Artículo de James Petras: “La Fundación Ford y la CIA: un caso documentado de colaboración filantrópica con la policía secreta”.

Doy difusión a este viejo artículo de James Petras, a pesar de mis diferencias con su visión, porque me parece fundamental en estos tiempos de pensamiento único, buenismo, maquiavelismo, disidencia controlada, subvenciones, filantropía y ongs varias. Está bastante claro, para quien quiera investigar con rigor desde un punto de vista histórico el asunto, que la idea de “libertad” subvencionada frente al estalinismo se vendió como una mera operación de marketing durante la Guerra Fría. Hay que recordar también que la Open Society de Soros tiene sus raíces en una organización del Congreso por la Libertad Cultural financiada por la CIA y la Fundación Ford que se llamaba “Fondation pour une entraide intellectuelle européenne” (ver estudios y libros del investigador Nicholas Guilhot y este artículo de Tereza Pospíšilová). Es más, Annette Laborey, la directora del FEIE desde 1974 se convirtió en Vicepresidenta de la Open Society a nivel global en 1990 (cuando desaparece la FEIE) y lo fue hasta 2012.

Ahora el adoctrinamiento y la propaganda nos vende que la libertad tiene su máximo esponente en la libertad sexual y reproductiva (que en realidad es eugenesia neoliberal, bebés a la carta mercantilizados, domesticación y ganadería de la especie humana, compra-venta de bebés, prostitución y proxenetismo reproductivo en última instancia) y en la sustitución de los conceptos de “clase” por conceptos identitarios de género, orientación sexual y raza. Se trata de la clásica estrategia del divide et impera que iniciaron políticos como Kennedy y Mc George Bundy con su defensa de las cuotas y la discriminación positiva durante los años 60 y 70. Se trata de estrategias del poder que hoy en día son defendidas tanto por los defensores del “sistema” como por pretendidos “antisistema” y, en este sentido, llegan hasta lugares tan remotos como el municipalismo libertario de Rojava con sus cuotas étnicas y de género.

Muerto el estalinismo ahora el enemigo para el gran capital es “la tradición” y lo que sus valores puedan tener de anticapitalistas. Y, por tradición, me permito incluir cosas tan peregrinas como que la base de toda sociedad es la maternidad y la paternidad, hombres y mujeres que se conocen, se enamoran, tienen hijos y se comprometen a criarlos junto a su familia más extensa. Curiosa paradoja de la Guerra Fría cultural, que en sus inicios creaba el contrapunto entre la defensa de la libertad religiosa frente al totalitarismo soviético ateo. Cuando se confunden los medios con los fines, todo vale. Los amigos se vuelven enemigos sin problema. Por eso, mal hacen los sindicatos vendidos, las mujeres feministas y las asociaciones LGTB subvencionadas en seguir la bola a los cantos de sirena del poder. Deben saber que solamente son instrumentos, un medio para conseguir otro fin y que en cuanto se consigan esos objetivos el dinero, las prebendas y los privilegios desaparecerán y ya será demasiado tarde porque estaremos en otra fase. Del mismo modo que parte de la Iglesia Católica era aliada durante la época de la Operación Gladio y ahora algo de lo que representa se está convirtiendo en un problema y, quien sabe, si en un futuro, bajo argumentos de delitos de odio, fobias y demás, se pueda atacar e ilegalizar sus libros sagrados e instituciones. Y es que, no ya la Iglesia, sino los principios cristianos sobre el amor que siguen vivos en muchos de los creyentes de a pie son incompatibles con la sociedad distópica que se pretende construir desde el egoísmo capitalista, una mezcla de 1984 de George Orwell y Un Mundo Feliz de Aldous Huxley. La religión, al imponer un límite moral, se convierte en un problema para quienes no quieren ningún límite ético para el capital monopolístico. El poder es capaz de servirse de todas las ideologías para sus propios fines.

De nuevo, se da una curiosa paradoja. En la guerra fría cultural contra la URSS, según el libro de Stonor Saunders, se hicieron adaptaciones fílmicas sobre el libro de Orwell “La granja animal”  y se mandaban libros de ese estilo como acto propagandístico para combatir al estalinismo. Hoy en día no podrían hacerlo, ya que el mundo que se está promocionando es de hecho la suma de todas esas obras de denuncia distópica del totalitarismo. Y, ahí, lo que queda de cristianismo popular en nuestra cultura molesta, es un estorbo. En este sentido, hay otra paradoja más; Jesus Angleton (jefe de Contrainteligencia de la CIA desde 1954-1975), por ejemplo, era en teoría muy cristiano (no hay más que ver su testamento redactado en 1949 del que habla Stonor Saunders). En teoría, claro. Su maquiavelismo a la hora de inventarse “operaciones” de “inteligencia” y justificar los medios por los fines, hacen muy complicado que pudiera serlo en la práctica. “Por sus frutos los reconoceréis”.

Para vivir en una sociedad de la libertad deben de terminar las subvenciones en el campo cultural (salvo las de conservación del patrimonio) e ideológico, tanto las que nos gustan como las de “los otros”, tanto las públicas como las secretas. La humanidad está metida en un gran lío existencial, se encuentra realmente frente al abismo, con todas estas intervenciones contradictorias en el campo cultural y de la psicología social. Ya no es una cuestión de izquierdas o de derechas, es que está en juego la propia existencia de la especie humana tal y como la conocemos.

Aunque la información está ahí, no es secreta y es accesible a través de varias fuentes históricas (Guilhot, Saunders, documento sobre los intelectuales franceces desclasificado, informe Kissinger) hoy en día da lo mismo porque la gente ni lee ni le interesa profundizar en los temas. Hay que entenderlos y respetarlos, están muy ocupados cazando pokemons o solicitando subvenciones para sus chiringuitos. Por cierto, la primera que debería autogestionarse y separarse del Estado de motu propio debería ser la Iglesia, por su propio interés.

En cualquier caso, cada vez que leo algo desde la “derecha” sobre “marxismo cultural” o “comunismo” relacionado con el feminismo actual me río. Eso que llaman “marxismo cultural” son solamente las derivas de financiar a la izquierda no estalinista o socialdemócrata para convertirla en disidencia controlada. Esto todavía no se lo escuchado explicar a Jordan Peterson o a nadie de Vox (jamás reconocerán que es el capital oligárquico el que promueve la financiación de la “izquierda” progre no comunista). De ahí que quizás, toda la paranoia anticomunista de la caza de brujas y demás tuviera algo de sentido. Desde que tengo uso de razón a McCarthy se le ha pintado en los medios de comunicación como un senador loco que veía comunistas hasta debajo de las piedras. ¿No sería quizás que era gente que pensaba que el gobierno o el mundillo de la cultura estaba infiltrado por comunistas porque veía que no se paraba de dar pasta de forma encubierta a la “izquierda”? Quizás lo que no entendían era la estrategia a largo plazo, es decir, que se les financiaba con el fin de neutralizarlos, hacerlos “disidencia controlada”.

Es muy significativo también cómo dentro de ese gran Plan Marshall cultural se promocionó cierto tipo de arte abstracto para contraponerlo al arte soviético realista. El expresionismo abstracto no gustaba al pueblo estadounidense, no era popular entre la gente corriente ni tampoco gustaba a los dirigentes políticos. Por tanto, las élites de la “inteligencia” creyeron, cual déspotas ilustrados, que su estrategia de subvencionarlo era buena dentro del marco de la propaganda de la guerra fría. Lo que ocurre es que esos grandes estrategas e iluminados ya están muertos y, sin embargo, la semillita que plantaron se ha convertido en un árbol con muy mala pinta y de consecuencias imprevisibles.

Si me pusiera mal pensada creería que toda esta “moda” del feminismo institucional y corporativo y sus derivas más extremistas y confusionistas, apoyado por grandes empresas y organismos internacionales, recuerda demasiado a esa promoción del expresionismo abstracto. La ola de feminismo antinatalista que estamos sufriendo sirve desde luego para matar varios pájaros de un tiro a nivel geopolítico y como paso hacia una sociedad distópica sin vínculos e hipervigilada. Bueno, quizás dentro de 60 años se desclasifique algún documento o una futura investigadora del estilo de Stonor Saunders se atreva a investigar el asunto. O quizás lo haga una nueva revista Ramparts. Bueno, todo esto contando con que los archivos no se hayan quemado por ser parte de esa sociedad del pasado machista y patriarcal y estar escritos en lenguaje “no inclusivo”, el papel se haya hecho desaparecer frente a la digitalización o, directamente, no nos hayamos extinguido ya como especie. A nosotros solamente nos queda rezar para que la única estrategia válida en la vida y en la política sea tratar de hacer el bien desde la verdad sin, por el camino, tener que hacer tanto mal, a través de tanta mentira. Es decir, si para luchar contra un totalitarismo tienes que hacer lo mismo que criticas de ese totalitarismo es que te has convertido en ESE totalitarismo.

Y ahora, la pregunta del millón: ¿Qué asociaciones y ONGs están recibiendo dinero de la Fundación Ford en España a día de hoy? La información es transparente y accesible para cualquiera que la busque.

 

Bueno, ahí va el artículo de Petras:

https://www.rebelion.org/hemeroteca/petras/ciaford.htm

James Petras

Traductor: Germán Leyens

Introducción

La CIA utiliza fundaciones filantrópicas como el conducto más efectivo para canalizar grandes sumas de dinero a proyectos de la Agencia sin alertar a los destinatarios sobre su origen. Desde principios de los años 50 al presente, la intrusión de la CIA en el campo de las fundaciones fue y es inmensa. Una investigación del congreso de EE.UU. en 1976, reveló que cerca de un 50% de las 700 subvenciones otorgadas en el campo de las actividades internacionales por las principales fundaciones fue financiado por la CIA (Saunders, pp. 134-135). La CIA considera a fundaciones como Ford “la mejor y más plausible forma de cobertura para financiamientos (Saunders 135).1 La colaboración de fundaciones respetables y prestigiosas, según un antiguo agente de la CIA, permitió que la Agencia financiara una “variedad aparentemente ilimitada de programas de acción clandestina que afectan a grupos juveniles, sindicatos, universidades, editoriales y otras instituciones privadas.” (p. 135). Estas últimas incluyeron a grupos de “derechos humanos” desde comienzos de los años 50 al presente. Una de las “fundaciones privadas” más importantes que han colaborado con la CIA durante un período prolongado en proyectos significativos en la Guerra Fría cultural es la Fundación Ford.

Este ensayo demostrará que la conexión entre la Fundación Ford y la CIA fue un esfuerzo conjunto, deliberado y consciente, por fortalecer la hegemonía cultural imperial de EE.UU. y debilitar la influencia política y cultural de la izquierda. Procederemos considerando los lazos históricos entre la Fundación Ford y la CIA durante la Guerra Fría, examinando los presidentes de la Fundación, sus proyectos conjuntos, así como sus esfuerzos comunes en varias áreas culturales.

Antecedentes: La Fundación Ford y la CIA

A fines de los años 50, la Fundación Ford poseía activos de más de 3 mil millones de dólares. Los dirigentes de la Fundación estaban completamente de acuerdo con la proyección del poder mundial en Washington posterior a la Segunda Guerra Mundial. Un destacado erudito de ese período escribe: “A veces parecía como si la Fundación Ford fuera simplemente una extensión del gobierno en el área de la propaganda cultural internacional. La fundación tenía un historial de participación íntima en acciones clandestinas en Europa, trabajando en estrecha relación con el Plan Marshall y los funcionarios de la CIA en proyectos específicos.” (Saunders, p. 139). Esto es gráficamente ilustrado por el nombramiento de Richard Bissell como presidente de la Fundación en 1952. En sus dos años en el cargo, Bissell se reunió a menudo con el jefe de la CIA, Allen Dulles, y otros funcionarios de la CIA, en una “búsqueda común” de nuevas ideas. En enero de 1954, Bissell dejó la Ford para convertirse en asistente especial de Allen Dulles (Saunders, p. 139). Bajo Bissell, la Fundación Ford (FF) fue la “vanguardia del pensamiento de la Guerra Fría”. Uno de los primeros proyectos de la Guerra Fría de la FF fue el establecimiento de una editorial, Inter-cultural Publications, y la publicación de una revista en Europa: Perspectives, en cuatro idiomas. El propósito de la FF, según Bissell no era “tanto derrotar a los intelectuales izquierdistas en el combate dialéctico (sic) como atraerlos, alejándolos de sus posiciones” (Saunders p. 140). El consejo de dirección de la editorial estaba totalmente dominado por partidarios de la Guerra Fría. Ante la potente cultura izquierdista en Europa en el período de la posguerra, Perspectives no logró atraer lectores y quebró. Otra revista Der Monat financiada por el Fondo Confidencial de los militares de EE.UU. y dirigida por Melvin Lasky fue adquirida por la FF, para darle un aspecto independiente. (Saunders p. 140). En 1954, el nuevo presidente de la FF fue John McCloy. Era la personificación del poder imperial. Antes de llegar a ser presidente de la FF, había sido SubSecretario de Guerra, presidente del Banco Mundial, Alto Comisionado de Alemania ocupada, presidente del Chase Manhattan Bank de Rockefeller, abogado en Wall Street de las siete grandes compañías petroleras y director de numerosas corporaciones. Como Alto Comisionado en Alemania, McCloy había provisto coberturas para muchos agentes de la CIA (Saunders p. 141). McCloy integró a la FF a las operaciones de la CIA. Creó una unidad administrativa dentro de la FF específicamente para tratar con la CIA. McCloy dirigió un comité consultivo de tres personas con la CIA para facilitar el uso de la FF como cobertura y canalización de fondos. Con esos lazos estructurales, la FF era una de esas organizaciones que la CIA podía movilizar para la guerra política contra la izquierda antiimperialista y pro comunista. Numerosos “frentes” de la CIA recibieron importantes subsidios de la FF. Muchas organizaciones culturales, grupos de derechos humanos, artistas e intelectuales, supuestamente independientes, auspiciados por la CIA, recibieron subsidios de la CIA y la FF. Una de las donaciones más grandes de la FF fue al Congreso por la Libertad de la Cultura organizado por la CIA, que recibió 7 millones de dólares a principios de los años 60. Numerosos agentes de la CIA consiguieron empleo en la FF y continuaron la estrecha colaboración con la Agencia (Saunders p.143).

Desde su origen mismo hubo una estrecha relación estructural y un intercambio de personal a los niveles más altos entre la CIA y la FF. Este lazo estructural estaba basado en los intereses imperiales comunes que compartían. El resultado de esa cooperación fue la proliferación de una cantidad de revistas y el acceso a los medios de comunicación de masas que los intelectuales pro-EE.UU. utilizaron para lanzar polémicas vituperantes contra los marxistas y otros antiimperialistas. El financiamiento de la FF para esas organizaciones e intelectuales antimarxistas suministraba cobertura legal para sus afirmaciones de que eran “independientes” de los fondos gubernamentales (CIA).

El financiamiento de frentes culturales de la CIA por la FF era importante para reclutar a intelectuales no comunistas a los que alentaba a que atacaran a la izquierda marxista y comunista. Muchos de estos izquierdistas no-comunistas pretendieron más adelante que fueron “engañados,” que si hubieran sabido que la FF era una fachada de la CIA, no le hubieran prestado su nombre y su prestigio. Sin embargo, esta desilusión de la izquierda anticomunista, no tuvo lugar hasta después de que las revelaciones sobre la colaboración entre la FF y la CIA fueron publicadas en la prensa. ¿Eran de verdad tan ingenuos esos socialdemócratas anticomunistas como para creer que todos esos Congresos en mansiones de lujo y en hoteles de cinco estrellas en el lago Como, en Paris y en Roma, todas esas costosas exposiciones de arte y esas brillantes revistas eran simples actos voluntarios de filantropía? Tal vez. Pero hasta los más ingenuos deben haberse dado cuenta de que en todos los congresos y revistas el objetivo de la crítica era el “imperialismo soviético” y la “tiranía comunista” y los “apologistas izquierdistas de la dictadura”: -a pesar de que era un secreto a voces que EE.UU. intervino para derrocar el gobierno democrático de Arbenz en Guatemala y el régimen de Mossadegh en Irán y que los derechos humanos eran masivamente violados por las dictaduras respaldadas por EE.UU. en Cuba, la República Dominicana, Nicaragua y en otras partes. La “indignación” y las afirmaciones de “inocencia” de muchos intelectuales de izquierda anticomunistas después de que se reveló que fueron miembros de los frentes culturales de la CIA, deben ser tomadas con una buena dosis de cínico escepticismo. Un prominente periodista, Andrew Kopkind, escribió sobre un profundo sentido de desilusión con los frentes culturales financiados por las fundaciones privadas y la CIA. Señaló que: “La distancia entre la retórica de la sociedad abierta y la realidad del control fue mayor de lo que alguien se hubiera podido imaginar. Todo el que viajó al extranjero para una organización estadounidense era, de una u otra manera, testigo de la teoría de que el mundo estaba dividido entre el comunismo y la democracia y que todo lo demás constituía una traición. La ilusión del disenso fue mantenida: la CIA apoyaba a socialistas partidarios de la guerra fría, a fascistas partidarios de la guerra fría, a negros y blancos partidarios de la guerra fría. La amplitud y la flexibilidad de las operaciones de la CIA fueron sus principales ventajas. Pero era una farsa de pluralismo y era extremadamente corruptor.” (Saunders, pp. 408-409). Cuando un periodista estadounidense, Dwight Macdonald, que era redactor de Encounter (una influyente revista cultural financiada por la FF y la CIA) envió un artículo criticando la política cultural y política de EE.UU. el que fue rechazado por los editores, en estrecha relación con la CIA (Saunders pp. 314-321). En el campo de la pintura y el teatro, la CIA trabajó con la FF para promover el expresionismo abstracto contra cualquier expresión artística con contenido social, suministrando fondos y contactos para exposiciones altamente publicitadas en Europa y que recibieron reseñas favorables de periodistas “auspiciados”. El directorio entrelazado entre la CIA, la Fundación Ford y el Museo de Arte Moderno de Nueva York, llevó a una generosa promoción del arte “individualista,” alejado de la gente – y a un maligno ataque contra los pintores, escritores y dramaturgos europeos que trabajaban desde una perspectiva realista. “El expresionismo abstracto,” sea cual fuere la intención del artista, se convirtió en un arma en la Guerra Fría (Saunders, p. 263).

La historia de colaboración y nepotismo entre la CIA y la Fundación Ford en su promoción de la hegemonía mundial de EE.UU. es ahora un hecho bien documentado. Queda por ver si esa relación continúa en el nuevo milenio después de las revelaciones de los años 60. La FF ha hecho algunos cambios superficiales. Es más flexible en el suministro de pequeños subsidios a grupos de derechos humanos y a investigadores académicos que a veces discrepan con la política de EE.UU. No es probable que recluten agentes de la CIA para que dirijan la organización. Lo que es más importante, es probable que cooperarán más abiertamente con el gobierno de EE.UU. en sus proyectos culturales y educacionales, particularmente con la Agencia de Desarrollo Internacional. La FF ha refinado de cierta manera su estilo de colaboración con el intento de Washington de lograr la dominación cultural mundial. Como el FMI, la FF impone condiciones como ser la “profesionalización” del personal académico y la “mejora de los estándares”. En la realidad, esto se traduce en la promoción del trabajo científico social basado en las suposiciones, valores y orientaciones del imperio de EE.UU.; tener profesionales desligados de la lucha de clases y relacionados con los académicos y funcionarios pro-imperiales de EE.UU., partidarios del modelo neoliberal.

En la actualidad, como en los años 50 y 60, la Fundación Ford financia selectivamente a grupos anti-izquierdistas de derechos humanos que se concentran en el ataque contra las violaciones de los derechos humanos cometidas por los adversarios de EE.UU. y se distancian de las organizaciones de derechos humanos antiimperialistas y sus dirigentes. La FF ha desarrollado una estrategia sofisticada de financiamiento de grupos de derechos humanos (GDH) que llaman a Washington a cambiar su política, mientras denuncian a los adversarios de EE.UU. por sus violaciones “sistemáticas.” La FF apoya a GDH que igualan el terror estatal masivo de EE.UU. con los excesos individuales de sus adversarios antiimperialistas. La FF financia a DGS que no participan en las acciones de masas contra la globalización y contra el neoliberalismo y que defienden a la Fundación Ford como “organización no-gubernamental” legítima y generosa.

La historia y la experiencia contemporánea nos dicen algo diferente. En circunstancias en las que un financiamiento de actividades culturales por Washington se hace sospechoso, la FF llena una función muy importante en la proyección de las políticas culturales de EE.UU. como una organización aparentemente “privada,” filantrópica y no política. Los lazos entre los principales funcionarios de la FF y del gobierno de EE.UU. son explícitos y continuos. Una revisión de los proyectos recientemente financiados por la FF revela que nunca ha financiado un proyecto de importancia que contravenga la política de EE.UU.

Presenciamos una importante ofensiva político-militar de EE.UU. Washington ha presentado la alternativa como “terrorismo o democracia,” igual como durante la Guerra Fría cuando se trataba de “Comunismo o democracia.” En ambos casos, el imperio reclutó y financió “organizaciones, intelectuales y periodistas de fachada, para atacar a sus adversarios antiimperialistas y neutralizar a sus críticos democráticos. La Fundación Ford está bien ubicada para volver a jugar su papel para contribuir una cobertura para la Nueva Guerra Fría Cultural.

1 Frances Stonor Saunders “La Guerra Fría Cultural”. La CIA en el mundo de las artes y las letras. (The New Press: Nueva York 2000). Este libro es el estudio definitivo sobre el papel de la CIA en la organización de frentes culturales y la colaboración con fundaciones filantrópicas. Se basa en entrevistas exclusivas y documentos recientemente desclasificados. Este ensayo se inspira en ese estudio.

 

Relacionado:

Aunque parte de la premisa y una postura ideológica contraria a la de Petras llega más o menos a conclusiones parecidas, más allá de las diferencias de interpretación o de terminología:

https://ia800304.us.archive.org/19/items/DoddReportToTheReeceCommitteeOnFoundations-1954-RobberBaron/Dodd-Report-to-the-Reece-Committee-on-Foundations-1954.pdf

Y relacionado:

The CIA Reads French Theory: On the Intellectual Labor of Dismantling the Cultural Left

– https://es.scribd.com/document/361745700/CIA-Francia-La-Defeccion-de-Los-Intelectuales-de-Izquierda-Espanol-1985

– Dejo también un análisis interesante sobre el tema del mal llamado “marxismo cultural”: https://asocrodrigodebastidas.wordpress.com/2018/05/18/objeciones-al-uso-de-la-expresion-marxismo-cultural/

https://www.cairn.info/revue-mondes1-2014-2-page-129.htm#

– https://tribunafeminista.elplural.com/2019/04/quien-esta-detras-del-discurso-para-regular-la-prostitucion/

– Comité Church (1975-1976): https://es.wikipedia.org/wiki/Comit%C3%A9_Church

– Comité Cox y Reece (1952-1954): https://en.wikipedia.org/wiki/United_States_House_Select_Committee_to_Investigate_Tax-Exempt_Foundations_and_Comparable_Organizations

– Lo que llaman “marxismo cultural” en realidad bebe del postestructuralismo financiado por las grandes universidades: https://www.thestranger.com/slog/2019/03/25/39717444/jordan-petersons-idea-of-cultural-marxism-is-totally-intellectually-empty

– Libro de Joan Roelofs: Foundations and Public Policy: The Mask of Pluralism

 

 

 

Y tú, ¿has sido alguna vez parte de la disidencia controlada?

Que la fortuna de uno de los hombres más millonarios del mundo se dedique parcialmente a becas para el activismo social o proyectos independientes es una evidente paradoja, aunque sea habitual en fundaciones de grandes empresas o de filantropía personal.  Juan Luis Sánchez, Cofundador y subdirector de eldiario.es y miembro del Consejo Asesor Europeo de la Open Society de George Soros. Por cierto, aunque ese periódico tenga un blog que se llama “Interferencias”, tengo que aclarar que yo creé el mío en blogspot en el año 2009 y no tenemos, afortunadamente, nada que ver.

Hoy dejo en el blog un post muy interesante y que puede servir para reflexionar sobre lo acaecido en los últimos años. Está escrito por “Andrei Kononov” y se llama:

INFILTRADOS 2.0: EL VERDADERO ORIGEN DEL 15-M Y EL COMPLOT DE PODEMOS

También son recomendables todos los posts del blog referentes al 15-m, los “papeles de Soros”, la Open Society, Open Government (gobiernos “abiertos”), Medialab-Prado, los ayuntamientos del “cambio” y la participación ciudadana a través de internet…

Confundir deseos con realidades hace que caigamos en todas las trampas que suenan bien y nos convirtamos en la famosa “disidencia controlada”. Yo tropiezo una y otra vez en la misma piedra por esa misma razón y supongo que no he sido la única. Pienso que el 15-m fue en gran parte planeado y en una pequeña parte espontáneo, caótico y azaroso. Yo sí pensé que, a pesar del carácter socialdemócrata, reformista y prosistémico de muchas de las propuestas que se podían escuchar en las asambleas de Sol y cercanías, el mero hecho de sentarnos a hablar y debatir por las plazas ya era positivo en sí mismo. Lo que no veía es que, en gran medida, estábamos formando parte de un gran experimento de ingeniería social en el que las redes sociales y las nuevas tecnologías, los nodos y la cibernética, iban a tener un papel fundamental. Y sí, me vuelvo a caer del guindo: he sido parte de la disidencia controlada, una tonta útil más. Y, lo que es peor aún… Si lo he sido en el pasado, ¿en qué más cosas me estaré equivocando en el presente?

Yo fui de esas personas que creí de verdad que en Túnez las protestas de la población eran legítimas y no estaban siendo manipuladas por entidades externas o imperialistas. Después llegaron más “primaveras árabes” y las apoyé. Denuncié todas las injusticias y falta de libertades de todos los lugares donde fuera necesario. Hasta que después vi que había otras versiones que no cuadraban con lo que nos estaban contando, que las cosas no estaban tan claras, que había financiación externa, armas, extremistas religiosos de por medio, sobre todo en la invasión de Libia. También me olió muy mal un video muy bien grabado que quería hacernos creer que lo que estaba sucediendo en el Euromaidan era algo parecido a lo del 15-m en Sol. Con Siria ya no piqué, aún así le di a “me gusta” en facebook a no sé qué grupo de “luchadores” por la libertad en aquel país hasta que cantaba demasiado que era un grupo creado posiblemente por servicios secretos occidentales a modo de propaganda y guerra cultural.

En fin… Errare humanum est, aunque nos sintamos ridículos y mal después al reconocer nuestros fallos y debilidades, cargadas de buenas intenciones y carentes de una visión global y estratégica. Por eso, no escribo esto con el dedo señalando hacia fuera, sino también reconociendo que cualquier persona puede picar. En otros casos, directamente no es inconsciencia sino ambición de poder, dinero, un puesto de trabajo molón o una subvención jugosa. Cuando pedimos una subvención (y yo las he pedido) tenemos que adaptarnos a lo que se espera de nosotros para recibirla, de esta forma nos controlan. Otras veces vender nuestras capacidades intelectuales al diablo forma parte de la supervivencia laboral. Yo misma tengo que poner imágenes a videos basados en guiones que defienden los transgénicos durante el horario laboral. Pero, claro, la mayor parte de los trabajos son una mierda y lo único que podemos pedir es no vender el alma y denunciar la alienación del trabajo asalariado, un tiempo y un lugar en el que no somos libres.

Pensar de qué forma podemos denunciar los abusos de políticos y tiranos sin que esa crítica sea aprovechada por otro nuevo político y tirano igual o peor sigue siendo uno de los puntos clave de reflexión.

Un bando geopolítico saca los trapos sucios del otro bando*, pero quizás en la Guerra ¿Fría? 2.0. los únicos bandos que existen son el pueblo (o los pueblos del mundo) y los dirigentes, los expertos,  los tecnócratas, los utópicos, los ilustrados, los que se creen con la potestad de pastorearnos a su voluntad. O vete tú a saber, yo solo sé que no se nada.

Ten cuidado con lo que sueñas, puede que se convierta en realidad. Y tu sueño de “transparencia”, “horizontalidad”, “democracia directa” sea solamente una nueva cara que esconda una dictadura todavía más refinada y psicopolítica. ¿Cómo denunciar la injusticia sin ser utilizado por el poder y sin caer en dar apoyo a otra injusticia o dobles morales respecto a otros países? En definidas cuentas, ¿cómo no ser parte de la “disidencia controlada”?

“Hay que crear un partido”, se escuchaba una y otra vez en las asambleas del 15-m. Y el partido se creó y fue una copia de la campaña de Obama en EEUU, hasta en el nombre. Tecnología, redes sociales, internet, todo ello formará parte del gran teatro de la participación, en el que sentirás que estás decidiendo algo aunque no estés decidiendo nada. Podemos es el partido del sistema, es el partido de la OTAN aunque podría ser también el partido de otro bloque geopolítico en otro momento porque, en realidad, es el partido del poder actual, que es líquido, flexible y muta. Es el partido que encumbra el voto electrónico manipulable cual votación de Operación Triunfo, es el partido que aúna toda la filosofía de George Soros y la Fundación Ford. Es decir, la izquierda actual no es anticapitalista, es el culmen del capitalismo, el Estado y el (neo)liberalismo, su refinamiento más perfecto. Es más, todos los partidos del Congreso son simplemente diferentes facciones de un mismo régimen, ya que votes a quien votes, el sistema permanece.

Como parte de la inteligencia popular (sea lo que quiera decir eso a la luz del tenebroso concepto de “inteligencia colectiva” del que habla el artículo de Andrei Kononov) voy a aportar mi pequeño granito de arena a este lamentable espectáculo. Es sobre una noticia de 2012 en la que aparece una megasubvención de la Fundación Santander al Museo Reina Sofía de Madrid para programas “pedagógicos” (véase: adoctrinamiento). ¿Y a quién vemos en algunos de los proyectos pagados por el gran capital? A gente muy “subversiva” como Beatriz Preciado y al Observatorio Metropolitano de Madrid, al que pertenece o pertenecían varias personas vinculadas al Ayuntamiento de Manuela Carmena, como Pablo Carmona,  miembro de Ahora Madrid y Ganemos, y actual concejal del distrito de los barrios de Salamanca y Moratalaz. Esta noticia, hay que relacionarla con esta otra de 2013, año en el que entran 8 vocales de grandes empresas IBEX en el patronato del Museo Reina Sofía:

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Es decir, el Banco Santander financia seminarios de “pensamiento crítico” y sobre “el cuerpo”, entendido desde la denominada “teoría” queer. Esta “teoría” defiende que las categorías “hombre” y “mujer” son ficticias y las mete dentro del mismo saco que las de “heterosexualidad” u “homosexualidad”, categorías que sí tienen una base artificial/cultural y que nacieron desde el ámbito de la medicina, la biopolítica de las elites, la psiquiatría, los códigos penales y demás… Está bien saber que unas charlas sobre resistencia al “neoliberalismo” organizadas por Preciado están financiadas por este selecto grupo de personas de la subversiva y anticapitalista Fundación Banco Santander, con mucha transparencia y poco pudor. A mí se me caería la cara de vergüenza.

Ojo a la participación de Raquel/Lucas Platero, que iba en el equipo y candidatura de Pablo Carmona (Observatorio Metropolitano de Madrid) en Madrid en Movimiento.

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La subvención en cuestión es de 1.750.000 euros durante los próximos cinco años, es decir, que en teoría acabaría 2017 y todavía estaría vigente. Por supuesto, se trata de una suma a repartir entre muchos proyectos diferentes, no solamente los citados, pero no deja de ser paradójico que desde posturas “críticas” con el capitalismo neoliberal se acepte dinero de una de las entidades financieras capitalistas más importantes de este país. Dice la Fundación Banco Santander que, por supuesto, esta ayuda es “absolutamente desinteresada”. Claro. Y nosotros les creemos, claro. Es obvio que a una entidad bancaria como aquella le interesa tener controlada a la pseudodisidencia y la pseudosubversión, mucho mejor cuando esta está totalmente alineada en sus contenidos con el capitalismo, sobre todo a través de su adoración a la tecnología “participativa”, el culto a lo artificial/cultural que supuestamente nos “libera” de la biología y da pie a todo lo “trans”génico y deconstructivo (el biohackeo), a la medicalización de los cuerpos y su castración a través de los productos hormonales que nos vende la industria farmaceútica (testosterona, la píldora anticonceptiva con estrógenos y progesterona), la reivindicación de la reproducción artificial como algo subversivo y liberador (libre mercado de gametos, consumismo reproductivo, medicalización de procesos fisiológicos, eugenesia, catálogos humanos, cosificación, explotación y prostitución reproductiva…). Son más neoliberales que los neoliberales oficiales, vaya.

En el caso concreto del Observatorio Metropolitano (en facebook vemos que tiene su sede en la librería Traficantes de Sueños) los títulos de los proyectos financiados por el Santander (banco al que tildan de “tiburón financiero” en el artículo “Madrid, ciudad global”) son, por ejemplo, Prospecciones para un pasaje De la crisis a la democracia, impartido en el año 2014. En el curso de 2015 ya no aparece el logo del Santander, no sabemos si porque dejaron de financiar o porque se prefirió que no apareciera. Es el año también en el que varios miembros del Observatorio Metropolitano pasan a trabajar en las instituciones políticas madrileñas.

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Miembros del Observatorio Metropolitano son, si seguimos algunos nombres del libro “Madrid: ¿la suma de todos? Globalización, territorio, desigualdad”:

Habría que hacer un inciso para leer lo que decía Jesús Montero (Podemos), técnico de la Universidad Complutense vinculado a Universia (Banco Santander), en este artículo: “Sin Podemos no hay Ahora Madrid, habría habido Ganemos. Ahora Madrid existe porque existe Podemos”, afirma Montero. “Podemos es la parte que impulsa, y por tanto la que debe decidir qué impulso se le va a dar”, asegura. “Vamos a construir nuestro modelo para organizar Ahora Madrid y luego hablaremos con ellos. Pero dentro de cuatro años queremos presentarnos como Ahora Madrid y no Podemos. Nuestra concepción del municipalismo se fundamenta en candidaturas ciudadanas, no en partidos”, zanja.

La Fundación Banco Santander también financió a la Fundación de los Comunes, vinculada al Observatorio Metropolitano y a Traficantes, en 2015 subvencionando un puesto de trabajo.

Es curioso que la reflexión que establecen en esta petición de crowdfounding vía goteo/planoniq (organización financiada por la Comisión Europea y European Cultural Foundation de la que también habla Kononov) ponga de manifiesto que son conscientes del papel de la Fundación Banco Santander dentro de la universidad: “en España es un banco como el Santander, a través de su fundación, es el que escribe las directrices para una buena universidad”. ¿No deberíamos pensar, entonces, y por equivalencia, que un banco como el Santander podría estar escribiendo las directrices del Observatorio Metropolitano o de la Fundación de los Comunes?

 

Dentro de la Fundación de los Comunes nos encontramos, al menos en el año 2012, a una organización mencionada por Andrei Kononov, “X.net”.

Y aquí volvemos a otro de los artículos de Andrei Kononov. Varios miembros del Observatorio Metropolitano han acudido a Zemos98, “un encuentro anual sobre educación expandida, comunicación en beta y audiovisual integrado que se celebra en Sevilla”.  En un artículo de eldiario.es sobre Zemos98 hablan un poco más del tema de las subvenciones y de por qué ya no habrá más ediciones. Todo muy contracultural, progre, de izquierdas, alternativo y moderno, pero cuando vamos a ver sus patrocinadores nos volvemos a encontrar al viejo conocido capitalista George Soros con su Open Society y a la European Cultural Foundation, presidida por una princesa holandesa, Lorenza de los Países Bajos. Esta princesa es consejera del Puerto de Rotterdam, el mayor puerto europeo, y está emparentada directamente con los mayores inversores de la petrolera Royal Dutch Shell. Su marido, el príncipe Constantin, trabajaba hasta hace poco para la RAND Corporation (think tank de las fuerzas armadas de EEUU) y la Comisión Europea. No en vano, la ECF es una institución vinculada a las elites “Bilderberg” (foro que no es en absoluto “transparente” ni “participativo”). La ECF agradece en su web (abajo del todo) el patronazgo del Fondo Cultural del Príncipe Bernardo.

Mención aparte merece el tema del apoyo de la ECF al tema de los “comunes” (en España a través de Platoniq-Goteo). La realeza más casposa y el gran capital promocionando “modelos alternativos de democracia a un nivel europeo”.

En Hola podemos enterarnos más sobre los intereses empresariales e ideológicos de Constantino y Lorenza de Holanda (Laurentien).

“Desde el pasado marzo el príncipe Constantino no trabaja ya en la Comisión Europea, si bien sigue manteniendo algunas tareas de asesoramiento en el terreno de legislación sobre Internet. En Holanda, además de su agenda oficial como miembro de la Casa Real, el Príncipe es parte importante de la iniciativa StartupDelta, que pretende mejorar el clima empresarial holandés y facilitar la puesta en marcha de nuevos negocios. Por su parte la princesa Laurentien es consejera del Puerto de Rótterdam y directora de la fundación Missing Chapter. También, desde hace años, en su condición de Presidenta de Honor de la fundación holandesa Leer y Escribir y como embajadora especial de la Unesco, se dedica a llamar la atención sobre el analfabetismo tanto en Holanda como en el resto del mundo.”

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Aquí la princesa Lorenza (European Cultural Foundation) y el príncipe Constantino promocionando un poco “los comunes”, el empoderamiento y la participación ciudadana… Todo ello con financiación del Fondo Cultural del Príncipe Bernardo, creado en 1942 para comprar material de guerra para el gobierno británico y holandés.

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El “ecologista” príncipe Bernard, creador de la “ong” WWF y del  “transparente” y “participativo” Club Bilderberg, cazando en África.

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La monarquía holandesa sigue siendo la mayor inversora de la petrolera Royal Dutch Shell.

La monarquía holandesa está vinculada a la Open Society de George Soros también a través de Mabel de Orange Nassau (cuñada de la presidenta del European Cultural Fund), que trabajó en Bruselas en esa institución y también en Londres hasta el 2008.

Ojo, la web de la European Cultural Foundation tiene más información jugosa que proporcionarnos. Hay un nombre español por ahí abajo, un tal Juan Freire (fundador de Teamlabs) que es “biólogo, emprendedor y profesor”. Juan Freire está en el “venture board” de Ashoka España, una ONG utilizada por el capitalismo para cooptar movimientos sociales, según este artículo colaborativo titulado “Multinacionales y movimientos sociales: resistir al “lobby oculto”” (Por cierto, uno de los autores del texto, Jorge Riechmann, está en la lista de Podemos, una pena que solamente sea capaz de ver la paja en el ojo ajeno):

A por los movimientos sociales de Resistencia

Dos fundaciones muy activas en este capítulo nos sirven para ilustrar cómo opera el gran capital en este apartado de su plan B. Se trata de las llamadas AVINA y Ashoka, que tienen su espacio de operaciones preferente en España y Latinoamérica. No son las únicas.

Estas dos entidades, aparecidas en 1994 y 1981 respectivamente, están íntimamente relacionadas entre sí. En 1993, Stephan Schmidheiny, fundador de AVINA, y Bill Drayton, fundador de Ashoka, percibieron que tenían visiones muy afines sobre cómo contribuir a un cambio profundo en el mundo y, a través de los años, AVINA y Ashoka han identificado y promovido múltiples formas de colaboración local y global. También Ashoka es financiada por AVINA: por ejemplo, hasta 2007 le ha pagado a más de 400 emprendedores sociales. Según Drayton, “Ashoka no tiene un co emprendedor o aliado más cercano o duradero que AVINA para apoyar el vuelo de las más poderosas y nuevas ideas y sus promotores”.

Ambas fundaciones están inequívocamente vinculadas al gran capital. En el caso de AVINA, el fundador único ya citado es el magnate del amianto, una de las mayores fortunas del mundo, amasadas con el negocio del mineral asesino a costa de la salud y de la vida de cientos de miles de personas en todo el planeta. El pasado 13 de febrero, Schmidheiny fue condenado a 16 de años de cárcel por un tribunal de Turín por los delitos de “desastre ambiental doloso permanente” y “por omisión de medidas de seguridad “en el trabajo, provocados por una fábrica de amianto de su propiedad instalada en el pueblo de Casale Monferrato, a causa de la cual ya han muerto más de dos mil personas y han enfermado cerca de mil.

Además, Schmidheiny ha sido directivo de Nestlé, de la Unión de Bancos Suizos, y de ABS Brown, entre otras multinacionales. Del mismo modo, el actual presidente de AVINA procede de la multinacional química DuPont. En el caso de Ashoka, la fundación en España está presidida por un ex directivo de la banca JP Morgan (10), la empresa más poderosa del mundo según la lista Forbes, y otros fundadores han estado vinculados a la consultora McKinsey&Co. o a General Electric.

Estas fundaciones del gran capital entran en los movimientos sociales y ONGs con una filosofía definida y que no engaña a nadie. Se trata de considerar “a los mercados como los canales legítimos para el cambio social”. (11) Por eso AVINA se define como “una fundación que se asocia con líderes de la sociedad civil y del empresariado de América Latina en sus iniciativas por el desarrollo sostenible”. (12) En el caso de Ashoka, el objetivo es más claro si cabe. Según declara María Zapata, su directora en España: “para las empresas, el mercado potencial que ofrece la población que está viviendo con menos de dos dólares al día, la base de la pirámide, es de 4 billones de dólares (…).Los emprendedores sociales trabajan con esas poblaciones y su labor es acercar a las multinacionales hasta ellas, mientras salvaguardan los intereses de éstas”. (13)

Para eso financian y se alían a líderes de los movimientos sociales, incluso a los anticapitalistas, para que legitimen desde dentro el sistema empresarial realmente existente, y para moldear los límites de esa disidencia. En efecto, AVINA cuenta entre sus socios destacados al argentino Gustavo Grobocopatel (14) considerado el empresario número uno y referente indiscutido a nivel mundial en el terreno de la soja transgénica. Cultiva más de 280.000 hectáreas.

Ya sabemos que el cultivo de la soja “es el monocultivo de la década, el cultivo que más tierras deforesta, que más bosques tala, que más asesinatos y esclavitud produce, que más fumigaciones provoca, y finalmente que más pobreza genera”, según el Informe del Worldwatch Institute de 2011. (15)

Claro, que en Latinoamérica, lugar privilegiado de sus actuaciones, ya se han percatado de la naturaleza de estas fundaciones. En la pasada reunión de Cancún sobre cambio climático (diciembre de 2010), el Grupo de Reflexión Rural argentino (GRR) ha detectado la infiltración de AVINA en los distintos movimientos alternativos que han acudido a la contracumbre y denuncian que: “Las grandes corporaciones y las fundaciones que las acompañan, han estado trabajando sigilosamente para escurrirse entre los espacios alternativos. La fundación AVINA, del millonario suizo Stephan Schmidheiny, de larga y siniestra trayectoria en nuestra América Mestiza, por comprar voluntades detrás de proyectos supuestamente beneficiosos para nuestros pueblos y comunidades, ofreció una dádiva económica para la organización de Klimaforum 10. (…) Fundaciones como AVINA y Ashoka son el enemigo de la Tierra Madre y de las poblaciones oprimidas”. (16)

Como no podía ser de otra forma Juan Freire también está vinculado a Zemos98 con la celebración de un congreso sobre “educación expandida”. De nuevo vuelvo a los textos de Andrei Kononov y al profético evento precursor del 15-m del Medialab-Prado (minuto 5.28) en el que aparece esta misma persona:

Juan Freire también ha participado en multitud de eventos de Medialab-Prado (Andrei Kononov también habla de ello):

Ciudad y procomún es un nuevo grupo que se inicia dentro del Laboratorio del Procomún de Medialab-Prado en 2012 coordinado por Juan Freire y César García Sáez. Este grupo es abierto y aspira a integrar a numerosas personas y grupos que trabajan activamente en temas como el espacio público y la participación ciudadana y que deseen generar un espacio de encuentro para desarrollar proyectos y pensar alrededor de la confluencia de ciudad, tecnología y gobernanza.

Así que vemos al profesor Juan Freire vinculado al gran capital mediante Ashoka, a la monarquía holandesa dueña de Royal Dutch Shell en el European Cultural Foundation, y a la disidencia controlada izquierdista y pseudoparticipativa del multimillonario George Soros (Open Foundation) a través de Zemos98 y Medialab Prado (esta última institución se financia con fondos del Ayuntamiento pero muchos de sus colaboradores sí reciben financiación de entidades ya mencionadas). Ashoka defiende el uso de transgénicos. ¿Cuál es la postura de Medialab-Prado en referencia a este asunto? ¿Defenderían los campos masivos de soja transgénica como “procomún”? Ashoka se ha aliado con la fundación de Bill y Melinda Gates. ¿Pero no eran tan defensores del software “libre”?

Como bien explica este artículo de Isidro Bustamante cuando esta gente habla de “procomún” se refieren a privatización de los bienes comunales y cuando hablan de “transparencia” están viajando a algún paraíso fiscal a guardar su dinero. El mismo George Soros tiene en Nueva York la sede de su empresa Soros Fund Management pero, sin embargo, su Quantum Fund está establecido en Curazao y las Islas Caimán.

Ashoka cuenta en su estructura con un órgano denominado “Academia Global”, que es el encargado de representar y asesorar a los Emprendedores Sociales. Este órgano está formado por una serie de economistas neoliberales y por otros miembros, entre quienes se puede destacar a Hernando de Soto, quien fue el asesor personal de Fujimori en su etapa presidencial del Perú, y que a su vez asesoró al presidente peruano Alan García en los conflictos con los indígenas del Amazonas, recomendándole la privatización de los bienes comunales de dichas comunidades. También puede destacarse al banquero adalid de los microcréditos en el mundo, Muhammad Yunus, de Grameen Bank (India). O Peter Eigen, el fundador de la ONG Transparencia Internacional, cuyo fin es luchar contra la corrupción, pero cuyo mencionado fundador administra un paraíso fiscal en las Islas Vírgenes. Por cierto, el director en España de Transparencia Internacional es Antonio Garrigues Walker, quien, a su vez, presidió el Jurado que concedió el Premio Príncipe de Asturias 2011 al fundador de Ashoka.

 

TECNOPOLÍTICA, TECNOUTOPÍA

Si nos fijamos, la constante de todos estos vínculos cibernéticos y nodos es la adoración por las llamadas nuevas tecnologías, internet y redes sociales. Ellas nos salvarán, supuestamente, nos traerán la “participación” ciudadana, la “transparencia”, la democracia 2.0., el voto electrónico y demás. Hablemos claro: internet y los teléfonos móviles son una herramienta del ejército, el capitalismo y el Estado para exprimir y dominar el mundo y sus gentes. El medio es el mensaje. No es neutral. Es control y dominación 2.0. Es desmovilización. Sirve para controlar a la gente hasta un punto antes insospechado, hacer listas de disidentes, controlar quién se está rebelando contra qué, distraer, confundir… Pedir transparencia a los políticos mientras se ocultan los tejemanejes de Soros y el imperio EEUU a escondidas mediante la infiltración de los movimientos con personajes de sus ONGs no es de recibo. Pedir transparencia cuando las élites se reunen en eventos ultrasecretos como los “Bilderberg” es de traca. El poder necesita del secreto y de la mentira para ejercerse.

La filtración de “los papeles de Soros”, al revelar información interna, o los artículos de Andrei Kononov al conectar las piezas que parecían inconexas y aisladas a simple vista, al menos han aportado otro punto de vista y han desvelado la manipulación. Porque es cierto que la información estaba ahí, era accesible, abierta y transparente, pero hacía falta conectar los nodos para ver que existe una estrategia coordinada y esa estrategia es jerárquica y parte de unos puntos muy concretos de financiación. En resumen, podríamos decir que se basa en:

  • La confluencia del capitalismo con la izquierda moderna. La derecha, por supuesto, también está controlada.
  • Neolengua. Donde dicen “participación” es pseudoparticipación. Participas en lo que nosotros te dejamos que participes, minucias y tonterías mientras lo gordo e importante sigue decidiéndose en lugares muy concretos donde tú no vas a estar. Elijes de un menú previamente fijado pero, además, se te engaña creando la ilusión de que estás decidiendo tú. ¡Como a niños!
  • El concepto promovido desde las élites financiadoras de disidencia controlada poco tiene que ver con la autogestión real y la democracia directa. Es más, de eso se trata, de enredarte en una mentira patrocinada para que la autogestión real sea imposible.

Lo único que puedo echar en cara a los autores de los artículos que me han hecho reflexionar tanto es que hagan lo mismo que denuncian. Es decir, al criticar o sacar los trapos sucios de la OTAN y la CIA favorecen al supuesto otro “bando” geopolítico, que sería la Rusia de Putin. De alguna forma, podríamos decir que los autores del informe son también “disidencia controlada”, ya que jamás criticarían nada de Al Assad, o Putin.

Pero mi visión es todavía más pesimista. No hay lucha de bandos. No hay buenos y malos. Como en todas las guerras del pasado y como en todas las estrategias, una vez que descubres que el arma de tu contrincante funciona quieres imitarle. O, mejor dicho, para defenderte de una estrategia concreta, te ves obligado o tentado a usarla también y ponerte al nivel del oponente. ¿O es que alguien realmente cree que Rusia o China no están haciendo lo mismo que Snowden denunció de EEUU, por ejemplo? Cuando alguien descubre una nueva arma o estrategia de biocontrol, el resto de los “jugadores” también ansían tenerla. Pasó con la bomba atómica o la carrera espacial. Todos querían llegar a la Luna, todos quieren tener una bomba atómica y todos quieren controlar a su población ya sea con videovigilancia, internet, los móviles, voto o dinero electrónico… De hecho, las calles de La Habana, en la Cuba de los Castro, están llenas de cámaras de seguridad y ese país ha colaborado en un programa de control biométrico de los ciudadanos argentinos, por ejemplo. No hay bandos.

Quienes se benefician realmente de la lucha misma, de la guerra misma son otros. Por ejemplo, los que ganan gane quien gane, los que compran todos los números de la lotería, los que fabrican las armas que todos los pseudobandos usarán, los que tienen el tiempo y el dinero para planificar todos los escenarios posibles a corto y largo plazo.

Este artículo no tiene conclusión, ni positiva ni negativa. Es un asunto complejísimo del que ni siquera tengo claro que habría que debatir en internet. ¿Para qué? ¿Para seguir colaborando con el Big Data del que habla el filósofo Byung-Chul Han? He perdido cierta ingenuidad y no voy a regalar mi tiempo a causas perdidas en pos de la “transparencia” y la “inteligencia colectiva”.

Internet y la virtualidad son una trampa en todas sus vertientes, ya sea dinero electrónico, voto electrónico o un blog. Datos y bio/psicocontrol. Tecnocracia. Guerras por el coltán en el Congo y lineas de ensamblaje en China. Quien defienda estas tecnologías, incluso disfrazándose de organización contracultural o subversiva, no está más que apuntalando el sistema que dice criticar. No nos autoengañemos.

Quedémonos con lo único que es importante: las relaciones humanas auténticas. Aquellas de carne y hueso, aquellas que no se teclean ni se ven a través de la pantalla de un ordenador. Y el amor que ni se compra ni se vende. Aquí y ahora.

 

*MATIZACIÓN A 3/12/2017: He de decir que no considero que la persona o el colectivo que está detrás de estas informaciones (que en realidad se basan exclusivamente en artículos periodísticos, páginas web oficiales de diferentes organismos e información abierta y contrastable para cualquiera) sea de un bando “prorruso”. No tengo la menor idea y, además, lo importante en el caso que nos ocupa no es el “quién” sino el “qué”, porque la verdad es la que es, la diga Agamenón o su porquero.

Enlaces complementarios:

Relacionado:

George Soros y sus inversiones ideológicas

El poder es retorcido. ¿Intentamos comprenderlo? Algunos apuntes para empezar.

Fragmentos de “La CIA y la guerra fría cultural” de Frances Stonor Saunders

Estrategias de dominación: desconectar, fragmentar y manipular

Del fordismo a la Fundación Ford

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El capitalismo: la fábrica de la fragmentación, por David Harvey:

“Los años de Reagan y Thatcher se caracterizaron por la fuerte seducción del individualismo, la ambición y el espíritu de empresa. Ademas, la crisis de 1973 puso en movimiento una frenética búsqueda de nuevos productos, nuevas tecnologías, nuevos modelos de vida y nuevas artimañas culturales que pudiesen ofrecer utilidades. Estos años también vieron una reorganización radical de las relaciones internacionales de poder: Europa y Japón desafiaron el poder dominante de los Estados Unidos en los mercados económicos y financieros. He llamado a este cambio general del antiguo al nuevo modelo de acumulación de capital, cambio del fordismo (la línea de ensamblado en cadena, la organización política de masas y la intervención del estado benefactor) por una acumulación flexible (la búsqueda de mercados específicos, la descentralización aparejada con la dispersión espacial de la producción, la retirada del Estado-nación de las políticas intervencionistas junto con la desregulación y la privatización). Me pareció que podía afirmarse con bastante certeza, por lo tanto, que el capitalismo, al sufrir esta transición, había producido las condiciones del surgimiento de los modelos de operación y razonamiento de la postmodernidad“. http://www.letraslibres.com/sites/default/files/pdfs_articulos/Vuelta-Vol16_190_07CptFbFrgDHly.pdf

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Imagen tomada de Motor Pasión

“Con excepción de su nombre, la Fundación Ford no tiene ninguna conexión con la Ford Motor Company ni con la familia Ford desde hace más de treinta años. Henry Ford II, el último miembro de la familia en el consejo de administración, renunció a la directiva de la fundación en 1976″. https://es.wikipedia.org/wiki/Fundaci%C3%B3n_Ford

Fragmentos de “La CIA y la guerra fría cultural” de Frances Stonor Saunders

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Ahora estoy leyendo a cachitos este magnífico trabajo de investigación de Frances Stonor Saunders, un libro que recomiendo a toda persona que quiera conocer la Historia pero también entender las manipulaciones del presente. Me quito el sombrero ante el esfuerzo que ha tenido que suponer escribir estas casi 600 páginas y reproduzco a continuación la parte en la que habla del Consejo de la Estrategia Psicológica (PSB), promovido por el Departamento de Defensa y la CIA y creado en 1951 por el presidente Truman. El principal estratega de este organismo fue el General Charles Douglas Jackson, asesor especial de Eisenhower para la guerra psicológica y directivo del grupo de medios de comunicación Time-Life International:

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Imagen: Charles Douglas Jackson. Getty Images.

Pg. 178: “El plan “doctrinal” o “ideológico” del PSB, apareció por primera vez en un documento sobre estrategias, clasificado como PSB D-33/2. El documento aún sigue siendo información clasificada, pero en un largo informe interno, un atribulado oficial del PSB, Charles Burton Marshall, citaba libremente los pasajes que más le inquietaban. «¿Cómo (puede) un gobierno presentar un amplio sistema doctrinal propio sin adoptar el color del totalitarismo?», se preguntaba. «El documento no lo indica. En realidad, acepta la uniformidad como sustituto de la diversidad. Postula un sistema que justifica “un tipo especial de creencia y estructura social”, que comprende “todos los campos del pensamiento humano”… “todos los campos intelectuales, desde la antropología y la creación artística, a la sociología y a la metodología científica.”» Marshall (que habría de ser acérrimo enemigo del PSB) seguía criticando la propuesta que se hacía en el documento de «”una maquinaria” que produzca ideas que representen “el estilo de vida americano” sobre “una base sistemática y científica”». «Anticipa “una producción doctrinal” dependiente de “un mecanismo de coordinación”», observó Marshall. «Establece “un predominio de la acción rápida y efectiva para impulsar la creación y distribución de ideas”… pronostica un “movimiento intelectual a largo plazo” como resultado de estas acciones y tiene el propósito, no solo de contrarrestar el comunismo sino de “romper los esquemas de pensamiento sectario y doctrinario” proporcionando una base intelectual para las “doctrinas hostiles a los objetivos americanos”». Su conclusión era categórica: «Eso es lo más totalitario que se puede hacer».

Marshall también discrepaba con el PSB en que se basaba en “teorías sociales no racionales” que otorgaban preeminencia al papel de la elite “en un modo que recuerda a Pareto, Sorel, Mussolini, etc.”. ¿Acaso no eran estos los modelos utilizados por James Burnham en su libro Los maquiavelistas? (…) «A los individuos se les relega a una importancia de tercer orden – continuaba Marshall – . La supuesta elite aparece como único grupo al que se tiene en cuenta. A la elite se la define como aquel numéricamente “limitado grupo, capaz de e interesado en manipular las cuestiones doctrinales”, los ideólogos que mueven los hilos intelectuales “para formar, o, al menos, para predisponer, las actitudes y opiniones” de los que, a su vez, son líderes de la opinión pública». Según la exégesis de Marshall, el PSB preveía trabajar sobre la elite de cada uno de los temas, para predisponer a sus miembros a favor de “la filosofía de los planificadores». La utilización de las elites locales ayudaría a ocultar el origen estadounidense de la acción “para que parezca que es iniciativa propia”. Pero no solo iba dirigido a los extranjeros. Aunque el documento negaba toda intención de hacer propaganda al pueblo estadounidense, propugnaba un programa de adoctrinamiento en los organismos militares, inyectando las ideas adecuadas en los tebeos de los soldados, y haciendo que sus capellanes las difundieran. (…)

La teoría de la elite que sostiene el documento doctrinal del PSB seguía exactamente el mismo modelo que el que empleaba la CIA para justificar su apoyo a la izquierda no comunista y su apoyo al Congreso por la Libertad Cultural. Comentando la utilización de la clase dirigente intelectual para que desarrollaran “la filosofía de los planificadores”, el agente de la CIA Donald Jameson decía sin ninguna intención irónica: “En lo que respecta a las actitudes que la Agencia quería inspirar por medio de estas actividades, evidentemente, lo que les hubiera gustado crear era gente que por propio razonamiento y convicción, estuviese convencida de que todo lo que hacía el gobierno de los Estados Unidos era lo correcto”. (…)

Ganar a estos influyentes personajes a la causa de la “libertad” exigía un programa de “operaciones intelectuales, como seminarios, simposios, libros, revistas especializadas, bibliotecas, intercambio de personas, creación de cátedras subvencionadas, etc.” (…)

“En junio de 1953, Packet ya formaba parte del “Programa doctrinal” del PSB, cuyos objetivos psicológicos era según rezaba un nuevo documento, “atraer a intelectuales, investigadores y grupos que crean opinión” para “romper los esquemas de pensamiento sectario” que han sido “la base del comunismo y de otras doctrinas hostiles a los objetivos americanos”. Esta campaña de persuasión, según se explicaba, “habría de crear confusión, dudas y pérdida de confianza en los esquemas de pensamiento establecidos de los comunistas convencidos (y de los) arribistas cautivos”. (…)

Frances Stonor Saunders publicó este libro en 1999. En la actualidad sí está desclasificado el documento psb d-33/2 y se puede consultar en la propia web de la CIA: http://www.foia.cia.gov/sites/default/files/document_conversions/5829/CIA-RDP80R01731R003200050006-0.pdf

Me parece destacable, dado que estos sistemas de manipulación de masas es muy probable que sigan operando hoy en día, el concepto de elite que maneja el documento. Están ellos, la elite, y después está el resto del mundo, la plebe, el populacho al que adoctrinar en una nueva edición más de despotismo ilustrado. Para reflexionar sobre estas cuestiones podríamos resumir su estrategia en los siguientes puntos:

  • actuar sobre las elites intelectuales locales para que ellos adoctrinaran a su vez a las masas en un esquema de timo piramidal que funciona bien en las sociedades jerárquicas.
  • intentar romper los esquemas del pensamiento sectario (para sustituir una secta por otra, la suya). Esto se hace creando confusión, dudas y pérdida de confianza. Dudar en sí mismo no es negativo. Reevaluarnos y replantearnos los dogmas y teorías me parece muy válido, pero, claro, cuando se hace para sustituir un dogma por otro no lo es. Es pernicioso y destructivo. Además, ellos mismos tendrían que haberse aplicado su propia medicina y se hubieran dado cuenta del autoengaño. Simplemente querían acumular más poder y control en el mundo.
  • después de deconstruir el pensamiento anterior se trata de insertar otro nuevo, el suyo, pero con un detalle clave: el adoctrinado debe pensar que TODO lo que hace el gobierno de los EEUU es bueno por propio razonamiento y convicción. Esto es retorcidísimo, si lo analizamos bien y a mí se me escaba la deriva final que pueda tener todo esto. Porque, al final, ¿cómo puedo saber si lo que pienso lo pienso de forma genuina o porque alguien me ha manipulado para que lo crea?
  • utilizar los conceptos de libertad, diversidad o pluralismo como elementos fundamentales de la estrategia discursiva. En realidad utilizaban estas palabras de forma tramposa, ya que detrás de esa “libertad” y esa “diversidad” estaba lo contrario. No puede ser libre alguien a quien estás tratando de manipular para que piense que es libre cuando no lo es. Detrás de la “diversidad” estaba el pensamiento único, el único tipo de pensamiento que para ellos era aceptable. Por ejemplo, en el arte favorecieron la creación del expresionismo abstracto cuando no era un arte aceptado por el público. Ese arte representaba la libertad, la libre empresa, la libertad artística y de pensamiento en contraposición al realismo soviético. Pero era todo fachada. Tanto el expresionismo abstracto americano como el realismo soviético, a pesar de sus diferencias estéticas, eran arte de las elites, arte creado y financiado por ellas para ser utilizado como gancho ideológico de otras muchas otras cosas.

Frente a estas estrategias de las elites, todavía vigentes en muchos aspectos, la siguiente pregunta que podemos plantearnos es, ¿debemos crear otra estrategia las personas que no estamos conformes con cómo está organizado el mundo actualmente, que rechazamos su violencia, sus guerras y la falta de libertades? ¿O la respuesta es que la única estrategia válida es no tener estrategia?

  • En mi humilde opinión, revisable y criticable, y en la de muchas personas antes que yo, lo primordial debería ser que los medios fueran igual a los fines, que hubiera una concordancia entre el pensamiento, el discurso y la acción, entre lo personal y lo político (yo ando muy lejos de todo eso…), entre la forma y el contenido. No se puede conseguir la igualdad en lo que tenemos que ser iguales (hay cosas en las que no lo somos y es positivo que seamos diversos) desde la desigualdad. Por eso, la discriminación “positiva” es negativa y nefasta para las mujeres. No se puede alcanzar el bien haciendo el mal. Parece sencillo pero difícil de llevar a la práctica en muchas ocasiones. Por eso, pensar en estrategia sin pensar en ese equilibrio dinámico entre medios y fines ya te hace un poco maquiavélico y cercano al pensamiento de las elites totalitarias. La coherencia y la integridad son muy difíciles de conseguir y, pienso, que no es la represión externa la que nos lo impide sino sobre todo la tendencia a la pereza y el miedo.
  • También, tenemos que huir de toda subvención, ayuda o financiación de las elites, ya que quien paga, manda, ya sea por la vía directa, por la autocensura, o porque tú mismo te condicionas para seguir recibiendo esa financiación. Por eso, todas las organizaciones de cualquier ámbito, ya sea el sindical o el feminista, que reciben dinero del Estado o de fundaciones capitalistas-estatales como la Fundación Ford, Rockefeller, Soros o similares están jugando a ser sus títeres. No es posible decir: yo recibo dinero de tal fundación/organización pero después hago lo que quiero, me dan libertad para crear. Esto es un autoengaño sin más. Estás, estamos, a su servicio. Esto tampoco quiere decir que todo lo que financien sea malo, también pueden subvencionar obras o ideas positivas para la humanidad pero, al hacerlo, las están controlando y dirigiendo desde arriba hacia sus intereses, que no tienen por qué coincidir con los de los gobernados. Al menos seamos conscientes de esto porque también es válido para el ámbito laboral en el que no siempre tenemos elección y si no obedecemos o seguimos la corriente nos quedamos sin medio de subsistencia.
  • Ya que no sabemos cómo actuar porque el monstruo es tan grande, está fuera y está dentro, al menos podemos llevar el escudo defensivo ante las manipulaciones ideológicas y mediáticas, lo que conlleva poner ciertas informaciones en cuarentena, dudar y reflexionar sobre ellas fuera de formas de pensar binarias. No todo lo que las elites nos presentan es falso y nocivo, ni todo lo que podamos presentar nosotros o crear desde el pueblo es verdadero y válido. Por ejemplo, se puede criticar el sistema mafioso farmaceútico y reconocer a la vez que hay medicamentos muy valiosos sin tener que caer en la homeopatía (que es un placebo de agua con azucar además de un lucrativo negocio) o en determinadas terapias que se nos presenten como “alternativas” y que no funcionen o directamente puedan ser peligrosas para la salud. Yo, al menos, así lo veo.
  • Crear pensamiento propio en nuestro tiempo “libre”. Frente a sus seminarios, revistas y medios subvencionados crear nuestro propio discurso, nuestras propias redes de aprendizaje mutuo, nuestros propios blogs, nuestras propias investigaciones. Por supuesto, haciendo uso también de los materiales de las elites que son muy buenos en la recopilación de datos pero no lo son tanto en cuanto a la calidad de los análisis: pobres, estereotipados, cobardes, con omisiones de lo que no cuadra con su ideología o la de su pagador…
  • Las elites actúan sobre otras elites que a su vez actúan sobre sus subordinados. De esta forma no hay que “comprar” a todo el mundo, vale con controlar a la gente verdaderamente importante. En este sentido, no todo el mundo está en nómina de los poderosos sino que la creación de su conocimiento es como una bola de nieve que se lanza desde la cima y, mientras cae, va tomando y creando de fuentes nuevas. Esta es la razón por la que muchos eventos alternativos o antisistema terminan repitiendo las mismas consignas dogmáticas de los libros de determinadas cátedras universitarias nada subversivas incluso sin estar subvencionados ni controlados. Es como una tendencia a repetir adoctrinamientos que es muy complicado de parar. Si queremos un mundo que no sea jerárquico o lo menos jerárquico posible no podemos reproducir las jerarquías. Una estrategia podría ser, como hacen ellos, intentar actuar sobre las ideas de las elites, lo que ellos hacen ideológicamente sobre “los súbditos”, hacerlo al revés, nosotros sobre ellos. Podría ser, pero eso, al no ser los medios iguales a los fines, reproduciría de nuevo una elite. Quizás habría que dirigir nuestras ideas a todo el mundo, independientemente de su condición o posición en la pirámide de poder. Quizás la estrategia sea que no es posible una estrategia, que hay que intentar hacer el bien como medio y como fin e independientemente de las consecuencias, incluso aunque no se consiga nada. Quizás haya que romper las trincheras definitivamente entre dominantes y dominados. O darle la vuelta a todo, porque aunque ellos se consideren a sí mismos “elite” quizás no lo sean, porque no deciden nada sobre sí mismos, es la avaricia de poder y el deseo de control, a veces también el ansia desmedida de dinero y cosas materiales, el que manda sobre ellos. Quizás no han sentido nunca lo que es el amor ni la empatía y morirán sin saberlo, y eso les hace muy, muy desgraciados a la par que peligrosos. No lo sé. Seguiremos reflexionando…

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