Día 44: ¿qué es una crisis sanitaria?

Jueves, 23 de abril de 2020

Debemos recordar, a modo de introducción, que el juez que ratificó la orden de la Consejería de Sanidad del Gobierno de Canarias que impuso la cuarentena a un hotel de Adeja lo hizo en estos términos el 25 de febrero (la negrita es mía):

En el presente caso y a la vista de lo expuesto por la administración de sanidad, procede ratificar dicha medida. Como se indica en dicho informe, existe un caso constatado con una persona contagiada por dicho virus, y con indicios razonables de poder propagarse dicha enfermedad, lo cual a efectos de valoración médica, hace necesaria, conforme a lo expuesto y el riesgo sanitario actual, la cuarentena en las dependencias de dicho hotel para el control de enfermos, de personas que hayan tenido contacto con dichas personas, y evitar la propagación. A la vista del grave problema sanitario existente a nivel mundial a fecha actual con el denominado corona-virus o Covid-19, el riesgo de propagación, la necesidad de adoptar medidas urgentes y contundentes para evitar la propagación, es procedente ratificar dicha medida, a fin de evitar un mayor contagio y propagación y por el peligro de salud pública, de conformidad con la Declaración de Emergencia Sanitaria internacional por el brote de coronavirus. Procede comunicar dicha ratificación a la administración solicitante y al juzgado administrativo competente en fecha hábil, sin perjuicio de las nuevas peticiones a efectuar por la administración pública.

Yo después de leer esto creo que hay que reflexionar sobre estas cuestiones: ¿Qué es un grave problema sanitario a nivel mundial y qué no lo es? ¿Hay criterios objetivos y cuantificables o dependemos del criterio subjetivo del Comité de Emergencias de la OMS? ¿Se contextualiza el concepto de peligro comparado con otras enfermedades?

Como se cita la “Declaración de Emergencia Sanitaria internacional por el brote de coronavirus” vamos a analizar el documento del Ministerio de Sanidad español que analizaba este asunto. Allí se nos dice que el brote de nuevo coronavirus 2019 (n-CoV) en la República Popular de China, con casos exportados a otros países, es una “emergencia sanitaria” pero no se aporta ningún dato ni de letalidad ni de la gravedad del propio virus. Es más, se nos dice que “China también está realizando estudios sobre la gravedad y la transmisibilidad del virus, y compartiendo datos y material biológico” y que “aún existen mucho desconocimiento e incertidumbre acerca del 2019 (n-CoV)”. Sin embargo, sin dar datos de gravedad, letalidad y con mucha incertidumbre se declara la “emergencia sanitaria”.

En cuanto a la información de aportaba la propia OMS el 30 de enero vemos que:

– Nos encontramos ante un coronavirus nuevo.

– China identificó el virus rápidamente y compartió su secuencia.

– En ese momento había “7711 casos confirmados y 12167 casos sospechosos en todo el país. De los casos confirmados, 1370 son graves y ya se han registrado 170 víctimas mortales. 124 personas se han restablecido y han recibido el alta hospitalaria”.

– El Comité está convencido de que todavía es posible interrumpir la propagación del virus, si los países aplican medidas sólidas para detectar pronto la enfermedad, aislar y tratar los casos, hacer seguimiento de los contactos y promover medidas de distanciamiento físico en las relaciones sociales que estén en consonancia con el riesgo.

– El Comité convino en que ahora el brote cumple los criterios para declarar una emergencia de salud pública de importancia internacional y propuso que se hagan públicos los siguientes consejos como recomendaciones temporales.

En cuanto a esta información de finales de enero veo que habría que resaltar lo siguiente:

a) El dato de 170 víctimas mortales en sí mismo no nos aporta una idea objetiva de la gravedad (más allá del drama personal por el valor intrínseco de cada vida) porque los datos deben ser contextualizados con más información complementaria sobre su edad y enfermedades asociadas y se necesita hacer comparaciones con otras patologías más comunes para que la gente normal y corriente se haga una idea de la gravedad del virus. Es decir, se necesita responder a la pregunta de por qué este virus se consideró que era una emergencia sanitaria mayor que el resto de coronavirus, los resfriados, la gripe o las diferentes neumonías ya conocidas.

b) Si no se sabe la gravedad del propio virus contextualizado con el resto de la información no se puede comprender la necesidad de contenerlo. ¿Por qué no se contiene la gripe o los múltiples virus y bacterias que a veces derivan en neumonías, y este virus sí hay que contenerlo?

Díaz Ayuso, cuando cerró los colegios el 11 de marzo, lo hizo “como consecuencia de la situación y evolución del coronavirus (COVID-19)”. Por otro lado, el decreto del gobierno de Pedro Sánchez afirma que se declara para gestionar “la crisis sanitaria ocasionada por el COVID-19”. También vemos que medidas como el aislamiento de ancianos en sus habitaciones de la residencias se han apoyado en frases como “ante la situación de crisis sanitaria ocasionada por el COVID-19”. Pero para no caer en la arbitrariedad total los ciudadanos necesitaríamos una definición clara de lo que es una crisis sanitaria y lo que no, ya que si no nos arriesgamos a que cada invierno entremos en “estado de alarma” por la gripe o por un resfriado o simplemente para reducir los accidentes de coche o la contaminación atmosférica. ¿Cuáles deberían ser los elementos objetivos para justificar una restricción de derechos tan bestial como la que hemos sufrido y estamos sufriendo? ¿La letalidad del virus? ¿El número de fallecidos por día confirmados por una determinada enfermedad? ¿Dónde podemos consultar esos criterios objetivos? La respuesta es que esos criterios no están publicados ni explicitados en ningún sitio.

En un artículo de 2006 firmado por Fernando Lamata (en ese momento Vicepresidente de Castilla La Mancha) y publicado en la Revista de Administración Sanitaria Siglo XXI podemos leer:

Si definimos la situación de crisis en salud pública cuando ha aparecido un problema de salud, o hay una probabilidad de riesgo para la salud, con una incidencia o letalidad mayor de lo normal para esta época y en este lugar, y donde no podemos garantizar la dimensión final del problema, y donde además se produce un enorme interés informativo, podemos entender algunas de las claves de la actuación de los políticos, bien en la gestión de la crisis desde el Gobierno, o bien en la oposición.

En otro artículo de 2009 de Juan Gervás y otros autores se afirma:

Las crisis sanitarias lo son porque conmocionan la sociedad y pueden poner al límite los servicios sanitarios. Generalmente, una crisis sanitaria comienza con la detección de algún caso, o situación, que genera alarma (alerta), y ante el que es imperativo actuar con rapidez (emergencia). Alerta y emergencia son condiciones necesarias pero no suficientes para hablar de crisis sanitaria, pues las crisis precisan la percepción del riesgo de afectación colectiva y de la incertidumbre en el manejo del riesgo individual. Esa doble percepción es la que le da fuerza pública, la que conlleva temor e incluso pánico en la población, y la que genera la movilización de los recursos del sistema sanitario. A la magnitud de una crisis contribuyen tanto la propia dimensión del problema de salud original como la crisis mediática que le acompañe y los efectos de ambos. En ocasiones, unos problemas de salud de magnitud muy inferior a otros problemas públicos comunes se convierten en crisis por la atracción que éstos causan en los medios de comunicación, como bien se describió a propósito de un brote de legionelosis en el barrio de La Barceloneta (Barcelona).

Volvamos al decreto de estado de alarma en el que se dice:

Las circunstancias extraordinarias que concurren constituyen, sin duda, una crisis sanitaria sin precedentes y de enorme magnitud tanto por el muy elevado número de ciudadanos afectados como por el extraordinario riesgo para sus derechos.

Como vemos, no se explicitan cuáles son esas circunstancias extraordinarias y, además, se nos dice que no hay ninguna duda, que no debemos cuestionar nada porque es algo autoevidente. También se hace alusión a la subjetividad en “el muy elevado número de ciudadanos afectados”. ¿Cuántos? ¿Cuál es el baremo? O se habla de “enorme magnitud” pero, ¿cuál debe ser la magnitud de la crisis para declararse como tal? ¿A qué se refiere cuando habla de “riesgo para sus derechos? ¿Al propio decreto?

Necesitamos que los juristas hablen y nos expliquen esto. Para los que no somos expertos en leyes puede parecer que el propio decreto cae en un razonamiento tautológico circular: estamos en estado de alarma porque hay una crisis sanitaria. Hay una crisis sanitaria porque estamos en estado de alarma. Y todo, “sin duda”.

No quiero que se me malinterprete, no estoy minusvalorando en absoluto la cifra de fallecidos (aunque no sabemos qué parte es debida a la propia letalidad del virus y qué parte al caos generado en la gestión de la alarma). Lo que estoy haciendo es ser hipercrítica ya que si no lo somos, se nos podrán restringir derechos sin aportar pruebas en el futuro. No debemos de dar nada por hecho y debemos poner en cuestión y en “cuarentena” cualquier información sin pruebas.

Por lo visto las luchas entre izquierdas y derechas van a hacer que el país se vaya a pique y no salgamos de casa hasta 2025. Me parece que la gestión del gobierno ha sido nefasta pero la gestión de la derecha, en especial de Vox, de quien esperaba más en base a que son el único partido que no ha apoytado la prórroga del estado de alarma, es todavía más decepcionante, ya que no se muestran críticos con el confinamiento de la población entera de un país ni a favor de posturas más liberales como la de Suecia (con todos los fallos que ha tenido en la protección de sus ancianos en residencias) o la que tenía Reino Unido antes del estudio tendencioso del Imperial College. Nadie ha querido tomar el camino del sentido común y de la prudencia. Es decir, de esta vamos a salir sin salud, sin economía y sin libertades como no exijamos el derecho a volver a trabajar, el derecho a pasear, el de volver a abrir las tiendas, el de tomarnos una cerveza en el bar de al lado y recuperar la responsabilidad personal. El que se quiera quedar encerrado en casa hasta 2025 que lo haga, pero que nos deje vivir a los demás. Si es por el colapso de la sanidad, si es necesario pagaré mi cuota de sanidad privada por no tener que escuchar las monsergas de los que nos quieren encerrados y arruinados. Siempre saldrá más barato que la crisis económica que están provocando aposta para tenernos más controlados.

Por cierto, hoy he tenido mi primer episodio (ya tocaba) de ataque de una señora balconazi que me ha dicho, mientras volvía de comprar con mis tres hijos, que no podía estar en la calle con ellos. ¡Y eso que en tres días podrán ir hasta en patinete! Le he contestado que sí que podía, que ella no conoce mis circunstancias personales y que llamara a la policía si lo consideraba necesario, que yo soy libre. Y he seguido caminando mientras cantaba la canción de Nino Bravo bien alto, supongo que dando una imagen de madre enloquecida y trastornada por tantos días de arresto domiciliario. La verdad es que nunca me he sentido más lúcida.

Relacionado:

– How should we plan for pandemics? WHO has revised its definition of pandemic flu in response to current experience with A/H1N1. Peter Doshi argues that our plans for pandemics need to take into account more than the worst case scenarios: “las respuestas de salud pública no calibradas a la amenaza pueden ser percibidas como alarmistas, erosionando la confianza pública y resaltando en que las personas ignoren alertas importantes cuando ocurran epidemias serias”: https://www.bmj.com/bmj/section-pdf/186330?path=/bmj/339/7721/Analysis.full.pdf

– Sobre la pandemia de gripe A H1N1, tomado de Wikipedia: Se realizaron múltiples denuncias sobre la influencia de la industria farmacéutica sobre el grupo de expertos estratégico de la OMS (SAGE, por sus siglas en inglés, Strategic Advisory Group of Experts), que aconsejó la elevación de la alerta de pandemia a nivel 6 a la directora general de la OMS, Margaret Chan; sobre el grupo de expertos ad hoc de vacunación de la gripe A, constituido en abril de 2009 e integrado por tres miembros del SAGE y otros diez expertos; y sobre el comité que estudió la evolución de la pandemia. Estas denuncias por conflictos de interés implicaban a los tres miembros de SAGE en el grupo ad hoc: Juhani Eskola, finlandés, recibía fondos de Novartis y el financiamiento principal del instituto que dirigía (alrededor de 6 millones de euros) dependía de GlaxoSmithKline, fabricante de vacunas contra la gripe A H1N1; Peter Figueroa, jamaiquino, recibía financiamiento de Merck, y Malik Peiris, de Hong Kong, recibía fondos de Baxter International, Sanofi Pasteur y GlaxoSmithKline. Otros dos miembros del grupo ad hoc con aparentes conflictos de interés eran el holandés Albert Osterhaus, accionista de Viroclinics, una compañía que desarrolla tratamientos contra la gripe A, y el británico Neil Ferguson, quien también recibía fondos de Baxter, GlaxoSmithKline y Roche. Finalmente, el virólogo francés Bruno Lina, quien presidía el comité para el seguimiento de la evolución de la pandemia e integraba también el comité designado por el gobierno francés, recibía fondos de Roche, Novartis, GlaxoSmithKline y Sanofi-Pasteur.

Día 27: el efecto Golem en el colapso sanitario

Lunes, 6 de abril de 2020

El efecto Golem es una especie de profecía autocumplida en versión negativa. Sin quitar importancia al virus COVID-19 en sí mismo, que tiene la que le corresponda, creo que el propio manejo del tema a nivel organizativo y de protocolos para evitar “el colapso” puede que haya favorecido el fenómeno que se supone que se trataba de evitar. Las primeras medidas que se tomaron en la Comunidad de Madrid comenzaron el 9 de marzo, lunes, cuando se recomendó la distancia social y el teletrabajo. Pero las muertes también empezaron a subir ese día, antes de que esas medidas pudieran tener algún efecto. Habría que estudiar si una vez que se pronostica una saturación hospitalaria por una epidemia, esa saturación se convierte en cierto modo en inevitable. Aún así, es un hecho que hasta que se tomaron medidas el 9 de marzo en Madrid se estaba en una fase de “la población general puede continuar con su actividad con toda normalidad, recomendando “lavado de manos” e “higiene respiratoria”. Se pasó de la inacción respecto a la población de riesgo al colapso sanitario (con influencias de efecto Golem) en un momento.

En cualquier caso, considero responsables a las distintas administraciones de lo siguiente:

– No haber tomado ninguna medida preventiva ni de información a la población advirtiendo del riesgo real con más antelación, sobre todo para ancianos y con patologías previas. Si desde finales de febrero se hubiera avisado y dado unas recomendaciones claras no tendríamos que lamentar tantos muertos ni saturación de hospitales en marzo. Se habla mucho de los test masivos de Corea del Sur y de sus apps geolocalizadoras pero la medida que realmente ha ahorrado muertes es la temporal que es analógica y no requiere de tecnología alguna, es decir, que la población de riesgo se hubiese quedado en casa voluntariamente con la suficiente antelación.

– Se cerraron los colegios, cuando los niños tienen muy bajo riesgo, y no se pensó que podía suponer que los niños terminaran en casa con los abuelos. ¿Y dónde iban a dejar a sus hijos los sanitarios y demás personal de sectores esenciales que obviamente no pueden teletrabajar y son clave en esta crisis?

– No se cerraron las residencias de ancianos y no se recomendó a los familiares a que se hicieran cargo de ellos mientras durara la crisis. Tampoco se aportaron soluciones alternativas que podrían haber evitado la muerte a mucha gente. Ahora en algunos lugares se está recomendando pero quizás ya sea demasiado tarde para muchas personas.

– Se cerraron los centros de salud de forma presencial para atender solamente por teléfono. A algunos médicos se les trasladó a hospitales, como el de IFEMA. Esta medida puede que haya evitado el filtro que supone la atención primaria en lugar de hacer acudir a la gente directamente a las urgencias hospitalarias.

– No se aportó material de protección a los sanitarios y cuando estos enfermaban había que esperar a que se recuperaran. Luego se modificó el protocolo para que se pudieran incorporar antes. Yo no soy médico así que no sé cuál de los dos protocolos es más positivo, parece que el segundo va en la línea de agilizar y evitar la falta de personal pero a lo mejor si contagian a más compañeros o a enfermos es peor…

– Los primeros casos de COVID-19 fueron ingresados en hospitales, lo que aumenta el riesgo de enfermar por bacterias hospitalarias y aumenta las complicaciones. Esta medida luego se modificó afortunadamente y se recomendó que los leves se quedaran en casa. Sin embargo, en mi opinión personal, al dar el machacón mensaje de “quédate en casa” también se corre el riesgo de que los que empeoren apuren en casa hasta que sea demasiado tarde. Cosa que también es comprensible, dado que los hospitales ahora mismo son un reservorio de COVID-19 bastante serio.

– Se han aplicado tratamientos experimentales sin base que no sabemos si han hecho más mal que bien. Es muy preocupante la cuestión de la yatrogenia y debería estudiarse a conciencia. Como señala Juan Gervás:

Relacionado:

https://www.aemps.gob.es/informa/notasinformativas/medicamentosusohumano-3/2020-medicamentosusohumano-3/la-aemps-informa-sobre-el-buen-uso-de-medicamentos-relacionados-con-covid-19/

– No obstante, lo cierto es que los profesionales sanitarios carecen en estos momentos de medicamentos específicos para tratar el coronavirus. Es por ello que han tenido que recurrrir a fármacos ya existentes para otra clase de infecciones víricas cuya eficacia no está del todo probada para contagiados de Covid-19.  El Ministerio de Sanidad reconoce que “no existe un tratamiento específico” pero “sí existen tratamientos para el control de los síntomas”. https://www.redaccionmedica.com/secciones/sanidad-hoy/coronavirus-tratamientos-vacunas-curacion-covid-19-7851

– Estas terapias consisten en medicamentos o combinaciones que se han utilizado en el tratamiento del ébola, la malaria o el VIH. https://www.bbc.com/mundo/noticias-52012842

– Sobre la Hidroxicloroquina y azitromicina: https://aedv.es/hidroxicloroquina-y-azitromicina-dos-farmacos-conocidos-son-candidatos-para-frenar-la-covid-19/

– “Hemos tenido que cambiar todos los protocolos a la azitromicina oral e incluso sin que haya ninguna experiencia”, como es el caso de otros fármacos como la claritromicina, explica este farmacéutico. “Se cambia el protocolo en función del medicamento del que hay existencias para seguir cumpliendo con el protocolo”, denuncia. Es el caso de Kaletra (lopinavir/ritonavir), “que se está quitando de los protocolos porque no hay medicamento disponible” y actualmente muy pocos pacientes están ya con ese tratamiento. https://www.diariofarma.com/2020/03/27/se-cambia-el-protocolo-del-covid-19-segun-el-farmaco-que-haya-en-stock

– Una parte se está destinando a tratamientos compasivos y experimentales en hospitales con COVID-19 y otra a farmacia de calle, «donde ha quedado garantizado el suministro a pacientes crónicos». https://www.newtral.es/es-lupus-cuando-tu-medicacion-habitual-se-agota-por-covid-19-hidroxicloroquina/20200329/

-Visto en el twitter de Juan Gervás: https://www.elconfidencial.com/espana/2020-04-05/coronavirus-sistema-sanitario-amando-martin-zurro_2534099/

– Visto en el twitter de Macarena Olona: https://www.elconfidencial.com/espana/2020-04-06/dudas-sobre-la-legalidad-de-la-reclusion-que-planea-el-gobierno_2535207/

– Tests masivos: La participación en la muestra es voluntaria, pero dice el documento que “el grado de alarma y la incertidumbre sobre la enfermedad hacen prever una altísima tasa de colaboración”. El cuestionario epidemiológico puede recogerse también a través de una aplicación web en tablets que las personas puedan rellenar rápidamente. Los test rápidos tienen que leerse. https://cadenaser.com/ser/2020/04/06/sociedad/1586203333_084340.html

El Efecto Pigmalión se trata de una terminología empleada por el psicólogo social Robert Rosenthal, a propósito de un estudio desarrollado en el año 1.965. Para indicar lo que es dicho fenómeno, frente al que las expectativas, pensamientos y creencias de un individuo, intervienen en el rendimiento u operatividad óptima del otro. En este sentido, Rosenthal, lo catalogó como efecto Pigmalión, a propósito del mito griego de Pigmalión.

Pigmalión era un escultor residente de la isla de Creta, quien se deslumbró y enamoró de una estatua fabricada por él mismo, de nombre Galatea. Estos sentimientos por la estatua fueron inmensos y profundos, tal es así que solicitó a los dioses que volvieran a esta mujer de carne y hueso, con el propósito de amarla como una persona real, y Afrodita le concedió este deseo. Posteriormente se casó con la mujer con quien tuvo a su hija Pafo.

Por otra parte, manifiesta Susan H. McLeod, perteneciente a la Universidad de California en un estudio de nombre “Efecto Pigmalión o Efecto Golem”, que estas dimensiones se dan en cualquier contexto social, como por ejemplo: la crianza de los niños, la educación, la labor empresarial, y en cualquier ámbito donde las personas o grupos, puedan convivir y relacionarse. https://www.vidapositiva.com/efecto-pigmalion-las-expectativas-pueden-materializarse

– “Lo que detectamos la tarde noche del día 8 de marzo quiere decir que se produjo ocho o diez días antes, estimamos que hacia la última semana de febrero es cuando se produjo el contagio importante en algunas partes del territorio español, en concreto, en la Comunidad de Madrid”, ha precisado. https://www.elplural.com/politica/espana/contagio-importante-madrid-no-8m-semana-febrero_236304102

– El organismo que dirige Fernando Simón “no nos contestó”. Ha asegurado que ellos “dieron la voz de alarma” cuando algunos compañeros decían vieron que pasaban “de 15 a 65 fallecidos en una semana”. (…) a partir de la última semana de febrero se estaban dando muchísimos casos de neumonía de origen vírico desconocida. Nos empezó a chocar”. https://esradio.libertaddigital.com/es-la-manana-de-federico/2020-04-06/coronavirus-covid-19-profesionales-funerarios-cifras-no-cuadran-1276655390/?utm_source=0&utm_medium=barraderecha&utm_campaign=clicks&_ga=2.85911833.1402312398.1586166377-859929336.1549669366

Día 2: ¿La profecía autocumplida?

(IMPORTANTE: ESTE POST NO ESTÁ ACTUALIZADO RESPECTO A LA SITUACIÓN ACTUAL)

Jueves, 12 de marzo de 2020

Leo en Twitter a Víctor González de Vox hablando de una app maravillosa que usan en Corea del Sur para registrar los contagios por COVID-19. Esta app puede suponer una vulneración de la protección de datos de las personas y de algunos derechos constitucionales, pero parece que se nos quiere convencer de que estamos en un momento en el que debemos sacrificar nuestra libertad como así se ha hecho en otros países. Si viviera en Corea me costaría bastante pensar que debo entregar mi confianza total en el Estado y el Big Data (sabiendo que existe la posibilidad de que la información acabe en manos de políticos ineptos o que la puedan usar con maldad). El Big Data se nos presenta como la varita mágica que tiene la solución a todos los problemas. Mala suerte para las personas que no tienen smartphone, quizás el Estado les obligue a tener uno y se lo regalará, no lo sé.

Observo también cómo la mayor parte de la gente en las redes sociales está deseando que se cierre Madrid y se tomen medidas contundentes porque China lo ha hecho todo muy bien y deberíamos imitarla. En Vox prefieren hablar de Corea del Sur.

La realidad es que mientras estaban discutiendo en el Congreso si sacaban la nueva ley de libertades sexuales se podría haber estado debatiendo sobre las medidas a tomar para prevenir una epidemia sin dañar el tejido productivo del país. ¿Por qué no tener un plan de acción para reconvertir gimnasios y centros de congresos en centros de atención al COVID-19 que no saturaran el sistema nacional de salud? ¿A día de hoy hay alguien pensando en esto? ¿Estaban muy preocupados discutiendo sobre el sexo de los ángeles?

En el ámbito más cotidiano he ido a hacer la compra y en el Plaza de Día no quedaba leche. En el Alcampo sí. ¿Tampoco se podía preveer que la gente iba a almacenar comida? No somos locos ni apocalípticos. Es de lógica almacenar comida si puede suceder lo que ha sucedido en Italia. Seguramente no nos falte comida pero puede que haya muchas menos tiendas abiertas y cueste encontrar algunos productos. Es ser previsor, exactamente lo contrario de lo que han sido las administraciones. Por tanto, en lugar de reirnos del ama de casa que va con un carro lleno de productos, entre ellos, papel higiénico, a lo mejor tendríamos que aprender de las personas que planifican y tienen visión de futuro, como hacen los ejércitos y los “think tank”, ellos sí trabajan por escenarios.

Todavía tengo fases de tristeza, desánimo, enfado, dudas, preguntas. En algunos momentos del día pienso que lo mismo este es efectivamente un virus normal y corriente, como los que nos atacan en el cole de vez en cuando y que a veces son bastante potentes y que hacen caer a toda una clase, uno a uno, junto con sus respectivas familias. Creo recordar que en enero hubo un brote de virus entre los niños y algunas madres (yo incluida). ¿Sería coronavirus y todavía no lo sabíamos? Pero en otros momentos del día o cuando hablo con otras personas pienso que a lo mejor es un virus más peligroso de lo que pienso. Si es así, ¿por qué no se tomaron medidas desde el primer aviso? Y si no es tan grave, ¿por qué se baraja el estado de sitio? Es decir, no puede ser que se pida tranquilidad a la población y a la vez veas que se toman medidas descoordinadas, extrañas, sin previsión sobre qué hacer con los niños. Les llevas al parque y al día siguiente te dicen que van a cerrar los parques. ¿No lo podían haber dicho y hecho todo a la vez?

Yo hoy iba a ir a mi clase de baile y ha sido mi pareja la que me ha dicho que mejor no fuera. No entiendo las medias tintas. O hacemos vida normal o hacemos una cuarentena total. No puedo comprender la incoherencia de mandar a los chavales a casa y después que no se nos den más indicaciones. Leo y releo la documentación oficial del día que anunciaron la suspensión de las clases y no veo nada de esto. En cualquier caso ahora veo que mi escuela de danza ya había colgado hoy un comunicado en sus redes sociales advirtiendo del cierre, es decir, me habría encontrado la puerta cerrada.

Por el día, no pongo las noticias delante de los niños. Me preocupa mucho que puedan sentir miedo por la situación así que todo el día se lo han pasado jugando o leyendo. Hoy he comprado 1.000 folios y un parchís. Sin embargo, no sé si en algún momento se agobiarán por la situación de no poder salir de casa. También me dan pena los niños que ahora tienen cumpleaños y no van a poder celebrarlo con todos los amigos. Sé que puede sonar muy frívolo cuando hay personas que lo están pasando tan mal en las UCIs o personas que han perdido a sus familiares y lo siento muchísimo.

Al final del día, cuando los niños se duermen tengo tiempo para hablar con amigos y familiares y me ponen al día, unos más asustados y otros más tranquilos. Me dicen que se quedan en casa y yo, aunque todavía no comprendo bien los riesgos/beneficios de aplicar medidas a toda la población en lugar de aislar al sector de riesgo solamente y aumentar plazas hospitalarias y UCIS supongo que me tengo que tragar mi orgullo y mi rebeldía por la presión social.

No me da buena espina la aparente falta de previsión política y la toma de medidas por fases para terminar acabando en el mismo sitio que Italia. Me pregunto qué ocurrirá con la recogida de basuras de los barrios, especialmente en el mío que es uno de los más sucios de Madrid… Y con otras cosas más que no me atrevo ni a escribir.

También le doy muchas vueltas a lo largo del día a si la saturación hospitalaria y de UCIs por coronavirus no es una profecía autocumplida. ¿Lo es?

Leo en  El Mundo:

“Las autoridades locales han advertido que ya no quedan cámaras mortuorias disponibles en los hospitales de la zona y los tanatorios de las dos ciudades son insuficientes. Los féretros están siendo trasladados a varios cementerios e iglesias, donde se acumulan en espera de poder ser incinerados. En la pequeña población de Zogno, el párroco ha decidido tocar las campanas fúnebres una sola vez por cada fallecido, para evitar tener que estar haciéndolo en continuación, cuenta ‘Il Corriere della Sera’. Los funerales están prohibidos en todo el país.”

Buenas noches y espero que mejoren los afectados. Muchos ánimos. Los necesitamos para ganar esta partida de parchís.

Relacionado:

El plan de Madrid contra el coronavirus: quedarse en casa, hoteles medicalizados y cerrar discotecas y parques infantiles.