de pluralismo y era extremadamente corruptor.” (Saunders, pp. 408-409). Cuando un periodista estadounidense, Dwight Macdonald, que era redactor de Encounter (una influyente revista cultural financiada por la FF y la CIA) envió un artículo criticando la política cultural y política de EE.UU. el que fue rechazado por los editores, en estrecha relación con la CIA (Saunders pp. 314-321). En el campo de la pintura y el teatro, la CIA trabajó con la FF para promover el expresionismo abstracto contra cualquier expresión artística con contenido social, suministrando fondos y contactos para exposiciones altamente publicitadas en Europa y que recibieron reseñas favorables de periodistas “auspiciados”. El directorio entrelazado entre la CIA, la Fundación Ford y el Museo de Arte Moderno de Nueva York, llevó a una generosa promoción del arte “individualista,” alejado de la gente – y a un maligno ataque contra los pintores, escritores y dramaturgos europeos que trabajaban desde una perspectiva realista. “El expresionismo abstracto,” sea cual fuere la intención del artista, se convirtió en un arma en la Guerra Fría (Saunders, p. 263).

La historia de colaboración y nepotismo entre la CIA y la Fundación Ford en su promoción de la hegemonía mundial de EE.UU. es ahora un hecho bien documentado. Queda por ver si esa relación continúa en el nuevo milenio después de las revelaciones de los años 60. La FF ha hecho algunos cambios superficiales. Es más flexible en el suministro de pequeños subsidios a grupos de derechos humanos y a investigadores académicos que a veces discrepan con la política de EE.UU. No es probable que recluten agentes de la CIA para que dirijan la organización. Lo que es más importante, es probable que cooperarán más abiertamente con el gobierno de EE.UU. en sus proyectos culturales y educacionales, particularmente con la Agencia de Desarrollo Internacional. La FF ha refinado de cierta manera su estilo de colaboración con el intento de Washington de lograr la dominación cultural mundial. Como el FMI, la FF impone condiciones como ser la “profesionalización” del personal académico y la “mejora de los estándares”. En la realidad, esto se traduce en la promoción del trabajo científico social basado en las suposiciones, valores y orientaciones del imperio de EE.UU.; tener profesionales desligados de la lucha de clases y relacionados con los académicos y funcionarios pro-imperiales de EE.UU., partidarios del modelo neoliberal.

En la actualidad, como en los años 50 y 60, la Fundación Ford financia selectivamente a grupos anti-izquierdistas de derechos humanos que se concentran en el ataque contra las violaciones de los derechos humanos cometidas por los adversarios de EE.UU. y se distancian de las organizaciones de derechos humanos antiimperialistas y sus dirigentes. La FF ha desarrollado una estrategia sofisticada de financiamiento de grupos de derechos humanos (GDH) que llaman a Washington a cambiar su política, mientras denuncian a los adversarios de EE.UU. por sus violaciones “sistemáticas.” La FF apoya a GDH que igualan el terror estatal masivo de EE.UU. con los excesos individuales de sus adversarios antiimperialistas. La FF financia a DGS que no participan en las acciones de masas contra la globalización y contra el neoliberalismo y que defienden a la Fundación Ford como “organización no-gubernamental” legítima y generosa.

La historia y la experiencia contemporánea nos dicen algo diferente. En circunstancias en las que un financiamiento de actividades culturales por Washington se hace sospechoso, la FF llena una función muy importante en la proyección de las políticas culturales de EE.UU. como una organización aparentemente “privada,” filantrópica y no política. Los lazos entre los principales funcionarios de la FF y del gobierno de EE.UU. son explícitos y continuos. Una revisión de los proyectos recientemente financiados por la FF revela que nunca ha financiado un proyecto de importancia que contravenga la política de EE.UU.

Presenciamos una importante ofensiva político-militar de EE.UU. Washington ha presentado la alternativa como “terrorismo o democracia,” igual como durante la Guerra Fría cuando se trataba de “Comunismo o democracia.” En ambos casos, el imperio reclutó y financió “organizaciones, intelectuales y periodistas de fachada, para atacar a sus adversarios antiimperialistas y neutralizar a sus críticos democráticos. La Fundación Ford está bien ubicada para volver a jugar su papel para contribuir una cobertura para la Nueva Guerra Fría Cultural.

1 Frances Stonor Saunders “La Guerra Fría Cultural”. La CIA en el mundo de las artes y las letras. (The New Press: Nueva York 2000). Este libro es el estudio definitivo sobre el papel de la CIA en la organización de frentes culturales y la colaboración con fundaciones filantrópicas. Se basa en entrevistas exclusivas y documentos recientemente desclasificados. Este ensayo se inspira en ese estudio.

 

Relacionado:

Aunque parte de la premisa y una postura ideológica contraria a la de Petras llega más o menos a conclusiones parecidas, más allá de las diferencias de interpretación o de terminología:

https://ia800304.us.archive.org/19/items/DoddReportToTheReeceCommitteeOnFoundations-1954-RobberBaron/Dodd-Report-to-the-Reece-Committee-on-Foundations-1954.pdf

Y relacionado:

The CIA Reads French Theory: On the Intellectual Labor of Dismantling the Cultural Left

– https://es.scribd.com/document/361745700/CIA-Francia-La-Defeccion-de-Los-Intelectuales-de-Izquierda-Espanol-1985

– Dejo también un análisis interesante sobre el tema del mal llamado “marxismo cultural”: https://asocrodrigodebastidas.wordpress.com/2018/05/18/objeciones-al-uso-de-la-expresion-marxismo-cultural/

https://www.cairn.info/revue-mondes1-2014-2-page-129.htm#

– https://tribunafeminista.elplural.com/2019/04/quien-esta-detras-del-discurso-para-regular-la-prostitucion/

– Comité Church (1975-1976): https://es.wikipedia.org/wiki/Comit%C3%A9_Church

– Comité Cox y Reece (1952-1954): https://en.wikipedia.org/wiki/United_States_House_Select_Committee_to_Investigate_Tax-Exempt_Foundations_and_Comparable_Organizations

– Lo que llaman “marxismo cultural” en realidad bebe del postestructuralismo financiado por las grandes universidades: https://www.thestranger.com/slog/2019/03/25/39717444/jordan-petersons-idea-of-cultural-marxism-is-totally-intellectually-empty

– Libro de Joan Roelofs: Foundations and Public Policy: The Mask of Pluralism

 

 

 

Del Congreso por la Libertad Cultural a la European Cultural Foundation

La teoría de la elite que sostiene el documento doctrinal del PSB seguía exactamente el mismo modelo que el que empleaba la CIA para justificar su apoyo a la izquierda no comunista y su apoyo al Congreso por la Libertad Cultural. Comentando la utilización de la clase dirigente intelectual para que desarrollaran “la filosofía de los planificadores”, el agente de la CIA Donald Jameson decía sin ninguna intención irónica: “En lo que respecta a las actitudes que la Agencia quería inspirar por medio de estas actividades, evidentemente, lo que les hubiera gustado crear era gente que por propio razonamiento y convicción, estuviese convencida de que todo lo que hacía el gobierno de los Estados Unidos era lo correcto”. (…) Fragmento del libro de Frances Stonor Saunders “La CIA y la Guerra Fría Cultural”

Denis de Rougemont. Fuente de la imagen: Le Temps

La European Cultural Foundation ya fue mencionada en un anterior post, pero hoy me gustaría dar un salto en el tiempo ya que me ha sorprendido encontrar un nexo de unión entre el famoso “Congreso por la Libertad Cultural”, vinculado a la CIA durante la Guerra Fría en Europa, y la European Cultural Foundation (ECF), organización que subvenciona a muchos intelectuales y activistas ¿de izquierdas? en nuestro país. El vínculo más claro es que el fundador de la ECF, Dennis de Rougement, aunque no lo mencione su biografía de la Wikipedia, fue Presidente del Comité Ejecutivo del Congreso por la Libertad Cultural. Como bien señala la web Filosofia.org:

“Denis de Rougemont (1906-1985). Filósofo y escritor suizo francófono, uno de los ideólogos del federalismo* europeísta antisoviético de postguerra y de la Europa de las regiones. Personalista no marxista, locutor de La Voz de América, trabajó con Bondy en la Union européenne des fédéralistes. Asistió a Berlín 1950 y, cuatro meses después, con dineros de la CIA (vía American Committee on United Europe), fundó en Ginebra (7 octubre 1950) el Centre Européen de la Culture. Fue nombrado Presidente del Comité Ejecutivo del CLC (recibía su salario en dólares, a través de American Express); con Lasky, Josselson y Nabokov controlaba la línea editorial de sus revistas. Autor de El amor y occidente (París 1939).”

Y en el libro “La CIA y la guerra fría cultural” de Frances Stonor Saunders se muestran algunos ejemplos de cómo se canalizaba el dinero a través de fundaciones tapadera:

O sea, que la European Cultural Foundation fue fundada por un tipo que recibía dinero de la CIA para crear y presidir organizaciones que promovieran “ciertos valores afines a los objetivos de EEUU” (en realidad, afines a la oligarquía estadounidense). Curiosamente, aunque la Wikipedia no habla de esto, en la biografía de Rougement sí que tiene algo interesante que aportar cuando buscamos “European Cultural Foundation” (en su versión inglesa) y leemos:

“Sin embargo, desde el principio la Fundación fue principalmente un foro para industriales y banqueros y su Junta de Gobernadores en la década de 1950 estuvo dominada por miembros del Comité Directivo del grupo Bilderberg”.

No sabemos si esta frase es fiable ya que Wikipedia no aporta ninguna fuente que lo sustente, lo que sí es cierto es que a día de hoy, en la web de la ECF se puede leer que el “Board” está compuesto por, entre otros:

  • La Princesa Laurentien de Holanda. Para contextualizar, su marido, Constantijn, el hijo de la Reina, trabaja para la estadounidense RAND Corporation, una organización de análisis militares y de ingeniería social vinculada a las fuerzas armadas de EEUU. El abuelo de Constantijn era el príncipe Bernardo, el promotor de la ong pseudoecologista al servicio del gran capital llamada WWF. La conexión entre la European Cultural Foundation con el grupo Bilderberg es también obvia, ya que fue el Príncipe Bernardo, el mismo organizador de esas reuniones entre líderes del gran capital, política y medios de comunicación, el que se llevó la sede del ECF desde Ginebra hasta Holanda en 1960. Como afirma la web de la monarquía holandesa: “Desde 1956 a 1977, el Príncipe Bernardo fue presidente de la European Cultural Foundation, que fue fundada por el filósofo suizo Denis de Rougemont en Ginebra en 1954”.
  • Rien van Gendt, del Rockefeller Philanthropy Advisors. Podemos mencionar que la primera reunión Bilderberg, en 1954, fue financiada por David Rockefeller.
  • Rob Defares, de la empresa tecnológica de trading IMC.

El objetivo del Congreso para la Libertad Cultural durante la Guerra Fría era infiltrar y cooptar a la izquierda para que fuera anticomunista pero, sobre todo, que no fuera anticapitalista. De esta forma creaban y financiaban a la disidencia controlada de la época, una izquierda domesticada y domada que no pudiera plantar jamás cara al capitalismo y a las élites. La pregunta clave y moral es, ¿por qué hacerlo de forma escondida? Si los valores que defiendes son buenos, no necesitas ocultar la financiación y tratar de manipular las conciencias, el mensaje por sí mismo debería valer. Sin embargo, la ocultación lo que demuestra es que sí se trataba de manipular a la población mediante el despotismo cultural ilustrado.

La European Cultural Foundation se financia, según su web, por la lotería (“BankGiro Loterij and the Lotto”) y por el Fondo del Príncipe Bernardo (más info pg.4 de este documento). Pero, ahora que sabemos la relación de Denis de Rougement, su fundador, con la CIA, cobra especial relevancia la entrevista de la directora actual, Katherine Watson para El País:

“Pregunta. ¿Cuál es la misión de la Fundación Europea para la Cultura?

Respuesta. La fundación tiene más de 60 años, se creó tras la guerra. Los impulsores creían que Europa era algo más que una alianza económica o de comercio, que necesitaba cultura para revivir, renovarse, curar las heridas del conflicto y avanzar hacia un nuevo futuro. Desde entonces, la cultura ha sido un factor de construcción, un espacio abierto en el que nos entendemos los unos con los otros. Por supuesto, la situación ha cambiado en seis décadas y hemos centrado nuestros esfuerzos en diferentes sentidos y hemos ampliado la idea de Europa para incluir a países vecinos en nuestros programas, sobre todo del sur del Mediterráneo. Muchas de las buenas ideas que participan en este IdeaCamp vienen del norte de África. Incluso nos llegan algunos de contextos muy difíciles, como Siria”.

El premio que otorga la ECF, el Princesa Margarita, y que recayó en Medialab-Prado en su edición del año 2016, dice ser apoyado por el Ministerio de Asuntos Exteriores y el de Educación, Cultura y Ciencia de los Países Bajos.

Según un artículo del periódico argentino La Nación, a pesar de fomentar la “apertura”, la “inclusión” y la “participación” las finanzas de la monarquía se dejan a todo tipo de especulaciones: “La familia real, que incluye a la soberana y sus hijos, poseería también una importante cantidad de acciones en la petrolera anglo-holandesa Royal Dutch Shell. En la actualidad, nadie es capaz de afirmar cuál es el paquete accionario de la casa real holandesa, pero los expertos siempre la definen como la “principal accionista””. Y es que, como dice este otro artículo de Perfil: “Aunque no existe confirmación oficial sobre las inversiones de la casa Orange-Nassau, porque la monarquía no tiene obligación de hacer pública dicha información, estudios de expertos afirman que incluyen compañías de la talla de Philips, Exxon, el banco ABN-Amro, la aerolínea de bandera KLM y Royal Dutch Shell”.

La monarquía holandesa no tiene ningún problema en pertenecer a Goldman Sachs (el hijo mediano de Beatriz de los Países Bajos, el fallecido Johan Friso, fue desde 1998 hasta 2003 Vicepresidente de la rama internacional de este banco en Londres) y, a la vez, en la rama “cultural” o de ingeniería social poner de Directora del ECF a Laurentien, a la mujer de Constantijn (el hijo menor), vinculado a la industria militar y de inteligencia de EEUU. Tampoco podemos olvidar a Mabel de Orange, cuñada de Laurentien y viuda de Friso, que trabajó durante años para la ONG intervencionista del multimillonario George Soros (el Instituto Open Society de Bruselas y Londres). Esto no es nada contradictorio, ya que los intereses económicos de grupos capitalistas como Goldman Sachs deben ir necesariamente de la mano del lavado de cerebro que supone toda la “diversidad cultural”, “apertura” (“Open”) y “participación” que propone la ECF y la Open Society. Y todo esto con el telón de fondo de que el Rey de Holanda, el hermano mayor, es un firme defensor de la OTAN.

Por ejemplo, es bien sabido que Goldman Sachs propone en su informe Womenomics que las mujeres deben trabajar fuera de casa para así crear nuevos nichos de negocio empresariales en todo lo que ellas ya no hacen, a la vez que se fomenta la importación de enfermeras o mujeres cuidadoras de Filipinas o Indonesia (en el informe se habla del caso de Japón). Bien, pues la ECF fomenta desde la “diversidad” y las “sociedades abiertas” que aceptemos esta explotación laboral, que muchas veces raya la esclavitud y el robo de mano de obra cualificada (no en vano en Womenomics se habla de importar enfermeras geriátricas, a ser posible) a países pobres en nombre de la “apertura” y la “solidaridad”. Por supuesto, cualquier posible crítica a la explotación de la emigración debe ser dirigida hacia posturas de extrema derecha o xenofobia (también controladas por los poderes globalistas, ya que el verdadero poder consiste en controlar la polaridad). Es decir, jamás debe escucharse una voz anticapitalista, de izquierdas o anarcosindicalista criticando el robo de cerebros y cuerpos, de energía vital y, sobre todo, de cuidados desde unos países a otros. Una excepción a la regla es quizás Silvia Federici, aunque de poco sirve, ya que la misma ¿izquierda? que la endiosa y la invita a dar charlas se convierte en disidencia controlada una vez que, en sus actos y prácticas, acepta subvenciones y sigue el juego en el ámbito cultural del gran capital, que es el que nos tiene a todos eternamente móviles, precarios, líquidos y desenraizados.

Tampoco parece haber ninguna contradicción entre que Constantijn trabaje en la RAND y escriba artículos sobre la “identificación RFID” y su aplicación en la “salud”o el futuro de la economía de internet o e-gobierno y que su mujer dirija una institución que premia a centros culturales que idolatran internet y la informática como Medialab-Prado, cuyo director, repito, también está vinculado al gran capital vía Ashoka.

Mi opinión personal es que, hoy en día, este tipo de organizaciones procapitalistas y pro-OTAN, que idolatran la tecnología como fin en sí mismo, que venden falsas ideas de participación, transparencia y apertura dentro un gran vacío intelectual y emocional, que adoptan incluso formas que imitan a las de las sectas (esto último como tendencia tomada del management y el marketing empresarial), más que anticomunistas deberían ser denominadas como entidades de narcotización social, como una especie de morfina ideológica que lleva a la inacción en la lucha real contra todo lo que nos lleva al abismo como especie. Hoy realmente la lucha no es entre el capitalismo y el anticapitalismo. La lucha hoy es entre el instinto de vida y el instinto de muerte, entre la posibilidad de vivir y la autodestrucción. Así que, por un lado, estas organizaciones “filantrópicas” llevan a no hacer nada útil para la realización de un cambio social positivo, de reconexión con lo humano, con lo natural, con lo sencillo y que no cuesta dinero, y apoyan todo lo que sea artificio tecnológico mercantilizado, en un camino claro hacia el transhumanismo, que en realidad es la fase del capitalismo más destructiva, la del capitalismo total o integral en el que absolutamente todo proceso y vínculo será de compra-venta.

Lo peor de todo es que los países del “eje del mal” o “antiimperialistas” no pueden evitar caer en la misma deriva destructiva con el tiempo, ya sea por imitación, porque les conquisten o invadan, o porque para defenderse terminen militarizando totalmente su existencia (lo que en el fondo también es perder) o porque tengan ideas felices de “nacionalizar” o “estatalizar” lo que ahora hacen las poderosas multinacionales (ver, por ejemplo, la fusión en el campo de los transgénicos entre Syngenta, una empresa privada, y la China National Chemical Corp, una empresa estatal). Cuando alguien me habla de China como un país “antiimperialista” me dan ganas de reir. ¿Dónde se produce el iphone de Apple? ¿Cuál es la fábrica del mundo hoy en día de todas las empresas occidentales?

Estamos ante un círculo vicioso de difícil solución. Y, a lo mejor es ponerme demasiado mística, pero quizás, el mensaje del famoso personaje mítico judeopalestino llamado Jesucristo al dejarse matar y torturar por el Imperio Romano como condenado a muerte fue ese: no querer ser como el Imperio ni hacer lo mismo que él, porque si para luchar contra el mal político y económico es necesario crear otro infierno en la tierra (autoritario, fascista, nazi, estalinista, militarizado, tecnoidólatra, obsesionado con el biocontrol de sus ciudadanos, fanático religioso…), a lo mejor es que no hay salida digna y ética posible. Y ya sabemos lo que ocurrió, ya no en el mundo de la leyenda y la ficción religiosa, sino en el campo histórico: que el Imperio Romano se convirtió en la Iglesia Católica, y sus emperadores en Papas. Pero, claro, el dilema del disidente es que tampoco es ético dejar avanzar al mal y sus mentiras sin cortapisas y sin frenos, como actualmente. A lo mejor estamos ante lo que en teoría de juegos quizás llamen una situación “perder-perder”… Al menos todavía nos queda cierta verdad y cierta consciencia individual para conservarnos. Eso tardarán un poquito más en quitárnoslo.

Tomado de http://17festival.zemos98.org/Stopping-the-world-for-three-days Curiosas paradojas: Se habla de acceso al agua y aire limpio, cuando el Rey de Holanda es miembro honorario de la Comisión Mundial del Agua y la monarquía holandesa es accionista de Royal Dutch Shell, responsable de desastres naturales en Nigeria y de la contaminación del Delta del Río Niger.

No creo que las personas que están detrás de estos proyectos sean plenamente conscientes de las instituciones y empresas que conforman el “Board” del ECF y por qué. Si lo fueran, se preguntarían por qué los mismos que están desmantelando el “Estado del Bienestar” que tanto idolatran o los mismos que fomentan con leyes la especulación inmobiliaria, las subidas de los alquileres, los mismos que nos impiden ser madres y padres con sus lavados de cerebro ideológicos o la infertilidad provocada por sus tóxicos industriales, los mismos que fomentan el cultivo de transgénicos en África o dañan los ecosistemas con sus petroleras son los que después nos aportan una limosna para que desarrollemos nuestra creatividad al servicio de la ingeniería social o, directamente, la narcotización y la distracción social, llevando a callejones sin salida a la gente que se dice de izquierdas. Es obvio también que una empresa transnacional es mucho más poderosa cuando tiene que negociar con un estado pequeño o, mejor aún, una ciudad-estado que cuando tiene que negociar o comprar al político de turno de un estado más grande. Es decir, por ejemplo, una gran empresa de transgénicos podrá hacer presión para legalizar el cultivo de transgénicos y vender sus pesticidas asociados con mucha más facilidad cuando la negociación se establece con una región “federal” que con un estado más grande. Además, será mucho más difícil orquestar una oposición organizada a esta implantación. ¿Es por eso que observamos el apoyo desde el poder del “municipalismo” controlado?

Es importante establecer estas conexiones porque, si no, ¿de qué sirve quejarse en Twitter si después vas a fusionarte ideológicamente con las élites económicas y políticas? Algunos proyectos subvencionados por la European Cultural Foundation (y recordemos por enésima vez, con conexiones Bilderberg-Rockefeller y lo más granado del gran capital mundial), según su propia página web, son:

Periodistas pertenecientes a la red Global Voices y Open Democracy, también participaron en el encuentro cultural “Bilderberg-Rockefeller” del Idea Camp (para ver quién financia estas organizaciones periodísticas podéis hacer click en los enlaces anteriores: Open Society, Ford Foundation, Omydiar Network…):

De esta forma, podemos ver esperpénticos encuentros en los que gente, supuestamente de ¿izquierdas? como políticos de Ahora Madrid (ver video), se entrevistan con la directora de la European Cultural Foundation (recordemos, fundación vinculada en su Board a organizaciones Rockefeller, a reuniones Bilderberg a través del Príncipe Bernardo, a la CIA a través de Dennis de Rougement, a Goldmand Sachs y la Rand, a través de la monarquía holandesa por extensión…) y no le dicen cuatro cosas sobre los desmanes que el capitalismo, dirigido por las élites mundiales que se reúnen en Bilderberg y otros muchísimos foros u organizaciones, como Ashoka-Avina, están provocando en el mundo actual, muchas veces de la mano de su brazo militar de la OTAN. Y de nuevo cobra especial relevancia la entrevista de la directora del ECF para El País cuando dice aquello de “Las ideas que tienen los ciudadanos para forjar un futuro mejor juntos son muy necesarias ahora que estamos expuestos al discurso del miedo, de la desintegración y la división“. No deja de ser irónico que la estrategia del caos que está promoviendo el poder, es decir, las grandes empresas y personajes detrás de las guerras, detrás de la comercialización total de la existencia (desde el ligar a través de apps a los vientres de alquiler o la compra-venta de óvulos/semen), de la biopolítica del control a través de los móviles o internet, detrás del control de lo que comemos, lo que nos contamina el cuerpo y el alma, no deja de ser irónico que ellos mismos, vía sus fundaciones “culturales” y sus subvenciones nos hablen del “discurso del miedo, la desintegración y la división” que ellos mismos promueven de facto.

Son las élites del capitalismo y los estados imperialistas los que provocan las guerras, los que provocan los refugiados, los que provocan las crisis ecológicas y los shocks económicos y culturales que invitan o fuerzan a la gente a emigrar, los que defienden los discursos del sueño americano/europeo, los que bajo discursos de empoderamiento nos quieren esclavos y controlados. Esto es pura y dura ingeniería social. No hay lugar para que las personas realicen su vida con espontaneidad, ya que todo debe ser planificado mediante una estrategia de caos controlado. La gente común tenemos que ser dinamizados, dirigidos por burócratas culturales, que nos expliquen cómo tenemos que pensar, sentir y divertirnos, ¡y además de forma participativa porque ahora toca vender la desmantelación de los servicios estatales y sustituirlos por empresas de dinamización social que “autogestionen” las ruinas y los escombros! Ya lo decía el agente de la CIA Donald Jameson en la cita inicial de este post… Y es que, después de domesticar, hibridar, transgenizar y patentar semillas y animales, lo siguiente es hacer lo mismo con las personas, la ganadería humana, ya que es la conclusión lógica de la dinámica interna establecida por la fusión entre el capitalismo y el Estado en el mundo actual.

Curiosamente, el lema en esta ocasión del Idea Camp era “Moving communities”, comunidades que se mueven. Como siempre, se centran en los efectos para no analizar las causas de por qué la gente se está moviendo o por qué deberían moverse, lo que supone siempre un desarraigo en la psique de las personas y una separación de los vínculos más importantes (familia, vecindad, amistad, sociedad). Y es que si no se provoca la guerra, no habría después refugiados que huyen de ella, pero esta parte no les interesa tanto analizarla…

Dice Susana Noguero de Platoniq, donde se permite incluso la broma de mal gusto de hablar del “individualismo neoliberal” o de “resistencia radical” cuando el evento está siendo promovido por lo más granado del neoliberalismo (Bilderberg, Rockefeller, la monarquía holandesa accionista de Royal Dutch Shell…) y de radical (ir a la raíz o causa de las cuestiones) no tiene absolutamente nada:

“Las guerras y atrocidades, la crisis migratoria y de desplazamiento, la oleada creciente de poderes reaccionarios, conservadores y extremistas en todo el mundo y la culminación en un miedo y una ira fuera de lugar a escala mundial son algunos de los mayores desafíos que enfrentamos actualmente.

Como agentes culturales y sociales del cambio, creemos en el poder de las iniciativas locales, la colaboración transnacional y la solidaridad para contrarrestar algunos de estos abrumadores acontecimientos.

El Idea Camp 2017 se inspira en tres enfoques del tema de Moving Communities: explorar la esperanza y posibilidades positivas radicales para un futuro a través de las fronteras; creando diálogo e intercambio a través de iniciativas e instituciones de base; y puenteando los potenciales de la esfera digital con conocimiento y experiencias abiertos.

El concepto de “cruces seguros” es el núcleo de la identidad visual y el contenido de este Idea Camp. En estos tiempos desafiantes, estamos deseosos de cultivar la comunidad del Idea Camp como un esfuerzo colectivo para alejarnos de los muros hacia los puentes, para crear solidaridad contra el individualismo neoliberal, nutrir las iniciativas sociales y culturales como resistencia radical a las prácticas antidemocráticas y opresivas.

La autogestión y negarse a recibir subvenciones aporta libertad auténtica en el campo de las ideas porque quien paga y organiza, manda**. Por favor, espero que las personas y colectivos que aceptan ser apoyados por estas organizaciones reflexionen y se abran al verdadero debate, que no es decirse muy “abierto” o “participativo” sino aportar argumentos de peso, que no son ni secretos ni conspirativos, son ya del todo accesibles para la gente que quiera conectar la información aislada, demostrando que la transparencia no es nada sino existen mentes libres capaces de pensar de forma crítica. Por eso ahora nos hablan de transparencia… ¡Es que saben que el deterioro y destrucción del individuo actual es tal que ya no hace falta ni esconder la información! No pasa nada por haber sido un tonto útil, muchos lo hemos sido***, lo peor es ser consciente del mal con el que se está colaborando y seguir haciéndolo. ¡Y encima creer que se está participando en algo positivo para la sociedad y un mundo mejor! El debate espinoso sobre las subvenciones, tanto de fundaciones privadas como estatales o europeas, a la intelectualidad de izquierdas tiene que ponerse ya sobre la mesa. Pero más allá de la financiación, que puede ser mayor o menor, lo grave es la coincidencia en intereses y contenidos de la ¿izquierda? con el gran capital. ¿O es que acaso tendríamos que empezar a usar ya términos como “izquierda Bilderberg”, “izquierda capitalista”, “izquierda pro Unión Europea” o “izquierda otanista” para referirnos a los activistas e intelectuales que colaboran con el poder globalista en la difusión de sus ideas y propaganda?

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*Sobre el concepto de federalismo de Denis de Rougement, “el padre de la Europa de las regiones” y similares: Se trata de un federalismo que lo que busca es crear regiones o estados pequeños, no para ganar en autonomía sino para, paradojicamente, que ganen las élites globalizadoras en poder central. En realidad es el “divide et impera” de toda la vida que se está aplicando en todas las facetas de lo humano, desde la propia identidad del individuo a lo político.

**Evidentemente todos tenemos que comer y nos vendemos en menor o mayor grado durante nuestras horas laborales, pero una cosa es vender tu energía vital a cambio de un sueldo (en el que fuera de tu horario laboral puedes ser crítico con tus pagadores) y otra es vender tu alma al completo y fusionarte con tu contratador. Ver mi post “Tu trabajo es una mierda”.

***Sí, yo también caí en la manipulación del 15-m, y sí, he sido tonta útil muchas veces.

Bibliografía relacionada:

En el campo educativo:

 

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