¿Cómo se ven los cochecitos de bebé en Nairobi? Un artículo del Washington Post.

¿Qué os parece este artículo del Washington Post sobre una tienda de Nairobi (Kenia) que vende carritos (bueno, intenta venderlos)?  El artículo original en inglés se puede leer aquí:

http://www.washingtonpost.com/wp-dyn/articles/A34654-2004May17.html

Una idea todavía está buscando tracción en Kenia.
Las mujeres de África Oriental votan con sus pies contra los cochecitos de bebé.

Autora: Emily Wax
Washington Post Foreign Service
Martes, 18 Mayo, 2004 ;Page A08

Irene Wambui no se imagina por qué alguien compraría un cochecito de bebé. Dice que lo ve como una jaula fría llena de cascabeles inútiles, portavasos y luces delanteras. Imagínese a los niños metidos en ese artilugio y empujados por la ciudad como una especie de mascota.

Sin embargo, aquí está, en el distrito comercial de clase media Westlands, tratando de vender en su tienda la nueva mercancía, la herramienta de plástico y metal de cuatro ruedas de la maternidad moderna. Pero hasta ahora, los cochecitos han sido un fracaso en Nairobi, una afrenta a la tradición.

En África, las mujeres pueden ser vistas llevando a los bebés, a veces dormidos o risueños, sobre sus espaldas envueltos en tela. Los bebés se mueven al vaivén de las caderas de sus madres, sincronizados durante todo el día, doblándose con ellas mientras recogen agua o barren el suelo y subiendo cuando las mujeres se detienen a descansar. Se agarran mientras sus madres venden comida en el mercado o rezan en la iglesia o la mezquita.

La introducción de cochecitos y carritos, conocidos aquí con la palabra británica “pram” horroriza a los tradicionalistas, incluso a alguien como Wambui, que los vende. La silla de paseo está apareciendo en las principales ciudades de África, pero hasta ahora no ha tenido éxito.

“No es tan maravilloso. En África, o llevamos a nuestros hijos o los dejamos moverse.  No pueden quedarse como bultos”, dijo Wambui, 24. “Además, nuestras calles no son aún lo suficientemente buenas para estos dispositivos. Si todo el mundo tuviera un cochecito de bebé, se organizarían atascos. Entonces seríamos malos con nuestros hijos y con nuestras calles”.

La jefa y gerente de Wambui, Zara Esmail, caminaba de un lado a otro frente a los cochecitos el otro día. Dijo que la tienda había vendido sólo un cochecito de bebé en dos meses, y que fue a una trabajadora de la ONU de Gran Bretaña que estaba de visita, y que se quejó posteriormente, decepcionada por la pequeña selección.

“En general, pensé que se iban a vender mucho mejor”, dijo Esmail. Tal vez, añadió, es una cuestión de dirigir más la publicidad hacia la clase media, las madres que trabajan. “Pensamos que estos modernos serían un éxito.”

El cochecito ha generado un debate entre los pediatras africanos que piensan que el dispositivo – primero diseñado como una herramienta de ahorro de trabajo para la clase media europea – puede dañar la relación entre madre y niño.

“El cochecito es el último en empujar al bebé lejos de ti”, dijo Frank Njenga, un psiquiatra infantil en Nairobi, la bulliciosa capital de Kenia. “El bebé en la espalda está en realidad siguiendo a la madre con calidez y confort. El bebé se siente más seguro, y las personas más seguras son las personas más felices.”

En los Estados Unidos y Europa, los cochecitos han sido controvertidos. Recientemente, algunos médicos y psicólogos infantiles los han culpado de todo, desde la obesidad pediátrica a la baja autoestima en la vida.

Jane Clark, profesor de kinesiología en la Universidad de Maryland, dijo que existe la preocupación de que los estadounidenses están usando en exceso los cochecitos para los niños mayores, causando que los niños sean menos activos físicamente. Un movimiento creciente entre los defensores de los niños promueve la idea de llevar más a los bebés y sacarlos de los cochecitos.

Al mismo tiempo, los sitios web y revistas de los Estados Unidos y Europa dedican mucho espacio al tema de la elección de un estilo de coche o carrito – de adelante hacia atrás o de lado a lado, para hacer jogging o para dormir, con o sin un marco de titanio ligero, neumáticos, suspensión trasera, guardabarros y / o luces intermitentes que funcionan con baterías. Algunos carros antiguos fabricados en Europa son símbolos de estatus para las celebridades como Madonna y Celine Dion, que se gastó 2.600 dólares en el clásico Balmoral Pram, descrito por algunos críticos como un pequeño Humvee*.

Los africanos consideran que el método tradicional de portear a sus hijos es la única verdaderera versión de la guardería. Cuando es tiempo de comer, la comida está ahí en cuanto la madre pasa a su hijo al frente de su cuerpo, situando al bebé contra su pecho. El cochecito de bebé podría cambiar todo eso. Sin embargo, muchas personas en Nairobi dijen que piensan que los dispositivos podrían ser simplemente otro ejemplo de cuando los africanos adoptan los peores hábitos de la industrialización.

“Hay costumbres de hace más de cienc años que no son relevantes en la actualidad para los africanos”, dijo Carol Mandi, director de EVE, la revista de mujeres de África Oriental. “Nuestro desafío es escoger lo bueno de lo malo. Pero portear a la espalda, bueno, eso es sólo una costumbre maravillosa que mantiene al bebé emocionalmente estable y permite a la madre serntirse vinculada. No podemos dejar de ser mujeres africanas sólo porque hayamos sido arrojadas de pronto al mundo moderno. ¿Qué será lo próximo? ¿Nos dirán que paremos de amamantar en público? De ninguna manera.”

Algunas mujeres de África en un principio aparentemente esperaban que el cochecito podría ayudar a reducir el desgaste físico sufrido por las madres, que son la columna vertebral de la fuerza de trabajo en África, tanto en las tareas domésticas como en las pequeñas empresas.

Pero debido a que el cochecito de niño no sólo es socialmente inaceptable, sino que además es caro, los comerciantes están descubriendo que no los están vendiendo. El  cochecito medio, aunque mucho más barato que algunos modelos de Estados Unidos, todavía está alrededor de 60 dólares, al menos la mitad de un salario mensual, incluso en las economías urbanas más prósperas de África.

En la tienda de bebé de Nairobi, donde trabaja Wambui, los modelos polvorientos están intactos.

“Nunca hemos utilizado cochecito. Son un poco caros”, dijo Nellie Mwanzia, que estaba de compras en las inmediaciones, mientras que su marido, Roy, llevaba a su hijo David de 20 meses de edad. “Llevar al bebé no es ninguna molestia. Es más personal.”

María Mwanzia, de 32 años, una madre y secretaria estatal a media jornada, vino a la tienda a comprar biberones. Esmail acorraló a su compradora potencial cerca de los carritos. Pero a Mwanzia, incluso con su puesto de trabajo moderno y sus extensiones de cabello trenzado rojo y jeans acampanados, los cochecitos de bebé le parecieron “opresivos”.

Esmail sugirió que lo probara. Mwanzia no quiso.

“No se trata sólo de Kenia”, dijo. “Para el niño, el amor no estará allí si está encerrado en un aparato tan antisocial.” Compró sus biberones y se fue.

La corresponsal especial Candice Miranda contribuyó a este reportaje.

*(Nota de la traducción): Un Humvee es un vehículo militar con tracción a las cuatro ruedas.