Día 25: las estadísticas

Sábado, 4 de abril de 2020

Ayer no escribí nada porque no me encontraba bien así que lo hago ahora. Definitivamente leer noticias sienta mal porque no puedes hacer nada y te sientes impotente. Sí leí sin embargo el informe de “Vigilancia de los excesos de mortalidad por todas las causas” del Centro Nacional de Epidemiología (ISCIII) a 02 de abril de 2020:

https://www.isciii.es/QueHacemos/Servicios/VigilanciaSaludPublicaRENAVE/EnfermedadesTransmisibles/MoMo/Documents/informesMoMo2020/MoMo_Situacion%20a%202%20de%20abril_CNE.pdf

El dato importante a nivel nacional es que hay 7.826 muertes que se salen de lo normal o estimado para el mismo periodo. En Madrid ha habido 2.232 muertes no esperadas para las fechas de marzo señaladas. Lo que viene a decir, en mi opinión personal, es que al menos 2.232 personas han fallecido muy probablemente por el COVID-19 y hoy estarían todavía con vida si se hubieran tomado medidas de protección con antelación, sobre todo para la población de riesgo.
Por edades, ha habido 77 muertes de madrileños menores de 65 años que no se esperaban. 310 defunciones “en exceso” entre 65-74 años y 1.930 muertes “en exceso” de mayores de 74 años.
A nivel nacional: 256 menores de 65 años que hoy estarían vivos, 1060 personas fallecidas entre 65-74 años que hoy estarían vivas y 6.498 fallecidos de más de 74 años que nadie se esperaba.
La cifra de fallecidos oficial por Covid-19 es de 3.603 en el mes de marzo así que no coincide con el exceso de mortalidad de 2.232. Me pregunto si al estar todos en casa confinados ha habido menos accidentes de coche, de deportes, laborales, durante el tiempo de ocio y en realidad por otras causas ha muerto menos gente pero se ha visto compensado por las del virus.
Las cifras no mienten y, efectivamente, este virus no era una simple “gripe” o, si acaso, se ha sumado su mortalidad a las otras causas habituales para estos meses.
Descansen en paz y les deseo una pronta recuperación a los enfermos, en especial al único caso que me ha tocado de cerca, mi vecina del barrio X que esta noche duerme una noche más en el hospital de La Paz. Muchos ánimos para los familiares.

Relacionado:

Open Letter from Prof Sucharit Bhakdi to Chancellor Merkel: https://off-guardian.org/2020/03/31/open-letter-from-prof-sucharit-bhakdi-to-chancellor-merkel/

– Manifiesto contra el confinamiento: https://contraelconfinamientodelapoblacion.wordpress.com/

 

ACTUALIZACIÓN A 7 DE ABRIL DE 2020

Imagen tomada del documento: https://www.isciii.es/QueHacemos/Servicios/VigilanciaSaludPublicaRENAVE/EnfermedadesTransmisibles/MoMo/Documents/informesMoMo2020/MoMo_Situacion%20a%202%20de%20abril_CNE.pdf

Me ha llamado muchísimo la atención este gráfico del documento elaborado por el Sistema de Monitorización de la Mortalidad diaria (MoMo). Entre el 15 y 18 de enero de 2020 hubo un pico de 300 muertos en Andalucía, cuando lo estimado era aproximadamente 230 defunciones diarias ese día. Parece que enero fue mucho más mortífero que marzo, que sí es cierto que tuvo más defunciones de lo esperable pero que no llegaron a lo que debió de ser enero en esa comunidad autónoma. Si en enero no hubo colapso sanitario, ¿por qué tendría que haber más colapso en marzo? Enero estuvo todo el mes por encima de lo estimado, con picos de 275 y 300 muertos diarios. Eso sí, Andalucía ha hecho bien en prepararse y no confiarse, para que no le pase lo de Madrid.

En el resto de comunidades no se ve tan exagerado pero Aragón también tuvo un enero complicado. Asturias también. De hecho el enero de Asturias fue más o menos igual de mortífero que marzo, con un pico sobre el 27 de enero mayor que el de marzo. El COVID-19, parece por los gráficos, que ha sido imperceptible en Canarias y Baleares (que alguien que sepa más nos lo explique). Cantabria sí ha tenido un pico fuerte de COVID-19. Los picos de mortalidad de Castilla y León, Castilla la Mancha, Cataluña, Navarra, País Vasco, Valencia y Madrid son exagerados y se visualizan muy bien. En Extremadura hubo un pico sobre el 24 de enero muy similar al de marzo.

POR EL FIN DEL ESTADO DE ALARMA Y EL CONFINAMIENTO OBLIGATORIO

 

Relacionado:

– 19 de marzo: https://sevilla.abc.es/sevilla/sevi-coronavirus-sevilla-hospitales-sevillanos-esperan-covid-19-calma-tensa-202003182130_noticia.html

– 27 de marzo. Descanse en paz, Rafael Estévez de CNT Sevilla. Yo en esta noticia y sin más información veo indicios de negligencia en la atención a este joven, más entendiendo que en Andalucía no ha habido la saturación sanitaria de Madrid: https://www.eldiario.es/andalucia/sevilla/Rafael-Estevez-victima-COVID-Sevilla_0_1010349083.html

La vida no domesticada tiene riesgos

La vida en libertad, salvaje, no domesticada tiene riesgos. El principal riesgo es el de morir en la infancia, no llegar a adulto, lo que le ocurría casi a la mitad de los niños. Esto, nos guste o no, ha sucedido en casi todas las culturas hasta hace muy poco. Yo solamente puedo aportar las pruebas de algunos libros que he leído:

Pero aún hay más. También en el mundo primate en libertad hay una mortalidad infantil muy alta, mucho mayor que la humana, ya que solamente el 27% de los machos nacidos y el 41% de las hembras llegarán a superar los 15 años, o lo que es lo mismo, morirán el 73% de los machos y el 59% de las hembras antes de llegar a ser adultos.

Como vemos, todos los mitos en torno a paradigmas originales o continuums de lo humano tienen que tener en cuenta también el lado oscuro, el lado feo y trágico de la existencia: la muerte. Yo desde luego reniego del despotismo ilustrado y del ansia de control total y abusivo sobre la vida, pero tampoco quiero ver morir a la mitad de mis hijos, así como tampoco quiero abusar de los antibióticos, de las técnicas que contaminan nuestras aguas o de la rapiña de los recursos por las que se pelea en las guerras actuales. En mi humilde opinión, estas son las arenas movedizas sobre las que se mueven los problemas filosóficos más acuciantes del momento, dentro de esa eterna polaridad entre la libertad y la seguridad.

Sobre la mortalidad en sociedades de cazadores-recolectores he traducido algunos fragmentos de este artículo de los antropólogos Michael Gurven y Hillard Kaplan, que contiene tanto datos objetivos como interpretaciones ideológicas:

Pg. 6: “En la Tabla 2, vemos que de media el 57%, el 64% y el 67% de los niños que nacen sobreviven a la edad de 15 años entre los cazadores-recolectores, forrajeros-horticulturalistas, y cazadores-recolectores aculturizados.”

Pg. 11: “Es interesante remarcar cómo el ambiente protegido de la cautividad afecta a los perfiles de la mortalidad de los chimpancés (Dyke et al.1995). La cautividad aumenta la supervivencia infantil y juvenil enormemente, del 37% que sobrevive a la edad de 15 años al 64% que lo hace en cautividad, siendo esta última cifra similar a las medias humanas. Sin embargo, mientras la proporción de supervivientes a la edad de 45 años aumenta siete veces, del 3% en la vida salvaje al 20% en la cautividad, sigue siendo solamente la mitad de alta que para los humanos que viven en condiciones premodernas. La diferencia entre los chimpancés y los humanos después de la edad de 45 es incluso mayor, con una esperanza de vida adicional para los chimpancés en cautividad de solamente 7 años, como un tercio de la esperanza humana. Parece que los chimpancés envejecen mucho más rápido que los humanos y mueren antes, incluso en ambientes protegidos.”

Pg. 22: “La violencia y la guerra son variables entre los grupos. Los Agta, Ache, Yanomamo y Hiwi tienen altos niveles de homicidio, que afectan a varones adultos desproporcionadamente. El homicidio es bajo entre los Hadza, Tsimane y los aborígenes del Territorio Norte. Los Aché muestran un alto nivel de homicidio, aunque mucho de él es infanticidio, asesinato de niños y resultado de escaramuzas con los Paraguayos rurales. El infanticidio es bastante alto entre los Ache y los Yanomamo, ocasional entre los !Kung y Tsimane y raro entre los Hadza. Los niños más susceptibles de ser víctimas de infanticidio incluyen los nacidos con defectos obvios, que son percibidos como débiles, gemelos, y aquellos de dudosa paternidad. Parece probable que las muertes violentas decrecen con el aumento de la intervención del Estado y la influencia misionera en muchos grupos de pequeña escala a lo largo del mundo (e.g., Agta, Ache, Aborígenes, !Kung, Yanomamo). La composición de las muertes accidentales varía entre los grupos, incluyendo caídas, ahogamientos en los ríos, depredación animal, envenenamientos accidentales, quemaduras y perderse en el ambiente.”

Bibliografía:

Mortalidad en sociedades de cazadores-recolectores: http://www.anth.ucsb.edu/faculty/gurven/papers/GurvenKaplan2007pdr.pdf

Mortalidad primate: http://www.eva.mpg.de/primat/staff/boesch/pdf/jour_hum_evo_mort_rate.pdf

http://www.eva.mpg.de/documents/Elsevier/Hill_Mortality_JHumEvo_2001_1556100.pdf

Actualización:

– El artículo del director de Survival International, una reseña del libro de Jared Diamond, es muy interesante y crítico: http://www.huffingtonpost.es/stephen-corry/el-peligroso-mensaje-de-d_b_3911585.html?utm_hp_ref=spain