La banalización del llanto hecha videoclip

Hoy he recordado aquel video horroroso de un grupo llamado MGMT en el que se veía a un niño de año y medio llorando asustado por unos monstruos. Se creó tal polémica que hasta el propio grupo tuvo que sacar un “cómo se hizo” en el que se viera al bebé riéndose en algún momento del rodaje.

He encontrado una entrevista al director del video, Ray Tintori, que ni corto ni perezoso contesta así en una entrevista (la negrita es mía):

¿Qué le hiciste a ese niño para hacerle llorar?
Cualquiera que pase suficiente tiempo con un crío de 18 meses sabe que se pasan todo el día llorando. No pueden hablar, el llanto es su única forma de comunicación. Así que lo difícil era cuando Zachary se ponía a reír cuando queríamos que llorara y al revés. Era un bebé adorable, pero no podíamos comunicarnos muy bien con él. Pero no necesitábamos asustarle para hacerle llorar. Era un gran vídeo así que que seguimos la ley del menor al pie de la letra y Zach comprendió que los monstruos eran muñecos y que estaba jugando con ellos. Tengo una foto mía de bebé lloriqueando en los brazos de Dan Ackroyd en el plató de Los Cazafantasmas 2. Aunque yo era un fanático de Los Cazafantasmas, me flipó que este tipo me cogiera en brazos. Así que entiendo perfectamente a Zach. Espero que este niño crezca y se convierta en un gran seguidor de Joanna Newsom.

Pero, ¿cuál era la pretensión estética de este video? ¿Merece un sólo llanto gratuito un mísero videoclip? ¿Qué tiene de bonito o divertido un bebé llorando? Un niño de año y medio no ha estudiado arte dramático, llora de verdad. Quizás sólo lloró 1 minuto y es todo un truco de edición pero, aún así, ¿cuál es el objetivo? ¿la venta de más discos?

Me llama la atención que el director diga por un lado que el llanto es su única forma de comunicarse pero después no quiera saber nada de lo que el niño les estaba comunicando (mmm… quizás, “¡mamá, sácame de aquí!” o algo parecido…). Le da igual, es “sólo” un niño. No sé qué bebés ha conocido él pero no es muy normal que lloren todo el día, como afirma tan pancho. Y después esa patética alusión a la ley del menor, como si eso le eximiera de cualquier planteamiento ético sobre su trabajo… En fin, así es la cultura “popular” que nos envuelve, una cultura que nos quiere eternos adolescentes nadando en el más vacío de los abismos consumistas, sin más pretensión vital que ser “modernos” e insensibles al llanto de un bebé, todavía demasiado pequeño para darse cuenta de cómo funciona el mundo al que acaba de llegar.

Una pena de videoclip para una canción chula con letra hasta interesante. Luego vendrán los que digan que en realidad el video muestra el terrorífico mundo de los adultos y el pasotismo de una madre en contraste con la inocencia infantil… Pero es como si yo, para hacer un video criticando el método Estivill, contrato a un niño para que llore de verdad. No tiene sentido ni es ético.

Como dice la cita del principio (al parecer de Nietsche y no de Mark Twain), el niño del video, al rodearse de tanto monstruo (y no me refiero a los de cartón piedra), tendrá que tener cuidado de no convertirse él mismo en uno de ellos cuando sea mayor.

La realización del video y su narrativa se convierten en una metáfora de la visión actual de la primera infancia. Llorar hasta cierto punto es normal, es una forma de comunicación no verbal y de externalización de los sentimientos. Lo que no debería ser normal a esa edad es llorar únicamente como divertimento banal y consumo cultural adulto, obviamente sin recibir ningún tipo de empatía ni acompañamiento.