Nuestra experiencia con el sueño del bebé #1. – Las nanas.

Desde que era pequeño siempre hemos dormido a Félix de la única forma en la que no lloraba y estaba más tranquilo: en brazos, meciéndole y cantándole. En el transcurso de estos meses me he inventado canciones y he recuperado otras que escuché hace tiempo. También he descubierto el poder somnífero de los boleros y hemos bailado desde rumbas a música de Mali, mientras él iba quedándose frito en el fular. Otras veces, y últimamente cada vez más, nos va muy bien quedarnos casi a oscuras en la habitación y darle el pecho.

En pocas palabras, no ha sido el niño del que todo el mundo habla, que le dejas en la cunita y se duerme solo tan feliz. Tampoco nosotros nos hemos planteado en ningún momento que abandonarle en la cama llorando fuera la solución. Creo que el estar de excedencia y poder acoplarme mejor a sus ritmos de sueño nos ha ayudado bastante a relajarnos con el tema del sueño, aunque mentiría si no dijese que también ha habido noches en las que ya no sabía qué hacer para dormirle a la hora que YO quería. Seguramente sería porque nos acostábamos muy tarde y nos levantábamos también muy tarde, y claro, no tenía sueño hasta las 23h…

Recuerdo que los primeros meses después de dormirle, le dejábamos en su cuna (cerca de nuestra cama) y se despertaba más o menos a las 4h y a las 8h para mamar. Después, comenzó a despertarse más, no sé si serían los dientes, y alguna noche me dio la impresión de que era cada dos horas. Ahora, Félix se despierta dos o tres veces cada noche, le vuelvo a dar teta o ponerle a hacer pis y se duerme tranquilo. Si no lo hace es que tiene algún aire, le cojo, lo echa, más teta y a dormir. Y si aún así no se duerme al dejarle en la cuna, le pongo en el carrito y le muevo. Después le paso a la cuna cuando nos acostamos nosotros y, en mitad de la noche, después de mamar, muchas veces acaba en la cama con nosotros. Ese es, bromeando, nuestro “método” y la verdad es que nos va bastante bien. Supongo que, como todo es cuestión de perspectiva, otros padres pensarían que duerme fatal y que tiene que dormir del tirón y blablabla. Sé que descansa, duerme 11-12 horas por la noche, y se echa una siestecita después de comer.

Sobre las nanas leí esto en el prólogo de Carlos González al libro de Rosa Jové “Dormir sin lágrimas”:

“Asimismo, las canciones de cuna están prohibidas, aunque todas las culturas las hayan tenido , aunque los más grandes músicos las hayan compuesto , aunque recordemos aún las que nos cantaba nuestra madre. La misma prohibición ha caído sobre los cuentos para dormir , que ahora han de ser en todo caso cuentos para no dormir, pues está permitido contarlos siempre y cuando el niño no se duerma con ellos  y los padres salgan de la habitación dejándolo despierto.”

“Esta noche he dormido a mi bebé en brazos con esta nana-protesta. ¿Será la oxitocina o acaso no es una de las voces más maravillosas que han existido? Hoy reivindico el arte de dormir a un bebé, arte que no entiende ni de prisas ni de horarios industriales, como los que rigen el sistema en el que vivimos. Ojalá que la mamá del niño de la canción pudiera dormirle ella misma y no llevara esa vida tan dura…”

Colgué esta canción en mi facebook hace poco y una amiga me habló de otra nana que había cantado ella a su hijo:

Y me fijé en algo curioso y triste a la vez. ¿Todas las nanas tienen esas persuasiones y amenazas para dormir? Son dulces, sí, pero meten miedo con frases como “o viene el coco y te comerá”, “Y si el negro no se duerme, viene el diablo blanco y ¡zas! le come la patita”, “si no drume yo te traigo un babalao que da pau pau*”.

*Según la web Mamalisa: Un “mamey” es una clase de fruta que crece en Cuba, un “babalao” es un sacerdote de Santería y “pau” es un palo o un pan. Dar pau pau significa “pegar”. ¡Está amenazándole con un sacerdote que le pegará si no se duerme!

¿Con qué canciones dormís a vuestros bebés? ¿Sabéis de nanas que no lleven amenazas o den miedo a los niños?

Aquí os dejo una de nuestras canciones, que no es una nana pero más de una vez le he dormido con ella en brazos o en el fular. ¡Será el ritmo!

Y otra, sin chantajes ni miedos:

Y una preciosa nana sefardí, muy antigua, que me enamora con su embrujo:

Esta cantada por Ella Fitzgerald, un canción creada por Gershwin para una ópera. No parece que tenga mucho que ver con el argumento real de la obra, pero podría parecer también otra nana-protesta cantada por una nanny al bebé de los señores de la casa (“tu padre es rico y tu madre es guapa”).

Esta la incluyo gracias al comentario de Isabel: