El talón de Aquiles del feminismo actual

El talón de Aquiles del feminismo actual se llama Arabia Saudita*. Toda retórica feminista termina cuando se reconoce la dependencia energética o los jugosos negocios de ciertas empresas con aquel país. No hay Estado, ni político, ni gobierno, ni de derechas ni de izquierdas, que vaya a dejar de comprar petróleo, construir armas e infraestructuras para países con patriarcados legales como el suyo. No lo hará Hilary Clinton, no lo hizo Carme Chacón (premiada por la Federación de Mujeres Progresistas), no lo ha hecho Podemos e Izquierda Unida. Nadie va a boicotear a Arabia Saudita, bien al contrario. Es muy probable que más que romper las relaciones comerciales, sea ese país u otros, igual o más autoritarios, los que terminen influyendo en la política o legislación de estas latitudes. ¿Tiene algún sentido mantener una retórica feminista en el discurso cuando estás apoyando de facto a uno de los Estados más machistas y opresores del mundo?

En realidad, para ser sinceros, este es el talón de Aquiles de cualquier movimiento político que aspire al poder. La energía también es un problema para las revoluciones horizontales que no son capaces de ser autosuficientes y que no pueden gestionar un bloqueo en esta materia**. Por no hablar de una agresión militar porque, al final, de fondo, siempre está la violencia desnuda.

* Ponga aquí el nombre de su dictadura favorita.

** En el caso de la Guerra Civil, Franco fue apoyado en el campo de la energía por la Texaco (la Standard Oil de Rockefeller). Ver también este enlace de Chomsky. Los embargos y los bloqueos también influyen en las “amistades peligrosas” con otras dictaduras, como la estalinista, que suministró petróleo a la República (entiendo que también a las colectividades catalanas).

Patriarcado militarista

Cuando la dictadura consideró conveniente revisar el patriarcado legal…

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