Días 85, 86, 87 y 88: las fases

La protección de datos impide la vigilancia de los individuos y, como la sociedad liberal no cuenta con la posibilidad de tomar al individuo particular como objeto de la vigilancia, lo único que le queda es un shutdown o cierre total con enormes consecuencias económicas. Occidente pronto se dará cuenta de una verdad fatídica: que lo único que puede impedir ese shutdown es una biopolítica, una vigilancia digital del cuerpo que permita acceso irrestricto al individuo. 

Byung-Chul Han entrevistado por Rebeca Yanke

Jueves, 4 de junio de 2020

Viernes, 5 de junio de 2020

Sábado, 6 de junio de 2020

Domingo, 7 de junio de 2020

Desde el primer momento me di cuenta de qué iba la película de todos este chantaje biopolítico que estamos viviendo, que no es otro que aceptar la vigilancia y el control digital total por parte del poder. Me parece tan obvio que casi parece estúpido explicarlo, pero quizás sea debido a que llevo años leyendo sobre estos temas y ya estaba algo curtida en otras batallas. Todo gira en torno a la aceptación y la sumisión a las estúpidas apps, a la obsesión el Big Data y el abandono de los derechos de protección de datos y circulación; todo con la excusa de un virus, en teoría nuevo y muy contagioso. Sabían que de otro modo jamás entregaríamos nuestras libertades.  Por cierto, Byung-Chul Han me ha decepcionado totalmente durante esta crisis con la cuestión de las mascarillas. Se ha mostrado como lo que es, un integrado en la realidad distópica que estamos viviendo.

Estas son las fases que intuyo que vamos a vivir si no paramos esta locura, las primeras dos ya las hemos vivido o estamos en ello:

Primera: aceptar el arresto domiciliario de todo un país salvo para comprar comida. Aceptar perder el trabajo, perder la salud y la sanidad, perder los colegios. Aceptar la deshumanización de lo sucedido en residencias y la desatención a los enfermos. Aceptar la medicina de guerra, el hospitalocentrismo, los tratamientos experimentales y la yatrogenia. Corralito sanitario y cierre de centros de salud y especialidades.

Segunda: aceptar la mascarilla obligatoria. Esta es la medida psicológica de sumisión que sirve para ver el nivel de obediencia de una sociedad y aceptar todo lo que viene después.

Tercera: aceptar la geolocalización constante y la app del COVID-19 para rastrear y aislar “contactos”, contagios, enfermos y personas “asintomáticas”. Nos dicen como a niños: “Si no queréis ser confinados como en las plagas de otros tiempos tenéis que aceptar esto otro”. Eso se llama chantaje y grilletes digitales.

Cuarta: aceptar la vacuna obligatoria.

Quinta: aceptar los carnets de inmunidad que dan o quitan derechos según lo diga un test cuya fiabilidad es muy cuestionable.

Sexta: aceptar el crédito social de estilo chino en el que los ciudadanos ganan y pierden puntos según su relación con el poder estatal y la dictadura total. Es algo que vulneraría nuestra Constitución pero, ¿a quién le importa eso en tiempos de la nueva normalidad?

Séptima: aceptar la eliminación del dinero en efectivo, aceptar el corralito digital que supone que el dinero dejará de ser tuyo y siempre estará en manos de los bancos.

Octava: ¿aceptar el chip RFID insertado en la piel o un tatuaje “inteligente”?

Intuyo que las principales fuerzas políticas se irán turnando en la implementación de cada una de estas fases. Cuando un partido en el poder se queme, el siguiente continuará el trabajo. ¿Lo vamos a permitir? ¿O en algún momento vamos a plantarnos y decir “basta”?

 

https://news.rice.edu/2019/12/18/quantum-dot-tattoos-hold-vaccination-record/

– Los médicos podrían acceder al historial de vacunas del paciente rápida y cómodamente, lo que podría salvar muchas vidas en países en desarrollo. https://www.elespanol.com/omicrono/tecnologia/20191221/tatuajes-inteligentes-registran-historial-medico/453204907_0.html

ID2020 es una coalición de organizaciones públicas y privadas que nació en 2016 para avanzar en uno de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de Naciones Unidas: “proporcionar acceso a una identidad legal para todos”, según el sitio.

Ethan Veneklasen, director de comunicación de ID2020, dijo a AFP Factual que “una de cada siete personas en todo el mundo carece de una forma reconocida de demostrar su identidad. Esto significa que no pueden acceder a servicios sociales vitales, ejercer sus derechos como ciudadanos y votantes y participar en la economía moderna”. https://www.eluniverso.com/entretenimiento/2020/06/03/nota/7860519/anonymous-bill-gates-teoria-conspirativa-covid-id2020

Día 15: carta a Nassim Nicholas Taleb y Yaneer Bar-Jam

Miércoles, 25 de marzo de 2020

Estimados Sr. Nassim Nicholas Taleb y Sr. Yaneer Bar-Jam:

Hoy los diputados de mi país están reunidos en el Congreso para aprobar de nuevo una prórroga del estado de alarma por otros 15 días. Me dirijo a ustedes con motivo del artículo publicado hoy en The Guardian con el título “The UK’s coronavirus policy may sound scientific. It isn’t” que en castellano sería “La política de Reino Unido respecto al coronavirus puede sonar científica. No lo es”.

Les hablo como una simple ciudadana sin estudios en medicina ni en epidemiología que quiere comprender en qué se basan las decisiones que ha tomado el gobierno de España y cuáles son las evidencias que respaldan el confinamiento de la totalidad de la población en casa (salvo servicios esenciales) respecto a otras medidas más específicas como podría ser la recomendación del confinamiento de las personas en los grupos de riesgo, los enfermos contagiado y las personas con las que tuvieron contacto.

Hasta ahora me ha costado mucho encontrar información clara y sencilla, para que personas como yo lo podamos entender. Entiendo que el objetivo es ralentizar los contagios para que no colapse el sistema sanitario y sus limitadas plazas hospitalarias, UCIs y que no enferme el personal médico que se está dejando la piel por nosotros.

Sin embargo, por más que busco no entiendo por qué se han tomado medidas tan radicales y que atacan derechos tan fundamentales de las personas y sus necesidades más básicas, muchas de ellas también relacionadas con la salud misma como puede ser caminar, hacer deporte, o recibir la luz solar. Especialmente delicado es este tema en niños y personas mayores, con patologías psiquiátricas o alguna discapacidad.

Lo que más me ha llamado la atención de su artíuclo es que primero deslegitiman la tésis de la “inmunidad de grupo” que sostiene el asesor científico de Boris Johnson, para después afirmar al final que como, según ustedes, no tiene la base científica suficiente, solo nos queda recurrir al confinamiento:

La política obvia que queda ahora es un confinamiento, con pruebas hiperactivas y rastreo de contactos: siga la evidencia de China y Corea del Sur en lugar de miles de códigos informáticos propensos a errores.

¿Y por qué debería ser obvio algo que tampoco se demuestra? ¿Y si ninguna de las dos visiones tuviera evidencia porque no hay experiencia anterior con la que poder compararnos? Ustedes no especifican qué tipo de confinamiento es el “obvio” para luchar contra la amenaza que se multiplica, el coronavirus COVID-19. ¿Hay pruebas de que un confinamiento selectivo tenga peores resultados que uno generalizado?

El informe del Imperial College del 16 de marzo que los medios citan como el que ha hecho cambiar de postura al gobierno de Boris Johnson afirma*, después de múltiples gráficos en su conclusión algo bastante desconcertante:

Nuestro análisis informa sobre la evaluación tanto de la naturaleza de las medidas requeridas para suprimir COVID-19 como de la duración probable de que estas medidas deban implementarse. (…) Sin embargo, enfatizamos que no es del todo seguro que la supresión tenga éxito a largo plazo; No se ha intentado previamente una intervención de salud pública con efectos tan perjudiciales para la sociedad durante un período de tiempo tan largo. Cómo responderán las poblaciones y las sociedades sigue sin estar claro.

Y, sin embargo, nada de esto señalan ustedes en su artículo. Al menos el Imperial College es sincero y humilde en este asunto y no asume que todo sea tan “obvio”.

En su artículo, al atacar la tesis de la “inmunidad de grupo” son muy exigentes, lo que es importante y necesario, y preguntan:

¿Qué pasa si estos supuestos son erróneos? ¿Han sido probados? La respuesta es a menudo un “no”. Para trabajos académicos, eso está bien. Las teorías defectuosas pueden provocar discusión. La gestión de riesgos, como la sabiduría, requiere robustez en los modelos.
Pero si basamos nuestros planes de respuesta ante una pandemia en modelos académicos defectuosos, la gente muere. Y lo harán.

Sin embargo, esto mismo no se lo piden a las demás tésis, como la seguida por China. Entiendo porque la experiencia de China no es ya una tésis, es una “experiencia real” que ha sucedido, ya ha ocurrido y se puede aprender de ella. Pero que haya funcionado no demuestra que quizás hubiese conseguido el mismo número de muertos, para bien y para mal, si se hubiese optado por medidas menos agresivas y traumáticas. Entiendo que no quisieron tomar ese riesgo y fueron maximalistas. Pero, ¿es eso ético? También ante una infección en un brazo se puede optar por la amputación, lo que puede solucionar el problema pero a la vez has perdido el brazo, lo que conlleva otra serie de percances bastante serios. Se diría, la opción de amputar ha funcionado, es una experiencia exitosa, ya no hay infección. ¿Realmente es así cómo funciona la gestión de riesgos a nivel político?

Creo que en este asunto se mezclan dos temas. Por un lado está la cuestión sanitaria, la mitigación o la supresión del virus, pero por otro lado está el tema del colapso sanitario, que no deja de ser una cuestión administrativa y política de asignación de recursos. Para paliar o prevenir un colapso también hay que recurrir a ampliar el número de camas, hacer hospitales de campaña, reclutar personal sanitario extra de donde se pueda, etcétera.

Por supuesto, la mejor gestión de riesgos es la que previene, no la que actúa a la desesperada después de dejar pasar el tiempo discutiendo sobre el sexo de los ángeles y organizando macromanifestaciones como las del 8 de marzo en Madrid. Si el gobierno organiza y permite este tipo de evento, da el mensaje a la sociedad de que no pasa nada y que las personas mayores de 50 años estaban seguras caminando por la ciudad, ya fuera en misa o haciendo la compra o haciendo vida social. El deber de un político es contar la verdad, por cruda que sea, para que podamos tomar decisiones libres e informadas.

Y, por último, pero no menos importante habría que destacar el abandono al que se ha sometido a la población de más riesgo en las residencias de ancianos, lo que demuestra que todo esto tiene una gran parte de pantomima y de guerra psicológica contra la población. Se cerraron colegios, se nos confinó en casa a familias sanas, pero no se cerraron las residencias ni se cerrarán. No se asumirá que el mejor cuidado que se puede dar a los ancianos es en sus propios domicilios o en el de sus familiares y que, si no se hace, es porque la sociedad está tan deshumanizada que no lo considera prioritario. Los ancianos son los olvidados de los olvidados y no importan a nadie. Por eso, menos gráficos chulos y menos hipocresía. Detrás de los números hay mucha ideología y bajo aparente neutralidad ideológica, los hechos hablan por sí mismos. Algo tan sencillo como cerrar residencias y proteger a los ancianos del COVID-19 aunque solamente fuera una medida temporal no entraba en los planes ni entrará, ni de los políticos y, me duele decirlo, ni de muchas familias.

Pero, entonces, ¿de qué va esta película realmente?

Otra variable en el estudio de riesgos/beneficios de estas medidas que a mí me parece especialmente preocupante es el tema de la alimentación. Como todavía estamos a tiempo habría que pensar bien cómo vamos a hacer para que no se pare la agricultura, ya que en España los trabajadores que cultivan y recolectan frutas y verdudas son en una gran mayoría inmigrantes que quizás esta temporada no quieran o no puedan venir a trabajar por miedo a la alarma por el COVID-19. ¿Estamos dispuestos los españoles a ir a trabajar al campo a recoger las fresas, los tomates y las aceitunas? Porque si no se planta y no se recoge, la comida no llega por arte de magia a los supermercados. ¿Y si no hay forma de garantizar el riesgo 0 de contagio? Estaremos dispuestos los jóvenes y sanos a arriesgarnos por los que sí tienen un mayor riesgo? Tenemos decisiones difíciles por delante que solamente con madurez y valentía van a poder llevarse a cabo.

El trabajador temporero que este año no va a recoger la fruta está tomando sus propias decisiones y lleva a cabo su propia “gestión de riesgos”. La señora que hace una compra masiva en el supermercado también está tomando decisiones ante una eventual falta de suministro. Como ven, Señores Taleb y Bar-Jam, la cuestión es compleja y no puede ser abordada únicamente desde el prisma de la disciplina matemática o médico-sanitaria. Sé que es imposible tomar en cuenta todas las variables porque la realidad es compleja pero si nos centramos solamente en el detalle podemos estar evitando ver la fotografía completa y, con la mejor de las intenciones, hacer más mal que bien a medio y largo plazo.

Reciban un cordial saludo desde Madrid y cuidense mucho.

Tania

*Esto habría que matizarlo porque creo que ha habido mucha desinformación al respecto. Según creí entender en una entrevista a Patrick Vallance ellos no se oponían a un confinamiento total o cuarentenas generalizadas pero decían que tienen sus propios riesgos y que había que valorar cuándo tomar la decisión de hacerlos, ni demasiado pronto ni demasiado tarde. Así que yo no veo una incoherencia en lo que ha ido haciendo Reino Unido, han ido dando pasos de menor a mayor según tenían planeado. Es decir, no creo que haya falta de planificación o espontaneidad. Otra cosa es que la parte administrativa de aumentar camas hospitalarias y demás medidas en esa dirección sí parezca que han llegado tarde. El tiempo lo dirá.

 

Relacionado:

-Oriol Mitjà: https://es.yahoo.com/noticias/coronavirus-oriol-mitja-experto-catalan-independentismo-quien-es-controvertido-criticas-080022775.html

https://navarra.elespanol.com/articulo/sociedad/coronavirus-uci-navarra-covid-19-ancianos/20200326001828317280.html

https://navarra.elespanol.com/articulo/sociedad/uci-gobierno-navarra-salud-acepta-pacientes-mayores-79-anos-coronavirus/20200325175026317212.html

– Entrevista al médico Juan Gervás del 24 de marzo de 2020: https://podcast.radioalmaina.org/?powerpress_pinw=530731-podcast

– Entrevista a Adolfo García-Sastre del 10 de marzo de 2020: https://www.elnortedecastilla.es/burgos/virologo-burgales-estudia-20200306205314-nt.html#vca=modulos&vso=elnortedecastilla&vmc=noticias-rel-cmp&vli=salamanca

– Madrid prohíbe enviar al hospital a ancianos sin movilidad o deficiencia cognitiva: https://www.elplural.com/sociedad/madrid-prohibe-enviar-hospital-ancianos-movilidad-deficiencia-cognitiva_236322102

– El polémico documento de Madrid: los ancianos con discapacidad y síntomas no se derivarán al hospital: https://www.elespanol.com/espana/madrid/20200325/polemico-documento-madrid-ancianos-discapacidad-no-derivaran/477453553_0.html

– Comunicado CERMI: Sin embargo, creemos que muchos mensajes que se están difundiendo están trasluciendo, seguramente de manera incierta, discrecionalidad, si no arbitrariedad, a la hora de seleccionar a las personas en función de su edad en los centros sanitarios. Por otra parte, los mensajes que se lanzan sobre la inevitable muerte de las personas mayores afectadas, está causando miedo y desprotección de los derechos humanos de las personas mayores. Consideramos discriminatorio e inhumano, que se tengan en cuenta criterios de edad para priorizar la atención sanitaria de los pacientes, en lugar de considerar criterios clínicos y otras circunstancias vitales de las personas, con independencia de la edad. https://www.cermi.es/es/actualidad/noticias/alertan-de-la-situaci%C3%B3n-de-%C2%ABdiscriminaci%C3%B3n-y-abandono%C2%BB-que-sufren-muchas

– El enemigo son los otros: https://twitter.com/Strambotic/status/1243101548999258113

Día 13: carta a Byung-Chul Han

Madrid. Lunes, 23 de marzo de 2020.

Estimado Sr. Byung Chul Han:

Le escribo para responder con algunas matizaciones a su artículo aparecido en El País el día 22 de marzo de 2020 “La emergencia viral y el mundo de mañana”, en plena crisis del coronavirus COVID-19. En su exposición comienza haciendo un análisis de la situación en algunos países asiáticos que tienen muchísimos menos muertos que Italia o España y afirma que ellos tienen controlada la epidemia y en Europa no. Creo que los países asiáticos tienen más experiencia con este tipo de virus como el SARS o el MERS y, por eso mismo, tienen ventaja a la hora de atajar  la situación. Tambíen es cierto que usan aplicaciones de móvil que en Europa, donde nos regimos por el RGPD, serían invasivas para la protección de datos de los usuarios a no ser que funcionaran con su consentimiento o bajola aprobacion de una ley específica.

Respecto a que Europa está fracasando, no lo veo del todo así. La situación es un desastre, es una tragedia, es inhumana en el trato que se ha dado a los ancianos, en la falta de previsión política y administrativa, pero la realidad es que en Italia ya llevan dos días con cifras de muertos en descenso. Es posible que el sábado 21 de marzo fuese su día de pico máximo de muertes por día. Está por ver*. En España, vamos unos días por detrás de Italia, lo que está por ver es si se podía haber conseguido lo mismo con medidas tempranas y específicas menos restrictivas y abusivas con el pueblo. Yo creo que sí y considero además que este es un gobierno terrible por lo que ha hecho, sobre todo a los muertos y sus familiares, pero también a las víctimas colaterales de este arresto domiciliario.

COVID-19 | Nuevos fallecidos diarios: Italia vs España. Gráfico Yahoo

La afirmación de que “quitan los respiradores a los pacientes ancianos para ayudar a los jóvenes” tendría que ser probada. Yo he tratado de investigar ese tema y a lo único que he llegado es a un artículo de The Telegraph en el que se habla de un documento no aprobado en ese momento en el que las autoridades italianas dicen que todavía no se había llegado a ese punto. Lo que sí es cierto es que está el testimonio del anestesiólogo Christian Salaroli en Il Corriere della Sera: “Elegimos a quién tratar y quién no, según la edad y las condiciones de salud. Como en todas las situaciones de guerra”. En España en teoría no hemos llegado a ese punto (Ayuso dice que es un bulo a 20 de marzo) pero no hay día en el que no nos digan en los medios que estamos apunto del colapso total, apunto pero todavía no. Y no descarto que la realidad sea esa o incluso peor. De hecho, no se ha protegido a los ancianos de las residencias y hoy nos enteramos de la deplorable situación en la que se encontraban algunos centros, después de que “miembros del Ejército” descubrieran la existencia de mayores que se encontraban viviendo “en situaciones extremas y malas condiciones de salubridad, así como con residentes fallecidos”. ¿Estamos ante un senicidio?

Me parece muy interesante su análisis sobre las ventajas de Asia en cuanto a disciplina, Big Data y pensamiento conformista frente al Estado, el poder y nula importancia de la protección de la intimidad del sujeto frente a las administraciones. Lo que me asusta es que incluso parece que en algunos momentos podría parecer que al autor le parecen positivas estas caracterísitcas, ahora puede aplicarse ese gregarismo y sumisión colectiva para contener el virus (en teoría). ¿Las cosas son buenas o malas en función de cómo me vengan en cada momento político?

Más sorprendente me parece la parte en la que habla del uso de mascarillas en Corea:”Creo que las mascarillas protectoras, de las que se ha suministrado en Asia a toda la población, han contribuido de forma decisiva a contener la epidemia”. ¿Lo cree usted? ¿Por qué razón? Yo tengo entendido que las mascarillas no están recomendadas para el público en general o al menos esto decía el Consejo General de Colegios Oficiales de Médicos (CGCOM) en febrero:

Las mascarillas no sirven de nada al aire libre ni tampoco en lugares del mundo donde no hay transmisión local, como por ejemplo España, en este momento. No acapare mascarillas ni haga compras compulsivas, que solo contribuyen a generar alarma y provocar desabastecimientos.

La verdad es que me sorprende que un filósofo nos proporcione consejos médicos según sus propias creencias que no se basan en ninguna evidencia que podamos consultar. Yo, en ese sentido, también tengo una creencia intuitiva. Creo que las mascarillas se han agotado aquí también porque proporcionan estéticamente algún tipo de protección, a modo más de amuleto que otra cosa.

Y sigue usted en su defensa del uso indiscrimado de mascarillas por la calle: “Por el contrario, en Europa se dice a menudo que no sirven de mucho, lo cual es un disparate. ¿Por qué llevan entonces los médicos las mascarillas protectoras?” Según la OMS: Sobre el uso de mascarillas por el nuevo coronavirus, la OMS advierte de que si estás sano, solo necesitas llevar mascarilla si vas a atender a alguien de quien se sospeche la infección por el 2019-nCoV. En el caso de tener tos o estornudos, sí puede utilizarse la mascarilla para evitar la propagación de las gotitas de saliva, pero hay que saber usarla y desecharla correctamente.

También nos hace usted un poquito de publicidad de unas maravillosas mascarilas coreanas lavables “hecha de nano-filtros” que son una “buena solución”. Después dice que Europa está fracasando y dice que Macron confiscó mascarillas para dárselas al personal sanitario. Pero es que la cuestión es que aquí se considera que los profesionales son los que necesitan las mascarillas no la poblacion en general.

Estoy de acuerdo en que es una contradicción total cerrar restaurantes y no cerrar el metro pero, de nuevo, vuelve a la carga con el tema de las mascarillas: “En una situación así, las mascarillas protectoras salvarían realmente vidas humanas.” A lo mejor cerrar el metro también salvaría vidas humanas y tiene más sentido. O no. Tendremos que ver la evidencia que tenemos en uno u otro sentido. Y de nuevo las mascarillas: “Incluso las mascarillas normales servirían de mucho si las llevaran los infectados, porque entonces no lanzarían los virus afuera.” Y ahí tiene razón porque es precisamente la recomendación oficial: para sanitarios, infectados y posibles infectados.

Después, usted entra de lleno en el modo “pánico” y no le culpo, yo estoy hecha una montaña rusa de emociones y ansiedad dentro de esta crisis del COVID-19, pero de ahí a decir que nuestras caras europeas sin máscaras son “obscenas”, creo que es pasarse. Y después se queja de que no puede encontrar mascarillas en Alemania a pesar de que le gustaría poder llevar una. Lo verdaderamente grave que está ocurriendo en Europa, que no es que usted no encuentre mascarillas sino que no haya para el personal sanitario.

Después vuelve a la contradicción de mantener cuarentenas generalizadas con la de que se pueda ir en metro y en autobús. Es que eso es de cajón, no tiene sentido. También estoy de acuerdo en que habría que revitalizar el sector industrial europeo, para no depender de China. Sin embargo, usted no muestra ninguna crítica a las medidas de cuarentena impuestas a la población sana.

Afirma también: “La reacción inmunitaria es tan violenta porque hemos vivido durante mucho tiempo en una sociedad sin enemigos, en una sociedad de la positividad, y ahora el virus se percibe como un terror permanente.” Yo creo que no es que no hayan seguido existiendo enemigos y guerras durante todo este tiempo, de hecho EEUU y Rusia siguen manteniendo rivalidad, del mismo modo que EEUU y China (aunque luego después a otro nivel las empresas estadounidenses vayan a fabricar a China sin problema), sino que se ha afianzado una postura ideológica a favor de la seguridad en detrimento de la libertad. Esto se ve en el feminismo, que pretende que no muera “ni una más”, aún a costa de vivir en un estado policial o adoctrinar sin ninguna evidencia a los niños para evitar que cometan crímenes en el futuro (precrimen) o en las empresas de seguridad que venden sus sistemas “guardián” de geolocalización de tus seres queridos y demás. O a partidos como Vox que en barrios conflictivos prefieren llenar las calles de cámaras a quitar licencias a los bares que molestan a los vecinos. ¿No está aquí el germen del autoritarismo digital y de Big Data? Y ahí China tiene mucho que enseñarnos, obviamente, si esa es la lección que queremos aprender. Lo que pasa que en la relación beneficio/riesgo a lo mejor se pierde más que se gana. Como dice la canción Txoria-txori:

Si le hubiera cortado las alas
habría sido mío,
no habria escapado.

Pero así,
habría dejado de ser pájaro.

Y yo…
yo lo que amaba era un pájaro.

Si para eliminar la “masculinidad tóxica” tengo que reprimir al hombre en general, también tendré que prescindir de la masculinidad positiva y de todo lo heroico que han hecho los varones a lo largo de la historia. En realidad todo esto forma parte de una deriva autoritaria de la cultura occidental que lleva ya años fraguándose, muchas veces desde un supuesto espíritu libertario sesentayochista.

En su artículo creo que toca el tema clave: “la arriesgada política monetaria de los bancos emisores ha generado en los últimos años un pánico reprimido que estaba aguardando al estallido.” La crisis de confianza en unos bancos centrales que imprimen billetitos sin respando en oro o en nada tangible ha provocado una falta de confianza total en el sistema. No confiamos en nadie, ni en los bancos ni en el vecino de enfrente. Es la guerra de todos contra todos. Por eso surgen iniciativas de consentimiento libre e informado, tanto en materia de protección de datos como para mantener relaciones sexuales consentidas (como la ley de libertad sexual de Podemos). Hay una pérdida de confianza en el ser humano, en nosotros, en los otros, en el más allá, en el más acá, en occidente, en los líderes, en los profesores, en los alumnos, en los jefes, en los políticos, en los subordinados, en el dinero… No nos fiamos unos de otros. No hay vínculos que defender. No nos fiamos del Estado y por eso hacemos compras y nos preparamos para un colapso del sistema previsible que nos lleve de nuevo a la Edad de Piedra o a una nueva Edad Media, como en la caída del Imperio Romano. Quieren que no nos fiemos del dinero en efectivo y paguemos con tarjeta, cuando el día en que no haya efectivo estaremos en un corralito digital del que no podremos escapar, el dinero será del banco y no podrás sacarlo. El regreso al patrón oro forma parte de esa lucha por volver a lo real, a lo tangible, a lo material frente a lo virtual y especulativo.

Efectivamente, el virus ha sido la gota que ha colmado el vaso. Y parece que también es la solución para tenernos encerrados y calladitos a nivel mundial. Se vislumbra la estrategia y lo que nos dirán: cada país ha gestionado esta pandemia de una forma y ha sido un caos. La OMS tiene que ser el Ministerio de la Salud mundial y debemos actuar coordinados, ya que los virus no entienden de fronteras. Solamente un gobierno mundial puede hacer frente a retos mundiales… Y blablablá.

Frente a esto. Yo, por mi parte, voy a seguir pagando mis clases a la academia de baile a la que iba, la guardería de mi hijo menor y todos los gastos que tenía habitualmente. Mientras yo siga cobrando no quiero que nadie pierda su trabajo porque yo deje de pagar. Creo que es lo ético.

También afirma usted en otro momento: “Es posible que incluso nos llegue además a Occidente el Estado policial digital al estilo chino. Como ya ha dicho Naomi Klein, la conmoción es un momento propicio que permite establecer un nuevo sistema de gobierno”. En esto estamos de acuerdo, porque esa es la tendencia. Y pongo como ejemplo lo que está pasando en los colegios españoles y de medio mundo con la aplicación Class Dojo. Como algo tan perverso y aparentemente inocente se ha colado en las vidas de nuestros hijos es algo vergonzoso e inexplicable. Es una prueba más de la caída de la civilización occidental. Amamos la servidumbre.

También comparto su crítica a Zizek respecto a ese utopismo de baratija frente a un virus. Pero el cambio social hacia la virtud, hacia el bien, no se fundamenta en simplemente dejar de coger el avión y salvar el clima (aquí no sé si habla Byung-Chul Han o la subvencionada Greta Thunberg). Creo que se fundamenta en buscar la verdad y atreverse a decirla públicamente. Son demasiados años de verdades subvencionadas por la ingeniería social del capitalismo de empresa única que nos ha tocado vivir. Porque para recuperar la confianza en el otro debo de ver verdad en el otro, espontaneidad, un ser humano y no un ser adoctrinado y domado por el poder.

Byung-Chul Han, cuando me leí sus libros me pareció fascinante. Su artículo se nota que está escrito desde la inmediatez del momento, aunque no deja de ser un texto que señala direcciones peligrosas que puede tomar este tema. Ahora he leído al Cardenal Sarah (su libro “Se hace tarde y anochece”) y me parece que como filósofo está en otro nivel en lo que respecta a la claridad y sencillez con que explica en qué momento histórico nos encontramos y hacia qué tipo de sociedad nos dirigimos. Lo que ocurre es que El País jamás le dejará publicar un artículo porque sabe que da en el clavo frente al mundo que viene, por eso prefiere que los culturetas occidentales sigan leyendo sus libros, los de Byung-Chul Han y no lean al segundo, un autor cristiano católico. Sí, salgo del armario, después de unos casi treinta años de ateismo y apostasía, vuelvo a creer en Dios y no puedo ni debo ocultarlo más. No ha ocurrido ahora, ha sido un proceso muy lento de varios años, pero es ahora cuando debo de dar un paso al frente.

Buenas noches.

 

ACTUALIZACIÓN 28.3.2020

En Italia alcanzaron un nuevo pico con 919 muertos en 24 horas el viernes 27 de marzo.

 

Relacionado:

La gente busca desesperadamente mascarillas, pero los expertos advierten que no sirven de mucho…

Las mascarillas no hacen nada a las personas sanas. En el caso de  infectados, si se ponen una mascarilla, producen menos aerosoles y, por tanto, transmiten menos. Mejor que sean las personas infectadas las que usen las mascarillas en vez de las personas no infectadas. Para evitar el contagio, tiene que ser una mascarilla muy especial, que no permita el paso de los virus y que esté muy bien ajustada, pero es que necesitarías también gafas de protección porque es muy fácil que el virus se pueda transmitir a través de los ojos. Casi todos los virus respiratorios se pueden transmitir también a través de los ojos.https://www.niusdiario.es/sociedad/sanidad/adolfo-garcia-sastre-virologo-coronavirus-infectara-mas-gente-que-gripe-causara-millon-muertos-mundo_18_2906670177.html

– El ‘Fernando Simón’ chino contradice a la OMS con el uso de mascarilla:

https://www.economiadigital.es/politica-y-sociedad/coronavirus-el-fernando-simon-chino-contradice-a-la-oms-con-el-uso-de-mascarilla_20048955_102.html

De lactancia mercenaria, nodrizas y amas de cría.

Sigo con fascinación investigando la historia de las amas de cría y aunque sigo sin poder contestar a la pregunta que guiaba hoy mi búsqueda (¿en que año se ilegalizó o cayó en desuso esta práctica en España?) he encontrado varios videos interesantes:

Si vais a Cantabria (Selaya) este parece un museo muy interesante:

En todas partes leo que durante el siglo XIX hubo hambrunas y penalidades en los pueblos pasiegos que empujaron a las mujeres ha irse lejos a criar a niños ajenos y se separaban de los suyos propios. ¿Qué hay de cierto y de falso en estas afirmaciones? ¿Cuál era la causa de estas hambrunas?

Porque lo más duro de asimilar, desde nuestra óptica actual, es eso mismo: sus hijos eran criados con leche de vaca mientras ellas ofrecían su leche a bebés de madres adineradas de la capital. ¿Puede haber algo parecido hoy en día? Muchas veces pienso en las emigrantes que vienen a cuidar niños españoles mientras sus propios hijos son criados por abuelas o familiares en sus países. No sería extraño que quizás dentro de muy poco comiencen a salir madres españolas a cuidar niños alemanes, por ejemplo, debido a la crisis económica. Así es el sistema económico, político y sobre todo ideológico en el que vivimos desde hace tantos años… Porque hace falta recordarlo: detrás de estas historias siempre detrás está la palabra “crisis”, “hambruna”, “pobreza”. En teoría, nadie se separa de su familia por placer y por conocer mundo. Para eso están los viajes por placer, pero esto es otra cosa.

Por eso, es importante tanto concocer la historia de las amas de cría como las razones por las que abandonaron sus bellos paisajes por la inhumana ciudad, con la Plaza de Santa Cruz en Madrid como primera parada en el siglo XIX. Continuaremos investigando…

Termino con este video de una charla de la Universidad de Cantabria titulada “Lactancia y maternidad: las amas de crías pasiegas”, conferencia perteneciente al ciclo “Reflexiones sobre las maternidades” organizado por el Aula Interdisciplinar “Isabel Torres” de Estudios de las Mujeres y del Género el 15 de diciembre de 2011. Por cierto, discrepo totalmente con el enfoque de la introducción de la charla: