¿Marxismo cultural o rockefellerismo cultural?

En un artículo publicado el 1 de agosto de 2017 en ABC titulado “Horas estelares de la vileza”, Hermann Tertsch afirma:

Aquellos intelectuales que, con Marcuse, se lo habían llevado antes de la guerra a “tunearlo” en universidades norteamericanas, para los años sesenta ya lo estaban en Europa de vuelta iniciando el asalto a las universidades. Aquella escuela de Frankfurt se convirtió después con Habermas y los suyos en el bacilo marxista que infectó todo el discurso intelectual occidental y elaboró el nuevo discurso multicultural y antiplural, antioccidental que ha vaciado las resistencias del sistema de valores de la sociedad abierta.

Según como lo cuenta el autor del texto, parecería que Marcuse apareció como por arte de magia en EEUU. Calla, sin embargo, el hecho de que Herbert Marcuse fue contratado por la Office of Strategic Services (antecesora de la CIA) para elaborar una serie de informes sociológicos sobre la Alemania nazi. En concreto, desde 1942 a 1944, Franz Neumann, Marcuse y Otto Kirchheimer fueron colocados en puestos universitarios por el General William “Wild Bill” Donovan de la OSS. Y lo hicieron para servir, en teoría, al gobierno estadounidense. Estos informes fueron desclasificados en los años setenta y han sido publicados por un académico italiano, Raffaele Laudani, con el título “Secret reports on nazi Germany”.

En un artículo para The New Statesman publicado en 2013 y firmado por John Bew lo explican mejor. Les contrataron justo cuando ya parecía que iban a ganar los EEUU la Segunda Guerra Mundial, en mayo de 1943. Y su trabajo se supone que debía predecir “posibles patrones de colapsos de Alemania” para planificar mejor la invasión.

¿Entonces nos quiere decir Tertsch que Herbert Marcuse fue un marxista infiltrado en el corazón de EEUU? ¿O que se volvió contra sus amos? Su libro “Eros y civilización” fue financiado por la mismísima Fundación Rockefeller. ¿Es esta fundación una organización marxista, Sr. Tertsch? Porque si es así debería usted explicárnoslo mejor. También la Fundación Rockefeller apoyó económicamente a Marcuse con una beca con la que pudo escribir el libro “El hombre unidimensional” y así aparece en los agradecimientos de la introducción (pg. 10).

La Fundación Rockefeller trajo y seleccionó también a los intelectuales europeos exiliados en la órbita de la Escuela de Frankfurt que huían del nazismo para la New School for Social Research. En el libro de Thomas Wheatland titulado “The Frankfurt School in Exile” se nos proporciona más información sobre la colaboración de Marcuse con el Departamento de Estado de los EEUU, en concreto con la Rama Centro-Europea de la OSS.

¿Por qué no critica Hermann Tertsch al Departamento de Estado de los EEUU o la Fundación Rockefeller por haber metido, en teoría, al enemigo marxista en casa? ¿No se da cuenta de que la estrategia de los enemigos de mis enemigos son mis amigos tiene este tipo de inconvenientes, como que se puede volver contra uno mismo? Bueno, siempre dando por hecho que las consecuencias de este tipo de proyectos no hayan sido planeadas previamente, cosa bastante extraña, porque normalmente las agencias de “inteligencia” suelen trabajar previendo diferentes escenarios posibles y, por tanto, evaluando los riesgos de sus acciones en el medio y largo plazo. O a lo mejor no así y en realidad son agencias de “estupidez”.

En un momento dado, el señor que habían contratado para que les explicara el nazismo y cómo gobernar a los alemanes después de la guerra, empezó a criticar el totalitarismo de la Unión Soviética (hasta aquí todo bien) pero también el de los Estados Unidos. Cuando Truman terminó con la OSS en 1945, nos cuenta Thomas Wheatland, Marcuse se empezó a sentir incómodo trabajando para el Dpto. de Estado durante la Guerra Fría porque aunque no era un simpatizante soviético tampoco era un anticomunista. Sin embargo, se quedó hasta 1951. En mi opinión, no parece que le incomodara tanto el ambiente. Además, después de marcharse fue cuando recibió la beca de la Fundación Rockefeller para estudiar el marxismo en la Unión Soviética.

Pero la verdad es tozuda. Si no hubiese sido por el Departamento de Estado de los EEUU y la Fundación Rockefeller, los que le financiaron y le colocaron de profesor universitario es probable que no habría tenido tanta influencia en la contracultura juvenil ni en mayo del 68. Es decir, se podría decir que algunas derivas de la contracultura son una especie de “daño colateral” de la Guerra Fría en su lucha contra el estalinismo y antes, de la lucha contra el nazismo. Pero, claro, si para luchar contra el totalitarismo hitleriano y estalinista financias a gente que trata de deconstruir tu sociedad, deconstruir la sexualidad y la procreación y deconstruir la misma idea de identidad que tiene cada ciudadano, vamos mal.

Horkheimer, otro miembro de la Escuela de Frankfurt, que también recibió dinero de la Fundación Rockefeller para volver a Alemania en 1948, justo cuando John McCloy era consejero de la Fundación Rockefeller (1946-1949).

Tomado de José Medina Echavarría y la sociología como ciencia social concreta (1939-1980) Escrito por Laura Angélica Moya López

Tomado de Max Horkheimer and the Foundations of the Frankfurt School Escrito por John Abromeit

Pero vayamos a una entrevista del Señor Tertsch en el que afirma lo siguiente al ser preguntado sobre el “marxismo cultural”. La negrita es mía:

El siguiente paso en esta expansión del neomarxismo o marxismo cultural se dio con la aparición de la Escuela de Fráncfort. En los años treinta, numerosos intelectuales marxistas debieron huir de Alemania perseguidos por los nazis, y marcharon a Estados Unidos. En las universidades de este país crearon escuelas y, tras el fin de la II Guerra Mundial, regresaron a Alemania y a Francia, países desde los que impulsan sus estrategias de penetración, en un impulso que acabaría de una forma fallida con el Mayo del 68 parisino. Quizás aquella movilización estudiantil fue el último gran intento revolucionario comunista, pero ya entonces los marxistas habían entendido que su gran estrategia había de asentarse sobre la penetración cultural, y no sobre la revolución y las movilizaciones callejeras.

No son los tanques, son determinadas ideas, y su expansión a todo el espectro cultural de la vida de una sociedad desarrollada, las que han de conseguir la victoria. Por eso los nuevos comunistas van abriendo e implantando sus banderas en diferentes campos de batalla donde van dejando sus semillas, el ecologismo, el animalismo, el feminismo, el pacifismo…

La economía ya no sirve a los nuevos comunistas. La transformación que iba a ser la punta de lanza de la revolución proletaria, de esa revolución igualitaria que se construye sobre la liquidación del individuo, tenía la economía como bandera, pero su fracaso en este ámbito ha sido tan estrepitoso que ya no tienen nada que hacer. Y por ello van extendiéndose a otros campos en los que buscar fácilmente la sentimientalidad, la emoción, el humanitarismo. Y han conseguido una expansión tremenda, por ejemplo, en el capítulo de las oenegés, que en su práctica totalidad son organizaciones que mantienen los mismos criterios (comunistas) y que obedecen a los mismos objetivos (comunistas).

Como vemos, ni una palabra sobre la contratación de Marcuse por el Departamento de Estado en su lucha contra el nazismo. Tampoco explica por qué esos diferentes “campos de batalla” son financiados y subvencionados por determinados estados y fundaciones filantrópicas de grandes empresas. Al menos habla de “Oenegés” pero cuando le pide el entrevistador que lo desarrolle más afirma:

A pesar de que en ocasiones parezca que no hay una organización o unas cabezas pensantes detrás de todo este gran movimiento global del marxismo cultural, uno de los principales polos de difusión ha sido el Foro de Sao Paulo, impulsado por el Partido de los Trabajadores de Brasil y nacido en 1990, tras la caída del Muro de Berlín (1989). El Foro de Sao Paulo ha sido clave en todo esto. Y en el Foro de Sao Paulo, ideológicamente, mandaba Cuba. Y lo sigue haciendo.

Pero, entonces, ¿es Cuba y el Foro de Sao Paulo los que están detrás del feminismo hipersubencionado actual, por ejemplo? ¿Qué pruebas ofrece? Ninguna. ¿Viene acaso de Cuba o de Brasil el denominado “lenguaje no sexista” o las cuotas de sexo? Pues no. Las dos autoras que crearon la primera guía de lenguaje no sexista, en la que se cuestiona el uso genérico del masculino en el mundo anglosajón eran estadounidenses, una de ellas trabajó en criptología en el ejército durante la Segunda Guerra Mundial y su trabajo fue publicitado por Gloria Steinem (colaboradora de la CIA) en un periódico de otro compañero que también había colaborado con la CIA. Ver más información sobre este asunto en mi artículo “La lengua materna vx. lenguaje no sexista”. ¿Eran marxistas culturales estas autoras?

Hermann Tertsch, sin embargo, sí ha escrito sobre Soros pero aunque no lo relaciona directamente con el “marxismo cultural” sí lo relaciona con la izquierda y la socialdemocracia.

Y aquí (ABC): Lo que no acepta Orban que representa a los húngaros como nadie representa a su país hoy en el Consejo Europeo, es que les impongan desde Bruselas, Berlín y París o desde las ONG financiadas por George Soros la política socialdemócrata con leyes feministas y de LGTB que rechaza masivamente.

La realidad es que el sistema de discriminación positiva artificial de cuotas fue implementado en EEUU en los años sesenta y fue defendido por el republicano McGeorge Bundy. Los estudios de género también fueron financiados con subvenciones de la Fundación Ford, cuando esta institución era dirigida por McGeorge Bundy.

Tan cierto es todo esto como que la becaria Fullbright y principal exponente de la pseudoteoría queer Beatriz Preciado no tiene problemas en aceptar subvenciones del Banco Santander  para criticar el “neoliberalismo”? O que Judith Butler presume en su curriculum de haber recibido becas de las fundaciones Guggenheim, Rockefeller, Ford y American Council of Learned Societies. Todo ello mientras su fan podemita Clara Serra dice que es una mujer “radicalmente subversiva”.

¿Es el Banco Santander un banco “marxista cultural” cuando financia charlas ecosexuales como las de Annie Sprinkle y Beth Stephens? ¿Es este banco “marxista cultural” cuando subvenciona talleres queer para alumnos de secundaria en museos? ¿Es “marxista cultural” cuando financia a la izquierda municipalista madrileña del “Observatorio metropolitano” para que organice sus jornadas y cursos en el Museo Reina Sofía en el año 2012? ¿Podría calificarse al MNCARSS como una institución “marxista cultural” cuando tiene semejantes patronos corporativos?

En fin. Todas estas preguntas sobre el marxismo cultural o, mejor dicho, rockefellerismo cultural, fordismo cultural y sorosianismo cultural por ahora quedarán en el aire. Lo que sí parece cada vez más obvio es que el poder monopolístico capitalista financia a la izquierda, a sus intelectuales y marca las líneas ideológicas hasta que el estado (es decir, los contribuyentes) puede sostener las redes clientelares por sí mismo a través de subvenciones públicas.

Mi intuición me dice que todos estos izquierdistas en realidad le están haciendo el trabajo sucio cultural al gran capital. Bonita contradicción. Así que derechistas y conservadores, dejen de marear la perdiz y comiencen a preguntarse por qué está sucediendo esto y por qué gente en teoría muy conservadora aprueba subvenciones a gente en teoría muy progre y subversiva. Izquierdistas, comiencen a hacer preguntas incómodas sobre la financiación de sus subvencionadas organizaciones. Quien paga, manda.. ¿Se están aplicando técnicas aprendidas de la Escuela de Frankfurt para el proceso de desnazificación en la época actual? ¿Puede que al cargarse a la “personalidad autoritaria” desaparezca el nazi pero también el anarquista clásico o el católico o el tradicionalista o cualquier persona que tenga valores firmes e inquebrantables? ¿Por eso se llama “facha” a todo lo que no guste al pensamiento progre? ¿Es el uso del masculino genérico del castellano “fascista” como algunos locos nos quieren hacer creer? ¿Comer carne es “fascista” (bien podrían decir “autoritario”) como esos seres que hablan de “gallines” nos quieren hacer creer? Han hecho falta décadas de ingeniería social para semejante destrucción del sujeto. Recuerdo que en otros tiempos había cenetistas toreros o que los anarquistas de la CNT perfectamente podían haber abandonado a España a su suerte y haber hecho la revolución en Cataluña y ganado la guerra civil solamente en esa zona, independizándose. Sin embargo, no lo hicieron por lealtad. Hoy, defender la unidad de España o que te gusten los toros es de “fachas”.

Yo no sé qué pensaría si fuera la persona más poderosa del monopolio capitalista, otorgando millones en subvenciones y dirigiendo las corrientes ideológicas. Las elites deben saber que ellas mismas serán arrastradas por esta hecatombe en un clásico efecto boomerang, nadie va a quedar inmune si esto sigue así. Hasta la dominación debe tener ética y límites, no vale todo. Vamos hacia una sociedad que no va a ser funcional, no es que vaya a ser buena o mala, es que no va a ser posible la convivencia porque hasta los fundamentos mismos del lenguaje, conectado de forma directa con el cerebro, van a ser deconstruidos de forma artificial y arbitraria, lo que nos puede llevar a un retroceso en la historia de la humanidad de millones de años. ¿Hablaremos con gruñidos, finalmente? ¿O dejaremos de hablar y de pensar? Ay, este rockefellerismo cultural que termina devorando a sus propios hijos en la lucha de trincheras, como el feminismo de Lidia Falcón acusado de transfobia por determinadas asociaciones LGBT. ¿O es que acaso la izquierda no se da cuenta que el grito de “abajo las fronteras” es incompatible desde un punto de vista estríctamente lógico con el sistema de sanidad pública que dice defender a la vez? Si yo quisiera cargarme la sanidad pública y las pensiones dedicaría millones a las redes clientelares del rockefellerismo/sorosianismo cultural porque aunque de boca defienden una cosa, de facto favorecen lo contrario. ¡Y además sin darse cuenta!

Creo que solamente nos queda rezar.

 

Relacionado:

– Carta de Leo Lowenthal a Horkheimer en la que se habla de la Fundación Rockefeller y de John Marshall, su director de Ciencias Sociales durante los años 40 del siglo XX.

– “The Essential Value of Radio to All Types of Listeners”, proyecto dirigido por Paul Lazarsfeld financiado por la Fundación Rockefeller en el que colaboró Adorno y con el que fue muy crítico. “l problema que surgió entre ambos fue cómo medir socialmente la cultura. Aquí se enfrentaron dos puntos de vista diferentes: Adorno entendía la palabra método más en el sentido epistemológico europeo que en el sentido técnico americano. Este enfoque crítico enfrentó a Adorno con todo el equipo de investigación y tuvo que dimitir. Pero su crítica no era una crítica sólo teórica sino metodológica, referida a la sociedad y a la forma de hacer sociología en la universidad americana”, tomado de Teoría y empiría en el análisis sociológico.

– Marcuse y la desnazificación: “Dada la delicada situación económica del Institut, luego de la publicación deesta obra Marcuse acepta un empleo en la sección política de la Office of Strategic Services(OSS) del servicio de inteligencia de EEUU. Otros miembros, como Adorno, deciden centralizar sus esfuerzos en la elaboración de estudios desde el campo de la sociología empírica. Marcuse colabora en un programa de desnazificación de la OSS encargándose de “(…) la identificación de grupos en Alemania con los que después de la guerra se pudiera colaborar para la reconstrucción; y en la identificación de grupos a los que debiera pedirse responsabilidades como nazis”49. Coincidiendo con la misión desempeñada en el seno de la OSS entre 1942 y 1950, Marcuse retorna a Alemania en diversas ocasiones. A principios de 1947 se reúne con Heidegger en la residencia de éste en Todtnauberg, una pequeña localidad situada en la Selva Negra. Por lo que se deduce de la conversación postal que mantuvieron meses más tarde, Marcuse fue a su encuentro con el propósito de obtener aclaraciones de primera mano sobre los motivos que habían llevado a Heidegger a identificarse con el régimen nacionalsocialista durante 1933″. http://revistadefilosofia.com/49-10.pdf

– Nota al pie interesante sobre Marcuse en la edición de su libro “Tecnología, guerra y fascismo”.

– Sobre el proceso de desnazificación de Alemania: http://ghdi.ghi-dc.org/sub_document.cfm?document_id=2308 

– También interesante este libro sobre John J McCloy de Kai Bird: “The chancelor steadfastly ignored his arguments that more attention should be paid to cliansing the German civil service of its “authoritarian, Bismarckian” influences”. ¿Se sirvió McCloy del concepto de “personalidad autoritaria” de Adorno de la Escuela de Frankfurt?

– Artículo del año 2011 de Luis M. Linde sobre lo políticamente correcto: https://www.revistadelibros.com/articulos/lo-politicamente-correcto-empezo-en-franfort-y-hoy-se-puede-aplicar-a-todo

Fragmentos de “La CIA y la guerra fría cultural” de Frances Stonor Saunders

CIA-guerra-fria-cultural_EDIIMA20130301_0586_1

Ahora estoy leyendo a cachitos este magnífico trabajo de investigación de Frances Stonor Saunders, un libro que recomiendo a toda persona que quiera conocer la Historia pero también entender las manipulaciones del presente. Me quito el sombrero ante el esfuerzo que ha tenido que suponer escribir estas casi 600 páginas y reproduzco a continuación la parte en la que habla del Consejo de la Estrategia Psicológica (PSB), promovido por el Departamento de Defensa y la CIA y creado en 1951 por el presidente Truman. El principal estratega de este organismo fue el General Charles Douglas Jackson, asesor especial de Eisenhower para la guerra psicológica y directivo del grupo de medios de comunicación Time-Life International:

204px-Time_Life_logo.svg

50720720

Imagen: Charles Douglas Jackson. Getty Images.

Pg. 178: “El plan “doctrinal” o “ideológico” del PSB, apareció por primera vez en un documento sobre estrategias, clasificado como PSB D-33/2. El documento aún sigue siendo información clasificada, pero en un largo informe interno, un atribulado oficial del PSB, Charles Burton Marshall, citaba libremente los pasajes que más le inquietaban. «¿Cómo (puede) un gobierno presentar un amplio sistema doctrinal propio sin adoptar el color del totalitarismo?», se preguntaba. «El documento no lo indica. En realidad, acepta la uniformidad como sustituto de la diversidad. Postula un sistema que justifica “un tipo especial de creencia y estructura social”, que comprende “todos los campos del pensamiento humano”… “todos los campos intelectuales, desde la antropología y la creación artística, a la sociología y a la metodología científica.”» Marshall (que habría de ser acérrimo enemigo del PSB) seguía criticando la propuesta que se hacía en el documento de «”una maquinaria” que produzca ideas que representen “el estilo de vida americano” sobre “una base sistemática y científica”». «Anticipa “una producción doctrinal” dependiente de “un mecanismo de coordinación”», observó Marshall. «Establece “un predominio de la acción rápida y efectiva para impulsar la creación y distribución de ideas”… pronostica un “movimiento intelectual a largo plazo” como resultado de estas acciones y tiene el propósito, no solo de contrarrestar el comunismo sino de “romper los esquemas de pensamiento sectario y doctrinario” proporcionando una base intelectual para las “doctrinas hostiles a los objetivos americanos”». Su conclusión era categórica: «Eso es lo más totalitario que se puede hacer».

Marshall también discrepaba con el PSB en que se basaba en “teorías sociales no racionales” que otorgaban preeminencia al papel de la elite “en un modo que recuerda a Pareto, Sorel, Mussolini, etc.”. ¿Acaso no eran estos los modelos utilizados por James Burnham en su libro Los maquiavelistas? (…) «A los individuos se les relega a una importancia de tercer orden – continuaba Marshall – . La supuesta elite aparece como único grupo al que se tiene en cuenta. A la elite se la define como aquel numéricamente “limitado grupo, capaz de e interesado en manipular las cuestiones doctrinales”, los ideólogos que mueven los hilos intelectuales “para formar, o, al menos, para predisponer, las actitudes y opiniones” de los que, a su vez, son líderes de la opinión pública». Según la exégesis de Marshall, el PSB preveía trabajar sobre la elite de cada uno de los temas, para predisponer a sus miembros a favor de “la filosofía de los planificadores». La utilización de las elites locales ayudaría a ocultar el origen estadounidense de la acción “para que parezca que es iniciativa propia”. Pero no solo iba dirigido a los extranjeros. Aunque el documento negaba toda intención de hacer propaganda al pueblo estadounidense, propugnaba un programa de adoctrinamiento en los organismos militares, inyectando las ideas adecuadas en los tebeos de los soldados, y haciendo que sus capellanes las difundieran. (…)

La teoría de la elite que sostiene el documento doctrinal del PSB seguía exactamente el mismo modelo que el que empleaba la CIA para justificar su apoyo a la izquierda no comunista y su apoyo al Congreso por la Libertad Cultural. Comentando la utilización de la clase dirigente intelectual para que desarrollaran “la filosofía de los planificadores”, el agente de la CIA Donald Jameson decía sin ninguna intención irónica: “En lo que respecta a las actitudes que la Agencia quería inspirar por medio de estas actividades, evidentemente, lo que les hubiera gustado crear era gente que por propio razonamiento y convicción, estuviese convencida de que todo lo que hacía el gobierno de los Estados Unidos era lo correcto”. (…)

Ganar a estos influyentes personajes a la causa de la “libertad” exigía un programa de “operaciones intelectuales, como seminarios, simposios, libros, revistas especializadas, bibliotecas, intercambio de personas, creación de cátedras subvencionadas, etc.” (…)

“En junio de 1953, Packet ya formaba parte del “Programa doctrinal” del PSB, cuyos objetivos psicológicos era según rezaba un nuevo documento, “atraer a intelectuales, investigadores y grupos que crean opinión” para “romper los esquemas de pensamiento sectario” que han sido “la base del comunismo y de otras doctrinas hostiles a los objetivos americanos”. Esta campaña de persuasión, según se explicaba, “habría de crear confusión, dudas y pérdida de confianza en los esquemas de pensamiento establecidos de los comunistas convencidos (y de los) arribistas cautivos”. (…)

Frances Stonor Saunders publicó este libro en 1999. En la actualidad sí está desclasificado el documento psb d-33/2 y se puede consultar en la propia web de la CIA: http://www.foia.cia.gov/sites/default/files/document_conversions/5829/CIA-RDP80R01731R003200050006-0.pdf

Me parece destacable, dado que estos sistemas de manipulación de masas es muy probable que sigan operando hoy en día, el concepto de elite que maneja el documento. Están ellos, la elite, y después está el resto del mundo, la plebe, el populacho al que adoctrinar en una nueva edición más de despotismo ilustrado. Para reflexionar sobre estas cuestiones podríamos resumir su estrategia en los siguientes puntos:

  • actuar sobre las elites intelectuales locales para que ellos adoctrinaran a su vez a las masas en un esquema de timo piramidal que funciona bien en las sociedades jerárquicas.
  • intentar romper los esquemas del pensamiento sectario (para sustituir una secta por otra, la suya). Esto se hace creando confusión, dudas y pérdida de confianza. Dudar en sí mismo no es negativo. Reevaluarnos y replantearnos los dogmas y teorías me parece muy válido, pero, claro, cuando se hace para sustituir un dogma por otro no lo es. Es pernicioso y destructivo. Además, ellos mismos tendrían que haberse aplicado su propia medicina y se hubieran dado cuenta del autoengaño. Simplemente querían acumular más poder y control en el mundo.
  • después de deconstruir el pensamiento anterior se trata de insertar otro nuevo, el suyo, pero con un detalle clave: el adoctrinado debe pensar que TODO lo que hace el gobierno de los EEUU es bueno por propio razonamiento y convicción. Esto es retorcidísimo, si lo analizamos bien y a mí se me escaba la deriva final que pueda tener todo esto. Porque, al final, ¿cómo puedo saber si lo que pienso lo pienso de forma genuina o porque alguien me ha manipulado para que lo crea?
  • utilizar los conceptos de libertad, diversidad o pluralismo como elementos fundamentales de la estrategia discursiva. En realidad utilizaban estas palabras de forma tramposa, ya que detrás de esa “libertad” y esa “diversidad” estaba lo contrario. No puede ser libre alguien a quien estás tratando de manipular para que piense que es libre cuando no lo es. Detrás de la “diversidad” estaba el pensamiento único, el único tipo de pensamiento que para ellos era aceptable. Por ejemplo, en el arte favorecieron la creación del expresionismo abstracto cuando no era un arte aceptado por el público. Ese arte representaba la libertad, la libre empresa, la libertad artística y de pensamiento en contraposición al realismo soviético. Pero era todo fachada. Tanto el expresionismo abstracto americano como el realismo soviético, a pesar de sus diferencias estéticas, eran arte de las elites, arte creado y financiado por ellas para ser utilizado como gancho ideológico de otras muchas otras cosas.

Frente a estas estrategias de las elites, todavía vigentes en muchos aspectos, la siguiente pregunta que podemos plantearnos es, ¿debemos crear otra estrategia las personas que no estamos conformes con cómo está organizado el mundo actualmente, que rechazamos su violencia, sus guerras y la falta de libertades? ¿O la respuesta es que la única estrategia válida es no tener estrategia?

  • En mi humilde opinión, revisable y criticable, y en la de muchas personas antes que yo, lo primordial debería ser que los medios fueran igual a los fines, que hubiera una concordancia entre el pensamiento, el discurso y la acción, entre lo personal y lo político (yo ando muy lejos de todo eso…), entre la forma y el contenido. No se puede conseguir la igualdad en lo que tenemos que ser iguales (hay cosas en las que no lo somos y es positivo que seamos diversos) desde la desigualdad. Por eso, la discriminación “positiva” es negativa y nefasta para las mujeres. No se puede alcanzar el bien haciendo el mal. Parece sencillo pero difícil de llevar a la práctica en muchas ocasiones. Por eso, pensar en estrategia sin pensar en ese equilibrio dinámico entre medios y fines ya te hace un poco maquiavélico y cercano al pensamiento de las elites totalitarias. La coherencia y la integridad son muy difíciles de conseguir y, pienso, que no es la represión externa la que nos lo impide sino sobre todo la tendencia a la pereza y el miedo.
  • También, tenemos que huir de toda subvención, ayuda o financiación de las elites, ya que quien paga, manda, ya sea por la vía directa, por la autocensura, o porque tú mismo te condicionas para seguir recibiendo esa financiación. Por eso, todas las organizaciones de cualquier ámbito, ya sea el sindical o el feminista, que reciben dinero del Estado o de fundaciones capitalistas-estatales como la Fundación Ford, Rockefeller, Soros o similares están jugando a ser sus títeres. No es posible decir: yo recibo dinero de tal fundación/organización pero después hago lo que quiero, me dan libertad para crear. Esto es un autoengaño sin más. Estás, estamos, a su servicio. Esto tampoco quiere decir que todo lo que financien sea malo, también pueden subvencionar obras o ideas positivas para la humanidad pero, al hacerlo, las están controlando y dirigiendo desde arriba hacia sus intereses, que no tienen por qué coincidir con los de los gobernados. Al menos seamos conscientes de esto porque también es válido para el ámbito laboral en el que no siempre tenemos elección y si no obedecemos o seguimos la corriente nos quedamos sin medio de subsistencia.
  • Ya que no sabemos cómo actuar porque el monstruo es tan grande, está fuera y está dentro, al menos podemos llevar el escudo defensivo ante las manipulaciones ideológicas y mediáticas, lo que conlleva poner ciertas informaciones en cuarentena, dudar y reflexionar sobre ellas fuera de formas de pensar binarias. No todo lo que las elites nos presentan es falso y nocivo, ni todo lo que podamos presentar nosotros o crear desde el pueblo es verdadero y válido. Por ejemplo, se puede criticar el sistema mafioso farmaceútico y reconocer a la vez que hay medicamentos muy valiosos sin tener que caer en la homeopatía (que es un placebo de agua con azucar además de un lucrativo negocio) o en determinadas terapias que se nos presenten como “alternativas” y que no funcionen o directamente puedan ser peligrosas para la salud. Yo, al menos, así lo veo.
  • Crear pensamiento propio en nuestro tiempo “libre”. Frente a sus seminarios, revistas y medios subvencionados crear nuestro propio discurso, nuestras propias redes de aprendizaje mutuo, nuestros propios blogs, nuestras propias investigaciones. Por supuesto, haciendo uso también de los materiales de las elites que son muy buenos en la recopilación de datos pero no lo son tanto en cuanto a la calidad de los análisis: pobres, estereotipados, cobardes, con omisiones de lo que no cuadra con su ideología o la de su pagador…
  • Las elites actúan sobre otras elites que a su vez actúan sobre sus subordinados. De esta forma no hay que “comprar” a todo el mundo, vale con controlar a la gente verdaderamente importante. En este sentido, no todo el mundo está en nómina de los poderosos sino que la creación de su conocimiento es como una bola de nieve que se lanza desde la cima y, mientras cae, va tomando y creando de fuentes nuevas. Esta es la razón por la que muchos eventos alternativos o antisistema terminan repitiendo las mismas consignas dogmáticas de los libros de determinadas cátedras universitarias nada subversivas incluso sin estar subvencionados ni controlados. Es como una tendencia a repetir adoctrinamientos que es muy complicado de parar. Si queremos un mundo que no sea jerárquico o lo menos jerárquico posible no podemos reproducir las jerarquías. Una estrategia podría ser, como hacen ellos, intentar actuar sobre las ideas de las elites, lo que ellos hacen ideológicamente sobre “los súbditos”, hacerlo al revés, nosotros sobre ellos. Podría ser, pero eso, al no ser los medios iguales a los fines, reproduciría de nuevo una elite. Quizás habría que dirigir nuestras ideas a todo el mundo, independientemente de su condición o posición en la pirámide de poder. Quizás la estrategia sea que no es posible una estrategia, que hay que intentar hacer el bien como medio y como fin e independientemente de las consecuencias, incluso aunque no se consiga nada. Quizás haya que romper las trincheras definitivamente entre dominantes y dominados. O darle la vuelta a todo, porque aunque ellos se consideren a sí mismos “elite” quizás no lo sean, porque no deciden nada sobre sí mismos, es la avaricia de poder y el deseo de control, a veces también el ansia desmedida de dinero y cosas materiales, el que manda sobre ellos. Quizás no han sentido nunca lo que es el amor ni la empatía y morirán sin saberlo, y eso les hace muy, muy desgraciados a la par que peligrosos. No lo sé. Seguiremos reflexionando…

Relacionadas: