Día 8: el derrumbe

Miércoles, 18 de marzo de 2020

 

Nos dijeron que cerrarían los colegios para evitar contagiar a la gente mayor, la población oficialmente “de riesgo”.

Nos dijeron que cerrarían los colegios y, a la vez, que los niños si se contagiaban solían tener síntomas leves.

Sin embargo, no cerraron las residencias de ancianos.

Además, se les restringieron las visitas de sus familiares.

Ahora, si alguno fallece, tampoco podrá tener funeral, ni se les podrá velar, ni llorar abrazados su pérdida.

Es el signo de los tiempos:

desde el buenismo se están haciendo los actos más crueles e inhumanos.

 

 

Día 3: confusión y preguntas

(IMPORTANTE: ESTE POST NO ESTÁ ACTUALIZADO RESPECTO A LA SITUACIÓN ACTUAL)

(Fe de erratas: había un error en las cifras que ya he corregido. 16/03/2020)

Viernes, 13 de marzo de 2020

Hoy estoy agotada así que no voy a poder escribir mucho. Hoy hemos estado en casa (yo intentando teletrabajar con tres niños) y al final de la tarde he llamado al teléfono oficial de información sobre la COVID-19 (900 102 112 ) y después le he dado a la opción 1 (información) para preguntar dos cuestiones:

1. Ya sé que se han precintado los parques infantiles pero, ¿podemos ir con los niños a algún rincón apartado de parques como la Casa de Campo o la Dehesa de la Villa?

2. No se recomienda realizar viajes pero, ¿se puede ir a la casa del pueblo si está dentro de la Comunidad de Madrid, de puerta a puerta?

A la primera pregunta la persona que me ha atendido se ha quedado media callada y dubitativa. Al final me ha dicho que ella entendía que sí porque lo peligroso de los parques era la aglomeración de niños y que toquen superficies. Me ha dicho que sobre la declaración de Pedro Sánchez tenían la misma información que yo. Efectivamente, me ha dado la impresión de que tampoco a las personas que están en el teléfono les han dado unas directrices claras sobre lo que se puede o no hacer. Efectivamente, nos hemos ido a un rincón de la Dehesa de la Villa con el coche.

A la segunda pregunta me ha dicho que si es dentro de la Comunidad de Madrid ningún problema pero que hay mucha gente irresponsable que se han ido fuera, hacia otras comunidades autónomas y que eso, no se recomienda, claro.

Todo lo que está pasando me parece una locura. Hace una semana estaba en un restaurante comiendo con amigos, había convocada una macromanifestación feminista en Madrid y un mitin político en Vista Alegre y hoy nos dicen que se va a decretar el Estado de Alarma.

Supongo que sigo en fase de negación pero le doy vueltas y vueltas a las cifras de la gripe común y no comprendo por qué con la gripe no se había creado nunca esta alarma y lo dábamos por supuesto:

Los profesionales del CIBER de Epidemiología y Salud Pública (Ciberesp) y del Instituto de Salud Carlos III (ISCIII) han estimado en el resumen de la temporada de gripe 2017-2018 que cerca de 800.000 personas padecieron la enfermedad. De ellas, 52.000 tuvieron que ser ingresadas y cerca de 15.000 fallecieron”. (…)

Se calcula que el número de afectados fue de 752.000 personas. En 52.000 de los casos fue necesaria hospitalización, 14.000 de estos tuvieron complicaciones graves y 3.000 requirieron ingreso en la UCI.

La temporada de gripe son varios meses, de noviembre a abril (6 meses). Así que:

52.000/6 = 8.666,7 ingresos hospitalarios al mes de media

14.000/6 = 2.333,3 hospitalizaciones graves al mes de media

3.000/6 = 500 ingresos en la UCI (obviamente habrá picos en los meses más fríos). Por día serían 17 ingresos de media al día.

15.000/6 = 2500 muertos al mes de media (obviamente habrá picos en los meses más fríos). Por día serían 83,3 muertes al día de media, hay que tener en cuenta el pico máximo.

A 13 de marzo de 2020 tenemos 133 muertes confirmadas por coronavirus. El primer fallecido lo hizo el 13 de febrero así que son 133 muertes en este primer mes de epidemia.

No quiero extender ningún bulo con esto y si hay algún error en estas cifras ruego que alguien me lo explique y lo corregiré. Solamente estoy tratando de entender qué está pasando y por qué mi país va a entrar en Estado de Alarma.

También me ha llamado la atención este fragmento de entrevista a Adolfo García Sastre (la negrita es mía):

-Entonces, ¿merece la pena trabajar en su contención?

No creo que su contención completa sea posible, pero las medidas de contención sirven para ralentizar la expansión del virus. Esto es más importante de lo que parece: no es lo mismo que en España infecte a cinco millones de personas en dos semanas que en un plazo de tres meses. Si las infecciones ocurren en dos semanas se colapsarían los hospitales y la atención sanitaria. En el otro caso es más agotador pero los servicios no se llegan a colapsar.

-¿Hay buenas noticias en relación con la epidemia?

Es difícil predecir, pero creo que va a ser como un año duro de gripe. Habrá muchos más muertos de lo habitual, pero tampoco es un motivo para estar completamente alarmado. La mayor parte de los fallecimientos van a ocurrir en personas mayores, al igual que ocurre con la gripe, y ellas serán las que tengan que poner más medidas para evitar el contagio. No creo que haya muchas defunciones en niños o adultos jóvenes y esto es una buena noticia.

Es decir, sobre las medidas, no habla de Estado de Alerta, cuarentenas a toda la población a modo de arresto domiciliario o de aplicar medidas a la población en general sino que las personas de más riesgo son a las que hay que dirigirse (medidas específicas). Recomiendo escuchar su entrevista en el podcast de Alex Fidalgo.

Me voy a dormir sin saber si hay alguien al mando de toda esta locura. Me da más miedo el alarmismo y el pánico por el caos y la improvisación política que el propio virus. El virus puede matar, pero no haber hecho una evaluación de beneficios/riesgos sociales de lo que supone el miedo en la población lo vamos a pagar muy caro y, de rebote, va a afectar de lleno a los presupuestos de sanidad de los próximos años. Sobre los costes psicológicos y la desconfianza que existe entre las personas ni hablamos.

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Horrores cotidianos

Hace unos años, cuando mi hijo estaba en la guardería, presencié uno de esos momentos reveladores, que dicen más que cien libros de psicología o ingeniería social. Era durante una etapa del curso en la que se nos invitaba a los padres a asistir a un día de clase a contar un cuento o proponer cualquier otra actividad (un ejemplo del cambio de paradigma actual, de la “pasividad” hacia la “participación” controlada que vemos en todas las facetas de lo político). El día que fui pude vivir, de alguna forma, lo que era un día de guardería, salvando todas las distancias.

Nos sentamos en círculo (o más bien nos sentaron) y lo llamaron “asamblea” (cualquier parecido es pura coincidencia…) pero lo peor estaba por llegar. Un detalle inadvertido. Un niño llegó tarde, más tarde de la hora oficial de llegada. Por cierto, la que llegó tarde fue su madre, obviamente, no el niño. La profesora de apoyo le dijo que se sentara en el círculo. El niño dijo que quería beber agua (los niños tenían su propio vaso y se supone que bebían cuando querían). La profesora le dijo que no, que no podía porque “no era el momento”, era el momento de la “asamblea”. El niño se sentó.

Yo no entendía nada y sin embargo no pude articular palabra. Hoy ha vuelto ese momento a mi cabeza. ¿Cómo es posible que no se pueda beber cuando uno tiene sed simplemente porque “no es el momento”? ¿Acaso molestaba a alguien? No, pero debía aprender a obedecer y reprimir todo impulso humano natural, sano y que ni siquiera afectaba a los demás, como la sed. Eso es el curriculum oculto. Tan oculto como mi silencio y pasividad.

Curiosamente, en la facultad podíamos beber agua en clase y mucha gente se llevaba su propia botella. Allí ya no había normas absurdas, ya llevábamos años de curriculums ocultos y ya no hacía falta prohibir beber a determinadas horas o en determinadas tareas. Esa parte de la domesticación ya la habíamos aprobado y ahora tocaba aprender otra lección, en este caso de degradación personal y de aceptación de la mediocridad como algo normal.

Otro momento, un año después.

Voy a buscar a mi hijo a las 12.30 al colegio. Esta vez no se queda en el comedor porque vamos al médico. Veo pasar a una fila de niños con miradas tristes agarrados unos detrás de otros por las camisetas en una especie de trenecito sin ninguna energía vital. Van a comer. Es humillante, aunque nadie parece verlo. Me dan ganas de gritarlo a los cuatro vientos. Callo. Las camisetas se van estirando y acortando según los pasos entre los niños son cortos o rápidos. ¿Es necesario toda esta escenificación? Seguramente es eficiente y se ahorra tiempo, pero parecen ganado industrial…

Cuanto más protestas, peor. Más se refina el sistema. Cuanto más protestas, más te proponen para cargos políticos internos. ¿Quieres una escuela diferente? Ten cuidado de lo que sueñas, puede que se convierta en realidad. De la escuela fordista pasaremos a la escuela toyotista, flexible, creativa, ecologista, sostenible… Porque como con el parto y la lactancia, ya no se puede destruir más y se intentan recuperar parcelas como reservas naturales en medio del colapso.

Si el Kindergarten era un jardín en el que el profesor experto era el jardinero y los niños las flores (el ganado), en la escuela ecologista estatal se obligará a plantar en el huerto, seguramente en preparación de la época pospetrolera y neofeudal y neoesclavista. Supongo que quieren que las nuevas generaciones vayan haciéndose a cultivar huertos estatales, a cultivar para los dirigentes, para los expertos, para los déspotas que siempre saben más que los demás. Pobrecitos de nosotros, siempre sin rumbo, siempre con tanta necesidad de estimulación e intervención a la hora de aprender a ser y existir. Y yo, colaboro con todo ello.

Sueño con la desescolarización, pero no es posible vivir con un sueldo. Y no, no mencionemos el típico discurso del empoderamiento, del emprendimiento, de que toda madre que lo desee puede montar su propio negocio y trabajar y criar en casa a sus hijos. Eso es falso, eso es el sueño americano, tan falso y podrido como todo lo demás. Lo consigue una persona, vendiendo su alma al mejor postor, y cien se quedan por el camino.

¿Hay salida? Si la hay, no será televisada, ni facebookeada, ni retuiteada. Mucho menos estará escrita con letras digitales en un blog. La única salida posible, por ahora, es la libertad de la conciencia.

Buenas noches y buen silencio.

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